Casi 4 meses sin actualizar tuve algunos problemas pero logre solucionarlos les traigo un nuevo capitulo decidi que el Pricionero de Azkaban se dividiera en dos capitulos para no hacerlo muy largo

sin mas que decir les dejo el capitulo


En cuanto lo vio supo que era perfecto para ella. Él joven rubio observaba el estante donde se encontraban lechuzas, sapos, y murciélagos entre otros animales. Ahí entre otros de su especie se encontraba un gato de color rojo y esponjoso, que lo miraba con tristeza, seguro llevaba mucho tiempo esperando a que alguien lo eligiera.

- Me llevaré ese. – dijo Draco.

- Bueno, este es un poco mas caro... – Comenzó el dependiente.

- No pregunté el precio, dije que me lo llevo.

El hombre tomó de mala gana al animal y lo colocó en una caja de regalo. Él la tomó, dejó una bolsa con galeones en el mostrador y salió del local. Recorrió casi todo el Callejón Diagon con aquel animal bajo el brazo y entró al caldero chorreante, donde había quedado de verse con Hermione, la buscó con la mirada y al encontrarla abrió los ojos sorprendido, pues ella no estaba sola, se encontraba con los Weasley junto a Potter y se le hizo extraño no ver a Hans .

- ¡Draco, querido! – Saludó inmediatamente la señora Weasley abrazándolo y frotándole las mejillas cariñosamente. - ¿cómo estas? ¿ya tienes todo para la escuela?

Se sonrojo ante la amabilidad de la Señora Weasley, todas esas muestras de afecto eran nuevas para el

- Si, terminé de comprar las últimas cosas hoy.

- Que gusto me da, hijo.

Detrás de ella se encontraba Fred y George, molestando a su hermana menor, más atrás estaba el señor Weasley hablando en una esquina con Harry, parecía muy preocupado. Ron estaba sentado en una de las mesas y frente a él estaba Hermione.

La extrañó durante todo el verano aunque habían estado en contacto las últimas semanas, con cartas y algunos regalos. Se volvieron buenos amigos.

Le había escrito casi todos los días, inclusive aunque se fuera de vacaciones a Francia, él siempre se mantenía en contacto con ella y de vez en cuando le enviaba ranas de chocolate. Sus padres sabían que enviaba cartas todo el tiempo, pero Lucius solo se mostraba interesado por las que le escribía a Hansy Harry,a su madre no le molestaba su amistad con Hermione, estaba encantada que se llevara mejor con su primo, después de todo, como Narcissa le dijo: la Sangre es la Sangre.

- ¡Draco! – La castaña se levantó de su lugar y corrió a abrazarlo. – Te extrañé. – Él como pudo la abrazó, tratando de que no se cayera la caja.

- Yo también. – Respondió bajito, dejando la caja sobre la mesa. Ron reía ante la escena.

- Déjense de cursilerías. – Interrumpió el pelirrojo. - ¿Qué tal tus vacaciones Malfoy ? – Preguntó a modo de saludo.

- Pésimas como siempre, mi padre esta furioso con Potter y Westergaard por haber liberado a Dobby. – Rio. – Pero aún así supongo que estuvieron mejor que las de ese par,por cierto, ¿Donde esta Westergaard? Me parece extraño que no este aquí.

Harry quien tomaba un poco de jugo volteó a verlo y le sonrió — Hans me envió una lechuza hace un par de días, según me escribió se encuentra en Arendelle, fue invitado al cumpleañosde la hermana de la princesita mimada.

Draco lo fulminó con la mirada al escuchar el apodo que le puso a Elsa, jamás permitiría que le faltaran al respeto a Elsa, era su mejor amiga .

—¡Maldita sea, Cara Rajada! Elsa es mi mejor amiga así que vas a respetarla o la próxima vez terminaras colgado de la Torre de astronomía.

—¡Vamos, Malfoy! no te lo tomes tan apecho, fue solo una broma— lo intentó calmar Potter, riendo Nervioso — Elsa es la chica que le gusta a Hans, tendríamos que ser idiotas para no notarlo.

Luego de esa discusión, el Slytherin y los Griffyndor hablaron sobre sus vacaciones. Ron por su parte no perdió el tiempo y les habló sobre sus viajes en Egipto y cuanto se divirtieron, inclusive traía un recorte del periódico que según los gemelos le mostró a todo el mundo.

- Vi eso en el profeta yo también. – Le dijo Draco.

- Todos lo vimos. – Lo siguió Hermione.

- Perdón, sólo quería contarles mis fabulosas vacaciones a mis amigos. – Dijo haciéndose el ofendido.

En ese momento, una lechuza entró por la ventana y dejó caer un sobre en las manos de Harry. Al verlo se sorprendió.

—Es de Hans —dijo Potter, abriendo el sobre para comenzar a leer.

"Hola Harry espero estés disfrutando de tu verano, pensaba enviarle una carta a cada uno de ustedes pero estoy seguro que tanto Ron como Hermione estan contigo, así que decidí mandarte la carta a ti.

Como te escribí hace unos días estoy en Arendelle, es el cumpleaños de Ana.

Los extraño, nos veremos pronto.

"Hans Westergaard, decimo tercer príncipe de las islas del sur "

Harry le entrego un bocadillo a Citrón, quien emprendió el vuelo de regreso, la lechuza era majestuosa digno de un príncipe.

- ¿Todo bien con Hans?– Enseguida preguntó Draco. – Hermione me contó lo que pasó con sus asquerosos hermanos. No entiendo porque Dumbledore insiste en que Westergaard se quede con esos tipos tan repugnantes.

- Todo esta bien, Hans no me contó más, tendremos que esperar a verlo la próxima semana, que regresemos a Hogwarts—Harry suspiró negando, él también se preguntaba lo mismo ¿Porque Dumbledore insistía en mantenerlo con esas personas? Era más que obvio que no lo querían con ellos .

- Solo espero que esta vez Hans los hechice, es lo menos que se merecen— Le dijo Ron.

Los cuatro rieron.

- ¿Qué es eso? – preguntó de inmediato el pelinegro señalando el objeto que minutos antes Draco había dejado.

- Es cierto, ¿qué hay en la caja? – Siguió Hermione.

- Es tu regalo de cumpleaños. – Le contestó sonriendo.

- ¿Para mí? – Dijo emocionada. – Pero todavía no es, faltan un par de semanas.

- Si lo sé, pero nunca te regalo nada y además no costó mucho.

- Pero en este tiempo que hablamos me has mandado regalos . – Le dijo al tiempo que se sacaba el collar con el gorrión que él le había obsequiado. – Y todavía tengo esa pluma de pavo real que me diste hace unas semanas .

