Nota: Disfruten
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Capítulo 9: Choque de mundos
El sol empezaba a emerger en la urbe llamada Tokio, las personas se arremolinaban en las calles, cada una a un destino diferente pero en un mismo camino que los guía. Era Viernes por la mañana, las 7:30 AM para ser más exactos; a esta hora los niños de cursos inferiores debían estar en la escuela para tomar el último día de clases antes del fin de semana, sin embargo hubo un niño que decidió romper esta regla solo por este día.
Hiro Takahashi miraba por la ventana del auto a los edificios y personas que pasaban por su vista, hacía algo de frío afuera pero traía consigo un suéter de color azul con capucha, jeans de color negro hechos a su medida y zapatillas de color blanco.
A su lado en el volante, estaba Kishibe, su guardián y futuro maestro, su rostro estaba estoico y su miarada estaba siempre puesta en la carretera, Kishibe traía su traje estándar de cazador de demonios de seguridad pública, con su ya conocido abrigo grande. La diferencia es que ahora Kishibe llevaba guantes de cuero de conducción, a Hiro le pareció extraño que llevara guantes, nunca lo había visto portar guantes y se preguntó porque de todos los días él portaria guantes de cuero hoy. Quizás solo tenía frío.
De todos modos eso no era importante, lo que sí era importante era que hoy iban a ver el Centro de Investigación de demonios y Entrenamiento de Cazadores de Demonios. Aaah era demasiado épico.
Había esperado este día por tres años, pero irónicamente también lo había estado evitando ya que en el fondo aún le tenía algo de pabor a los demonios, pero si se lo proponía podría quitarse ese miedo, si Kishibe y Quanxi pudieron entonces él también podía. Eso esperaba.
En el fondo Hiro aún se sentía un poco adormilado ya que Kishibe lo había despertado a las 7 de la mañana solo para ir a este lugar y hay que agregar que la discusión que tuvieron en la noche sucedió a las 11 PM que era una hora en la que debería estar dormido. Pero Hiro le dio una mirada a Kishibe y el hombre no parecía para nada afectado por la falta de sueño, al parecer ya estaba acostumbrado. Esa era una de las muchas habilidades que seguramente aprendería en su entrenamiento.
Esto era muy emocionante y tan aterrador al mismo tiempo, emocionante porque de seguro se encontraría con cosas interesantes en el transcurso del entrenamiento y aterrador porque el futuro que le deparaba aún era muy incierto, pero al menos esperaba vivir para salvar una vida humana de esos feos demonios. Dios quisiera que sí. Aunque se ha dado cuenta que la religión cristiana no ha sido de mucha ayuda últimamente, lo pensaba porque habían cientos de demonios en el mundo y ningún ángel a la vista. Tal vez si hubiera un Dios no dejaría que esto pasara...
Pero ese era otro tema para otra ocasión en que se perdiera en sus pensamientos. Después de varios minutos, finalmente Hiro pudo divisar desde la venta del auto un enorme edificio que se extendía alrededor de la calle por lo que pensaba que eran unos 50 metros de ancho, de altura le calculaba 30 metros pero no estaba seguro.
"¿Ese es el centro de investigación?" Hiro le preguntó al triste conductor, miró con ojos curiosos y maravillados al enorme edificio que con todas las ventanas polarizadas parecía un espejo gigante.
Kishibe siguió viendo la calle mientras le respondía al niño "Sí, ese es el lugar, y si te preguntas porque es más grande de los lados a diferencia de los demás edificios que son más grandes de arriba, es porque aquí también contienen demonios, por lo que se necesitan lugares especiales para contenerlos y estudiarlos. Sumale a eso que aquí también están los campos de entretenimiento para cazadores, claro es opcional venir a entrenar aquí, existen otros lugares en Japón"
Hiro dejó de ver por la ventana para ver a Kishibe con una inclinación de cabeza "¿Y yo vendré a entrenar a aquí?"
Kishibe miró de reojo a Hiro por solo un segundo y luego sus dos ojos volvieron a la calle "Ya lo veremos"
"¿Puedes contarme más acerca de este lugar?"
"No hay mucho más, lo único que te podría interesar es que el edificio también se extiende abajo de nosotros, como ya te imaginas, también se usa para albergar demonios. En este caso, demonios de alto rango?"
Hiro sintió que sudaba frío "¿Alto rango?" por alguna razón esa palabra hizo que tuviera un mal presentimiento acerca de esos demonios.
"Sí, verás Hiro existen demonios débiles, normales, dificiles y luego están los de alto rango. Demonios que tienen cientos o miles de años de existencia, millones de personas han muerto por culpa de ellos y cazarlos fue un dolor de cabeza para los cazadores de esas épocas, hoy en día es aún más difícil contenerlos pero con las nuevas tecnologías se han logrado algunos avances"
"Eso suena...tétrico" Hiro tragó saliva y sintió que el bello de sus brazos se erizaba, pero no iba a dar marcha atrás. No otra vez.
"Lo es. Pero no tienes de que preocuparte, ellos están encerrados en bóvedas de alta seguridad" Kishibe le dio una sonrisa de lado a Hiro esperando que eso lo calmara un poco.
Hiro sin embargo se sintió todo menos calmado, la sonrisa de Kishibe en realidad parecía más oscura de lo que el queria que se viera. No sabía si Kishibe intentaba calmarlo o solo lo estaba molestando, optó más por la segunda opción pero se le hizo raro que Kishibe hiciera bromas. Hoy era un día extraño.
Cuando llegaron, y después de encontrar un estacionamiento disponible, ya eran las 7:44 de la mañana, aún con toda la emoción y terror de conocer este lugar, Hiro tenía hambre, Kishibe no le dio lugar de prepararse el desayuno ya que salieron una vez que ambos estaban listos.
"¿No desayunaremos primero? Tengo hambre" señaló Hiro mientras salía del auto, se frotó la barriga para remarcar ese hecho.
