Notas: Este capítulo es algo corto.
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La vida estaba llena de tropiezos, fracasos, incongruencias, rupturas, cuestionamientos, pero sobre todo, crueldad. En la vida habían varias cosas por las que una persona tenía que pasar para llegar a cumplir sus metas: ya sea siendo un estudiante de secundaria, un universitario, un policía, un abogado, un cazador, incluso la niñera de una niña demoníaca.
No había excepción para nadie en este mundo, todos sufrirían al final, no de la misma forma pero siempre habrá una excusa para gritar a los 4 vientos lo miserables que se sienten. Además de la crueldad o las miserias, también estaban los retos de tener sobre tu espalda el gran peso de la responsabilidad que muchos te han confiado.
Eso te llena de una ansiedad difícil de describir con palabras, pero siempre persistía el miedo al fracaso, porque si algo salía mal entonces decepcionarias a las personas que depositaron en ti su confianza. En este caso no importaba tanto la confianza de los demás, importaba más el caos que se podría desatar si algo salía mal.
Lamentablemente algo había salido mal.
Por esa razón Yuna estaba caminando en círculos en su oficina, mordiéndose la uña de su pulgar por la preocupación, el sonido de sus tacones era lo que más sonaba en el cuarto además del pequeño sonido del aire acondicionado, aún así para cualquiera que estuviera allí el sonido de sus tacones hubiera sido considerado molesto. Makima podría estar de acuerdo con eso, aunque eso ahora era el menor de sus problemas.
Yuna no decía nada pero parecía que había un gran debate en su mente y a veces miraba de reojo a la niña de ojos amarillos que estaba sentada en una silla mirándola con curiosidad.
Lo habían descubierto, no solo una persona sino ahora dos, Kishibe y el niño que vino con él. Esto no debería estar pasando, no debía haber pasado. Le había dado órdenes claras a Makima de esconderse, pero luego ella aparece en el ascensor tomada de la mano con un niño que en ningún momento supo que entró.
Ahora alguien más sabía de la existencia de Makima, podría ser solo un insignificante niño pero aún era un testigo, las acciones que hubieran tomado contra él no hubieran sido nada amigables. Aunque le impresionó el hecho de que Makima no le haya hecho nada, se sorprendió también al ver que el niño seguía con vida a pesar de que estaba a la par de uno de los demonios más peligrosos que se tienen registro.
Por supuesto era probable que el niño no supiera eso último, lo cual demostraba el porqué no le tenía miedo a Makima. Fue allí cuando Yuna sintió algo de calma en su interior, quizás el niño solo pensó que Makima era una niña común y corriente de su edad, claro todo esto también dependía mucho de lo que sea que la niña le haya contado, eso era lo que la tenía más preocupada.
"¿Puedes explicarme que fue lo que hiciste?" Yuna le exigió una pregunta mientras se detenía y miraba a Makima.
Ella se encogió de hombros descaradamente, fue más bien una excusa porque no sabía por dónde empezar "Si soy sincera, sigo sin creer si todo eso en pasó realidad"
Makima aún podía sentir la calidez de ese abrazo que compartió con Hiro, sus brazos rodeandola y frotando su espalda se sentía tan reconfortante y la hacía desear más. Tal vez incluso un poco de su olor se quedó en su suéter, lo comprobaría más tarde.
Yuna se frotó las sienes, ya era muy molesto tener que explicarle todo lo anterior a Kishibe y ahora tenía que lidiar con un problema de niños, aunque esto iba más allá de dar una simple reprimenda, la situación era mucho más seria y no entendía como es que Makima para este punto aún no podía verlo.
No, ella no era así, no tendría que ser así de descuidada, algo la afecto y causó que bajara la guardia.
¿Habrá sido ese niño?
"Te di órdenes exactas de que te escondieras, ¿Por qué no obedeciste?"
Makima miró al suelo pensativa "Ahora que lo pienso, se sintió como un estímulo. Iba a esconderme en la biblioteca pero luego vi por las ventanas cuando el cazador salió de su auto, luego lo vi salir a él, a Hiro"
Yuna anotó mentalmente el nombre del niño, solo por si algún día volviera a encontrarselo ya sabría cuál sería su nombre, aunque dudaba que hubiera una visita de Kishibe en mucho tiempo.
"Cuando lo vi me sentí fascinada, nunca había visto a un niño de mi edad antes, los había visto en películas pero verlo en la vida real era fantástico" Makima hablaba con un poco de jovialidad que intentó ocultar, pero Yuna igual pudo notarlo.
Eso dejó pensar un poco a Yuna, no consideró nunca la idea de que Makima podría quedar encantada con ver a otro niño de 10 años, por la simple razón de que ese deseo sonaba raro. Si fuera por querer convivir entonces sería más realista pero ya se le había enseñado a Makima que las relaciones no la llevarían a ninguna parte.
