—Anna ¿Que pasó? —le preguntó Harry, mirándola a ella y a su acompañante, se notaba que llevaban días sin comer.
La pelirroja dejó de comer, sus ojos se llenaron de lágrimas alrecordar el terrible infierno que tuvieron que pasar para lograr escapar de Arendelle. Y un pensamiento la agobió: sus padres quizás estaban muertos.
—Luego de que se fueron las cosas marcharon bien unos días, pero una mañana, Arendelle fue atacada por los mismos señores con mascaras del cumpleaños de Elsa. Nuestros guardias no pudieron hacer nada para defendernos. Mataron a muchas personas inocentes, Harry.
Potter al escucharla apretó su puño, sintiéndose culpable ¿Quizá si ellos se entregaban esos malditos mortifagos dejarían de masacrar inocentes? Estaba sumido en sus pensamientos cuando escuchó la voz de Astoria.
—Harry James Potter, no se te acurra hacer alguna tonteria —lo amenazó su novia, adivinando sus pensamientos —No podemos actuar por impulso o todo estaría perdido. Ustedes dos son nuestra esperanza.
—¡Maldición, Tory, estoy harto que esos malditos mortifagos asesinen a inocentes, ellos nos quieren a nosotros. Cada muerte es una humillación!—el pelinegro llevó sus manos a su cabeza, estresado — ¡Cada muerte es nuestra culpa!
Ron, quien se mantenía en silencio dio un golpe en la mesa, disgustado.
—Deja de echarte la culpa, Harry, todos nosotros somos consientes del peligro que corremos y decidimos luchar —la voz de Ron se escuchaba con determinación —todos tenemos algo por lo cual seguir en la lucha.
Harry intentó protestar pero Astoria colocó su pulgar en sus labios para callarlo.
—James, cada mago o bruja tiene algo por lo cual luchar, queremos un mundo en el que no importe si eres sangre pura, mestizo o muglee, por eso estamos luchando.
—Potter —Draco colocó su mano sobre su hombro — quieras o no lucharemos así que deja de lloriquear tu única preocupación es derrotar al señor oscuro.
Potter suspiró, sus amigos tenían razon: todos tenían algo por lo cual seguir luchando y si pensaban enfrentar a Tom necesitarían toda la ayuda posible. Harry miró de reojo a Hermione, quien no habia apartado la mirada de Anna.
—Hermione —Potter intentó atraer su atención —¿Estas bien?
La castaña sacudió su cabeza intentando apartar aquellos pensamientos, algo no le daba confianza de Anna y Kristtof, algo no estaba bien ¿Quizá era su imaginación? Pero algo no cuadraba en su historia.
—Estoy bien, Harry —sonrió, acercándose para tomar la mano de Draco —Debemos reunirnos con los demás. Dumbledore vendrá por nosotros.
— Tienes razón, debemos guardar todo para regresar —El pelinegro volteó a ver a Anna —No se preocupen aquí estarán bien.
Ninguno se dio cuenta de la sonrisa malvada que se dibujó en el rostro de Kristtof, quien se acercó a Anna y la tomó de la mano.
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Era una hermosa mañana.El cielo estaba empezando a perder los colores del amanecer: rosa brillante y naranja intenso y un agradable tono azul con esponjosas nubes blancas reemplazándolo.
Todavía era temprano, pero la futurareina de Arendelle ya estaba levantada y cepillándose el cabello en su tocador.Se sentó frente al espejo en camisón y el cepillo pasó por sus largas ondas platinas.Mientras su mano subía a la parte superior de su cabeza, Elsa miró hacia arriba y vio su reflejo en el espejo.Los ojos azules sostuvieron la mirada y Elsa inclinó la cabeza hacia un lado.Unos segundos más tarde, sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosadejando su pincel sobre el escritorio, habia arreglado las cosas con Hans y el se hallaba un poco masrelajado. La guerra contra Voldemort estaba cada vez mas cerca y querían disfrutar el tiempo que estaban juntos.
Había una energía excitante dentro de la Slytherin, algo nuevo, cálido y atrevido, y Elsa sólo podía culpar al sueño que había tenido la noche anterior.El sueño de cierto príncipe Gryffindor, manos errantes, besos ardientes e increíbles sentimientos de euforia sensual.Sabía que era un sueño escandaloso, algo que sus padres desaprobarían si se enteraban, pero a Elsa no le importaba.
