Mientras tanto del otro lado del rio, el grupo de Ranma estaba terminando de comer mientras esperaban a que Xiampu regresara, pues tenía que convertirse en gata para que pudiera ir a la aldea amazona pasando desapercibida. Decidieron hacer guardias por turnos –yo empezare, dijo Cologne—y saltó hasta llegar a una rama de uno de los árboles más altos de los muchos que había ahí.

Ranma entró a su casa de campaña y se acomodó la mochila en la cabeza a manera de almohada, konatsu se acomodaba en su futón y en otra casa de campaña Ukio guardaba sus cosas; mientras tanto Xiampu salía del agua convertida en una pequeña gatita rosa y regresó al sitio donde acamparon, corría y saltaba ágilmente y llego más pronto de lo esperado, agudizo las orejas y se ocultó detrás de una roca, pues noto ruidos provenientes de unos arbustos muy cerca de donde estaban esperando los demás, habia mucho silencio y de pronto escuchó unos gritos y sonidos extraños, se puso en alerta, de repente alzó su vista y vió a Cologne saltar desde el árbol donde se encontraba, sacó su bastón y golpeó hacia donde provenían los ruidos mientras se ponía en guardia.

–Auch oiga porque me pega anciana? —Grito Ryoga sobándose la cabeza

–¿Ryoga? Pero que haces aquí —dijo ella

–Vino a ayudarnos—dijo Genma que estaba detrás de el

–Papa pero que haces aquí?— Dijo Ranma que había salido de la casa de campaña donde se encontraba al escuchar el alboroto.

–Pues lo encontramos en el camino y este muchacho decidió ayudarnos pero no puede venir solo así que lo acompañe hasta aquí—explico Genma

–Me parece bien, agradezco tu ayuda muchacho—dijo la anciana

Justo en ese momento llegaron Ukio y konatsu y se sorprendieron de ver a Ryoga

–Ah, no sabía que también vendrías Ryoga—dijo la chica

–Pues bueno en realidad estaba con Akari y su familia pero eventualmente llegamos hasta aquí—explico el chico cerdo con la cara enrojecida

–Querrás decir que te perdiste no p-chan?– Le dijo Ranma burlandose

–A quien le dices p-chan?—dijo enojado el chico cerdo poniéndose en pose de pelea.

–Ya basta no peleen, necesitan guardar sus energías para enfrentar al enemigo—dijo Genma

–Hohoho, los jóvenes tienen muchas energías, —dijo riendo la anciana

–Que gusto verlo joven Ryoga —dijo konatsu haciendo una reverencia

–Ah, igualmente— contesto el más calmado. De repente shampis apareció desde el arbusto donde estaba escondida y saltó directo hacia Ranma

–Miauuu—dijo la gatita mientras Ranma ponía una cara de susto

–!Noooo! un gato, quítenmelo, quítenmelo! —Gritaba aterrado mientras corria el chico de la trenza

–Vaya ayuda, asustarte por un gatito—dijo Ryoga mientras le golpeaba la cara y le quitaba a shampis

–Ah pero si es Xiampu—dijo Genma viéndola detenidamente

–Miauuu—dijo ella sonriendo.

–Ah nieta, que bueno que volviste–

–¿Que debemos hacer ahora? —Pregunto Genma

–Necesito algunos ingredientes que se encuentran en la aldea como les había dicho antes, pero le pedí a mi nieta que se transformara en gato para que sea más fácil ir a la aldea, ya que están ustedes aquí podrían ayudarla para que sea más rápido—respondió– será mejor que te acompañen Ryoga y el señor Saotome, porque pueden usar sus formas malditas y de esa forma será mas fácil evitar el peligro, esta es la lista de cosas que necesito, dense prisa, no tenemos mucho tiempo, puede que nos encuentren y sin un antídoto no tenemos oportunidad—dijo la anciana y le entrego una lista de cosas a la amazona en forma de gato.

La gatita amazona se fue seguida de Ryoga y el padre de Ranma.

Xiampu, espero que no se encuentre ningún problema en la aldea pensó la vieja amazona, de repente volteó hacia donde se encontraba Ranma y dijo:

–Ahora que lo pienso hay una manera de evitar el efecto del incienso– mientras golpeaba su puño en su mano.

