Harry y Hermione miraban a ambos chicos. Draco estaba furioso, su padre era un grandísimo idiota, comprometerlo sin tomar en cuenta lo que el queria. Maldito bastardo, se sentía decepcionado y más aún de su madre, quien siempre lo habia apoyado, ahora lo traicionaba.
Draco arrugó la hoja, tirándola al piso, completamente frustrado.
— Estoy esperando, Malfoy... dime ¿que significa que estas comprometido con Astoria?
—Habla de una jodida vez, Malfoy—Harry se acomodó las gafas.
Draco suspiró. Hermione enojada era una fiera y en definitiva prefería enfrentar a los dementores que a su novia. Estaba a punto de hablar cuando Astoria se le adelantó:
—Pasa que el bastardo infeliz de mi padre me comprometió con Draco sin decirme, el muy desgraciado. Hizo las cosas a nuestras espaldas —la Slytherin apretaba el puño, enojada.
Harry se sorprendió al escucharlahablar de esa manera. Astoria tenia unos modales exquisitos y jamás hablaba con insultos, siempre era tan correcta con el trato a los demás, como buena Sangre pura, era una chica refinada pero ahora su novia estaba hecha una fiera. Harry podía Jurar que de tener al Señor Greengrass enfrente de ella, la chica era capaz de lanzarle un Avada.
—¿Cómo puede ser eso posible, Draco? — lo cuestionó Hermione, celosa — se supone que tu padre sabe sobre nosotros.
Draco mantenía la mirada sobre la castaña y suspiró —Todo se trata sobre la sangre pura, Granger —Se llevó las manos a la cabeza, completamente frustrado —Malditos Clasistas.
Harry seguía con la mirada sobre su novia. Astoria estaba enojada, caminaba de un lado a otro maldiciendo a su padre y el pelinegro suspiró frustrado y se acercó a ella, abrazándola.
—Tory, debes tranquilizarte —la intentó calmar, Potter — Quiero hablar con tu padre, quizá el entienda que lo nuestro es algo serio. Astoria,Te amoy eso no cambiara nunca, cuando la Guerra termine nos casaremos, te hice esa promesa y pienso cumplir, no tolero la idea que puedas estar con alguien mas, llámame celoso pero eres mía.
Tory tomó su rostro con sus dos manos y miró directamente a sus ojos llenos de celos . —Mírame Harry … —suplicó— …mírame. No importa lo que el bastardo de mi padre diga, no pienso casarme con Draco, no puedo renunciar a ti. Estoy luchando pornuestro presente, también te amo. En un futuro no muy lejanoserásmi esposo, un dulce, cariñoso, amable y amoroso esposo, un hombre con la que cualquier mujer en el mundo tendría suerte de estar... —tomó su mano y la colocó suavemente sobre su cabello— ... y este es nuestro futuro Harry, tratemos de no estropearlo por el apestoso racismo.
—Nopienso casarme con Astoria. Mi padre se puede ir al infierno con todo y sus amigos clasistas, eres la única en mi vida ,Granger, tu eres la razón para luchar contra el Mestizo que se cree sangre pura.
Hermione se acercó y abrazó a Draco, colocando su cabeza en su pecho. Le dolía darse cuenta que quizá sus suegros jamás la aceptarían como la pareja de Draco.
—Malfoy ¿ellos nunca van a aceptarme, verdad? —Granger suspiró escondiendo su rostro en su pecho.
Draco acarició su cabello intentando animarla, odiaba ver a Hermione triste, le partía el corazón
—Granger, lo que ellos piensen me da lo mismo, lo importante es que te amo y tu eres la mujer que quiero a mi lado, tu serás la señora Malfoy les guste o no.
—Lo sé, Draco, pero no quiero alejarte de tu familia, son tus padres.
—Mi lugar es contigo Granger, si ellos no lo aceptan no me importa porque no pienso renunciar a ti .
Draco la tomó de la mano para caminar por los alrededores, estaban seguros ya que Hermione habia colocado hechizos de protección y ahora querían darle su espacio a sus amigos.
La vida de Harry nunca fue perfecta. No tuvo una infancia despreocupada y maravillosa o una adolescencia típica. Aunque le encantó el tiempo que pasó en Hogwarts con sus amigos. Hans se habia vuelto el hermano que nunca tuvo, compartían tantas cosas en común, las responsabilidades, Voldemort y sus seguidores, nunca les permitieron tener las vidas que experimentaron los otros niños. Ambos lucharían en una Guerra donde probablemente no saldrían con vida, entonces sin darle tiempo para respirar o disfrutar, el ministerio lo volvió el enemigo publico numero uno. La vida estaba llena de obstáculos y dificultades para él, pero superó con éxito todos los obstáculos que la vida le había lanzado. Tenia tanta suerte de tener a Astoria a su lado de entre todos los magos lo eligiera a el, resultó ser la chica ideal. Era un alma gemela cariñosa, inteligente y amorosa, y el último año que pasó con ella resultó ser el más feliz y relajante tiempo de su vida. Para su sorpresa, se enamoró de ella más rápido de lo que esperaba y ahora estaba dispuesto a hacer cualquier cosa, incluso luchar contra otro centenares de Voldemorts, para mantenerla y a sus futuroshijos por nacer a salvo porque le dieron sentido a su vida y se convirtieron en el latido de su alma.
