Dentro del gran teatro había un montón de gente en las butacas y el palco con un letrero en medio del escenario que decía "La historia de Vapu", tanto Shizuka como Nobita se sientan en las butacas de medio y centro mientras que la chica de las coletas estaba emocionada. "¿La obra de hoy es sobre la historia de Vapu? Es una linda historia llena de emociones aunque termina un poco triste, pero es mi favorita". A la par también se sienta a lado de Nobita una persona... excéntrica.

"Creo recordar la historia de Vapu, creo que la leímos juntos una vez cuando me mostraste el libro en tu casa" Dice Nobita sonriendo. "Perdón si no conseguí entradas para los palcos, allí hubiesemos disfrutado mejor"

Shizuka niega con la cabeza "No te preocupes, lo principal es disfrutar la obra y así está bien". Las luces del teatro empiezan a apagarse indicando que estaba por empezar la obra dejando solo la luz del escenario por lo que todos guardan silencio.

Mientras eso pasaba, en otro lado, en la oficina del presidente de Suchimu Corp, lugar que se había tomando en cuenta en el prólogo, una chica de 18 años, de cabello naranja con peinado de cola de caballo que llevaba una blusa blanca, un chaleco azul, pantalones negros, un cinturón porta herramientas, unos guantes gruesos y unas botas de cuero entra, lo curioso de ella son sus ojos, los cuales eran de un color azul brillante, algo muy poco común en esa ciudad. Ella ve al presidente que estaba revisando otro reporte médico. "¿Me ha llamado, señor?" Dice la chica que solo ve lo frustrado que estaba el adulto.

El presidente sale de su frustración al oír la voz de la chica "Oh, eres tú 106, digo, Mia. Perdón, no te había visto allí. Solo quería saber... ¿Cómo están ellos?"

"80 y 81 ya regresaron a casa, 81 quería venir a verlo a usted, pero le dije que estabas ocupado y..." La chica pelinaranja no termina de hablar, cuando la puerta de la oficina se abre de golpe revelando a Seiya. "Y una vez más no me quiso hacer caso" Exhala Mia cansada.

"Buenas tardes padre, sé que estás ocupado, pero... Solo quería contarte sobre mi primer día y el de Melia en la escuela." El chico peliazul se acerca al presidente "Fue divertido interactuar con otros niños de mi edad, estoy en un proyecto que al final del mes tenemos que presentarlo, es sobre la fabricación de una nave voladora y..."

"Seiya, me alegra mucho que tú y tu hermana se hayan divertido en su primer día de escuela, pero ahora estoy ocupado y por mucho que me duela, estoy apretado de tiempo" El presidente miraba el informe que tenía el número SUJETO NÚMERO 801 y un gran sello de REPROBADO debajo de este.

"¿Pero podrías darme solo 5 minutos? He hecho amigos en el salón, de hecho, hice un plano basado en el dibujo de uno de ellos, su nombre es Nobita, es agradable como el resto, he incluso le ayudé cuando él..." En ese momento, el teléfono que estaba en el escritorio del presidente, eran iguales a los modelos europeos de 1892. Olivier toma el teléfono y contesta rápidamente cortando lo que su hijo iba a decir, el chico solo suspira cabisbajo mientras que Mia lo miraba con un poco de pena pero de igual manera con una mirada seria.

Cuando el presidente termina de hablar, toma su saco, ya que no lo tenía puesto, se levanta de su escritorio y se dirige a la puerta mientras va poniéndose el saco "Tengo que irme, por favor Mia, lleva a Seiya de vuelta a casa, me acaban de informar que el sujeto 802 está teniendo avances con la parte problemática del proyecto" El adulto solo mira con una sonrisa triste a su hijo y le acaricia la cabeza "Ya podrás contarme de tu día cuando regrese a casa hijo"

El presidente deja la oficina mientras que Mia pone las manos en los hombros del chico peliazul para llevarlo de vuelta a casa, era obvio la cara de tristeza en su rostro. "No te preocupes 81, recuerda que cuando todo esto del proyecto termine, el jefe tendrá más tiempo para ti y 80, solo debes esperar y darlo todo como nosotros" pero Seiya solo se aleja un poco.

"Al menos eso espero, creo que por eso me esfuerzo también en esto. Y sabes que no me gusta que me llamen por mi número, Mia, me hace sentir no-humano"

Volviendo al Teatro Central, la obra había terminado y todo el público aplaudía mientras el telón se había cerrado. La historia de Vapu contaba acerca de un cuento ya conocido por los habitantes de Sutirushiti.


"Hace mucho tiempo, en un lugar donde un solo hombre estaba encerrado entre 4 paredes por miedo a lo desconocido, en un castillo de metal y vapor donde se sentía protegido, un genio se sentía solo siendo el único humano allí.

Por eso había creado muchos seres mecánicos a lo largo de los años, lo que al principio lo hizo sentir bien, pero con el pasar del tiempo, la sensación de soledad seguía alojado dentro de él, el dolor era tan fuerte que lo hacía envejecer más rápido.

