ÉL NO SABE…
Una noche del principio de otoño fue el momento en que dos almas atormentadas, daban rienda suelta a sus más profundos y secretos sentimientos. El cuerpo de Hinata estaba preso por el brazo del Uchiha en un abrazo posesivo que la apretaba cada vez más; Sasuke no quería pensar solo quería tenerla así de cerca, reaccionando a su caricias, sintiendo el latir de su corazón a mil, sintiendo la calidez y humedad de sus profundos besos; aquello que solo estaban en sus más húmedos sueños íntimos pero era real.
Se separaron lentamente, la peliazul abrió los ojos encontrándose con una profunda mirada de Sasuke, mientras que él se encontró a una Hinata con los ojos vidriosos, la nariz roja y los labios hinchados.
«¿Cuánto tiempo estuvieron besándose?»
No lo resistió mas, Hinata entro en razón porque le había.. habían hecho; un sollozo muy sonoro y quebrado salió de su boca. Quería huir de su vergüenza, de su pecado. Cuando estuvo a punto de encerrase en la vieja caso, sintió un firme agarre en su brazo derecho.
-Hinata- la llamo
Pero no fue lo suficiente para mantenerla allí, Hinata se zafo hábilmente y se encerró en la casa. Su frágil cuerpo se deslizo por la madera de puerta cayendo al piso, su fragilidad estaba en su punto máximo.
-¿Qué hiciste..?¿Que hiciste Hinata?
Se dijo mientras negaba y buscaba un refugio entre sus muslos mientras se abrazaba. Sus lágrimas no pararon y su el llanto de su quebrada alma reboto por todos los lados, su llanto era fuerte y su voz quebrada, nunca había llorado de esa forma. La basura era más que ella, así se sintió; el ser más miserable de la tierra de esa forma se catalogó. Siguió negando, siendo que la culpa le quemaba cada entraña y sucia por haber disfrutado el beso, disfrutaba los firmes labios de Sasuke que la hicieron estremecer y erizar cada poro de su cuerpo, nunca la habían besado así.
Su llanto era audible hasta las afuera de la casa. Todo era oído por un Sasuke que se mantenía a un metro de la puerta, decidió no entrar. Hinata lloraba, estaba completamente rota y conociéndola como él creía, sabía que ella iba ser la más afectada de los dos.
«Perdóname Naruto-kun». La quebrada voz sonó, con las intenciones de pedir perdón a un Naruto que estaba a miles de kilómetros de allí.
Sus ojos negros se abrieron y la molestia se posó en ellos, al escuchar el llanto de la mujer tras la puerta. Bufo, apretó el puente de su nariz y se fue de allí maldiciendo a todo el mundo. Hinata se había arrepentido, y él…
…No se había arrepentido
-Que esperabas…- dijo sintiéndose el hombre más rechazado del mundo
Cuando ella lo sostuvo de la capa supo que era la señal, la que estuvo esperando: una respuesta de su parte. Con muchas dudas se acercó a ella, se sintió en el cielo cuando Hinata le correspondió, estaba dudosa pero termino cediendo a sus bajas pasiones; ambos se deseaban y la atracción fluyo con un doloroso beso. Sin embargo, después de su unión, ver el horror en los ojos de ello, solo afirmo el hecho que estaba mal. Ahora la pregunta surgía:
«¿Qué demonios iban hacer?»
No quería pensar en ello, por ese momento no. Sasuke se alejó bajo la intimidad de la noche, no deseaba ver la casa donde se encontraba su deseo más secreto.
.
El ligero brillo solar se asomó por la ventana, sus ojos perlas se abrieron despacio; su conciencia le impedía levantarse «¿Cómo hacerlo después de lo de anoche?». Hinata estaba tendida en el frio suelo de madera, en una posición fetal alargada; había estado llorando toda la noche al lado de la puerta, recordando una y otra vez lo que había pasado. Aun podía sentir el beso húmedo y sensual del mejor amigo de su novio, podía sentir su firme agarre en la parte baja de su espalda, podía sentir como se introducía poco a poco entre sus labios y lo peor: aún se estremecía al recordarlo. Naruto nunca la había besado de esa forma, las comparaciones eran odiosas, pero le fue imposible no hacerlo. Naruto era ternura y torpeza, en cambio Sasuke era pasión, sensualidad y deseo. No le gusto lo que sintió, Hinata se regañó durante toda la noche por la forma en como había reaccionado entre el brazo de Sasuke; sentir su cuerpo al ras, era una sensación indescriptible.
¿Continuar como si nada hubiera pasado?, era prácticamente imposible para ella. Con pesar se sentó en el piso y volvió a abrazar sus piernas. Puedo sentir muchas cosas en ese largo pero breve beso, pero había dos sentimientos que predominaban antes los demás eran: la culpa y el dolor.
.
Día 184
Su mirada estaba perdida en el gran lago que estaba delante suyo, habían pasado tres días desde aquel beso, Sasuke no regreso. Ella no lo culpaba, lo último que quería era verlo, no deseaba tenerlo cerca; era cobarde sí, pero la situación era delicada. Durante las últimas tres noches había orado para que él no apareciera por su puerta, durante el día tratada de dormir la mayoría del tiempo y casi no comía, había adelgazado y tenía los ojos hinchados adornados con dos grandes y muy notorias ojeras. Hinata era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal, pero no quería enfrentarlo. El tiempo se volvió su enemigo, los días y las noches se volvieron más largos que de costumbre.
-¿Desde cuándo..?- se preguntó mientras miraba las cristalinas aguas
Se había hecho esa pregunta las últimas noches, «¿Desde cuándo le atraía Sasuke?» ella no lo sabía, busco entre sus recuerdos el nacimiento de esa extraña atracción por el Uchiha, solo hallo difíciles momentos compartidos con él, tales como: aquellos días en el desierto, en la nieve, compartiendo almuerzos y noches. Hinata acepto que de un tiempo hasta ahora, había empezado a ver una extraña tensión entre ellos, un sentimiento invisible que la hacía desviar la mirada cada vez que Sasuke fijaba su mirada en ella, ese sentimiento que hacia rehuir su contacto con un simple roce de la piel de sus dedos, ese sentimiento que hizo besarlo y reaccionar a su contacto.