—Pase lo que pase Harry, nos mantendremos juntos que mi papá y su asqueroso grupo declasistas se vayan al demonio, no pienso casarme con Draco. Mi vida seria miserable sin ti. Te amo, James.
Harry sonrió, le gustaba cuando Astoria lo llamaba James, por lo general lo hacia cuando estaba enojada o seria, le gusta como sonaba su segundo nombre en sus labios.
—Me gusta cuando me llamas James, eres la única que lo hace.
—¿Te digo un secreto? — el asintió con la cabeza — me gusta mas tu segundo nombre.
Harry rio de buena gana, abrazándola y dejó un beso en su frente, sin soltarla, estaba enamorado de ella, era su mundo y no pensaba perderla.
—¿Que pasará con el compromiso?
—Le mandaré una carta a mi madre donde le diré que no me casaré con Draco, estoy segura que Draco hará lo mismo, no pensamos casarnos solo para mantener la sangre pura.
—Cuando todo esto termine iré a hablar con tus padres, quiero demostrarles que soy suficiente para ti .
—James, no tienes que demostrarle nada a nadie, te amo y es lo unico importante, que seamos felices, que los demás se pudran.
Ambos entraron de nuevo a la casa de campaña para estar solos y poder pasar un tiempo juntos.
0000000000000
Lucius estaba intranquilo, demasiado. Su vida había dado un giro de 180 grados en muy poco tiempo. Tras su entrada en Azkaban y el monumental enfado de su mujer, Lucius tenía en su cabeza un popurrí de ideas que le estaba derritiendo las neuronas ¿Donde estaba Draco? Lo habia comprometido con Astoria Greengrass sin tomar en cuenta los deseos de Draco. Lucius no habia tenido el valor de hablar con Narcissa sobre el compromiso, tenia el presentimiento que su Cissy no estaría de acuerdo.
Cuando el señor Oscuro lo rescató de prisión sintió alivio a la par que miedo, pero ese alivio desapareció cuando su señor le obligó a quedar recluido en su casa, la cual fue utilizada como cuartel general de los mortífagos.
Narcissa no estaba contenta pero aun así no tuvo el valor de oponerse al señor tenebroso, Lucius observaba que su esposa seguía enfadada con el, rara vez le dirigía la palabra pero enfrente de todos lo disimulaba bien, sin embargo, había algo que le hacía sumirse en un estado de ira permanente, su señor estaba demasiado pendiente de ella, y eso a Lucius no le hacía gracia.
Habían pasado un par de días cuando su Señor los habia vuelto a llamar, todos se encontraban en el salón principal de los Malfoy. Lucius se sorprendió al ver a Goyle Hijo, el señor tenebroso le habia dicho que era hora de tomar marca, Goyle , debía unirse a sus filas. Y Lucius nunca vio mayor temor en los ojos del muchacho.
- Gregory acércate- susurró la aguda voz del señor tenebroso- no tengas miedo, no muerdo, eso es trabajo de Nagini-bromeó el hombre al ver la vacilación de muchacho.
Lucius y Narcissa observaban con lastima como uno de los mejores amigos de Draco temblaba mientras era marcado. Goyle se sentía orgulloso que su hijo llevara la marca tenebrosa, su hijo, su heredero, era un mortífago, como su padre estaba listo para luchar por la causa. La mirada de Gregory estaba en el piso, con los ojos cerrados y en su mente solo se encontraba el rostro de Ginny, su pelirroja que de seguro lo odiaría.
-Muy bien, Gregory... puedes irte necesito pensar...
Al salir de la habitación, Greg seguía temblando como una hoja en pleno otoño, caminó unos cuantos pasos solemne, por inercia estaba afectado y al doblar por uno de los pasillos dio un golpe en la pared.
Narcissa, quien habia salido después que el Señor oscuro pidió hablar a solas con los Mortifagos, se sorprendió al ver al chico con la cabeza pegada a la pared con los ojos cerrados, llorando.
Sentía pena por el muchacho, apenas era un niño y a la mente se le vino la imagen de Draco, agradecía que su hijo estuviera lejos de todo lo que estaba pasando, queria consolar al muchacho así que no lo pensó y lo abrazó.