–¿Y porque no lo dijo antes?– dijo Ukio

–Pues porque lo había olvidado–contesto de mala gana la amazona –Solamente tienen que tomar un brebaje hecho con eucalipto y eso evitará que el incienso haga efecto por un corto tiempo, mas o menos una hora, asi que tendrían que beber el brebaje cada cierto tiempo y de esa manera podrían infiltrarse a la guarida de los bandidos– explicó

–¿Bien entonces que esperamos?– dijo Ranma.

–Espera un poco yerno, hay que hacer un plan– le contestó la anciana

– Si Ranma, no desesperes, tenemos que pensar en algo– secundo Ukio

–Creo que lo mejor sería que vayas en tu forma maldita, el kunoichi y Ukio no tendrán ningún problema si se visten de mujer– dijo mirando hacia Konatsu que vestía un lindo kimono rosa, el solo se sonrojó.

–Por mi esta bien– dijo Ukio– ¿pero esta segura que con eso no nos lavaran el cerebro?–

–Claro, de cualquier manera solamente irán a vigilar el lugar y a averiguar que pasó con el concejo de ancianas ya que no tenemos noticia de ellas– contestó

–Entonces no perdamos mas el tiempo– dijo Ranma mientras se echaba un balde de agua fría sacado de quien sabe donde.

Emprendieron el camino hacia la guarida de los maleantes según las instrucciones que les dió la vieja amazona. Después de un rato se acercaron al lugar indicado, incluso ya divisaban la presencia de algunos soldados, todos vestían con trajes de soldados, en realidad eran bastantes hombres, aunque ellos tres eran fuertes no podrían enfrentarlos a todos, se miraron entre si y asintieron.

–Tenemos que llamar su atención de alguna manera—dijo Ukio

–Creo que yo sé cómo— dijo Ranma chica

De repente apareció vestida de conejita con el traje negro y las orejas

Ukio y konatsu cayeron de espaldas

–Crees que eso llame la atención? —Pregunto konatsu

–Por supuesto, soy el mejor en cualquier cosa que me proponga, también ustedes deben vestirse—dijo seguro Ranma chica

–Queeeee!– Dijeron a la vez

Y de repente estaban caminando los tres vestidos de conejitas, obviamente la que se veía mejor era Ranma, konatsu estaba con la cara enrojecida y no podía hablar de tan sonrojado que estaba al ver nuevamente a Ukio con traje de conejita

–Bien, debemos llamar su atención de alguna manera—asevero la pelirroja

–Pero como lo haremos?—pregunto Ukio

–Mmmm— ya sé, podemos hacer un espectáculo de magia!- dijo Ranma

–Eso no tiene sentido, como haríamos algo así?- Dijo Ukio

–Jajaja no lo sé— respondió el chico

–Mmmm...

En eso estaban cuando de repente escucharon un ruido

–Quienes son ustedes y que es lo que buscan aquí?—dijo una voz masculina

–Kiaaaah! –gritó Ukio ya que alguien le había tocado un brazo, al mismo tiempo sacaba su siempre confiable espátula

–Oiga que le pasa? —Dijo Ranma chica, ya que alguien le estaba tocando el muslo.

–Ukio sama!—dijo konatsu interponiéndose entre la chica y el hombre que la acosaba

De repente vieron a dos ancianos que recordaban al viejo happosai con miradas pervertidas y frotándose contra las chicas y el chico

– Ugh que asco, déjenme en paz! —Grito Ranma aventando a los vejestorios lejos de él.

–Espera Ranma, recuerda que tenemos que dejar que nos lleven a donde están las ancianas—le susurro Ukio al oido.

–Pero es que son asquerosos...ash está bien, tienes razón—contesto a regañadientes

–Yuju, disculpen, estamos perdidas y ustedes se ven tan amables que podrían ayudarnos a encontrar el camino—dijo coquetamente la pelirroja

–Pero que bonitas, claro que las podemos ayudar, las llevaremos a un lugar seguro—dijo uno de los ancianos mientras se acercaba a Ukio con cara pervertida

–Ahhh, graciassss— dijo la chica con cara de asco

–Y como es que llegaron hasta aquí?— Le pregunto otro anciano a konatsu, que luchaba por no darles su merecido por acercarse tanto a Ukio