- Si, pero eso no cuenta, esto es especial . –Se defendió.

- Pero…

- ¿Vas a abrirlo o no? – La interrumpió Ron. - Ya no te hagas del rogar. – Le dio un leve empujón a la caja. La chica se sonrojó pero aceptó el regalo, en cuanto quitó la tapa se llevó una gran sorpresa.

- Es un… -Ron y Harry se asomaron curiosos.

- Una bola de pelos. – Se burló el pelirrojo, Draco le golpeó el hombro.

- ¡Es hermoso! – Le dijo emocionada tomando al gato entre sus brazos. – Gracias, Draco. – Volvió a abrazarlo.

- A nosotros jamás nos regalas nada en nuestro cumpleaños. – Replicó Ron.

- Sería muy raro que les obsequiara algo. Además ustedes tampoco me han regalado nada .

- Bueno, ¿y cómo lo vas a llamar? – Preguntó riendo Harry. Hermione lo pensó un poco.

- Crookshanks.

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En Arendelle, Hans se encontraba recostado bajo un árbol frutal, extrañaba a sus amigos sobre todo a Hermione, le habia escrito una carta a Harry y supuso que sus amigos estarían juntos. Soltó un suspiro, sentandose de golpe.

—¿Que diablos esta pasando conmigo? Porque me siento tan intranquilo —se dijo a si mismo, acomodando su cabello, el cual traía un poco despeinado, dándole ese aire atractivo.

—¡Hans!— lo llamó Anna, quien veniacorriendo a donde el estaba — Te he estado buscando por todos lados, quiero presentarte a alguien .

El pelirrojo le sonrió saliendo de sus pensamientos,notó que un niño venia acompañando a su amiga, era un chico rubio con un reno.

¡Vaya! así que él era el amigo que queria presentarle .

—¿Qué estás haciendo aquí tan solo?

—Estaba descansando —le respondió amablemente invitándola a sentarse a un lado de él —pensé que estarías con tu hermana supervisando que todo esté perfecto para tu cumpleaños número once.

La princesa se sentó a un lado del pelirrojo, indicándole al rubio que hiciera lo mismo, habia extrañado mucho a su mejor amigo. Desde que Hans habia entrado a Hogwarts no pasaban tiempo juntos como antes.

—Mamá con ayuda de Gerda estan supervisando todo, además este cumpleaños será perfecto, tengo a mis dos mejores amigos conmigo —exclamó entusiasmada.

Hans no pudo evitar sonreír ante la inocencia de Anna, la habia extrañado mucho, era verdad que Hermione era su mejor amiga, pero le guardaba un gran afecto a la pelirroja, después de todo, ella fue la primera persona que lo trató como una persona y no como un animal, así que siempre cuidaría de ella.

—Pensé que yo era tu mejor amigo —bromeó el príncipe, abrazándola por los brazos — por cierto, te compre algo, te lo daré en el baile de esta noche.

La pelirroja rio al sentir los brazos del decimotercer príncipe rodear sus hombros.Hans siempre seria alguien especial para ella.

—Claro que eres mi mejor amigo, bobo —le respondió riendo — quiero presentarte a alguien — volteó a ver al rubio con una amplia sonrisa — Hans te presento a Kristtof y a Sven, espero puedan llevarse bien.

—Hola —saludó el Griffyndor, extendiendo su mano —Mi nombre es Hans —Dudó en usar el apellido de sus padres adoptivos pero al final decidió hacerlo —Hans Westergaard, un gusto conocerte.

Él rubio se sentía tímido pero al ver que el decimotercer príncipe le extendía la mano le sonrió tomando un poco de confianza.

—El gusto es mío Alteza, mi nombre es Kristtof Bjorgman y este de aquí es mi compañero Sven —estrechó su mano

—Solo dime Hans, si eres amigo de Anna seremos buenos amigos — el pelirrojo se levantó para acariciar la cabeza de Sven—Tu Reno es bastante genial, quiero agradecerte que cuides de Anna, ella es una gran chica .

No paso mucho para que los tres se encontraran riendo y bromeando. Kristtof habia causado una buen impresión en el príncipe, le parecía una persona agradable.

—Entonces ¿Puedes entender a lasserpientes? Debe ser genial hablar con ellas y entender lo que te quieren decir — habló con admiración el rubio — ¿Puedes hablarcon Sven?

El Griffyndor se sentía tímido, no estaba acostumbrado a esa clase de atención, no se acostumbraba al interés de los magos y brujas. Tanto Harry como el tenían problemas para lidiar con toda esa atención, tenían que acostumbrarse después de todo, eran los elegidos les gustase o no.

— Si las entiendo y ellas a mi,la lengua es Parcel, el idioma de las serpientes. En Hogwarts también hay otro hablante de parcel: Harry Potter, mi mejor amigo y lo siento, solo funciona con las serpientes, no puedo hablar con Sven.

—Hans es un gran mago y además juega esa cosa ¿Cómo se llama? —Anna se llevo el pulgar a la barbilla intentando recordar el deporte del que Elsa le habia hablado en su carta—¡Ya lo recordé! se llama Quidditch.

—En mi opinión un pésimo jugador que ha tenido la suerte de estar en el momento preciso ¿No es verdad Westergaard?—dijo una voz detrás de ellos.

Hansse sorprendió y volteó hacia atrás, dónde Elsa estaba detrás de él, tan imponente y majestuosa, se veía preciosa con ese vestido azul que llevaba puesto.

—Elsa ¿cuanto tiempo llevas aquí? —la cuestionó su hermana levantándose y limpiando un poco su vestido.

—El suficiente — le respondió sonriendo — Westergaard no es la gran cosa, en Slytherin tenemos un mejor equipo de Quidditch .

Hans estaba sorprendido, por primera vez Elsa no le hablaba con desdén, era todo lo contrario, incluso estaba siendo amable con él, claro sus comentarios eran venenosos como toda Slytherin .

— Para ser un pésimo jugador ganamos la copa dos años seguidos y este año también lo ganaremos, siento pena por tu grupito de serpientes, de nuevo quedarán en el segundo puesto — habló el pelirrojo con arrogancia, caminando para quedar a pocos metros de Elsa, cruzándose de brazos le sostuvo la mirada .

Elsa no pudo evitar devolverle la sonrisa se sentía atraída por la actitud arrogante del Príncipe. Era una verdadera lastima que no fuera seleccionado en Slytherin, tenia todas las cualidades de uno de ellos .