-Pequeño Greg, llora, desahógate. Lamento que tuvieras que ser marcado con esa asquerosa marca, tu padre es un cerdo - le dijo pasando su mano en su espalda- Cuentas conmigo para todo, te conozco desde que eras un niño y te tengo mucho aprecio.
El chico estaba sorprendido al sentir el abrazo de Narcissa, conocía a la mujer y ella nunca fue de demostrar afecto por nadie mas que no fuera por Draco, pero lo estaba consolando.
Lucius al ver a su esposa consolando al muchacho rodó los ojos con fastidio -Por dios Cissy ... Goyle debería sentirse orgulloso que nuestro Señor le diera tal honor. Hay muchos chicos en Slytherin que matarían por estar en el lugar del muchacho.
Narcissa le miró con ojos desgarradores que hicieron que un escalofrío recorriera la espalda del hombre.
- ¿De que debe el joven Gregory sentirse orgulloso? ¿Qué el cerdo de su padre envié a su único hijo a una misión suicida? ¿Debemos celebrar que le manden a morir si al señor tenebroso así le conviene? Por dios, Lucius, se un poco mas empático, es un niño, el señor Tenebroso lo mandó a matar al Mago mas poderoso de toda Europa, quizá del mundo.
Lucius movió la mano en señal de que se callara.
—No hables estas cosas a la ligera, además, si de morir por el señor tenebroso se trata— tomó al chico por el hombro que aún seguía abrazado a su esposa - moriremos con orgullo. Somos Slytherin. La causa de nuestro Señor es la nuestra. Draco debió estar en tu lugar pero el muy traidor prefirió a la sangre sucia que los ideales de su familia.
Narcissa abrió los ojos- No me puedo creer que estés diciendo eso, ¿cómo puedes? Es el mejor amigo de Draco lo conoces prácticamente de la cuna, se crió con nuestro hijo.
-Es nuestro deber Cissy, el deber de todo Sangre Pura, purgar el mundo de sangres sucias o morir en el intento, si Draco lo hubiera entendido no seriamos despreciados por el señor Oscuro .
Ella se separó un poco del chico y lo tomó la mano- pues a mí no me avisaron de esto al casarme contigo. Si ser una Sangre Pura significa enviar un niño a una muerte segura por una guerra estúpida, mejor me quedo siendo una Traidora a la ...
Y se fue con Goyle, dejando a Lucius pasmado en la puerta con una expresión de asombro. Su mujer solía enfadarse con él, mucho y la mayoría de las veces sin motivo aparente, pero no le duraba más de 30 o 40 minutos, ¡jamás llegaba a la hora! Mas esta vez sus ojos le decían que la cosa iba en serio y su instinto de supervivencia le gritaba que se alejara de Narcissa un tiempo si no quería sufrir un destino peor del que los muggles sufren a manos de su señor.
El tiempo pasaba y los ataques a muggles encabezados por Lucius y Bellatrix crecían. Narcissa habia tomado como su Protegido al joven Goyle. Una tarde, Lucius estaba más incómodo de lo normal, Cissy llevaba un tiempo sin dirigirle la palabra y eso no le gustaba. Por muy orgulloso que el fuera, Lucius no entendía la vida sin Narcissa a su lado, siempre fiel, siempre apoyándole. Le desagradaba tanto la manera en que Narcissa consolaba a Gregory Goyle y tampoco tenía noticias de Draco. Eso lo ponía de mal humor.
Narcissa había duplicado sus barreras con el cuándo se enteró que El habia comprometido a Draco con Astoria.
Se encontraban en el salón principal cuando el señor Tenebroso los habia llamado para informarles sobre sus planes, todos estaban sentados en sus lugares.
-Será tu oportunidad de arreglar el desastre de tu padre, espero que tu no hayas heredado su don por el fracaso así como también espero que al menos tu si me seas de utilidad- le había dicho Voldemort a Gregory, quien mantenía la mirada en el piso.
Greg asintió asustado y Voldemort sonrió paseando entre los Goyle, parando al lado de su madre , colocó sus largos dedos en su hombro y susurró-espero, que hayas heredado el talento de tu madre, créeme si no es por ella, no sé qué sería de esta familia- susurró con voz aguda y silbante haciendo que el chico sintiera un profundo asco.
Narcissa se pasó días llorando. Extrañaba a Draco y no habia tenido noticias de el, estaba asustada que algo pudiera pasarle.
Una tarde alllegar a una sala que Lucius creía vacía, se encontró allí a su mujer y al joven Goyle, este último abrazado a su esposa, sollozando como un simple niño, el niño que era.
Se quedó quieto, escondido, observando entre las sombras el dolor de ambos, sin la valentía suficiente de mostrarles que a el también le hacía daño, pero debían entenderlo, era su deber, su lealtad a su señor era lo único que los mantendría unidos, y lo más importante, con vida. Y si para que Draco y Narcissa vivieran Goyledebía matar a ese idiota de Dumbledore, Lucius obligaría a Goylea matar.