Con nulas ganas se puso de pie, necesitaba comer algo; no podía seguir así, tarde o temprano tendría que afrontarlo. Se acercó a la cocina, había muchos insumos para hacer un almuerzo decente pero no quería cocinar.
El vapor de la olla le indicaba que su curry estaba listo, el arroz blanco estaba listo hace quince minutos, era hora de almorzar. Hinata tomo un largo cucharon para servirse un poco de ese delicioso curry. Se había esforzado en cocinar, quería degustar algo suficientemente rico ya que los últimos días no podía sentir los sabores. Algo dudosa llevo hasta su boca un poco de arroz con los palillos. Quería sentir algo más que culpa, cerró los ojos y una vez, no sintió nada; estaba frustrada pero continúo comiendo. Fue el almuerzo más largo de su vida, ni siquiera se dio cuenta cuando su plato estaba vacío. Ella era de un gran apetito, no la avergonzaba y ahora a duras penas pudo terminar. Se levantó sin mucho ánimo para limpiar su lugar y lavar sus platos, dejo el plato en su lugar junto con sus cubiertos, se secó las manos con una blanca tela.
Ella juro que pudo jurar que su corazón se detuvo. Cuando volteo, en lugar de encontrar una casa vacía, se encontró a un desmejorado Uchiha en el umbral de la puerta. No lo había escuchado llegar. Sasuke estaba bastante confundido, por primera vez después de mucho tiempo, no sabía qué hacer. Las últimas noches anduvo a la deriva, pensando en su siguiente movimiento, pero todos lo ponían en un mismo escenario: Hinata no era cualquier mujer, era la bendita prometida de su estúpido mejor amigo, del hombre que lo trajo de regreso, de la persona que quería y consideraba como un hermano; Quien era él para arrebatarle a esa mujer tan pura, era un bastardo por haber osado poner sus ojos en ella. Para aplacar parte de su culpa, cuestionaba mucho los sentimientos de la peliazul:
Si tanto amaba a Naruto, ¿Por qué lo beso? ¿Por qué reacciono a su contacto?
Sasuke era consiente que la lejanía y la soledad eran factores detonantes en las personas. Todo cambiaria cuando lo volvería a ver o quizá… no. Necesitaba hablar con ella, se sintió un maldito cobarde al huir de todo, pero como lidiar con una mujer que lo había rechazado de manera abierta. Con muchas preguntas decidió volver y enfrentar todo, era consciente de su estado estaba: frustrado, molesto y sobre todo trastornado. El beso de Hinata se había apropiado de sus pensamientos las últimas noches, aun recordaba el sabor de sus labios, aun podía sentir la piel de ella erizada ante su contacto. El mínimo recuerdo lo obligaba a masturbarse, a tocarse e imaginársela: besándola, jadeante y desnuda bajo su piel. Como castigo de kamisama el recuerdo de Naruto lo atormentaba, podía recordar todas las anécdotas de su ingenuo amigo, las veces que le decía que la amaba o lo nervioso que se sentía cuando le provocaba cierta reacción en su entrepierna, las cuales lo hacían reaccionar de una forma impensada hace un tiempo, se sentía posesivo y altamente celoso. Sabía que Naruto tenía todo el derecho de sentir eso por ella, pero después de ese beso… no era lo suficientemente hombre para completar la idea. Se enrumbo hacia el hogar que compartía con ella, estaba bastante débil porque no había comido en tres días, pero, lo que el hambre le provocaba no se comparaba lo que Hinata le provocaba. Cuando llego, su visión la encontró de inmediato. Ella estaba lavando los platos, por el olor en la casa era seguro que había terminado de almorzar. Sus miradas se encontraron, Sasuke arrugo el ceño cuando la vio negar ante su presencia, era obvio que no quería verlo y ella era demasiado ingenua si creía que él no regresaría.
En un acto inconsciente Hinata retrocedió cuando el Uchiha se acercó, su altura le intimido a medida que acortaba distancia. Era infantil pero trato de huir, el contacto del agarre de Sasuke le quemo.
-hay curry…también arroz
Había mucho que decir, pero solo se apresuró en decir lo primero que se le vino a la mente. Hinata podía sentir el mal humor del Uchiha.
-Hinata
-¡tengo que irme, no hay leña..!- hábilmente se zafo pero Sasuke la volvió a retener
-necesitamos hablar..
Los nervios estuvieron en su nivel más alto, Hinata trago grueso y la vergüenza se apodero de su ser. Allí estaba una vez más, huyendo de sus sentimientos. Sasuke parecía sereno pero atormentado. Con algo de valor enderezo su postura, pero le dio la espalda. El Uchiha endureció su mirada, sintiéndose ofendido por la aptitud de ella «¿Era tan poca cosa?».
-Lo lamento, pero ahora no deseo hablar con usted
-¿usted?- ironizo
- Uchiha san.. yo..
-¡Hablabame de frente, maldita sea!…- la volteo rápidamente y la aprisiono contra la pared
Hinata aseguro que Sasuke la odiaba, su agarre en su brazo le dolía y su ceño fruncido con su mirada visceral la atravesaban.
-¡Tan insignificante soy que no merezco que me mires de frente..!- le reclamo
Hinata estaba asustada por su repentina reacción pero no le importo, estaba demasiado frustrado para contener sus emociones. Los ojos de ella poco a poco empezaron a aguarse, estaba al borde del colapso; Sasuke necesitaba una urgente explicación, la estaba presionando para que le diga que sentía.
-Me está lastimando Uchiha-san.. por favor..-pidió en tono de ruego
-Mhp…-sonrió con ironía por la patética formalidad pero no aflojo su agarre- ¡Vamos dilo!