Kishibe negó con la cabeza "No, lo siento pero prefiero que tu desayuno se quede en tu estómago" sin más Kishibe caminó en dirección a la entrada. Pero de repente los instintos de Kishibe se encendieron como un click.
Rápidamente levantó su mirada hacia la parte superior del edificio que parecía tener 15 pisos, las ventanas del edificio estaban diseñadas para que no se pudiera ver el interior, estaban polarizadas, pero las personas de adentro podían ver con claridad lo que pasaba afuera. Pero ese no fue un inconveniente, Kishibe fácilmente podía sentir cuando alguien lo miraba con intensidad, y también podía sentir con facilidad cuando un demonio posaba su mirada en él como si fuera una presa. Kishibe también vio con intensidad a una de las ventanas en la cual se suponía que estaba la persona...o cosa.
"Ella está allí adentro, puedo sentirla"
Kishibe entrecerró los ojos y siguió viendo hacia arriba con intensidad "Lo sé, yo también" dijo inconscientemente en voz alta.
"¿Eh?" Hiro se quedó allí confundido por lo que dijo Kishibe, se dio cuenta que él posaba su mirada únicamente en las ventanas de arriba pero Hiro no podía ver nada, lo más que veía era el reflejo de algunas nubes. Kishibe dejó de ver por las ventanas cuando recordó que Hiro estaba con él, sin querer dar explicaciones volvió a caminar hacia la entrada, caminando como si nada hubiera pasado.
Hiro también dejó de ver por las ventanas cuando se dio cuenta que Kishibe lo dejaba atrás, corrió para tratar de alcanzarlo, cuando llegó a él Kishibe ya estaba abriendo la puerta para ambos.
Cuando entró, Hiro fue sorprendido por el típico ambiente de una oficina, para ser también un resguardo para demonios aún mantenían el lugar en orden.
¡Incluso tenían una recepcionista y sillas de espera!
Parecía una clínica o el lugar de trabajo de alguna empresa, si era sincero esperaba algo más...macabro, como una estética oscura como la que tienen los cazadores, o pinturas demoníacas o una foto de Cristo pegada en la pared. Pero no, en lugar de eso había un reloj de un gato en la pared que movía su pata cada segundo.
Kishibe pareció notar el conflicto en Hiro "¿Algún problema?"
Hiro siguió viendo a los lados del lugar, como si quisiera encontrar algún mini demonio que se escondía "Bueno...lo esperaba más aterrador"
Kishibe bufó "Oye no somos tan salvajes. Aún tenemos algo de clase social en este tipo de cosas, sino, no nos vestiriamos con trajes elegantes" dijo todo eso como si se sintiera ofendido de alguna manera.
Kishibe tenía un punto, asique dejó de lado esos pensamientos suyos y solo se dedicó a seguir a Kishibe hasta la recepcionista.
La recepcionista los recibió con una sonrisa "Buenos días, bienvenidos al Centro de Investigación de demonios y Entrenamiento de Cazadores de Demonios ¿En qué puedo ayudarles"
"Hola soy Kishibe" Hiro le lanzó a Kishibe una mirada que decía '¿Enserio? ¿Acaso no tienes otro nombre y apellidos?' fue una mirada que Kishibe no vio o decidió ignorar.
"Vengo a encontrarme hoy con la Dra. Yuna Nishimura, reservé una reunión con ella anoche" Continuó Kishibe y pudo ver como la recepcionista buscaba entre los muchos documentos la cita que Kishibe había pedido.
"Veamos... Oh sí, aquí está, Kishibe cazador de demonios de seguridad pública" ella cerró el documento "Su cita estaba programada para las 8:30 AM, ¿Desea esperar en la sala hasta que llegue la hora de la reunión?"
"De hecho esperaba hacer un recorrido por las instalaciones hasta que llegara la hora" Kishibe le dio una rápida mirada a Hiro quien solo se limitaba a ver como se desenvolvía la conversación, en el fondo estaba guardando nota, así la próxima vez sabría como hablar con la recepcionista. Solo si era necesario.
"Entiendo, solo necesita mostrarle su licencia de cazador a los guardias de la puerta en el fondo para entrar a las instalaciones. La oficina de la Dra. Nishimura se encuentra en el doceavo piso antes de la biblioteca de demologia"
"¿Demologia?" Hiro preguntó y fue entonces cuando la recepcionista se dio cuenta que Kishibe llevaba consigo a un niño, no lo había notado hasta ahora. Generalmente vienen adultos o cazadores pero desde hace muchos años no venían niños.
"¿El niño viene con usted?" cuestionó la mujer.
Kishibe asintió "Sí, es mi acompañante mientras observamos las instalaciones, ¿Hay algún inconveniente?"
"Eeh bueno, no realmente, solo fue algo inesperado. De todos modos, cuando ya sea hora tome el ascensor y lo llevara al pasillo que conduce a la ofina de la Dra. Nishimura"
"Entendido, gracias. Hiro, vamos" con eso último dicho, Kishibe empezó su nueva caminata y Hiro no tardó en seguirle el ritmo.
La recepcionista miró con curiosidad al niño que iba acompañado de un cazador de demonios hasta que se alejaron de su vista.
Kishibe caminó unos metros hacia el otro lado del edificio en donde se encontraba la puerta que separaba el mundo exterior con el mundo aterrador. Cuando llegó divisó una puerta de color negro que estaba siendo vigilada por dos guardias que portaban el uniforme de cazadores.
"Identifiquese" ordenó uno de los guardias y Kishibe sacó su licencia de cazador, de algún lugar que Hiro desconocía.
El guardia la inspeccionó por unos segundos hasta que se la devolvió, luego vio al niño que venía con él y Hiro se estremeció ante la mirada que le estaban dando ambos guardias.