-Una vezque lo haces por primera vez, las siguientes ya te salen solas Gregory. Deberías sentirte orgulloso, nuestro señor te eligió, no eres un incompetente como el Traidor de Draco- le había animado la desquiciada de Bellatrix cuando el señor tenebroso comunicó su misión al chico delante de todos los mortífagos que le felicitaron, algunos incluso con un deje de envidia.
Todos creían que el "bondadoso" Lord, le había perdonado todo a los Goyle, que había olvidado todo y le daba una nueva oportunidad de limpiar su nombre a través de su hijo, pero Lucius sabía la verdad, eso era un castigo, un castigo para el Padre del muchacho por su incompetencia, por haberle negado, era un castigo que ahora pagaba muy caro escuchando los sollozos de su muchacho y su mujer y por primera vez agradecía a Merlín que Draco estuviera lejos .
Estaba a punto de entrar cuando escuchó la quebrada voz de Goyle - me va a odiar...
-Tu padre no te odiaría nunca, cielo, escucha tu padre...
-¡No me refiero a él!- gritó el muchacho separándose de Narcissa con los ojos inyectados en ira- ¡me refiero a Ginny!- otro débil sollozo inundó la sala- mi pelirroja…
Lucius se quedó quieto en su sitio, pasmado. Goyle llorando como un niño de pecho por una Traidora a la sangre, eso le hacía marearse, no quería oír más, no quería, pero aun así siguió escuchando.
-¿¡Con que cara voy a mirarla cuando vaya a Hogwarts, señora Malfoy !?- gritó la desgarradora voz del chico- ¿cómo voy a ir y matar al mejor mago del mundo? va a matarme, cissy ... me condenaron a muerte, ¡a mí y a ella!
Narcissa sollozó y abrazó fuerte al chico - no, no hijo nada de eso, no lo permitiré, haré todo lo que esté en mi mano para salvarte...- Narcissa suspiró- y te prometo que ella no te va a odiar. No lo hará mi cielo. Voy a protegerte, Greg, pero debes confiar en mi contarme todo lo que pase ...
El chico asistio con la cabeza, se sentía deprimido y a su mente vino la imagen de Ginny.
Lucius observaba desde las sombras la escena, Goyle no paraba de susurrar el nombre de la chica, de seguro si alguno de los Mortifagos lo escuchaban no se salvaría de unos Crucios por traidor ¡Por Merlín no habia un Slytherin decente, uno que no fuera un Traidor a la Sangre! ¡Maldita su Fijación por esos Asquerosos Leones! Los odiaba, sobre todo a Hermione Granger, por hacer a su hijo un Traidor a la Sangre, por Apartarlo del camino correcto.
No pudo seguir escuchando por lo cual dejó a ambos solos, estaba seguro que si se quedaba terminaría vomitando.
—Malditos Traidores a la Sangre —Escupió con desprecio .
0000000000
Ginny caminaba por uno de los pasillos que conectaban la biblioteca con la Torre de Slytherin, estaba preocupada. Ya tenia varios días sin ver a Gregory por ningún lado, cuando por fin llegó a la entrada del la sala común de las serpientes. Necesitaba saber sobre Goyle, estaba sumida en sus propios pensamientos que no se dio cuenta que alguien la miraba hasta que escuchó su voz.
—¿Se te perdió algo pequeña comadreja — la voz sonaba divertida —¿Que hace una leona como tu en nuestro territorio?
Ginny se dio vuelta, irritada y una vena se dibujó en su frente al ver de quien se trataba: Blaise Zabini, la miraba divertido, aconchado en la pared con los brazos cruzados.
—Ese no es asunto tuyo, Zabini —le respondió la pelirroja a la defensiva —Sera mejor irme. No tengo ganas de perder mi tiempo contigo.
Ginny intentó pasar a un lado pero el moreno le cubrió el paso con el brazo, la pelirroja lo miró con mala cara.
—¡Que Fiera pequeña Leona!—se burló — Dudo que busques a Parkinson o Nott ya que no tendrías que venir hasta aquí —el moreno llevó su pulgar a su frente fingiendo que pensaba — solo nos queda una opción, estas buscando a Gregory Goyle.
Ginny abrió los ojos, sorprendida ¿como diablos Zabini sabia que buscaba a Goyle? Intentó contener los nervios.
— Estas demente, Zabini —intentó aparentar calma— ¿por que buscaría a Goyle?— le cuestionó algo nerviosa —Sera mejor que medejes pasar.
Blaise soltó una fuerte carcajada desconcertando a la chica, quien lo fulminó con la mirada, odiaba que se burlara de ella.
—Eres una pésima mentirosa, pequeña comadreja, quizá puedas engañar a Longbottom y a Nott pero no me puedes engañar, he visto como se miran sin contar las veces que se han visto en la Torre deAstronomía, buena jugada esa Weasley .