-¿ehm?.. yo
-Lo dices tú o lo digo yo, Hinata..- amenazo
Ella negó con vergüenza.
-Yo… - bajo la mirada y apretó los puños
Necesitaba valor, le dolía el corazón ver en ese estado tan desesperado a Sasuke. Volvió a enfrentar su mirada con mucho pesar y le termino por decir:
-Solo quiero… olvidar..-ladeo su mirada
Sasuke estaba anonadado por su respuesta, aflojo su agarre y tomo una corta distancia, volvió a verla con un semblante diferente. Hinata se sobaba donde él la toco.
-Esa es tu respuesta..- dijo sintiendo su orgullo pisoteado de la peor forma
-Si..-musito
Apenas dijo su respuesta Sasuke ya se había ido, dejándola sola una vez más. Sus piernas fallaron, su espalda resbalo por la pared hasta llegar al suelo, una vez allí volvió a llorar negando todo lo que sentía. Sasuke se había ido, pero aun podía ver su rostro endurecido pero con la mirada de decepción. Hinata volvió a ver la puerta, le dolía recordar la forma en cómo se marchó: con la cabeza gacha y la sombra en su rostro. Le dolía el alma verlo así.
«¿Por qué le dolía tanto?»
.
Día 200
El olor del té negro era muy agradable, necesitaba un sabor fuerte a pesar de preferir lo dulce. Hinata trataba de mantener una conversación a la altura del atractivo sensei, sonreía fingiendo serenidad y amabilidad; su tiempo giraba despacio y las palabras del agradable joven se escuchaban de manera lejana. Hinata no podía sostenerle mucho tiempo la mirada, puesto que, se parecía demasiado al hombre que alguna vez juro amar, a ese hombre que la esperaba a miles de kilómetros de allí. La culpa llegaba hasta su estómago, revolviéndolo y hasta a veces llevándola a regurgitar lo poco que se atrevía a comer. Después de aquella conversación extraña, su alimentación era casi nula y sus horas para dormir se fraccionaron durante el día. El rostro de decepción de Sasuke la atormentaba día y noche durante las últimas dos semanas, entre lágrimas negaba esas preguntas implícitas e incomodos entre los dos.
¿Qué era lo que pretendía? ¿Por qué le dolía tanto?¿Que era lo quería Sasuke de ella?
El día anterior, la pequeña Naoko había insistido tanto en que fuera a su escuela, no podía negarse a la inocente petición de la infante. Su sorpresa creció al encontrarse en un peculiar escenario. El guapo Sensei había montado un improvisado teatro, era muy humilde y ver la cara de ilusión de los niños, le dio la fuerza suficiente para acceder a sus demandas. Lo último que quería era tocar o cantar, pero ya había llegado y retroceder a su promesa no era una opción. Muy dudosa comenzó a cantar, no quería llorar pero hizo gala del poco histrionismo que tenía. Mentir no era su fuerte pero lamentablemente tuvo que hacerlo. Canto, su dulce voz sonó callando todo alrededor, sus frágiles dedos tocaban las tensas cuerdas del instrumento acompañadas por las notas que desprendía su voz. Hinata se abstrajo de su espectáculo, el salón de clases y sus presentes se volvieron oscuro; en un tiempo dado solo podía visualizar a una sola persona:
Sasuke Uchiha
Su imagen imponente se presentó como un fantasma, atormentándola una vez más.
Cuando la canción termino, volvió a la realidad: a su realidad. Su corazón se sobresaltó al ver esa conocida sonrisa zorruna del extraño. Escucho aplausos y varios halagos hacia su persona, se sonrojo al ver la cantidad de personas que estaban en la puerta escuchándola cantar; trato de sonreír y dar un reverencia. Las clases terminaron, el atractivo joven le ofreció un té y Hinata acepto. La conversación fluyo, pero parte de ella estaba en otra parte.
-he hablado mucho de mí- sonrió- me gustaría tratarla aún más, dígame algo de usted..- dijo mientras dejaban la taza de porcelana en el pequeño plato.
-bueno yo.. mi vida no es muy interesante- musito
-entiendo, su hermano es muy controlador… debe ser duro vivir con alguien-suspiro con pena
-No es lo que parece, bueno tiene un carácter difícil
-ya veo. Seguro que no la deja salir
-¿ehm?, no entiendo
-Bueno- se rasco la nariz disimulando su nerviosismo- siendo usted una mujer tan bella y teniendo un hermano tan amargado, debe ser difícil sociabilizar de esa forma con sus pretendientes
Hinata se ruborizo y evito mirarlo, en cambio el joven sensei no la había visto tan bella. Si bien aquella noche de celebración, ella lucia radiante; los gestos y la natural pureza de Hinata le atraían mucho.
-Bueno yo..
-Su hermano es muy celoso..-resalto
Esta última palabra la sorprendió, arrugo levemente el ceño y volvió su mirada a su acompañante. «¿ había dicho, celoso?». Ella lo miro sin entender, «¿Por qué Sasuke sentiría celos?». Acaso Sasuke..
-No me mire así..-dijo al ver su expresión- cuando me acerque a usted la otra noche, parecía que me mataría por haber osado bailar con usted. Supongo que yo estaría igual teniendo una bella hermana como usted.
Nunca nadie la había celado, no sabía cómo reaccionar ante las explicaciones de su acompañante.
Ella esbozo una sonrisa, tantos cumplidos en una pequeña degustación de té la hicieron sentir extraña.
-Será mejor que me vaya, fue un placer..- dio una reverencia queriendo irse que el agarre del sensei la detuvo
-perdone Hinata-san, no fue mi intención hacerla sentir incomoda. Solo bueno.. yo..
-no se preocupe. Entiendo. Es hora que me retire..
Un mareo la hizo trastabillar a punto de caer, pero un hábil agarre del joven la sostuvo. Sotemaru la tomo de la cintura para que no cayera, en un pequeño momento se perdió en el peculiar color de los ojos de la bella joven; pudo ver su tristeza. Hinata no noto la mirada puesta en ella, solo sentía un punzante dolor en su cabeza; había descuidado mucho su alimentación.
