Capitulo 23: Un día como cualquier otro en el trabajo.
Notas: al momento de escribir estas notas estoy bastante seguro de que este capítulo tal vez no sea tan largo.
Tal vez.
Bueno eso lo veremos.
0O0O
Eran alrededor de las 2:30 de la tarde, el sol estaba en un gran apogeo iluminando las calles e irradiando su calidez constante. El día en general era hermoso por decir lo menos, no había persona que no transcurriera por las calles que no tuviera un objetivo en su mente.
Era algo común pensar eso ya que Tokio era una ciudad considerada consistente, muy consistente. Parecía que no había Japonés que no tuviera nada que hacer, en especial cuando apenas era el segundo día de la semana, por lo que las actividades de trabajo y las agendas aún estarían pendientes por terminar.
Todos trabajaban.
Si todos querían que este país avanzara y no se quedara atrás con las demás potencias mundiales como Estados Unidos y la Unión Soviética, todos tendrían que poner un poco de su parte para ayudar a desarrollar este país lo más que se pudiera.
Eso significaba también que todas las líneas de defensa, hasta las más pequeñas tendrían que hacer sus rutinas diarias para no perder la consistencia que tanto les había costado conseguir.
La seguridad en Tokio, y prácticamente en todo Japón, se había mantenido en niveles normales llegando a ser un poco aceptables, la violencia persistía, no había ciudad sin crimen por lo que ninguna podía jactarse de ser la "Ciudad más segura del mundo", pero casos como ladrones, criminales y el crimen organizado en general, eran dejados a los oficiales de policía y detectives de todo el país. No importaba si el mundo en el que vivían existían seres del inframundo, no podían darse el lujo de perder a las agencias de seguridad e inteligencia, incluso si eran oficiales de tránsito, hasta soldados de fuerzas especiales, todos serían necesarios al final del día.
Pero a pesar de todo el asunto de darle prioridad igualitaria a todas las agencias, existía un acuerdo tácito de que la Seguridad Pública de Japón encargada de la exterminación de demonios sería considerada la más importante de todas por encima de todas las fuerzas policiales, era algo contradictorio al final del día como darles más beneficios a los cazadores de demonios, pero había que pensarlo bien y ponerse en sus zapatos para darse cuenta que la vida de esas personas no suele ser siempre de color de rosas.
Se podría decir lo mismo de casi cualquiera agencia de seguridad, pero se quedaban muy atrás de las experiencias vividas por los cazadores de demonios, que incluso al final ni siquiera pueden ser contadas por ellos mismos porque suelen morir antes de contar sus versiones de la historia o como les afecta su trabajo en sus vidas, al final todo eso siempre sale a la luz por personas que apenas pudieran entablar conversaciones con ellos.
Por lo que lo mínimo que podían hacer era darles un poco más de prioridad a Seguridad Pública, eventualmente daría sus frutos y las agencias de cazadores fueron más reconocidas a nivel mundial incluso por encima de los militares de cada país.
Con el paso del tiempo el mundo se acostumbró a la idea de que los cazadores fueran la primera línea de defensa para el país, aunque pareciera surrealista meter en esa categoría a personas que se vestían con trajes o sacos de vestir bastante elegantes, al final había que admitir que solo los cazadores eran capaces de protegerlos de los demonios.
Incluso si les dolía a los tipos que estaban en las academias militares entrenando hasta morir, solo para que terminaran teniendo un rango menor contra gente que se vestía con traje y se veían geniales usándolos.
Eso también lo admitirían todos, tenían estilo.
Tal vez fue por eso que nadie quedó sorprendido por lo que pasó hoy.
Kishibe miró su reflejo en el espejo del baño de una cafetería, habían muchas formas de describir su rostro. Cansado, triste, melancólico, junto con una pizca de estrés postraumático con la que aprendió a lidiar con los años, pero siempre estaba allí, muy escondida para recordarle su sufrimiento y sus errores en los momentos más inadecuados.
Carajo, sí que se veía acabado, los años no habían sido generosos con él en ningún tipo de sentido, las cosas por las que había pasado le habían dañado tanto la mente que empezó a ver el mundo de manera diferente hace mucho tiempo, que ya ni recuerda exactamente cuando empezó.
Tal vez el mayor cambió que sufrió fue su personalidad con la que había venido a este mundo. Si tuviera la oportunidad de ver a su yo pasado de alguna manera, muy probablemente esa versión suya se llevaría una horrible sorpresa por ver como terminaría a causa de este trabajo.
Mientras se miraba en el espejo se le vino a la mente un pensamiento intrusivo, y uno experimental.
Él sonrió, quería ver como se vería una de sus muchas sonrisas que solía usar en el pasado con su rostro actual, el cual contrastaba demasiado con su rostro joven y lleno de confianza de antes.
Kishibe sabía que esa versión suya con una personalidad extrovertida había muerto hace muchos años, o quizás fue él quien la obligó a morir. Pero no la extrañaba, o algo así, no sabía cómo describirlo pero lo único que se le vino a la mente fue que tal vez simplemente había madurado. Incluso si no fue por la forma que él hubiera querido, al final cumplió su deber de volverse alguien mayormente serio en su trabajo.
Algo con lo que Yuna debió haber estado relativamente contenta supuso, ella debió pensar que fue una de las cosas que le vino bien a su personalidad.
Cuando empezó como cazador lo había hecho de forma extravagante, alegando que sería uno de los mejores de su generación y nadie podría decir lo contrario. Se lo echó en cara a Yuna y a los altos mandos en su tiempo como si fuera una especie de profecía, incluso a veces se lo decía a Quanxi como una forma de coquetear con ella, y el tiempo le dio la razón al final. Todos elogiaron su trabajo y sus habilidades, todos lo consideraban un prodigio en su ámbito y era respetado por muchos en las agencias del país, muchas personas importantes también alabaron su trabajo, gente como el primer ministro le dio su completa confianza para trabajos externos a la eliminación de demonios, y le aseguró que mientras siguiera vivo el gobierno le consedería cualquier capricho que rondara por su mente.
Él había conseguido lo que quería cuando inició en esto, el reconocimiento, la fama, el respeto, los títulos y muchas otras cosas con las que soñaba cuando apenas era un niño.
Cosas que ingenuamente pensaba que vendrían fácilmente sin ningún tipo de repercusión.
Aunque lo logró al final de cuentas.
Pero cuando finalmente pudo darse cuenta de que lo había obtenido todo, no le importó en lo más mínimo. Tal vez fue porque el reconocimiento llegó demasiado tarde que no pudo disfrutarlo como es debido, o porque siempre estaba destinado a acabar de esta manera.
Traumado con todas las experiencias que vivió, todas las veces que mató, todas las veces que falló, todo el daño que su cuerpo había recibido con los años, todas las cosas con las que se había ilusionado y nunca sucedieron o no le dieron el lujo de que sucedieran.
Un gran etcétera que no estaba dispuesto a recordar más detalladamente el día de hoy.
Pero como siempre sucede, algunos de los recuerdos se suelen escapar, lo quiera él o no.
"¿Estás seguro? Siempre puedes aceptar la segunda opción que te ofrecí"
"..."