—No, no sé de que estas hablando, Zabini—se maldijo internamente al tartamudear — estas loco, si me permites tengo mejores cosas que hacer que perder mi tiempo contigo.
El moreno como todo serpiente,era astuto, sabía manipular a sus presas para obtener lo que queria y Ginny Weasley se le habia puesto en bandeja de plata, después de todo, un Slytherin sabe aprovechar la oportunidad.
—Que bueno que lo dices, pequeña pelirroja —Blaise sonrió de lado poniéndola contra la pared coloco sus brazos en cada lado acorralándola, evitando que se escapara — Después de todo, no eres nada feay puedes tener a alguien mejor que a esegorila descerebrado —El moreno sonrió de medio lado pasando su pulgar sobre su mejilla — Puedo hacerte el favor, si quieres.
Ginny sintió su sangre hervir estaba indignada¿Quien diablos se creía ese idiota para hacerle semejante proposición? Ella Estaba enamorada de Gregory Goyle, lo que sentía por el chico iba mas allá de lo físico, se sentía unida a el de una manera tan profunda que ni siquiera ella entendía.
—¡Expulso!—Gritó Ginny y el muchacho salió volando a una de las paredes, golpeándose — Eres un jodido cerdo, Blaise Zabini —Ginny caminó con paso firme quedando a escasos metros del moreno, se hincó quedando a su altura —Escúchame bien pedazo de idiota, nunca en tu asquerosa vida vuelvas a insinuar algo como eso, nunca estaría con un tipo tan despreciable como tu ¿Te quedo claro? Y no vuelvas a insultar a Greg en mi presencia, el es mucho mejor persona que tu .
Ginny se dio la vuelta para alejarse, rumbo a su Torre cuando escuchó la risa de Zabini, la pelirroja se dio la vuelta y vio a chico levantarse, adolorido.
—Vaya, pelirroja eres bastante agresiva —el chico se limpiaba su camisa — Despreocúpate no estoy interesado en ti, solo te puse una trampa y caíste —El moreno rio — Estas enamorada de Goyle ¿no es así? No hay nada de que avergonzarse los Slytherin somos bastante atractivos.
Ginny suspiró, negando con la cabeza —Eres un imbécil, Zabini.
—Como sea, si buscas a Gregory déjame decirte que su padre le mandó una carta para que regresara a la Mansión Goyle —el chico se recostó en la pared mirando de reojo — escuche al imbécil de Pucey que el Señor tenebroso tenia una Misión especial para el.
Ginny se encontraba asustada, no era bueno que Goyle Padre mandara a buscar a Greg. Temía que algo malo le pasara, Voldemort no se tentaría el corazón en castigarlo si descubría lo que ellos tenían, se alejó pero antes de doblar por el pasillo la chica se detuvo.
—¿Por qué me dices todas estas cosas, Zabini? se supone que eres sangre pura, deberías estar de parte de Voldemort .
—No todos los Sangre pura compartimos las ideas del Señor Tenebroso, hay familias que no tenemos problemas con los Muglees, mi familia es una de ellas. Mi Madre es una gran fanática de la Moda Muglee —el moreno le respondió con simpleza —además, me desagrada el papanatas de Adrian Pucey, es como un grano en el trasero.
Ginny sonrió, para alejarse, necesitaba escribirle una carta a Greg, le pediría a Theodore que le prestara su lechuza, necesitaba saber que todo estaba bien.
00000
—Recuerden: solo tienen un par de horas —les recordó Elsa, entregándole a cada uno la Poción Multijugos.
Hans estaba nervioso, habia llegado el momento de infiltrarse al Ministerio, debían quitarle el Guardapelo de Salazar Slytherin a Dolores Umbridge, donde se volteara habia carteles de "Se Busca" con los rostros tanto de Harry como de Hans y eso al pelirrojo le ponía nervioso.
—Muy bien, Elsa —Millie se inclinó para tomar el cabello de los trabajadores del Ministerio — Repasemos el plan una vez mas.
Hans se sorprendió al ver a los tres magos desmayados en el piso —¿Ellos estarán bien? —Se atrevió a preguntar.
—Solo estan dormidos, Millie fue increíble, pudo aturdirlos sin ningún problema, no les dio tiempo de sacar su varita para defenderse, en definitiva mi novia es una gran bruja.
— Impresionante, Bulstrode —El pelirrojo la felicitó —El plan es el siguiente: vamos a entrar y uno de nosotros distraerá a la cara de sapo mientras los otros dos buscan el Guardapelo para destruirlo, no debemos ser vistos.
—Suena fácil, Hansy —George colocó su brazo alrededor de su hombro —Solo hay un pequeñísimo problema, de seguro el Ministerio esta repleto de mortifagos, si nos atrapan estamos muertos así que propongo separarnos, en el remoto caso que nos descubran el que quede ira por el Guardapelo.