—Siempre y cuando no aparezca otro lunático que quiera matarlos. Entiendo que a Potter y a ti les gusta ser el centro de atención pero intenten no hacerlo.

Ambos se retaban con la mirada, ninguno queria perder. Hans ya no era el mismo chico retraído que entró a Hogwarts, gracias a sus amigos habia ganado confianza en si mismo y no pensaba dejar que nadie lo volviera a pisotear.

— Vaya, vaya de nuevo Hansy causando vergüenza a nuestro reino mezclándose con plebeyos —pronunció una voz masculina que Hans reconoció al instante.

Hans frunció el ceño al escuchar la voz desagradable de uno de sus hermanos, los gemelos Rudi y Runo, quienes lo miraban con desprecio.

—Eres la vergüenza de esta familia, maldito el día en que ese anciano te llevó a nuestro palacio — escupió con desprecio Rudi .

Hans apretaba la varita que tenia escondida en la manga de su camisa, queria maldecir a ese par de idiotas, hacerles tragarse sus palabras y estuvoapunto de hacerlo pero Elsa se le adelantó .

—¡Escuchen ustedes dos! —la princesa miraba a ambos hermanos con desprecio —Este es mi castillo y no permitiré que sigan hablándole de esa manera a Hans .

Anna abrió los ojos a causa de la sorpresa, nunca pensó escuchar algún día que su hermana defendería a Hans y una disimulada sonrisa se dibujó en sus labios, ella estaba en lo correcto: Elsa sentía algo por Hans, solo que era muy orgullosa para aceptarlo.

—Elsa ¿Pero que dices? ¿Porque defiendes a este bastardo y al plebeyo? Deberías hablar con tus padres para que los saquen de aquí — se quejó Rudy mirando con desprecio al Decimotercer príncipe —¿Ves lo que logras, estúpido? Que mi prometida se enoje conmigo.

—¿Mi culpa dices ?—Le dijo con burla el pelirrojo—Quizá Elsa se dio cuenta que no eres más que un pobre diablo, un segundón que no puede aspirar a nada mejor que ser el lacayo de Caleb cuando se convierta en Rey .

Los gemelos estaban rojos por el coraje, estaban siendo humillados por Hans, quien les sostenía la mirada, el primero en lanzarse a él fue Runo pero antes que pudiera golpearlo Hans fue más hábil, gracias a su puesto como buscador en el equipo de Quidditch, sacó su varita y la colocó en la garganta de su hermano, quien tragó hondo por el miedo.

—Esta es la ultima vez que ambos se meten conmigo, la próxima vezno seré tan amable y les juro que quedaran colgados de la torre más alta del castillo ¿les quedó claro?

El pelirrojo bajó la varita para guardarla de nuevo, ambos hermanos salieron corriendo jurando vengarse del joven príncipe, algún día Hans les pagaría esa humillación .

— Vaya Westergaard, quien lo hubiera pensado, si tienes algo de Slytherin en tus venas, me comenzaba a cansar de ese león deprimente que eras. Ya eres digno de caminar a mi lado, te daré el honor de ser mi pareja durante el cumpleaños de Anna, pero no te ilusiones solo será durante el baile.

Elsa se dio la vuelta para regresar al palacio con una pequeña sonrisa en sus labios, dejando a Hans y a Anna con la boca muy abierta por la sorpresa.

….

Hans disfrutó del baile, le habia regalado a Anna un dije que habia pertenecido a la Familia Black por varias generaciones, al ser el Heredero le habia pedido de favor a Hagrid que le acompañara a Gringotts para buscar alguna joya y regalárselo a su amiga.

Bailó con Anna y ella le habia confesado que le gustaba Kristtof, él la animó a decirle y le prometió que para su regreso tendría buenas noticias. Lo mejor de la velada fue bailar con Elsa, notó las miradas de su hermano pero le daba lo mismo, Elsa lo habia preferido por sobre el.

1 de septiembre llegó en un abrir y cerrar de ojos y Hans se encontraba en la estación, cuando vio a Hermione caminando junto a sus padres y cuando la castaña lo vio corrió a abrazarlo.

—Hans, no sabes lo mucho que te extrañé — la chica se separó de el — Por cierto, gracias por los chocolates me encantaron.

— También te extrañe Hermione y de nadasabía que te iban a gustar, estuve un poco ocupado… lamento no escribirte.

Ambos se despidieron del señor Granger. El tren comenzó su marcha y ambos buscaron a sus amigos, fueron recorriendo los compartimientos sin éxito, no creían que Harrytuviera tan mala suerte como para perder el tren otra vez, y de paso hacerlo perder a Ginny y Ron.

Estaban tan sumidos en sus pensamientos que no notaron a la persona que caminaba en su dirección hasta que se toparon con él.

- Lo sien… - alzó la vista, ahí estaba Draco Malfoy , vestido como siempre con su camisa blanca y su chaleco de tela, a juego con sus pantalones y zapatos negros, lo que aunado a su rostro pálido y su estatura por encima de Hansle daban un aspecto realmente atractivo a la vista de Hermione.

Le costaba creer cuanto cambió su primo, se notaba más feliz y no pasó por alto las miradas que compartía con Hermione ytambién notó que no estaba solo, con el venia Elsa y Astoria .

– Disculpa. – Le dijo sintiéndose un idiota.

- Pero si es Hans Westergaard o ¿debería decir Black? en persona. – Dijo en tono burlón con las manos en los bolsillos.

- Déjame en paz Malfoy – Contestó, tratando de volver a pasar pero este le tapó el paso.

- El que mi padre me prohibiera relacionarme contigo no significa que lo obedezca. – Eso obviamente lo tomó por sorpresa.

Se quedaron en silencio unos segundos. Entonces Hans notó la mano de Malfoy le tendía y que con una sonrisa le estrechó. En ese momento Pansy salió del compartimiento junto a ellos.

- ¡Aquí estás Draco ¿dónde te habías metido?!– No se había percatado de la presencia del pelirrojo.

- Estaba aquí, charlando con Westergaard. – Dijo tranquilamente, entonces la morena se giró viendo a su compañero, enseguida se ruborizó y cambió su actitud.

- Ha pasado tiempo pero queria disculparme con ustedes por mis comentarios . –Dijo tímidamente.

- No pasa nada Parkinson, dejemos eso en el pasado . – contestó Hans, con una sonrisa. La chica se abalanzó sobre él, apretujándolo.

- ¿Qué haces Hans? – Interrumpió una voz detrás de Draco. Era Ron Weasley.

- Hablando y arreglando los malos entendidos con losSlytherin. – Contestó.