Tal vez para Makima fue como ver un animal en su propio hábitat natural, los ve en la televisión pero verlos en persona era más asombroso, así como también era interesante leer sobre los demonios pero era aún más fantástico verlos en persona. Esperaba que al menos se acercara un poco a lo que Makima sintió.
"¿De qué hablaron, o mejor dicho, qué le dijiste?"
Makima miró a Yuna y sonrió cuando recordó cómo convivió con Hiro "Nada de lo que tengas que preocuparte, puede confiar en mí doctora" ella sonaba muy confiada, pero eso no logró calmar las inseguridades de Yuna.
Yuna realmente no podía decir con total seguridad que confiaba en el demonio del control, al final del día ella era algo a lo que se debía temer, y no ayudaba mucho el historial que tenía. Asesinatos, masacres, destrucciones inimaginables, conspiraciones, manipulación excesiva que incluía a gente poderosa, y muchas cosas que estaban en los informes.
Por lo que existían unas grandes posibilidades de que ella estuviera mintiendo acerca de que no le dijo algo importante, pero por otro lado la mente de Makima no se ha desarrollado lo suficiente para pensar como el demonio del control, por lo que aún estaba a tiempo para moldearla y enseñarle lo que NO se debía hacer.
"¿Sabe que eres un demonio?" Yuna preguntó, se imaginó como el niño reaccionaría si supiera que estuvo conviviendo con un demonio de hace miles de años, probablemente se asustaría y saldría corriendo.
Y por lo que recuerda el niño en ningún momento se mostró temeroso ante Makima, por lo que era probable que el niño no lo supiera. Sabía muy bien que si ese niño subió hasta aquí debió haber pasado por el resto del edificio, asique sabría muy bien que todo lo que pasaba aquí no era normal.
Makima pensó por un momento y se dio cuenta de que realmente no le dijo a Hiro que ella no era humana, no estaba tan segura de porqué no lo dijo, quizás había estado tan ocupada regocigandose con su presencia que simplemente lo olvidó por completo, y ese abrazo tampoco ayudó a que sus pensamientos fluyeran correctamente.
O quizá... Quizá no quería que él supiera que ella es un demonio, ¿Cómo reaccionaria él? Makima se había cuestionado por unos momentos si los pensamientos de Hiro hacia ella cambiarían si supiera que ella es un demonio. Tenía miedo de que la odiara o que la rechazara, o que sintiera repugnancia hacia ella. Cualquier cosa la asustaba y hacía que su corazón doliera y tuviera ganas de tomarlo con su mano para calmar el dolor.
Pero al final de cuentas eran solo pensamientos que tienen una mínima cantidad de posibilidades de que ocurran, nada está dicho y hecho pero hasta el día en que ella le diga la verdad a Hiro, entonces tendrá que vivir con esa duda y ansiedad.
"No, no se lo dije. No sabe nada de mi pasado o de lo que estamos haciendo aquí, lo único que hice con él fue invitarlo a leer en la biblioteca" Makima dijo con calma pero por dentro aún se seguía debatiendo sobre decirle la verdad a Hiro.
Yuna finalmente pudo sentir un poco de calma después de escuchar eso, realmente no estaba segura de qué hacer con un niño que sabía esta clase de información. Fácilmente podía mandarlo a asesinar pero Kishibe la mataría primero antes de que pudiera dar una orden. Solo esperaba que no la obligaran a usar esos metodos.
Makima consideró por un momento contarle sobre el abrazo que ellos dos compartieron, pero prefirió guardarselo, al final era bueno tener uno o dos secretos para si misma.
"Crees que él vuelva aquí?" Makima preguntó en un tono esperanzado y ansioso.
Yuna frunció el ceño molesta, estaba a punto de decirle que era una mala idea volverse a reunir con ese niño, porque solo la distraería de volverse quien debe ser, le iba a decir que tenía prohibido volver a reunirse con ese niño o con alguien más que la distraiga.
Pero luego pensó en el peso que tendrían sus palabras y en los riesgos que estas podrían causar. Makima cada vez que mencionaba al chico se escuchaba feliz, como si ese niño tuviera una gran influencia en ella. También le había mencionado que era su amigo, entonces ella ya tenía una amistad hecha con él, eso solo hacía las cosas más complicadas.
Si le decía a Makima que tenía prohibido hablar con él niño de nuevo, entonces él caos que ella causaría sería terrible, sus emociones se desatarían en una mezcla de ira y tristeza, pero más de ira. Nadie podía imaginar con exactitud cuánto desastre podía causar un demonio por un simple berrinche infantil, en especial uno tan poderoso como el que tiene en frente.
Makima aún no estaba en la etapa en la podría controlar sus emociones, a ella le costaría más controlarlas porque es un demonio y le sería muy difícil mantener el poder alejado de sus emociones. Un simple enojo probablemente destruiría la mitad del piso superior, Yuna no podía arriesgarse a que algo así pasara.