Ella fue audaz esta mañana.
Mordiéndose el labio inferior, Elsa se levantó de su silla y miró por la ventana. Miró hacia afuera y notó un día brillante y soleado, algo poco común en Inglaterra.Tocó ligeramente el vaso de agua en su mesita con las yemas de los dedos y se mordió los labios ante el dolor en su región inferior.
Hans salía a recorrer los alrededores durante la mañanacon algo de paranoia por ser emboscados.
Weasley y Bulstrode estaban dormidoscuando Elsa pasó por lapuerta.Era un momento perfecto para tener algo de privacidad con Hans antes de que sus deberes como el elegido se interpusieran.
De pie junto a la ventana, Elsa repasó la agenda del día: Intentar destruirel guardapelo, se reunirían con el resto de sus amigos para encontrar la manera de destruir los fragmentos del alma de Voldemort.
Sin embargo, Elsa sabía que todavía teníaalgo detiempo.
Dicho esto, la Slytherinsonrió de nuevo y se dirigió a su closet.Se quitó el camisón y conjuró un sencillo vestido de hielo con un movimiento de sus muñecas.Frente a su espejo de tocador, se arregló el cabello en un moño verde y plateado, luego salió de su habitación dando pasos más ligeros que los de un ratón.
Muy pronto, Elsa se encontró acercándose a la puerta cerrada de la habitación de Weasley. Colocando una oreja en la madera, Elsa pudo escuchar los suaves ronquidos de ambosprovenientes del otro lado, y sus hombros cayeron de alivio.
¿Qué pensaríasi se enterara de mis fantasías secretas?Se preguntó Elsa mientras aceleraba el paso y avanzaba por el silencioso pasillo.
Ambos la animaron para arreglar las cosas con Hans. ¿Quien pensaría que el pelirrojo podía ser alguien sensato? En definitiva Millie era una buena influencia para el joven Griffyndor.
Sólo había un pequeño detalle en su relación que ninguno de los dos conocía. Elsa y Hans intentaban llevar su relaciónun poco más allá de los habituales besos en las mejillas y abrazos. Pero no habían podido, siempre eran interrumpidos. Elsa no tenía experiencia en las formas de tener intimidad.Hans mucho menos, estaba segura que el pelirrojo era virgen.
Ahora, sin embargo, era su turno de tomar el control.
Hans caminaba por los alrededores conSitron, y su lechuza en un brazo, el pelirrojo iba a alimentarla, se miraba majestuosa, luego de darle de comer el joven sonrió, dejándola libre y entonces escuchó la voz de Elsa.
—Buenos días Príncipe Hans.
Hans se giró y, efectivamente, Elsa estaba parada frente a él, con la espalda pegada a la puerta del cubículo y una ligera sonrisa en su rostro.Los copos de nieve sobre su vestido brillaban con la luz del sol y cuando entrecerró los ojos, Hans sólo pudo sacudir la cabeza ante lo bonito que este vestido en particular delineaba sus curvas.
—¿Qué haces levantada tan temprano, Mi Reina?
—Siempre estoy despierta a esta hora, pero nunca lo notas por estar revisando los alrededores —Admitió Elsa.Ella se enderezó y cruzó los brazos sobre el pecho.Sus tacones de hielo hicieron clic mientras cruzaba el espacio entre ellos y se detenía ante él.
Hans arqueó una ceja con curiosidad.
—¿Oh?
—Sí, y quería venir a saludarte.
Elsa descruzó los brazos y antes de que Hans pudiera pensar, sus manos encontraron el cuello de su camisa y lo atrajeron hacia ella.Sus labios encontraron los de él y Hans tropezó contra un árbol .Unos segundos después sus manos bajaron para agarrar sus caderas.Sonriendo, Elsa empujó su boca con avidez, queriendo profundizar sus besos.Con un ligero gemido, Hans separó los labios y dejó entrar su lengua. Sus frías manos se movieron alrededor de su cuello para mantener sus labios sobre los de ella y Elsa dejó escapar un pequeño chillido cuando sintió sus manos agarrar su trasero y levantarla del suelo.