- Oh… Bueno. – Se acercó a ellos. – Soy Ron, Ron Weasley. – Creyó oportuno presentarse. – No se si me recuerden.

- Yo si, soy Theodore Nott. – contestó el pelinegro.

- Y yo Pansy, por supuesto que te recuerdo guapo, en verdad lamento las cosas que dije sobre tu familia, fue estúpido de mi parte . – Le dijo la chica observándolo de arriba a bajo coquetamente con una mano en la cintura. La cara de Ron se tornó roja igual que un tomate, lo que sumado a su cabello daban un aspecto bastante gracioso.

- Claro. No pasa nada, esta olvidado – Contestó avergonzado. Draco, Hans y Theo rieron.

- No puede ser. – Dijo el pelinegro.

- En verdad, no has cambiado nada Pansy.

Después de esa incómoda presentación ambos Gryffindor se dirigieron al último compartimiento. Ahí estaban sus otros dos amigos, y un hombre dormido junto a la ventana. Los dos entraron.

Él extraño llevaba una túnica de mago muy raída y remendada. Parecía enfermo y exhausto. Aunque joven, su pelo castaño claro estaba veteado de gris.

—¿Quién es? —susurró Hans en el momento en que se sentaban y cerraban la puerta, Hansse sentó junto a Hermione como siempre.

—Es el profesor R. J. Lupin —susurró Hermione de inmediato.

—¿Cómo lo sabes?

—Está escrito en su maleta —respondió Hermione señalando el portaequipajes que había encima del hombre dormido, donde había una maleta pequeña y vieja atada con una gran cantidad de nudos. El nombre, «Profesor R. J. Lupin», aparecía en una de las esquinas, en letras medio desprendidas.

Después de un rato Harry les contó sobre Sirius Black, y de cómo el señor Weasley le advirtió que pasara lo que pasara no intentara buscarlo, algo que él consideraba absurdo ya que era un asesino que nada tenía que ver con él. Hansevitó mirarlo a los ojos cuando dijo esto.

Estaban a punto de opinar sobre otras cosas cuando el tren comenzaba a detenerse lentamente.

- ¿Qué sucede? – Preguntó Hermione confundida. – No hemos llegado.

Harry, que era el que estaba más cerca de la puerta, se levantó para mirar por el pasillo. Por todo el vagón se asomaban cabezas curiosas. El tren se paró con una sacudida, y distintos golpes testimoniaron que algunos baúles se habían caído de los portaequipajes. A continuación, sin previo aviso, se apagaron todas las luces y quedaron sumidos en una oscuridad total.

—¿Qué sucede? —dijo detrás de Harry la voz de Ron.

—¡Ay! —gritó Hermione— ¡Me has pisado, Hans ! – Este rio tratando de sujetarse de la chica para no caerse. Harry volvió a tientas a su asiento.

—¿Habremos tenido una avería? – Preguntó el pelirrojo.

En el compartimiento que compartían los Slytherin Elsa se levantó cuando el tren se detuvo, sacó su varita para iluminar el lugar .

—Lo que nos faltaba que esta porquería se echara a perder, me pregunto porque el ministerio no ha remplazado esta cosa vieja —Se quejaba Elsa .

—No sé...

Tanto Draco como Theodore rieron muchas veces, Elsa se comportaba de manera infantil .

—Vamos Alteza, no se enoje es solo un pequeño desperfecto de seguro pronto lo arreglaran y su majestad llegará a su destino .— la abrazó Theodore Nott .

—No les parece extraño esto —los cuestionó Malfoy abriendo el compartimiento para mirar a ambos lados —El tren jamás se descompuso, además el aire se siente diferente.

—Malfoy tiene razón, deberíamos salir a ver que pasa —les sugirió Astoria, detrás de Draco .

Los Slytherin abandonaron su compartimiento caminando por los oscuros pasillos, el ambiente se sentía pesado, muy diferente a otras veces.

Se oyó el sonido que produce la mano frotando un cristal mojado, y Hansvio la silueta negra y borrosa de Ron, que limpiaba el cristal y miraba fuera.

—iré con Harry a preguntarle al maquinista qué sucede. —ambosse disponía a salir a ciegas pero oyó abrirse la puerta, después un golpe y dos fuertes chillidos de dolor.

—¿Quién eres?

—¿Quién eres?

—¿Ginny?

—¿Harry, Hans ?

—¿Qué haces?

—Buscaba a Ron...

—Entra y siéntate... – Dado que todos estaban de pie en la entrada se produjo una cadena de empujones y golpes. Ginny empujó sin querer a Hermione y esta cayó sobre Hans.

- Hermione, este no es el lugar. – Dijo riendo.

- ¡Oh cállate Westergaard ! – le contestó molesta sujetándose a él para levantarse, ambos tenían la confianza para bromear de esa manera .

—¡Silencio! —dijo de repente una voz ronca.

Por fin se había despertado el profesor Lupin. Hansoyó que algo se movía en el rincón que él ocupaba. Nadie dijo nada.

Se oyó un chisporroteo y una luz parpadeante iluminó el compartimento. El profesor Lupin parecía tener en la mano un puñado de llamas que le iluminaban la cansada cara gris. Pero sus ojos se mostraban cautelosos.

—No se muevan —dijo con la misma voz ronca, y se puso de pie, despacio, con el puñado de llamas enfrente de él. La puerta se abrió lentamente antes de que Lupin pudiera alcanzarla.

De pie, en el umbral, iluminado por las llamas, había una figura cubierta con capa y que llegaba hasta el techo. Tenía la cara completamente oculta por una capucha. Harry y Hansmiraron hacia abajo y lo que vieron les hizo contraer el estómago. De la capa surgía una mano gris, viscosa y con pústulas. Como algo que estuviera muerto y se hubiera corrompido bajo el agua...

Entonces todo se enfrió, Ron podía sentir a Hermioneentre sus brazos y la sujetó con fuerza, temeroso de que algo pudiera pasarle. De repente comenzaron a sentirse tremendamente solos y tristes, Hans recordó las veces quesu padre lo llamó Bastardo y lo habia golpeado, y a él llorando tratando de pedirle perdón. Pudo ver como el profesor Lupin conjuraba algo que hizo salir una luz azul de su varita y que el dementor se alejaba.

Se quedaron unos segundos inmóviles, la respiración de la chica denotaba que estaba asustada al igual que él.

—¡Harry! ¡Hans ! ¿Están bien? – Decía el profesor, ambos chicos estaban inconscientes. Como no respondían, Ron comenzó a darles golpes en la mejilla.