"Debe saber que cuando un menor de edad entra aquí es responsabilidad del acompañante, en este caso un cazador, mantenerlo a raya de cualquier cosa inusual, de algún objeto sospechoso o de los muchos demonios que se resguardan en este lugar, ¿Está claro?"
"Por supuesto, él estará conmigo en todo momento, no se separará de mí" Kishibe dijo con la mayor seriedad que Hiro alguna vez escuchó salir de él.
Los guardias no dijeron más y le abrieron la puerta a Kishibe, y Hiro y él entraron. Lo primero con lo que se toparon fue con un pasillo oscuro que estaba alumbrado con muchas luces rojas, a lo largo del lugar habían muchas puertas en forma de bóvedas pintadas de color negro y en cada una estaba escrito en kanji y en inglés la palabra peligro. Todo este lugar para Hiro era sumamente escalofriante, hacía algo de frío y estaba muy seguro de que podía escuchar algún sonido desconocido provenir de las bóvedas.
Todo esto parecía sacado de una pesadilla.
Hiro se estremeció cuando alguien puso una mano en su hombro pero se calmó al darse cuenta de que solo era Kishibe. Hablando de él, tenía en su rostro una mirada seria dirigida a Hiro. Kishibe se agachó hasta su altura y puso ambas manos en sus hombros.
"Ahora, escúchame con mucha atención niño. A partir de ahora no quiero que te separes de mí, quiero que te mantengas a mi lado hasta que llegue la hora de ir al doceavo piso. Si ves algo que te parezca fuera de lo normal dímelo, si ves algo que yo no puedo ver dímelo. Este lugar en ocasiones es un laberinto para aquellos que vienen por primera vez y creeme que no quisieras perderte en este sitio. En este recorrido te mostraré algunas cosas básicas sobre cómo entrenan los cazadores de demonios, solo eso, no haremos nada más en este lugar, ¿Entendiste"
Hiro quedó congelado durante todo el discurso de Kishibe pero pudo dar un asentimiento pero de forma rígida. Pará Kishibe fue más que suficiente y ambos se pusieron en marcha.
Empezaron a caminar por el pasillo que a Hiro le daba escalofríos, Kishibe caminaba con calma como si fuera la calle de la ciudad pero Hiro caminaba temblorosamente a su lado. De repente se escucharon algunos gritos no humanos provenir de las bovedas que estaban cerca de la puerta de salida, eso hizo que Hiro abriera los ojos por el miedo.
"¿¡Qué fue eso!?" preguntó aterrado y Kishibe solo se limitó a hablar tranquilamente mientras seguían caminando.
"Son demonios obviamente, son algunos que han sido seleccionados para su estudio y análisis. Estas puertas de aquí" Kishibe descaradamente le dio unos golpes a las puertas e hizo que los rugidos y gritos en las puertas se intensificaran y se volvieran más escandalosos, eso solo hizo que Hiro tuviera más miedo "Son de una aleación de Titanio y Tungsteno, lo que evita que los demonios sobrepasen las puertas"
Hiro tragó saliva "¿Enserio es seguro que estén tan cerca de nosotros?"
Kishibe no era de esos que presumían pero igual lo hizo "Niño si yo lo quisiera, podría acabar con todos estos demonios sin problemas" dijo y Hiro lo miró asombrado
"¿E-enserio?"
Kishibe asintió casi sabiamente "Por supuesto, mejor preocúpate por los que están abajo de nosotros, esos pueden darme una paliza"
Hiro iba a agradecerle a Kishibe después de esto, ahora iba a tener miedo de ver hacia abajo gracias a él.
El pasillo no era tan largo, pero si relativamente más ancho de lo normal, probablemente para mantener cierta distancia entre los no cazadores y los demonios. Dieron unos pasos más y entre la monótona oscuridad pudieron divisar la puerta de salida, Kishibe la abrió y Hiro fue cegado por una enorme luz blanca que venía de adentro. Instintivamente cerró los ojos y se cubrió con una mano. Finalmente después de que pensó que ya estaba adentro, Hiro abrió los ojos y se encontró con una enorme habitación. La habitación parecia una enorme sala de interrogación como las que salían en esas películas de policías y criminales, pero el triple de grande. Tenía, por supuesto, una puerta de color negro y a la par había un enorme espejo espía donde los espectadores podían ver la sala por dentro pero las personas en el interior no podían ver que estaban siendo observados. El techo era grande, se alejaba mucho del suelo como unos 10 o 12 metros, pero era grande, como si lo que sea que pasara aquí fuera descomunal. La parte inferior, el piso y las paredes tenían por consecuencia una enorme separación, casi del mismo tamaño de una cancha de futbol normal.
"Wow, ¿Qué es este lugar?" Preguntó el niño totalmente asombrado por el tamaño de la sala. A Hiro le vino la sensación de sentirse muy pequeño en una sala como esta.
A Kishibe por otro lado solo le vinieron recuerdos no del todo agradables de este lugar, aquí él había derramado sudor, sangre, la sangre de otros y se había roto uno que otra extremidad. Estaba empezando a arrepentirse de haber venido a este lugar pero Quanxi lo presionó para que él pusiera su trasero en juego por una vez. Pensaba que era justo, no solo por los tres años en los que Quanxi le ayudó, sino que él podía tolerar este lugar mejor de lo que lo haría ella, la experiencia de Quanxi aquí no fue muy linda. Solo esperaba que a Hiro le fuera relativamente mejor.
"Hiro, esta es una de las salas principales de entrenamiento que hay en el centro de investigación, aquí se entrenan a los futuros cazadores."
"¿Todas son así de grandes?"
"Depende, esta sala está hecha de una forma para que las personas entrenen y al mismo tiempo sean estudiadas por el personal de investigación" Kishibe entrecerró los ojos 'Y por supuesto para entrenar y observar a seres peligrosos' pensó de último.