"Creo que no estás tan seguro, pero si quieres puedes intentar ver como esto te afecta a largo plazo, quien sabe, tal vez las cosas te vayan mejor de lo que yo mismo imaginé"
"No... Creo que prefiero este lugar... Usted es muy amable y genial pero... Creo que mejor me quedaré aquí"
"... De acuerdo"
La sonrisa de Kishibe se desvaneció de inmediato cuando uno de sus peores recuerdos se escapó, solo sirvió para recordarle una vez más la razón por la que había terminado así.
Simplemente llegó a una resolución.
El hombre feliz y confiado que alguna vez fue ya no existía, y fue reemplazado por el hombre frío, indiferente, y triste que es ahora.
Este trabajo lo volvió así, y nunca volvería a ser el mismo. Solo le trajo dolor y varios arrepentimientos en su vida, pero ya era demasiado tarde como para cambiar de parecer.
Ya era tarde.
15 años tarde.
15 años en los que había hecho de todo para mantenerse con vida con la esperanza de que todo volvería a la normalidad, de que su vida volvería a tener ese mismo brillo con el que vivió toda su juventud.
Pero no fue así, y probablemente nunca volvería a ser así.
Tal vez esta fue una forma que el mundo le dio para que se mantuviera con vida mientras estaba en este trabajo.
Después de todo, que él se haya vuelto loco fue como un arma de doble filo, lo jodio con todas las ganas, pero le dio una excusa para que los demonios se la pensaran dos veces antes de pelear contra él.
Ahora lo único que quedaba de él era un rostro cansado, con ojos distantes que perdieron su brillo hace mucho tiempo, y la muy distinguible cicatriz cocida en su mejilla.
'A la mierda con esto'
Kishibe se cansó de pensar más y salió del baño, al salir pudo ver como la cafetería empezaba a hacerse un poco más concurrida, más personas iban entrando para tomar asiento en una de las muchas mesas del interior.
Pero él había decidido que sería mejor estar en el exterior, de esa manera no se perderían de ninguna anomalía, después de todo aún tenían un deber que cumplir.
Mientras caminaba para llegar a su mesa pudo divisar como Quanxi y Hiro seguían allí disfrutando de sus propias bebidas.
Hiro estaba vestido con ropa casual, una camiseta azul oscura de manga larga y pantalones negros junto con zapatillas blancas completaban su vestimenta del día. Él miraba a la ciudad apreciando el tamaño de algunos edificios y de lo insignificante que era alrededor de ellos.
Básicamente, se veía en paz y calmado.
Igual que él a su edad.
Kishibe se dio la libertad de pensar una última vez, una pregunta que había estado en su interior desde hace un tiempo y que probablemente solo tendría respuesta dentro de muchos años más.
¿Hiro hubiera acabado de la misma forma que él si nunca hubiera aceptado entrenarlo?
"Cuando me dijeron que los acompañaría al trabajo, esto no era lo que esperaba" Hiro expresó cuando él finalmente se sentó.
"¿Qué esperabas entonces?" Kishibe inquirió recostandose en la silla.
Hiro se encogió de hombros mirando pensativamente a su bebida "No lo sé, algo menos tedioso como estar caminando todo el día, con paradas ocasionales para fumar o beber, o estar mirando en los callejones más sucios de la ciudad, no lo sé amigo, algo más... ¿Como de cazadores de demonios?"
"¿Si sabes que no todo se trata de matar demonios, verdad?" Kishibe suspiró "Ten esto en cuenta siempre niño, no todos los días estarás cazando demonios por la ciudad, no es como si simplemente anduvieramos corriendo de un lado a otro cazando monstruos como si se tratara de una especie de competencia, algunas veces es bueno hacerlo lo más calmado posible"
Miró hacia el cielo "Eso es porque la mayoría de los demonios prefieren atacar primero a plena luz del día, que ni es necesario buscarlos a ellos primero; es como si ellos tuvieran un enorme ego que les dijera que es mejor atacar cuando todos están viendo... Porque de esa manera todos los pueden ver tal como son" Kishibe dejó un dato muy importante allí.
Hiro no tardó mucho en entenderlo "¡Oh! Eso es porque quieren que todos los vean para temerles" comprendió "De esa forma se hacen más fuerte, porque se alimentan del miedo... Tiene sentido"
Kishibe asintió estando satisfecho de su respuesta "Correcto, ese es el método más fuerte que tienen para hacerse más fuertes, porque si en todo ese proceso logran crear mucho caos, entonces provocarán mucho pánico alrededor de ellos y el miedo por el que nacieron se expandirá a muchas más personas. Pero por otro lado es algo estúpido, simplemente se dejan venir a nosotros en bandeja de plata, y luego los acabamos. Es más fácil así, es menos trabajo con el que lidiar"
Hiro asintió tomando en cuenta cada detalle "Ahora lo entiendo, creo que todo lo que hemos estado haciendo hasta ahora tiene más sentido"
Cuando la escuela terminó Kishibe y Quanxi no tardaron mucho en llevárselo con ellos, no sin antes pasar por el departamento para cambiarse de ropa, porque sería muy incómodo estar todo el día con el uniforme de la escuela.
Lo único que habían estado haciendo durante las dos últimas horas era estar caminando de un lado a otro por la ciudad, incluso habían llegado a lugares en donde Hiro nunca había estado.
"¿Pero era tan necesario caminar por todos lados?"
"Se llama patrullaje, y sí, es muy necesario, como cazador no puedes quedarte vigilando un solo lugar durante mucho tiempo, siempre te pueden necesitar en todos lados, y aunque no puedas estar siempre en todos lados al mismo tiempo, siempre te esfuerzas por terminar rápido en alguna zona y pasar a la siguiente. En este caso, es necesario asegurarse que todos los lugares potenciales sean monitoreados al menos una vez al día, así estamos más preparados en caso de un ataque" Kishibe volvió a responder.
"Oh, eso... También tiene mucho sentido"
Bueno eso también le daba una respuesta a todas esas caminatas, lo que explicaba Kishibe era información valiosa que esperaba nunca olvidar. Tenía sentido que hicieran todo esto entonces, el patrullaje era de suma importancia si eso implicaba mantenerse alerta en todo momento a un futuro ataque de un demonio, incluso si eran días calmados, siempre era necesario vigilar y cuidar los lugares más abiertos, y ya que los demonios prefieren verse a plena luz del día, tenía sentido que vigilaran los lugares más abiertos.
Vaya, hoy sí que estaba aprendiendo más cosas que ayer.
Esto era más productivo que quedarse leyendo todo el día. Hiro decidió que le gustaba acompañar a Kishibe y a Quanxi al trabajo.
Incluso si no lo hacía todos los días, estaba seguro que podía aprender algo de ellos mientras los miraba en acción mientras mataban demonios, si es que alguna vez se encontrían con uno.
Hiro deseó en ese momento tener un diario, de esa manera sería más fácil recordar todas las cosas que aprendía de parte de ambos. Tal vez algún día se conseguiría uno, si es que lograra recordar eso también.
"¿Oye pero si es legal que hagamos esto?"
"¿Qué cosa?"
