Capitulo 24: Esto ni siquiera es la mitad del camino.

Descargo de responsabilidades: Chainsaw no me pertenece, solo Tatsuki Fujimoto es capaz de lucrarse son su propia obra, esto es solo un fanfic en un universo alterno.

Notas: El capítulo que ustedes, la audiencia especializada, van a presenciar es algo largo, asique sí están viendo esto de pasada les recomiendo que primero encuentren un lugar cómodo para leerlo, busquen algunos chips y sodas para complementar, créanme, es muy relajante.

Aunque creo que soy solo yo, pero con tantos escenarios que escribí esto me pareció muy largo de escribir.

Dependerá de cada uno de ustedes descubrir si esto se siente forzado o no, por mi parte, un poco, creo que saltarse 4 años cuando ya he sentado muchas bases para esta historia es algo forzoso, solo un poco, pero de igual manera se tenía que hacer.

Porque ya no tengo más ideas en las que meter al Hiro de 10 años, el resto de ideas en mi cabeza abarcan la vida del Hiro de 14 años en adelante hasta que llega a sus 27 años, justo en 1997 cuando inician los eventos del manga.

Y porque déjenme decirles que escribir a un niño de 10 años es más difícil de lo que imaginan, en especial si uno quiere hacerlo lo más realista posible a como un niño pequeño afrontaría estos problemas en la vida real, lo cual al final no resultó de la manera esperada pero pues... Son niños de anime xd, un tipo en hizo una broma de porque Hiro actuaba de esa manera si apenas tenía 10 años, pero luego recordó que eran niños de manga y se le pasó.

Ustedes saben a lo que me refiero, como que el anime ya nos tiene bien ajustados a como deben ser los protagonistas si se quiere contar una historia de origen, aunque yo al igual que muchos que escriben fanfics (y prácticamente cualquier escritor) tratan de darle a sus protagonistas su propio toque, ese con el que piensan que se vería genial al retratarlo en palabras, y que algunas veces está lejos del orden establecido.

Por mi parte estoy mayormente orgulloso de como he escrito a Hiro, a muchos de ustedes parece agradarles y me hace feliz porque sé que por el momento lo estoy llevando por el camino correcto. A pesar de que el núcleo de los fanfics de CSM sea el mismo hombre motosierra (el manga literalmente lleva su nombre) la gente ha logrado aceptar a Hiro como si ya fuera otro protagonista de ese mismo universo, aunque eso siempre puede diferir de cada quien.

Por mi parte a pesar de que Hiro llegue a los arcos del manga la trama principal siempre seguirá siendo sobre Denji y Pochita, y por supuesto, Makima. Solo que veremos como nuestro prota en turno (Hiro) se desenvuelve con los demás en esos conflictos, y en el como su presencia tuvo un impacto significativo para los que lo rodean, en especial para Makima.

Por lo que pueden estar seguros que no dejaré de lado a Denji y su parte del protagonismo, él seguirá siendo un personaje clave para esta obra.

Por último quería decirles que esta vez no dejaré notas finales como siempre hago al final de cada capitulo, mejor daré más información en otra nota de aclaraciones como la que hice anteriormente hablando de los salarios de los cazadores.

Serán importantes para que no se pierdan de detalles interesantes sobre los siguientes arcos.

Oigan pero pónganse a pensar en esto que si está bien loco cuando lo analizas bien.

Todo lo que conté sobre la vida del Hiro de 10 años no ocurrió ni en una semana XD, en el capítulo 8 empezamos en un jueves, en el 9 hasta el 14 en un viernes, en el 15 hasta el 18 en un sábado, en el 19 hasta el 22 en un lunes, y el 23 en un martes (Pónganse a ver sus propios calendarios de sus celulares y busquen septiembre de 1980, porque curiosamente el capítulo 23 inicio en un 23 de septiembre, y el 24 pues je... está iniciando en un 24 de septiembre también)

Joder, no sé si soy una mierda para alargar las cosas, o si soy bueno para dar continuidad. Ustedes díganme.

0O0O

24 de Septiembre 1980.

Makima no mintió cuando le dijo que era probable que no se verían todos los días, ya era casi la hora de irse a casa y Hiro no la había visto en todo el día.

Sus ojos miraban atentos a la entrada de la biblioteca, como si esperara verla entrando con esa sonrisa serena que podía transmitir muchos significados, y sus ojos muy atentos a todos sus movimientos. Aunque dudaba mucho que pudiera verla a simple vista, aún estaba esperanzado de poder hablar con ella el día de hoy.

Hablar con Makima haría más entretenida las cosas, y tal vez podría aprender algo de ella, después de todo ella tiene mucho más conocimiento sobre los demonios que él, probablemente era una experta para este punto.

Siendo realistas, cualquier persona era una experta a comparación de él, pero se esforzaba por mantener los ojos abiertos mientras leía un libro con la idea de que cualquier conocimiento sería fundamental en el futuro.

O al menos eso le había dicho Kishibe, Hiro seguía sin creer que la teoría le ayudaría en el futuro cuando la práctica debería ser la más importante, sabía que una no podía funcionar sin la otra pero eso no volvía menos tedioso el tener que leer muchas páginas con varias palabras complejas.

En todo caso, ¿Esta clase de lecturas eran aptas para alguien como él? Quería creer que sí.

Hiro resistió el impulso de suspirar de frustración, sentía que todo esto no lo estaba llevando a ninguna parte, la mayoría de cosas en los libros de la biblioteca no eran de su agrado o interés. Lo máximo que le había llamado la atención era ese libro sobre la información de los demonios, pero no sabía en dónde lo había puesto la doctora Yuna, aún así se sentía muy reacio a tocar eso de nuevo, al menos por un tiempo.

No quería que lo reprendieran otra vez con amenazas de muerte incluidas.

"Verte de esa forma me trae malos recuerdos" Quanxi estaba a su lado esta vez, ella tenía las horas libres en la tarde asique decidió acompañar a Hiro este día, era mejor que dejarlo aquí solo a comparación de Kishibe que no se tomó la molestia de escoltarlo el día de ayer.

Era como un método de seguridad extra hacia él, por más que las cosas estuvieran bien entre él y Makima, nada les aseguraba que él no se metería en problemas... De nuevo.

El peligro acechaba en varios lados, en especial en un lugar como este.

Tal vez Hiro sería talentoso en el futuro para meterse en lugares peligrosos de forma imprudente, podía imaginárselo, así es como empezaban todos.

"¿Por qué? ¿Será porque me vez a punto de desmayarme por aburrimiento?" Hiro se rio de forma sarcástica.

Quanxi asintió "Exactamente, nunca me agradó esta parte de las pruebas, pero en mis tiempos siempre me obligaban a aprender todo lo que había en los libros porque al final de cada mes teníamos un examen que evaluaba nuestro conocimiento adquirido, de esa forma podían saber si aun estábamos aptos para seguir entrenándonos o si deberían descartarnos" aclaró rápidamente no queriendo sumergirse en esos amargos recuerdos.

Hiro emitió un sonido de disgusto "Dime por favor que no me obligaran a hacer un examen"

"No lo creo, porque ni siquiera sabemos como crear un examen escrito" se encogió de hombros.

Hiro se sintió aliviado, lo que menos necesitaba en su vida eran más exámenes.

Volvió a ver la entrada de la biblioteca esperando a que pasara algo relevante. Un suspiro cansado salió de él finalmente rindiéndose a la posibilidad de que Makima viniera hoy.

Quanxi notó eso y puso una mirada comprensiva pero divertida al mismo tiempo "Supongo que esperabas volver a verla de nuevo hoy"

Hiro miró a Quanxi, sus mejillas se sentían un poco cálidas "¿Es muy obvio?"

"Has visto la puerta como cinco veces durante la última hora, yo diría que sí" Quanxi recordó como le dijo a Kishibe que a la edad de Hiro muchos niños suelen despertar sentimientos confusos que suelen confundir con otros erróneos, Hiro estaba en ese camino, estaba muy segura.

No se tenía que ser muy listo para saber que a largo plazo Hiro tendría serios problemas para sacarse a Makima de la mente, mucho más serios que los que tiene actualmente.

Si ellos llevaban su amistad a algo más allá, podría ser algo muy bueno... O muy perjudicial.

¿Qué clase de desquiciado querría tener una relación amorosa con un demonio?

Solo Hiro probablemente.

Por la forma en que siempre se miraban, cualquiera podría ver un futuro muy extraño entre ellos.

Ambos estaban muy obsesionados con el uno y el otro, pero no lo sabrían hasta que punto cuando ya fuera demasiado tarde.

O bueno, al menos eso sucede siempre en las novelas románticas.

"Realmente esperaba poder hablar con ella de nuevo, tal vez todo esto sería menos aburrido y tedioso" Hiro admitió.

