Capítulo 3: Un nuevo hogar y ella...
Kishibe miró por la venta de su dormitorio a los edificios y casas que eran bañados por la luz del sol de la mañana.
No había dormido mucho en la noche, principalmente porque el sofá no era lo suficientemente cómodo para dormir, y porque en estos momentos su cama estaba siendo usada por un intruso que él mismo trajo.
Dejó de ver a la urbe que poco a poco iba despertando para darle toda su atención al pequeño individuo que también parecía estar despertando de su largo sueño.
Los ojos del pequeño se movieron con dificultad mientras los mantenía cerrados, dando señales de que estaba a punto de despertarse. Y tal cual, los ojos del niño que Kishibe rescató se abrieron.
Al momento de despertarse, el niño sintió una extraña sensación de calma como si todo lo que vivió fue todo un sueño. Como si todo nunca hubiera pasado y su cerebro le jugó una broma en su reino de los sueños.
¿Qué pasó? ¿De verdad había pasado todo lo de ayer?
Su mente tan solo por unos segundos lo convenció de que en realidad todo lo que pasó fue una pesadilla y que su madre entraría por la puerta para decirle que el desayuno está listo. Se lo hubiera creido de no ser porque esta no era su habitación...
Levantó hasta la mitad su cuerpo quedando sentado en la cama, sus ojos vagaron por la habitación observando vagamente lo que había en él.
Estaba la cama por supuesto, muy cómoda y grande, lo suficientemente grande para que dos personas durmieran en ella; alguien pequeño como él se veía un poco insignificante acostado en ella. En frente estaba un televisor, a la izquierda estaba una pequeña mesa de trabajo con muchos papeles regados y a la izquierda había un armario grande, lo suficientemente grande para que fuera ocupado para dos personas, pero si solo lo usaba una persona no podía imaginar la montaña de ropa que tendría.
'Dónde estoy' pensó un poco adormilado mientras sus ojos seguían mirando hacía todos lados, como si algún objeto de la habitación le diera las respuestas que quería. Vagamente miró el reloj que estaba en la mesa junto con los papeles pero pudo apreciar que eran las 6:30 AM.
"Buenos días" escuchó una voz dura a la par suya, rápidamente se puso rigido, giró su cabeza para ver el rostro impacible y calmado de Kishibe quien lo miraba fijamente y con un rostro en blanco. Él estaba sentado en una silla a la par de la venta, aún tenía ese mismo traje con el que lo vió antes, camiseta blanca con sujetadores en los hombros y unas cosas extrañas que tenía atrás pero ahora parecía no tener.
"B-buenos días" le respondió aún muy nervioso, este hombre aún no le agradaba. En primer lugar se puso tenso al pensar que este hombre lo había estado viendo dormido por quién sabe cuanto tiempo, y en segundo no sabía porque seguía a su lado.
"¿Dormiste bien?" Preguntó Kishibe, el niño algo reacio asintió sin saber como responder a eso, se sentía muy incómodo hablar de eso con una persona que apenas conoces y que suele dar miedo.
"Que bien" continuó Kishibe aparentemente sin incomodidad "Yo no puedo decir lo mismo, después de todo es de mala educación traer a un invitado a tu casa y no darle una cama para dormir"
El niño luego se dio cuenta en donde estaba dormido, sus mejillas empezaron a mancharse de un rojo de vergüenza.
"¡L-lo lamento!" Dijo en un tono apresurado y ocultó su rostro en las mantas para tratar de ocultar su verguenza.
Kishibe solo negó con la cabeza "Eso no importa" se levantó de su silla mientras la silla chillaba por el movimiento, caminó hasta la puerta y tomó la perilla con su mano, pero antes de salir volvió su mirada de nuevo al niño "Cuando te sientas listo puedes tomar una ducha, el baño está a la izquierda de esta puerta, después lava tu ropa y baja a las escaleras. Hay algunas cosas de las que debemos hablar"
Luego de eso Kishibe salió de la habitación, sus pasos sonaron detras de las paredes y poco a poco se dejaron de escuchar.
El niño finalmente se quedó solo, se quedó viendo la puerta por varios segundos cuestionandose si esa conversación fue real o no y si solo fue un invento de su imaginación, probablemente esto aún era un sueño.
Pero rápidamente sacó ese pensamiento esperanzador de su cabeza. Por más que quisiera pensarlo, no podía negar que ahora ya no tenía a sus padres, se habían ido, de verdad.
Y ese recordatorio fue más que suficiente para hacer que sus ojos se pusieran calientes y llorosos. Se volvió a acostar de nuevo en la cama, cubrió su cuerpo con la manta hasta quedar completamente cubierto. Él dejó salir un sollozo, luego otro y otro hasta que finalmente se sintió vacío, como si ya no tuviera más tristeza que sacar, llegó a un punto en que se dio cuenta que tal vez llorar no arreglaría nada.