Draco abrió el compartimiento, encontrando a Westergaard y a Potter inconscientes y a Weasley abrazando a Hermione, sintió celos e iba a decir algo, pero Astoria entró como alma que lleva el diablo empujándolo, causando que cayera al piso.

—Harry, Harry, bebé despierta por favor— la chica colocó la cabeza de Potter en su regazo acariciando su cabello —Vamos, despierta .

Astoria comenzaba a desesperarse al ver a su novio inconsciente. Elsa al ver a Hans tuvo el impulso de seguir a su compañera de casa pero no lo hizo, ella no era una tonta chica cursi enamorada, le daba lo mismo lo que pasara a Westergaard "Eres una Gran mentirosa Elsa" sabes que te afecta lo que le pase a ese bobo Griffyndor, la estupida voz de su cabeza era una perra inoportuna.

Tanto Hans como Harry comenzaron a despertar, se sentían mareados. Él príncipe se sentó en el piso llevando su mano a su cabeza .

—¿Qué diablos pasó?—preguntó el decimotercer príncipe acariciando su cabello .

—¡Hans, que bueno que estas bien! nos preocupaste, grandísimo tonto —Hermione lo abrazó.

Draco y Elsa salieron del compartimento asqueados por la confianza que Hans y Hermione se tenían. El rubio queria maldecir a ese estúpido pelirrojo y Elsa tuvo que controlar su poder para no congelar a ese par de estúpidos confianzudos .

—¿Qué? - Harry abrió los ojos. El expreso de Hogwarts se ponía en marcha y la luz había vuelto.

—Harry, me asustaste —le reprochó su novia tomando su rostro y besando sus labios —No vuelvas hacerlo, no soportaría perderte.

Harry se sentía en el cielo cuando Astoria lo besaba de esa manera tan dulce, la abrazó dejando un suave beso en su mejilla.

—lamento haberte preocupado princesa, no volverá a pasar pero con gusto me dejaría golpear si me besaras de esa manera.

Astoria se sonrojo dándole un golpe en el hombro —No seas tonto Potter, en serio me preocupe .

—Lamentamos interrumpir su momento romántico pero hay cosas mas importantes, ya tendrán tiempo para sus cursilerías —se quejó Ron impaciente .

Ron y Hermione los ayudaron a levantarse y a sentarse en el asiento.

—No entiendo... ¿Qué ha sucedido? —preguntó Harry, secándose el sudor de la cara cuando el profesor Lupin se fue del compartimiento.

—Bueno, ese ser... el dementor... se quedó ahí mirándonos creo que nos miraba, porque no pude verle la cara, y tú, tú... – Decía Hans perturbado.

—Creí que lesestaba dando un ataque o algo así —dijo Ron , que parecía todavía afectado—. Se quedaron como rígidos, se cayeron del asiento y se desmayaron...

—Y entonces el profesor Lupin pasó por encima de ustedes , se dirigió al dementor y sacó su varita —explicó Hermione—. Y dijo: «Ninguno de nosotros esconde a Sirius Black bajo la capa. Vete.» Pero el dementor no se movió, así que Lupin murmuró algo y de la varita salió una cosa plateada hacia el dementor. Y el dementor dio media vuelta y se fue. – Comentó Ginny.

Hans y Harry se miraron a la cara, confundidos.

Finalmente se detuvo el tren en la estación de Hogsmeade, y se formó mucho barullo para salir del tren. En el pequeño andén hacía un frío que pelaba; la lluvia era una ducha de hielo.

—¿Están bien ? —gritó Hagrid, por encima de la multitud.

Lo saludaron con la mano, pero no pudieron hablarle porque la multitud los empujaba a lo largo del andén. Siguieron al resto de los alumnos y salieron a un camino embarrado y desigual, donde aguardaban al resto de los alumnos y donde abordaban carrozas tiradas por caballos invisibles.

Draco y Elsa caminaban de mal humor, los chicos de primer y segundo grado se hacían a un lado habían escuchado sobre los Príncipes de Slytherin y no querían problemas con ellos.

—Maldito, Hans Westergaard, ¿Cómo se atreve a tener esas confianzas con Granger? ...¿quién diablos se cree ese imbécil?—Maldecía Malfoy caminando con los puños apretados.

Elsa caminaba maldiciendo mentalmente a Hermione, estaba sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta que Malfoy se detuvo chocando con el, cayendo al piso .

—¡Que diablos Malfoy! ten mas cuidado, cretino — se quejó la futura Reina.

Draco la ayudó a levantarse, ambos miraron a Theodore Nott quien hablaba con Luna, hicieron una mueca de asco al ver la forma en que su amigo se sonrojaba.

—Dime algo Elsa ¿Acaso Hans Westergaard es mas guapo que yo ? ¿Cómo Granger puede preferirlo?

—¡Que pregunta tan estúpida, Malfoy! vaya que tu y Westergaard son parientes, ambos tienen malos gustos, con la dientes de Castor Granger .

—¡Oye! no le digas así a Granger, es mucho para el estúpido de Westergaard .

—Mejor dicho, Hans debería fijarse en una chica que este a su altura no en la sabelotodo insufrible Granger—dijo Elsa.

—Ambos son patéticos y con malos gustos ¿De verdad? Fijarse en leones. En fin, tenemos traidores a la sangre: la vergüenza de Slytherin —bromeó Pansy, rodeando el hombro de Elsa — Les guardaré a ambos el secreto.

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Después del desayuno Harry, Hansy Ron se dirigieron a su primer clase del día: Adivinación. La clase se daba en un lugar de aspecto extraño. No se parecía en nada a un aula; era algo a medio camino entre un ático y un viejo salón de té. Al menos veinte mesas circulares, redondas y pequeñas, se apretujaban dentro del aula, todas rodeadas de sillones tapizados con tela de colores y de cojines pequeños y redondos. Todo estaba iluminado con una luz tenue y roja. Había cortinas en todas las ventanas y las numerosas lámparas estaban tapadas con pañoletas rojas. Las estanterías de las paredes circulares estaban llenas de plumas polvorientas, cabos de vela, muchas barajas viejas, infinitas bolas de cristal y una gran cantidad de tazas de té.

Los trescaminaban mientras la clase se iba congregando alrededor.

—¿Dónde está Hermione? —preguntó Hans – La clase va a empezar.

- Dijo que tenía algo que hacer y se desapareció. – Le contestó Harry en voz baja.

— Les apuesto que a ver a Malfoy, es asqueroso ¿no creen? — habló Ron, colocando su varita a un lado con una mueca de asco .