Por ello, y aunque le tomó más tiempo, el genio creó a un joven hecho de piezas y mecanismos de tal manera que parecía tan humano como él, y aunque ciertas piezas se veían, este tenía más alma y sentimientos que el resto de las creaciones del genio, lo llamó Vapu, su hijo.

El genio nunca había sido tan feliz, por fin no se sentía solo, el joven llamado Vapu, fuerte y humano, compartía con él numerosas aventuras dentro del gran castillo, pero aunque Vapu quería saber que era lo que había más allá del castillo, el genio no le dejaba por el miedo que había en el exterior.

Un día, Vapu en la gran curiosidad que lo llevaba teniendo un alma humana, salió por un momento viendo que por fuera había un lugar hermoso por explorar y aunque el principio el genio se molestó con su creación por haber roto la única regla del castillo, sabía que lo había hecho tan humano que no podía culparlo por querer ir más allá.

Aunque, cuando había decidido dejar ir a Vapu, un gran cataclismo llegó al castillo destruyendo todo, lastimando robots inocentes, todo y con tal de apoderarse de lo que nunca fue suyo, la gran calamidad lo quería todo, incluso a Vapu.

Con el acto más honorable que puede hacer alguien con alma, Vapu decide luchar contra la Gran Calamidad que atormentaba a lo que amaba, sus hermanos y a su padre, el genio. Y aunque pudo lograr salvarlos a todos eliminando a la Calamidad, un sacrificio de un robot con alma fue el amargo resultado de proteger a los suyos.

Unos brazos de metal, unas piernas de hojalata y vapor, un par de ojos de vidrio y poder, un cerebro de tornillos y cables, y un corazón de engranes y tuercas, es lo que quedó del que alguna vez fue un humano sin serlo.

El castillo y sus habitantes vivían felices pero recordando quien les dio la oportunidad de seguir viviendo recordándolo para siempre.

Y el genio guardó lo que quedó de Vapu en un baúl de recuerdos, dando el último suspiro con una sonrisa, por todo lo que vivió con Vapu y el como ahora estaba de nuevo con el hijo que una vez creó y amó con todo su corazón."


Shizuka se limpiaba un par de lágrimas con un pañuelo rosado bordado de flores "Esa historia es tan hermosa y tan triste a la vez, me gusta mucho porque realmente se ve el cariño entre un creador y su creación. Gracias por lo de hoy Nobita, este cuento duele pero es muy bonito"

"N-no pasa nada, bueno..." Nobita se pone nervioso pero luego se pone triste recordando la historia, sobre todo el final "Aunque sea un cuento, que terminara de esa manera fue muy triste, la verdad me da tristeza de como Vapu terminó por proteger a otros" Dice el azabache "Me hubiese gustado que hubiese terminado de otra manera"

"A veces la tragedia es el preámbulo de la felicidad" Ambos chicos se sobresaltan al oír a la persona que estaba sentada a lado de Nobita, estaba leyendo el libreto de la obra que habían visto y al sacar la vista del libreto, se revela que era Hanz, el gerente del teatro, quien había decidido ver la obra desde las butacas, algo curioso ya que normalmente veía el trabajo de sus artistas desde el palco. "Perdón si me metí en su adorable conversación, no era mi intención interrumpir a una parejita en media charla" Eso hace que Nobita se ponga un poco rojo mientras que Shizuka al ser más reservada voltea un rato con un ligero rubor en las mejillas. "Curiosas reacciones, mi nombre es Hanz y soy el jefe de este teatro" El largirucho se quita un rato su sombrero de copa al presentarse revelando su cabello gris, y al instante se lo vuelve a colocar.

"Usualmente me gusta ver el trabajo de mis artistas desde el palco para verificar que hacen bien el ganar su salario, pero, hoy tenía ganas de buscar un...ángulo diferente" El largirucho se levanta con emoción. "He elegido el mejor día para cambiar de vista, pues esta historia es de mis favoritas. Oír el sentir de los espectadores y el corazón entumecido por el dolor de una historia con un final amargo es una grata experiencia. ¿Cuáles son sus nombres si podría saber?" Hanz sonríe con interés.

"Yo me llamo Nobi Nobita" Dice el azabache, aunque casi le costaba entender el modo de hablar del largirucho

"Soy Minamoto Shizuka, su forma de hablar y de ver las historias de teatro es muy sofisticada, ahora entiendo el por qué es dueño de este lugar" Dice el chica de las coletas admirada de las expresiones de gerente.