Sonrojado e igual sin aliento, Hans se apartó de su cuello y miró a su alrededor.Sabía que no podían hacer eso allí, no cuando cualquiera podía verlos.Rápidamente, la mirada de Hans se posó en detrás del árbol .
Perfecto.
Volviendo a posar sus labios en los de Elsa, Hans sujetó bien a la futura reina y la llevó detrás del árbol. En el momento en que llegaron,la recostó en el pasto, Elsa se sentó y procedió a desabotonarle el chaleco, con los ojos muy abiertos y los labios hinchados por la acalorada sesión de besos.
Hans se reclinó contra sus brazos mientras Elsa se movía para sentarse a horcajadas sobre él, sus delgados dedos se movían rápidamente para desabrochar los botones.Estaba segura que nadie podría verlos, estaban calientes por el calor, pero sus labios se sentían agradables y frescos contra su cuello.Con una ligera risita, Elsa extendió la mano y mordisqueó un punto blando junto a su nuez antes de darle un dulce beso.Hans gimió en respuesta y agarró su barbilla para capturar sus labios nuevamente con una mano.La otra mano se movió para quitarle el vestido de los hombros.
Una vez que se desabrochó el último botón, Elsa le quitó el chaleco de los hombros.En el momento en que desapareció, sus manos se movieron para ayudarlo a quitarse la camisa.Sus propias manos se estaban volviendo rápidas mientras le quitaba el vestido, dejando al descubierto unos hombros blancos y delgados y...
— ¡Ay dios mío!
Sorprendida, la pareja levantó la vista y Elsa se dio la vuelta.Dejó escapar un pequeño grito al ver a George quien los miraba horrorizado .
—¡Weasley!
Frenéticos, Elsa y Hans se pusieron de pie y buscaron a tientas cubrir cualquier piel expuesta.Cuando miró detrás del árbol, los ojos de Elsa se abrieron al ver al igual de curioso a la lechuza de o resultado, sus mejillas se sonrojaron con un tono de rojo aún más intenso que el cabello de Hans .
—¡Se suponía que estabas dormido!
Georgese rascó la nuca, luciendo igual de avergonzado.
—Nosotros um... Nos levantamos temprano y quise alimentar a Lucky —tartamudeó, mirando sus botas, ocualquier lugar menos a la pareja.
Elsa miró el puesto en el que estaban ella y Hans y luego se volvió hacia el pelirrojo.
—Majestad, no se preocupe, guardaré su sucio secreto —Bromeó el pelirojo para romper la tención.
—¡Oh! — Elsa dejó escapar una pequeña risa avergonzada y se sacudió la ropa.—Bueno... entonces no debemos molestar la hora de comida de tu lechuza.
Enderezando sus hombros con la esperanza de parecer más majestuosa, Elsa asintió levemente a Hans y George antes de girarse y comenzar a salir de atrás del árbol, regresando a la casa de campaña.Cuando pasó junto a George, el pelirrojoextendió la mano y le arrancó un trozo de hoja delpelo.Sonrojándose, Elsa se acarició el vestido y salió apresuradamenteantes de tener que dar más explicaciones.
En el momento en que la reina se fue, Georgese volvió hacia Hans con una mirada divertida .
—Será mejor que no haya habido –
Hans levantó las manos.—Puedo asegurarles que no hubo nada más.Todavía—.dijo, con una sonrisa maliciosa apareciendo en su rostro .
—Vaya. Creo que arruinamos el momento divertidode Hansy —lo molestó dándole una palmada en la espalda — eres un chico bastante sucio. Hans controla esas hormonas.
Estaba a punto de salir cuando sintió que Georgelo empujaba hacia atrás.Cuando Hans se volvió hacia él, Weasley levantó su chaleco con una sonrisa.
—No querrás olvidar esto.
Sonrojado, el príncipe recuperó su chaleco y caminando de regreso al campamento, refunfuñando entre dientes. George se volvió hacia su lechuzacon una mueca.
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Dumbledore les pidió que regresaran a la Mansión Black, debían reunirseya que los ataques a Muglees aumentaron y pronto la Batalla comenzaría. Los primeros en llegar fueron Remus y Tonks, el director iría por Harry.