—Bastante, se imaginan a Hermione como la señora Malfoy — se burló El Decimo tercer príncipe, causando que sus amigos rieran también.

—Vaya Hansy, digo lo mismo de ti con la princesita mimada, tanto que dicen odiarse que terminarán casados viviendo en su castillo de hielo rodeados de muñecos de nieve —respondió Hermione, apareciendo de la nada.

Hans tragó saliva, no queria terminar colgado de la torre de Astronomía.

— Sabes que solo estábamos bromeando —se justifico sudando frio —No es en serio, además Ron fue el que comenzó.

—¿Qué? Claro que no, fue Hans —se defendió Weasley.

Hermione los ignoró tomando asiento a lado deNeville. Harry sólo rio al ver a sus amigos en problemas, nadie queria enfrentar la ira de Hermione Granger .

De repente salió de las sombras una voz suave:

—Bienvenidos —dijo— Es un placer verlos por fin en el mundo físico.

La inmediata impresión de Hans fue que se trataba de un insecto grande y brillante. La profesora Trelawney se acercó a la luz y vieron que era sumamente delgada. Sus grandes gafas aumentaban varias veces el tamaño de sus ojos y llevaba puesto un chal de gasa con lentejuelas. De su cuello largo y delgado colgaban innumerables collares de cuentas, y tenía las manos llenas de anillos y los brazos de pulseras.

—Siéntense mis niños. —dijo, y todos se sentaron en parejas en los cojines frente a mesas de té. Hansy Ron se sentaron en la misma, Neville se sentó con Hermione y Harry junto Astoria, desde que eran novios se sentaban juntos. Elsa se sentó a un lado de Draco.

—Así que han decidido estudiar Adivinación, la difícil de todas las artes mágicas. Debo advertirles desde el principio de que si no poseen la Vista, no podré enseñarles prácticamente nada. Los libros tampoco ayudarán mucho en este terreno... —Al oír estas palabras, Harry, Hansy Ron pusieron una sonrisa burlona pensando en Hermione. — Hay numerosos magos y brujas que, aun teniendo una gran habilidad en lo que se refiere a transformaciones, olores y desapariciones súbitas, son incapaces de penetrar en los velados misterios del futuro.

- Pura basura. – Draco le susurró a Elsa – Esta mujer esta loca. Dime ¿Porqué tomamos esta clase? – renegó.

—Era Adivinación o Cuidado de criaturas mágicas y me niego a ensuciarme mi túnica y como eres mi mejor amigo aceptaste tomar la misma clase, así como Granger obligó a Potter, Weasley y Westergaard a tomar la misma clase.

- Ahora como están por parejas. Tomen una taza de la estantería, se las llenaré con té y cuando las terminen cambiaran de taza con su compañero para que éste vea su futuro. Todos obedecieron, y cuando terminaron las intercambiaron.

- ¿Y bien? – Preguntó Draco a Elsacon una sonrisa burlona. - ¿Qué ves en mi futuro? – la chica tomó el libro y lo abrió, su vista iba de la taza al libro una y otra vez.

- Bueno… aquí dice… Que estarás muy feliz, pero que lo que ocasione tu felicidad también te causará tristeza… estas son tonterías. – Dijo dejando el libro sobre la mesa.

- No tengo idea de que pueda ser—el rubio tomó la taza y la revisó. – Bueno, aquí dice que…

- ¿Si?

- Déjame ver la taza, mi niño. – Lo interrumpió la profesora. El chico se la dio, y Hermione notó que estaba muy confundido. - ¡Oh! – Se sorprendió. Y tomó también la taza de la chica.

– Esto es lo mas hermoso que veré hoy, que afortunados son ambos han encontrado a su otra mitad, pasarán por mucho para poder estar junto a esa persona pero su amor es tan fuerte que lo logrará... – Dijo en tono meloso, y se alejó dejándolos todavía mas confundidos.

- Muy bien ¿alguien más quiere que vea su futuro? - Enseguida Pansy que estaba sentada junto a Nott quien al igual que Hermione parecía no estar disfrutando para nada de la clase, había alzado su mano.

-¡Por aquí!

-Bien, querida, déjame ver. – Tomó la taza de las manos del chico, y observó. – Vaya, que lindos hijos tendrás. – Pansy sonrió. Después tomó la taza perteneciente Theodore. – No te aflijas mi niño, esa cicatriz no traerá más cosas buenas que malas. – Por primera vez en toda la clase el pelinegro alzó la vista extrañado, no entendía a lo que se refería.

- Basura de clase. – Dijo Hans sin que la profesora lo escuchara.

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—Hermione, si Hans ha visto un Grim, eso es... eso es terrible —aseguró Ron mientras los cuatro comían en el gran comedor. — Mi tío Bilius vio uno y... ¡murió veinticuatro horas más tarde!

—Casualidad —arguyó Hermione sin darle importancia, sirviéndose jugo de calabaza.

—¡No sabes lo que dices! —dijo Ron empezando a enfadarse— Los Grims ponen los pelos de punta a la mayoría de los brujos.

—Ahí tienes la prueba —dijo Hermione en tono de superioridad— Ven al Grim y se mueren de miedo. El Grim no es un augurio, ¡es la causa de la muerte! Y Hanstodavía está con nosotros porque no es lo bastante tonto para ver uno y pensar: «¡Me voy al otro mundo!»

Ron movió los labios sin pronunciar nada, para que Hermione comprendiera sin que Hansse enterase. Hermione abrió la mochila, sacó su libro de Aritmancia y lo apoyó abierto en la jarra de jugo.

—Creo que la adivinación es algo muy impreciso —dijo buscando una página— si quieres saber mi opinión, creo que hay que hacer muchas conjeturas.

—No había nada de impreciso en el Grim que se dibujó en la taza —dijo Ron acalorado.

—No estabas tan seguro de eso cuando le decías a Hans que se trataba de una oveja — Dijo Harry junto a Hermione, para echar mas leña al fuego.

—Me estan comenzando a poner nervioso —Se quejó el pelirrojo llevándose un poco de jugo a la boca.

—¡La profesora Trelawney dijo que no tenía un aura adecuada para la adivinación! Lo que pasa es que no le gusta no ser la primera de la clase. –dijo Ron.

Error. Hermione golpeó la mesa con el libro con tanta fuerza que salpicó carne y zanahoria por todos lados.

