Capítulo 12
Como se había hecho costumbre, se encontraban Sherlock y William ejercitándose por el campus universitario por la mañana, antes de clases.
Llevaban varios minutos trotando cuando en el camino se encontraron a Victor.
—Sherlock ¿Podríamos hablar? —preguntó Victor quien saludó a William con una sonrisa.
—Claro —Sherlock contestó, ya sabiendo sobre de lo que quería hablar el maestro y amigo.
Victor y Sherlock miraron a William esperando que se fuera, para poder hablar a solas, el chico tardó un poco en captar la mirada de sus amigos.
—Oh, si, claro —se apresuró a caminar lejos de ellos— Yo iré a ver si alguien me busca…—William se retiró de ahí, dejando a el maestro y estudiante a solas.
—Victor… Sé que usualmente no me disculpo —comenzó Sherlock.
—Sherlock. Soy yo quien debe de disculparse, tu no debes… —Victor suspiró— no te corresponde hacerlo.
—Mi reacción fue…
—No, no… No debes explicarme —le interrumpió Victor— creo saber el por qué, ¿ok?, Y esta bien… Pero no quiero que por lo de ayer cambie esta amistad que tenemos.
—No te preocupes Victor, estamos bien —trató de sonreír Sherlock.
Victor le sonrió aliviado y se quedaron unos segundos en silencio.
—Tengo hambre —rompió aquel silencio Sherlock.
—Te invito, vamos —sonrió el maestro mientras comenzaban a caminar mientras comenzaban a platicar.
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Cuándo Sherlock se cambió de universidad, lo había hecho a mitad de semestre.
Las vacaciones de verano las pasó en la casa de sus padres, en Londres.
A pesar de que había estado en Londres, se frecuentó con Victor y William.
En ese tiempo de las vacaciones pudo reencontrarse con Greg Lestrade, ya que era amigo de su familia, o para ser exactos, era amigo o algo más de su hermano Mycroft.
Las veces que Greg pasaba tiempo en la casa de los Holmes, él y Sherlock no pasaban mucho tiempo juntos.
Greg era prudente en sus palabras cuando hablaba con Sherlock.
Lo sí le dejó claro el hijo menor de los Holmes es que terminaría en Preston sus estudios, y le hizo prometer que no le diría a nadie su ubicación, a parte de que no dieran razones de él en su antigua universidad (por si acaso alguien preguntaba), obviamente se refería a eso a John, pero ni uno lo nombró.
Las vacaciones terminaron, haciendo que Sherlock abandonara Londres para regresar a Preston.
Las semanas pasaban rápido en aquella universidad.
No había novedad alguna en la vida de Sherlock, solo lo normal de corregir maestros, deducir y decirles las verdades a algunos compañeros de clases, pero la diferencia a su antigua universidad, era que sus actuales compañeros no odiaban a Sherlock, ni lo molestaban.
Quizá la diferencia ahora era que Sherlock había cambiado físicamente, y también era más tranquilo con sus deducciones. Eso hacía que varios de sus compañeros, o mejor dicho varias compañeras de clases les parecía atractivo Sherlock, a pesar que Sherlock les decía algunas verdades o en su mayoría les ignoraba.
A veces se llegaban a molestar con él, pero no al nivel de llegar a odiarlo como lo hacían en su otra universidad.
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Sherlock se encontraba en uno de los salones de la universidad.
Victor lo había llamado para una junta del plantel, así que se encontraba esperando en aquel salón.
Sherlock estaba leyendo el reporte de una de las investigaciones que llevaba Victor, cuando escuchó la puerta abrirse, levantó su cabeza pensando que sería su amigo quien atravesaba la puerta, pero se llevó una gran sorpresa al ver a una persona que no se esperaba, delante de él.
—Hola querido hermano —saludó Mycroft entrando al salón.
—¿Qué haces aquí? ¿No estabas de viaje? —preguntó algo molesto.
—Regresé. El trabajo de allá lo terminé… —respondió aquel hombre tan diferente a su hermano mirando alrededor—. Realmente es una Universidad opuesta a la otra, en todos los sentidos —comentó Mycroft mientras se acercaba a una de las ventanas del aula para mirar hacia afuera.
