El verano estaba por terminarse, y para Draco ahora mas que nunca significaba una bendición, tal y como pronosticaba, su padre estaba al tanto del regreso del señor oscuro, y no solo eso, había estado presente en el cementerio la noche en que murió Cedric Diggory. Draco estaba aterrado por dentro, temía que en cualquier momento él apareciera en su casa, o peor aun, temía escuchar sobre algún ataque hacia sus amigos o a Hermione.

Su padre tenía mucho cuidado cuando hablaba de sus juntas con Lord Voldemort y los otros mortífagos, no decía nada sobre los planes que tenían, su madre se comportaba de manera extraña, sabía que ella no apoyaba del todo a su padre, después de todo, le habia dicho que lo mantuviera al tanto de todo lo que pasaba con Hans, pero tampoco se mostraba abiertamente en contra.

Durante todas las vacaciones veía como los antiguos amigos de la familia entraban y salían de la oficina de su padre todo el tiempo, el señor Crabbe, el señor Goyle, Carrow.

Draco prefería quedarse en su habitación la mayor parte del día escribiéndole cartas a sus amigos, había estado especialmente ocupado en la seguridad de Hermione, a quien no pasaba un día sin que le enviara una carta preguntándole como estaban las cosas en casa, sabía que algo grande se avecinaba, tanto él como los demás, Harry y Hans se mostraban distantes con ellos. Ambos quedaron traumados por lo que pasaron en el cementerio, también se había pasado todo el verano preguntándole las novedades, pues para él era mas difícil enterarse de algunas cosas.

Al menos le iba mejor que a Theodore, con lo acontecido su padre estaba determinado a que pronto se uniera a los mortífagos, había doblado el número de horas que pasaba enseñándole a su hijo todo tipo de hechizos obscuros, y también dobló la intensidad de sus ya conocidos castigos si no lo lograba.

En una ocasión, notó que el pelinegro cojeaba y cuando le preguntó que le sucedía se encogió de hombros.

— Sabes como es mi padre.

Era el último día antes de regresar a Hogwarts, los tres Slytherin se encontraban hablando en la sala privada de Draco, en lo que parecía una reunión de emergencia antes de volver a clases, se habían asegurado de poner cualquier hechizo que los protegiera de que alguien pudiera escuchar su conversación.

— ¿Qué rayos vamos a hacer Draco?— preguntó su amiga.

Pansy se encontraba de pie frente a la chimenea con los brazos cruzados, nerviosa y Theo sentado en el sofá de cuero negro, detrás de ella, cruzado de piernas, pensativo.

—¿Qué quieres que te diga?— el rubio frente a ella se masajeó la sien. —Ni yo mismo lo sé. Mi padre no ha querido contarme lo que pasó en el cementerio, tanto Potter como Westergaard quedaron afectados, ninguno ha dicho nada.

— Sabes muy bien lo que viene con todo esto.— Advirtió. —No va a haber forma de que nos zafemos de esta. Nuestros padres nos harán que tomemos la Marca .

Draco estalló.

—¡¿Crees que no lo sé Pansy?!—Espetó. — ¿Crees que no he visto a tu padre deambulando por esta casa casi a diario? ¿Crees que no ye visto los malditos moretones en los brazos de Theodore? ¿Crees que quiero convertirme en un jodido mortifago?

— ¡No se trata de querer.! - Le respondió Nott.—Eso es lo último que nos van a preguntar... si tu padre se entera de algo—Lo señaló con el índice.— y ten por seguro que lo hará, sabes muy bien lo que va a pasar, sabes el peligro que corremos, y el peligro que correrá Hermione o Harry, Hans, Elsa incluso Astoria, o Ron. El señor tenebroso no dudará en matar a quien se oponga a él.

—o Luna.—Agregó Pansy.

Theo la miró.

—¡Lo sé, lo sé!—levantó las manos, exaltado. —¡eso es lo que me ha tenido en vela todas las noches! —Se tranquilizó de repente y sonrió.— Afortunadamente para ustedes y para los demás, soy una persona muy precavida, y por tanto he pensado en este momento durante los últimos meses.

—¿Qué?—dijo Pansy realmente sorprendida. Theodore río.

—Mientras ustedes estaban embelesados con sus respectivas parejas yo me enteré por mi padre de ciertas cosas.

—¿y por qué rayos no me lo comentaste?— masculló Draco.

—Por la sencilla razón de que no estaba seguro. En fin. ¿Quieren escuchar el plan o no?

Draco conocía muy bien a su amigo, podía confiar en que tenía un plan bien pensado... por merlín que así fuera, porque parecía que se volvería loco si tenía que lidiar con aquello el solo.