Hiro puso a trabajar su cerebro mientras seguía admirando el lugar "¿Pero este lugar no es muy grande solo para hacer ese tipo de cosas? Quiero decir, si yo construiría algo así sería para alguna clase de prácticas sumamente grandes, ¿No crees?" Hiro miró a Kishibe en busca de una confirmación.
"¿Sabes? Algunas veces eres tan perceptivo que das miedo" Kishibe hizo una nota mental de probar la inteligencia de Hiro una vez que su entrenamiento iniciara oficialmente. Tenía 10 años, dijo que no le importaba morir, y tiene una gran percepción que, sino fuera porque es humano, pensaría que puede leer la mente.
¡Eso estuvo muy cerca!
"Oh...lo siento" Hiro se frotó su brazo avergonzado y miró al suelo con un pequeño sonrojo "Solo me gusta pensar mucho las cosas y se me van de las manos"
Kishibe puso los ojos en blanco "Eso no importa de todos modos. Pero sí, este lugar está hecho para entrenamientos de alto nivel"
"¿Qué quieres decir con alto nivel?" Hiro estaba intrigado por la clase de entrenamiento que recibían los cazadores en esta sala. De seguro los llevaban al limite de alguna forma.
"¿Recuerdas que te dije que los cazadores usan un contrato con los demonios para luchar con otros demonios? Pues en esta sala también se entrenan esas habilidades, obviamente evitando las pautas o intercambios del contrato hasta que llegue el día que deben matar demonios"
"Wow" Ahora Hiro lo entendía a la perfección, el poder que se usa en este lugar seguramente debe ser monstruoso.
"Sigamos" Kishibe caminó al otro pasillo que estaba a la par de la sala, Hiro lo siguió acostumbrándose al paso de Kishibe.
Mientras caminaban Hiro hizo otra pregunta "¿Dónde están todos? Pensé que habrían más personas en este lugar.
Kishibe puso sus manos en sus bolsillos mientras hablaba "Los doctores o los científicos generalmente se la pasan todo el día en sus oficinas o en los laboratorios, lo más que verás aquí son personal de seguridad, de papeleo y uno que otro científico loco que sale de su cueva"
Kishibe le echó un ojo a su reloj, eran las 7:55 asique tenía tiempo para enseñarle algunas cosas más a Hiro antes de que comenzara lo más tedioso. Caminaron hasta encontrarse con un ascensor y otra puerta, Kishibe tomó el ascensor y Hiro obedientemente lo siguió, se metieron en el y a Hiro le pareció curioso la lista de botones. No era igual a la lista que estaba en el elevador de su departamento donde habían números que especificaban a que piso que te mandaría el elevador, pero en este era diferente ya que en lugar de números habían letras del abecedario, iban en vertical desde la A a la Z.
"¿A dónde vamos?" cuestionó Hiro.
Kishibe presionó el botón con la letra A, podía ser un buen comienzo "Vamos a un lugar un tanto tenebroso que a mí me gusta" con lo anterior dicho, el elevador empezó a avanzar hacía abajo, Hiro entonces se dio cuenta que irían a las profundidades de este lugar, donde se encontraban esos demonios que podían patearle el trasero a Kishibe.
Hiro tragó saliva y sintió que su estómago se encogia de ansiedad, instintivamente agarró con su mano la parte baja del saco de Kishibe en busca de seguridad. Kishibe no dijo nada ante esto y solo decidió ignorarlo durante todo el viaje.
Inmediatamente después de que el botón fuera presionado, se pudo sentir el movimiento del elevador bajando.
"¿Qué tan abajo va esto?" cuestionó Hiro cuando sintió que habían pasado horas desde que entró, sin embargo solo habían pasado 6 minutos.
"Si mal no recuerdo, unos 20 metros. Solo el primer nivel"
"...Porqué están tan abajo?"
"Recuerda que no son demonios comunes o corrientes, no los puedes matar con solo unas balas y ya. Los mantenemos bajo tierra lo más que podemos para una mejor contingencia, además nadie en su sano juicio mantendría a un demonio de miles de años con una alta experiencia en una sala de laboratorio, ni siquiera el científico más loco. Algunos de estos demonios no han visto la luz del sol en años"
Nadie dijo nada más. Sin embargo dentro de la mente de Kishibe se estaba desatando un conflicto irritante.
"Odio este lugar"
"No te preguntamos"
"Aun lo odio"
"Deja de quejarte, ni siquiera hemos llegado"
"Nunca me agradó este lugar, es oscuro, mugriento y solitario"
"Oh no seas un llorón, solo estuviste aquí 2 años antes de que hicieras un contrato con este humano, ¡Mientras tanto yo estuve aquí por 5 años!"
"¿¡5 años!? ¡Yo estuve aquí 10 años!"
"Callense de una vez" Kishibe dijo mentalmente a sus tres demonios que no paraban de hablar. De alguna manera se las arregló para hacer un gruñido mental.
"Solo espero que ya se hayan llevado al demonio del fuego, no me agradaba ese sujeto"
"A ti no te agrada nadie"
"Cierto"
"No es del todo cierto, me agradan algunos humanos, como este niño, Hiro parece que tiene futuro siendo cazador. Digo solo miren esas motivaciones"
"Bueno tienes razón, nunca había conocido a un humano que tuviera esa clase de sueños, y ni siquiera le importa morir en el intento. Es admirable, y no se lo digo a cualquiera"
Kishibe arqueó una ceja mientras escuchaba la conversación en su mente, primero empezaron a criticarse entre ellos y luego empezaron a elogiar a un niño que estaba destinado a matar a los de su clase. Era irónico.
Finalmente el elevador se detuvo, las puertas se abrieron con un ding y niño y cazador salieron de allí, uno luciendo realmente nervioso y el otro estando completamente tranquilo.
