pBocadillo y Coco se introdujeron en el sueño de Aster.

Dentro se veía una versión distorsionada de Páramos Fúngicos, mucho más horrible de lo que era en realidad, con olor a podredumbre, con hongos de aspecto horroroso y bestias acechando desde cada esquina. En el centro de todo este nauseabundo escenario, se encontraba Aster, llorando frente al cadáver de sus dos hermanos.

Coco... Edwyn... Lo siento mucho...

Tanto a Bocadillo como a Coco se les partió el corazón ver a esta pequeña mantis destrozada llorando. El niño demasiado conmovido no esperó ninguna instrucción de parte del mayor, corrió hasta su hermano y le dio un abrazo.

—Aster, no llores.

El mantis al inicio se asustó, el cadáver de Coco aún no desaparecía de su sueño y tener a otro Coco allí abrazándolo lo dejó muy confundido.

—¿Coco? Tú... Pero... ¿No estabas muerto?

Sí lo estoy...

¿Y qué haces aquí? Como... Esto...

AH...¿Vengo de visita y lo primero que haces es cuestionar que no estoy vivo? Pero qué malagradecido. —Se cruzó de brazos con actitud molesta.

Uh... ¿Eso no sería lo normal? Ah ¡A quien le importa! ¡Coco!

Abrazó a su hermano y fue correspondido, ambos chicos se quedaron en silencio durante unos momentos ante la atenta mirada de la polilla que estaba hecha un mar de lágrimas por la emoción del momento.

—Coco... Yo... Lo siento... Lo siento mucho... ¡De verdad lo lamento! —Rompió en llanto— Por mi culpa moriste, tú y Edwyn... Nunca me lo perdonaré... Hice algo horrible... Yo soy quien debería haber muerto.

—Ya Aster... Cálmate, no estoy enojado, estar muerto no es tan terrible... Aunque se extraña comer.

—¡Cómo puedes decir eso! ¡Acabé con tu vida! ¡Tenías todo un futuro por delante! Tantas cosas por hacer... Por aprender... Ni siquiera lograste ser un adulto...

—Bueno... Honestamente si me molestó un poco morir pero... Me duele más verte así...

Estas palabras solo hicieron llorar aún más a Aster.

Coco, eres demasiado bueno...

—Tal vez... Pero lo bueno dura poco, así que yo no podía quedarme en este mundo... Pero te repito... No estoy molesto... Aunque si me enojaré mucho si no cambias tu actitud, así que te lo diré ahora porque probablemente pasará mucho antes de que podamos hablar otra vez. Deja de actuar como un imbécil de mierda y empieza a hacer las cosas bien.

Aster lo miró sorprendido, era muy raro que Coco actuara así.

—Dijiste Mierda.

No lo hice, lo dijiste tú.

—Pero fue porque tú lo dijiste.

Yo no dije nada.

—Sí lo hiciste.

—No me eches la culpa, tú dijiste una palabrota, te voy a acusar con papá.

—Pero estás mueto.

Cierto, detalles técnicos.

Logró sacarle una sonrisa a su hermano y con eso finalmente se dio por satisfecho.

Está bien, como sea. Prometo que de ahora en adelante haré las cosas bien, ya no me creeré la gran cosa porque... En readliad no soy nadie.—Bajó la cabeza y más lágrimas cayeron.

Oye, tampoco es que seas nadie, no eres más ni menos que nadie, solo... Eres... Y ya... No hay más vueltas que darle, e incluso más allá de quien eres, lo importante es lo que haces, así que asegurate de hacer cosas buenas y cuando veas a Edwyn otra vez, discúlpate con él.

Pero pasará mucho tiempo antes de que lo vea otra vez.

—¿Por qué lo dices? Veo probable que se encuetren muy pronto.

—¿También me voy a morir?

—¿Qué? ¡No! ¡Él está tan vivo como tú!

Aster lo agarró por los brazos.