—¿cuál es?—preguntó al fin.

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Hans se encontraba en Arendelle. Elsa habia insistido en que pasara con ella las vacaciones de veranos. En uno de esos días, Hans caminaba por uno de los jardines, callado y afectado por lo que vivió en el cementerio, la muerte de Cedric le causaba pesadillas.

Se hallaba sumido en sus pensamientos, cuando sintió el suave tacto de Elsa sobre su mejillas.

—¿En que piensas cariño?—la futura Reina le preguntó— ¿No disfrutas caminar por los Jardines del Palacio?

El pelirrojo suspiró negando con la cabeza para acto seguido tomarla de la mano y ambos sentarse en el pasto.

—Claro que disfruto tu compañía, copo de nieve—el chico intentó sonreír — Pienso en que pudimos salvar a Cedric, si hubiera aceptado tomar la copa como el me dijo quizá estaría vivo. Voldemort nos queria a nosotros dos. Cedric estuvo en el lugar y momento equivocado, me atormenta las pesadillas sobre su muerte, Elsa.

Elsa lo tomó de la mano, apretándola intentando demostrarle que estaba para apoyarlo y que no lo dejaría. Ambos iban a superar todas las pruebas que les pusieran.

—El hubiera no existe Hans... Todos sabemos que si hubiera estado en sus manos tanto Potter como tu hubieran Salvado a Cedric pero no pudieron, la realidad es que estaban en desventaja y tuvieron mucha suerte de salir con vida ¿Cómo lo hicieron?

Los recuerdos del cementerio se hicieron presentes y Hans se dejó caer al pasto, con sus manos detrás de la cabeza. El chico suspiró, cerrando los ojos. Odiaba admitirlo pero Elsa tenia razón, ellos estaban en desventaja con todos los mortifagos reunidos, tuvieron mucha suerte en salir con vida.

flashback

Ambos chicos cayeron al piso, la respiración de Hans era rápida y mantenía los ojos cerrados intentando regularizar su respiración. En su brazo derecho se encontraba la marca tenebrosa, su piel quemaba pero mas que el dolor físico le dolía el alma, ahora cada vez que mirara su brazo recordaría quien era realmente, lo marcaron como si fuera un animal y supo que Voldemort lo hizo para humillarlo, recordándole su pasado y que jamás escaparía de el.

—Hans, reacciona —Harry lo tomó de la camisa arrastrándolo detrás de una tumba, Hans tenemos que luchar es la única forma de salir con vida de aquí. Vamos, amigo, reacciona.

Hans levantó la mirada encontrándose con la de Harry, quien lo miraba preocupado y al mismo tiempo asustado. Eran conscientes que debían luchar si querían salir con vida del cementerio. Asintió con la cabeza, tomando su varita dispuesto a morir luchando.

—Tomen su varita Potter, Westergaard ¡Tómenla, Tómenla ! No me den la espalda —Voldemort atacó—Quiero que me miren cuando los asesine, quiero ver cuando la luz escape de sus ojos.

Los chicos se miraron, asintiendo, era el momento de enfrentarlo, si iban a morir lo harían luchando por los Potter y Cedric, quienes fueron asesinados por Voldemort, se la debían, así que se levantaron tomando todo el valor Griffyndor que tenían y salieron de su escondite con sus varitas en las manos.

—Como usted quiera —le respondió Harry.

—Aquí estamos Tom, no somos unos cobardes.

avada kedavra— la maldición asesina fue lanzada por Voldemort.

—¡ expelliarmus!— gritaron ambos chicos.

Los hechizos chocaron entre si. Tanto Harry como Hans sujetaron con las dos manos sus varitas, Voldemort les sacaba ventaja ni siquiera se mostraba afectado y sostenía con una sola mano su varita, las chispas salían y los jóvenes apenas podían sostenerle la batalla a Voldemort.

—Hans no vamos a resistir mucho tiempo—le dijo Harry — Es mucho mas poderoso de lo que pensábamos.

— Lo se Harry pero no podemos rendirnos¡ ¡Diablos! Si tan solo Dumbledore estuviera aquí .

—Quietos —Voldemort volteó a ver a sus Mortifagos, al verlos con intenciones de interferir en la batalla —Debo ser yo quien los asesine. Nadie se meta.

Harry y Hans estaban comenzando a desesperarse, apenas podían sostenerle la batalla a Voldemort y estaban seguros que iban a morir cuando de pronto las varitas de ambos vieron salir el alma de Cedric y otras personas a las que Voldemort habia asesinado. Harry reconoció a sus padres, el fantasma de James quedó de lado derecho de Harry y Lily de lado izquierdo de Hans. No podían creer lo que estaban viendo.