"Hmm, probablemente... Pero no te preocupes, tal vez la vuelvas a ver mañana, no es como si ella pudiera ir a otro lado después de todo"

Hiro quería creerle a Quanxi, así tal vez se sentiría más aliviado sabiendo que Makima estaba bien, al menos quería asegurarse de eso.

Pero no fue así.

Hiro no vio a Makima en toda esa semana.

0O0O

30 de septiembre 1980.

Poco a poco se estaba acostumbrando a esta clase de afectos conforme pasaban los días, su corazón no se aceleraba como un loco como las primeras veces, sus mejillas aun se ponían rojas pero con menos intensidad, la forma en que devolvía las muestras de afecto eran menos forzosas, en general su nerviosismo había disminuido considerablemente.

Los únicos que no se habían acostumbrado a esto eran sus huesos.

Hiro estaba sentado en una de las sillas de la biblioteca y Makima estaba a su lado sentada en otra, actualmente el demonio del control estaba atacando al pobre chico con una de sus técnicas más letales.

Aplastar sus huesos por medio de abrazos cariñosos.

"¿P-podrías ser menos intensa?" Hiro sugirió haciendo un esfuerzo por hablar ya que el aire apenas le llegaba a los pulmones.

Ella se rio suavemente "¿Soy demasiado fuerte para ti?" ella aflojó un poco su agarre y Hiro se sintió más cómodo al instante "Tal vez deberías aprender a ser más resistente"

"Tal vez tú deberías aprender a controlar tu fuerza... " Hiro puso los ojos en blanco pero sonrió "Realmente te gustan los abrazos"

"Es porque no te he visto en todos estos días" ella enterró su rostro en su cuello disfrutando de su aroma "Últimamente todo se siente más aburrido sino estás aquí"

Hiro se sonrojó por ese comentario, quería decirle lo mismo pero no encontró las palabras en ese momento, tal vez el primero que siempre diga lo que piensa dejaría sin palabras al otro, en ese caso él se aseguraría de ser más directo la próxima vez.

O probablemente se echaría para atrás.

"¿Y que has estado aprendiendo?" Makima preguntó con interés, había bajado sus brazos separándose del abrazo pero acomodó su cabeza en su hombro, para ella esto era muy reconfortante.

Hiro sintió que su rostro se encendía más "B-bueno no mucho..." no podía explicar porque esto lo ponía aun más nervioso.

Era algo contraproducente ahora que ambos habían sacado a relucir sus verdaderas intenciones, ¿No se suponía que de esa forma se sentirían más cómodos el uno con el otro?

¿O aún habían más cosas por descubrir?

Probablemente era por su considerable falta de afecto femenino. El amor maternal no contaba porque era diferente, y el de Quanxi era... Bueno era algo extraño que era difícil de explicar. Al menos sabía que ella se preocupaba por él.

Hiro nunca se había imaginado lo difícil que sería no ponerse nervioso al estar cerca de una chica, especialmente si esa chica buscaba constantemente el contacto físico como Makima.

Hasta que conoció a Makima no supo lo que era convivir tanto con alguien del sexo opuesto.

(N/A: Jugador de LoL promedio)

Hasta ahora se había acostumbrado más a la presencia de amigos masculinos, bueno solo tenia a uno, pero fue así durante tres años hasta que la conoció a ella. Podía sentir las diferencias más significativas entre un amigo masculino y uno femenino

¿El tener a una chica como amiga siempre significaba tener más contacto físico?

¿O siempre podía variar?

¿En todo caso, eso al menos significaba algo?

¿O solo eran mujeres siendo mujeres?

Esperen... ¿Eso se podía considerar un pensamiento machista?

Mujeres...

Para Hiro esto era un tema difícil de comprender, pensó que sería buena idea no tratar de averiguar como funcionaba la mente femenina, al menos por ahora.

En este momento, lo mejor era seguir manteniendo la compostura, los mejores cazadores eran aquellos que siempre lograban mantenerse cuerdos ante las peores situaciones.

"¿En serio?" por el tono de voz de Makima, ella parecía sorprendida mientras miraba a la pila de libros en la mesa, algunos estaban abiertos como si los hubieran hojeado recientemente.

Ella trató de ver a Hiro desde su posición "Pero parece que has revisado mucho del contenido de este lugar"

Hiro se rio nerviosamente "Jeje... Bueno digamos que... Este tipo de lecturas no es lo mío"

"Hmmm, ¿Y qué te gusta leer entonces?" Makima preguntó con curiosidad mientras sonreía.

¿Asique finalmente podían empezar a hablar de temas más normales entre amigos? Ya era un comienzo muy importante si Hiro recordaba que nunca habían tenido la oportunidad de hablar de temas triviales.

Hasta ahora.

"Me gustan mucho las historias de ciencia ficción" dijo Hiro tratando de mirarla desde su posición, lo cual era complicado.

"¿Ciencia Ficción? Pero eso es igual o más complejo de lo que tienes aquí" Makima señaló a la pila de libros en la mesa, ahora a parte de curiosa estaba confundida.

Hiro se rio sabiendo que su respuesta era algo contraproducente "Bueno no te equivocas, digamos que logro entender mejor las historias de ciencia ficción porque son entretenidas"

Makima se había apartado de él y se sentó de forma apropiada en su silla, aún así la proximidad seguía siendo considerable mientras ella mantenía toda su atención en él "Pero esto también es entretenido" alegó mientras tomaba en sus manos otro libro y lo abría para revelar su contenido como si fuera alguna especie de prueba irrefutable.

Hiro se estaba divirtiendo "Yo no puedo decir lo mismo, verás Makima la razón por la que prefiero otra clase de lecturas es porque las historias de ciencia ficción o de fantasías son mucho más divertidas de leer para mí, a pesar de que muchas pueden ser muy complejas, y si me entretengo mientras leo algo interesante entonces la complejidad no es un problema para mí" trató de dar su mejor explicación.

Makima trató de desglosar sus palabras "¿Entonces básicamente dices que te es más fácil leer historias de ciencia ficción porque son más entretenidas o porque tienen una premisa interesante?"

Hiro sabía que para Makima no sería un problema resumir sus explicaciones "Sí, a mí por ejemplo como no me entretiene nada de lo que hay aquí... " apuntó con un dedo acusatorio a las pilas de libros, parecía como si los libros también lo estuvieran viendo con odio.

"No puedo entender nada de lo que dicen, porque si no tienen algo interesante, no puedo seguirle el ritmo a la lectura y solo logro aburrirme... Lo cual eventualmente también me lleva a tener menos interés" Hiro esperaba haberse hecho entender.

Básicamente, la demología era una basura, no se la recomendaría a nadie ni como último recurso.

Bueno en realidad no es como si se pudiera recomendar eso en primer lugar.

¿O sí? El mundo era atacado por demonios todos los días, ¿Qué tan raro sería encontrar a un niño leyendo demología avanzada en la biblioteca de su escuela?

Él era un ejemplo ahora mismo y se dio cuenta algo tarde.

Makima miró el libro en sus manos pensativamente "Ya veo... ¿Entonces eso también quiere decir que no has aprendido nada?" ella no necesitó levantar la vista para saber que él ahora parecía nervioso.

"S-sí..." Hiro admitió con vergüenza.

Al parecer había estado en lo correcto, ella lo miró con una sonrisa divertida apreciando por un momento lo lindo que se veía.

"¿Al menos te han dicho qué debes estudiar?" preguntó.

"Me dijeron que debía aprender todo el conocimiento que fuera posible durante los próximos cuatro años, asique siempre trato de encontrar algo que sea entretenido o que me pueda servir en el futuro. Pero no ha funcionado hasta ahora, y creo que nunca funcionará" frunció el ceño pensando que ser un investigador como la doctora Yuna no era un trabajo tan divertido o interesante como imaginó antes.

Eso explicaría porque ella siempre parecía tan de mal humor, no la culparía.

¿Sería buena idea invitarla a tomar un café para hablar de sus problemas? Así ambos podían ponerse de acuerdo en que la demología y la investigación no eran tan geniales como lo creían al principio.

Eso probablemente terminaría con ella señalándolo como uno de sus problemas.

"¿Te gustaría que te explicara?" Makima sugirió sintiéndose entusiasmada con la idea.

"¡SÍ!" Hiro respondió quizás algo más alto de lo normal, tosió recomponiéndose "Q-quiero decir, sí fueras tan amable... "

Este era el momento que había esperado, que un experto le ayudara a entender todas las cosas que debía aprender de esos malditos libros capaces de matar a cualquiera de aburrimiento.

Kishibe y Quanxi rara vez se quedaban con él, y sus presencias no ayudaban mucho a pesar de lo que había creído al principio. La doctora Yuna estaba descartada, principalmente porque ella parecía no querer verlo ni en pintura.

Asique Makima era su única salvación.

'Dios te bendiga Makima... Un momento, ¿Decir eso no sería perjudicial para ella?' de nuevo las preguntas más innecesarias se estaban formando en su cabeza.