-¿Hace cuánto tiempo no ha comido Hinata-san?- dijo en tono de preocupación mientras la ayudaba aponerse de pie.
-no lo recuerdo..- su voz sonó perdida y con sinceridad
-¿Esta bien?..luce un poco enferma
-Si estoy bien- mintió- quizá solo necesite dormir un poco..
Sotemaru sintió culpa por haberla invitado a cantar, quizá estaba mejor en su casa, pero de verdad ansiaba volver a verla, así sea como cualquier excusa tonta.
-me permite acompañarla..
-no es nece..
-por favor- insistió- no me gustaría que le pasara algo
Ella termino por asentir, quizá su compañía la haría olvidar parte de su culpa. El camino a casa trascurrió bastante callado de su parte; Sotemaru le contaba parte de su vida y del como había salido adelante volviéndose un profesor, sonaba de novela la lucha constante de ese joven hombre. Hinata escucho todos los trabajos que había tomado para cumplir sus sueños y sonrió al escuchar que había cumplido su meta: volver al pueblo que lo vio crecer y ayudar en los niños. Su infancia fue bastante dura y con muchas necesidades, Hinata sentía que kamisama la torturaba, hasta en eso se parecía a aquel risueño hombre que evitaba pronunciar su nombre. Cuando llegaron a la casa de ella, se despidieron de manera bastante formal. Entro a su vivienda, todo parecía bastante normal, excepto que..
Hinata se quedó viendo la bolsa de víveres en la mesa, Sasuke había regresado solo para traerlos y luego se había marchado. Ella endureció su corazón, quizá era lo mejor. Esa forma silenciosa de romper algo que no había empezado.
.
Día 213
El día era realmente hermoso, ya casi se cumpliría un mes desde la última vez que vio a Sasuke. Su mente aun la traicionaba por las noches, pero no verlo había ayudado mucho. Estaba más tranquila pero no en paz. Sotemaru había insistido tanto que lo acompañara en un corto viaje, le aclaro a la peliazul que era para traer libros y entre otros útiles para los niños; con mucha vergüenza le aclaro que sus intenciones eran buenas y no se propasaría con ella. Hinata se había tomado su tiempo para meditar sobre la propuesta, no lo conocía mucho pero todo él le inspiraba confianza; además sumando a lo anterior deseaba ver felices a esos niños.
Las tareas de la casa ya estaban hechas, tenía algo de vergüenza por usar el vestido de la celebración; era algo revelador para su gusto pero era lo único que tenía para ponerse por el momento. Cuando tuvo la energía suficiente, se esforzó para lavar su ropa quedándole sola aquella prenda. Hinata era recatada, así que improviso un chal con una tela blanca gastada; no se avergonzaba en la forma en como vivía.
Se había tardado un poco, vio a Sotemaru esperándola al otro extremo de la pequeña aldea. Hinata no lo noto pero él no dejaba de verla, se había vuelto bastante despistada para notar ciertas situaciones y como no estarlo, si en sus pensamientos estaba cierto atractivo azabache. El joven sensei le ofreció un sombrero de paja; a pesar de ser otoño, el sol solía salir por horas durante el día, ambos subieron a una vieja carreta, sotemaru tomó las riendas y ordeno al caballo que avanzara. La peliazul se despidió alegremente de los niños. Toda la pequeña aldea había notado el interés del sensei por ella, hacían una bella pareja.
Había un pueblo alejado a unas ocho horas de la aldea, así que decidieron salir a una apropiada hora llegar en la noche. Durante el viaje, Sotemaru sonreía al ver el animado semblante de Hinata; ella accedió a conversar un poco mas, siempre sonriendo de manera dulce. El trayecto era largo, no dejo de verla durante todo el camino, lucia hermosa con ese vestido y ese humilde sombrero de paja.
El día fue bastante entretenido, pasaron de una tienda a otra recolectando lo necesario para los niños. Llego el triste momento donde el dinero no alcanzo, Sotemaru estaba decepcionado pero admiro a Hinata por darle un objeto preciado para comprar lo que faltaba.
-No es necesario que lo haga Hinata-san.. yo puedo hablar con los niños
Ella negó y le sonrió haciéndolo ruborizar
-Las cosas materiales no son tan importantes
-pero.. es de tu madre
La aperlada mirada se fijó en el broche entre sus manos, un objeto que había sobrevivido a su implacable viaje. Siempre lo traía con ella, le recordaba a su madre ya que había sido un regalo de su parte.
-Mi madre está en mi corazón. Cuando uno muere solo puede llevarse los bellos momentos vividos, las cosas materiales se quedan. Mi madre vive y vivirá en mi memoria..
- Hinata-san – dijo sin poder creer lo que escuchaba
- ella estaría de acuerdo..
El joven termino por aceptar con pesar; grande fue su sorpresa por la cantidad de dinero que se obtuvo por el objeto, compraron más cosas de lo planeado. Ambos sonreían, Hinata sintió tan satisfecha por el fructífero día.
La noche los atrapo, estaban bastante cansado y para su mala suerte, una de las ruedas de la carreta se descompuso a mitad del camino. Sotemaru estaba muy avergonzado ya que se había comprometido el regresar en la noche y repararla le tomaría unas horas.
-lo lamento Hinata-san..-estaba avergonzado
-no importa, además falta poco- dijo dándole ánimos
Estaban en medio de un camino de trocha y a oscuras, Hinata iluminaba con un viejo lamparín el trabajo del joven. Él solía frustrarse y la peliazul solo atinaba a colocar su mano en su hombre tratando de menguar su frustración.
-ya está.
-la paciencia es poderosa
Unos audibles pasos en la oscuridad los alerto, Sotemaru se posiciono delante de ella al ver como dos sujetos se acercaban. Eran grandes, lucían bastante repulsivos y bastante peligrosos. La mirada de lasciva de ambos se posó en la peliazul.