Estás mintiendo, debe ser una mentira...

No, es verdad. Está vivo por ahí haciendo cosas de Edwyn.

Aster cayó de rodillas y se tomó la cara llorando otra vez.

—Estoy tan aliviado... Edwyn está vivo... No lo merezco... Él está bien... No lo puedo creer... Edwyn...

—Ya ya, calma, no llores, esa es una buena noticia, deberías estar feliz.

—Lo estoy —dijo con su rostro empapado en lágrimas.

—Uh... Bueno... Espero que te sientas mejor pronto, ya hice lo que pude y me tengo que ir, el señor Bocadillo me está apurando.

En efecto la polilla le había hecho una señal indicando que se les estaba acabando el tiempo ahí.

Espera, no te vayas, quédate un poco más...

Lo siento... No es normal que los muertos hablen con los vivos, consideralo una situación especial, nuestro tiempo juntos fue corto, pero espero sea suficiente para que te sientas mejor, te quiero Aster, a pesar de todo te quiero mucho. Adiós.

Y luego de eso el sueño se desvaneció.

...

Coco y Bocadillo despertaron fuera del sueño en el dormitorio de los niños, la cantidad de esencia de pesadilla se había reducido en gran medida quedando nada más unas trazas que rondaban el sueño de Jazmín. El pequeño hijo de las sombras fue el primero en reaccionar.

—Vaya, eso fue... Intenso... —Suspiró— No sabía que Aster estaba tan mal.

—Cómo no estarlo, por lo que me contaste todo lo que pasó fue por su causa, debe estar ahogado en culpa.

—Y esa culpa es castigo suficiente creo yo. Era demasiado dolor.

—Y ese dolor es lo que usa el Rey Pesadilla usa para aferrarse a sus víctimas e implantar sus poderes, si no hago algo volverá a ser afectado en algún momento. —Se acercó hasta el niño.

—¿Qué vas a hacer Bocadillo?

—Le pondré una protección.

Con mucha delicadeza, la polilla besó la frente del niño dejando un sello encima, solo un usuario de magia podría verlo, pero allí había una figura redonda con un mosaico dentro que dibujaba la forma de una polilla, era el sello personal de Bocadillo, una marca imperceptible que lo protegería de la influencia del malvado dios.

—Listo, ahora vamos por tu hermana.

Ambos se acercaron a la cama de la niña, quien estaba algo inquieta pero no demasiado.

—Ella se ve mucho mejor que el otro chico, no creo que haga falta que intervengamos, le pondré el sello y ya, con eso debería bastar.

—Como tú digas.

Se acercó a la niña y tal como hizo antes la besó en la frente dejando su marca puesta, pero a diferencia de Aster que dormía como un tronco, Jazmín tenía el sueño mucho más ligero, y el roce que sintió en la frente fue suficiente para despertarla.

En cuanto abrió los ojos vio a una bonita criatura blanca y peluda, fue capaz de darse cuenta de que la había besado por la forma en que se llevó una mano a la boca y en su cabeza medio aturdida por el sueño y la sorpresa, soltó lo primero que se le vino a la mente.

—Mi príncipe azul ha venido por mí.

...

Mientras Bocadillo se encargaba de los niños en la habitación contigua, Scarlet se había escabullido hasta el dormitorio de Hollow, haciendo gala de toda la habilidad que poseía, sus patas parecían motas de algodón frotando el piso por la suavidad con la que se movían, ni un sonido era emitido por ella, pero esta maniobra no era fácil, sobre todo por lo sobrecargado que estaba el ambiente.

En cuanto se asomó al dormitorio vio claramente las trazas de esencia de pesadilla que flotaban en el aire, era tal la cantidad de energía negativa que se sintió un poco mareada, pero tras respirar hondo se enfocó en su misión y trató de ignorar esa energía.

