N/A: Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.

Flashback 8

Harry no podía parar de pensar en Hermione.

Estaba muy preocupado por su amiga. Ya había pasado una semana y no había noticias de ella.

Ron no ayudaba mucho, cada día que pasaba sin que Hermione volviera era una pelea con él. Ron le presionaba para que hiciera algo pero Kingsley había sido muy claro y no quería añadir más problemas a los que ya tenían.

Charlie había informado a la Orden que el rastro que habían estado siguiendo hasta Voldemort había dado sus frutos.

Se había vuelto a esconder en Rumanía, junto con Nagginni y sus siervos más leales.

Era el momento de atacar la mansión Lestrange.

Bellatrix se encontraba en Rumanía con su amo y solo habían dejado al cuidado de la mansión a Rodolphus Lestrange y su hermano Rabastan Lestrange.

Aún así era una misión peligrosa, la mansión ya contaba por si misma con una protección a base de encantamientos de artes oscuras y podría convertirse en la propia tumba de cualquiera que intentase penetrar en ella.

El objetivo de la misión era destruir la mansión. Snape había pasado la información de que Voldemort estaba preparando su vuelta y la mansión se convertiría en su cuartel general.

Harry y Ron no estaban autorizados para ir a la misión, hasta que no matasen a Nagginni no había nada que Harry pudiera hacer para ayudar a La Orden.

Su misión era matar a Voldemort y debía mantenerse con vida hasta que llegase el momento.

En un claro apartado del bosque prohibido, un hombre con el pelo negro que le caía por los dos lados de la cara esperaba impaciente.

Un destello de luz se alzó al cielo. Era la señal. Había llegado.

-Severuss…-la mujer río enseñando unos dientes amarillos- el amo te manda recuerdos…espero con ansia que tú pupilo esté pronto listo para la caza de la sangre sucia- la mujer escupió en el suelo-

-Bellatrix- dijo Snape mirando fijamente a la mortifaga- no tengo porqué darte explicaciones de mis progresos con el chico, yo solo sirvo a mi Señor.

- Severus, Severus…no quiero recordarte tú debilidad por la sangre sucia…- Bellatrix lanzó una carcajada mientras Snape apretaba los puños mirando con odio a la mujer-

- Yo de tí me preocuparía más por intentar cumplir con la misión de proteger la profecía que atesoras en tu mansión…no creo que el amo estuviese muy contento contigo si llega a pasar algo con esa profecía.- Snape se desapareció dejando a la mujer sola sin poder descargar su rabia hacia él-

Oh si Severus…la profecía está bien protegida. Cuando cumplas mi misión dejarás de ser el favorito de mi Señor. Yo ocuparé tu lugar.

La mujer se alejó canturreando y lanzando imperdonables a cada animalillos que se encontraba dejando un rastro de muerte tras sus pisadas. Cuando se divirtió lo suficiente se apareció en la cabaña donde la esperaba su Señor.

Los gritos de angustia que salían de la cabaña la hicieron sentir mariposas en el estómago. El momento de volver a la lucha estaba cerca y esta vez ella sería la mano derecha del Señor Tenebroso.