Makima se rio suavemente cortando sus pensamientos "Por supuesto que lo haré, siempre que seas tú puedo hacerlo con gusto" respondió siendo tan directa como a ella le gustaba.

Hiro se volvió a sonrojar y miró al suelo con vergüenza "G-Gracias"

Makima abrió el libro y empezó a leer algunos párrafos deteniéndose algunas veces para explicar algunos detalles, la mirada atenta de Hiro no se apartó de ella, incluso la miró con una sonrisa tonta como si se sintiera hipnotizado.

Ambos pasaron el resto del día de esta forma, con Makima leyendo y explicándole cada cosa que fuera necesaria, y Hiro oyendo atentamente asintiendo con la cabeza.

Pero Hiro nunca entendió ninguna de las cosas que dijo Makima, incluso lo dejó más perdido que al principio.

Seguía sin aprender nada de la teoría.

Pero estar con ella fue más que suficiente para hacer de este día más disfrutable, nunca se equivocó al suponer eso, incluso ella parecía muy feliz mientras trataba de explicarle todo lo que no entendía y él nunca le pidió que se detuviera por ese motivo.

Ojalá pudiera vivir esta clase de momentos más a menudo.

0O0O

Octubre 1980.

"¿Entonces ya puedes hacer artes marciales?"

"Nop"

"¿Puedes usar cuchillos?"

"Solo si hablamos de usarlos en la cocina"

"¿Al menos ya sabes disparar un arma?"

"...Eeeeem, ¿No?"

"¿Eso qué quiere decir?"

"¿Nada?"

"..."

"..."

"...Dime que al menos has hecho algo en esta ultima semana"

"Sí"

"..."

"..."

"¿¡Entonces!?"

"Oh, ¿Querías saber más?"

"¡Por supuesto que sí! ¿¡Por que otra razón tendríamos esta conversación!?"

"Bueno he estado leyendo..."

"¿Y qué más?"

"Jejeje pues... Solo eso"

"¿¡Qué!? ¿¡Solo te la has pasado leyendo!?"

"Sí... Digamos que no tuvo un comienzo de lo más agradable"

"Eso es muy decepcionante, no te ofendas, solo soy sincero"

"Lo sé, quiero decir, yo también quería llorar en el momento en que me dijeron que tendría que ser así durante los primeros cuatro años"

"¿¡Y durante cuatro años!? Déjame decirte que esa es una historia de origen muy estúpida... No creo que se la puedas presumir a alguien"

"Probablemente tengas razón. Supuestamente quieren hacerlo así para no hacerme pasar por un infierno mientras aún soy joven, pero si soy honesto preferiría entrenar hasta morir que pasar otra hora leyendo en esa biblioteca... Al menos ella hace que todo sea menos aburrido"

"¿Ella?"

"Oh, ammm, nadie olvídalo, solo estaba divagando de más"

"Hmm"

"Jeje..."

"¡Takahashi, Inoue, guarden silencio!"

Ambos niños se estremecieron por el llamado de atención de su profesora "¡S-sí maestra!" respondieron al unísono no queriendo meterse en problemas.

Que los lleven a dirección seria muy vergonzoso.

Ya había pasado la hora del almuerzo por lo que el tiempo para irse a casa estaba cerca. En todo el día Hiro había estado tratando de evitar las preguntas curiosas de Kenji, quería ahorrarse la vergüenza de decirle que solo había estado leyendo como su "primera fase" de entrenamiento, al final falló estrepitosamente, pero salió mejor de lo que esperaba.

Y por poco que se le escapa el detalle de la existencia de Makima, tendría que mejorar en ese aspecto, no podía darse el lujo de ser descuidado alguna vez.

Una hora después ambos jóvenes estaban ya en la salida, con el resto de niños corriendo hacia la libertad y escapando de esta prisión de máxima seguridad llamada escuela.

Pero hey, al menos tenían papel higiénico en los baños.

"Es muy probable que en cuatro años te vea con muchos moretones cada vez que vengas a la escuela" dijo Kenji en modo de broma imaginando como se vería Hiro en un proceso de entrenamiento que requería combate.

Hiro estaba caminando a su lado y lo miró con diversión "Prefiero eso a tener que leer todo el día, ya tengo suficiente con leer las páginas de los libros de ciencias" tan solo recordar los ensayos que tenía que terminar para la próxima semana le ponían la piel de gallina.

Pero prefería no pensar en eso ahora, hoy quería divertirse.

Hiro le había dicho a Kishibe que no lo recogiera de la escuela el día de hoy, ya que hoy iría a jugar a la casa de Kenji.

No, en realidad el término 'casa' era inadecuado en este caso, era un maldita mansión de millones de Yenes que hasta el día de hoy Hiro no podía calcular que tan grande era en realidad.

Y la razón de porque era tan divertido de ir allí, era porque los padres de Kenji le habían construido un pequeño parque de diversiones en el jardín de su casa, ¡En su casa! Hiro no lo pensó dos veces la primera vez que Kenji lo invitó a su casa a jugar, él le había dicho que sus padres tenían dinero pero nunca imaginó que eran millonarios de ese calibre.

No trató de darle mucho sentido a como pudieron construir un parque de diversiones solo para él, eran cosas de millonarios.

Y también porque a diferencia de él, Kenji no se iba a casa en auto, no, él se iba en una limusina de lujo.

Kenji abrió la puerta del vehículo por si mismo dejándola así para que Hiro entrara por su cuenta. Ambos niños se sentaron en los cómodos asientos y Hiro se maravilló como siempre de los enormes lujos de la clase alta.

De hecho se sentía muy insignificante sentado aquí, diablos, definitivamente debería tomar más leche para aprender a crecer.

"Buenas tardes joven maestro Inoue, imagino que le fue igual de bien como siempre, ¿Oh? Oh vaya, joven Takahashi que gusto verlo de nuevo" saludó su chófer personal, un hombre de edad mayor con cabello canoso y lentes de luna.

"¡Hola!" Hiro saludó cortésmente pero con mucha emoción.

"Buenas tardes, Masato" saludó Kenji con un poco más de calma y con un refinamiento que solo mostraba en los momentos que lo requerían.

A Hiro le asombraba la forma en como él lograba pasar de ser alguien extrovertido a alguien calmado y cortes de un momento a otro, probablemente por ser alguien que estaba destinado a ser de clase alta tenía que aprender a actuar como uno de ellos.

Pero él tenía la libertad de elegir cuando serlo y cuando no.

"Hiro y yo iremos a jugar otra vez, vamos a probar la nueva modificación de la montaña rusa" respondió Kenji ganándose ojos de estrellas de parte de Hiro.

"¡Sí!"

"Entendido joven maestro, en ese caso no hay un momento que perder" la limusina finalmente dio marcha hacia adelante saliendo de los terrenos de la escuela.

Hiro y Kenji pasaron el resto del viaje hablando de trivialidades, ya que por el momento no había nada más relevante que decir sobre el entrenamiento de Hiro, lo mejor era enfocarse en otras cosas, de esa forma no se le haría tan difícil ocultar que se hizo amigo de una niña demonio.

Pero Hiro estaba muy seguro de algo cuando finalmente avistó con sus ojos a la enorme mansión de la familia Inoue...

Ser amigo de un niño rico tenía muchos beneficios.

0O0O

17 de octubre 1980.

"Makima, ¿Qué tan agudo es tu sentido del olfato?" Hiro preguntó con clara curiosidad.

La niña pelirroja bajó el libro que tenía en sus manos, sus ojos amarillos lo miraron con un breve detenimiento "Muy agudo" se tocó la nariz con un dedo como si quisiera recalcarlo.

"¿Pero cómo cuanto?"

La niña tarareó unos segundo pensando en cómo darle un ejemplo, rápidamente un recuerdo desagradable volvió a su mente.

"Lo suficiente como para detectar que te rociaron con un repelente de seguridad pública" explicó con un pequeño tono de disgusto.

Hiro levantó una ceja sin entender "¿Eh? ¿A qué te refieres?"

¿Qué lo rociaron con un repelente? ¿Cuándo pasaría algo así?

"¿No sabes lo qué es un repelente de seguridad pública?" a pesar de que ya sabía la respuesta, Makima no pudo evitar reírse de la mirada confundida que Hiro le estaba dando.

"No"

"Existen repelentes capaces de bloquear el aroma de un humano, y los que les otorgan a los cazadores que han obtenido un gran desempeño en sus labores son capaces de bloquear sus aromas de los demonios. Aunque eso generalmente puede variar, para algunos demonios no es efectivo, en otros suele funcionar muy bien, y otras veces solo logran confundirlos" Makima explicó brevemente.

Makima estaba agradecida de haberse librado de esa sensación del olor de Hiro tratando de ser bloqueado por un repelente, solo lo pudo lograr estando más cerca de él y respirando su aroma normal y sin nada que le impida reconocerlo.