Para la suerte de Hiro, este lugar estaba mejor iluminado, a diferencia del primer pasillo que tenía todas esas luces rojas que lo asustaba, este lugar tenía luces completamente blancas y perfectamente puestas en el techo. Lo único que no cambió eran las enormer bóvedas que servían como prisión para estos demonios.
"Bueno niño, bienvenido al primer nivel, el nivel A" dijo Kishibe alzando sus brazos señalando a todas las bóvedas como si fueran obras de arte en un museo.
"Es más...limpio" fue lo único que alcanzó a decir Hiro mientras movía su cabeza a todos lados admirando el esfuerzo que pusieron para que este lugar se viera más pulcro.
"¿Enserio, acaso es lo único que va decir?"
Kishibe ignoró ambos comentarios y le dio una mirada más a su reloj, y ahora eran las 8:05, el camino aquí había tomado más de lo esperado pero por suerte había un elevador al final del pasillo asique podía usarlo para llegar directamente a la oficina de Yuna.
Hiro también se dio cuenta de que este lugar era más silencioso que el primero, habían demonios aquí por lo que dijo Kishibe, demonios ultra poderosos, bueno no usó la palabra ultra pero era una forma para definir su poder. Y aún con tanto poder en sus manos, preferían quedarse callados.
"Es muy silencioso aquí" era tan silencioso que su voz hizo eco en el lugar lo cual le pareció algo divertido, solo esperaba no molestar a algún demonio que probablemente estaba tomando una siesta.
Se preguntó si los demonios también tenían siestas.
Kishibe metió sus manos en los bolsillo de su saco y miró abajo a su maldita responsabilidad "Estos demonios han pasado tanto tiempo en este lugar y nadie les ha prestado atención a sus gritos o gruñidos, tanto que..."
"Piensan que no vale la pena decir algo porque no saldrán nunca..." Hiro terminó por él dándose cuenta de la razón del silencio. Si lo pensaba bien, estos demonios debieron haber hecho mucho ruido por mucho tiempo, exigiendo que se les liberara, pero al final nunca lo hicieron y prefirieron rendirse.
"...Sí, después de hacer escándalos por tantos años finalmente se rindieron y solo se han quedado en silencio, esperando a que algo interesante pase"
"¿Cuantos años tiene este lugar?"
Kishibe se rascó la barbilla mientras pensaba, y fue allí cuando se dio cuenta de la sensación rasposa de una barba que estaba volviendo a nacer.
"Bueno las oficinas de arriba existen desde hace unos 10 años. Pero las bases subterráneas creo que existen desde la segunda guerra mundial sino me equivoco"
Hiro se quedó boquiabierto ante ese dato, se preguntó que tan viejas eran las organizaciones de cazadores. Sin embargo otra pregunta vino a su joven mente.
"¿Cuál es el demonio que más tiempo ha estado aquí?"
"Bueno, prefiero no decir nombres" Kishibe miró de reojo a la puerta a su derecha solo por un momento "Pero el más viejo debería ser el primero que llegó aquí en en 1944"
"Vaya"
"A veces nos preguntamos si siguen allí, no hacen nada ruido como ya oíste" ambos empezaron a caminar con cautela.
Tal como esperaba, ninguna de las bóvedas emanaba alguna clase de sonido, eran tan silenciosas que parecía que no había nada allí adentro. Era tan calmado y tranquilo que el único sonido que resonaba era el de sus pasos acercándose al final del pasillo.
Aún así, con el conocimiento de que adentro de esas bóvedas hay seres tenebrosos que con toda seguridad lo matarían, provocaba un aura tenebrosa que parecía esparcirse en todo el pasillo.
Era tranquilo, pero tenebroso al mismo tiempo. Y no sabía que sentir al respecto.
"Oye"
"¿Sí?"
"Creo que nunca te he preguntado, pero me dijiste hace mucho tiempo que los cazadores hacen contratos con los demonios a cambio de poder y ellos obtienen una parte de ti" recordó Hiro mirando arriba para encontrarse con el rostro de Kishibe pero él solo se limitaba a mirar al frente.
"Se nota que tienes una buena memoria" elogió Kishibe pero fue un elogio sin emoción. 'Aunque ya lo había mencionado hace poco'
"Asique quiero preguntar, ¿Cuál es tu demonio? ¿O al menos tienes alguno?" Hiro levantó una ceja y la curiosidad como siempre estaba presente en su pequeño rostro.
Kishibe suspiró, si seguía así se iba a quedar sin aire, hubiera inventado una regla de solo hacer una pregunta al día. Pero maldita sea la curiosidad infantil.
"Sí, tengo demonios con los que he hecho un contrato. Son tres de hecho" Kishibe dibujo tres dedos en su mano izquierda para demostrarlo, pero seguía mirando al frente sin prestarle atención al rostro asombrado de Hiro.
"¿¡Se puede tener más de uno!?"
"Sí, aunque la mayoría piensa que es mejor solo tener uno, hay repercusiones a largo plazo si los usas constantemente, ahora imagina tener a tres demonios que piden algo a cambio por sus servicios"
"¿Qué te han quitado?" interrogó Hiro temeroso de la respuesta.
"Niño...no tienes idea. Pero mejor no hablemos de eso. Tengo tres demonios con los que he hecho un contrato, tengo al demonio cuchillo, al demonio aguja, y al demonio garra"
Hiro no pudo evitar que la fascinación se filtrara en su voz "Suenan increíbles"
"Ja, finalmente alguien lo acepta"
"Yo no pienso igual, pero es de cada quién" dijo Kishibe con indiferencia ganándose un gruñido de uno de sus demonios.
"Púdrete"
Finalmente entraron en el ascensor, Kishibe presionó el botón que los llevaría arriba. Volvió a mirar su reloj por lo que pensó que era la tercera vez en el día y sus ojos medianamente se abrieron cuando notó que las manecillas del reloj apuntaban las 8:16.
