Capítulo 13
Sherlock miraba por la ventanilla del auto.
Aún faltaba tiempo para llegar a Londres, y no podía evitar pensar en lo que le esperaría al regresar.
John.
¿Qué es lo que haría al ver a John? Y la respuesta que pensaba era, no verse débil frente a él.
Lo había usado, solamente fue un juego, una apuesta para John.
Así que a Sherlock le quedaba ser indiferente, aparentar que esa relación que tuvieron no significó nada, como seguramente tampoco lo fue para John.
Sherlock debía aparentar.
:..:..:
El regreso a Londres se le hizo eterno.
Y ahí estaba, sintiéndose nervioso y con el estómago revuelto.
Con un gran suspiro salió del auto, e inmediatamente sintió el cambio del clima. Octubre estaba cerca, y ahora estando alejado del océano podía sentir la diferencia de climas aún más, y sentía lo frío de esa ciudad.
—Su hermano le envía esto —comentó uno de los hombres que trabajaba con su hermano.
El hombre tenía en sus manos una gabardina, elegante, color gris oscuro.
Sherlock permitió que el hombre le ayudara a ponerse la gabardina. Le sentaba bien y más con ese clima.
—Gracias —agradeció y comenzó a caminar. Sabía que la gente de su hermano se encargarían de llevar sus cosas a su antigua habitación.
Su primera visita a su llegada sería con los directivos y maestros para que supieran de su llegada, para así comenzar a hablar de esa investigación y proyecto por lo cuál había regresado a esa universidad de Londres.
Mientras caminaba vio a John, era lo último que esperaba encontrarse inmediatamente a su llegada. Pensó que eso pasaría después de mucho, pero se equivocó.
Tragó saliva y siguió caminando, con la frente en alto.
John venía con unos compañeros platicando, aparentemente estaba bien, su vida seguía
"¿Pues qué esperabas Sherlock? ¿Qué llorara por tu partida? Fuiste sólo un juego" se recriminó mentalmente Sherlock con dolor.
John venía distraído y chocó con el hombro de Sherlock, quien se quedó por un momento paralizado. John sólo se disculpó sin ni siquiera fijarse en él con detalle, y sin prestarle atención siguió su rumbo.
Sherlock sintió un dolor en su pecho, su primer encuentro con John desde su regreso y ni lo notó. Con pasos firmes siguió su camino también.
Había sentido varias miradas de varias personas mientras iba rumbo a la dirección, por un minuto pensó que ya todos se habían dado cuenta de su regreso, hasta que pasó enfrente de unas ventanas y fue ahí donde vio su reflejo. Su físico había cambiado, quizá hasta lo daban por otra persona, quizá por eso John no lo reconoció…
"Idiota". Se regañó de nuevo.
Debía de dejar de pensar en John. Recriminandose mentalmente llegó a su destino.
:..:..:
John se dirigió a su siguiente clase junto con unos compañeros. La clase pasó sin novedad alguna.
Se dirigió a unas bancas en la universidad donde estaban algunos compañeros con los que se llevaba bien.
— ¿Entonces creen que sea bueno? ¿Deberíamos considerarlo para el equipo de rugby? —John llegó con ese grupo de compañeros y lo primero que escuchó fue eso.
—¿A quién quieren considerar para el equipo? —preguntó el rubio tomando asiento.
—Llegó un tipo nuevo a la escuela. Tiene cuerpo de alguien que hace deporte o se ejercita —comenzó uno de ellos a contarle— Acaba de llegar y ya muchas chicas están hablando como locas de él, parece que les movió las hormonas.
—¿En serio? —John se quedó pensativo. Un nuevo miembro de rugby no vendría mal al equipo— ¿Cómo saben que es nuevo alumno?
—Unas chicas lo dijeron, dicen que lo vieron en la dirección hablando con maestros y directores —le respondió un chico y mientras bebía una lata de refresco señaló a una dirección— Ahí está, creo que es él.
John volteó hacia la dirección que señalaba el chico, a unos cien metros, y vio al chico que iba caminando por el campus, vestía una gabardina algo elegante, y descaradamente algunas chicas lo seguían, queriendo hacerse notar.
John se burló de la actitud de sus compañeras de clases y siguió con lo suyo. No le dio importancia a ese chico nuevo.
:..:..:
Sherlock se dirigió a su dormitorio, y vio que sus cosas ya estaban ahí. Se tomó ese día para ordenar su cuarto, mañana comenzaría de nuevo sus clases.
Al terminar se acostó por fin en su antigua cama.
Se sentía nervioso, no quería encontrarse con John de nuevo, pero sabía que lo haría. Y le estaba siendo difícil controlar un poco sus emociones.
Decidió tratar de dormir, para mañana enfrentar su vida.
:..:..:
Sherlock salió de su habitación y mientras le ponía seguro a su puerta escuchó una voz familiar.
—¿Sherlock...?
El joven se volteó hacia esa dirección de aquella voz y al ver a esa persona sonrió.
— Oh por Dios… eres tú… —chilló algo emocionada esa persona e inmediatamente la tenía colgada en su cuello.
—Me sorprende que me hayas reconocido, nadie lo ha hecho…—dijo con una risita mientras abrazaba a Molly.