Si algún día se encontraba con la botella que contenía el líquido que bloqueo la esencia de Hiro, la destruiría con sus propias manos. No quería volver a pasar por una experiencia así, se suponía que el olor de Hiro estaba destinado a hacer algo que la tranquilizara y la haría saber que él estaba cerca, en lugar de eso lo único que haría un repelente sería enojarla y volvería a Hiro alguien incomodo con quien respirar a la par.

"Eso fue lo que te pasó a ti" dijo Makima mirando a Hiro con una mueca "El repelente que te pusieron hizo que tu olor fuera más incómodo de respirar, pero no lo ocultó por completo ya que aún podía sentir un toque de familiaridad en él, pero eso no lo hizo menos desagradable..."

Hiro se quedó en silencio pensando en su explicación, ¿Un repelente? ¿Qué lo rociaron?

Un momento...

"Makima, ¿Cuándo fue que sentiste eso exactamente?" Hiro preguntó sospechosamente.

Makima estaba acomodándose en su silla y volvió su atención de nuevo en el libro "Fue la segunda vez que nos vimos, el día en que fuiste aceptado para... Convertirte en un cazador" Makima habló con algo de rapidez tratando dejar el tema, no queriendo despertar otro recuerdo desagradable.

Hiro no dijo nada más pero la revelación estaba puesta en su mente con más claridad, junto con una gran irritación dirigida hacia uno de los cazadores que estaba destinado a entrenarlo.

0O0O

Más tarde ese día Hiro le estaba dando miradas extrañas a Kishibe mientras ambos iban en el auto camino a casa.

Kishibe miró de reojo a Hiro un par de veces no sabiendo por que el niño lo miraba con una extraña animosidad así de repente.

"¿Sucede algo?" preguntó con cuidado no estando seguro de lo que estaba pasando por la mente del niño.

Hiro no apartó su mirada de él, su ojo izquierdo estaba temblando "Si me vuelves a rociar con un repelente sin mi permiso, voy a tirar a la basura todas tus botellas de alcohol"

Oh.

Mierda.

Kishibe sintió un escalofrío recorrer su espalda "No te atreverías..."

"Pruébame" Hiro retó con una sonrisa siniestra.

Kishibe no se iba a arriesgar con eso.

0O0O

31 de octubre 1980.

Halloween era una un día muy especial, no es que Hiro saliera a las calles a pedir dulces ni nada por el estilo, sino que había algo especial en este día que hacía que todo el ambiente se sintiera más terrorífico muy acorde a la festividad.

Era como si este día volviera más tenebroso cualquier lugar al que iba, y eso incluía el apartamento donde vivía.

Ya que normalmente este día las temáticas de monstruos suelen ser lo típico que se suele ver en todo los lugares, eso también implicaba que el miedo general se disparara abruptamente. Por eso no era raro que muchos cazadores de demonios disfrutaran de su Halloween matando decenas de demonios que nacían el día de hoy por el miedo a diferentes monstruos de los que muchas personas se disfrazaban.

Kishibe y Quanxi lo describieron como la navidad para los cazadores, todo se volvía el doble de divertido. Pero solo ellos podían decirlo, eran de los pocos que se divertían matando demonios a lo tonto.

A Hiro le gustaba este día por una razón en particular, combinado a que el ambiente se sentía más tenebroso, Kishibe y Quanxi estarían toda la noche trabajando y divirtiéndose a su manera, eso le daba vía libre para usar el televisor de la sala y quedarse viendo películas de terror toda la noche.

"Veamos, dos bolsas de papas fritas, dos sándwiches, una lata de refresco, y mis mantas para dormir y esconderme por si algo me asusta... Sí, definitivamente lo tengo todo para pasar la noche, ¿Y tú?" Hiro le preguntó a Kishibe mientras los dos estaban en la puerta, el niño estaba envuelto en sus mantas sintiéndose muy cómodo.

"Veamos, cuchillos, armas de fuego, espadas, mis tres demonios, y mi petaca por si quiero emborracharme y ahogar mis penas... Sí, también lo tengo todo, ahora nos vemos, diviértete niño" Kishibe salió por la puerta dejando solo por fin a Hiro.

"¡Esta noche va a ser muy divertida!" exclamó con emoción mientras corría para encender el televisor, abajo del mueble estaba el reproductor de VHS junto con unos cuantos casetes de varias películas de terror americanas y algunas propias del territorio.

Pero si le preguntaban a él, prefería el contenido occidental, tenían un toque mágico que no supo describir.

Era irónico para él que le estuviera emocionando ver películas de terror cuando últimamente habían hecho lo posible por asustarlo hasta el punto de querer sacarle el alma, aún se estaba acostumbrando a que Makima se apareciera de la nada frente a él, aún era muy tétrico.

Pero el punto de las películas de terror era que eran pura ficción, y una clase de arte también desde el punto de vista crítico, lo emocionante era tener que asustarse, eso era lo divertido... A pesar de que después le podían dar pesadillas pero eso lo hacía el doble de divertido, y probablemente mucho más inmersivo si lo pensaba a detalle.

Muchos tenían otras maneras de disfrutar Halloween, esta era la manera de Hiro, y era muy disfrutable y una que muchos deberían disfrutar más a menudo.

Mientras se sentaba en el sillón con todas sus cosas preparadas para una larga noche, Hiro prendió el televisor después de seleccionar la película adecuada. Aunque un pequeño pensamiento muy curioso vino a él de la nada.

'¿Cómo sería pasar una noche de películas junto a Makima?'

0O0O

Noviembre 1980.

"Alguien... Por favor ya máteme" Hiro suplicó en busca de ayuda a alguna especie de ser cósmico o a cualquier cosa que lo sacara de esta situación.

"Vaya, no ha terminado el primer año y ya estás pidiendo que acaben con tu sufrimiento, eso como mínimo debería pasarte en el segundo año" Kishibe habló con algo de indiferencia mientras le daba otra respiración a su cigarro.

Hiro tuvo el repentino impulso de tirar todos los libros de la mesa al suelo y patearlos hasta dejarlos irreconocibles "¡Esto es tan absurdo!" gritó más frustrado que enojado en si "¡No estoy aprendiendo nada con esto, de hecho, siento que mi mente se ha llenado con tanta información innecesaria que ya ocupé todo el espacio en mi cerebro, si sigo así tendré que olvidar otra cosa para ahorrar más espacio si eso es siquiera posible! ¡A ESTE PASO VOY A OLVIDAR EL NOMBRE DE MIS PADRES!" se jaló el cabello enfatizando lo irritado que estaba en este momento.

Es que... Jesucristo, hasta ahora lo único que había logrado era terminar la primera tanda de libros del primero de muchos estantes en toda la biblioteca, dos meses se tardó, dos meses en los que no encontró nada interesante que lo ayudaría a largo plazo en su vida como cazador, esto fue una perdida de tiempo muy considerable, hasta ahora lo mejor que había aprendido fue desde esa vez que Hiro acompañó a Kishibe y a Quanxi al trabajo, incluso entonces aún le quedaban muchas dudas que no fueron respondidas en el momento con la esperanza de aprender más otro día.

Pero eso fue hace mucho, y desde entonces no había vuelto a ser invitado al trabajo de otros.

"¿Algún día me llevarán con ustedes de nuevo?" Hiro preguntó ahora un poco más calmado mientras extendía los brazos sobre la mesa y recostaba su cabeza.

Kishibe no le prestó atención mientras miraba al techo y seguía inhalando su cigarro, Hiro tosió un poco por el humo que se estaba acumulando a su alrededor "Probablemente, lo que pasa es que si te llevamos muy seguido probablemente sea mal visto"

"Pensé que habías dicho que eso no te importaba" Hiro argumentó mientras agitaba su mano frente a él alejando todo el humo posible de su cara.

"Bueno... No, pero si ven que llevamos a un niño al trabajo todos los días de la semana podrían empezar a verlo como algo inadecuado"

"Es inadecuado"

"A lo que me refiero es que si alguien te ve más seguido con nosotros en el trabajo y tan cerca del peligro podrían empezar a ponernos una especie de advertencia, y luego tendríamos que dar una larga explicación junto con informes innecesariamente largos de porque es necesario hacerlo" Kishibe aclaró con una pequeña mentira.

Por supuesto que quería evitarse todo el papeleo por el momento, lo que no quería era que los altos mandos pusieran el ojo en Hiro más de lo necesario, ellos estaban al tanto de su existencia y la aceptaron con mucha indiferencia. Pero quería evitarle al niño el tener que conocer a esos fósiles a una edad tan temprana, no era necesario, al menos no por ahora.

Dejarían al niño mucho más traumado... Pero estaba muy seguro que el día en que Hiro conociera a los altos mandos iban a pasar cosas muy interesantes, probablemente se desataría una especie de discusión como la que tuvo con Yuna pero eso sería mejor guardarlo para cuando el ya fuera mayor, el niño no podría contra ellos, lo pulverizarían en un abrir y cerrar de ojos.