–Pues la verdad, estábamos trabajando en un circo, pero nos perdimos de camino hacia Hong—Kong, y de alguna manera terminamos en este bosque jajajaja—respondió Ranma chica

–Vaya pues sí que tienen un pésimo sentido de orientación—respondió uno de los ancianos

–No importa, si son chicas lindas podemos llevarlas a nuestra guarida—dijo otro

–A su guarida? —Pregunto konatsu

–Si, será mejor que duerman un poco—dijo y soplo unos polvos sobre los tres chicos

–Me siento mareada—dijo Ukio

–Yo también—dijeron los otros dos

Su vista se nublo y al despertar ya estaban en la guarida de los ancianos, había muchos soldados afuera de la cueva donde se encontraban

–Ay mi cabeza, duele—dijo Ranma al despertar

–Ukio, konatsu, dónde están? —Pregunto mientras volteaba a todos lados

–Tus amigas están bien, en otra tienda de campaña—le dijo uno de los ancianos pervertidos

–Me llamo Xiaoshi y tu serás mi esclava—le dijo a la pelirroja

–¿Qué? Como que tu esclava? De que estas hablando? –dijo y le aventó un golpe a la cara

–Auch, eso me dolió, porque eres tan violenta con un anciano tan débil, yo solo quería que fueras amable con este pobre viejito uuuuu—dijo poniendo cara de cachorro regañado

Qué asco es igual a happosai pensó el chico,— está bien anciano, solo no me toque y ahora dígame como es eso que seré su esclava

Mmmm— que extraño, si te puse el incienso desde que te trajimos ya deberías estar bajo el hechizo—dijo sin pensar el ancianito

–¿Hechizo? Pero de que rayos está hablando!—grito Ranma ya exasperado

–Nada nada, a lo mejor eres más resistente, pero no te preocupes, te traeré algo de comer, espera un momentito—dijo el viejo con cara pervertida

Rayos, esto no es lo que esperaba, tengo que salir de aquí y buscar a las ancianas, ya se, me ganare la confianza del viejo pervertido y haré que me diga dónde están, si es como happosai ya se cómo tratarlo pensó astutamente el chico

–Ya volví preciosa! —Gritaba feliz el ancianito que regreso con un plato de ensalada

–Ay que bueno que volvió, me muero de hambre! —Dijo sonriente la pelirroja

–Pero qué tal si come usted primero, a ver abra la boca ah—le dijo mientas le acercaba los palillos a la boca al viejito

–Ay sí, me darás de comer, que linda, gracias, ahora sí que ha hecho efecto el incienso—dijo el pervertido, olvidándose que la dichosa ensalada contenía polvos para dormir y muy feliz se la comió y después del primer bocado se dio cuenta de lo que había hecho— ay no, creo que no debí comerlo—y por fin cayo dormido y empezó a roncar

–Vaya, eso fue muy fácil, no tuve que hacer nada, veamos qué es lo que tenemos aquí— dijo la pelirroja mientras revisaba al anciano vaciando sus bolsillos, para su sorpresa tenia muchísimas armas escondidas, juguetes y pergaminos este tipo, me recuerda al maestro happosai, que miedo bien esto servirá, ahora que hare, no sé dónde están los demás, creo que tendré que arriesgarme— pensaba

Decidió salir a hurtadillas de la tienda de campaña, afuera estaba todo silencioso, se asomó con cautela y al no ver nada, salió, encontró otras tiendas de campaña similares a la que estaba, pero todas estaban vacías y al final había una puerta que estaba con llave, así que utilizo las que le había quitado a Xiaoshi y abrió.

Al atravesar la puerta se encontró con todo un espectáculo, Ukio estaba cocinando múltiples panes chinos y konatsu hacia malabares para entregarlos a los soldados, los cuales estaban maravillados y aplaudían cada que el kunoichi lanzaba un pan japonés en su lugar

–Pero que rayos! —Dijo Ranma

–Ah Ranma, que bueno que viniste, estamos haciendo una gran venta aquí, deberías ayudarnos— dijo Ukio alegremente

–Yo creí que estaban en peligro y venía a rescatarlos—dijo Ranma

–Bueno, al principio si estábamos algo asustados, pero como los soldados estaban hambrientos decidimos cocinar panes japoneses y les encantaron tanto que pidieron más y hasta prometieron pagarlos a 300 yens cada uno— respondió konatsu igualmente feliz mientras entregaba más panes