El tiempo se le fue volando, se sintió poco tiempo pero en realidad estuvieron allí 11 minutos, o quizás el demonio del tiempo estaba haciéndole alguna clase de broma de mal gusto.
Hiro se subió la manga de su suéter para revelar su pequeño reloj digital, notó la hora y miró a Kishibe preguntando si estaba consciente de la hora que era.
"¿Vas a ir ya a esa reunión?"
"Lamentablemente, sí" Kishibe no necesitaba que Hiro se lo recordara "Nuestro recorrido tomó más tiempo del que me imaginé, esperaba poder enseñarte muchas cosas más pero el tiempo no está a mi favor esta vez. No te preocupes, la próxima vez quizá observaremos más a profundidad este lugar"
Hiro no sabía si estar alegre o emocionado por eso.
El viaje hacía arriba en el ascensor duró unos buenos diez minutos. Diez malditos donde nadie habló y solo se escuchaba la música del ascensor.
Finalmente la sensación de subida en el ascensor de detuvo y un segundo después las puertas se abrieron revelando un pasillo común y corriente que parecía de oficina, incluso tenía un dispensador de agua a la par de una planta de filodendro. La parte de la derecha de la oficina no estaba hecha de paredes de concreto, sino que al igual que el departamento de Kishibe, estaba protegida por varias ventanas polarizadas, por lo que se tenía una buena vista desde esta altura.
A la par del dispensador de agua y la planta estaban 4 sillas tipo tandem que estaban pegadas entre si. Al parecer eran las sillas de espera para las personas que esperaban su turno para hablar con la Dra. Hiro se sentó en una de ellas.
Antes de abrir la puerta Kishibe miró a ambos lados del pasillo, sus ojos no lo engañaban nunca, pero por el momento no había ninguna clase de peligro a la vista, por lo que sin problemas podía dejar a Hiro aquí mientras hablaba con Yuna. Sin embargo en su interior se sentía muy reacio a dejar al niño aquí afuera, y más cuando cierto demonio rondaba por aquí. Pero luego Kishibe se preguntó si Yuna dejaba que Makima vagara sola por los pasillos, hacer eso sería lo más estúpido del mundo considerando la clase de demonio que es. Pero por otro lado si Makima podía caminar libremente por las oficinas sin miedo a repercusiones, entonces eso significaba que su entrenamiento estaba saliendo mejor de lo que esperaban.
Aún así eso lo ponía nervioso, porque nunca se sabe lo que puede hacer el demonio del control.
Kishibe se volvió hacia un Hiro que estaba sentado en la primera silla a la par de la puerta, su rostro estaba tranquilo pero expectante a lo que sea que le fuera a decir.
¿Qué podía decirle? Oye niño mira hay un demonio que puede controlar a las personas suelto por aquí cerca asique cuidate.
Eso no sonaba bien, por lo que trataría de improvisar sonando calmado como si no hubiera ningún demonio cerca.
"¿Porque no solo entras con el niño al cuarto?"
"¿Bromeas verdad? Kishibe no dejaría que esa loca se acercara a ese niño. Además si se ponen a hablar y Hiro saca a relucir sus motivaciones para convertirse en cazador entonces Yuna tendría buenas razones para tenerlo aquí encerrado"
"¿Tú creés?"
"Qué te cuente Quanxi"
Su conversión finalmente le dio una decisión.
"Niño" anunció Kishibe "Es probable que esta reunión dure más de lo que yo quisiera. Y adentro no es un ambiente en el que quisieras estar, créeme, es aburrido" en parte era cierto, nunca le agradaron las reuniones con el alto personal pero tenía que ir de todos modos. "¿Creés que puedes esperar aquí sentado?"
Hiro asintió "Eh claro, supongo" por dentro Hiro estaba que se moría por todo el aburrimiento que estaba a punto de venir pero se contuvo para no mostrarlo "Creo que puedo quedarme aquí a ver la vista" estaban tan alto que incluso podía ver el edificio donde vivía desde aquí.
"Está bien, solo recuerda que si sientes que algo malo pasa, toca la puerta y llámame. Responderé de inmediato y mataré a cualquier cosa fuera de lo normal" Hiro se sintió algo confundido por el extremo cuidado que Kishibe le estaba mostrando. Sí, podía llamarlo extremo ya que era la primera vez que mostraba toda su preocupación en él. Generalmente no era preocupación lo que mostraba sino interés en las cosas que iba a hacer, pero al mismo tiempo de una forma desinteresada.
"Eeh está bien" ¿Qué podía ser lo que tenía tan preocupado a Kishibe a parte de todas las cosas que vieron? A veces Kishibe podía ser un enigma difícil de comprender. O mejor, todos los cazadores eran raros a su manera.
Kishibe le dio una última mirada a Hiro antes de suspirar y tocar a la puerta dos veces, un sonido que pareció resonar en todo el pasillo por el silencio que reinaba. Después de unos segundos se escuchó un Pase desde adentro y fue donde Kishibe tuvo el visto bueno para entrar.
Luego Kishibe desapareció adentro de la habitación y lo último que vio Hiro de él fue saco que se levantó un poco antes de desaparecer por completo.
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Kishibe cerró la puerta detrás de él, y finalmente pudo ver después de varios años a la Dra. Yuna hija de perra Nishimura sentada en su escritorio. Ella estaba leyendo un documento del cual Kishibe desconocía su contenido pero cuando escuchó que la puerta se cerraba fijó sus ojos al visitante.
Una sonrisa de lado se formó en su rostro y miró a Kishibe con ojos brillantes que no tenían nada de pureza.
Kishibe sintió que un tick se formaba en su ojo derecho pero se las arregló para detenerlo y volver a tener su rostro estoico.