"Pues..." giró su muñeca en un círculo señalandolos a los tres "Todo esto de llevar a un menor de edad a un trabajo de este estilo"
"No lo sé... ¿Importa? No es como si me fueran a multar por eso"
"¿Cómo estás tan seguro?" Hiro entrecerró los ojos hacia Kishibe.
"Solo lo sé..."
Suspiró no estando convencido "Si tú lo dices..." Hiro creía muy en el fondo que esto no era para nada legal.
Pero a Kishibe y a Quanxi no les importaría eso en absoluto.
Quanxi estaba cruzada de brazos con su ojo bueno cerrado, estaba calmada pero su mente y cuerpo siempre se las arreglaban para mantenerse alertas en caso de cualquier anomalía en el ambiente.
Era como un sexto sentido que tanto ella como Kishibe habían desarrollado para detectar el peligro, leer el ambiente, sentir como hasta la más mínima partícula del aire sufría un cambio repentino que no estaba allí en primer lugar.
Hoy no fue diferente.
Su ojo se abrió de golpe cuando finalmente lo sintió, Kishibe se enderezó en la silla con la misma mirada que ella, seria, alerta, y como siempre con los ojos más entrenados del mundo.
Ambos lo sintieron al mismo tiempo, algo estaba mal en el ambiente, era como si todo el lugar se hubiera llenado de repente de una aura tenebrosa, pero solo ellos podían decirlo con exactitud porque ya lo habían experimentado otras veces en el pasado.
Hiro solo notó el cambió de actitud de ambos, como pasaron de verse relajados a muy alertas de un segundo para otro, lo sabía muy bien porque ya había aprendido a diferenciar sus caras normales con las serias, lo cual para muchos no tendría mucha diferencia, pero él había pasado tres años con ellos asique fácilmente podía decir ahora mismo que algo andaba mal.
"¿Que ocurre?" preguntó de una vez mirándolos cuidadosamente.
"Nada" Kishibe respondió mientras miraba al otro lado de la calle con interés "Solo nuestro trabajo rutinario"
Hiro iba a preguntar a qué se refería con eso pero un ligero temblor lo impidió, miró tentativamente a su bebida y se dio cuenta que el líquido se estaba agitando.
Y no era porque él la tenía en sus manos, no, su bebida estaba colocada en la mesa asique el movimiento lo estaba causando otra cosa.
Y a no ser que alguien anduviera por allí con zapatos muy grandes y pesados, el temblor lo estaba causando otra cosa...
Que probablemente estaba debajo de ellos.
Otro temblor.
Y otro.
Y otro.
Vinieron más y se hicieron más constantes como si le estuvieran confirmando que la causa venía de abajo.
Y finalmente los temblores se volvieron uno solo que agitó por completo el lugar.
"¿¡Qué está pasando!?" Hiro cuestionó alarmado cuando los tres se levantaron de sus sillas, él intentó sostenerse de la cosa más sólida que pudo encontrar en ese momento.
Las piernas de Kishibe.
No tenía idea de como hacia él para quedarse completamente estático mientras todo el lugar se movía, ¿Acaso era alguna clase de poder oculto?
El caos se estaba desatando en todo el lugar, todas las personas dentro de la cafetería se salieron tratando de encontrar un lugar seguro para protegerse de lo que sea que estuviera pasando.
Hiro solo pudo ver con ansiedad como muchas personas entraban en pánico y gritaban por miedo.
"¿¡Cuando se va a detener esto!?" exigió tratando de sacar una respuesta de ambos cazadores esperando que lo escucharan con todo este ruido.
Hiro estaba a la derecha de Kishibe sosteniéndose de sus piernas con fuerza, solo para encontrarse segundos después a su izquierda cuando él lo movió con bastante facilidad y velocidad. Tardó dos segundos en darse cuenta que había cambiado de lugar.
"¿¡Eh!? ¿¡Y eso por-"
Hiro se cortó cuando de la nada cuando una pata enorme parecida a la de una araña salió de la tierra en el mismo lugar donde él estaba anteriormente. Sus ojos se abrieron con sorpresa y horror al ver esa cosa.
Kishibe no le dio la oportunidad de apreciarla más cuando de forma hábil y rápida desenfundó una de sus katanas atadas a su espalda y cortó a la enorme pata como si de mantequilla se tratara.
La extremidad cayó al suelo sin gracia y chorreando alguna clase de líquido verde que Hiro supuso debía ser su sangre.
"¿¡E-eso es..." Hiro trató de describir lo que estaba viendo, al mismo tiempo tratando de comprender el tiempo entre que vio la extremidad salir del suelo y de cuando Kishibe la cortó.
Todo sucedió tan rápido como un parpadeo.
Kishibe fue demasiado rápido a simple vista.
Kishibe aun sostenía su katana en su mano y miró a la pata de araña desapasionadamente "La pata de una araña gigante, sí debe ser eso" miró de reojo a Hiro "Y al parecer intentó atacarte a ti primero, no es que sea extraño, te veías como una presa fácil para atacar"
Hiro tragó saliva, su corazón se estaba acelerando "S-sí no me hubieras movido yo..." ni siquiera quería pensar en cómo todo hubiera terminado en un parpadeo de no ser por Kishibe.
"Todo hubiera terminado para ti en ese instante" Kishibe terminó por él.
Hiro lo miró con preocupación "¿Cómo supiste que iba a aparecer en ese lugar"
"Intuición... Y también" se tocó la cabeza con un dedo "Ellos me lo dijeron"
"¿Ellos?" Hiro preguntó sintiéndose repentinamente curioso sin darse que el temblor ya había terminado, aún así no se apartó de Kishibe "¿Quienes ellos?"
"¡NOSOTROS!" Una voz se unió a la conversación, como si una cuarta persona se encontrara directamente frente a ellos.
Hiro se sobresaltó sorprendido y aterrado por la repentina voz "¿¡Quién diablos dijo eso!?" sus ojos escanearon todo el lugar en busca de un individuo.
"¡YO!" volvió a decir como si fuera una forma simple de presentarse.
"¿¡Quién eres!?"
"¡SOY YO!"
"¿¡Quién eres!?"
"¡SOY YO!"
"¿¡Quién eres!?
"¡QUE SOY YO!"
Kishibe se tocó el puente de la nariz mientras observaba esta interacción, a su lado Quanxi parecía alerta mirando todo el lugar en busca de más peligros pero pudo notar como sus rasgos traicionaban algo de diversión.
Esto no podía volverse más estúpido.
"Niño, no entres en pánico por lo que escuchas" Kishibe habló tomando la atención del chico "Y tú deja de gritar tanto, me revientas los tímpanos" reprendió hablandole a una de las voces en su cabeza.
"Tch, ¿Que tiene de malo presentarse con una buena entrada? No eres divertido humano" la misma voz habló con un tono aburrido.
Hiro seguía tan confundido como inseguro de lo que estaba pasando actualmente "¿Q-que es todo esto? ¿De donde viene esa voz?"
"¡Pues claramente viene de mí, niño estúpido!" exclamó, Hiro podía apostar que se sentía ofendido.
Pues él también lo estaba "¿¡Y-y exactamente quién eres!? ¡Y para tu información, no soy estúpido!"
"Eso último es muy debatible, y para responder a tu pregunta..."