Era mejor que el disfrutara de esta especie de paz mientras aún era joven, la frustración por leer no se le iba a comparar con la frustración que obtendría cuando ya fuera cazador.

Hiro chasqueó la lengua "Entonces esto es un caso perdido..." estrelló la cabeza en la mesa con fuerza ahogándose en sus propias penas, aunque rápidamente lo lamentó por lo fuerte que fue el impacto en su frente.

"Relájate, ya va a terminar el año y con ello tu primer año de entrenamiento" Kishibe trató de animarlo.

"Entrenamiento entre comillas, esto sigue sin ser de mucha ayuda" Hiro expresó de nuevo su descontento con los libros. Las esperanzas de aprender algo se habían esfumado.

"Algún día lo será"

"¡No claro que no!"

"Claro que sí"

"¿¡A ver, dime el como me sirve aprender 'Fuentes primarias y secundarias: Identificación de textos que se consideran fuentes confiables de información sobre demonología y cómo se diferencian de las fuentes menos confiables en el mundo'!?" Hiro cuestionó con dureza mientras mostraba el libro en sus manos con el mismo titulo.

"Eso... No creo que te ayude precisamente, creo que eso es más para el trabajo de un investigador" Kishibe empezó a considerar que tal vez fue una mala idea no revisar lo que le daba a Hiro para leer.

"¿¡LO VES!? ¡Las cosas que están aquí ni siquiera son para mí!" sus manos estaban temblando.

Kishibe buscó en la pila de libros algo, lo que sea que pudiera calmar al niño al menos durante un buen tiempo, de repente sus ojos captaron un libro con un titulo interesante, se lo mostró a Hiro quien parecía a punto de cometer un crimen de odio contra él "¿Y que tal este?"

Hiro leyó el titulo.

Leyendas y folclore.

'Exploración de las leyendas populares y el folclore relacionado con los demonios en el mundo ficticio y real, incluyendo historias populares sobre héroes que enfrentaron a estos seres malignos'

"Eso suena... Mucho más interesante que el resto de cosas que he encontrado hasta ahora" Hiro tomó el libro con cuidado y hojeó la primera pagina, Kishibe notó como este finalmente había logrado bajar su intensidad.

Era raro ver a Hiro así de intenso, pero podía entenderlo a la perfección, él mismo se puso así a su edad cuando le tocaba leer demasiado, prefería darse un tiro a la cabeza que pasar otro segundo con un libro en la mano. Pero al final del día sabía a la perfección que siempre había algo interesante para alguien entre ese montón de libros, solamente que Hiro estaba tardando en encontrarlo al igual que todos.

Nunca entendería como es que Yuna no se dormía leyendo estas cosas.

"Bueno esto me servirá por ahora" Hiro comentó mientras no apartaba sus ojos del libro "Las anécdotas suelen servir como reemplazo de las historias más interesantes"

"Te lo dije"

"Sí, sí lo que tu digas" Hiro agitó su mano "Por cierto..." levantó la vista por esta vez.

"¿Como es que te llamabas? Tuve que olvidar tu nombre para hacer más espacio en mi cerebro"

Kishibe no dijo nada, solo se rio sabiendo que Hiro estaría entretenido por lo que restaba del año, como mínimo. El primer año de los ochenta se estaba acabando, y todos podían decir que este fue el año de muchos cambios.

"¿Qué es tan gracioso?" Hiro preguntó con una mirada en blanco.

0O0O

Noviembre 1980.

Hiro estaba sentado cerca de la ventana de su cuarto, en sus manos estaba el retrato familiar de él y sus padres.

Lo sostuvo con mucha delicadeza no queriendo dañarlo de alguna manera, sus ojos escanearon a las dos personas que lo trajeron a este mundo con melancolía.

Aun los extrañaba.

Siempre los extrañaría.

Sin embargo conforme pasaban los meses y años poco a poco los recuerdos de sus padres se hacían más borrosos, lo asustaba, no quería olvidar ningún momento importante que hubiera pasado con ellos. Es por eso que siempre que podía volvía a ver el retrato para no olvidar al menos sus rostros.

Extrañaba tanto a su mamá.

"Hiro levántate, es hora de ir a la escuela" la voz de una mujer Hizo que el niño de apenas seis años de edad abriera sus ojos con lentitud.

El niño logró levantar su mitad inferior en la cama y se frotó uno de sus ojos mientras la mujer se sentaba a su lado, mirándolo con cariño y dulzura apreciando lo lindo que se veía su hijo siempre que se despertaba.

Era muy lindo cuando se veía molesto por eso.

"Mami... Aún tengo sueño" Hiro dijo molesto mientras hacía un puchero.

La mujer se rio "Lo sé lo sé, pero hoy es viernes asique estás más cerca del fin de semana" puso un dedo en su barbilla mientras fingía pensar seriamente "¿Qué te parece si mañana vamos al parque a jugar en los juegos que te gustan? ¿Te levantarías temprano solo por eso?"

Todo rastro de somnolencia desapareció mágicamente "¡Sí, sí quiero ir! ¡Te prometo que me levantaré temprano" Hiro dijo con mucha alegría reflejado en su rostro mientras corría rápidamente al baño.

La madre de Hiro rio suavemente sabiendo perfectamente que las cosas que hacían feliz a su hijo eran suficientes para hacer que se levantara de la cama.

El recuerdo voló por la mente de Hiro de forma automática, era uno de los recuerdos donde podía recordar más claramente a su madre, su voz y su rostro eran claros allí.

En los demás apenas podía discernir que la mujer que recordaba era de hecho su madre. Solo tenía que recordar su rostro una vez más y el recuerdo se haría más claro.

Hiro también extrañaba mucho a su padre.

En el patio de una casa había un niño que estaba terminando de crear una obra maestra.

"¡Papá papá!" Hiro de seis años llamó con entusiasmo mientras la nieve caía sobre su cabeza "¡Mira, ya terminé el muñeco de nieve!"

Hiro le presentó a su padre su versión de un muñeco de nieve, era pequeño, apenas dos bolas de nieve de tamaño considerable servían como el cuerpo. Hiro le había dicho que estaba dispuesto a hacerlo por su cuenta esta vez y que no necesitaría de su ayuda, por eso no fue raro que el hombre de nieve no pasara del primer metro.

Una rama y dos piedras servían como la nariz y los ojos respectivamente, junto con otras dos ramas de tamaño más largo para los brazos, solo que estas dos últimas no coincidían con el tamaño y color.

Su padre miró con interés el muñeco de nieve "Hmm"

"¿¡Qué piensas!? ¿¡Se ve asombroso verdad!? ¡Espero que me dejen ponerlo aquí como un monumento!" Hiro dijo con orgullo.

"Bueno... Definitivamente no creo que puedas vivir de ser un artista" su papá respondió con sinceridad.

Quizás demasiada.

Hiro se sintió indignado "¡Oye, es una obra de arte por donde lo veas!" se acercó al muñeco de nieve y lo abrazó casi protectoramente "¡Está hecho con mucho esfuerzo y dedicación!"

Su papá se divirtió mientras miraba a su hijo tratando de defender su muñeco de nieve "Creo que tienes razón, probablemente es una obra de arte que yo no puedo comprender" dijo mientras se arrodillaba para estar a su altura.

Hiro se cruzó de brazos "¡Así es!"

"No soy un experto..." ladeó la cabeza mientras sonreía "Pero creo que puede mejorar, aquí" se quitó su propia bufanda sintiendo como el frío inundaba la piel de su cuello.

Pero lo ignoró.

Puso la bufanda en lo que parecía ser el cuello del muñeco de nieve, luego hizo lo mismo con su propio gorro y lo puso en la cabeza.

"Eso es, ahora se ve mejor" su papá dijo casi de la misma forma que Hiro presentó su muñeco de nieve.

Con un orgullo difícil de explicar.

"Hmm, es aceptable" dijo Hiro mientras aceptaba que el hombre de nieve ahora se veía mucho más presentable.

"Tienes suerte de que tu padre no haya estudiado arte, sino no tendríamos qué comer" ambos sabían que no eran expertos, pero hacían lo mejor que podían en este tema.

Ambos necesitaban a mamá, ella por alguna razón si era una experta haciendo muñecos de nieve.

"Eso me recuerda, tu madre debería tener el chocolate caliente listo para este punto, ¿Nos vamos ya?" su papá preguntó con una sonrisa sabiendo cual iba a ser la repuesta de su único hijo.

Los ojos de Hiro parecían brillar "¡Sí, chocolate caliente, vamos de una vez!"

Hideki Takahashi solo pudo sonreír a la imagen de su hijo corriendo a la cocina de su casa.

El recuerdo de su padre pasó de la misma manera, rápida y casi efímera eludiendo muchos detalles en el camino. Pero el sentimiento central estaba allí... Un momento feliz.