No supo cuanto tiempo estuvo así, llorando y jadeando de tristeza, sacando toda sus lloriqueos de ira e impotencia. Solo quería a sus padres de vuelta, quería volver a ver a mamá sonriendole mientras ponía su desayuno en frente de él. Quería volver a jugar con papá y darle un abrazo cada vez que volvía del trabajo.
Pero de nuevo su consciencia se hizo presente diciéndole que eso ya no volvería a suceder, porque ellos estaban muertos.
Luego de varios minutos de agonía, se calmó, sintió que pasaron horas mientras lloraba pero miró el reloj de nuevo y ahora eran las 6:50 AM.
Sin nada más que hacer, se levantó de la cama y caminó hasta la puerta y la abrió, tal como suspuso ese hombre ya no estaba allí. Bueno era obvio, se había quedado en la cama veinte minutos más, en ese tiempo ese hombre debió haberse ido a otro lugar, probablemente a robar otro niño.
Y tal como le dijo la puerta del baño estaba a la izquierda de la puerta, en frente estaba una escalera de carcaol que supuso llevaban a la sala o algún lugar importante de la casa, algo vacilante caminó hasta la puerta del baño.
El baño era bonito supuso cuando abrió la puerta, la tina era grande la regadera también, el baño y todo era elegante, la ceramica azulada solo ayudaba a hacerlo ver más hermoso y limpio, también en el cuarto había una lavadora para ropa. Esta clase de baños solo los veía en las películas donde salía gente rica, entonces este hombre de seguro era alguien muy importante. O probablemente vendía niños a muy buen precio.
Dejó de pensar en eso, su cuerpo empezaba a sentirse grasoso y con picazón, una de las consecuencias de no tomar una ducha en un tiempo.
Se quitó toda su ropa y la puso en la lavadora, apretó los comandos necesarios para que el lavado durara solo unos minutos y que el secado durara más. Agradecia haber aprendido eso de mamá.
Se metió al baño y encendió la regadera solo para sentir las gotas heladas caer en su cuerpo, se estremeció mucho y sus dientes empezaban a chocar entre si por el temblor en su cuerpo.
Lo peor de todo es que este hombre no tenía una llave para encender el agua caliente, eso significaba que tenía que ducharse con agua fria casi a las 7 de la mañana. Esta era una verdadera tortura.
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Kishibe vertió el whisky en un pequeño vaso con tres cubitos de hielo, lo tomó con su mano y lo agitó un poco antes de beberlo rápidamente, pudo sentir el ardor apoderarse de toda su garganta, aunque ya estaba acostumbrado a esto.
Ahora mismo él se encontraba en su cocina esperando a que en algún momento el niño bajara, se sintió aliviado al escuchar el sonido de la regadera, realmente no tenía las energías para sacar a la fuerza al niño de la cama o para tratar de calmar sus lloriqueos o por lo que sea que fuera a llorar. Lamentablemente Quanxi ya no estaba en la ciudad para ayudarlo con eso, probablemente volvió a sus vacaciones al ver que ya no la necesitaban allí, tenía pensado invitarla a cenar pero consideró mejor eso al darse cuenta que su rostro no merecía otra cicatriz; ya era suficiente con tener la mejilla izquierda cocida.
Él miró con ojos casi desinteresados como el niño bajaba las escaleras de caracol, estaba temblando probablemente de frio o de miedo. Seguía vestido con la misma ropa con la que lo encontró y esperaba que la hubiera lavado, si es que sabía como usar una lavadora.
Vió como sus ojos miraban maravillados la hermosa cocina; era elegante y un sitió donde se podría hacer buena comida. La cocina era grande, más de 6 quemadores para usar, el refrigerador también era grande y de un hermoso blanco, la mesa en la que él estaba sentado era una de marmol y normalmente se sentaba allí a beber o a comer, generalmente no usaba las mesas que estaban a la par de la cocina porque no solía tener invitados.
Y por encima de ellos había un hermoso candelabro que emanaba luz blanca brilante que contrastaba perfecto para el ambiente madrugador y nublado del día ademas de hacer más brillantes a los objetos blancos.
El niño se puso rigido cuando hizo contacto visual con Kishibe, se había maravillado tanto con la cocina que ni siquiera se había dado cuenta de su presencia.
Kishibe le indicó con un movimiento de cabeza que se sentara en la mesa que había al lado. Él fue el primero en ir y sentarse después de poner la botella de alcohol y el vaso en la mesa, se quedó viendo al niño con una mirada aburrida pero expectante, esperando a que se sentara de una vez.
El niño tragó saliva visiblemente y dio pasos vacilantes hasta llegar a la mesa y tomar una silla para sentarse, quedó frente a frente con Kishibe sin decir alguna palabra, le dio una pequeña mirada a las enormes ventanas que estaban a la par de la mesa, se podía ver toda la ciudad desde aquí y fue allí cuando se dio cuenta que estaba en un complejo de apartamentos y estaba demasiado alto. Miró al hombre que tenía en frente y él solo le devolvió la mirada, ahora por alguna razón todo parecía incómodo.