"Es uno de mis demonios" Kishibe respondió con calma terminando por él, no queriendo que esto se alargara más.
Habían cosas más importantes.
"¡Arruinaste la sorpresa imbecil, y eso que los tres pasamos mucho tiempo preparándonos para este momento! ¡Si no quieres convivir con nosotros, está bien, pero al menos déjanos divertinos!"
Kishibe prefirió no responder a eso.
Hiro lo miró comprensivo y la fascinación llenó sus rasgos "¿Uno de tus demonios? ¿Es enserio?" Hiro seguía sin creer que hace apenas unos segundos estaba hablando con un demonio.
Kishibe le dio una mirada cansada "Sí... Normalmente solo hablan en mi mente cuando quieren pero también pueden hacer que los demás los escuchen si es necesario"
"Oh" Hiro tenía muchas preguntas "¿Pero este era un momento necesario?"
"Jeje, no, pero me divierto viendo como niños como tú se asustan con facilidad, probablemente casi te mojas los pantalones jajaja" el demonio volvió a hablar con una diversión inexplicable y Kishibe solo suspiró.
Hiro solo frunció el ceño mirando a la cabeza de Kishibe, ya que no podía ver al demonio de forma física lo único que podía hacer era mirar con fastidio al lugar donde estaba viviendo, la mente de Kishibe.
"Siento que debe ser difícil que alguien como él viva en tu cabeza" Hiro comentó secamente.
Kishibe asintió "No tienes idea..."
"Je"
"Disculpen la interrupción, señores. Lamento intervenir en esta interesante discusión sobre si Hiro es un estúpido o no..." Quanxi dijo, captando la atención de todos y provocando una mueca de Hiro.
"¡Oye!"
"Sin embargo, tenemos un demonio muy grande al que matar" su único ojo se estrechó mientras señalaba la ubicación probable donde aparecería, a solo unos metros en la calle por donde transitaban los vehículos.
No estaba equivocada.
Una vez más la tierra se sacudió pero esta vez el concreto de la calle se rompió en varios pedazos, la causa salió al mismo tiempo.
Todos lo vieron con claridad, el demonio se abrió camino desde el suelo destruyendo por completo la calle y dejando un enorme agujero, sus patas lo ayudaron a romper todo y sostenerse mientras empujaba su enorme cuerpo hacia la superficie.
Hiro miró con una especie de fascinación terrorífica al monstruo que salía del suelo como si fuera un topo. Sus rasgos, como él imaginó que serían, eran las de una araña gigante, era de color negra con varios pelos en círculos alrededor de sus patas, dos ojos de un intenso color rojo que parecía mirarlos con lo que Hiro supuso que era ira.
Era como del tamaño de un autobús escolar, pero para alguien como Hiro era del tamaño de un maldito edificio de oficinas.
Y a diferencia de la mayoría de las arañas, esta solo tenia 7 patas, ya que una de las patas delanteras fue cortada por Kishibe. Hiro podía ver desde su posición como el demonio en forma de araña estaba derramando más liquido verde de la extremidad que le fue cercenada, probablemente tendría serios problemas para moverse.
Hiro podía adivinar que el demonio tomaría venganza por eso.
"Puta madre..." de nuevo al jovencito se le salió una mala palabra. Nadie podía culparlo, ¿Verdad? Era la primera vez que veía a un demonio tan de cerca y el asombro era inexplicable.
Tanto Kishibe como Quanxi lo miraron molestos y con muecas "Lenguaje" reprendieron.
"Esa boca..."
Hiro solo rodó los ojos mientras se mantenía escondido atrás de Kishibe "No pueden esperar que no aprenda esa clase de palabras, convivo mucho con ustedes"
Bueno él tenía un punto, aunque no pudieron pensar más en eso...
"¡AAAAAAAAAGH MALDITOS CAZADORES DE DEMONIOS, ME LAS VAN A PAGAR!" el demonio de repente rugió, los colmillos en su boca se movían en sincronía en su hablar "¡PAGARÁN POR CORTAR UNA DE MIS EXTREMIDADES!"
Todos pudieron notar el enojo y la rabia en su voz, no estaba contento para nada, bueno si eran realistas nadie lo estaría si les cortaran una de sus extremidades.
"Caray... Ese tipo parece más vengativo que un alemán"
El demonio movió sus patas restantes en el suelo meciéndose de un lado a otro y provocando más temblores "¡MI NOMBRE ES EL DEMONIO ARAÑA!"
'No me digas' todos pensaron lo mismo.
"¡HE ESPERADO MUCHO TIEMPO PARA VENIR AQUÍ Y DEVORAR A TODOS LOS HUMANOS QUE SE ME PLAZCAN!"
"¿Espera de verdad se acaba de presentar así mismo?" Hiro levantó una ceja no esperando que un demonio tuviera la audacia de presentarse como si fuera un espectáculo.
Pero fue ignorado... Casi.
"¿¡Y a él porque sí lo dejaron presentarse!?"
"Ese es probablemente el objetivo más básico de todos los demonios, anota eso niño" Kishibe sugirió mientras se burlaba del demonio.
Hiro tuvo la innegable necesidad de buscar en sus bolsillos algo para anotar eso, pero estúpidamente se dio cuenta que lo que dijo Kishibe era en parte sarcasmo.
"¿S-solo comen humanos? ¿N-no han intentado alguna vez en darles al menos un sándwich para satisfacerlos?" Hiro definitivamente no quería acabar siendo devorado por esa cosa.
Kishibe negó con la cabeza "No es tan sencillo"
"Exacto, los humanos son más deliciosos... En especial los niños atemorizados jeje"
Hiro gruñó "¡Tú cállate!"
"¡TODOS USTEDES SON UNOS ASQUEROSOS HUMANOS! ¿¡CÓMO SE ATREVEN A CORTAR MI PRECIOSA PATA!? ¿¡TIENEN IDEA DE LO DIFÍCIL QUE FUE VENIR DESDE EL INFIERNO HASTA AQUÍ!? ¡DE NO SER POR MIS OCHO PATAS NO LO HUBIERA CONSEGUIDO POR MI CUENTA PERO LUEGO LLEGAN USTEDES Y ME CORTAN UNA... MALDITOS!"
Todos volvieron la atención al demonio quien parecía cada vez más enojado.
"¡OH JAJA YA QUE ESTOY AQUÍ FRENTE A USTEDES VOY A APROVECHARLOS Y SE CONVERTIRÁN EN MI ALMUERZO! A VER A VER, A QUIEN ME COMERÉ PRIMERO..." los ojos del demonio parecían estar escaneándolos a los tres.
Pero sus ojos rojos como la sangre se detuvieron en el más joven.
Cualquiera podía jurar que el demonio estaba sonriendo ahora mismo "¡JEJE, SIEMPRE ME HA GUSTADO EMPEZAR CON LOS NIÑOS, SON MÁS FÁCILES DE ATRAPAR Y ME DIVIERTE VER SUS CARAS DE HORROR MIENTRAS ME LOS COMO POR PARTES!"
La araña movió su cuerpo hacia abajo y Kishibe y Quanxi supieron que aquí se iba a poner difícil.