Momentos felices que pasó junto a sus padres durante sus últimos meses de vida. Habían pasado ya tres años desde entonces y era una mentira decir que Hiro se había acostumbrado a no tenerlos.

Nadie en el mundo podría, nadie.

Pero de todos modos debía seguir adelante, era lo que ellos hubieran querido para él.

Ver el retrato hacía que Hiro se sintiera feliz y triste al mismo tiempo, era inevitable no inundarse de recuerdos felices pero al mismo tiempo dolorosos.

Hoy en día era más llevadero pero el sentimiento de opresión en su pecho aún no se había ido.

Quería a sus padres más que nada en el mundo.

Miró por la ventana una vez más dejando en su mesa la foto, fue allí que Hiro notó algo importante afuera.

Pudo notar como el primer copo de nieve se pegaba a la ventana.

0O0O

22 de Diciembre 1980.

"¿Tú cómo celebras navidad, Makima?"

La niña dejó de ver por la enorme ventana para encarar a su amigo, enfrente de ellos la urbe conocida como Tokio estaba bañada en una enorme manta de nieve blanca.

"¿Navidad?" preguntó sin comprender.

"Sí, navidad" Hiro repitió sonriendo "¿Si sabes... lo que es la navidad verdad?"

Makima volvió a ver por la ventana "Tengo una idea general de como funciona esa celebración" respondió con tranquilidad no sabiendo a donde iba esta conversación.

Hiro también volvió a apreciar la vista de la ciudad desde una de las enormes ventanas del centro de entrenamiento, definitivamente era un buen lugar para tener una vista panorámica de la ciudad, no era tan alto como el edificio donde vivía pero servía de todos modos.

La ciudad se veía hermosa en esta época del año.

"¿Entonces la celebras?"

"No" Makima respondió con tanta sinceridad que sorprendió a Hiro.

"¿Qué? ¿En serio?" Hiro estaba confundido al principio pero rápidamente se recompuso al entenderlo.

"Oh, cierto... "

No le gustó el entenderlo, pero lo aceptó de todas formas porque en este caso no había mucho que podía hacer por ella, y no es como si los demás lo dejaran hacer otras cosas para hacer que Makima supiera lo divertido de la navidad.

Además, a ella no parecía importarle en lo más mínimo.

Él junto a Kishibe y Quanxi solían celebrar navidad y año nuevo saliendo a comer a algún restaurante con la mejor comida de la ciudad, era más que suficiente para los tres.

En cambio Makima no celebraba navidad de ninguna manera, porque no se lo permitían y ella no parecía interesada en lo más mínimo.

Quizás era porque nunca lo había experimentado en primer lugar, por eso no podía emocionarse igual que él. Era algo triste pero comprensible al mismo tiempo.

Tal vez algún día él podría enseñarle.

Algún día.

Sí, la idea de pasar una navidad junto a Makima no sonaba como una mala idea.

Repentinamente una mano encontró la suya, la apretó con fuerza incluso entrelazando los dedos sintiendo de mejor forma la piel fría contra la suya.

Hiro sintió como su cara se ponía completamente roja.

Miró a Makima en busca de una explicación a su acción reciente, ella no lo miraba porque al parecer la vista de la ciudad era mucho más cautivadora esta vez, aún así ella pareció sentir su mirada que exigía respuestas.

"Hace frío"

Makima actuaba de esta manera casi descarada y repentinamente, que sentía que nunca se iba a acostumbrar.

Pero era lindo.

0O0O

15 de Agosto 1981.

"Sé lo que estás pensando" Kishibe se sentó junto a Quanxi en su mesa, y miró a Hiro con el ceño fruncido.

"¿Y eso es?"

"Estás imaginando cómo sería celebrar este día junto a ella" dijo Kishibe haciendo alarde de los posibles pensamientos de Hiro.

"¿Es un crimen hacerlo?"

"Es raro, ¿Por qué te gusta pensar en cosas que no pueden pasar?"

Hiro puso los ojos en blanco "Deja de tratar de urgar en mis pensamientos, además, solo son pensamientos intrusivos, pueden o no volverse realidad, no tiene nada de malo imaginarse un mundo diferente de vez en cuando"

Kishibe suspiró pasando una mano por su cara "Solo... Evita que sea tan obvio la proxima vez, es muy frustrante"

Quanxi estaba mirando entre los dos "No dejes que esos pensamientos te molesten niño, especialmente en este día" dijo captando la atención de Hiro.

Él se frotó el brazo "Lo sé, solo creo que me gustaría que ella también estuviera aquí, lo haría más especial" se sonrojó después de decir eso.

"Algún día, tal vez cuando ella ya pueda tomar decisiones por ella misma" Quanxi sabía que una vez que Makima cumpliera los veinte años, ella y Hiro serían más que capaces de tomar sus propias decisiones.

Para decirlo de mejor manera, serían libres de hacer lo que quisieran.

"Dejemos de pensar en ella por una vez" Kishibe habló tratando de sacarse de la mente el hecho de que algún día, (probablemente) tendría que convivir forzosamente con el demonio del control, y todo porque Hiro lo quería así.

"Vámonos ya" él se levantó de la mesa para dirigirse a la puerta "Hay un cumpleaños que celebrar"

Lo menos que necesitaban era enredarse de nuevo con el tema de Makima y sus posibilidades de celebrar diferentes festividades junto a Hiro.

Y mucho menos en el cumpleaños de Hiro.

0O0O

14 Febrero 1982.

Hiro estaba sentando en el sofá viendo la televisión sintiéndose sin ganas de hacer algo en este día. No es como si pudiera hacer mucho en realidad.

San Valentín era probablemente la celebración más neutral para él, no podía celebrarla, pero tampoco se sentía mal por no hacerlo.

No es como si tuviera una pareja para hacerlo en primer lugar, y no es como si tuviera permitido tener una, en la escuela la profesora les había dicho a todos que era recomendable esperar al menos hasta la adolescencia para que empezaran a pensar en relaciones serias.

Nadie entendió porque de repente sacaron ese tema a colación, Hiro estaba muy seguro que la única cosa en la que pensaba su clase ahora mismo era esperar con impaciencia la hora de salida.

Aunque a veces podía variar según el género.

Las chicas de su clase solían hablar de cosas totalmente incomprensibles que ningún varón entendería, era casi como un idioma diferente, estaba muy seguro de eso.

Los chicos por otro lado solían hablar de cosas comprensibles, como deportes, música, películas, cosas que Hiro podía entender y a veces entrar en una conversación al respecto.

Incluso algunos de ellos hablaban de que aún no podían superar la caída de Constantinopla desde 1453, era comprensible.

Por lo que sí, lo que menos tenían en mente ahora mismo era tratar de conseguir alguna relación seria con otra persona.

Hiro esperaba que no fuera el único de su clase que pensara lo mismo, no quería sentirse como el único con razonamiento en el lugar.

Además...

La puerta del apartamento se abrió de golpe, Hiro no se volteó para ver quien había entrado dando pasos lentos y arrastrados.

Un minuto más tarde, Kishibe se había sentado junto a él en el sofá, Hiro lo miró de reojo y tal como esperaba pudo notar como él se veía tan magullado como todas las veces en este día.

Quanxi no tuvo piedad con él de nuevo.

"¿Noche difícil?" preguntó y Kishibe sabía muy bien a lo que se refería.

"Es una mentira" Kishibe trató de responder sintiéndose al borde de la muerte "El día de san Valentín no ayuda a que todo sea más romántico a tu alrededor"

Todos los días de san Valentín, y desde que Hiro vivía con Kishibe, él había visto como el hombre volvía a casa completamente golpeado y magullado, con varios moretones y cicatrices nuevas. Todos fueron causados por Quanxi, quien había rechazado sus intentos de coqueteo una vez más de la forma que todos conocían.

Kishibe había estado intentado conquistarla en este día especial con la excusa de que era el día del amor y la amistad, y que por lo tanto era necesario que ambos pasaran una noche romántica.

Por supuesto, no salió como esperaba.

No es como si nadie esperara que fuera diferente esta vez.

"Creo que simplemente no eres su tipo" Hiro bromeó ganándose una mirada molesta de Kishibe.

"Prefiero no tomarte en serio, no eres un experto en el tema después de todo"

Hiro se encogió de hombros "Sí, pero incluso yo sé que deberías considerar rendirte con ella, digo, has estado así con ella desde que se conocen ¿O no? Tal vez lo mejor sea solo... Quedarse como están ahora"

Kishibe se rio secamente "No lo entiendes niño, ese es el problema" Hiro era alguien que podía meterse de lleno en un tema si le enteresaba lo suficiente.

Pero él no sabía lo que era el amor, al menos no el de este tipo.

Aun no.

Lo que Quanxi le dijo hace dos años volvió a su mente así de la nada, como si fuera una especie de señal o advertencia con la que no se podía jugar o tomar a la ligera.

Hiro y Makima... Juntos.