"Pero mira nada más lo que me trajo el viento" dijo Yuna poniendo el documento en la mesa y dándole toda su atención al cazador "Pero si es el joven Kishibe, bueno aunque de joven ya no tienes nada"
Kishibe suspiró "Hola Dra. Yuna. Veo que el tiempo a penas te ha pasado factura" la última vez que se vieron fue hace 15 años cuando él y Quanxi terminaron su entrenamiento a los 23 años, para ese tiempo Yuna ya portaba sus 30 años, solo los superaba por 7 años pero les hablaba como si solo fueran niños de 10 años. Esperaba que ya no fuera así.
La sonrisa de Yuna no vaciló "¿Qué puedo decir? He sabido cuidarme bien aún a mis 45 años"
Kishibe se sentó en una de las dos sillas que estaban en frente del escritorio. Yuna juntó sus manos y las puso en el escritorio.
"Ahora, ¿A que debo a esta...agradable visita?" interrogó con calma pero por dentro estaba muy segura de cual podía ser la razón de porque estaba aquí el mejor cazador de demonios de los últimos tiempos. Después de todo, era muy difícil que algo se le escapara a este hombre.
Kishibe cruzó sus brazos y dijo con la voz más seria posible "Creo que ambos sabemos cual es la razón de porque estoy aquí"
Fue allí cuando finalmente el ambiente de la habitación pasó de ser uno amigablemente falso, a ser uno completamente tenso, inundado por las muchos pensamientos oscuros que cada uno tenía.
Finalmente la sonrisa de la Dra desapareció para ser reemplazada por una mirada en blanco.
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Hiro seguía sentado en la silla con sus piernas balanceándose hacia arriba y abajo por pura diversión. A pesar de estar tan cerca de la puerta no podía escuchar ninguna de las palabras que se decían adentro, era eso o no estaban hablando en absoluto.
Hiro miró a los lados del pasillo, a su izquierda más adelante estaba un elevador que llevaba a algún lugar desconocido para él. A su derecha no había nada más a parte de la planta y el dispensador de agua y el elevador que los trajo aquí.
Este probablemente era el lugar más aburrido del edificio, quizás por su estética que se asemejaba mucho a una oficina común y corriente. Probablemente si le ponían luces rojas se vería menos aburrido.
"Oooh esto apesta" se quejó "No han pasado ni diez minutos y ya estoy aburrido"
Se cruzó de brazos en un enojo que para cualquiera que hubiera estado allí le hubiera parecido lindo.
"Literalmente no hay nada que hacer aquí".
"Oh, pero hay muchas cosas maravillosas para ver en este lugar" dijo una voz.
Hiro sintió que se le helaba la sangre y ahogó un gritó por el susto repentino, todo su cuerpo se puso rígido. Lenta y cautelosamente se giró a la derecha de nuevo y su corazón dio un vuelco pero no en el buen sentido.
Allí, sentada a la par suya estaba lo que parecía ser una niña de su misma edad, tenía un cabello marrón claro que era casi pelirrojo, estaba ajustado con una cola de caballo, tenía un flequillo corto que apenas pasaba por encima de sus ojos, y tenía dos largos flequillos laterales. Vestía jeans azules, un suéter rojo de manga larga al igual que Hiro y tenía zapatillas blancas.
Lo que más asombró a Hiro fueron sus ojos amarillos que parecían tener múltiples anillos en ellos, por un momento se sintió hipnotizado. Muy raro pero de alguna manera le recordaban a esas ruedas de hipnotizacion que usaban en las ferias.
Pero eso no importaba lo que si importaba era ¿¡Cómo había hecho ella para aparecer a su lado sin que él se diera cuenta!?
Hiro tenía los ojos muy abiertos, estaba realmente asustado ahora mismo. Esta niña llegó y se sentó a su lado sin que él la sintiera llegar en primer lugar, por lo que sabía y le había contado Kishibe, eso no era normal, para nada.
Además, la sonrisa que ella le estaba mostrando solo hacía de la situación mucho más perturbadora de lo que ya era.
"¿Q-q-q-quién eres t-t-tú?" demandó Hiro aún en estado de shock, que alguien venga a tu lado sin sentir su presencia y te hable es realmente aterrador. Y más si tenía en cuenta que la única forma de entrar era por el elevador, pero en ningún momento las puertas del elevador se abrieron para que la niña que SEGUÍA sentada a la par suya, saliera.
Y Kishibe le dijo que este era un laberinto para las nuevas personas, ¿Qué tal si ella era una niña que se perdió hace muchos años y es un espíritu que vaga por los pasillos para robar las almas de los visitantes?
En este mundo, y más en este lugar, eso era muy posible.
La niña en cuestión soltó una risita mientras se cubría la boca y Hiro de se nuevo sintió hipnotizado. Pero ahora en el buen sentido. Pero muy en el fondo sintió que se solo se estaba burlando de él.
"Oh mis disculpas, mi nombre es Makima, ¿Y tú eres?"
¿Makima? Que nombre tan...peculiar, nunca había oído a una persona con un nombre así.
"Uuuh, y-y-y-yo soy Hiro, Hiro Takahashi"
Hiro empezó a repasar un poco, primero estaba aquí sentado, luego apareció de la nada esta niña que se llama Makima, y ahora están compartiendo nombres como si estuvieran en el parque haciendo nuevos amigos. No había tanta diferencia ya que a él siempre se le dificultó hablar con nuevas personas, y más con niños de su edad.
"Hiro" dijo como si estuviera saboreando el nombre "Ya veo, bonito nombre" Makima ahora estaba viendo al frente apreciando la hermosa vista de la ciudad, sus piernas se balanceaban hacia arriba y hacia abajo imitando el pequeño comportamiento infantil de Hiro, el cual seguía viéndola asustado, ya que ella seguía manteniendo esa sonrisa que en parte lo perturbaba y por otra parte le parecía linda.