Kishibe se arregló la garganta antes de hablar:
"Muy bien quería hablar contigo sobre algunas cosas que debes saber" tomó la botella de whisky que trajo consigo y puso más en su pequeño vaso, todo bajo la mirada curiosa del niño, tomó otro trago antes de seguir "Mi nombre es Kishibe, solo llámame Kishibe" dijo y el niño asintió lentamente mientras tenía sus brazos juntos en sus piernas.
"Entonces" continuó "¿Cuál es tu nombre niño?"
El niño se veía muy nervioso ahora "Erm m-mi n-nombre es Hiro" dijo con nerviosismo " Hiro Takahashi" terminó con toda la valentía que tenía, siempre era difícil para él presentarse a otras personas sin importar las circunstancias en las que se hubieran conocido en primer lugar
"Muy bien Hiro Takahashi" dijo Kishibe y tomó otro trago "Ahora te diré algo de suma importancia" su rostro se puso más serio pero Hiro no pudo ver una diferencia de antes y ahora "Soy un cazador de demonios de seguridad pública"
Estaba esperando que la reacción del niño fuera de confusión, y así fue, Hiro miraba con sus ojos a todas partes y a veces iban y venían a él. Claramente estaba confundido.
"¿D-disculpe que d-dijo?" Dijo Hiro ladeando la cabeza.
"Soy un cazador de demonios de seguridad pública" volvió a decir Kishibe "Y tal como el nombre lo dice yo cazo demonios que están esparcidos por la ciudad, la gente como yo se encarga de mantener Japón lo más tranquila posible.
"Creo que aún no lo entiendo" dijo Hiro negando con su cabeza, sin saber qué responder a todo eso y no estando del todo seguro si este hombre llamado Kishibe estaba del todo cuerdo.
"Es normal, antes se creía que los demonios se mantenían a raya gracias a las oraciones de los cristianos y de otros creyentes, pero eso dejó de ser así y un día para otro los demonios atacaron en varias partes del planeta aterrorizando a la humanidad. Para contrarrestar este mal se creó a las divisiones de cazadores de demonios en todo el mundo, cada país cuenta con su propia agencia de cazadores de demonios, Japón tiene una de las mejores y ha sido gracias a nosotros que este planeta no se ha convertido en el infierno" terminó dando su último trago.
Si Hiro estaba confundido ahora lo estaba más, ¿Demonios? ¿Cazadores? Nunca había escuchado algo parecido.
"¿Demonios como...los que salen en las películas?" Le preguntó a Kishibe.
"Algo así" dijo kishibe "La diferencia es que los demonios que nosotros enfrentamos no son ficticios, son completamente reales y pueden verte"
Hiro tragó saliva audiblemente "Nunca había escuchado algo como esto" admitió frunciendo el ceño tratando de recordar algo como esto en alguna parte pero no habia nada que recordar.
"Es entendible" dijo Kishibe con un suspiro "Los niños de tu edad no deberían tener esta clase de conocimientos aún, deberían jugar con sus amigos, ver televisión o jugar algún deporte. No estar en esta clase de situación" Kishibe se sintió tentado a beber un trago más de whisky pero si lo hacía ahora no había marcha atras.
Miró al pequeño Hiro que tenía en frente con ojos duros negros y una mirada dura.
"Tú...deberías tener a tus padres"
Hiro se puso rígido con la mención de sus padres, desde que salió de la cama había intentado no pensar en ellos pero parecía que su mente no se curaría de estos recuerdos dolorosos en un tiempo.
Él miró hacia abajo, su flequillo ocultaba sus ojos y estaba temblando un poco "Entonces... un d-demonio le hizo e-eso a mis padres, él l-los..." se quedó callado y soltó un jadeo incapaz de terminar la última palabra.
"Sí" dijo Kishibe pensando que era conveniente ayudarlo a terminar "Un demonio asesinó a tus padres" notó como de nuevo se estremecía en su lugar.
Así estuvo por unos momentos pero rápidamente se limpió los ojos con la manga de su camisa, volvió a mirar a Kishibe y aunque se hubiera limpiado los rastros de lagrimas aún estaban allí y sus ojos rojos lo delataban.
"¿Porqué me está contando esto?" Pregunto Hiro reuniendo un poco de valentia.
"Pensé que sería sabio si supieras un poco de la verdad" respondió Kishibe con calma "No querrías pasar el resto de tu vida viviendo con una mentira que alguien más te dijo"
Hiro no respondió a eso, en realidad no sabía que decir, darle las gracias o otra cosa no se sentía bien, aunque Kishibe tal vez no esperaba que él dijera algo.
Al no escuchar un respuesta Kishibe se levantó de su asiento pero no apartó su mirada de Hiro.
