Capítulo 49

Una semana después del caso Doyle, el equipo tuvo que enfrentarse al comité del Senado. Fueron horas de interrogatorios, de esperas e incertidumbre. Hasta que finalmente Strauss les informó que podían respirar tranquilos, que todo se quedaría en una sanción disciplinaria.

Al principio, el comité no pensaba readmitir a la agente Prentiss, pero finalmente lo hizo. Ella no tardó en aceptar volver al equipo, aunque pudo ver que no todos parecían especialmente contentos por la decisión.

Durante esa semana, Emily tuvo que arreglar muchas cosas. La conversación con su madre, que ya estaba informada de la situación, fue bastante difícil. Finalmente, consiguieron llegar más o menos al nivel de relación que tenían siete meses antes, que ya era mucho, teniendo en cuenta todos los años de mala relación entre madre e hija.

Consiguió un piso pequeño, puesto que el que tenía antes no pudo volver a recuperarlo, ya que habían recogido sus pertenencias y desecho de los muebles. A todos los efectos, Emily Prentiss estaba muerta, y aunque demostró lo contrario, el piso que tanto le gustaba, no pudo volver a alquilarlo.

El día de su vuelta, Penélope la estaba esperando cuando bajó del ascensor. La relajó recibir un abrazo de oso del miembro más burbujeante del equipo. Prentiss sabía que a pesar de todo lo llorado y sufrido, García era la única que le abriría los brazos de nuevo sin ningún tipo de reproche.

-Están todos en la sala de conferencias. Hotch los ha reunido allí.

-¿Cómo lo ves, Penélope?

La rubia tardó unos segundos en contestar, mientras pensaba su respuesta .

-Ha sido una semana tensa. Morgan ha discutido con Hotch, y no lo ha hecho también con Strauss porque el jefe no lo ha dejado. Está muy enfadado. Reid y JJ también, pero se sienten más traicionados que enfadados, que son las dos emociones de Morgan, y eso es como una bomba. Y Jordan y Rossi están sorprendidos, pero creo que aliviados de que estés aquí, como yo.

García estrechó de nuevo a su compañera entre sus brazos, que se dejó hacer. ¡Cómo había extrañado los abrazos de Penélope!

Se dirigieron a la sala de conferencias, y ya desde fuera, pudieron sentir la tensión en sus compañeros. Emily se mordió el labio nerviosa, pero con decisión, se encaminó hacia allí. García la siguió.

Todos las miraron en cuanto entraron, y Emily se sintió incómoda y juzgada. Pero eran sus compañeros, las personas más importantes de su vida, y pensaba arreglarlo.

-Sé que hasta ahora no hemos tenido tiempo de hablar, y que os debo una explicación, así que espero… -miró directamente a Morgan, sabiendo que era el que peor lo llevaba-. Espero que podamos hablar y arreglarlo.

-¿Te crees que se pueden arreglar siete meses de mentiras? -contestó Morgan escupiendo las palabras.

Emily lo miró durante un instante, luego se sentó en un sitio libre frente a ellos.

-Cierto es que yo no tuve voz ni voto en la elección de fingir mi muerte. Bastante tenía con luchar para salvar mi vida. Sin embargo, creo que si no hubiese sido así, Doyle hubiera hecho cualquier cosa para que de verdad estuviera muerta.

"No se hubiese dado por vencido hasta cumplir su venganza, y entonces sí hubieses llorado realmente mi muerte.

"Claro que fue doloroso para todos, incluido para mí. Porque vosotros estabais aquí juntos, pero yo estaba completamente sola, sin saber si en algún momento, podría volver a casa. Y fue gracias a vuestra tenacidad en buscar a Doyle, que ahora estoy aquí"

García soltó un sollozo y posó una mano en su hombro, de pie detrás de ella. Prentiss apretó su mano pero no apartó la mirada de sus compañeros.

-Al menos podrían habernos informado a nosotros de la verdad ¿no? No creo que fuera tan difícil.

JJ planteó la pregunta mientras miraba entre Prentiss y Hotch. Luego entre los dos, también compartieron una mirada.