Hasta ahora no había visto a nadie tan acosado por el Rey Pesadilla como al ocupante de este cuarto, el dios parecía estar particularmente ensañado con él, lo atormentaba casi tanto como lo hacía con ella y su familia ¿Lo habría ofendido de alguna manera para merecer este trato? ¿O acaso sería igual que ella que había escapado de su dominio? Que ganas de despertarlo y hablar con él... O mejor aún, de entrar en su sueño y escudriñar en su mente, pero no era conveniente, por razones que desconocía era incapaz de crear un sueño placentero en una persona, solo sueños desagradables de naturaleza muy similar a una pesadilla, aunque Bocadillo se quejara de sus nulos poderes de ataque ella preferiría tener un poder como el suyo.

Sacudió la cabeza buscando enfocarse, ya había divagado demasiado. Se acercó a la cama y se quedó unos momentos quieta mirando como el bulto cubierto por las sábanas se quejaba y se movía en sueños, sintió pena por él, si les daba el tiempo le pediría a Bocadillo que le diera un vistazo a su cabeza, así que se dispuso a trabajar.

Segun lo que había visto su padre, el aguijón Onírico estaba dentro de una cajita debajo de la cama entre unas esposas y unas revistas para adultos... La verdad cuando su padre dijo eso pensó que bromeaba, pero ahora que estaba metida bajo la cama se dio cuenta de que hablaba en serio, allí abajo habían toda clase de cosas, algunos juguetes de peluche, un viejo manto, una corona de mantis, unas sogas... Las famosas esposas, una colección de revistas raras y por supuesto una elegante cajita con el dibujo de un atrapasueños en su superficie, ese debía ser el aguijón onírico.

Tomó la caja y salió de debajo de la cama, ya se disponía a retirarse cuando el quejido del ocupante de la cama la detuvo.

—Edwyn... No...

Había tanta tristeza en ese lamento que se sintió afectada y la curiosidad la hizo retroceder sus pasos hasta colocarse frente a él. Por alguna razón su voz se le hacía familiar y quería ayudarlo, aunque eso estuviera fuera de sus posibilidades. Pero entonces, cuando movió el cobertor de la cama y descubrió el rostro de su ocupante se puso a llorar.

No podía entenderlo, no sabía por qué se sentía así, pero ver a esa criatura la hacía sentir feliz y triste al mismo tiempo, su corazón iba a estallar ante tal contradicción, quería abrazarlo, hablarle, decir "aquí estoy, todo está bien", pero eso no tenía sentido, no lo conocía de nada, sería muy extraño despertarlo solo para eso.

Sus piernas temblaban y no podía parar de llorar, por mucho que quisiera auxiliarlo no podía en ese estado, así que se dio la vuelta y se marchó, pero una de las lágrimas que había llorado se aventuró a ir más lejos de lo que debía, brincando al aire y desparramando e sobre el rostro del durmiente. Nada más esa pequeña gota bastó para despertar a Hollow, debido al miedo que estaba padeciendo en su pesadilla cualquier cosa podía hacerlo.

En cuanto abrió los ojos y se incorporó en la cama, creyó que seguía soñando, pues parada frente a él había una murciélago adulta con sus ojos rojos resplandeciendo en la oscuridad, pero había algo distinto de la murciélago con la que había soñado, esta chica Lucía mucho menos maligna, y estaba llorando.

No sabía cómo reaccionar realmente ¿Su pesadilla se había vuelto real? Porque era imposible que ella estuviera de pie ahí realmente frente a él ¿Cierto? Casi siguiendo un impulso irracional, la llamó.

—¿Ali? ¿Eres tú Ali?

Aquellas palabras golpearon fuerte en su pecho, Scarlet no sabía porqué le dolía tanto escucharlas, un dolor asfixiante que le hacía querer arrancarse el corazón y afectaba su cabeza ¿Qué estaba pasando? ¿Quién era este bicho?

—¿Quién eres? ¿Por qué dueles tanto?