"¡Y USTEDES CAZADORES ME TRAJERON UNO EN BANDEJA DE PLATA, SE LOS AGRADEZCO!" el demonio chilló de alegría.
Hiro tragó saliva, su cuerpo estaba temblando del miedo que este monstruo le estaba provocando, ¿Cuántas veces se había comido a niños de su edad en el pasado? Probablemente fueron más de los que podía contar con sus dedos de la mano, el pensamiento lo asqueó y provocó que además de sentir miedo hacia el demonio araña, también sintiera mucho enojo por todo lo que le hizo a las personas.
Ojalá pudiera ser más de lo que era actualmente, así tal vez él mismo podría poner en su lugar a esta cosa.
Pero no podía... Aun no.
Aun no.
Hiro sintió una mano en su cabeza, levantó la vista para ver a Kishibe, él no lo estaba mirando, sus ojos no se apartarían del demonio ni por un segundo pero se tomó el tiempo de darle palmadas en la cabeza, como si le estuviera transmitiendo el mensaje de que no había nada que temer.
Hiro tuvo la necesidad de mirar a Quanxi también, y ella solo le guiñó el ojo.
"Todo va estar bien niño, nosotros nos encargamos de esto... No dejaremos que te haga daño" la forma en que ella lo dijo le demostró a Hiro que el único que debía tener miedo en este mismo momento era el demonio que tenían en frente.
Hiro supo de inmediato que no tenía nada que temer... Después de todo tiene a los cazadores de demonios más fuertes del mundo a su lado.
No había nadie que los superara.
Y él esperaba ser como ellos algún día.
"¡SUPONGO QUE TENDRÉ QUE DESHACERME DE USTEDES PRIMERO! " dijo el demonio refiriendose a Kishibe y a Quanxi "¡MUERAN!"
Con eso dicho el demonio avanzó con una enorme rapidez que contrastaba con su tamaño, corrió hacia ellos con la intención de matar. Con cada paso que daba el suelo temblaba.
Era como un maldito tanque.
Kishibe no perdió el tiempo y tomó a Hiro en sus brazos y lo llevó adentro de la cafetería antes de que el demonio los embistiera a los tres, se movieron tan rápido que Hiro no tuvo tiempo de decir algo. Quanxi aterrizó a su lado rodando en el suelo hasta detenerse junto a ellos.
Kishibe miró a Hiro con seriedad "Quédate aquí mientras nos encargamos de esa cosa, será rápido... Pero muy genial" sonrió con confianza esta vez.
A pesar de que más temprano se había dicho así mismo que era muy probable de que su versión extravagante nunca volvería, sintió la necesidad de mostrarle un poco de esa versión suya a Hiro, al menos por este día.
Kishibe y Quanxi lo sabían a la perfección pero ninguno lo expresaría abiertamente. Hiro podía hacer que ambos salieran a relucir lo mejor de ellos.
Y él ni siquiera lo sabía.
Hiro asintió con rapidez, su corazón estaba acelerado debido al miedo y a la adrenalina, ¿Era así como se sentía estar en medio de una gran batalla? ¿Estar tan cerca de la muerte y esquivarla a duras penas?
Era una sensación aterradora pero muy motivante.
"Bien..." Kishibe se quitó su propio saco y Quanxi hizo lo mismo.
Al instante Hiro pudo ver la cantidad de armas que ambos poseían, tanto Kishibe como Quanxi tenían sujetadores en sus espaldas para guardar las katanas o espadas que usaban para combatir, no eran tan largas en realidad, supuso que eran así para no interferir con el uniforme o la comodidad.
Aunque a simple vista Hiro podía adivinar que esas katanas estaban super afiladas.
Abajo de los hombros de Kishibe y sostenidos por el mismo sujetador se encontraban algunas armas cortantes, probablemente algunos de los cuantos cuchillos que él usaba. Junto con dos pistolas que Hiro no supo cómo hacían para pasar desapercibidas.
En general Kishibe estaba armado hasta los dientes, Quanxi estaba igual la diferencia es que ella al parecer prefería usar más las armas cortantes, por eso Hiro no pudo notar alguna arma de fuego en su arsenal.
Ambos cazadores miraron por última vez a Hiro, luego ambos se miraron y asintieron transmitiendo el mensaje sin necesidad de hablar.
Alguien iba a morir hoy, e iba a ser ese demonio que se atrevió a amenazar a Hiro.
"Esto será muy divertido" el demonio cuchillo se rio en voz baja.
Los dos salieron del lugar tan rápido como un borrón apenas perceptible por el ojo humano. Al instante pudieron divisar la parte trasera del demonio quien los había pasado de lado en un intento fallido por embestirlos con su cuerpo.
Kishibe y Quanxi se movieron con rapidez por debajo del monstruo como si fueran dos corrientes de agua fluyendo por los lados de las patas, de esa forma sería más fácil encontrar su punto débil, aunque ya podían darse una idea de lo que podían hacer primero, siempre valía la pena encontrar otra cosa que pudieran usar a su favor.
"Siempre me han asqueado los insectos" Kishibe comentó con diversión mientras desenfundaba su otra Katana, ahora tenía ambas manos ocupadas con armas que podían cortar casi cualquier cosa con facilidad.
"¡LAS ARAÑAS NO SON INSECTOS, SON ARÁCNIDOS HIJO DE PUTA!" El demonio le gritó a Kishibe sintiéndose muy ofendido y viendo como ambos pasaban por debajo de él con una muy fácil fluidez.
"Que buen dato amigo..." cuando Kishibe ya había pasado todo su cuerpo y se encontró enfrente del demonio, fue allí que él se sintió listo igual que todos estos años en estas mismas situaciones "Lástima que no te pregunté"
Kishibe usó la fuerza de sus piernas para dar un salto y aterrizar en la espalda del demonio, al instante clavó sus dos armas en la carne del demonio aunque a duras penas logró enterrarlas, era como tratar de clavar una espada en el suelo, solo lograbas clavar la punta.
"¿Hm?" normalmente sus katanas serían capaces de atravesar las armaduras de los demonios, pero este malnacido tenía alguna clase de protección extra.
"¡JA, BUENA SUERTE INTENTANDO CORTARME CON ESAS COSAS, TENGO UNA CORAZA IGUAL DE RESISTENTE COMO LA ROCA!" El demonio hizo unos sonidos extraños como si esa fuera su forma de reírse.
Sin embargo Kishibe no le creyó del todo.
'Bueno atacar por arriba no servirá, será muy difícil tratar de hacerle daño de esta manera y todo será superficial'
Necesitaban algo que pudiera hacerle mucho más daño, esto apenas era como hacerle un pequeño raspón, así de insignificante debía ser para el demonio.
'Pero miente...' Kishibe recordó que hace unos momentos le había cortado una de sus patas con bastante facilidad, dicha extremidad aun estaba en el suelo y la miraba como si fuera una forma de ayudarle 'Probablemente sus patas sean el único punto débil de todo su cuerpo... Aunque por otro lado, aún puedo usarte'
"¡Claro que puedes!"
Kishibe apenas tuvo 5 segundos para pensar en todo eso, ya que al instante la araña dio un salto lateral con su cuerpo y espalda dirigiéndose directamente a un edificio.