Hans pareció pensarlo unos segundos para asentir, quedarse juntoslos tres era mas fácil que los atraparan. El pelirrojo se acercó a Elsa y le entregó su capa de invisibilidad.
— Copo de Nieve, si nos llegan a atrapar quiero que te coloques la capa de invisibilidad y huyas de aquí, no permitas que te atrapen y no dudes en usar tu poder.
Elsa no estaba muy de acuerdo pero terminó por aceptar.
—Actúen con normalidad — Elsa colocó cada cabello en una botella diferente de Multijugos y se las entregó.
Hans miró con asco la botella, la última vez que uso la poción casi fue violado por el depravado deFlynn Rider.
¡Ese maldito pervertido intentó meterle mano!
—La ultima vez que tomé esta porquería el novio de la loca de tu prima, se atrevió a manosearme el muy infeliz.
— ¿Que diablos tenias en la cabeza cuando tomaste la poción con el cabello de Rapunzel? la culpa fue tuya —Elsa se cruzó de brazos, retándolo con la mirada — Todos piensan que eres marica, Westergaard.
—¡Maldita sea, Elsa, no soy marica fue culpa de Weasley y Bulstrode! Ellos me obligaron a tomar esa maldita poción.
—Oye Westergaard, nosotros que culpa tenemos que seas un marica y dejaras que ese Muglee pervertido te metiera mano —se defendió Millie, cruzándose de brazos.
—¡Que no soy marica!
— Como sea, marica, quiero decir Hans — se burló George riendo — Debemos irnos.
Hans estaba tentado en maldecir a George pero se contuvo, los tres abrieron lasbotellas y se labebieron, una mueca de asco apareció en sus rostros.
—Esta cosa sabe a orina de Troll — Se quejó Millie intentado contener sus ganas de vomitar.
Cuando la poción comenzó a surtir efecto estaban listos para entrar al Ministerio. Hans se acercó a Elsa y le susurró cerca se su oído:
—Esta noche copo de nieve, te voy a demostrar que no soy un marica — Hans la tomó de la cintura robándole un apasionado beso.
Elsa rio de forma picara, mordiendo el labio inferior del chico — Eso espero Westergaard, comienzo a dudar de tus preferencias sexuales —dijo para molestarlo.
—Descarada —susurró Hans separándose de ella —Mereces un castigo, copo de nieve, me encargaré de castigarte cuando regresemos al campamento.
—Lo estaré esperando, su Alteza — le respondió Elsa, guiñándole el ojo — Deben irse. Estaré esperando aquí por cualquier cosa .
Hans caminaba junto a George y Millicent por los amplios corredores, lograron entrar al Ministerio, se encontraba nervioso y más aún al ver los carteles con su rostro. Pensaba en eso cuando sintió que alguien tocaba su hombro.
—Relájate —Le susurró Millicent en voz baja cerca de su oído —No llames la atención, Elsa hizo un buen trabajo, no van a reconocernos.
—Milli tiene razón, no van a descubrirnos, no debes preocuparte… relájate y terminemos con esto lo mas rápido posible .
Hans asintió con la cabeza, el pelirrojo apretó sus puños al ver como torturaban a los nacidos de Muglees. Iba a sacar su varita pero George se lo impidió.
—No lo hagas, Hansy —le susurró —Nos descubrirán y todo se ira a la basura. Sigamos.
El Decimotercer príncipe volvió a guardar su varita, quería alejarse. Era su culpa ¿quizá si Harry y el se entregaban Voldemort dejaría de Torturar Nacidos de Muglees? Ambos eran conscientes de que Tom lo hacia para que ellos fueran a enfrentarlo.
—¡Te juro por Merlín que tanto Harry como yo vengaremos a cada persona que fue torturada y asesinada por Tom Ryddle lo juro por Merlín!
—Olvida eso Hans, no es el momento. También me afecto ver como lo torturaban pero no olvides que tenemos que encontrar ese guardapelo — Milicentintentó animarlo.
Los tres entraron al elevador para ir a los pisos de abajo donde se llevaban acabo los juicios contra los nacidos de Muglees. Al buscar en la oficina deUmbridgeno encontraron nada.
— Esos desgraciados, de seguro estan llevando a cabo un juicio… debemos entrar —Habló con decisión el decimotercer príncipe —Estoy seguro que Dolores tiene el guardapelo.
Habían dementores por doquier y Hans se comenzó a sentir deprimido pero rápido se recuperó. Ya no dejaría que los dementores lo intimidaran, el pensar en Elsa lo animaba, al entrar pudo reconocer a Yaxley quien parecía disfrutar de un espectáculo "Maldito " pensó Hans, odiaba a ese sujeto.