–Bueno, me alegra que estén bien—contesto Ranma

–Ya que están entretenidos deberías ir a buscar a las ancianas— le dijo Ukio en voz bajita a la pelirroja para que no se dieran cuenta y le guiño un ojo

–Tienes razón, pero no sé dónde buscar—contesto el chico

–Talvez deberías ir por ese lado—dijo konatsu señalando una puerta que se encontraba al fondo de la cueva

–Ya vuelvo—dijo Ranma sin mucho animo

Camino hacia la puerta con algo de prisa, dejando atrás a los cientos de soldados que estaban maravillados con Ukio y konatsu, la cueva era bastante grande, había muchas rocas y al final estaba una enorme puerta de madera, había dos soldados haciendo guardia, rayos que hare para pasar sin problemas, con este cuerpo de mujer me costara trabajo pelear además no sé cuántos más haya no quiero arriesgarme se preguntaba el chico, se escondió detrás de unas rocas cercanas y estaba evaluando el lugar cuando escucho una vocecilla cerca de el

–Hola preciosa, que haces por acá? Te perdiste?—dijo

–Quien es usted?—pregunto asustado

–Me llamo Hioshi—respondió

Cuando lo vio más de cerca Ranma se dio cuenta que era otro viejito similar a happosai, pero tenía una barba muy larga y los ojos entrecerrados

–Ah pues yo estaba buscando, este... ah sí estaba buscando al señor Xiaoshi! –Exclamo

–A Xiaoshi? Y para que quiere a ese bueno para nada una chica tan bonita como tú?, mejor vente conmigo y yo te daré lo que me pidas jijiji—dijo el viejito pervertido

Qué asco otro igual que happosai pensaba la pelirroja en ese caso creo que lo aprovechare

–Jajaja que gracioso es usted, por casualidad sabe que hay detrás de esa enorme puerta, es que me dio curiosidad— dijo con voz cantarina

–Pues no sabías que la curiosidad mato al gato?—respondió el ancianito

–Ay pero que lindo es usted, el señor Xiaoshi me prometió que me mostraria el lugar pero luego desapareció y no sé dónde está, ahora estoy sola y abandonada—dijo con ojos de cachorrito y le tocaba la barba al viejo pervertido

–Ay pero que linda, si quieres yo te llevo— dijo el anciano mientras le tocaba el muslo

–Kiaaaah! No me toque viejo pervertido! —Grito la chica y le dio una patada que lo mando a estrellarse contra uno de los soldados que cayo consciente mientras que el otro se puso en guardia y grito

–Quien está ahí!-

Demonios ahora que hago, no debí haber golpeado a ese viejo ahora no me dejara entrar pensaba Ranma.

–Jajaja pero que chica tan fuerte, reía divertido el viejo, no te preocupes Kotaro, soy yo Hioshi- contesto el anciano mientras se levantaba de la nube de polvo que levantó al caer sobre el otro soldado que estaba desmayado.

–Señor Hioshi pero que hace aquí?, se supone que debería estar vigilando a las ancianas—respondió el soldado

–Es que estaba aburrido, así que Salí a ver porque había tanto alboroto—dijo el viejito con cara de cachorrito

–Sabe que el señor Ahoshi se enfadara conmigo si lo dejo salir—dijo el soldado

–Ash está bien, volveré a mi lugar pero al menos deja que lleve a esta linda jovencita conmigo—replico Hioshi

–A Quién?—dijo el soldado buscando a su alrededor, de pronto vio a la conejita pelirroja detrás de una roca–Quien eres tú y que haces aquí?- Le dijo agresivamente y apuntando con su katana a Ranma.