—Harry, Hans cuando la conexión se rompa deben correr al Traslador, lo vamos a detener un momento para darles tiempo pero solo será un momento ¿Entendieron?—James les dijo a lo cual los chicos asintieron.

—Hans, llévate mi cuerpo por favor y llévaselo a mi padre —Hans sintió como las lagrimas bajaban por sus mejillas al escuchar el alma de Cedric.

—¿Estan listos?—les preguntó Lily Potter —ambos deben irse no tienen mucho tiempo.

Los jóvenes bajaron sus varitas y la almas que se encontraban con ellos se lanzaron contra Voldemort, en ese momento corrieron lo mas rápido que pudieron, aferrándose al cuerpo de Cedric.

Accio— gritó Hans y la copa fue directamente a sus manos.

Ambos desaparecieron, regresando a Hogwarts, a su regreso se mantenían aferrados al cuerpo sin vida de Cedric y lloraban sin querer soltarlo.

—Westergaard, Potter vengan conmigo —Ojo Loco los tomó a ambos del brazo llevándolos a su oficina.

—¿Lo vieron? —les preguntó, buscando algo en uno de sus cajones, desesperado—Al señor tenebroso ¿Lo vieron?

Harry y Hans se voltearon a ver, ninguno entendía el interés de Mooddy por Voldemort, tampoco entendían porque habia cerrado las ventanas y jalado las cortinas.

—Si, lo vimos —le respondió Potter —¿Porque tanto interés? —le cuestiono el niño que vivió.

Ojo loco lo ignoró, tomando un frasco vacío. Se fue acercando a Hans y al notar la marca en su brazo el decimotercer Príncipe se sentía incomodo, intentó soltarse pero Mooddy era más fuerte.

—¿Qué sintieron al estar frente a él?— le cuestiono Ojo loco soltando el brazo de Hans .

—Como si todas nuestras pesadillas se hicieran realidad—le respondió Hans con cierta desconfianza.

La apariencia de Ojo Loco comenzó a cambiar. Harry y Hans intentaron salir pero las puertas estaban cerradas ninguno tenia su varita y ambos reconocieron que se trataba de Barty Crouch Jr.

—No sabes lo mucho que te envidio, ser el Hijo del Señor Tenebroso. Mataría por estar en tu lugar— exclamó, tomando un poco de la sangre que Hans tenia en el labio —Es la misma sangre que corre por las venas de mi Amo. Tanto Potter como tu son tan afortunados por la conexión que los une con él.

—¿Barty Croush Jr?— habló Potter sin poder creerlo —Se supone que estas en Azkaban .

— Potter, Westergaard, el bastardo de mi padre me mantuvo encerrado en nuestra casa por muchos años, me mantenía controlado por la Maldición Imperius, fueron muchos años que estuve bajo su control… lo odiaba, deseaba vengarme pero cuando comenzaba a perder la esperanza el Señor tenebroso me encontró sacándome del control de mi asqueroso padre.

— Entonces… tu fuiste quien asesinó a Barty Croush —no era una pregunta era una afirmación por parte de Hans —¡Maldita sea, era tu padre cómo pudiste asesinarlo!

—¿Llamas padre a un bastardo que permitió que me encerraran en una asquerosa celda ? —Barty estaba fuera de si, se fue acercando peligrosamente aambos muchachos.

—Te lo merecías, maldito. Asesinaron sin piedad por su asquerosa Ideología de Sangre, todos somos iguales Magos, Mestizos, Hijos de Muggles… incluso ellos no son tan diferentes a nosotros —Harry escupió con desprecio.

— ¡incluso tu señor es un mestizo! Todos los Mortifagosson patéticos, alardean de su sangre pura y son esclavos de un mestizo con complejo de sangre pura ¡me das lástima, Barty!— el pelirrojo se burló en su cara.

—¡Crucio ! —Barty apuntó con su varita —¡Crucio! —de nuevo la maldición impactó contra ambos.

Harry y Hans escucharon hablar sobre las maldiciones imperdonables pero nunca experimentaron algo así hasta ese día. Sintieron un dolor punzante en sus cuerpos, el dolor eran insoportable que cayeron al piso, cerrando los ojos. No pensaban suplicar y cuando pensaban que su vida terminaría ahí, escucharon como la puerta se abría y algunos pasos.

—Narcissa, Severus ocúpense de Barty — Dumbledore ordenó mientras ayudaba a salir al verdadero ojo Loco —No tengo tiempo para perder contigo Crouch, los Aurores se encargaran de ti .

Minerva ayudó a llevar a ambos chicos a la enfermería. Estaba sorprendida, fueron victimas del cruciatus varias veces y no demostraron dolor.