"Hoy haremos un pequeño recorrido en la ciudad. Acompáñame a desayunar" dijo Kishibe y sin esperar respuesta caminó hasta la puerta de salida listo para tomar su saco negro y grande que le llegaba hasta sus rodillas.
Hiro balbuceó una respuesta pero trató de alcanzar al hombre mayor lo más rapido que sus pequeñas piernas le permitían.
Kishibe después de ponerse su saco abrió un espacio en la puerta para dejar que el niño saliera antes. Cerró la puerta cuando el apartamento quedó completamente solo.
Mientras caminaban para salir del edificio Hiro pudo apreciar lo bonito que eran los pasillos de este edificio de apartamentos, los pasillos eran grandes y la cerámica era de un tono amarillo con rayas verdes oscuras que iban en forma de remolino, pero el color amarillo se debía más a los hermosos candelabros que habían arriba en el techo, en cada metro había otro candelabro del mismo tamaño por lo que los pasillos estaban muy bien iluminados y se mostraban muy elegantes.
Hiro se preguntó por unos momentos si habían más cazadores viviendo aquí, probablemente a todos les gusta vivir en apartamentos separados.
El silencio entre ambos volvió a hacerse presente ahora que bajaban en el elevador. Hiro pensó que este hombre no era un buen iniciador de conversaciones o solo hablaba cuando le convenia. Por su parte él tenía aún muchas preguntas, sobre los demonios y los cazadores pero pensó que si hablaba ahora entonces Kishibe no le respondería, no se veía con ganas de hablar aunque esa había sido la misma cara que mostró cuando le habló por primera vez.
Finalmete salieron del edificio, Kishibe iba adelante manteniendo una pequeña distancia del niño, pero eso se debía a que el niño no podía seguir su ritmo normal. Cuando Hiro salió tuvo un momento de relajación cuando pudo sentir el calido toque de la luz del sol sobre su piel, esto era satisfactorio porque antes tenía mucho frio. Dejó de distraerse para seguir caminando y tratar de igualar el paso de Kishibe.
Ahora caminaban libremente por la calle, los autos transitaban por las calles algunas veces muy lento por el tráfico de la mañana; las personas mañaneras caminaban de un lado a otro en busca de sus propios caminos.
Hiro empezó a sentirse muy nervioso ahora, se sentía como si estuviera solo en este lugar sin nadie a su cargo a pesar de que está junto a un adulto pero Kishibe parecía mostrarle más atención a lo que tenía en frente que a él. Pensó por un segundo en tomar su mano para mantenerse seguro y guiado tal como lo hubiera hecho con sus padres. Descartó esa idea al pensar en lo vergonzoso que sería tomar la mano de un hombre que apenas conocia, y porque tal vez Kishibe no estaría dispuesta a tomar la suya. Solo se limitó a trotar para igualar el paso.
Kishibe miró por el rabillo del ojo a Hiro quien hacía un esfuerzo por seguir sus pasos, estarían a punto de llegar a un restaurante en el que frecuentaba desayunar cuando no tenía ganas de cocinarse algo. En el fondo sabía que el niño aún tenía preguntas y él estaría dispuesto a responderlas todas, solamente esperaba que al final este niño tomara la decisión que más le pareciera correcta, Kishibe la aceptaría.
Finalmente llegaron al restaurante, Hiro casi choca con las piernas de Kishibe pero se detuvo a tiempo para ver a Kishibe entrar en el restaurante, hizo lo mismo y al momento de entrar sus fosas nasales se llenaron con el olor de comida deliciosa. Sino se equivocaba podía distinguir el olor del pescado, arroz y la sopa de Miso; los típicos desayunos Japoneses.
Ambos tomaron asiento en una de las mesas más alejadas del lugar, un mesero llegó para darles un menú a cada uno.
"Pediré un tradicional" dijo Kishibe dandole el menú al mesero.
"Erm, lo mismo que él" dijo Hiro dándole el menú al mesero, después de tomar ambos se despidió con una reverencia.
"Bueno mientras esperamos la comida" empezó Kishibe, puso su brazo izquierdo atras de la mesa y puso una de sus piernas encima de la otra para relajarse "Puedes preguntarme lo que sea, mientras esté relacionado con lo que hablamos antes" dijo, esperaba que las preguntas de este niño tuvieran sentido y que no hiciera preguntas tontas.
"Oh eeeh bueno" Hiro se puso a pensar qué cosas podia preguntarle, aún estaba asimilando todo lo que le había dicho antes y no podía pensar en una pregunta que fuera coherente y que tuviera una respuesta.
Dijo lo primero que se le ocurrió.
"¿D-Dios existe?" Preguntó finalmente.