-No deberían estar aquí..
-si, hay muchos asesinos ladrones por esta zona. No crees Jun.
Ambos hombres sonrieron con malicia y volvieron su mirada hacia los jóvenes.
-solo pasábamos por aquí, ya nos retiramos
-¿De verdad?.. no creo que este lugar sea para unos niños. dime tu mujer- señalo a Hinata- Tienes algo más debajo de esos trapos..
Hinata resalto la valentía de Sotemaru, estaba en evidente desventaja.
-ven aquí mujer, quiero enseñarte algo
Sotemaru apretó los puños y los dientes, no iba a permitir que tocaran un solo pelo a Hinata. Él iba a reaccionar pero la peliazul puso su mano en su hombro.
-ehhhh muy bien- dijo el repulsivo hombre al ver como la peliazul se adelantaba
-¡espere Hinata-san.. no..
Sus palabras se ahogaron cuando Hinata le hizo una llave a aquel hombre sometiendo contra el suelo; era de noche pero el impacto del hombre había creado una polvareda, Sotemaru tenía una expresión de asombro acompañado con un «¿Qué demonios?» y una gota en su rostro.
-¡ahhh!.. por favor-rogo el hombre
Su amigo retrocedió al ver como la menuda joven lo tenía contra en suelo mientras le infringía una muy dolorosa llave.
-¿Nos dejara pasar?- pregunto
-¡ahhhhh!- grito al ver como retorcía más su brazo- si..si.. ya entendí
Hinata lo soltó, el hombre palidecio al ver la expresión de la joven: daba mucho miedo. No paso mucho para que se alejara corriendo, su otro compinche ya se había ido.
-Nos vamos…- sonrió
Sotemaru se asustó de la oportuna reacción de la joven, verla enojada era algo que nunca espero ver. Ahora ella estaba sonriendo como si nada hubiera pasado, descubrió que tenía su carácter y eso era mas atractivo. Hinata además de ser bella y bondadosa, era fuerte e impredecible. Volvieron a tomar su camino, lamentablemente ambos estaban muy cansados, decidieron tomar un descanso en una humilde posada en el camino. Hinata se encontraba viendo a través de la ventana, sonrió al recordar lo que había pasado; Sasuke era un buen maestro.
-¿Qué estarás haciendo?... Sasuke-kun- dijo perdida en la oscuridad de la noche
Día 214
El día había empezado bastante nublado, la lluvia amenazaba con comenzar así que decidieron salir muy entrada la mañana. Sin embargo, a pocos kilómetros de llegar a su destino el aguacero comenzó; Hinata trataba de cubrirse ya que la tela de su vestido era bastante delgada, Sotemaru noto su incomodidad sin meditarla le ofreció su capa para continuar su viaje con comodidad. Durante toda la noche no dejo de pensar en Hinata, maldijo su mala suerte al encontrar dos habitaciones; hubiera dado lo que fuera para compartir el recinto, no estaba en sus planes aprovecharse de ella, solo le hubiera gustado compartir un momento íntimo con Hinata.
Ambos fueron recibidos con mucha alegría, los pobladores murmuran entre ellos por el tardío arribo, pero ambos estaban muy lejos de sus especulaciones. Las personas ayudaron llevar todas las cosas a la escuela, estaban felices y les agradecieron por todo. La lluvia seguía, Hinata insistió en quedarse para ayudarle a acomodar todo.
-creo que hemos terminado
-ha quedado muy bello
El salón era otro, los útiles y las nuevas mesas adquiridos ahora harían más cómodas cada clase. Hinata no se arrepintió por haber vendido el broche que le regalo su madre, ella era una mujer amable y el ejemplo que había seguido hasta ahora.
-Sera mejor que me vaya, he descuidado mi casa
-me permite acompañarla
Negarse era algo imposible. Los ojos del Sensei eran suplicantes; él era un hombre adorable. Empezaron a avanzar, una caja blanca larga llamo la atención de la peliazul.
-es un regalo para usted..- dijo al ver la atención de la peliazul
-pero, ¿cómo?- pregunto
No lo había visto comprarlo en el lugar donde fueron.
-se lo pedí a un amigo.
-no es necesario que me tenga que dar algo, lo hice de corazón.- aseguro
Él negó
-es un detalle, pero se lo voy a entregar cuando lleguemos a su casa ¿le parece?- Hinata asintió y continuaron caminando.
La lluvia era bastante fuerte, el camino estuvo lleno de risas recordando las anécdotas. Hinata se sonrojaba cuando el joven sensei le recordaba el suceso con esos sujetos, él resalto su fuerza y también le dijo que no le haría ninguna broma por temor a que lo golpeara, ella negó y ambos volvieron a reír. El camino se le hizo bastante corto a ambos, la precipitación paso a segundo plano, ambos disfrutaban la compañía del otro.
-gracias por acompañarme- dio una reverencia
-espero que le guste- le ofreció la alargada caja y ella lo tomo
-gracias
-ábralo por favor..-pidió
Los ojos de Hinata se enternecieron cuando quito la tapa superior, eran unas hermosas flores color rosa claro, nunca había visto unas flores así, tomo una y la olio. Sotemaru solo podía admirarla, era tan bella como esas flores.
-Son hermosas, nunca había visto flores como estas
-Se llaman tulipanes, un poblador fue a tierras lejanas entre oriente y occidente; son muy peculiares
-son bellísimas- volvió a resaltar
- Hinata-san hay algo que me gustaría decirle
-¿ehm? Claro
La lluvia caía, su rebote era lo único que se escucha a los alrededores. Hinata inconscientemente apretó la caja al ver la seriedad en el rostro de él.
-Hinata-san usted me…
-¡tengo que entrar!- lo interrumpió
Ella quería huir, sabía lo que se venía; tenía que salir y su nerviosismo era muy notorio. Estaba a punto de entrar y sintió un sutil agarre en su brazo izquierdo.
