Ranma estaba bastante preocupado porque no sabía cómo se iba a librar del agua caliente, pensaba en una manera de escapar pero no se le ocurría nada, sin embargo la suerte estaba de su lado, ya que en ese momento uno de los soldados los interceptó.
–ah, Miko, que bueno que te encuentro, necesito que vayas a relevar a Kotaro en su labor–Dijo el viejo Hioshi
–¿Porque señor, sucedió algo?–preguntó intrigado el soldado.
–Digamos que están tomando una pequeña siesta jijiji–dijo el ancianito.
–De acuerdo señor, con permiso– hizo una reverencia y se marchó, en ese momento Ranma decidió seguir al soldado ya que sabía que se dirigía a donde se encontraban las ancianas, afortunadamente el viejo Hioshi estaba muy ocupado manoseando a las amazonas que no se dio cuenta de lo que hacía el chico, por lo que logró huir.
Siguió de cerca al soldado, ocultándose en donde podía, cuando llegaron de vuelta a las puertas que estaban custodiando los otros soldados que seguían desmayados, Miko el nuevo soldado los empujo hacia el lado contrario a donde se encontraba, –ah el señor Hioshi es un poco exagerado, no se porque acostumbra dormir a todos, mejor reviso que todo esté en orden adentro–decía para si mismo, abrió las puertas y se adentró revisando minuciosamente el lugar, justamente detrás de él entró Ranma que con un simple golpe en la nuca lo noqueó y al fin logró encontrar al concejo de ancianas, –¡pero que rayos!–gritó sin querer
Eran 6 ancianas muy parecidas a Cologne, pero ¡estaban congeladas! Como si fueran una paleta de hielo, ordenadas en fila, con expresiones de odio en sus caras y en posiciones de pelea
–¿cómo demonios pasó esto?, ¿cómo las sacare de aquí?–se preguntaba
De repente escuchó un alboroto afuera de la puerta y con mucho sigilo se acercó para investigar qué era lo que estaba pasando miraba a través de la ranura de la puerta entreabierta y de repente bam! Se abre la puerta golpeándole en la cara, por lo que cayó de espaldas
–¡Auch!, ¿¡pero que rayos?!– gritó
–¡Ranma ¿pero que haces ahí descansando?, vamos levántate–dijo con premura Ukio
–No estoy aquí por gusto– replicó–¿Qué es lo que esta sucediendo Ukio?–
–Pues verás, estábamos vendiendo panes como locos Konatsu y yo, pero avisaron a los soldados que tenían que presentarse con su general así que todos se fueron dejándonos solos por eso decidimos ayudarte a buscar a las ancianas, hace un momento te vimos entrar aquí por lo que le dije a Konatsu que avisara a la abuela de Xiampu que los soldados se habían ido, por lo que teníamos tiempo de sacar al concejo de aquí– explicó la chica.
–mmm, si pero como las sacaremos de aquí, ¿ya viste como están?–preguntó Ranma con hastío
– Bueno pensé que no habría problema, hasta ahora que veo que están congeladas jejeje–respondió. La verdad era que Ukio y Konatsu escucharon perfectamente cuando los soldados dijeron que habían encontrado el refugio de las amazonas que habían escapado y se estaban preparando para ir a ese lugar, Ukio pensó por un momento en lo que eso podría significar y sabia que si le decía eso a Ranma querría ir inmediatamente para ayudar a Akane que se encontraba en ese lugar, pero si hacia eso podría salir lastimado ya que cuando se trataba de la niña Tendo, no media las consecuencias, así que le dijo al kunoichi que fuera a buscar a la anciana Cologne para idear un nuevo plan mientras ella distraía a Ranma lo más posible.
–Por mas que lo pienso no veo la manera de como sacarlas de aquí – dijo el chico.
Ukio le iba a reponder cuando notó que uno de los soldados se estaba moviendo pues estaba despertando de su desmayo.