—Si ser buena en Adivinación significa que tengo que hacer como que veo augurios de muerte en tontas tazas del té, no estoy segura de que vaya a seguir estudiando mucho tiempo esa asignatura. Esa clase fue una porquería comparada con la de Aritmancia. - Tomó la mochila y se fue sin despedirse, Draco se levantó al ver lo enojada que Hermione habia salido del Gran comedory trató de alcanzarla. Ron la siguió con la vista, frunciendo el entrecejo.

—Pero ¿de qué habla? ¡Todavía no ha asistido a ninguna clase de Aritmancia! – Replicó Ron mirando a Harry, quien se encogió de hombros.

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- Espera - Le gritaba el rubio para que se detuviera, la chica por fin se detuvo, a la salida del castillo y se sentó en una banca bajo uno de los árboles. – Es una discusión absurda, ya sabes como es Weasleyno tiene mucho cerebro, eres la mejor estudiante . – Le dijo sentándose junto a ella.

- Ron es así todo el tiempo, pero lo que me molesta, es que me acuse de ser una sabelotodo come libros. – Draco rio.

- ¿y no lo eres? – Ella también reía.

- Muy gracioso. – Replicó avergonzada dándole un empujón. Entonces pudo notar un collar dorado que colgaba de su cuello, sabía que no era el gorrión que le había obsequiado.

- ¿qué tienes en el cuello?

– ¿qué? – Instintivamente lo cubrió con su suéter. – Nada… vamos, hay que ir a cuidado de criatura mágicas. – dijo mientras se levantaban.

- No me perdería una clase con Hagrid. – Dijo sarcásticamente el chico.

Hagrid aguardaba a sus alumnos en la puerta de la cabaña. Estaba impaciente por empezar; cubierto con su abrigo de ratina, y con Fang, el perro, a sus pies.

—¡Vamos, dense prisa! —gritó a medida que se aproximaban sus alumnos— ¡Hoy tengo algo especial para ustedes! ¡Una gran lección! ¿Ya está todo el mundo? ¡Bien, síganme!

Draco y Hermione caminaban juntos, él le ayudaba a no perder el equilibrio con el lodo resbaloso, después Ron, Hans y Harry se les unieron. Hagrid los condujo al límite de los árboles y cinco minutos después se hallaron ante un prado donde no había nada.

—¡Acérquense todos! —gritó— Asegúrense de que tengan buena visión. Lo primero que tienen que hacer es abrir los libros.

—¿De qué modo? — la voz fría y arrastrada de Adrián Pucey se hizo presente.

—¿Qué? —dijo Hagrid.

—¿De qué modo abrimos los libros? —repitió. Sacó su ejemplar de El monstruoso libro de los monstruos, que había atado con una cuerda. Otros lo imitaron.

—¿Nadie ha sido capaz de abrir el libro? —preguntó Hagrid decepcionado. La clase entera negó con la cabeza.

—Pues tienen que acariciarlo —dijo Hagrid, como si fuera lo más obvio del mundo— Observen... - Cogió el ejemplar de Hermione y desprendió el celo mágico que lo sujetaba. El libro intentó morderle, pero Hagrid le pasó por el lomo su enorme dedo índice, y el libro se estremeció, se abrió y quedó tranquilo en su mano.

—¡Qué tontos hemos sido todos! —dijoAdrian despectivamente— ¡Teníamos que acariciarlo! ¿Cómo no se nos ocurrió?

Después de que todos hubieran abierto sus libros Hagrid acercó a una criatura parecida a un caballo con alas. Tenía el cuerpo, las patas traseras y la cola de caballo, pero las patas delanteras, las alas y la cabeza de águila gigante. El pico era del color del acero y los ojos de un naranja brillante. Las garras de las patas delanteras eran de quince centímetros cada una y parecían armas mortales. Llevaba un collar de cuero grueso alrededor del cuello, atado a una larga cadena. Hagrid sostenía en sus grandes manos el extremo de la cadena. Se acercaba.

—¡Esto es un Hipogrifo! —gritó Hagrid alegremente, haciendo a sus alumnos una señal con la mano— ¿Verdad que son hermosos? - Todos estaban aterrados. - Bien, ¿quién quiere ser el primero en tocarlo? – Instintivamente la clase entera retrocedió, pero justo en ese momento un libro cayó de la mochila de Hermione, tuvo que recogerlo, lo que causó que sobresaliera de los demás.

—¡Muy bien, Hermione! —gritó Hagrid. La aludida sorprendida trató de negar con la cabeza.— Veamos cómo te llevas con Buckbeak. Soltó la cadena, separó al hipogrifo gris de sus compañeros y le desprendió el collar de cuero. Los alumnos, al otro lado de la cerca, contenían la respiración, Draco veía preocupado sin alejarse, y sus otros dos amigos reían divertidos.

—Tranquila, ahora. —dijo Hagrid en voz baja— Primero mírale a los ojos. Procura no parpadear. Los hipogrifos no confían en ti si parpadeas demasiado...

En cuanto dijo aquello Hermione sintió la necesidad de parpadear trescientas veces seguidas. Buckbeak había vuelto la cabeza grande y afilada, y lo miraba fijamente con un ojo terrible de color naranja.

—Eso es —dijo Hagrid— Eso es. Ahora inclina la cabeza.

A Hermione no le hacía gracia dejarle su cabeza en charola de plata a Buckbeak, pero hizo lo que Hagrid le decía. Se inclinó brevemente y levantó la mirada. El hipogrifo seguía mirándola fijamente y con altivez. No se movió.

—Ah, creo que no le agradaste.—dijo Hagrid, preocupado— Bien, vete hacia atrás, tranquila, despacio... – No alcanzó a terminar, Hermione se tropezó con el collar de cuero en el suelo, casi se fue de bruces, pero la mano de Draco la sujetó dejándolo expuesto.

El chico sintió como la garra del animal le lastimaba el brazo con el que cubría a ambos. Malfoy emitió un grito agudísimo y un instante después Hagrid se esforzaba por volver a ponerle el collar a Buckbeak, que quería alcanzar a un Malfoy que yacía encogido en la hierba y con sangre en la ropa.

—¡Draco! —gritó Hermione, mientras cundía el pánico en todos los alumnos.— ¡lo siento! Lo siento. – Estaba histérica.

—Tranquilos, tranquilos. —le dijo Hagrid, que se había puesto muy pálido— Que alguien me ayude, tengo que sacarlo de aquí...

Hermione se apresuró tomando las cosas del chico para acompañarlos mientras Hagrid levantaba con facilidad a Malfoy. Mientras desfilaban, Harry , Hansy Ron caminaban tras ellos viendo que en el brazo había una herida larga y profunda.

…..

Elsa se encontraba estudiando en la biblioteca cuando vio entrar a Pansy asustada, ignorando a los otros alumnos que se encontraban allí.