Kishibe supo al instante que planeaba estrellar su propio cuerpo para intentar matarlo mientras aún seguía trepado en su espalda, muy buena estrategia considerando que no podía hacer mucho con él encima.
Él solo tuvo tiempo de sacar una katana antes de que intentara matarlo, Kishibe dio un salto y no se volteó para escuchar como el cuerpo de la araña se estrellaba de lleno contra el edificio.
Mala suerte para el sujeto que estaba en el baño.
Kishibe aterrizó en el suelo y casualmente al lado de Quanxi "Bueno la parte superior de su cuerpo está descartada, ¿Encontraste algo?"
Quanxi y Kishibe miraron desde su posición como el enorme demonio había hecho un gran agujero en el edificio en el que se estrelló para intentar matar a Kishibe, el concreto y cientos de pedazos de metal caían al suelo y los cables de electricidad se salieron de las paredes.
Esto no les iba a gustar a los contribuyentes.
Pero no era su problema.
"Llegué a la misma conclusión que tú" Quanxi solo miró a Kishibe sin molestarse en ver a la enorme viga de hierro que iba a caer justo frente a ella.
Solo se hizo a un lado dejando que la enorme estructura cayera en medio de ellos "Uno de nosotros deberá encargarse de las patas y el otro de su vientre, parecen ser los únicos puntos débiles que tiene"
"Suena bien"
Escucharon como los restos del edificio se movían, el demonio ahora los miraba con lo que parecía ser condescendencia "¡BUENA SUERTE INTENTADO HACER LAS DOS COSAS! ¿¡PERO QUE HARÍAN SI ESTUVIERAN MÁS OCUPADOS!?"
Los dos no tardaron mucho en descubrir a lo que se refería, la araña levantó la parte trasera de su cuerpo y como si fuera alguna especie de arma apuntó al suelo y cuatro proyectiles salieron disparados de su interior.
Kishibe y Quanxi vieron de que se trataba, eran huevos.
'Oh oh'
Los huevos se estaban moviendo de un lado a otro de forma frenética, se empezaron a fracturar con cada movimiento errático y cuando finalmente lo hicieron por completo un montón de pequeñas arañas empezaron a salir de allí. Si consideraban que el demonio era del tamaño de un autobús, pues las arañas de los huevos eran como del tamaño de unos perros.
En resumen, probablemente eran las arañas más grandes que jamás habían visto.
"Asqueroso" Quanxi hizo una mueca mientras veía como los tres huevos se rompían y muchas arañas salían de allí, siempre que muchos insectos se juntaban parecían crear una especie de imagen desagradable para la vista del ser humano.
El mero hecho de ver correr por la calle a muchas arañas era suficiente para hacer vomitar a cualquiera, o para provocarle pánico a alguien con fobia a las arañas.
Probablemente a alguien con aracnofobia se hubiera desmayado con toda esta escena.
"¡MIS PEQUEÑOS, ATAQUEN Y MATENLOS, NO DEJEN QUE NINGUNO DE ELLOS ESCAPE!" al parecer las crías eran lo suficientemente inteligentes a pesar de que era recién nacidas, ya que miraron a los dos cazadores con ojos asesinos.
Kishibe y Quanxi se miraron entre si y solo se encogieron de hombros "Supongo que uno de nosotros tendrá que quedarse aquí" Kishibe le dio un vistazo a la cafetería y pudo divisar como por una de las ventanas Hiro los estaba observando con ojos atentos.
"No dejes que se acerquen a ese lugar" Kishibe no se molestó en ver el asentimiento de Quanxi mientras prepara su arma de nuevo, el acuerdo tácito no se había dicho con palabras.
Ninguna de las arañas debía acercarse a Hiro. Ninguna.
Desde su posición Hiro observó dos cosas.
La primera fue: Como la araña volvía al suelo con un salto y aterrizaba entre muchas de sus crías, y el como Kishibe se abrió paso entre muchas de ellas cortando algunas de paso, pero su objetivo principal era la araña madre... ¿Si era hembra verdad? No importaba, lo que si importaba era el como Kishibe logró arrastrarse por debajo con agilidez moviendo su arma afilada con movimientos entrenados que solo verías en una película de acción, los ataques estaban destinados a las patas de la araña pero al parecer los demonios también ganaban experiencia en batalla ya que a Kishibe le estaba llevando más tiempo del esperado en cortar alguna extremidad.
El demonio lo estaba esquivando.
"¿¡CREES QUE SOLO PORQUE ME CORTASTE UNA VEZ PUEDES VOLVER A HACERLO COMO SI NADA!? ¡NO SOY TAN FÁCIL COMO PAREZCO!" La araña medio gritó y se burló de Kishibe mientras movía sus patas de forma errática dando algunos saltos e ignorando por poco los cortes de la katana. Desde una perspectiva diferente era como ver a un humano huir de una araña porque le parecen asquerosas y no quieren acercarse, solo que ahora era al revés.
Vivimos en un mundo extraño.
Kishibe sonrió burlonamente "Con esa cantidad de hijos que puedes producir, lo dudo con sinceridad"
Kishibe trató de hacerle un corte en diagonal a una de sus patas pero el demonio dio otro salto esquivándolo por poco.
Frunció el ceño sintiendo que esto no iba a ninguna parte 'Maldición, este maldito no se queda quieto, tendré que ser más rápido'
Kishibe se hizo caso así mismo y aumentó más su velocidad encontrando una abertura para dar un corte limpio a otra de sus patas delanteras.
La katana estaba a solo centímetros de atravesar la carne cuando de repente una telaraña se pegó a su espada. Los ojos de Kishibe se abrieron con breve sorpresa al ver como su preciosa arma ahora estaba envuelta en una seda pegajosa y ardiente. La telaraña también se había pegado a una parte de su mano y, aparte de sentirse como pegamento, se sentía caliente.
Cómo si lo estuviera quemando ahora mismo.
"... Hijo de perra" Kishibe trató de jalar el arma para sacarla de allí lo antes posible pero mientras más lo intentaba más se daba cuenta que era imposible.
La telaraña de este demonio era demasiado fuerte.
"¡JAJAJAJA! ¿¡QUE TE PARECE ESO!? ¡MI TELARAÑA ES MUY PEGAJOSA QUE NADIE NUNCA HA LOGRADO LIBERARSE DE ELLA, TAMBIÉN ES IGUAL DE DURA QUE EL CEMENTO!"
Kishibe se dio cuenta que de un momento a otro la telaraña empezó a solidificarse como si fuera cemento secándose, ahora era mucho más difícil despegarse de allí. Se sentía como si su mano estuviera pegada a un muro.
'Bueno, debo admitir que tiene buenos trucos' Kishibe pensó amargamente intentando idear un plan para salir de esta.
Sentía que si intentaba jalar su brazo ahora mismo lo único que conseguiría sería arrancárselo. La telaraña estaba muy solidificada que de no ser porque podía sentir como su brazo se dormía por la presión, se sentiría como si él fuera parte de esta cosa.
Entonces solo quedaba una opción.
La segunda cosa que vio Hiro fue: Mientras Kishibe estaba ocupado con el demonio más grande, Quanxi fue la encargada de acabar con las crías. Una de ellas se adelantó antes que las otras y trató de saltar a la cara de Quanxi para atacarla, solo para que medio segundo después fuera cortada por la mitad.