Kishibe suspiró "En la Biblia se menciona a los demonios más de una vez, en especial en los pasajes del Evangelio. Te daré un poco de historia: Jesus sí existió, solo para que quede claro; la presencia física del hijo de Dios en la tierra presentó un escenario único, antes de eso los demonios en la tierra abundaban, pero cuando Jesus llegó los demonios se vieron obligados a huir, se dice que incluso muchos llegaron a rodillarse ante él. Fueron tiempos más tranquilos para la humanidad en esos tiempos. Pero hoy en día sin la presencia del hijo de Dios, los demonios han aprovechado para salir a la luz tal como lo hicieron antes. Antes de su muerte, Jesus no dejó a la humanidad una forma para matar a los demonios, solo lo dejó a sus discípulos. Por lo que nosotros tuvimos que arreglárnoslas de alguna forma"
Hiro escuchaba atentamente esta historia, no era alguien religioso pero sabia que Dios estaba involucrado con los demonios por algunos cuentos que le contó su madre. Por lo que tenía que confirmar que la deidad de Dios existía si o no. Cuando escuchó que Jesus en realidad existió pudo sentirse un poco aliviado de que al menos aún hubiera luz en este mundo.
"Al principio tratabamos de contener a los demonios" continuó Kishibe "Pero cuando las oraciones no fueron suficientes, se trató de hayar la manera de matarlos. Fue allí que nacieron los cazadores de demonios, si se les entrena bien pueden llegar a asesinar a varios demonios fuertes, cabe decir que con el pasar de los años los demonios han ido cambiando de forma, de ser solo en forma espiritual a forma fisica mostrando su verdadera forma. Sin embargo hay demonios que tienen un inicio muy interesante"
"¿Interesante?" Preguntó Hiro tratando de entender a que se refería con interesante.
Kishibe asintió "Verás hace muchos años descubrimos que algunos demonios no nacen de una vez en el infierno, nacen gracias al miedo de las personas"
"¿Q-que?"
"Tal como lo oyes. Descubrimos que los demonios pueden nacer de los temores más grandes del ser humano. Te daré un ejemplo, si varías personas en el mundo le tienen miedo a los tomates, entonces nacerá un demonio tómate. Sin embargo el miedo necesita ser masivo para que el demonio nazca, si esto se logra, una vez que ha nacido el demonio puede seguir alimentandose del miedo de los que lo temen para volverse más fuerte, pero si estos dejan de temerle el demonio se hará muy debil. Por lo tanto debes tener cuidado a lo que le tienes miedo"
Hiro tenía la boca abierta por todas éstas revelaciones, ahora su mente daba muchas más vueltas incluso pensó haberse perdido en alguna parte de la historia de Kishibe. Por lo menos respondió como dos o tres preguntas en ese relato, preguntas que no sabía que tenía pensadas preguntar. Eso último que dijo Kishibe lo dejó un poco asustado, esperaba que nunca supiera de su miedo a las serpientes.
"Entonces..." comenzó Hiro "¿Ustedes solos son muy fuertes para acabar con los demonios"
Kishibe sonrió por primera vez ese día, Hiro se sorprendió un poco porque no esperaba que este hombre pudiera sonreir. Quizas su mamá nunca le contó un cuento.
"Somos muy habilidosos, sin embargo no contamos con la fuerza necesaria para hacer frente a un demonio de rango alto. Un demonio semi-humano no suele ser un gran problema"
"¿Demonio semi-humano?"
"Sí, demonios que pueden tomar el aspecto o proporciones de un humano. Generalmente estos suelen ser muy debiles y podemos acabar con ellos con nuestras propias manos, pero siempre dependen de que forma sean, animales, armas etc"
"Entonces cuales son los demonios más fuertes" preguntó Hiro.
"Esos serían aquellos que tienen poderes"
"¿P-poderes?"
"Poderes" afirmó Kishibe "Los demonios de alto nivel tienen habilidades especiales que los hacen más fuertes y diferentes al resto. Muchos pueden provocar masacres en segundos, otros provocan catástrofes naturales como tifones. Y otros pueden llegar a destrozar tu mente. Hay mucha variedad."
"¿Si dicen que no pueden vencerlos entonces cómo hacen para vencerlos" a pesar de tener 7 años Hiro preguntaba cualquier cosa que no tuviera sentido para él, algo admirable para su edad considerando lo que estaban hablando ahora.
Kishibe volvió a sonreir "Esto va a sonar muy contradictorio y probablemente pensarás que esto va en contra de nuestra de nuestro objetivo porque hacemos lo contrario. Pero algunas veces es necesario sacar fuerzas de algún lugar, pedirle ayuda a Dios se volvió inutil para nosotros hace muchos años, por lo que tuvimos que recurrir a otros metodos; tuvimos que hacer contratos con los demonios" los ojos de Hiro se abrieron de par en par en asombro.
"¡¿Qué?!" Dijo Hiro un poco más alto de lo que queria, se sintió un poco avergonzado cuando interrumpió el desayuno de algunas personas.