—Elsa —la chica colocó sus manos en la mesa recuperando la respiración—Draco esta en la enfermería fue atacado por un hipogrifo.

La futura reina guardó sus cosas para salir de la biblioteca junto a Pansy, ambas caminaban deprisa para llegar a la enfermería. Elsa estaba muy preocupada por Malfoy, era su mejor amigo.

Corrieron a la enfermería, la señora Pomfrey en seguida lo atendió, estuvieron ahí el resto de la hora hasta que Ron, Hans y Harrytuvieron que irse para la próxima clase. Draco convenció a Elsa de ir a su clase, Malfoy estaba recostado sobre una de las camas con el brazo vendado y Hermione sentada junto a él.

- Es mi culpa. – Dijo después de unos segundos sin atreverse a mirarlo.

- No es tu culpa Hermione, no te preocupes. – Le respondió.

- ¡claro que si! – Lo pensó un minuto. – Pero puedo arreglarlo.

- ¿De qué hablas?

- Que puedo resolverlo. – Y antes de que pudiera levantarse, el chico la tomó del brazo, usando su brazo sano y la detuvo.

- ¿A dónde vas?

- Ya te dije que puedo resolverlo… solo quédate aquí. – Replicó tratando de zafarse del agarre, pero aún herido él era mas fuerte.

- No puedes resolverlo.

- ¡Claro que puedo!...

- ¡No puedes volver al pasado! Lo echo, echo está. – Hermione volvió a sentarse, sólo así la soltó. Respiró hondo, luego miró a la entrada de la enfermería, estaba desierta, la señora Pomfrey se había ido a su oficina hace ya unos minutos, y para asegurarse de que nadie entraría cerró la puerta.

- Draco.

-¿Sí?

- Estoy a punto de mostrarte algo de lo que nadie más puede enterarse. Prométeme que no hablarás de esto con nadie. – Le pidió

-¿De qué…

- ¡Prométemelo!

- Está bien, esta bien lo prometo. – Dicho esto la chica desabotonó el botón superior de su impecable blusa blanca.

- Pero… ¿qué estás haciendo? – Preguntó Draco con la cara roja y casi ahogándose con su propia saliva. En ese momento notó un objeto circular colgando de una cadena en su cuello. De inmediato se relajó.

- Esto es un giratiempo, me permite retroceder unas horas al pasado, la profesora McGonagall me lo dio para poder tomar mas clases.

Claro, para que otra cosa se podría utilizar un objeto tan poderoso como ese. Pensó Draco.

– Me prohibió decirle a alguien sobre él. Con esto podemos revertir lo que pasó. – Le dijo sonriente.

- ¿Y por qué me lo dices a mi? ¿Harry, Westergaard y Weasleylo saben? – Inquirió el rubio.

- Por supuesto que no. Me lo pedirían para hacer trampa en los exámenes.

- ¿Entonces por qué me lo dices a mi?

- Sé que no se lo dirás a nadie. – Malfoy no pudo evitar sonreír, ella confiaba plenamente en él, se lo había demostrado, y él no podía pagarle poniendo en riesgo la confianza que la profesora puso en ella.

- Te lo agradezco Hermione. – Tomó la mano de la chica entre la suya. - Pero no es necesario, como te dije lo echo, echo está, y no me arriesgaré a que las cosas salgan peor.

- Pero, Draco…

- Esta bien, en serio al menos me he perdido la clase, la verdad es que ese hipogrifo no me inspiraba mucha confianza de todos modos. – Ambos rieron contentos.

- Ahora ¿qué hacemos? – le preguntó Hermione.

- Bueno podemos quedarnos aquí la siguiente hora, de todos modos, no creo que nos afecte, además de que con tu aparatejo puedes repetir las clases las veces que quieras. Se quedaron conversando durante un buen rato, hasta que Madame Pomfrey le dijo a Draco que podía marcharse, le dio unas cuantas pociones para el dolor y le recomendó no mover el brazo durante unas horas.

Ambos caminaron por el pasillo para dirigirse al gran comedor, Hermione intentaba ayudar a Draco con sus libros en vano, eran muy pesados para ella.

- Dámelos. – Dijo caballerosamente y la chica se los entregó.

- Por cierto. Mis padres me dijeron que pasara navidad con ellos, y me permitieron llevar a alguien conmigo. – Comenzó Hermione cabizbaja.

- Continúa.

- Bueno yo… Harry y Ron siempre pasan las vacaciones aquí, Hans debe regresar a las islas del sur, y la verdad no tengo muchas amigas… - Tragó aire. – Así que yo pensaba… que tal vez… podías venir conmigo… sólo en navidad, si tu quieres.

- ¡Claro! – Dijo de inmediato. Era la primera vez que iría a casa de un amigo que no fueraElsa ,Theo, Pansy, Crabbe o Goyle y eso le emocionaba, aunque Elsa lo había invitado a pasar unos días en su palacio ya hablaría con ella, de seguro se enojaría pero quería pasar la navidad con Hermione.

- De acuerdo, en cuanto pueda le enviaré una carta a mis padres.

-Por cierto— Recordó él– Necesitaré que hagas mi tarea hoy. – Se burló.

Hans caminaba junto a Ron rumbo a la sala común, pronto sería Navidad y no sabia que regalarle a Elsa, queria darle algo especial, algo que ninguno de sus estúpidos hermanos o esos principitos que intentaban cortejarla pudieran darle

—Oye Ron, necesito tu ayuda, quiero darle algo de navidad a Elsa, pero no se que darle y me preguntaba si podrías ayudarme — el decimotercer príncipe bajó la mirada, apenado.

—Hans, eres asquerosamente rico, en tus bóvedas tienes joyas ¿que te parece regalarle alguna de las reliquias de la familia Black? si quieres puedo acompañarte a Gringotts y te ayudo a elegir algo perfecto para la princesa de Hielo .

—¿Crees que los duendes me permitan tomar algo de la bóveda? Me refiero a que quizá no crean que soy un Black .

—No te preocupes por eso, le pediré a papá que nos acompañe, además mi hermano Bill trabaja en Gringotts como un rompe maldiciones, podemos pedirle ayuda ¿Que dices?

A Hans le gustó la idea, elegiría algo bonito para Elsa.

Por un momento pensó en lo irónico que resultará que una de las reliquias de la familia Black terminaran en manos de una Muggle.

Sus antepasados de seguro se retorcerían en su tumba .


espero les gustara les prometo que mas tardar la siguiente semana actualizare

que tengan un gran inicio de semana