El cuerpo de la araña cayó en medio de todos sus hermanos/hermanas y todos le dieron una mirada muy larga, como sino creyeran que lo que vieron fue real.
La mujer con un parche estaba inexpresiva mientras miraba a todos sus oponentes.
Esto iba a ser demasiado fácil.
En varios movimientos que Hiro no pudo ver, Quanxi había desenfundado sus dos katanas y corrió directamente hacia las arañas de un tamaño considerable, y de forma eficaz, agilidosa, y algo elegante, ella cortó a cada una de esas criaturas.
Ella estaba matando a varias a una velocidad increíble, tanto así que Hiro la había perdido de vista hace mucho tiempo y lo único que podía ver y escuchar era como todas las crías morían cortadas en diferentes partes y ángulos y los movimientos de las katanas cortando el aire junto con la carne.
Hiro se maravilló por lo que estaba viendo, y prácticamente por lo que no estaba viendo al mismo tiempo. Quanxi era sin duda rápida, demasiado rápida. La forma en que ella se movía de un lado para otro moviendo sus katanas de forma horizontal, vertical y diagonal eran perfectas y demostraban lo talentosa que era realmente, o al menos eso podía discernir él. Pero en general, ver a Quanxi luchando era como ver a un protagonista de manga demasiado op.
Ella era una asesina en todo el significado de la palabra, con cada segundo que pasaba el suelo se estaba llenando de sangre verde y muchos cuerpos mutilados de arañas, aunque a pesar de sus esfuerzos no parecían acabarse nunca.
Quanxi cortó a otra araña que intentó saltar sobre ella solo para tener que girarse rápidamente y esquivar a una que pasó sobre su hombro, cortó a esa también sin darle tiempo de caer al suelo con todas sus partes juntas.
'No parecen tener fin, que molesto'
Por el rabillo del ojo pudo notar como una araña estaba lista para saltar de nuevo hacia ella, pero había otra a su izquierda intentado hacer lo mismo.
'Asique también pueden hacer ataques conjuntos' ella simplemente se agachó dejando que las dos arañas chocaran con sus cuerpos, pero rápidamente ella dio una estocada hacia arriba apuñalando a las dos crías y dejándolas como si fueran una brocheta en su katana.
'Demasiado fácil, pero con resultados asquerosos'
Hiro volvió su atención hacia Kishibe de nuevo, él seguía atrapado con la araña burlándose de él.
"¡PARA UN DEMONIO VER COMO SU PRESA SE RETUERCE DE PÁNICO MIENTRAS ESTÁ AL BORDE DE LA MUERTE ES MUY SATISFACTORIO!" el demonio araña rio con alegría pensando que se había salido con la suya esta vez.
No podía estar más equivocado.
Kishibe había dejado de moverse y miró a su enemigo con una mirada en blanco, el demonio tomó esto de diferente forma.
"..."
"¡VEO QUE FINALMENTE HAS ACEPTADO TU DESTINO, SI ES ASÍ ENTONCES MUEEEEREEEEEEE!" el demonio movió su extremidad donde tenía atrapado a Kishibe hacia sus colmillos, la intención de devorarlo era demasiado clara.
Quanxi solo le dio una breve mirada antes de seguir con lo suyo.
Ella estaba calmada.
Pero Hiro no lo estaba.
Él empezó a entrar en pánico cuando vio como Kishibe estaba siendo enviado a las fauces del demonio con mucha facilidad, no podía entender porque Quanxi estaba muy calmada al respecto, su compañero literalmente estaba a punto de nada de morir pero a ella no parecía importarle. El cuerpo del cazador estaba colgando de su brazo mientras sus piernas parecían ser las más cercanas a ser comidas primero.
Sin embargo...
Kishibe solo cerró sus ojos relajando su cuerpo y mente lo más que podía, un solo nombre provino de los rincones de su mente, no era necesario decir más porque la orden era muy clara.
'Cuchillo'
"¡Sí, finalmente!" ya sabía lo que tenía que hacer.
Fue como el sonido al desenfundar una espada, uno muy penetrante y rápido que llegó a los oídos de todos de forma brusca, como si hubiera salido de un altavoz gigante que solo empleaban en conciertos.
El ataque fue invisible, pero se sintió.
Un enorme y limpio corte de forma horizontal atravesó la pata de la araña, pero no se detuvo allí, el corte viajó más allá de ellos cortando a unos cuantos edificios de paso como sino fueran nada. Fue como usar una espada muy grande para cortar todo de un solo tajo.
Ese era el poder del demonio cuchillo, cortar lo que sea con un radio de ataque exageradamente amplio y de larga duración. Los ataques eran invisibles pero eran tan fuertes y penetrantes que provocaban pequeñas ondas de choque, por lo que a duras penas se podían ver los cortes en el aire.
Hiro tenía la boca abierta mientras miraba a Kishibe caer al suelo a salvo, nunca en su vida había visto un poder tan destructivo como ese, y pensar que los demonios de Kishibe eran tan poderosos que podían destruir edificios con facilidad.
Esto ya era algo muy alejado de la realidad y de las cosas que él mismo imaginó, tal vez debería dejar de creer en las cosas que él solo se imagina, porque sin importar lo que pase, todo termina siendo siempre más loco de lo que imaginó al principio.
¿Cómo esperaban sus enemigos enfrentar algo como eso? Nadie podría sobrevivir a un ataque como ese.
'Si ese es el poder del demonio cuchillo... ¿Qué tan poderosos deben ser el demonio garra y aguja?'
Hiro no estaba tan seguro si quería una respuesta a eso, pero podía imaginar que algún día resolvería ese enigma si se volvían a encontrar con una situación similar a esta.
Una muy loca igual a esta.
"¿¡P-P-PERO QUÉ!?" el demonio preguntó incrédulo mientras miraba como otra de sus patas caía al suelo sin gracia "¿¡C-CÓMO!?"
Kishibe rompió la telaraña solidificada que quedaba en su mano golpeandola contra el suelo. Fue efectivo y unos segundos después ya estaba libre. Su katana se quedó en el suelo.
No la iba a necesitar para lo que iba a hacer a continuación.
Movió su mano sintiendo como todos los músculos volvían a despertar "Solo un pequeño truco de los muchos que tengo, ¿Te gustó ese?" explicó mientras miraba con aburrimiento al demonio.
De hecho ahora estaba tirado en el suelo encontrando más dificultades para mantenerse erguido ahora que había perdido dos patas delanteras, y la pérdida de sangre no ayudaba.
"¡M-MALDITO CAZADOR, PUDISTE HABER USADO EL CONTRATO DE TU DEMONIO DESDE EL PRINCIPIO... PERO TE CONTUVISTE!"
Kishibe se cruzó de brazos "Lo admito, lo hice, es que atacar de frente es mucho más divertido de lo que todos imaginan" pateó una piedra que cerca de su pie "Así es como yo me divierto" le dio una sonrisa engreída sabiendo que la victoria era de él.
"¡D-DESGRACIADO, T-TE MATARÉ, JURO QUE TE MATA-"
"Cuchillo..." Kishibe ordenó con un suspiro viendo los patéticos intentos del demonio por moverse.
