Advertencia: violación (nada gráfico)
Al llegar a casa Regina se apresuró en realizar la cena, sabía que cuando llegaban los amigos de neal no debía de faltar nada y estar todo en su lugar, ya que sí algo estaba como no debía le iría mal. Y mejor no tentar a la suerte.
Limpió la casa, hizo la cena, aperitivos, bebidas y las infaltables cervezas.
Se cambió de ropa y espero en su habitación, sabía que neal le gustara que sirviera la cena y luego se irían a jugar cartas en su despacho, les encantaba apostar.
Eran las 7:00pm cuando la puerta de la entrada se abrió y entro neal con sus amigos, jefferson, agust, sidney glass reportero del periódico del pueblo y enamorado de Regina, Leopoldo blanchard padre de mary margareth y candidato para el puesto de alcalde.
Entraron saludaron y pasaron al comedor donde Regina sirvió la cena y luego de que neal le dijera que se marchará se retiro con dolor en el estómago ya que neal no le permite todavía cenar.
Se puso su ropa de dormir que consistía en un camisón de seda que llegaba a la mitad del muslo, era de color morado y se recostó para leer un rato ya que no tenía sueño todavía, estuvo leyendo hasta que comenzó a sentir pesados sus párpados, vio el reloj y eran las 11:30pm neal todavía seguía abajo con los demás, así que puso el libro en la mesita de noche, se acostó y apago la luz, estaba dormida cuando sintió que se acostaban a la par de ella, debe de ser neal pensó, sintió unas manos en su muslo que iban subiendo por debajo del camisón, abrió los ojos de golpe cuando la persona le susurró en el oído.
- tu marido no es un buen jugador
No era neal, salió de la cama de un salto y prendió la luz, entonces lo vio con una gran sonrisa lujuriosa en su cara, era Leopoldo blanchard y por el desagradable olor que desprendía estaba ebrio.
- QUE HACES AQUÍ?- dijo ella aunque tenía miedo de la respuesta, el solo sonreía- respóndeme ¿ qué haces aquí? Y dónde esta neal?
- yo he venido a reclamar mi premio- dijo levantándose de la cama lentamente.
- de que rayos hablas?- dijo retrocediendo lentamente a la salida.
- lo que has pido, neal había perdió el dinero en el juego contra los demás y bueno cuando llegó mi turno ya no tenía que apostar y entonces tan seguro estaba que iba a ganar que apostó una noche contigo y JA quien soy yo para rechazar tan apetitosa oferta y como ves tan ebrio que estaba ha perdido y me dijo que subiera- dijo triunfante- y vengo por mi premio- no ella no creía que neal fuese a paz de hacer tal cosa, una era golpearla, humillarla pero otra era darla a otros en apuestas, dios solo de pensarlo le daba náuseas.
- mientes, neal no haría eso, soy su esposa, así que sal de aquí ahora mismo- esta muerta de miedo pero no lo demostraba.
- por supuesto que saldré de aquí pero para la habitación de invitados, ya que era una de las condiciones- dijo riéndose, en cuanto Regina escucho esto se echó a correr fuera de la habitación y bajo las escaleras pero al bajar se tropezó con neal.
- hey, hey que te sucede?, porque tanta prisa?- dijo agarrándola del brazo, Regina quería llorar, suplicar que le dijera que era mentira y que hechara a Leopoldo de su casa.
- dime que no es cierto, dime que no me apostastes con Leopoldo- dijo con voz temblorosa.
- puessss, si- dijo el como sí nada- si lo hice y he perdido- en ese momento Leopoldo baja como su estado lo dejaba, Regina intentó soltarce de agarre de neal pero este no la soltaba- shhh, calma le dije que fuera en la habitación de invitados, no te preocupes.
-QUE?! ESTAS DEMENTE, YO NO Y ESCÚCHAME BIEN, YO NO VOY A HACER ESTO- al terminar de decir esto neal le dio un golpe en la cara que la tumbo al suelo desorientada y grito cuando mal la agarro del cabello con fuerza, y arrastrarla por las escaleras hacia la habitación.
Al llegar la tiro a la cama y le grito- QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE HABLAS ASÍ ESCUCHASTES, PORQU LA PRÓXIMA TE IRÁ MUY MAL, MALDITA ESTÚPIDA- Regina estaba en llanto incontrolable que en cuál quiere momento comenzaba a hiperventilar, después de eso neal salió y Leopoldo entró desabrochando se la camisa- vez te lo dije, se buena chica y esto termonara pronto, no te lastimare- dijo acercándose a ella.
En cuanto le puso la mano en el hombro, se apartó como sí quemará y brinco hacia el otro lado de la cama y corrió hacia la puerta, pero esta estánba cerrada con llave.
- ni lo pienses querida- dijo agarrándole los brazos fuertemente.
Regina gritaba pateaba pero fue inútil, la tiro a la cama y se metió entre sus piernas, sujetándole las muñecas, comenzó a besarle el cuello.
- no porfavor, porfavor, no, no, NO- fue callada por una bofetada por parte de Leopoldo.
- te dije que te calles- dijo besándole la boca pero ella aprovecho para morderle el labio inferior.
-AHHHH- grito separándose inmediatamente saboreando su propia sangre- PERRA- en ese momento entro neal al escuchar el grito de su amigo.
- que sucede- dijo al ver la sangre.
- sucede que esta me ha mordido y no se deja- dijo molesto, pero todavía teniendo a Regina que foraejeaba por soltársela.
- espera ya vuelvo- salió para luego regresar con un par de esposas y unas bufandas.
- QUE HACES?- pregunto muerta de miedo.
- esto ayudara a que te aquietes- le dijo esposando sus muñecas a la cabezota de la cama. Amarro sus pues a la cama de forma que quedarán abiertas y le amordazo la boca quedando totalmente a merced de Leopoldo.
- toda tuya- le dijo para luego salir y cerrar la puerta ignorando los llantos y gritos ahogados de Regina.
- bien- dijo poniendo sus manos en las piernas y subiéndolas lentamente hasta llegar al dobladillo de la pijama.
Veamos qué tenemos aquí- dijo levantando y dejando al descubierto sus bragas, ella forsajeaba con las esposas pero era inútil, así que cerró fuertemente los ojos y dejo de luchar.
Dolor fue lo único que sentía, el rato que estuvo en manos de el, parecieron hora eternas, en los que Regina lloraba descontrolada mente y escuchaba los gruñidos de Leopoldo juntó con su aliento a alcohol cuando susurraba cosas a su oído.
Un tiempo después llego en ella soltando un gran gemido, Regina sólo quería que esta pesadilla terminara, quería vomitar, se sentía mareada, lo último que escucho era a Leopoldo decir su nombre y luego todo se volvió negro.