—Albert, por fin llegas... Podemos continuar con el juicio —escuchó a Umbridgellamarlo —Mery Elizabeth Cattermole se le confiscó una varita a su llegada al ministerio ¿Es esta? —Umbridge le enseñó la varita ¿Puede decirle al juzgado a que Mago le quitó su varita?
George quien tenia la apariencia de Cattermole estaba detrás de ella, no queria levantar sospechas, miró de reojo a Millie, quien asintió tomando asiento a un lado de Dolores.
—No se la quite a nadie esa varita me pertenece, la compré a los once años en Olivander, ella me eligió —la mujer intentaba defenderse.
—Es mentira, las varitas solo escogen a brujas y usted no es una bruja.
Hans mantenía la mirada sobre Umbridge, estaba furioso, esa mujer era despreciable,queria asesinarla con sus propias manos.
—Claro que lo soy ..diles Reg—la mujer lloriqueaba —Reg diles que soy bruja .
La mirada de Hans se encontraba sobre el Guardapelo era ahora o nunca, sacó su varita y el decimotercer príncipe estaba listo para enfrentarse a ese par de desgraciados abusivos.
—¿Que estas haciendo, Albert?
—Mientes Dolores y no de deben decir mentiras ¡Desmaius!
Umbridge cayó desmayada. Millie le quitó el Guardapelo, mientras George atacaba a Yaxley. Hans habia regresado a la normalidad.
—Es Hans Westergaard — Mary estaba asombrada.
Salieron del salón, corriendo al elevador. Yaxlei iba detrás de ellos junto con los dementores, al entrar la puerta se cerró, fueron alcanzados por un Dementor. Hansz quien era el unico que podía conjurar un Patronus levantó su varita y lo conjuro.
—¡Maldita sea! perdimos el efecto de la poción multijugos—Gritó Millie, quitándose las prendas que traían puesta para poder huir.
Al salir del elevador los chicos ya habían regresado completamente a la normalidad, salieron corriendo para no ser vistos, cuando uno de los Jefes los reconoció.
—Ese es Hans Westergaard—Gritó el auror —Hay que atraparlo.
Yaxley, quien venia detrás de ellos, lanzaba maldiciones, las cuales Hans lograba esquivar regresándole su hechizo.
—No seas cobarde, Westergaard regresa a enfrentarme —le gritaba.
Hans estaba tentado en quedarse y luchar con el pero tanto George como Milliet lo tomaronde ambos brazos. Debían escapar, ese no era el momento de pelear.
Elsa los esperaba escondida, habia hechizado un traslador por si debían huir, la platinada esperaba todo saliera bien, pero estaba preocupada puesto que sabía el efecto de la poción ya habia terminado.
Pronto los observó corriendo hacia ella, se quitó la capa de invisibilidad y juntos tomaron el traslador. Les llevó unos cuantos segundos aparecer de nuevo en su campamento. Estaban cansados, agobiados, pero al menos Hans tenía en sus manos el guardapelo.
Los cuatro jóvenes intentaron destruir el guardapelo toda la tarde, con diferentes hechizos pero el objeto era inmune a todo ello. Milli y George después de un rato se fueron se retiraron a sus habitaciones, estaban cansados y solo querían dormir.
Hans, por otro lado estaba empecinado en no dormir hasta destruirlo. El guardapelo reposaba en la mano ya sudada del príncipe. Elsa se había quedado a hacerle compañía, sentada a su lado con varios libros en su regazo.
—Hans—le habló y el no respondió.
La mirada del joven estaba sobre el guardapelo, su mente trataba de recordar cualquier hechizo poderoso que hubiera leído o escuchado de Dumbledore pero entre más trataba de pensar menos podía concentrarse.
Elsa cerró de golpe el libro, logrando llamar su atención.
—¿Qué ocurre?
—Estoy cansada y tú también lo estas—se levantó —vamos, debemos ir a la cama. Mañana seguiremos con esto.
El negó con la cabeza en varias ocasiones.
—Duerme tú si quieres yo necesito destruirlo.
La joven alzó una mano y dirigió una ventisca hacia él príncipe haciendo que el guardapelo fuera a parar a sus manos. El príncipe le miró desconcertado pero al ver la sonrisa de Elsa toda molestia se disipó, se sintió menos abrumado y pensó que tal vez había estado exigiéndose demasiado.
—Mas vale que me lo des—advirtió Hans, acercándose.
La futura reina se alzó de hombros.
—Ven aquí y quítamelo.
Hans sonrió divertido y al llegar hasta ella la sujetó de las caderas haciéndola respingar, la sentó en el escritorio y mientras le daba un profundo beso le quitó el horrocrux de la mano. Se separaron por la falta de aire y Hans encontró excitante la manera en que los labios de la chica se habían hinchado por el apasionado beso.
Se colocó el guardapelo en el cuello ante la mirada reprobatoria de su novia.