"¿Saben? Usualmente no hago esto pero... Como hoy estoy de buen humor, creo que puedo hacerles a ustedes un descuento en la tienda de regalos a la salida del teatro, no solo del arte se vive ¿Saben? Y creo que hay algo que les gustará ver"

Tanto Nobita como Shizuka se quedan confundidos por ese repentino rol de vendedor ambulante que el largirucho estaba mostrando, hasta que unos momentos más tarde, efectivamente, había una tienda de recuerdos en la salida del teatro, algo que antes Shizuka nunca notó que estaba ahí ya que ella solía venir al teatro con su padre ya que a ambos les gustaba ver las obras que mostraban en el escenario. "No me había fijado que esto estaba aquí antes"

"Es nueva, como dije, no solo del arte se vive. Solemos vender artículos realizados por los mismos artistas ya que les gusta mucho crear accesorios y hasta piezas únicas. Miren con confianza, quien sabe que hay aquí, todo es trabajo honesto" El largirucho suelta una ligera risilla mientras le da ligeros codazos a Nobita, quien solo sonríe nervioso, no entendía un poco el comportamiento excéntrico del jefe de teatro.

Ambos chicos miraban las cosas con atención, había algunos artículos interesantes que incluso les podían ser útiles para el proyecto, aunque el precio no les convenía mucho, hasta que...

"¡Oh, que bonito!" La chica de las coletas fija su especial atención a un collar doble de un corazón mecánico que relucía de entre todas las cosas en venta.

"Eso me recuerda un poco a la historia de Vapu, salvo por el final claro" El objeto también había llamado la atención del azabache, era una oportunidad de oro para él, quien se rasca la nuca mientras se sonroja ligeramente "¿Te gusta mucho?" Le pregunta el chico de las gafas a Shizuka, quien asienta con la cabeza con un ligero rubor al ver con atención el collar de corazón.

"¡Sabía que ustedes se fijarían en ese collar! Es tan predecible que me emociona, de hecho, con la obra de hoy, está en descuento" El teatrero le da unos golpecitos con el dedo a la cabeza de Nobita, quien revisa en sus bolsillos pidiendo encontrar dinero, por suerte, aún tenía el resto de lo que quedaba de su mesada con él y con las justas alcanzaba para el collar, al ver como el chico pone una cara de felicidad, Hanz toma en un instante el dinero que el niño tenía en la mano "¡Trato hecho entonces!"

La mano mecánica se estira hacia dentro de la vitrina alcanzando el collar y sacándolo como si fuera un gancho, colocando el collar en la mano del chico "¿Acaso ese señor tiene prótesis mecánicas?" Piensa anonadado el azabache pero no le da importancia al asunto ya que para un mundo como en el que estaban, las prótesis mecánicas eran algo normal. Nobita se acerca a Shizuka mientras el sonrojo de sus mejillas se eleva más, mostrando el collar colgando de sus manos con un poco de nervios. "¡T-toma, es para ti!"

La chica toma el collar con rubor en sus mejillas y una sonrisa "Nobita, no tenías por qué molestarte en comprarlo, con lo del teatro era más que suficiente. Pero..."

"¿Pero?" El chico se pone más nervioso pensando en que él había metido la pata, mientras que Hanz miraba todo con atención como si miraba otra obra de teatro, pero la chica solo se ríe bajito mientras tantea el corazón del collar, partiéndolo a la mitad.

"Es un collar doble ¿Ves?" La chica le muestra como cada mitad se podía unir y separar, además que el collar era grueso por lo que eran en realidad dos. "Así que, por este día, es mejor tener cada uno la mitad del otro, por lo fabuloso que fue este día, en serio, gracias por lo de hoy"

El chico toma la mitad del collar alegrándose mucho y asintiendo con la cabeza, cada uno se pone su respectivo collar mientras se sonríen. "Bueno, yo tengo que volver a los negocios, la próxima obra es dentro de dos horas y debo asegurarme que todo esté en orden, fue un gusto conocerlos"

"También fue un gusto Sr. Hanz, hasta pronto" dice la chica de las coletas.

"Sí, y gracias por mostrarnos la tienda, nos vemos" Dice Nobita en lo que el teatrero se le acerca un poco

"Por cierto... Dile a Doraemon que le mando saludos" Lo que dice Hanz lo confunde pero igual asiente por lo del collar. Así ambos salen del teatro mientras Hanz se queda observando la salida "Creo que pronto pasará algo divertido, los humanos jóvenes de esta época son muy interesantes, je, je"

Ambos chicos estaban caminando de vuelta al vecindario hasta llegar a la intersección donde tenían que separarse para volver cada uno a su casa. "Muchas gracias por lo de hoy Nobita, me divertí mucho"

"D-de nada" Dice Nobita mientras que la chica le sonríe "Nos vemos mañana en la escuela"

"Claro que sí, nos vemos mañana. Cuídate ¿Sí? Adiós Nobita"

"Adiós Shizuka, cuídate, hasta mañana"

Shizuka se va por su lado sonriéndole mientras que Nobita se queda atontado en medio de la acera, sus emociones estaban elevadas mientras que ve la mitad del corazón con él. Sin duda alguna, hoy tuvo un muy buen avance, sobretodo porque ahora ambos tenían una mitad del otro que les recordará siempre ese día con emoción.