Y antes de que Hollow pudiera contestar un estruendo en el pasillo lo distrajo, de forma automática pensó en sus hijos y en que podrían estar en peligro. Tiró sus frazadas lejos y saltó de la cama, en cuanto a la intrusa del cuarto, salió corriendo empujando la puerta con fuerza.

Hollow se quedó un par de segundos congelado en su sitio, creía que la murciélago era una alucinación, una de sus pesadillas que se había materializado en su mente porque se estaba volviendo loco, pero las alucinaciones no empujan puertas ¿O eso también lo había imaginado? Cada vez estaba más estresado.

—¡Mi príncipe, por favor! —Se escuchó gritar a Jazmín desde el pasillo.

De inmediato siguió a la supuesta alucinación hasta el pasillo y lo que vio lo dejó aún más impactado.

Allí en medio había una polilla blanca que se le hacía bastante familiar, abrazada a ella estaba Jazmín mirándola con ojos soñadores, la murciélago estaba junto a ellos con la caja del aguijón onírico en sus manos regañando a la bola de pelos, pero a pesar de lo extraordinario de la escena, lo que en realidad lo dejó mal fue ver en medio de ellos a Coco, sentado disfrutando del espectáculo.

—Coco... —Gimoteó Hollow.

—¿Oh? Hola pa. —Contestó el niño despreocupadamente.

—¿Eh? ¡Ah! ¡Puedo verte! ¡Y eres muy lindo! —Exclamó Scarlet.

—¿Uh? Ah... Gracias... Creo —Coco se tapó la cara avergonzado.

—El poder del aguijón onírico debe haberlo hecho visible, es muy poderoso, esto es mejor de lo que esperaba —Exclamó Bocadillo emocionado.

—No son alucinaciones... —Entonces Hollow cayó en la realidad.— Jazmín... ¡Suelten a mi hija!

—¡Que ella me suelte a mí!

—¿Papi?

—¡Jazmín! ¡Ven aquí, rápido!

La niña notó el semblante molesto de su padre, así que se apresuró a cumplir con su orden, pero antes de que eso ocurriera una voz la sorprendió y se quedó en su lugar.

—¡QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ!

Era Big que estaba caminando a su cuarto luego de terminar su trabajo en la oficina. Para la mayoría de los bichos no sería normal estar despierto a esa hora, pero Big debido a lo poco que necesitaba dormir solía ir a la cama tarde. Y esta vez cuando volvía luego del trabajo pillaba a un par de desconocidos, intrusos y lo que es peor, tenían entre sus garras a su preciada sobrina.

—¡SUÉLTENLA!

—¿A quién? —Preguntó Scarlet confundida sin comprender del todo la situación.

Aunque Big era paciente y sensato, cuando se trataba de su familia y en especial de sus sobrinos era incapaz de tomarse las cosas con calma, mucho peor ahora que aún estaba abierta la herida de Coco y Edwyn. De hecho su aura era tan intimidante que hasta el fantasma de Coco se escondió y Big no lo pudo ver.

Ni siquiera les dio tiempo de dar explicaciones, sacó su aguijón y se lanzó contra los intrusos, por fortuna para ellos sus reflejos y cuerpos entrenados hasta el límite les permitieron esquivarlo con relativa facilidad, pero de inmediato se pusieron en alerta dispuestos a luchar por su subsistencia.

—¡Scarlet! ¿Estás bien?

Scarlet. El nombre hizo eco en la mente de Hollow, recordó a la niña que cuidó en su infancia, los miles de momentos que pasaron juntos, el cariño puro que se tenían y su trágico destino, observó a la hembra crecida que tenía al frente, su rostro, sus ojos rojos, su cola y unas cicatrices tenues que se vislumbraban a través de su pelaje. No le cabía duda, era Ali, su pequeña Ali, la cual ahora estaba siendo brutalmente atacada por Big.

—¡Bocadillo! ¡Abre un portal onírico mientras yo lo distraigo!

—¡Entendido!