Kishibe miró a Hiro por un instante "Pero no estás lejos de entenderlo..."

Hiro levantó una ceja "¿Por qué lo dices?"

Kishibe seguía odiando ese pensamiento, pero las cosas seguían igual que hace dos años.

Hiro y Makima seguían siendo amigos, y aun cuando ambos no se veían todos los días, su amistad seguía intacta igual que el primer día. Se podía decir que la situación no hacía más que empeorar desde su punto de vista.

Pero ya no había nada que podía hacer, tal vez lo único que sí podía hacer era llamar al niño un desquiciado por meterse en cosas que ni le convenían en primer lugar.

Aunque eso también era bueno si consideraba que podía ayudarle a su entrenamiento.

Pero no quería imaginar el día en que todo se pusiera peor de lo que ya era, el día en que Hiro llevaría esto mucho más lejos de lo que imaginó en primer lugar.

El día en que él entendería porque aún no se rendía con Quanxi.

"Solo una corazonada"

0O0O

Julio 1982.

"Atento niño, cada vez que estés patrullando por las calles debes mirar dos veces a tu entorno por si hay alguna anomalía" Kishibe le dio a Hiro uno de sus mejores consejos.

Hoy de nuevo Hiro había sido llevado con Kishibe al trabajo, solamente que la presencia de Quanxi no los acompañaba esta vez, algo sobre que ella tenía que ir a visitar a una conocida a su casa, fue la excusa que ella le dio.

Kishibe vio algo muy extraño en todo eso pero lo dejaría pasar por ahora.

Hiro asintió a su lado "Comprendido, atento y sin distracciones, lo tengo"

Los dos estaban caminando en un parque público a la vista de cualquiera, varias personas pasaban por allí, algunas estaban teniendo un día de picnic, otras estaban trotando por el pavimento haciendo su rutina del día a día, habían varios niños jugando en los columpios o deslizaderos colocados en el lugar.

Otros estaban fumando hierba en las esquinas más solitarias, cosas que normalmente se harían en un parque para todo público.

"¿Seguro?" Kishibe preguntó no tan convencido "Te conozc veces puedes distraerte fácilmente"

Hiro le dio una sonrisa engreída "No te preocupes por eso, soy totalmente capaz de- ¡Oh mira, un perro!" Hiro gritó asombrado mientras corría hacia el canino quien estaba sentado tranquilamente en el césped.

"¿Quién es un buen chico?" Hiro acarició al perro por todos los lados posibles, y el animal solo le movió la cola sin comprender porque otro humano se le acercó de la nada a abrazarlo, pero lo aceptó con gusto.

A Hiro le gustaban mucho los perros, le parecían más lindos que los gatos.

Kishibe estaba inexpresivo viendo las ocurrencias del chico, la idea era tratar de estar atento pero la mente de un chico de 12 años tendría serios problemas con eso.

"Ese perro se ve delicioso, ¿Me lo puedo comer?"

'No a no ser que quieras traumar más a Hiro'

"¿Entonces me lo puedo comer?"

Por otro lado, Hiro se quedó viendo al perro fijamente, sus ojos estaban entrecerrados mientras lo miraba sospechosamente "¿De casualidad, una niña demonio no te está controlando, verdad?"

El animal solo ladeó la cabeza.

0O0O

Marzo 1983.

Yuna Nishimura tenía los ojos enfocados en la niña frente a ella. No estaban en el centro de investigación y entrenamiento, esta vez Yuna había decidido que era mejor ir al exterior para hacer algunas pruebas de campo, si bien los poderes del Demonio del Control no estaban del todo desarrollados, seguían siendo bastante capaces de lograr su cometido por el que fueron creados.

Someter.

Rara vez se solía ver a Makima en otro lugar que no fuera el centro de investigación, no había una regla que le dijera que tenía prohibido salir, pero le habían sugerido que lo mejor sería que ella se quedara en el edificio la mayor parte del tiempo, de esa forma sería más fácil para ella aprender todo lo necesario para volver a ser lo que era antes.

Y de esa forma sería más fácil para Yuna estudiarla.

Sorprendentemente ella había estado de acuerdo, al parecer Makima tenía una idea general de como se veía el mundo, por lo que ella aclaró que no era necesario para ir a otro lugar porque sentía que ya lo había visto todo en el mundo.

Eso la alivió, así se ahorraría la molestia de tener a una niña que soñaba con ver el mundo exterior como si nunca lo hubiera visto en su vida.

Makima fue una excepción, ya que en su mente aún seguía toda la información de como estaba compuesto el mundo por lo que no era necesario para ella volver a salir verlo por su cuenta. Era algo contraproducente por el hecho de que no recuerda sus vidas pasadas, pero sí podía recordar como se veía el resto del mundo.

Era como si hubieran creado a Makima con las piezas incompletas.

Aunque no es como si quejara ahora mismo, era muy conveniente a la hora de mantenerla bajo su control.

"¿Qué puedes sentir?" le preguntó, ella y Makima estaban en un pequeño punto de descanso parecido a los que se podían encontrar en varios parques.

Un círculo en el suelo construido con cemento de un amplio tamaño para que cualquiera tuviera el espacio suficiente para desplazarse a su alrededor, también habían unas cuantas bancas en las que podían sentarse como máximo dos personas.

Este no era un lugar público, era comúnmente reservado para personas como ella. Aquí se podían hacer libremente diferentes tipos de experimentos.

Makima estaba en medio del círculo completamente quieta, casi como una estatua, sus ojos estaban cerrados mientras respondía "Todo"

Su respuesta dibujó una sonrisa de satisfacción en el rostro de la doctora "Bien" cruzó las piernas mientras descansaba sus manos en la rodilla superior "¿Algo en especifico que puedas decirme?"

"Puedo ver que está sonriendo"

Lo que dijo la niña sobresaltó un poco a Yuna, desde su posición solo podía ver la espalda de Makima por lo que en consecuencia ella no tenía una vista clara de sus expresiones.

A no ser...

Yuna levantó la vista solo un poco para ver arriba en un árbol a un cuervo que la veía fijamente, sus pequeños ojos negros estaban completamente enfocados en ella. Solo por experimentar, movió su cabeza hacia un lado y el cuervo movió la suya en sincronización.

El pajaro no mostraba signos erráticos o algún tipo de movimiento que demostrara que se estaba resistiendo al control de Makima. Estaba completamente hipnotizado y sumiso siguiendo las ordenes de quien lo controlaba.

Eso solo podía significar algo.

"Tu control sobre los animales ha mejorado bastante" admitió estando impresionada "A este paso incluso podríamos adelantarnos a las pruebas en humanos... O incluso en otros demonios"

Makima había crecido en estos últimos tres años, con tan solo trece años de edad ya había mejorado bastante en lo que respecta al control o manipulación. Tal vez ahora lo mejor sería tratar de practicar el control sutil, una forma para que ella pueda manipular de mejor manera a los demás...

... Sin que nunca se den cuenta.

Pero eso probablemente lo dejarían hasta el final, o puede que ella misma lo domine por su cuenta. Después de todo, Makima es de las que aprendía rápido.

Estaba aliviada que en estos tres años la presencia del joven Hiro no había afectado drásticamente al aprendizaje de Makima, pero estaba segura que se debía a que ella se había asegurado de que Makima pasara más tiempo estudiando que pasando tiempo de calidad con ese mocoso.

En estos últimos tres años Yuna había tratado de ignorar a Hiro tanto como le fue posible, rara vez le dirigía la palabra.

"Aunque me gustaría que pudieras extender tu rango de control hacia otros seres vivos al mismo tiempo, aún nos quedamos algo cortos cuando solo puedes controlar una sola cosa" aclaró Yuna sabiendo que aún existían cosas en las que mejorar.

Nadie era perfecto después de todo.

Makima se quedó en silencio sin darse la molestia de voltearse y ver a la mujer encargada de su cuidado. El viento soplaba en su cara y hacia que su coleta se moviera en consecuencia, su cabello había crecido un poco más por lo que su flequillo y mechones eran mucho más pronunciados que antes, incluso su coleta se había vuelto más larga llegando hasta la mitad de su espalda cuando antes le llegaba hasta la altura de los hombros.

Las señales de la adolescencia se estaban haciendo más notables, algo que en el fondo preocupó un poco a Yuna.

Cuando los niños llegan a esa etapa se vuelven más impredecibles.

Makima levantó su cabeza para mirar al cielo "Una vez que logras comprenderla a la perfección, la vida deja de ser difícil de controlar..." dijo con serenidad en su voz y en ese momento finalmente se volteó para ver a la doctora.

Yuna frunció el ceño cuando notó que un pequeño rastro de sangre se estaba escapando de la nariz de Makima, a pesar de eso, su rostro estaba tranquilo como si nada estuviera pasando.

Ella estaba a punto de preguntarle que sucedía con ella, cuando el sonido de varios aleteos de alas llamaron su atención; ella levantó la cabeza hacia el cielo, lo que vio la dejó sin palabras y aun más complacida que antes.