"¡SÍ!"
Otro corte estridente y en vertical salió disparado desde la posición de Kishibe, fue tan veloz e inesperado que no le dio tiempo ni de pensar al demonio, el corte lo atravesó por la mitad cortando incluso la dura corasa de su espalda con bastante facilidad. Para las espadas de Kishibe era imposible cortar eso, pero no fue un problema para el demonio cuchillo.
"¿Q-q-q-que?" fue lo que logró refutar el demonio araña sintiendo como todo su cuerpo fue cortado por la mitad, pudo sentir como sus órganos, cerebro y tripas fueron atravesados sin darle la oportunidad de parpadear.
"N-no..." ya no había intensidad en sus últimas palabras, su cuerpo cayó por completo al suelo abriéndose por la mitad y revelando todo su interior, la cantidad de sangre verde que se estaba derramando era descomunal, pero no inesperada con esta clase de ataque.
El demonio estaba muerto.
Ellos habían ganado.
Igual que todos los días.
Kishibe vio como Quanxi caminaba hacia él con naturalidad, detrás de ella habían cientos de cuerpos de arañas muertas cortadas en diferentes pedazos.
"Este día empezó de la forma más calmada, y terminó de la forma más asquerosa posible" comentó mientras miraba como la sangre llegaba a sus zapatos.
"Solo otro día como cualquier otro en el trabajo" Kishibe dijo mientras sacaba su segunda katana del cuerpo del ya muerto demonio.
Quanxi miró a su alrededor apreciando todo el caos que se provocó, no era una vista extraña. El suelo estaba partido, varios edificios destruidos, y mucha sangre exparsida en el suelo.
Kishibe no podía tener más razón ahora mismo.
Ambos escucharon más pasos acercándose y se voltearon para ver a Hiro acercándose con cautela hacia ellos, parecía muy anonadado e incrédulo. Aunque para ser la primera vez que presenciaba una batalla de este calibre se lo tomó muy bien.
"¿Ves niño? Te lo dije" Kishibe le dio una sonrisa orgullosa (pero de si mismo) "Te dije que iba a ser genial"
Hiro miró asombrado al cadáver del demonio sintiéndose aliviado de que no llegó a matar a nadie "Eso... Eso si que fue otra onda"
Miró a sus dos maestros con admiración palpable en sus ojos "Ustedes son asombrosos"
Kishibe y Quanxi solo le sonrieron.
"¡Y no se olviden de mí, el demonio cuchillo, yo hice todo el trabajo!" dijo con orgullo.
A pesar de que para Hiro el demonio cuchillo tenía una actitud nefasta, debía admitir que su poder no era cosa de risa, nadie que podía cortar un edificio por la mitad como si fuera papel debía subestimarse.
"Sí... Tú también eres genial" Hiro esperaba ver a los demás demonios de Kishibe en acción algún día. Aunque por el momento uno ya dejó la vara muy alta en cuanto a poder.
"¡JA, chupense esa humanos" se burló con una risa profunda.
"Hay que irnos a casa" Kishibe anunció sabiendo que este era también el final de la jornada, asique solo se dispuso a caminar con calma hacia casa. Quanxi dio un suspiro de satisfacción sabiendo esto mientras caminaba a la par de su compañero.
Kishibe sintió como unos pequeños cortes se formaban en su brazo sacándole sangre, hizo una mueca recordando las condiciones del contrato que hizo con Cuchillo hace muchos años.
"Tu sangre nunca ha sido la mejor, pero es lo que hay" habló en su mente esta vez.
Siempre era así cada vez que usaba sus habilidades, algunas de las cicatrices en su cuerpo se las ganó gracias a los contratos con sus tres demonios.
No quería admitirlo pero tal vez los altos mandos tenían algo de razón, debió haberlo pensando mejor antes de hacer tres contratos cuando era más joven.
"Es algo tarde para pensar eso..."
"Sí que lo es"
Hiro los seguía por detrás, aunque se dio cuenta que estaba pisando sangre de demonio manchando sus zapatos, esperaba que eso se pudiera quitar con jabón.
Se dio un último momento apreciar todo el caos causado aquí, tanto los demonios como los humanos podían causar tanto caos que rozaba lo exagerado, lo que Kishibe y Quanxi habían hecho aquí era algo asombroso y solo demostró el talento y los años de experiencia que habían alcanzado.
Si quería llegar a ser como ellos debía esforzarse, hacer lo que sea para ser igual de fuerte como Kishibe, e igual de rápido como Quanxi. Pero era más fácil decirlo que hacerlo, tendría que esperar 10 años para ver los resultados.
Cuatro años... Solo cuatro años más para que Kishibe le diga que es hora de aprender a pelear y como usar armas. Cuatro años en los que tendría que pasar su vida leyendo cosas en su mayoría aburridas pero que tal vez, solo tal vez lo ayuden el futuro. Aunque estaba seguro que ahora sería más fácil teniendo a Makima a su lado.
Hiro podía predecir que los siguientes cuatro años no serían tan interesantes, pero con solo pensar que tendría a Makima a su lado lo hacía mucho más llevadero.
'El futuro es tan incierto y aterrador, ¿No lo creen mamá y papá?' pensó mirando al cielo con una sonrisa soñadora.
0O0O
Capitulo publicado en wattpad el 12 de septiembre de 2023
Notas: Tú waifu no es real.
Ahora que te acabo de recordar eso vayamos con las verdaderas notas.
Yo estrenando doble capítulo en el mes es igual o más raro que... Bueno cualquier cosa que se te venga a la mente.
En todo caso es raro, pero es que andaba inspirado esta vez no sé porque, tal vez por querer poner acción de una vez por todas en esta historia.
Y que les pareció? Esta es mi segunda vez escribiendo escenas de acción, la primera vez fue en mi otro libro y desde entonces no había vuelto a hacer otra.
Durante los 4 años que llevo leyendo fanfics me he leído muchas escenas de acción, por lo que no soy ajeno a como la mayoría de la gente las escribe, aún así siento que está muy alejado a las cosas que he leído antes. Pero espero obtener más experiencia después, la voy a necesitar sin duda.
ENTONCESSSSSSSSSS.
Solo un capítulo más...
SOLO UNO MÁS.
Solo queda un capítulo antes de dar en el salto temporal de 4 años, bueno en realidad es medio contradictorio ya que voy a contar más o menos lo que pasó durante los últimos meses de 1980, y el resto de meses en 1981, 1982,1983 y una minúscula parte de 1984.
Asique es más o menos un salto temporal porque solo voy a contar unas cuantas cosas en pequeños escenarios.
Tendremos al Hiro adolescente dentro de poco.
No estoy seguro si ese capítulo salga este mes igual que este, que como vieron al final fue largo con 9k palabras, pero algo me dice que el capítulo 24 será igual o más largo, mi instinto me lo dice.
Por lo que creo que puede salir el próximo mes, pero si me encuentro con la suficiente inspiración puede que pase un milagro y estrene triple capítulo en el mes.
Pero ya veremos.
Dios se vienen grandes cosas para Hiro y Makima que yo mismo no puedo evitar gritar.
*grita*
Nos vemos.