–Hola que tal me llamo Ranma Saotome—dijo acercándose

–Tranquilo viene conmigo –dijo el anciano

–Nadie puede pasar, está prohibida esta zona—dijo el soldado

–Ah sí y porque? –pregunto Ranma desafiante mientras se acercaba

–No des un paso más—amenazo el soldado

–Pero el señor Xiaoshi me dijo que podía explorar lo que yo quisiera y el señor Hioshi me dijo que él me llevaría –dijo lloriqueando la pelirroja

–No puedes pasar— repitió el soldado

–Ya basta kotaro, si esta linda chica quiere pasar déjala, yo iré con ella—dijo Hioshi

–Lo siento pero no puedo dejarle hacer eso—respondió

–En ese caso—dijo el anciano mientras saltaba y con la punta de su bastón toco el cuello del soldado y éste cayó desmayado

–Ya podemos pasar, ven linda—dijo el anciano

–Pero qué fuerte es usted,— dijo Ranma con asombro

–Jajaja, eso no es nada, soy un maestro de las artes marciales— respondió con orgullo el pervertido –Si te portas bien te puedo enseñar— le dijo con mirada lujuriosa

–Hahaha— rio nervioso Ranma, pues ya sabía que el viejo era igual de pervertido que happosai

El anciano abrió la enorme puerta usando unas llaves que traía consigo, al entrar vio que ahí estaban todas las amazonas que habían sido secuestradas, estaban dando de comer y servían sake a los otros ancianos que se encontraban acosados en camastros cada uno rodeado de al menos tres chicas que vestían ropas bastante elegantes, algunas más abanicaban y otras les daban caricias en las cabezas calvas y blancas de los viejitos pervertidos

No puede ser, esto es horrible, las están controlando con ese incienso, que bueno que nos dio ese asqueroso brebaje la vieja, no soportaría hacer algo así pensaba la pelirroja

–Aja, así que esto es lo que estaban haciendo mientras Xiaoshi y yo estamos haciendo guardias, son unos malagradecidos!— Reclamaba Hioshi al resto de los ancianos

–Que haces aquí? Deberías estar vigilando, como se te encargo!— le contesto uno de ellos que vestía una toga de tipo griego

–Ahoshi, esto no es lo que acordamos, dijiste que tendríamos a las chicas más lindas para servirnos por igual pero me enviaste a mí y a Xiaoshi a hacer el trabajo sucio mientras ustedes se están divirtiendo—dijo molesto

De pronto se acercaron todos los demás ancianos que eran como 8, todos muy parecidos a happosai y estaban sacando su aura de batalla que era muy fuerte, Ranma estaba expectante pues sabía que no podía hacer nada contra ellos en ese momento, de repente el que tenía la toga de tipo griego levanto las manos

–Basta Hiaoshi, te daremos unas cuantas chicas para que te sientas complacido y regreses a tus obligaciones, además tu bien sabes que tú y Xiaoshi perdieron el piedra papel y tijeras, no hay remedio—dijo más calmado el anciano de la toga

–Bueno está bien, pero quiero darme un baño con esas chicas en las aguas termales—dijo Hiaoshi con ojos soñadores

Qué asco, mejor me voy de aquí, pobres amazonas, pero una vez que encuentre a las ancianas vendremos a rescatarlas de estos pervertidos pensó la pelirroja mientras huía sigilosamente, sin embargo Hiaoshi la ubicó entre las amazonas y la llamó

–Tú también vendrás conmigo, vas a darme un masaje en la espalda—le dijo

–Ahhh, jajaja claro que sí, señor, pero no creo que me necesite con tantas chicas lindas a su alrededor— le contesto

–Ay pero tú eres más linda, además si me das ese masaje, te prometo que te llevare a explorar el lugar—le dijo el anciano

Maldita sea, que hago? Eso me pasa por ser tan bonita, yo quería irme de este lugar pensaba el chico

–Bien ya vamos, las aguas termales están aquí cerca y yo tengo que regresar a mi lugar de vigilancia—

–Qué lugar?— Pregunto Ranma

–Pues el lugar que me encargaron para vigilar al grupo de momias—respondió el anciano

–Y ese lugar donde es?-siguió Ranma

–Ya deja de hacer preguntas, no te han dicho que la curiosidad mato al gato?-dijo unicamente el viejo.

–Sí, me lo habían dicho antes— bufó la pelirroja de mala gana

Ranma lo seguía mientras el anciano parloteaba de lo lindo, mientras manoseaba a las tres chicas que estaban con ellos, parecían zombies porque no hablaban y tenían los ojos vacíos solamente hacían lo que los ancianos les decían. Cuando llegaron a las piscinas naturales Ranma se dio cuenta que había llegado a las aguas calientes y eso no era nada bueno para él...