Fin de Flashback

— Barty ni siquiera fue llevado de regreso a Azkaban, en ese mismo lugar le dieron el beso del dementor.

Elsa se mantenía en silencio y notó el semblante de Hans decaído. Lo unico que pudo hacer fue acercarse y abrazarlo.

—Amor, perdóname por no haber estado contigo ¿Para que diablos sirve mi poder si no puedo proteger al hombre que amo?

Hans sonrió besando su mejilla —Fue mejor así ... ellos no hubieran dudado en matarte como lo hicieron con Cedric.

Elsa estuvo a punto de responderle cuando escucharon las voces Kristtof y Anna acercarse.

—Hans, que bueno que te encuentro. Hay alguien que te interesará conocer ¡ven con nosotros!

Anna lo jaló de la mano para que fuera con ellos —Créeme, te interesará conocerlos.

El decimotercer príncipe no estaba muy seguro de querer salir del palacio pero decidió seguirlos, no tenia nada que perder y confiaba en sus amigos. Fueron guiados al bosque y al llegar a un sitio lleno de rocas, Kristtof dijo:

— Gran Pabbie, Hans esta aquí — dijo sonriendo, tomando la mano de Anna.

Hans no entendía nada, miró de reojo a Elsa y estaba igual que el. De pronto, vieron unas rocas rodar a donde ellos estaban y vaya sorpresa que se llevó cuando las piedras tomaron forma de unas criaturas de diminuto tamaño.

—Nuestro salvador esta aquí —gritaban alegres las pequeñas criaturas — Viva Hans Westergaard y Harry Potter, nuestros salvadores.

Elsa río al escuchar el canto de las criaturas, la cara de su novio era un verdadero poema. Estaba entre sorprendido y sonrojado.

— Gran pabbie, un gusto verlo de nuevo —Elsa saludó, acercándose para tomar la mano de Hans — Creo que este lindo chico es bastante famoso.

Gran Pabbie hizo una reverencia siendo imitado por los otros Trolls.

—Alteza, me da gusto que haya logrado controlar su poder — la felicitó —Sus majestades deben estar felices.

—En Hogwarts me ayudaron a lograrlo, muchas gracias por todo.

—Lo hice con mucho gusto alteza y sobre conocer a Hans ¿Quien en nuestro mundo no conoce a los elegidos?

—¿Ustedes saben quienes somos?

Gran Pabbie le sonrió— Somos Trolls, claro que sabemos sobre los elegidos ¡nuestros salvadores!

—Ustedes tienen grandes expectativas sobre nosotros.

Gran Pabbie se acercó al chico, colocando su mano sobre la de él — ustedes nos dieron esperanzas, el señor tenebroso esta buscando aliados, muchas criaturas del bosque se le unieron, unas por miedo, otras por gusto pero nuestra lealtad esta con Dumbledore y con ustedes.

Estaba sorprendido, muchos se estaban uniendo a su causa y eso le daba ánimos. El chico soltó la mano de Elsa y se inclino para quedar a la altura del troll.

—Muchas Gracias, no se si podamos derrotar a Voldemort pero lo intentaremos.Entendemos cual es nuestra misión y cuando llegue el momento cumpliremos con nuestro destino.

—Tanto Potter como tu tienen su destino marcado, disfruten su vida. Estoy seguro que ambos cumplirán la profecía, creemos en ustedes dos.

Hans no entendía a que se refería sobre su destino pero se sentía con ánimos renovados.

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Llegó por fin el día de regresar a clases, Hermione, Ron, Harry y Astoria habían llegado juntos, debido a que el moreno se reunió días antes por problemas en el ministerio. Hans llegó junto a Kingsley Shacklebolt, quien fue enviado por Dumbledore para ir por el.

Elsa tuvo que ausentarse los primeros días de clases, pues junto a sus padres debían hacer una visita de estado a las islas del Norte y ella como futura Reina tenia que estar presente.

Draco y Theodore se encontraron con ellos en el tren. Las cosas habían estado tensas después del incidente en el laberinto, Harry y Hans habían visto a los padres de ambos jurarle lealtad a Voldemort, eso no menguó su amistad. Confiaban en ellos lo suficiente como para saber que no los traicionarían de ninguna manera. Pero eso no impedía que ambos sangre pura se sintieran culpables en cierta forma por la muerte de Cedric.

Los seis se encontraban en el mismo vagón, Ron estaba junto a Harry, y Theodore y Hans estaban apretujados con Draco besuqueando a Hermione, y el pelirrojo miraba con una mueca de asco esa escena.