Makima tenía mucho que aprender, realmente aún le faltaba enseñarle muchas cosas a esta niña.
"Creo que eso ahora depende más de Kishibe, él trajo al niño consigo asique si viene otra vez es probable que el niño venga con él. Aunque no es como si le hubieras dado una primera buena impresión, por lo que vi parecías lista para atacarlo." Yuna aún podía recordar esa sensación del aura asesina que desprendían Makima y Kishibe, era algo extremo y exagerado "Kishibe sabe lo peligrosa que eres y es probable que no quiera ver a Hiro cerca de ti de nuevo"
"Asique dudo que Kishibe se vuelva a presentar con el niño, parecía que se preocupaba por él asique no él no querrá que se involucre en más peligros. Por lo tanto las posibilidades de que vuelvas a ver ese niño son mínimas" Yuna esperaba que eso fuera suficiente para que Makima no se enojara y que entendiera que no era buena idea reunirse con el niño de nuevo.
Lo único que estaba haciendo era dirigir esa ira hacía Kishibe, no se arrepentía en absoluto.
Makima frunció el ceño estando por completo disgustada por las pocas posibilidades que tenía de ver a su amigo. A ella en realidad no le importaba lo que pensara ese cazador, Hiro era su amigo y nadie podía decir lo contrario, y si tenía que pasar por ese cazador para llegar a él entonces así sería.
Parecía que las cartas no estaban a su favor por la forma en que actuó, pero ese cazador también tenía intenciones de matarla y su primer instinto fue tratar de defenderse.
No le gustaba la idea de que la separaran de Hiro, y seguramente nunca se acostumbraria a esa sensación.
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Cuando ya era de noche y la luna iluminaba el cielo nocturno, Makima estaba en su cama tratando de conciliar el sueño, no obstante era algo complicado comparado con otras noches donde solo debía cerrar los ojos, luego como un simple parpadeo el sol ya estaría en el cielo.
Sin sueños, ni nada, Makima no soñaba con absolutamente nada, Yuna no podía explicar este fenómeno ya que no sabía si sus características de demonio influian de alguna manera o sí sería otra cosa.
Aunque en este caso lo que Makima no podía lograr era dormir, la razón era porque aún no podía quitarse de la mente todos los acontecimientos que sucedieron hoy. Tan solo recordarlos hacía que una sonrisa creciera en ella, también una cálida sensación la llenaba en su pecho y solo la hacía desear más.
Tantos pensamientos y recuerdos navegaban en ella y evitaban que pudiera concentrarse en dormir, una tarea que debería ser fácil pero Makima descubrió que al final no lo era, si alguien pensaba mucho en algo entonces no podría dormir.
Inconscientemente tenía en su cama el suéter que usó hoy, y tal como imaginaba, un poco del olor de Hiro se impregnó en el suéter. Makima pensó que nunca se cansaría de su olor, era tan embriagador y había algo en él que la relajaba. Tampoco ayudaba el hecho de que el olor era de alguien especial para ella.
Makima poco a poco empezó a sentirse somnolienta mientras abrazaba el suéter, era tan cómodo y relajante que sentía que finalmente podía dormir.
Y así fue, Makima cerró lentamente sus ojos, una sonrisa de satisfacción adornando sus rasgos mientras era tomada por los brazos de morfeo.
Uno de sus últimos pensamientos fue 'Hoy fue un buen día'
Esa noche Makima tuvo su primer sueño.
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Notas: Creo que con este capítulo termina oficialmente el arco del centro de investigación.
Con eso damos paso a uno nuevo, el arco de Entrenamiento de Cazadores.
Y como ya pueden imaginar, sí, aquí Hiro empezará su entrenamiento al igual que veremos un poco del entrenamiento de Makima.
Esto no significa que ellos dos no vuelvan a reunirse, claro que volverán a tener interacciones, solo hay que ser pacientes y ver como se desenvuelven algunos eventos.
Por cierto si alguien tiene algún inconveniente con la forma en como Hiro se comporta, porque si ven es muy asustadiso con casi todo lo que tiene que ver con los demonios. Pero yo traté de ser lo más realista que pude, no me puedo imaginar a un niño de 10 años siendo valiente ante seres tenebrosos y demoníacos, digo mi sobrinos tiene casi 10 años y aun le tiene miedo a cruzar la calle solo xd.
No todos los prontas tienen que ser valientes desde el principio, nosotros debemos volverlos valientes y eso quiero hacer con Hiro, cuando él finalmente llegue a la adolescencia entonces allí verán un gran cambio entre el niño de 7 años que tenía miedo y el adolescente que ve a los demonios como algo normal.
Solo es de tener paciencia con el prota.
Para terminar digan si quieren que algún personaje de Chainsaw Man (además de los que ya aparecieron) aparezca en esta historia, ya sea para que yo lo involucre en algún evento o algo así.
Nos vemos la próxima.