–Creo que deberíamos atar a esos soldados o nos causaran problemas, pero antes creo que deberías cambiarte Ranma– le comento al chico que aun estaba vestido de conejita
–ah si es verdad, ya vuelvo–contestó y fue a buscar agua caliente en las aguas termales en las que había dejado al anciano Hioshi, extrañamente cuando regresó no encontró a nadie por los alrededores, ni las amazonas ningún soldado ni viejo pervertido, que extraño, no hay nadie en los alrededores pensó, se cambió y regreso a donde se encontraba Ukio que ya había amarrado y amordazado a dos de los soldados que estaban desmayados y los llevo hacia la parte de atrás de la cueva, entonces se le ocurrió que podían camuflajearse con sus ropas por lo que los empezó a desvestir, en eso llego Ranma
–¿Qué haces Ukio?–preguntó intrigado
–¡Ranma me asustaste!–saltó al escuchar al chico–estaba pensando usar la ropa de los soldados para pasar desapercibida, ¿no te parece una buena idea?–
–Pues es una buena idea en realidad, yo también lo haré– respondió–oye Ukio es muy extraño pero no encontré a nadie allá afuera, hasta hace un momento había soldados y las amazonas también estaban en las aguas termales con un anciano pervertido y ahora esta vacío, me da muy mala espina-
–No lo se, algo sucedió porque los soldados se fueron al llamado de su superior, será mejor buscar una manera de sacar a las ancianas de aquí– respondio un poco nerviosa
Ranma empezaba a sospechar que algo no andaba bien, sin embargo no tuvo tiempo de indagar mas con Ukio ya que el anciano Xiaoshi, que había estado durmiendo por la comida hechizada llegó a donde estaban los chicos, un poco mareado y dando tumbos, afortunadamente ya habían terminado de cambiarse con las ropas de los soldados.
–¿oigan quienes son ustedes?–preguntó
–ehhh– dijo Ukio
–El señor Hioshi nos mandó a cuidar a las ancianas–dijo rápidamente Ranma mientras hacia una reverencia, emulando al soldado que había noqueado previamente.
–Ah y porque?, aquí estaban Kotaro y Katsu–preguntó
–Porque los llamo el general para reunirse–contestó Ukio usando su voz masculina mientras hacía su reverencia imitando a Ranma.
–¿No han visto por aquí a una linda pelirroja con traje de conejita?, la estábamos pasando muy bien pero no sé a dónde se fue– interrogo el viejito
–Ah si, la vi dirigirse hacia las aguas termales–contestó Ranma.
–Que bien, iré a buscarla para bañarme con ella jijiji–dijo feliz Xiaoshi y se fue contento hacia el lugar indicado.
–Uff, que bueno que ya se fue, deberíamos tener mas cuidado con esos ancianos, todos son iguales de pervertidos que Happosai–comentó Ukio
–E igual de fuertes–acotó el chico
–Que problema... oye Ranma puedo preguntarte algo?– dijo la chica mientras se dirigía a acomodar al tercer soldado que ya estaba maniatado con los otros dos soldados semidesnudos.
–Claro Ukio, ¿que pasa?–preguntó el trenzudo que estaba vigilando la puerta en el sitio donde se acababa de ir Xiaoshi.
–Tu..., ¿estas enamorado de Akane?–preguntó sin mas, directamente y sin dilaciones.
–¿QUEEEE?, Que clase de pregunta es esa?, claro que no, nonono, noooo!– respondió mientras manoteaba
–¡Vamos Ranma, deja de fingir, ya se que te gusta y que sueñas con ella!– le replico entre enojada y triste.
–No sé de qué hablas Ukio,... ¿como sabes que sueño con ella?–preguntó con la cara sonrojada al saberse descubierto
–Pues... cuando hacíamos guardia el otro día te quedaste dormido y la llamabas en sueños– contestó la chica mientras recordaba lo sucedido esa ocasión.
–Yo no sé qué decir, es decir, bueno yo, es que desde que paso lo de Jusenkio... pues si he tenido sueños, más bien pesadillas y la verdad si me afectó mucho, pero por favor no le digas nada de esto a nadie, ¿si? ¿Podemos dejarlo entre nosotros? Por favor Ukio...– rogó a la chica
–Nunca me has contado lo que paso en Jusenkio, solamente se que estuvieron en problemas y que tu salvaste a Akane, como tantas otras veces, por eso es que creo que tu estas enamorado de ella, ya que cada vez que algo le sucede, corres a ayudarla y no mides las consecuencias de tus actos, si eso no es amor entonces no se que es–dijo como un reproche
–Te equivocas Ukio, en esa ocasión ella fue la que arriesgó su vida para salvarme y estuvo a punto de morir, por eso es que he tenido pesadillas–respondió con mucha angustia.