A Kishibe no parecia impresionarle su ataque de sorpresa "Nosotros hacemos un contrato con los demonios, ellos nos prestan sus fuerzas y poderes, a cambio nosotros les damos algo que ellos quieran"
"¿Y-y q-qué es lo que piden a cambio" preguntó Hiro asustado por la respuesta.
Kishibe se encogió de hombros "Depende de lo que ellos quieran de ti, ellos suelen poner las condiciones para que usen sus poderes. Muchas veces son partes de tu cuerpo"
Eso realmente asustó mucho a Hiro.
"¿Tienes más preguntas?"
"Bueno... ¿La mujer de ayer, también es una cazadora?" Preguntó Hiro recordando a la mujer que lo consoló cuando estaba llorando.
Kishibe asintió "Sí, su nombre es Quanxi, es mi compañera de hecho. Actualmente se encuentra en Kioto de vacaciones y no tengo idea de cuando volverá"
Hiro también asintió creando un pequeño recordatorio del nombre de la mujer en su mente.
Luego la comida llegó, ambos comieron en silencio, Kishibe disfrutando de su comida y Hiro pensando en todo lo que le habia dicho. Ahora se arrepentía de haber preguntado, toda esta información era demasiado para él, Jesus, Dios, demonios y humanos matando demonios con ayuda de demonios. Muchas no solía tenr sentido pero otras veces lograba comprender todo.
Comprendió de inmediato que éstas personas toman este trabajo para proteger a los ciudadanos de los demonios, para que no les pase lo mismo que le pasó a él.
Ahora se puso a pensar en todos esos niños que no tenían padres, padres que murieron a causa de los demonios. Niños que estarian sufriendo lo mismo que él, se le formaba un nudo en la garganta al pensar en eso. Adentro de él estaban las ganas de hacer algo, pero no sabía qué hacer, era solo un niño de 7 años, huerfano y sin hogar, no conocia a ningún pariente, no tenía la edad suficiente para trabajar. Prácticamente no era nada en estos momentos, solo un niño pequeño y torpe.
"Por cierto" dijo Kishibe rompiendo el hilo del silencio "Después del desayuno te llevaré a un orfanato. Yo me ocuparé del papeleo y hablaré por ti" Kishibe esperaba una respuesta, alguna reacción de sorpresa en su rostro. Pero vió con un poco de asombro que logró ocultar, como el niño asentía sin dejar de ver su comida, como si lo que dijo no fuera tan relevante. Kishibe decidió dejarlo en paz por ahora, probablemente el niño no estaba de humor para hablar. Sabía como se sentía eso.
Kishibe y Hiro salieron del restaurante minutos después, Kishibe llevó al niño a un pequeño estacionamiento que había un poco más atras de donde había llevado. Al parecer Kishibe tenía un auto, Hiro supuso que el orfanato debería estar algo lejos y que necesitaria su auto para llevarlo. Hiro se subió en el asiento del pasajero sin decir ninguna palabra, su mirada estaba fija en la ventana viendo a traves de ella todo lo que pasaba afuera.
Kishibe tampoco dijo nada y prefería dejar con sus pensamientos al niño por ahora. Arrancó el auto listo para llevar a Hiro a su nuevo hogar.
El viaje solo duró 30 minutos, cuando Kishibe se estacionó a unos metros del orfanato Hiro pudo ver lo grande que era. Se bajó del auto apenas oyendo como Kishibe cerraba su puerta, estaba ocupado viendo el lugar donde viviría ahora. El orfanato tenía dos pisos, a la par estaba un campo de juegos en donde niños y niñas se divertían con todos los juegos del lugar, habían adultos que estaban al pendiente de los pequeños y algunos fueron obligados a jugar con los niños.
Era un ambiente apacible, libre y cómodo. Pero había algo que no le gustaba y no podía saber porqué.
"Ese es el lugar" Dijo Kishibe atrás de él "Tú solo déjame hablar a mí, yo contaré tu historia. Ellos se encargarán de tu educación y de tu bienestar, te darán ropa, tres comidas al día y tal vez puedas hacer amigos en este sitio, y sí lo haces trata de no contarles todo lo que te dije ¿está bien? Nadie quiere que estos niños tengan pesadillas, ¿Listo?"
Hiro se giró para ver a Kishibe, el niño tenía una mirada en blanco como si estuviera perdida en algo que él no podía ver. Claramente había algo que aún le molestaba. Hiro asintió y volvió a ver el orfanato.
"Muy bien entonces andando" ambos empezaron a caminar a paso normal, pero esta vez Kishibe decidió ser ahora el que estaba detrás, Hiro era el que iba delante con la cabeza baja viendo al suelo como si este tuviera algo interesante que decirle.
No habían cruzado ni la calle que había antes de llegar a la puerta cuando Hiro se detuvo bruscamente obligando a Kishibe a parar también.
"¿Qué sucede?" Preguntó Kishibe, Hiro podía escuchar su voz pero apenas le prestó atención, tenía un gran conflicto en su mente en estos momentos.