'Ok Hiro no hay que precipitarse. Es una niña muy bonita pero aterradora, salió de la nada y ahora mismo está sentada a la par tuya y no parece tener intenciones de irse. Espera, ¿Qué tal si en realidad no es una niña? ¿Qué tal si en realidad es un demonio disfrazado de una niña?
Hiro sintió que se hiperventilaba, dejó de ver a Makima por un momento para ver al suelo y tener un conflicto en su mente. Eso hizo que se perdiera la mirada que Makima le estaba dando y el lento acercamiento que ella estaba realizando hacia él.
'¿¡Debería llamar a Kishibe!? ¿¡Pero que tal si lo interrumpo en un momento importante!? Oh Dios, esto es malo, estoy muy asustado, ¡No! Contrólate Hiro, puedes con esto. Es solo una niña, y si ella intenta algo, la golpearé. Alto, eso no es moralmente correcto, solo llamaré a Kishibe y él podrá encargarse-
Antes de que Hiro pudiera seguir pensando, Makima había cerrado la brecha entre ambos y ella acercó su nariz a su cuello y le dio una enorme inhalación. No es necesario decir que Hiro se quedó en shock por lo que acababa de pasar.
Tan solo un segundo después Makima volvió a su posición en su silla con una sonrisa de satisfacción "Hmm, tú olor es diferente, nunca lo había sentido antes" su sonrisa pareció crecer un poco más y sus ojos dieron un brillo momentáneo "Eso significa que eres alguien nuevo en este lugar"
Hiro a penas le prestó atención a lo que dijo Makima, él seguía con su mano en su cuello en el punto donde Makima lo había olido. Seguía sorprendido por lo que pasó, de todas las formas que ella pudo atacarlo, nunca se imagino que sería así.
Una pequeña parte de él se sentía...acosado, no sabía si esa era la palabra pero claramente su espacio personal fue superado de una forma extraña.
Pero por ese pequeño momento en el que Makima estuvo tan cerca de él, pudo sentir su olor, ella olía bien. No sabía cómo describirlo pero se acercaba mucho a la vainilla, de todas formas era un olor que le gustó.
Makima mientras tanto estaba disfrutando el peculiar aroma de Hiro, no era un olor desagradable, incluso olía bien pero no podía describirlo, pero de alguna forma este olor era muy...fuerte. Y le agradaba.
"¿Sabés?" habló Makima tratando de llamar la atención de Hiro "Me gusta tu olor"
Hiro tenía una mirada en blanco pero su mente era un desastre 'Ok no puedo con esto' sin vacilar, Hiro estaba a punto de tocar la puerta para llamar a Kishibe pero una mano atrapó la suya que no estaba dirigiéndose a tocar la puerta. Hiro se giró y pudo ver a Makima tomar su mano derecha, ella tenía una pequeña sonrisa en su rostro.
"Antes te oí decir que no hay nada que hacer aquí. Déjame mostrarte un pequeño lugar que te podría interesar" sugirió de una manera casi suplicante pero Hiro pensó que su mente solo le estaba jugando una broma.
Hiro que no debía ir, cada gramo de su responsabilidad le decía que debía quedarse aquí donde Kishibe lo dejó. Pero por otro lado tenía a esta niña, que le sugería ir a un lugar que era interesante, y él se estaba aburriendo a más no poder. Pero ella era una niña que apareció de la nada y era de una dudosa procedencia, cosas malas podían pasar.
Pero de alguna manera que incluso él desconocía, mientras más la miraba a los ojos, más reacio se sintió a tocar la puerta. Sentía que debía ir con ella a ese lugar incluso si era aterrador.
Pero mientras más la veía más se volvía un enigma para él, ese sentimiento de seguirla estaba creciendo en él y a parte de aterrarlo, lo tenía cautivado, sino es que curioso. Había un misterio detrás de esos ojos amarillos, un misterio que a él le gustaría resolver.
"E-está bien" respondió Hiro arreglandoselas para dar una respuesta.
La sonrisa de Makima volvió a ser igual grande como la primera vez que lo vio "Bien, ven conmigo" ella se levantó aun sosteniendo sus manos para guiarlo, él no parecía querer soltarla y ella no le importaba.
Fue allí cuando Hiro volvió un poco a la realidad y se dio cuenta mientras caminaban al elevador, que sus manos seguían juntas. El hecho hizo que sus mejillas se tiñeran de rojo pero se dio cuenta que Makima estaba tranquila. También se dio cuenta que su mano era fría, pero muy suave. Por puro instinto pasó su pulgar en su mano frotandolo y sintiendo la suave sensación. Eso hizo que se ganara una pequeña risa de ella, y Hiro se vio sonriendo también.
Ambos finalmente tomaron el ascensor, Makima presionó un botón que los llevaría hasta la parte más alta del edificio hasta la biblioteca de demologia. Las puertas se cerraron y el pasillo quedó completamente solo.
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Notas:
Pero mira ese potencial de pareja papá.
Yo declaró oficialmente a Hiro, un SIMP. Ok no, eso lo veremos conforme avanza esto.
Pueden considerar esto como un regalo de navidad ya que es el momento que toda América latina estaba esperando. Si les soy sincero desde hace meses me estuve imaginando como sería el encuentro de Makima y Hiro, hubieron muchos escenarios que pensé pero finalmente me quedé con este.
Joder este es el capítulo más largo de esta historia superando por mil palabras al capítulo 3.
Son alrededor de 7600 sin contar las notas finales. Creo que está muy bien con como terminó, es perfecto, a mí me gustó y estoy muy seguro de que a ustedes también. Pero al igual que a mí ustedes se quedaron con ganas de más de Hiro y Makima pero no se preocupen mi chavos, el próximo capitulo habrá mucho de eso.
Bueno eso sería todo, los amo. Yo fui abusamadres-sama y no olvides mantener a tu madre alejada de mí.
Pd: Spiderman NWH besto película del arácnido.