-No quise incomodar Hinata-san- estaba apenado por su reacción
Ella asintió pero siguió sin verlo, era un momento bastante incómodo.
-me gusta mucho-entonces lo volvió a ver- nunca había conocido un ser tan puro como usted.. yo me he enamorado perdidamente de Hinata-san
Hinata trago grueso y retrocedió muy apenada. Si él estaba enamorado eso quiere decir que hace mucho que la veía diferente, como no pudo darse cuenta.
-yo…
-Si usted correspondiera mis sentimientos, yo.. yo me esmeraría para hacerla feliz, me aseguraría por verla sonreír todos los días, no faltaría un plato de comida en nuestra mesa y yo.. yo la amaría toda la vida Hinata-san
La desesperación en el tono de su voz le provoco un nudo en la garganta, además de un escozor en sus ojos.
-Sotemaru-san yo..
-Yo quiero una relación formal, si usted me acepta estoy dispuesto en hablar con su hermano y con quien sea para..
-lo lamento..-lo interrumpió- agradezco sus sentimientos pero no puedo corresponderle
-pero..¿porque Hinata-san? Acaso no le agrado
-no es eso… usted me agrada mucho pero yo no puedo tener una relación con usted.. ni nadie
La decepción apareció en el rostro de él y se acercó a ella.
-entiendo, lamento haberla incomodado- se disculpó y dio una reverencia
Era muy difícil su rechazo, cuando elevo su torso su corazón se estrujo a ver una Hinata llorosa y con nariz roja.
-por favor.. no llore- pidió
Ella aparto su mirada aferrándose a la caja, Sotemaru se acercó y le dio un abrazo. La vida era injusta, ahora que pensaba que había encontrado un amigo le tenía que pasar esto. Hinata lloro más y él la atrajo más.
-lo siento- dijo entre sollozos
Él solo negó, la aparto para limpiarle las lágrimas. Hinata estaba muy frágil y Sotemaru se sintió un miserable al verle provocado ese estado.
-muchas mujeres dicen que cuando lloran se ven bonitas- aparto un mechón de su rostro mientras se perdía en su mirada- yo no lo creo así… las mujeres son muy bellas cuando sonríen…
Deseaba tanto besarla, uno de sus dedos no dudo en acariciar su labio inferior, era tan carnoso lo atraía para besarla.
-Hinata-san yo..
Ambos voltearon cuando la puerta se abrió aparatosamente, se apartaron inmediatamente cuando la figura iracunda de Sasuke se vio revelada. El uchiha estaba furioso, había escuchado cada maldita palabra de ese imbécil, había tratado de contener todo esos malditos celos pero no pudo más, sabía que Hinata estaba en un estado vulnerable y temía que se aprovechara de su estado. Abrió la puerta encontrándose a los dos con un espacio casi nulo, lo peor que a pesar de no haberse hecho notar no iban a tomar distancia. Hinata reacciono tiempo después, se parto más entrando rápidamente a su casa.
-gracias por las flores..-se apresuró en decir
Sotemaru estaba seguro que ella iba a tener problemas, quería hablar con Sasuke pero pudo observar como Hinata se apresuró en cerrar la puerta. Ambas miradas no dejaron de verse mientras la puerta se cerraba, el joven profesor pudo asegurar que ya hubiera muerto si la mirada de Sasuke matara.
La peliazul había tomado del brazo a Sasuke para poder cerrar la entrada, una vez que lo consiguió el Uchiha se zafo de manera brusca haciéndola respingar. Volteo a verla, estaba furioso, la miraba acechándola, juzgándola y ella retrocedió. En el ambiente había demasiada tensión, después de lo que había pasado hace casi un mes. Ahora él se presentaba y parecía que iba reclamarle por lo que había pasado. Sin embargo, no fue así; Sasuke la rodeo y se alejó rumbo a la chimenea. No sabía que sentir en ese momento, el silencio nunca fue más incómodo; ella lo miro deslizar una bolsa de kunais para afilarlos bajo la luz del fuego.
.
La lluvia parecía no querer dejar de caer, hacia frio pero la tensión en el ambiente era lo más incómodo. Solo era un corto beso, pero dolía tanto y parecia que iba a durar para siempre. Lo único que se escuchaba en el lugar eran el sonido de los palillos y de la cuchara, Hinata no sentía el sabor de su almuerzo y Sasuke emanaba hostilidad. Las flores puestas en la mesa pretendían dar un ambiente más familiar, pero eso era imposible. Él odiaba que estuvieran en la mesa, adornando, exhibiéndose como si a ella le hubiera gustado los toques de ese tipo.
-llegue hace dos días, ¿Dónde estabas?
La hostilidad en su voz recorrió cada fibra de su ser, cuando dirigió su mirada hacia él, casi palideció al ver su mirada penetrante e hiriente directo hacia ella, había dejado de comer solo para herirla con la mirada, eso significaba que Sasuke quería una respuesta urgente.
-Sotemaru-san me pidió que lo acompañara a un pueblo cercano para comprar útiles para la escuela.
-mhp.. ¿No podía hacerlo solo?- ironizo
-fue un favor.. lo hice por los niños
-eso es evidente, la otra vez estuve en esa patética aldea y me encontré una peculiar escena- sorbió un poco de su te
-no entiendo..
-le interesas a ese imbécil ¿no?.. huyes de muchas cosas, pero a él..- le molestaba tanto recordar todo lo que vio ese día- …. A él si lo dejas acercarte, tocarte y decirte estupideces.. ¿Qué pasa Hyuga?.. Permites su presencia solo porque se parece a Naruto.- acuso
Hinata quería llorar, pero no iba permitirse verse débil ante Sasuke; sabia hacia donde iba y no iba a caer en su juego.