—Diablos Hermione ¿Nos harían el gran favor de dejar de besarse de esa manera? creo que vamos a vomitar —se quejó el pelirrojo apoyando por Nott.

Ambos enamorados se separaron, sonriéndose como un par de tontos.

El tren comenzó la marcha en dirección a Hogwarts.

— ¿Crees que él este planeando atacar Hogwarts?— Preguntó Hermione a Draco cuando salieron de la reunión de prefectos en el tren, ambos fueron seleccionados junto con Theodore y Pansy, fue cuando tuvieron la oportunidad de estar solos.

— Tal vez. — Comentó. — Pero no creo que sea pronto. Acaba de volver, lo primero que va a hacer es reunir a sus antiguos aliados, luego trataran de reclutar a mas. — Hermione lo abrazó.

— ¿Qué pasará contigo? ¿Te reclutarán a ti también?

— Claro que lo harán, pero eso no significa que esté de su lado.

Hermione lo abrazó aún mas fuerte y lo vio a los ojos.

— ¿Pero estarás bien, verdad? ¿No te pasará nada?—Draco acarició su mejilla.

—No, mientras tu estés a mi lado.

Acto seguido, besó sus labios con necesidad, quería recordar ese momento el resto de su vida. Luego se puso mas serio, tomó el rostro de la chica y la obligó a mirarlo a los ojos.

—Escúchame con atención Hermione, sea lo que sea que veas o escuches no es verdad, todo lo que pudiera llegar a hacer o decir son para protegerte ¿me entiendes? —la castaña asintió levemente.

— No se avecina nada bueno, necesito que sin importar la situación medites bien las cosas. Pase lo que pase prométeme que tu vas a estar bien, trataré de estar siempre junto a ti pero sabes que será difícil, ya nos estamos arriesgando demasiado con dejarnos ver juntos.

Hermione estaba a punto de estallar en llanto.

— Te lo prometo, pero tu también prométeme que estarás a salvo, no soportaría que te pasara algo. No podría.

— Te lo prometo.

Neville Longbottom no era alguien muy popular, y eso todo el mundo lo sabía, era el objetivo predilecto de las burlas de Pucey y sus secuaces, en ocasiones de otros alumnos e incluso de algunos compañeros de casa. Pero Theodore Nott jamás encontró motivos para molestarlo o inclusive odiarlo, sólo era ese chico raro de Gryffindor a quien Draco, Harry y Hans siempre defendían... hasta que lo vio hablando cómodamente con Luna Lovegood.

Estaba de pie frente a ella, en uno de los pasillos del tren, traía consigo una planta extraña que Theo recordaba haber visto en algún libro, estaba muy seguro de que le soltaría aquel pus morado propio de la planta en cualquier momento, pero ese era el menor de sus problemas, sonreía como si la conociera de toda la vida, y Luna tan educada e ingenua como siempre no se daba cuenta de sus verdaderas intenciones.

Theodore sintió entonces una oleada de sensaciones que no había experimentado hasta ahora, alegría al ver a la chica por primera vez desde las vacaciones, molestia por ver que otro chico fuera el objeto de sus atenciones... al menos momentáneamente, sentía la necesidad de ir, interponerse entre los dos y llevarse a Luna de ahí, él era demasiado racional como para saber lo que le estaba pasando, eran celos, estaba seguro, pero el que lo admitiera no significaba que estaba dispuesto a soportar aquella situación.

Avanzó hasta ellos, apresurado.

— Hola Theodore. — Lo saludó Luna, Neville puso cara de asombro al ver que la chica era amiga de un Slytherin.

—¿Cómo estas Luna? —preguntó de manera exageradamente educada. Tomó la mano de la chica y la besó.

Neville conocía tan bien como Theodore los protocolos de las familias sangre pura, sabía lo que ese beso en la mano significaba, el ojiazul contaba con ello.

— El es Neville Longbottom, es mi amigo.—Dijo la rubia.

—Un placer. — Saludó Theo, mirándolo con arrogancia.

—No puedo decir lo mismo— contestó Neville en voz baja pero fue suficiente para que el moreno lo escuchara. —Tengo que irme, te veré luego Luna.— Se despidió.

Acto seguido se giró y se marchó hacia su vagón. Theo rio para sí mismo, el que estuviera emparentado con los Lestrange no significaba que fuera igual que ellos... bueno tal vez conocía a la perfección cientos de hechizos prohibidos y estuviera mas que dispuesto a usarlos si era necesario, tal vez era inevitable que se uniera a las filas de Lord Voldemort en un futuro, pero no para los fines que los mortífagos tenían, y era evidente que él no lo entendía.

—¿Qué haces aquí Theo?— Preguntó finalmente Luna. Él le sonrió.