Una gran manada de cuervos estaban volando en círculos encima de Makima, como si ella fuera el núcleo de todo.

0O0O

25 de Agosto 1984.

Hiro Takahashi era un chico algo difícil pero al mismo fácil de comprender. Siempre dependía de la forma en que lograbas conocerlo la primera vez.

Para gente como Kishibe no fue difícil saber lo que él quería cuando lo vio por primera vez, para gente como la doctora Yuna él era un espécimen raro pero interesante.

Sus objetivos secundarios no siempre estaban claros a no ser que se los replanteara dos o tres veces, sin embargo su objetivo principal había estado en su mente desde hace siete años y nunca había cambiado.

Siete años...

¿De verdad habían pasado siete años desde que conoció a Kishibe y Quanxi?

Siete años en los que había vivido con el cazador más serio, triste y melancólico que alguna vez conoció.

Siete años en los que no había estado con sus padres.

Siete años en los que su vida dio tuvo un enfoque diferente.

Y cuatro años desde que conoció a Makima.

Vaya, el tiempo realmente se iba volando, se sentía como si apenas fue ayer que se negó a entrar a ese orfanato, y se sentía como si fue ayer que abrazó a Makima por primera vez. Nadie se da cuenta de lo rápido y efímero que es el tiempo hasta que uno se lo replantea, y para cuando uno lo hace ya han pasado muchas cosas.

Estos últimos cuatro años no fueron la gran cosa para él, pero ahora que finalmente había llegado a la edad que Kishibe le había asignado para empezar la fase de entrenamiento de combate, las cosas se pondrían realmente serias e interesantes.

¿Cómo se desenvolverían las cosas allí? Nadie sabe.

Pero iba a dar lo mejor, había estado guardando sus energías para todo ese proceso durante cuatro años asique no habría problemas con el tema de intentar rendirse.

Todo iba viento en popa, todo estaba bien.

Todos estaban bien, ¿Verdad?

"Hiro... ¿Por qué quieres ser un cazador de demonios?"

Hiro de catorce años miró a la chica que estaba a la par suya apoyada en la barandilla de la azotea. Makima le había contado de un pequeño lugar donde la vista de la ciudad se volvía aún más increíble, y ese lugar era la azotea del centro de entrenamiento. Ella cumplió, la vista era atónita, aunque no era nada que no hubiera visto antes.

Por supuesto que nadie de las personas que los vigilaba sabían que estaban aquí, era como su pequeño secreto guardado entre ambos. Era mejor así, de esa manera tendrían más privacidad para charlar.

¿O también para otras cosas?

Hiro sacudió la cabeza cuando ese pensamiento intrusivo llegó a su mente, fue extraño. Tal vez lo mejor sería responderle a Makima para evitar caer en pensamientos extraños.

Sin embargo, él no se dio cuenta que sus mejillas estaban rojas "Amm, ¿Por qué lo preguntas?"

Makima no lo estaba viendo, no quería, la pregunta había estado en su mente desde hace cuatro años pero nunca tuvo las agallas de preguntárselo cuando eran más jóvenes, había intentado encontrar una respuesta por su cuenta por medio de diferentes interacciones pero nada le convencía, nada podía explicar el porque alguien tan preciado como Hiro querría convertirse en un cazador.

La pregunta la estuvo abrumando desde hace mucho tiempo, nunca encontró el momento exacto para sacarla a relucir, al principio pensó que sería buena idea ponerla sobre la mesa el día en que él le aseguró que aún quería que fueran amigos. Pero con todo lo que pasó ese día la pregunta nunca se hizo, la estuvo posponiendo demasiado.

"Quiero saber" Makima lo miró de reojo por un instante "¿Por qué elegiste tomar esta profesión? Siempre pudiste estudiar para tomar otro trabajo, como un científico... Un profesor... Un investigador... Un médico. Cualquier trabajo diferente a este..." se detuvo abruptamente, su voz sonaba un poco temblorosa.

"... Uno en el que estuvieras más seguro"

Hiro solo la miró, su rostro no delató expresión alguna pero aún así por dentro no supo que decir "Oh"

¿Por dónde empezar?

"Es... Difícil de explicar, pero básicamente es lo que quiero hacer con mi vida, quiero ver si realmente puedo ayudar a hacer de este mundo un lugar más seguro. Cuando era niño estuve al borde de la muerte pero el mundo se apiadó de mí y me dio una segunda oportunidad para hacer algo con mi vida, asique-"

"¿Y aún así desperdicias esa oportunidad uniéndote a seguridad pública? No es la opción más lista que alguien haya tomado jamás" Makima lo cortó, por su tono cualquiera podía decir que no estaba complacida con su respuesta.

Hiro la miró con desconcierto no sabiendo de donde vino esa repentina rudeza "Yo... Puede que sea verdad, si bien está demostrado que el trabajo de cazador de demonios no es uno que funcione a largo plazo, estoy dispuesto a intentarlo, a diferencia de los demás yo tengo las herramientas necesarias para empezar a aprender a una edad más temprana. Tengo a dos cazadores que están dispuestos a enseñarme, y son los mejores del país"

"¿Y porque estás tan seguro que eso te puede ayudar? Siempre existe un marguen de error en toda teoría" Makima preguntó no teniendo la esperanza de oír una respuesta.

"Porque así lo quiero yo" la respuesta de Hiro fue tan simple, pero aún así Makima no fue capaz de entenderla.

Makima se giró para verlo, su rostro expresaba descontento y confusión "¿Qué?"

"No me dejaste terminar" continuo "Si bien el mundo me dio una oportunidad más de vivir, se vuelve un desperdicio que quiera ser un cazador porque eso solo acortaría más mi vida. Pero yo no lo veo así, lo veo más como un esfuerzo extra para mantenerme con vida, sino estoy vivo, no podré salvar a las personas, si muero, lo único que lograré es darle la razón a la doctora Yuna... Si me voy de este mundo antes de lo esperado, no tendré la vida que mis padres hubieran querido para mí"

Hizo una pausa mirando al suelo, y especialmente no a Makima "Y porque si muero... Nadie estará allí para ti, no quiero dejarte sola"

Los ojos de Makima se dilataron al escuchar eso, abrió la boca para intentar decir algo pero fue imposible, incluso su corazón dio un latido más fuerte de lo usual, ¿Cuando fue la última vez que se sonrojo? Probablemente desde esa vez en la biblioteca hace cuatro años.

Y de nuevo Hiro fue capaz de provocarlo en ella.

"El hecho de que sean Kishibe y Quanxi los que me entrenarán aumentan mis posibilidades de vida más de lo que crees, créeme, nadie los conoce mejor que yo" Hiro dijo con tanta confianza que una parte de Makima estaba dispuesta a creerle.

La otra parte de ella aun tenia sus dudas.

Ambos se quedaron en silencio por unos segundos más, hasta el punto en que se volvió incómodo.

Makima fue la primera en reiniciar la conversación "Espero que tengas razón..."

"¿No confías en mí, Makima?" Hiro preguntó con una sonrisa la cuál rápidamente se borró de su rostro cuando sintió que unos brazos lo rodeaban, fue tan rápido como un parpadeo.

Makima lo apretó negándose a dejarlo ir y apreciado este momento tanto como podía "El mundo es un lugar peligroso, más de lo que te puedas imaginar, tanto humanos como demonios tienen malas intenciones y siempre existe la posibilidad de que las cosas no salgan como tu esperas... No es que no confíe en ti, simplemente tengo miedo"

Hiro sabía a lo que se refería asique solo se dedicó a devolverle el abrazo "Entiendo, pero te aseguro, que me convertiré en alguien capaz de sobrevivir a este mundo, ya lo hice antes ¿O no?"

"Solo tuviste suerte"

"Y eso es más que suficiente, es lo mínimo que podré necesitar a partir de ahora" Hiro y Makima se quedaron allí un buen rato sintiendo la calidez del otro y sintiéndose tan cómodos en los brazos del otro.

Pero Makima seguía sin estar satisfecha con las respuestas de su amigo, pero quizás debería darle una oportunidad a esto, incluso si el pensamiento no le gustaba, tal vez debería empezar a apoyar a Hiro en su sueño de ser un cazador de demonios.

Era una apuesta, lo único que tenía a su favor era la suerte que esperaba que Hiro tuviera por el resto de su vida.

No quería que él muriera, por nada del mundo podría permitir que Hiro muriera.

Si tan solo existiera una forma para que el mundo fuera un lugar mejor, un mundo en el que no existen los demonios, un mundo donde no existe el mal, donde todos podrían vivir una vida más tranquila y estable sin el miedo que los acechaba día a día.

Sin el miedo persistente de que Hiro saldría herido de alguna manera.

Si tan solo...

Si tan solo...

... Hubiera una manera de moldear el mundo a su gusto.