-No era posible hacerlo. Era totalmente confidencial y nadie debía saberlo.

-¡Eso es una chorrada, Hotch, y lo sabes! No lo contasteis porque no os dio la gana. ¡Pero nosotros teníamos el derecho a saberlo! -gritó Morgan enfadado.

Emily se levantó y se sentó en la mesa, frente a él. Lo miró fijamente un minuto entero antes de volver a hablar.

-Estoy aquí gracias a ti, Derek. A ti, a Jordan y a García, que decidisteis buscar a Doyle para vengar mi muerte. Porque en ningún momento os disteis por vencidos y porque a la familia, aunque ya no esté, nunca se la deja sola.

Morgan apartó la mirada, pero ella supo que sus palabras le habían llegado.

-Debes entender que creímos que estabas muerta. Te enterramos, Emily, no pretendas que ahora todo sea como si no hubiera pasado nada -las palabras de Reid, suaves pero duras, le pincharon el corazón.

-No pretendo eso, Spencer, sólo quiero que entendáis que si se hizo lo que se hizo fue porque era lo mejor y necesario, para evitar daños mayores.

Ella misma se seguía repitiendo eso cada día, porque aunque sabía que era así, a veces le costaba creérselo.

Morgan, JJ y Reid se levantaron y salieron de la habitación. Emily suspiró profundamente. Rossi y Jordan se acercaron a ella.

-Dales tiempo. Terminarán aceptándolo -Rossi abrió los brazos y ella se dejó envolver en un abrazo.

-Me alegro que estés de vuelta -dijo Jordan cuando la abrazó.

En algún momento, García y Hotch también se habían ido, así que los tres aprovecharon para ponerse al día. Al menos, tenía la mitad del trabajo hecho.


Strauss le dio las gracias a Lisa cuando le dejó unos informes sobre la mesa. La mujer se marchó cerrando la puerta con suavidad.

Dio un sorbo a su café, y su vista se perdió en la ventana. Habían sido unos días complicados, entre la evaluación del comité del Senado, la conversación con la embajadora Prentiss o ver cómo el equipo Alpha estaba completamente dividido por la decisión que había tomado meses atrás.

Todavía recordaba el nudo que se le formó en la garganta cuando Lisa la informó que la embajadora Prentiss estaba al teléfono. Sabía lo complicada que iba a ser la conversación. La mujer estaba muy enfadada por no haber sido informada de toda la situación con su hija. Y aunque ella intentó explicarle que, primero: no hubo tiempo para eso, y segundo: la seguridad de la agente Prentiss dependía, entre otras cosas, que prácticamente nadie supiera la verdad, eso no impidió que la amenazara con destruirla. Finalmente, ya más calmada, la embajadora admitió haber hablado ya con su hija y arreglado las cosas.

Sin embargo, que todo volviera a ser como antes en el equipo Alpha a lo mejor costaba un poco más. No por ella, que sabía que tampoco la apreciaban tanto (aunque sí había notado algún cambio positivo desde la muerte de Mark), sino por la agente Prentiss. Había notado la tensión en la mitad del equipo, y estaba segura que todavía les costaría un poco perdonar a su compañera, a pesar de que ella no hubiera tenido ni voz ni voto en la decisión.

A pesar de todo, sabía que tarde o temprano, Emily arreglaría las cosas con su equipo, porque ese equipo era como una familia, y aunque siempre hay diferencias, las familias siempre las terminan arreglando.

Salió de su ensoñación y después de pensarlo durante un segundo, y echar un vistazo rápido a la puerta, abrió el último cajón de la mesa. Apartó unos papeles y sacó una petaca. Llevaba semanas sin beber, se lo había prometido a Aaron y lo había cumplido. Pero habían sido unos días duros, todo el tema en el trabajo, y la vuelta al colegio de los niños, la tenían muy estresada.

Aunque al principio le había costado dejar la bebida, luego lo llevó mejor. Ahora tampoco pensaba beber mucho. Un traguito para sobrellevarlo todo mejor. Nadie se iba a enterar.

Dio un pequeño suspiro, destapó la petaca y la acercó a su boca.

Continuará…