— Te estaba buscando.

—Bueno, aquí estoy.

—Sí, lo sé Luna. —sonrió. —Estamos por llegar a la estación, ¿puedo acompañarte hasta el castillo?— Preguntó.

— Claro, Theodore. —El moreno le ofreció el brazo para que lo tomara, y ambos se dirigieron al vagón para esperar su llegada.

Todos se habían reunido en el mismo vagón, para estar el último tramo del viaje juntos

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—Esto... —empezó Hermione hablando en voz más alta de lo habitual debido al nerviosismo— Esto... bueno..., hola. —Los asistentes giraron la cabeza hacia ella, aunque de vez en cuando las miradas seguían desviándose hacia Harry—. Bueno..., esto..., ya saben por qué hemos venido aquí. Verán, nuestros amigo Harry y Hans tuvieron la idea..., es decir —Hans le había lanzado una mirada furibunda— yo tuve la idea de que sería conveniente que la gente que quisiera estudiar Defensa Contra las Artes Oscuras, o sea, estudiar de verdad, ya saben, y no esas chorradas que nos hace leer la profesora Umbridge —de repente la voz de Hermione se volvió mucho más potente y segura—, porque a eso no se le puede llamar Defensa Contra las Artes Oscuras.

—«Eso, eso»—dijo Anthony Goldstein, y su comentario animó a Hermione.

—.. Bueno, creí que estaría bien que nosotros tomáramos cartas en el asunto. —Hizo una pausa, miró de reojo a ambos chicos y prosiguió—: Y con eso quiero decir aprender a defendernos como es debido, no sólo en teoría, sino poniendo en práctica los hechizos...

—¿por qué? - la interrumpió Michael Corner.

— ¿Por qué? - repitió Draco visiblemente molesto. — Porque quien tu sabes ha vuelto.

La reacción de su público fue inmediata y predecible.

La amiga de Cho soltó un grito y derramó un chorro de cerveza de mantequilla; Terry Boot dio una especie de respingo involuntario; Padma Patil se estremeció y Neville soltó un extraño chillido que consiguió transformar en una tos.

Todos, sin embargo, miraban fijamente, casi con avidez, a los Elegidos .

Después de aquello nadie puso objeción, Hermione informó que en cuanto encontraran un lugar adecuado en donde practicar se los informaría, acto seguido la castaña sacó un pergamino, tinta y una pluma para que todos anotaran su nombre.

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—¡Amo Harry! ¡Amo Hans !—saludó con efusividad Dobby. Los chicos los habían ido a visitar a las cocinas por la mañana como lo hacían cada cierto tiempo desde que Dobby comenzó a trabajar en la escuela.

—Hola Dobby.

—¿Cómo estas amiguito?—Hans le sonrió quedando a su altura y tomó su mano —Me da gusto verte, Dobby .

El elfo derramó algunas lágrimas de emoción al sentir la mano del pelirrojo.

—¡El Amo Hans tomó la mano de Dobby!¡el amo Hans es amable con Dobby!

—Nos has salvado la vida varias veces, Dobby. Estamos agradecidos contigo.

—Dobby le es fiel a los Amos Potter y Westergaard. Dobby luchara por los Amos.

Conversaron un poco acerca de el PEDDO, sobre Winky, sus problemas... hasta que recordó que el elfo conocía muy bien el castillo, tal vez podría ser de ayuda.

—¿Quizá puedas hacerme un favor, Dobby? -dijo Hans muy despacio. El elfo miró a ambos sonriente.

—¡Harry Potter y Hans Westergaard sólo tienen que pedírmelo, señores!

—Necesitamos encontrar un sitio donde veintiocho personas puedan practicar: Defensa Contra las Artes Oscuras sin que las descubra ningún profesor, sobre todo -—añadió, agarrando con tanta fuerza el libro que las cicatrices brillaron con un tono blanco y perlado—la profesora Umbridge.

Se había imaginado que la sonrisa del elfo desaparecería con rapidez y que Dobby agacharía las orejas o diría que eso era imposible, o como mucho que intentaría buscar algún sitio, pero se equivocaron. Lo que no esperaban era que Dobby pegara un saltito, agitando alegremente las orejas, y diera una palmada.

—¡Dobby conoce el sitio perfecto, Amos!—exclamó— Dobby oyó hablar de él a los otros elfos domésticos cuando llegó a Hogwarts, Amos ¡Lo llamamos la Sala que Viene y Va, señores, o la Sala de los Menesteres!

—¿Por qué la llamas así? —preguntó Hans, intrigado.