Se puso a pensar en todo lo que le había dicho Kishibe, los demonios se la han pasado aterrorizando a las personas durante muchos años, los cazadores de demonios siempre han arriesgado sus vidas para evitar que más gente inocente muera. Justo ahora tenia adelante un hogar para niños sin padres, ¿Cuántos de estos niños habían perdido a sus padres de la misma forma que los perdió el? Muchos.
Tantas personas han sufrido, tantos se han sacrificado, tantos han perdido sus sueños y esperanzas por culpa de los demonios que los atacan. Pensar en todo eso lo ponía enfermo, el sufrimiento de esas personas...nadie debería pasar por algo así. Los cazadores parecían hacerlo llevar más llevadero pero no servía si todos sufrían el mismo destino una y otra vez.
Si decidía quedarse aquí entonces él no podría hacer nada, cuando descubrió que sus padres habían muerto se sintió tan...inútil, no había podido hacer nada en esos momentos, aún podía recordar con claridad como su madre lo había escondido en la alacena en un intento por salvarlo. Y al final ella y su padre fueron los que murieron por salvarlo, ellos habían hecho lo que pudieron, y él no hizo nada.
Porqué en estos momentos era debil.
Inútil.
Un simple niño.
Alguien temeroso.
Pero al mismo tiempo era alguien que no podía soportar ver como todo este ciclo se repetia una y otra vez, como los gritos de muerte se escuchaban todos los días. ¡No lo podia soportar! Si se quedaba aquí no lograría nada, nada cambiará para él en el futuro. Probablemente le pasaría lo mismo que a sus padres.
Kishibe podía ver desde su posición como Hiro temblaba y apretaba los puños hasta dejar las marcas rojas de sus dedos en la palma.
Todo esto era igual que aquella vez, solamente que él decidió seguir adelante por esa misma puerta hace muchos años. La pregunta aquí era, ¿Hiro haría lo mismo? Si lo hacía entonces aceptaría su decisión, pero si cambiaba de opinión...entonces se metería en un gran lío.
"¿Qué vas a hacer Hiro?" La voz de Kishibe sonó atrás de él en un susurro que pareció combinarse con el sonido del viento e hizo que resonara en todo el lugar.
"No quiero..." dijo Hiro por lo bajo, apenas escuchandose.
"¿Hm?" Kishibe ladeó la cabeza "Repite eso..."
Hiro se giró de golpe y Kishibe finalmente pudo ver el rostro que había estado ocultando en toda esta media hora.
Las lágrimas calientes del pequeño Hiro Takahashi salían en casca por el borde de sus ojos, su rostro estaba contorcionado en una mirada suplicante pero decidida.
"¡Por favor señor Kishibe!" Gritó y Kishibe miró muy interesado en lo que Hiro le iba a decir "¡No quiero ir a ese lugar! ¡Quiero ser igual que usted, igual que la señorita Quanxi, igual que todos los que trabajan para salvar a las personas de los demomios, quiero aprender a cazar demonios cuando sea igual de grande como usted!"
Apuntó su dedo hacía el orfanato y los niños jugando "¡Ese lugar no tiene un buen futuro para mí! ¡Nada me garantiza que no tendré el mismo destino que mis padres, muchas personas mueren por culpa de los demonios! ¡¡No quiero que eso siga pasando, quiero ayudar, quiero salvar a las personas igual que como usted lo hizo conmigo!" Hiro miró al suelo de nuevo con sus puños apretados hasta que finalmente dejó escapar lo que había estado considerando todo este tiempo "¡Quiero ser un cazador de demonios de seguridad pública!"
Kishibe mantuvo su rostro estoico durante todo el show de Hiro, no lo interrumpió en ningún momento apesar de que tuviera similitud con una rabieta infantil. Pero todas las palabras que gritó parecían tan sinceras y llenas de pasión y determinación.
Quizas...este chico podía ser algo más que el niño lloron que tiene en frente.
Hiro se puso rigido cuando de repente sintió como la mano de Kishibe tocaba su cabeza, le dio unas cuantas caricias a su cabello antes de quitar su mano de nuevo.
"Bueno entonces" dijo Kishibe "Si eso es lo qué quieres" Kishibe se giró mostrandole su espalda a Hiro "Ven conmigo y vayamos a casa" luego de esa declaración empezó a caminar a su propio ritmo.
Los ojos azules de Hiro se abrieron con sorpresa, sentía ganas de llorar de nuevo pero ahora parecían ser lagrimas de felicidad.
Sin embargo reprimió todo eso y en su lugar remplazo su rostro triste con una sonrisa radiante.
"¡Sí! ¡Muchas gracias señor Kishibe!" Hiro corrió otra vez para alncazar al que ahora era su nuevo guardián.
Sin que él lo supiera, Kishibe se permitió sonreir un poco, estaba agradecido de que el niño tomara una decisión diferente a la suya y que no se haya arrepentido años más tarde.