La polilla de inmediato se puso a trabajar, necesitaba algunos segundos para poder invocar el portal onírico, tiempo que Scarlet le proveería al distraer al gigante. A decir verdad le preocupaba bastante, observaba de reojo a su compañera luchar e incluso ella que se consideraba fuerte estaba teniendo graves problemas para manejar la situación.

Escarlet esquivaba una y otra vez, no podía contraatacar debido a que aún cargaba la caja del aguijón consigo y su prioridad era protegerla, pero cada vez era un obstáculo más grande en su lucha por sobrevivir, solo eran unos pocos segundos los que debía resistir, pero la velocidad del gigante era tal que esos segundos se extendían hasta límites insospechados.

Se movió a la derecha, luego a la izquierda, se agachó, se alejó, todo una y otra vez, cada vez estaba más exasperada.

—¡Bocadillo! ¿Te falta mucho?

—¡Ya casi!

Pero en menos de un segundo, Scarlet perdió el ritmo y Big se acercó peligrosamente, se vio obligada a dejar caer la caja, esquivar y lanzar una llamarada con sus manos para evitar salir lastimada. El fuego escarlata avivó viejas memorias en Hollow y aunque hasta ese momento había estado en Shock, finalmente fue capaz de reaccionar y hacer algo más que solo estar de pie mirando. Corrió hasta su hermano y lo tomó del brazo.

—¡Ali!

La palabra golpeó profundo en la muchacha arrancándole algunas lágrimas, pero no tuvo tiempo para adentrarse en su dolor.

—¡Está listo! ¡Vámonos Scarlet!

No lo pensó dos veces, corrió hasta la polilla, tocó el círculo onírico que se había dibujado en el suelo y ambos desaparecieron de la vista en medio de un destello.

—¡NOOOOOO! —Gritaron Hollow y Big al mismo tiempo.

—Scarlet— Susurró Hollow.

—Jazmín —Lloró Big.

—¿Eh?

—¡Se la llevaron!

—¿Qué?

Tan pendiente estaba de Scarlet y tan afectado por el fnatasma de Coco que olvidó prestar atención a su hija y ahora al mirar a su alrededor notó que la niña ya no estaba.

—Cómo... ¡No!

—¡Esto es tu culpa! ¡No hiciste nada para protegerla! Solo te quedaste ahí de pie mirando como si nada ¡A tí no te importan tus hijos! ¡Perdiste a Coco y a Edwyn y ahora a Jazmín!

—¡Eso no es verdad! ¡No!

—¡Largo de aquí! ¡No quiero verte más!

—Pero Big...

—¡Fuera!

En silencio, temblando de pies a cabeza Hollow salió del pasillo y fue a encerrarse en su cuarto, y cuando el rey se quedó solo, golpeó su aguijón contra el suelo con tal fuerza que se enterró en el piso. Se llevó las manos a la cara y dejó caer una lluvia de lágrimas.

¿Por que estaba pasando eso? ¿Por que estaba perdiendo a todos sus sobrinos? ¿Quienes eran los intrusos y que querían de él? Entonces con su vista emborronada por las lágrimas divisó la caja del aguijón onírico. ¿Sería eso lo que buscaban? Ahora recordaba que esa criatura de ojos rojos la tenía consigo.

Tomó la caja y la examinó, era un artículo de Hollow, hasta hace un tiempo siempre la llevaba consigo, pero luego optó por dejarlo en un lugar oculto para que sus hijos no lo tomaran. ¿Qué estaban buscando los intrusos? ¿Por qué se habían llevado a su sobrina? No lo entendía, pero tampoco le importaba, a sus ojos ya eran villanos peligrosos que merecían el peor de los castigos.

Tomó una determinación, movería cielo y tierra hasta dar con ese par de malnacidos, recuperaría a su sobrina a cualquier costo.

...