—Porque es una sala en la que uno sólo puede entrar —explicó Dobby poniéndose muy serio- cuando tiene verdadera necesidad. A veces está allí y a veces no, pero cuando aparece siempre está equipada para satisfacer las necesidades de la persona que la busca.

Dobby estuvo encantado de mostrarles el camino hacia la sala de menesteres.

—Aquí podemos practicar, Harry— dijo Hans caminando por toda la sala —Es el lugar perfecto, nadie nos encontrará, podemos enseñarle nuestros amigos defensa contra las artes oscuras.

—Es bastante amplio y difícil de encontrar, es el lugar adecuado. Lo único que falta es ponernos todos de acuerdo, cuando y la hora, debemos de hacerlo sin levantar sospechas .

Hans tomó asiento en una silla que estaba en la sala, suspirando puesto que la platica con los trolls aún le daban vueltas en la cabeza. Harry notó a su amigo pensativo y se acercó colocando su mano sobre su hombro.

—¿Te encuentras bien?

—No lo sé, Harry ... he intentado superar lo que vivimos en el cementerio pero cuesta mucho, tengo pesadillas con la muerte de Cedric cada que miro mi brazo y veo esa maldita marca. Me cuestiono quien soy realmente.

El pelinegro se dejó caer al piso, mirando al techo, suspiró, el también se sentía de esa manera.

—Te entiendo, lo que vivimos fue muy fuerte ¡diablos a un tengo pesadillas con Voldemort! pero Hans, no podemos hacer nada por Cedric pero si podemos salvar a nuestros amigos.

El pelirrojo miro de reojo a Potter, ambos compartían las mismas preocupaciones y miedos. Todos tenían sus expectativas muy altas sobre ellos.

—Kristtof y Anna me llevaron con unos Trolls muy diferentes a los que conocemos el líder es el Gran Pabbie, sabe quienes somos, sabe sobre Lord Voldemort… todas las criaturas mágicas tienen sus esperanzas sobre nosotros, me siento tan presionado, no quiero defraudar a nadie, todos ellos confían en nosotros.

—También me siento presionado con todo eso del elegido ¡Dios! Quisiera ser normal solo una vez,todos tienen puestas altas expectativas sobre nosotros. Ni siquiera se si podemos lograrlo .

Hans le sonrió levemente, levantándose y estirando su cuerpo, le extendió la mano a Harry para que la tomara y se levantara.

—Estos días me he estado planteando mi relación con Elsa —Hans se acomodo su túnica —soy un peligro para ella, si Voldemort o cualquiera de esos asquerosos Mortifagos llegan a saber sobre mi relación con Elsa no solo irán por ella también por su familia, por todo Arendelle y me niego a que otras personas sufran por mi.

Harry no lo habia pensado ni planteado esa posibilidad. Hans tenia razón, si los Mortifagos se enterabansobre Astoria, su novia estaría en peligro, ellos no dudarían en matar por ordenes de Voldemort.

—No había pensado en eso¡Maldita sea! Esos asquerosos Mortifagosmatarán a todo a quien intente protegernos.

Hans suspiró, negando con la cabeza para caminar a la puerta de la sala de los menesteres.

—¿Puedes entenderme? No quiero exponer a Elsa, lo mejor es alejarla de mi. Ella merece un príncipe de verdad, alguien que este a su altura pero sobre todo que no este marcado —miró la marca en su brazo intentando contener las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos.

— No puedo, Hans —Potter bajó la mirada —No puedo terminar con Astoria. Mi vida sin ella seria un infierno. Hans, no hagas una tonteria, no alejes a Elsa de ti, no hagas una tonteria, lo que Voldemort quiere es vernos solos.

El pelirrojo salió de la sala de los menesteres caminando rumbo a la biblioteca, queria estar solo, aclarar sus ideas. Elsa regresaría durante la cena, tenia que tomar valor, no seria fácil, estaba seguro que sufriría pero primero estaba la seguridad de su novia.

—Hola, Hans ¿vas a la biblioteca?—Neville venia con unos libros en las manos cuando lo vio — No creo que quieras ir estan los chicos de primer año con el profesor Snape.

— Pensaba ir pero no quiero toparme con Snape —El chico le sonrió y caminó de regreso a su sala común — Por cierto, encontramos el lugar para las primeras clases de defensa contra las artes oscuras.

—¿De verdad ? Eso me da muchísimo gusto, Hans. Todos estamos ansiosos de aprender hechizos de defensa, por cierto, nosotros si les creemos, sabemos que Voldemort regreso, quiero lucharpara vengar lo que le hicieron a mis padres.

El semblante de Hans cambio su rostro y se puso pálido, el chico se detuvo bajando la mirada, se sentía culpable, por culpa de Voldemort y Bellatrix los Longbottom terminaron en San Mungo sin posibilidad de curarse.

