Kisspril

Day 2: Beso esquimal

No había sido tan difícil como había pensado, aunque sí bastante vergonzoso, es decir, ¿qué debía hacer después? Solo sintió como su cara se puso roja y ya no pudo mirarlo a los ojos.

Su vergüenza duró mucho, Wolfram actuaba normalmente con él y él intentaba por todos los medios hacer lo mismo, pero ése había sido su primer beso y la falta de experiencia le estaba cobrando factura y no quería que su prometido pensara que no quería seguir con eso, al contrario, quería más, por lo menos más besos, así que intentó tranquilizarse y que el pánico no lo consumiera.

Lo primero que hizo fue pensar, ¿qué le había llevado a besar a Wolfram la primera vez? La respuesta era que el drama le dio la idea, pero el amor por su prometido lo impulsó, su prometido con el cabello rubio como la miel, con los ojos verdes que le recordaban al fondo de un lago, el chico más bonito que había conocido, incluso más bonito que cualquier chica y con el que por error o casualidades del destino había terminado comprometido, con el que había pasado tantas aventuras y él que se había metido tanto en su piel que ya no soportaba estar lejos.

Sí, ese prometido.

Se puso rojo de solo darse cuenta de la forma en la que pensaba en Wolfram, ¡era tan cursi y poético! En otras circunstancias, vomitaría miel de lo cursi que se había vuelto, pero…Wolfram lo valía, por el comería hojuelas con muchísima miel para endulzar su relación.

Esa noche, Wolfram llegó tarde a la habitación y se veía realmente cansado, por suerte el pánico de los últimos días había sido casi eliminado, por lo que se encontraba más calmado y así, su mente podía apreciar mejor al rubio frente a él y lo que le gustaría hacer con él.

—¿Cansado?

—Bastante, solo quiero dormir.

Wolfram se cambió lentamente, poniéndose su típico camisón rosa y prácticamente se lanzó a la cama para al fin descansar.

Yuuri hizo a un lado las sábanas, para poder cubrirlo cuando éste se acurrucó en su almohada.

Wolfram le sonrió en agradecimiento.

¡Ay, esa sonrisa angelical!

Yuuri lo imitó y se recostó en su lado de la cama, poniéndose de lado para admirar a su prometido.

—¿Qué pasa? —le preguntó Wolfram—te ves muy sonriente.

—Solo me siento tranquilo.

—Me alegra.

Yuuri se acercó más, podía ver claramente sus largas y rubias pestañas, ¿acaso había algo en él que no fuera bonito? Definitivamente no. Era un ángel caído del cielo que, por suerte divina de Shinou, de Buda o de quien fuera, estaba comprometido con él.

Juntando sus cuerpos, pudo ver a Wolfram sonrojarse y antes de que perdiera el valor que ya había reunido, le dio un pequeño beso en los labios, para después, acariciar suavemente su nariz con la de él.

Wolfram se sonrojó más y sabía que él estaba igual al sentir su cara arder, pero Wolfram imitó el gesto y le sonrió.

Se tomaron de la mano y después de una pequeña risa nerviosa, se dieron las buenas noches y cerraron los ojos, listos para dormir en los brazos de su amado.