—¿Y qué haces aquí? ¿Decidiste que la docencia es lo tuyo?
—Por supuesto que no —se ofendió Mycroft— y menos con alumnos como tú. En serio admiro a los que aún no han renunciado a sus puestos desde tu llegada —Sherlock rodó los ojos y bufó ante el comentario de su hermano mayor.
—¿Entonces? —Sherlock lo miraba sospechosamente.
—Vine por ti —contestó mirándolo seriamente.
—¿Qué quieres?
—Ya te dije, vine para que regreses a tu antigua universidad, a Londres.
Sherlock se puso de pie inmediatamente, estaba con una cara muy sorprendida y sus ojos denotaban molestia.
—¡Dijiste que podría terminar mis estudios aquí! —le recriminó Sherlock mientras miraba con enojo a su hermano.
—Lo sé. Pero no sabía que habías dejado cosas pendientes allá…—comentó Mycroft.
Sherlock lo miró sorprendido ¿Acaso se refería a …
—La investigación que dejaste allá —siguió hablando Mycroft— los maestros y personas de allá te necesitan.
Sherlock sintió alivio.
Su hermano no sabía lo de John. Mycroft se refería a la investigación.
—Les he estado ayudando desde aquí —se apresuró Sherlock— he estado en contacto con personas. Les he ayudado, dado mis opiniones, investigaciones de mi parte…
—Hermanito, sabes que te necesitan más conforme avanza esa investigación, necesitan tu presencia física ahí —le aclaró Mycroft— Necesitas volver Sherlock. Te comprometiste con ellos.
El menor de los Holmes se quedó en silencio.
Habían pasado casi 7 meses desde que había llegado a esa universidad. Si regresaba a Londres ¿Cómo estarían las cosas?
Aún pensaba en John, aunque le fuera difícil admitirlo, y verlo aún sería aún más difícil.
Se perdió un momento en sus pensamientos, cosa que Mycroft se dio cuenta.
—Te necesitan de regreso lo más pronto posible —Mycroft lo volvió a la realidad— y como siempre, no te preocupes por los papeleos, sabes que yo me encargo de eso.
—¿La próxima semana? —preguntó Sherlock resignado mirando a Mycroft.
—Tienes el día de mañana para empacar —le advirtió su hermano— y pasado mañana, a primera hora vendrán por ti.
Sherlock asintió sin decir nada más.
Mycroft lo observó unos segundos, no era tonto, sabía que Sherlock había pedido ese cambio por un incidente, Greg se lo había contado, pero prefirió no decirle nada a su hermano menor.
Con una última mirada se retiró de ahí. Saliendo del salón, se encontró a Victor en el pasillo, quien sólo lo saludó cordialmente y siguió su camino.
Victor entró al salón encontrándose a Sherlock perdido en sus pensamientos, obviamente supo que estaba en ese estado era por su hermano. Sabía que algo había pasado.
—Sherlock… —Victor llamó la atención de Sherlock, quien inmediatamente lo miró.
—Regresaste ¿Cómo te fue? —preguntó Sherlock.
—Bien… —Victor le respondió cuidadosamente mirándolo— Me encontré a tu hermano en el pasillo, vino a verte ¿No es así?
—Sí, él quería hablar… —Sherlock se miraba algo cabizbajo.
—¿Puedo saber sobre qué? —No sabía por qué pero Victor presentía algo que no le iba a gustar.
—Quiere que regrese a la otra universidad. Me necesitan para terminar una investigación —respondió secamente Sherlock.
—¿Qué? ¿Lo dices de verdad? ¿No es broma? —definitivamente eso no le estaba gustando al maestro.
—¿Me ves cara de estar bromeando? —le contestó algo brusco Sherlock— Yo no quiero regresar. —su frustración comenzaba a notarse— pero creo que ya es hora de ser adulto, comportarme como uno, y hacer frente a mis problemas para seguir adelante.
—No puedes irte…—le dijo Victor acercándose a Sherlock.
—Claro que puedo Victor. Y lo haré.
—Te necesito —dijo tomándolo del brazo—. Lo sabes…
—No, no me necesitas —Sherlock le sonrió amargamente— No me necesitas para tus investigaciones, has conseguido todos tus logros tú solo. Yo solo te he ayudado un poco, como tu lo has hecho con mis experimentos.