-Está equivocado..-musito y endureció su mirada
Eso fue todo, ver su tranquilidad imperturbable y su olvido era algo que no podía soportar. Hinata estaba allí, delante de él tratándolo como si fuera un maldito extraño. La rabia y la frustración bullo en él, vio el jarrón en la mesa y la arrojo lejos. La peliazul se sobresaltó ante su reacción, el jarrón estaba hecho trizas y las flores estaban esparcidas en el suelo como cualquier basura.
-¡Hinata!- la llamo al verla salir
Deseaba no haber aceptado irse con él, deseaba retroceder el tiempo para decirle a Naruto que quería quedarse en la aldea a su lado, decirle que si intentaban secuestrarla una vez más lucharía con él a su lado como debería y siempre debió ser. La fuerte lluvia no fue impedimento para que tratara de alejarse de Sasuke, ya no podía seguir viviendo bajo el mismo techo que él, fingiendo que no había pasado nada entre ellos. Ella había sido infiel, querer olvidarlo no era la solución, Sasuke tampoco no ayudaba. Había corrido por tan solo diez minutos alejándose de aquel hombre que se estaba metiendo poco a poco en su corazón cuando sintió un agarre.
Ambos estaban empapados, Hinata se abrazó a si misma buscando un poco de consuelo por la difícil sensación. Sasuke apretó el puente de nariz, odiaba verla llorar.
-esto no esta bien..
-Hinata..- busco tomarla del brazo pero ella volvió a huir
-¡No, basta! No entiendes. ¡Esto no puede ser! Esta mal no lo ves.
-¿Qué está mal Hinata?..-ella negó- debemos hablar de lo nosotros
-no hay ningún nosotros, estoy comprometida… me voy a casar con Naruto
-¡No sigas!..-odio escuchar la cruda verdad de sus labios
-No puedo.. esto no puede ser, quiero regresar a konoha
-¿Que?..
Ella asintió
-no puedo seguir así, estoy muriendo… ya no puedo con la culpa. Se lo prometí.. se lo debo a Naruto
-¡detente!..-no quería escuchar mas
-Se lo prometí.. yo
-no quieres hacerlo.- dijo con firmeza
-¿tú no sabes nada sobre mí?.. así que ¡ya basta!.. ¡tú no me conoces!- acuso
-¿y Naruto si?- ironizo- ¡Él no te conoce como yo!..-reclamo con frustración- Acaso conoce que prefieren el olor del suelo húmedo al de las flores.. sabe que aun lloras por las noches por lo de tu secuestro… dime Hinata, él sabe cuántos lunares tienes el cuerpo
-detente- busco irse pero el la tomo del brazo, quería que lo viera, quería que lo reconociera como debería: como el hombre que más sabía sobre ella.
-Vas a escucharme
-¡suéltame!
-La verdad duele, ¿Qué tanto te conoce?, dime Hinata. Él no sabe lo mucho que te avergüenza el tamaño de tu busto, él no sabe que a pesar de sonreír siempre… lloras por dentro.. lamentandote cada día.. cada segundo… por la muerte de tu primo- dijo despacio
Entonces lo logro, Sasuke derrumbo todas las barreras que Hinata había puesto entre ellos. Sus sollozos ahogados eran audibles a pesar del fuerte rebote de la lluvia.
-él no sabe.. él no te hace sentir lo que yo si Hinata..- la apego a su cuerpo y levanto su rostro con la punta de sus dedos
Hinata tiritaba, no por el frio sino por las tormentosas sensaciones que le ocasionaba Sasuke.
- ¿Por qué tiemblas?-pregunto acechándola
-yo..yo..-sus ojos no dejaban de llorar
-¿tienes miedo?..
Ella no le temía a él, le temía a sus prohibidos sentimientos.
-te tienes miedo ¿verdad?- seguro- a lo que te hago sentir.. o esto
Sus labios se estamparon con fuerza, reclamando un lugar entre ese dulce sabor. Ya no podía negar ese invisible sentimiento por Sasuke, correspondió con la misma fuerza el hambriento y necesitado beso, el uchiha la apegaba a su cuerpo sintiendo esas deliciosas reacciones del cuerpo de la peliazul. La lluvia caía con mucha fuerza pero no menguo el delicioso beso entre ambos, se besaban con mucha pasión mientras el agua escurría por sus rostros.
El tiempo paso de manera lenta, Hinata termino por enredar sus brazos en el cuello del Uchiha restregando su voluminoso busto con su firme pecho. La pasión fluyo aún más, Sasuke la tomo del muslo y la cargo. En un acto inconsciente trato de enredar sus piernas en su cadera, una pierna de la peliazul pendía por la falta del brazo de él pero no importaba, se dirigieron hacia la casa habidos de dar rienda suelta a sus bajas pasiones, Sasuke la arrincono contra la pared de pared restregando su vivida erección en la abertura de la Hyuga. Ella gimió dolorosamente, mientras el comía de su cuello. Entraron a la casa, cerrando la puerta rápidamente.
La recostó en la piel cercana a la encendida chimenea, comenzó a oler su cuerpo por encima del vestido mientras la acariciaba, Hinata solo cerraba los ojos no quería ver, solo quería sentir. Su raciocinio no estaba en ese momento, ella olía tan bien mojada: a canela, clavo y miel. El azabache abrió los ojos, su respiración se descompuso al ver a una Hinata excitada y con las piernas abiertas.
«¿Qué demonios estaba haciendo?» fue breve pero importo
Ese vestido era hermoso, trasparentaba todo su cuerpo; desde que lo vio puesto deseo hacerlo puesto. El escote que llegaba hasta su ombligo era excitante, pudo visualizar sus pezones erectos y listos para él. Su única mano deslizo la tela hacia los costados, los senos rebotaron de una manera tan sensual avivando su deseo, Sasuke no espero mucho para empezar a comer de ellos.
«Deseaba tanto verla desnuda para él»
Sui sabor era delicioso, los chupaba con tanta urgencia como si su vida dependiera de ello, su lengua jugaba con ese pezón rosa, su saliva se deslizaba por los costados de una jadeante Hinata, ella se retorcía de placer. Cuando termino de comer uno, continúo con el otro de la misma forma: tortuosa pero placentera.