—Creo que tenemos un negocio pendiente— recordó el joven y ella alzó una ceja con picardía.
—Si mal no recuerdo, dijiste que me ibas a demostrar que no eras un marica—dijo traviesa y Hans sintió una pequeña molestia en su interior.
Elsa vislumbró una mirada diferente en los ojos de su novio pero no tuvo tiempo a replicar ya que pronto su boca fue invadida nuevamente por los labios hambrientos de Hans mientras sus fuertes manos recorrían las piernas níveas de la joven.
—Hans—gimió Elsa, entre besos.
—Te quiero desnuda ahora mismo—dijo con voz autoritaria y Elsa notó frialdad en su orden.
El príncipe al ver que la chica no obedecía, dejó de besarla y de un movimiento le rasgó la blusa.
—Hans ¿Qué estás haciendo?—masculló comenzando a asustarse e intentando cubrirse.
—¿Que pasa? ¿No soy suficiente para ti? ¿Preferirías a otro?—le respondió con ira.
Sin embargo, antes de que Elsa pudiera responder había capturado sus labios en un exigente beso, y aunque la princesa volteó la cara eso no lo desanimó y siguió que besando y lamiendo su cuello con vehemencia.
—Hans… detente ¿Qué te pasa? Este no eres tú.
Elsa no podía evitar disfrutar de las caricias, si, le gustaba pero estaba siendo muy brusco y se comportaba de una manera extraña. Y ahí cayó en cuenta, ese comportamiento apareció desde que el guardapelo estuvo en su poder toda la tarde y noche.
—Hans, escúchame…—empezó, resistiéndose a sus caricias —el guardapelo.
Pero en ese momento Hans la calló con un beso demandante y apasionado, ella le correspondió no dejando su objetivo de lado. Tenía que esperar el momento oportuno para quitarle el guardapelo.
Elsa no pudo evitar gemir cuando sintió la mano de Hans colarse por debajo de su falda, acariciando por encima de su ropa interior. Llevó una mano a la del príncipe, deteniéndolo. Tragó grueso.
—Hans, detente—jadeó—ese guardapelo te está afectando —el negó con la cabeza y apartó las manos de la chica, para colocarlas a sus costados mientras la hacía recostarse en el escritorio. Ella forcejeó y el con una sola mano detuvo sus manos por encima de su cabeza.
—¡Crees que el es mejor que yo ¿verdad?!
—¡¿De quién demonios estás hablando?!
—¡Del estúpido que se atreve a llamarse Príncipe de las islas del norte!¡Por el me ibas a dejar!
—Es evidente que no estás bien… ¡quítate ese guardapelo!—dijo pero solo recibió sus negativas—Hans, no es así como dijimos que sería nuestra primera vez.
Hans agachó la mirada, con miles de pensamientos de Elsa siéndole infiel o dejándolo por el príncipe Dominick.
—Hans… amor, yo sé que estás ahí. No dejes que ese jodido horrocrux te manipule.
—Lo prefieres a el ¡Maldita sea!—susurró con rabia contenida—la joven estaba confundida y un poco asustada— ¡Vas a ser mía y no de ese malnacido ¿Me escuchaste?
Elsa asintió sin mostrar temor y con un nuevo plan.
—Hans, suéltame para que pueda complacerte—el le dio una mirada escéptica —No voy a escapar, solo déjame amarte—dijo ella, alzando un poco la cabeza para capturar sus labios.
Seguían besándose pero el joven no aflojaba sus manos.
—Hans—susurró Elsa separándose—quiero… quiero tocar tu pecho—pidió, con sonrojo.
Él poco a poco aflojó el agarre de las manos de Elsa, se desabotonó la camisa, y en ese instante Elsa supo que perdió una oportunidad pero no podía mirar o pensar en otra cosa si lo tenía semidesnudo encima de ella por muy "hechizado" que estuviera.
Hans dirigió las manos de Elsa hasta su pecho, sus manos temblorosas lo acariciaron y el príncipe no perdió oportunidad para inclinarse y besar su clavícula al tiempo que con la otra mano apretaba uno de sus senos, robándole un gemido a Elsa.
—Hans, esto no…
Concéntrate Elsa.— se repitió mentalmente.
La joven como pudo lo apartó un poco de ella, consiguiendo que le mirara a los ojos.
—Espera…
—¿Qué ocurre?¿No te gusta?—cuestionó Hans con algo de molestia.
La respuesta de Elsa quedó en su garganta cuando sintió la mano de Hans meterse en su ropa interior.
—Hans… no te atrevas—le miró asustada y el se perdió en sus ojos robándole un beso.
Elsa supo que se le estaba saliendo de las manos. Concentró sus fuerzas en empujarlo con una ventisca de aire helada, el cayó al suelo, adolorido. Ella aprovechó para quitarle el guardapelo.