—Sabes a lo que me refiero —dijo directo Victor, tomando con su mano el hombro de Sherlock.
—No me estoy yendo a otro planeta ¿Sabes? —Sherlock le comentó alejándose un poco de Victor—. Son casi 4 horas de distancia en auto, podemos frecuentarnos.
—Pero no será lo mismo. Aquí te veo todo los días, me he acostumbrado a tu compañía, y yo con mis investigaciones y tu con tus ocupaciones… —Victor se veía realmente afligido ante esa noticia que le acababa de decir Sherlock.
—Seguiremos en contacto ¿De acuerdo? —trató de tranquilizar Sherlock a Victor con algo de cansancio—. Sigamos el día de hoy como siempre…
Victor lo miró con tristeza, pero ¿Qué podía hacer él?
—¿Cuándo te vas? —preguntó el maestro aún insistente en el tema.
—Dentro de dos días.
—¿Terminarás tus estudios allá?
—Supongo —Sherlock encogió los hombros— la verdad, a como veo las cosas, los directores de la universidad de Londres no me dejarán que me vuelva a ir. No es un parque o local en el cuál puedo entrar y salir cuando quiera, debo terminar mis estudios —respondió Sherlock caminando por el salón— ¿Terminamos esta plática por hoy?
Victor solo asintió con la cabeza y trató de ponerse a trabajar junto con Sherlock esa tarde, aunque el ambiente alrededor de ellos había cambiado.
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Sherlock miró a su alrededor y vio esa habitación vacía. Sintió una especie de dejavú, pero ahora se iba de esa universidad en circunstancias diferentes.
Caminó hacia la ventana y miró hacia afuera, extrañaría esa vista al mar, con un último vistazo a su alrededor se dirigió a la puerta y salió de ahí.
En el pasillo se encontró a Victor quien lo estaba esperando, el maestro estaba con una mirada triste, pero trataba de sonreír para su alumno y amigo.
—¿Listo? —preguntó a Sherlock.
—Sí —respondió y comenzó a caminar por el pasillo pero Victor lo detuvo.
—Espera… Sherlock…
—¿Qué pasa? —Sherlock se dio la vuelta para mirar a Victor.
—Yo… —Victor estaba algo inseguro y acercándose a Sherlock— ¿Me permites? —preguntó tomando con una de sus manos la cara de Sherlock acariciando su pómulo.
Sherlock se estremeció ante el contacto, pero cerró sus ojos y con la cabeza afirmó dando el permiso.
Sintió la respiración de Victor más cerca, hasta que sintió esos labios ajenos en él. El maestro lo besó con delicadeza en los labios, fue un beso que dio Victor, más Sherlock no correspondió, fue un beso despacio pero rápido.
—Te extrañaré…—le susurró Victor después del beso y le depositó otro beso en la mejilla.
—Y yo a ti —respondió Sherlock separándose de él. Le sonrió con algo de amargura para continuar su camino.
Salieron del edificio y caminaron hasta llegar al auto que esperaba a Sherlock.
—¡Sherlock! —escucharon gritar a un chico. Era William quien corría hacia ellos—. Ah… promete que nos visitarás de vez en cuando…—dijo tratando de recuperar el aliento ya que estaba delante de Sherlock.
—Sí, trataré de venir. Gracias por todo —respondió Sherlock con una sonrisa y dándole la mano a su amigo, quien tomó su mano y la estrechó—. Hasta luego.
Se despidió dándole una sonrisa a sus amigos, su última mirada fue para Victor.
Subió al auto y emprendió su regreso a Londres.
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Mientras tanto en Londres John estaba tomando clases junto a Molly.
En esos meses el chico rubio se había recuperado, se puso al corriente en sus estudios y en los entrenamientos. Y aparentemente volvía a ser el mismo, pero sin olvidar a una persona que siempre traía en su pensamiento, Sherlock.
No sabía que volvería a verlo.
Sherlock regresaba, pero no era el mismo Sherlock al que conoció meses atrás, en muchos aspectos.
Sherlock estaba por regresar cambiado.