-¡Quítate la ropa… quiero verte desnuda!-exigió
Necesitaba de su cuerpo, necesitaba reclamarlo para él. El vestido se deslizo hasta su cadera, Sasuke ya se había quitado su prenda superior dejando ver es sensual v de su torso y todas sus cicatrices. Se maldijo a si mismo por no haberse colocado el puto implante, de lo contrario podría disfrutar más de ella. Su lengua se deslizo desde su cuello hasta llegar a su ombligo.
-¡Sassuke..!-gimió
Solo logro excitarlo más, su miembro viril se vio preso de esos malditos pantalones. El cierre fue deslizado entonces ella reacciono. Hinata abrió los ojos, estaba completamente ruborizada y vio a Sasuke entre sus piernas. La culpa la invadió y empezó a removerse ocultando la denudes de su cuerpo
-no.. no puedo..-trato de irse pero Sasuke hábilmente se puso encima de ella.
-¿Vas a decirme que no quieres..?- le pregunto viéndola a los ojos.
Ella volvió a negar y buscar alejarse. Sasuke se sintió un maldito bastardo, Hinata no estaba lista pero el ya no podia mas.
-¡detente Sasuke, esto no está bien.. no podemos yo me..!
-¡callate, ya es tarde.. no puedo detenerme!- interrumpió su sollozos suplicantes
-¡ahhhh!- gimió de dolor
Sasuke había metido su carne ardiente y dura dentro de ella. Se abrió pasa en su cuidad virginidad, estaba tan estrecha: era delicioso y tortuoso. Necesitaba callarla, sabía que ella lo deseaba y quiso apresurar el momento.
-¡no… duele!
Él sonrió, era sádico pero lo hizo. Se detuvo dentro de ella, quería que ella se acostumbrara a su tamaño. Hinata solo negaba y lloraba, estaba asustada. No estaba del todo lubricada.
-¡Sasuke no quiero… yo estoy!..
-¡mírame… quiero que mires!- la obligo ha hacerlo
Una Hinata temblorosa la miro, Sasuke estaba frustrado e incluso pudo asegurar que le estaba doliendo tanto como a ella.
-¡soy yo.. Soy yo quien está aquí.. no él..!
¿Era un ruego?, ella no lo sabía.
El vaivén empezó. Sasuke empezó a moverse de manera lenta pero profunda. Hinata tenía una profundidad y estrechez deliciosa, que le provocaba sensaciones nuevas que nunca pensó experimentar con alguna mujer. Sus gemidos roncos y graves se empezaron a escuchar, la lubricación femenina empezó a hacerse más notoria, haciéndolo disfrutar más. Sasuke apego su frente con la de ella, la vio y supo que ya no estaba tan asustada, entonces la beso. Hinata volvió a llorar, correspondió el beso buscando olvidar el pecado carnal que estaba cometiendo. Las manos que buscaron apartarlo ahora se deslizaron hasta su espalda, apegándolo más a ella.
-Hinata..
-Sasuke
La habitación se llenaron de sus gemidos correspondidos y copiosos, su vaivén lento se convirtió en uno rápido, constante y muy duro. Hinata abrió mas sus piernas dejándolo entrar mejor en ella, él aún no se había terminado de sacar su pantalón y el vestido de ella estaba enrollado en sus caderas pero no importo. Sus pieles desnudas se buscaban, la palma de él acariciaba sus senos apretando sus pezones hasta llegar a sus suaves nalgas, Hinata arqueaba la espalda por esa placentera sensación. Las manos de ellas recorrían su espalda hasta terminar de manera tímida en las nalgas de él. El bombeo se volvió más violento y ella empezó a gemir más fuerte, estaban a punto de llegar al clímax. Una , dos, tres.. sucesivamente se dieron las penetraciones profundas de él contra la femineidad de ella. Hinata gimió deliciosamente, sus manos buscaron dar espacio entre ambos y eso le excito más. La siguió penetrando, sus gemidos se hicieron más sonoros, incluso más que la lluvia de afuera.
-Sasuke…ahhh
-Hinata
Ese sonido acuso solo podía excitarlo más, estaban a punto de llegar. Hinata encajo sus uñas en la espalda de el de manera profunda e inconsciente, Sasuke miraba la unión de ambos, ver su enorme pene entrar y salir de ella era muy delicioso. Los bombeos siguieron y su semilla empezó a esparcirse dentro de ella, Hinata gimió al sentir esa electrizante sensación que él le otorgaba. Ambos se vinieron juntos. La última gota de su semilla salió, Sasuke arqueo la espaldo dejando ver su torso denudo y su tiritante manzana de adan mientras salía su ultimo gemido ronco, entonces el la beso. Salió despacio de ella viendo el hilo de su pecado y se colocó detrás de ella para abrazarla, olio su cabello y miro la desnudes de ambos. Ya no había marcha atrás.
.
Día 215
Sentado a una corta distancia se encontraba un pensante Sasuke, no podía apartar su mirada de durmiente y desnuda mujer.
«¿Qué había hecho?»
Su mirada negra estaba puesta en ella. Hinata estaba muy agotada no solo le había quitado la pureza de su cuerpo, había roto definitivamente la lealtad del amigo que quería.
«¿Ahora, que demonios iba hace?»
No se arrepentía de lo que había hecho. Si bien Hinata se había negado al inicio termino por ceder.
«¿la amaba?»
Él no lo sabía.
Su culpa aumento cuando vio ese hilo de sangre entre las piernas de ella, le había quitado su..
Hinata comenzó a removerse producto del halo de luz que entraba por el techo, sus miradas se encontraron y ambos se desconocieron por un momento.
Ahora, ¿Qué iban hacer?
Continuara…
Perdoname Naruto... Tenia que pasar y paso. Ahora todo se complica. No me odien, si no fue la típica escena de hacer el amor.
SkybluePetunia