Por otro lado, le perturbaba lo que este niño tendría que enfrentarse en el futuro. Sea lo que fuera no sería para nada bonito pero esperaba verlo con esa misma mirada determinada cuando se enfrentara a los retos y al peligro.
Decidió ignorar el hecho de que Hiro ahora al tener pena de tomar su mano en la calle, tomó la parte inferior de su saco con su pequeña mano para mantenerse a su ritmo y tratar de mantenerse más seguro. Kishibe caminaba tranquilamente con una mirada en blanco y Hiro tenía una sonrisa genuina en su rostro.
Quién quiera que los vea pensaría que son unos bellos padre e hijo que disfrutan de un día normal en Tokio.
Todos los que los vieron pensaron eso.
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La doctora Yuna Nishimura se encontraba afuera del gran edificio de entrenamiento de cazadores y contención de demonios de Tokio. Era la media noche, lo decía su reloj, era la hora que le habían avisado para ir a recoger a...ella.
Dio un gran suspiro, no había empezado pero con solo pensar en todo el trabajo que tenía que hacer ya le estaba dando un dolor de cabeza. Sin embargo ella tenía el deber de educarla, le explico al gobierno la forma en que sería mejor educarla. Ellos aceptaron y la pusieron a cargo de este peoyecto y de otros más que vendrían en el futuro.
Todo lo que pasaría en el futuro sería a consecuencia de su educación, quería suponer que este futuro sería prometedor para el gobierno de Japón.
Se puso atenta cuando una camioneta se estacionó en frente de ella, estaban a 15 metros pero fácilmente podía ver a los hombres con traje que bajaban con sus lentes finos. Ella vestia una chaqueta de oficina negra con una camiseta blanca que ocultaba a la perfección su pecho, un pantalón de oficina negro y zapatos de tacón medio.
Vió a una pequeña figura entre todos esos hombres del gobierno que eran cazadores, apenas pudo distinguir el cabello marron rojizo.
Su corazón latía de la emoción cuando uno de los cazadores se acercó a ella.
"Doctora Yuna, la hemos traído desde Tateyama. Japón espera grandes resultados en menos de cinco años".
La mujer asintió con firmeza al que al parecer era el representante del gobierno de Japón.
"Los tendrán, este plan de educación ha sido analizado varías veces y dará mejores resultados que los de Rusia o Estados Unidos. Créanme, no estarán decepcionados.
"Eso esperamos..."
"Ahora" dijo impaciente "¿Dónde está?"
Los cazadores se hicieron a un lado para mostrarle al individuo que estaría a su cargo durante los próximos años.
Ella finalmente pudo verla, a la niña que era la reencarnación de uno de los demonios más peligrosos de los que se tiene registro.
El marrón oscuro se encontró con el amarillo.
La doctora miró con una sonrisa que era todo menos amable.
"Fufu, mira esos lindos ojos" ella estaba fascinada con sus ojos, amarillos como el sol cuando era de noche con múltiples anillos dentro de ellos. Algo único.
"Y tu cabello es hermoso" el cabello de la niña era de un marron marrón rojizo, estaba peinado largo hasta el pecho y estaba recogido en una trenza que llegaba hasta la parte baja de su espalda. Aunque parecía un elogio, todo lo que decía lo decía con una fascinación sádica, como si fuera una asesina en serie que solo juega con su víctima antes de matarla, y su voz sedosa solo contrastaba más con eso.
"Bien" miró al hombre de nuevo ahora con el mismo rostro serio "¿Ya le dieron un nombre?"
"No, pensamos que usted debería ser la indicada para eso"
La doctora Yuna sonrió y volvió a ver a la niña quien la miraba con muy poco interés.
"Creo que te llamaré...Makima, ¿Qué te parece?"
La niña solo miró a la mujer extraña que tenía en frente, al parecer ahora se llamaba Makima. No había tenido un nombre hasta ahora y Makima no sonaba mal. Ella en respuesta solo asintió, pero su rostro no mostraba emoción alguna.
La doctora sonrió "Bueno Makima tú y yo pasaremos por un largo período de trabajo"
La pequeña Makima vió como una pequeña sonrisa crecía en la boca de la mujer.
"Ven" la tomó de la espalda con su mano despidiendo a los cazadores, ellos asintieron y se fueron de allí.
"Esto va a ser muy interesante" dijo la doctora Yuna mientras guiaba al demonio del control hacía el enorme edificio.
Makima solo pudo ver con ojos apagados y una mirada sin emociones como su vida iba a dar un gran giro.
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Notas: otro capítulo de este fanfic.Como notaron fue más largo que los otros, tenía tentado a separarlo en otros capítulos pero nunca me atreví.
Hoy Hiro tomó una gran decisión que cambiará su vida y finalmente vimos la aparición de Makima.
¿Qué pasará a partir de aquí para ambos?
No se lo pierdan.Nos vemos