Una luz brilló en un cuarto y el símbolo de un atrapasueños resplandeció en el centro, el resplandor aumentó hasta tal punto, que podría cegar a cualquiera que estuviera ahí, pero duró nada más que un instante, tras el cual todo rastro de magia desapareció y en su lugar solo quedaron un par de individuos, una murciélago de ojos rojos y una polilla blanca.

—Eso... Fue intenso— dijo la muchacha.

—Ca-ca-casi te matan.

—Bocadillo, se te esponjó el cabello.

La polilla estaba hecha una pelusa, todos sus pelos estaban de punta, literal parecía una bola con alas. La chica procedió a ayudarlo a alisar su pelaje.

—Hace tiempo que no te asustaba así.

—Normalmente... Tenemos más control de la situación... Pero afortunadamente ya no tendremos que volver a ese lugar, porque ya tenemos lo que necesitábamos.

—Eh... Sobre eso...

La polilla le dedicó una mirada glacial.

—Dime que la tienes.

—Lo siento, lo dejé caer

—¡No! ¡Como pudiste cometer un descuido así!

—¡No fue un descuido! O lo soltaba o me mataba.

—Pero... Eso... El aguijón... Tu... Aaaaarggg...

La polilla se agarró la cabeza y se paseó por el cuarto exasperado.

—Pero lo teníamos, teníamos el artefacto con el que finalmente podríamos alcanzar al Rey Pesadilla, la única arma capaz de destruir su corazón... Como es posible... Por fin íbamos a acabar con esta condena.

—¡Oye! ¡Hice lo que pude! ¡No me eches toda la culpa! ¡Ya quisiera verte luchando con ese monstruo!

—¡El tío Big no es un monstruo! —Se quejó una voz infantil.

Tanto Scarlet como Bocaillo voltearon lentamente la cabeza hasta la fuente de la voz, deseando en cada momento que no fuera lo que estaban pensando. Cerraron los ojos y desearon solo estar imaginando cosas, pero cuando los abrieron ahí estaba, una cría mestiza de mantis.

—¿Que pasa? ¿Por que me miran así?

—¡Noooooooooooooo!

Ambos alzaron el vuelo y revolotearon por el cuarto en pánico.

—¡Una niña! ¡La niña del castillo! ¡Como llegó aquí!

—¡Nos van a acusar de secuestro! ¡Ese tipo nos va a matar!

—¡Que vamos a hacer! ¡Hay que huir!

—¡Pero el circo está aquí! ¡Será perjudicado!

—¿Qué les pasa? —Preguntó Jazmín cada vez más confundida.

—¡Por qué nos seguiste?

—¿Seguirlos? No sé, yo simplemente me asusté de la pelea del tío Big y me escondí debajo de las alas del príncipe.

—¿Príncipe?

—Creo que se refiere a ti Bocadillo —Scarlet soltó una risilla— Lo hiciste otra vez, tienes que dejar de seducir jovencitas.

—¡Yo no seduzco a nadie! Además a mí me gustan más maduras y con alas.

—¡Tengo alas! —chilló la niña abriéndolas— Aunque no sirven para volar, pero me dejan saltar a bastante altura.

—Estan lindas tus alas —dijo Scarlet amablemente— Pero créeme, Bocadillo no es para ti, es muy mayor y ya tiene novio.

—¡Dareth no es mi novio, es sólo mi amigo!

—Uh... Ya veo —la pequeña bajó las antenas decepcionada—, supongo que debo ir a casa ahora... Por cierto, ¿Dónde estamos? ¿Cómo llegamos aquí?

Scarlet y Bocadillo se miraron preocupados antes de contestar

—Estas en nuestro circo, la compañía de Grimm.

Ninguno tenía cabeza para solucionar en ese momento el desastre que se había armado y prefirieron tratar de calmarse descansando un poco yendo a comer.

A Jazmín comenzaba a darle sueño, así que le sirvieron un vaso de leche y le acomodaron una cama improvisada en un rincón, ya se encargarían de ella al día siguiente.