NA: Todos los personajes y lo que podáis reconocer pertenece a J.K.Rwoling.

Flashback 5

Hermione y Kingsley se aparecieron en La Hilandera.

Se adentraron en un callejón entre una fila de casas de ladrillo.

Hermione retrocedió un poco y Kingsley le tendió la mano.

-Vamos, es por aquí. Debemos entrar rápido, está zona no es segura.

Llegaron a la última casa de la fila. Tenía un aspecto de dejadez; las paredes eran de ladrillo, de un color oscuro debido a la suciedad impregnada a lo largo de los años; las ventanas grises no dejaban ver el interior de la casa y la puerta de entrada era de madera, vieja y anticuada.

Kingsley llamó a la puerta tres veces seguidas. Contó hasta cinco y volvió a llamar tres veces más.

La puerta se abrió y entraron a una habitación oscura, repleta de estanterías de libros.

Snape les esperaba allí.

-Kingsley, Señorita Granger. Bienvenidos a mi hogar. – Snape les indicó con la mano que pasarán por una puerta secreta que se había abierto entre la librería.

Hermione siguió a Kingsley por la puerta que les llevó a unas escaleras que ascendían a un segundo piso. Estaba muy nerviosa, le aterraba la idea de quedarse allí sola sin Kingsley. Vamos Hermione, eres una Gryffindor, tienes que ser valiente. Tienes que confiar en la palabra de Kingsley. Es el auror más importante del ministerio, es un miembro de la Orden desde la primera constitución. Sí; tienes que confiar en él…él no te dejaría aquí si corrieses peligro.

Señorita Granger- Snape se dirigió a Hermione sacándola de golpe de sus pensamientos- su habitación está en la segunda planta; es la primera a la izquierda, puede dejar sus cosas allí. Al fondo tiene el baño y la cocina. Abajo como ha visto está la biblioteca pero me temo que no podrá usarla -Snape miró a Kingsley mientras hablaba – está demasiado cerca de la puerta principal y no queremos sufrir ningún accidente.

Hermione asintió.

· Gracias prof..Snape- corrigió Hermione dándose cuenta que jamás podría volver a llamar a Snape profesor, no después de lo que había hecho –

Subió a su habitación sin esperanzas de encontrar algo acogedor sino todo lo contrario, una habitación oscura y lúgubre.

Al entrar se llevó una sorpresa; si bien el mobiliario era viejo, la habitación estaba muy limpia, tenía una ventana por la que entraba mucha luz, daba a un jardín repleto de arboles y pudo ver un banco en el que seguro podría sentarse a leer ahora que ya hacia buen tiempo. Dejó su bolso encima de un pequeño escritorio y se echó en la cama. Al menos era cómoda y tenía una colcha de color rojo y toques dorados. Eso la hizo sentirse un poco mejor; se levantó de la cama y comenzó a ordenar su ropa y libros.

Cuando casi había terminado, llamaron a la puerta de la habitación.

· Adelante- su mirada se relajó al comprobar que se trataba de Kingsley –

· Hermione, tengo que marcharme. Creo que vas a estar bien pero si necesitas algo mándame una lechuza. Si estás en peligro en algún momento solo tienes que conjurar un patronus y estaremos aquí antes de que termines de conjurarlo- Kingsley le sonrió a Hermione con cariño y ella se abrazó a él-

· Disculpa Kingsley- se retiró sonrojada- ha sido un impulso por los nervios de quedarme sola. He entendido todo perfectamente, puedes irte tranquilo.

· Tranquila niña, no te olvides que luchamos por lo mismo, somos miembros de la Orden. Estás aquí para que Severus te proteja, confía en él.

Cuando Kingsley salió por la puerta Hermione se echó en la cama y comenzó a llorar.

Despertó en la oscuridad; Se había quedado dormida sin darse cuenta.

Miró por la ventana y descubrió que había caído la noche, su estomago rugió de hambre, no había probado bocado desde el desayuno.

Bajó a la cocina en total penumbra. No se escuchaba sonido alguno en la casa . ¿Dónde estaría Snape? ¿Y Draco? Supuestamente vivía allí también, Merlín que no tenga que verlo muy seguido… o mejor, que no siquiera tenga que verlo.

Entró en la cocina y encendió la luz. Rebuscó en las puertas hasta que encontró una tetera y puso a hervir agua. Cuando se agachó para seguir buscando en las puertas una taza , una voz que conocía muy bien le erizó la piel.

-Vaya vaya, si tenemos aquí a la sabelotodo de Granger…- Malfoy sonreía divertido, como si le hiciera gracia ver a Hermione alli, como si se riera de ella-

Ahora si vamos a divertirnos un poco en este cuchitril que Snape llama casa- se dió la vuelta riéndose a carcajadas y lo escuchó subir las escaleras dejando a Hermione de pie en la cocina, recordando cada uno y de los momentos que Malfoy la había humillado en Howarts; cada vez que la había llamado sangre sucia , cada vez que la había hecho llorar …Ahora tenia que compartir una casa con él; se encontrarían por los pasillos, en la cocina, dormirían bajo el mismo techo… sería igual que en Howarts, solo que aquí no estaban Harry y Ron, aquí estaba sola.

Sola con Malfoy.