—Tantos años conociéndote, tus ojos los conozco muy bien… Estás tan cambiado, ¡Mírate! —dijo Molly sonriendo nerviosa— ¿Qué te pasó? ¿Por qué nunca te comunicaste conmigo? ¿Dónde habías estado?
—Me fui a otra universidad, en Preston, a estudiar, tuve que regresar porque me necesitan aquí —respondió rodando los ojos.
—Pues me alegra mucho que hayas vuelto…—le dio un abrazo de nuevo— no sabes, John se…
—No quiero hablar de él —le frenó Sherlock inmediatamente.
—Sé que tuvieron algo Sherlock… y…—Molly trataba de explicarle.
—Molly, por favor, no hablemos de él ¿Si? —le volvió a pedir el chico tratando de forzar una sonrisa.
La chica asintió y ya no tocó más el tema. Sabía el por qué no quería hablar de John y lo respetó.
—¿Vas a clase? —Intento hablar de otro tema Molly.
—Sí —Sherlock sacó una hoja de su mochila y se lo enseñó a su amiga—. Este es mi horario.
—Tu segunda clase la tendrás conmigo, me alegra —le comentó sonriente la chica.
—Por cierto ¿Qué hacías en este pasillo? —cuestionó Sherlock comenzando a caminar.
—Le presté unos apuntes a un compañero, y vine por ellos ya que necesito la libreta.
— Ya veo… —habían salido del edificio—. Me voy a mi primera clase, nos vemos en un rato —se despidió Sherlock comenzando a caminar en dirección opuesta a la de su amiga.
:..:..:
Molly realmente se sentía muy feliz. Sherlock había regresado y muy cambiado.
Llegó a su segunda clase, entró al salón con una sonrisa y se sentó. Compartiría clases con Sherlock. Realmente lo había extrañado, se sentía feliz pensando en eso cuando vio a John entrar en el salón.
Oh.
Había olvidado que John también compartía esa clase con ella, el chico se acercó y la saludó sentándose a su lado.
—Hola Molly, te ves muy bien hoy ¿Te pasó algo bueno? —preguntó John amablemente.
—Bueno pues… —Molly se detuvo.
¿Estaría bien decirle?
Mientras se preguntaba eso mentalmente fue salvada por la campana, o más bien por el maestro que entró al salón, así que decidió no decir nada.
El maestro comenzó a pasar la lista, solo mirando a los alumnos y anotando su asistencia en un papel.
Molly observaba al maestro y vio que se detuvo al final de la hoja, en el último nombre, vio como hasta lo leyó dos veces y pasaba la mirada por el salón.
Buscaba a Sherlock, supuso Molly.
—¿Alguien a… —comenzaba a preguntar el maestro cuando el alumno a quien buscaba entró por el salón. Como siempre con su actitud algo prepotente, y eso se le veía más por su nueva imagen. El cabello ya no le tapaba la cara, y su cuerpo algo fornido le daba una seguridad que antes no se le notaba.
Molly automáticamente dirigió la mirada a John, quien estaba sentado a lado suyo, pero al parecer no prestaba atención al maestro, pues se encontraba leyendo algo en una de sus libretas.
— Vaya, es un gusto tenerlo de vuelta por aquí señor Holmes. —y ahí vio el cambio de John, quien inmediatamente miró al frente, sus ojos estaban en Sherlock.
Molly pudo ver con detenimiento la cara de su amigo John, quien pasó seguramente muchas preguntas por su mente, por la expresión que tenía en el rostro.
Claro, seguramente al escuchar el apellido Holmes pensó que se encontraría con Sherlock, el antiguo Sherlock, ese chico delgado, con una mata de cabello chino, y unos centímetros más bajo, pero no, se encontró a una persona realmente diferente.
Y ante la sorpresa de ella y todos los presentes en ese salón, John se puso de pie como si su silla tuviera un resorte, haciendo caer la silla al suelo por lo brusco del movimiento. Sherlock ni se inmutó por el sonido, ni por ver a John, él se dirigió al otro lado del salón de donde ella y John se encontraban y tomó asiento.
- Huhum… Señor Watson, ¿Haría el favor de sentarse? Mi clase ya comenzó. – llamó la atención del chico.- ¡Señor Watson!
A regañadientes y sin quitar la vista de Sherlock se sentó, claro, ayudado por la mano de Molly quien lo jalaba de nuevo a su asiento.
—¿Tu ya lo sabías? —preguntó John a Molly con la voz algo temblorosa.
—Lo vi esta mañana, muy temprano…—respondió sintiéndose algo culpable.
—¿Por qué no…
—¡Señor Watson! Guarde silencio —regañó de nuevo el maestro.
John se quedó en silenció, su mirada la tenía clavada en Sherlock.
Cuando Sherlock entró a ese salón obviamente vio a John sentado junto a Molly y trató de controlarse. Sintió la mirada del rubio cuando dijeron su nombre, pero no mostró emociones ni debilidades, y con paso firme se dirigió a un asiento alejado de John.
Sentía esa mirada en él, y él por su parte trataba de ignorar y aparentar que nada le importaba.
Parecía que por la reacción de John, si le había impactado su regreso.
Se regañó de nuevo.
¿Y eso importa? No fue nada esa relación. Él no es nada para ti, debes de olvidarlo.
Se dijo una y otra vez en el transcurso de esa clase.