—Neville... yo —la voz de Hans era apenas un susurro —Te pido perdón, deberías odiarme, si pudiera cambiar el pasado te juro que lo haría.

Neville sonrió levemente acercándose al joven, al estar a unos centímetros el chico dio una palmaditas en su hombro.

—Hans, no tengo por que odiarte —le dijo y Hans alzó la vista —No tienes culpa de lo que esos malditos le hicieron a mis padres, eras un bebé. Hans, no te atormentes mas con eso, créeme ni siquiera mi abuela te guarda rencor.

El joven se sorprendió al escucharlo —¿Le has hablado a tu abuela sobre mi ? —le preguntó visiblemente impresionado .

—¡Claro, Hombre! Harry y tu son bastantes famosos, mi abuela sabe que somos amigos y aprueba nuestra amistad así que no te sientas maly deja de culparte.

Hans le sonrió, un poco mas tranquilo. Escuchar a Neville le habia tranquilizado, ambos chicos entraron a su sala común.Hans subió al dormitorio a descansar un poco tenia mucho que pensar .

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Elsa habia regresado hace unos minutos a Hogwarts, tenia trabajos pendientes. Theo le habia prestado sus apuntes cuando una lechuza entró por su ventana era de Hans, quien la habia citado en la torre de astronomía.

Con una sonrisa en los labios dejó su tarea para después y se dirigió al punto de encuentro. Al llegar lo observó de espaldas mirando por el balcón, se acercó y él se giró. Ella intentó besarle pero él la rechazó, a ella le pareció extraño pero pensó que era por lo afectado que aún estaba por lo del cementerio.

—¿Cómo estás, amor?

Elsa esperaba una sonrisa pero al ver que se mantenía con el semblante serio se acercó y preguntó:

—Hans ¿qué pasa? ¿Estás bien?— le preguntó preocupada.

—Te cité aquí porque necesitábamos hablar— le dijo con una seriedad y frialdad que tenía mucho de no verla en él— esperaba que te dieras cuenta de esto pronto pero al ver que no lo haces creo que es momento de que deje las cosas en claro… ya no puedo fingir más. No quiero que tengas una idea equivocada.

El había estado evitando sus ojos.

—¿De qué me estás hablando?— preguntó ella con cierto temor.

—No quiero que sigas pensando que te amo, porque no es así.

—¿Qué estás diciendo?— preguntó Elsa y sintió un huracán en su corazón.

—Todo esto empezó como una venganza para hacerte pagar todas tus humillaciones—ella agrandó los ojos y el levantó la vista —quería hacerte pagar por todo lo que me hiciste pero ya me cansé de esto, tengo cosas más importantes que hacer que seguir con un tonto juego.

Elsa no daba crédito a sus palabras.

—¿Qué?¡No, no es así!

Ella negó con la cabeza e intentó tomar sus manos siendo rechazada al instante.

—¡Fue un error!— gritó Hans—¡fue un maldito error! Nunca debí hacerlo—explotó como si hubiera tenido esos sentimientos guardados durante mucho tiempo.

—No, no es verdad, solo lo haces para protegerme—refutó con un hilo de esperanza.

—Te estoy diciendo la verdad y si no me quieres creer es tu problema— dijo el rehuyendo su mirada.

Elsa sintió su corazón partirse en miles de pedacitos, sus ojos se empeñaron en lágrimas y sentía que no podía respirar. Captó la expresión nula en el rostro de Hans, como si no le importara nada, como si ella nunca le hubiera importado y fue entonces que pensó que nunca sintió nada por ella y solo jugó con sus sentimientos, aunque una pequeña voz le decía "el nunca lo haría " sin embargo, la desechó al momento.

—¡Eres un desgraciado!—le gritó con lágrimas corriendo por sus mejillas y dándole un golpe en el pecho—¡Eres un maldito… ¡Te odio!

Hans sólo cerró los ojos con fuerza y apretó los puños.

Elsa sintió que no podía más y no le daría el gusto de verla destruida y con una ráfaga de hielo lo hizo estrellar contra la pared.

De camino a su sala común tuvo que hacer acoplo de toda su fuerza de voluntad para no congelarlos a todos.

Entró a su dormitorio y se recostó sin hablar con nadie, solo dejando fluir las lágrimas contra su almohada y llorando en silencio.

¿Cómo llegó a eso?¿Porque sentía tanto amor por una persona que solo jugó con ella?¿Porque tuvo que ser castigada de esa manera?¿Cómo podía seguir adelante así? Le dolía demasiado y ni siquiera podía imaginar amar a alguien más que no fuera Hans.