...
–Además es una marimacho violenta con fuerza de gorila cero femenina que no sabe ni cocinar, ¿quien querria a alguien así?–agregó cruzado de brazos.
–Eso es, los dos son unos tontos, siempre fingiendo que no se soportan, insultándose, ofendiéndose, pero luego corren cuando el otro esta en problemas–reflexionó Ukio–... ash es tan molesto que no lo acepten, siempre que te preguntan dices todas esas cosas pero solo te preocupas por ella y ella por ti, incluso arriesgando sus vidas, uno por el otro, ¡los odio a los dos!– recriminó y con la misma fuerza de su enojo sacó su siempre confiable espátula y se la estampó en su cabeza.
–Oye ¿porque me golpeas?– Decia Ranma con un enorme chichón y enterrado en el piso.
–¡Porque te lo mereces!–grito indignada–ahora entiendo porque Akane es tan violenta contigo...
–Ukio...
–Ya déjalo, lo mejor será que estemos al pendiente de que lleguen los demás para hacer un nuevo plan–respondió exasperada.
Justo en ese momento Konatsu, debido a que era un ninja era bastante rápido y llegó muy pronto al claro del bosque donde se encontraban la anciana quien ya estaba terminando de hacer el antídoto para las amazonas esclavizadas, los demás estaban terminando de comer unos deliciosos tallarines que Xiampu había preparado, aunque al principio Ryoga estaba temeroso de probarlos ya que sabia de las artimañas de la china cuando preparaba sus comidas, lo que le valio un golpe en la cabeza de parte de la amazona, asi que cuando el kunoichi llegó el chico cerdo tenia un ojo morado
–¡Señora Cologne!, tenemos problemas, los soldados encontraron el refugio de las amazonas! – Dijo apenas los vió
–Pero como? Ese lugar esta bien escondido entre las montañas, ¿estas seguro que las encontraron?–preguntó
–Si señora, mi ama Ukio y yo escuchamos claramente cuando uno de los soldados llegó y dijo que siguieron a una de las amazonas fugitivas hasta que llegó a una montaña en forma de hongo al final del rio–respondió el ninja.
–No puede ser, si lo encontaron–Dijo ella preocupada, –tenemos que cambiar el plan, ya no tenemos tiempo de ir por el concejo de ancianas...
–Oh no Akari y Akane están ahí, tengo que ir a rescatarlas– Dijo Ryoga levantándose de golpe.
–No puedes ir solo, te perderás, yo iré contigo–dijo Genma
–Ambos se perderán pues no conocen el lugar–replicó cologne
–Abuelita, tengo una idea– dijo Xiampu
–¿Qué quieres hacer nieta?–pregunto intrigada Cologne
–Pues lo más probable es que solamente tú puedas ayudar al concejo ya que eres la única que conoce los secretos y pociones de las amazonas, hasta que ellas no sean liberadas los demás podemos luchar contra los soldados, haremos tiempo para que tú puedas ayudarlas–explicó
–Sera peligroso, pero tienes razón...–después de pensar por un momento, suspiró y dijo–creo que es la mejor opción, ten mucho cuidado Xiampu, esos ancianos son tan fuertes como Happi, apenas pueda me reuniré con ustedes, ten este es el antídoto llévalo por si intentan utilizar el incienso contra ustedes, solamente que el ninja irá conmigo–tomó la preparación que había hecho y se la entrego a su nieta. La chica asintió y como guerrera amazona estaba decidida a enfrentar el peligro.
–Vámonos–les dijo Xiampu a los artemarcialistas que ya estaban listos para ir en busca del refugio. Mientras tanto Cologne recogió las cosas que quedaban en el campamento y le dijo al kunoichi que le llevara al sitio donde se encontraban Ranma y Ukio. El chico asintió y rápidamente se alejaron en dirección a la guarida de los ancianos...