Lupin miraba de reojo a Hans, quien le sonreía a Elsa y el Profesor no era tonto, sabia que ese par se estaban coqueteando, queria aclarar algunas cosas por lo cual se acercó al pelirrojo.
—Hans, tengo que hablar contigo —Remus se fue acercando a el poniendo su mano en su hombro —es algo importante.
El pelirrojo asintió con la cabeza, le tenia mucho respeto a Remus, después de Sirius, Lupin era lo mas cercano a un familiar. Se separo unos momentos de el, para susurrarle a Elsa algo.
—Nos vemos cerca del estudio cuando termine de hablar con el Profesor Lupin —susurró Hans.
Con un rápido movimiento de cabeza, Elsa recogió su libro y salió de la sala donde se llevo acabo la reunión.
Al quedarse solos, Hans tomó asiento en el sofa, esperando que Remus hiciera lo mismo y se formó un silencio incómodo.
—Se que no tengo derecho a cuestionar o preguntar algo tan intimo pero seré directo Hans —el semblante de Remus cambio —¿Has llegado a algo mas con Elsa que no sean besos y abrazos?
Hans se sonrojó por la pregunta de Lupin, queria hablar pero no salía palabra alguna de su boca, solo balbuceaba,se sentíacómo un idiota y cómo pudo respondió, no queria que el honor de Elsa quedara por los suelos. Era un caballero.
—¿Por.. por que pregunta esa clase de cosas? —le respondió, tartamudeando.
— Hans, estas en una edad donde tu cuerpo cambia, donde comienzas a tener necesidades y bueno, Elsa es una chica muy guapa, es normal que tengas esa clase de deseos por ella.
Sintió sus mejillas arder, estaba avergonzado y de seguro su rostro estaba mas rojo que su cabello.
—No te niego que Elsa despierta muchas cosas en mi, ambos tenemos necesidad de estar juntos, de dar el segundo paso pero… No ha pasado nada de eso, Remus. Soy virgen.
Lupin abrió los ojos, sorprendido, por la confesión de su protegido, habia tenido esa misma platica con Harry y el habia confesado que su relación con Astoria era mas intima y lo aconsejó y esperaba hacer lo mismo con Hans.
—¿Hans, hablas en serio?
—¿Que tiene de raro? Me refiero a que tengo a un loco psicópata apuntando su varita sobre mi cabeza, disculpa si no he tenido tiempo para pasarlo con mi novia.
El sarcasmo era algo nuevo para Hans pero se sintió ofendido que dudaran de su palabra. Queria disfrutar de su relación con Elsa pero estaba ocupado buscando la manera de destruir los fragmentos del alma de Voldemort .
Remus rio negando con la cabeza.Hans era muy diferente a Sirius, quizá su mejor amigo tenia razón. El pelirrojo era mas parecido a Regulus Black.
—Lamento ofenderte, Hans —se disculpó —esperaba escuchar otra cosa pero ¿sabes? me da gusto que siguieras mi consejo, créeme que todo llegará a su tiempo, no debes apresurar las cosas, eres joven, tienes tanto por vivir y disfrutar, cuando todo esto termine tendrás todo el tiempo para estar con Elsa.
Hans sonrió, ese era su mas grande anhelo, disfrutar de una vida larga y feliz con su copo de nieve. Tener pequeños niños pelirrojos o niñas rubias platinadas.
—Soy consciente de lo que se espera de nosotros, profesor —el joven suspiró —Me refiero a que tanto Harry como yo somos conscientes de la misión que tenemos. El profesor Dumbledore nos los lleva recordando desde que llegamos a Hogwarts.
— Créeme que si estuviera en nuestras manos nosotros solucionaríamos todo pero desgraciadamente ustedes son los únicos que pueden vencer al señor Oscuro.
Hans sonrió levemente — Cuando el momento llegue cumpliremos la profecía,no se preocupen además, no dejaríamos que tomaran nuestro lugar. No queremos que Tom los asesine. Por cierto ¿cómo esta tu pequeño hijo?
El semblante de Remus cambio. Hans notó preocupación en su mirada y el profesor escondió su rostro entre sus manos.
—El pequeño Teddy nació hace unos meses, pasa el mayor tiempo con su abuela, no queremos exponerlo al peligro — Lupin se levantó dando la espalda — Después de todo, le espera una vida difícil si heredó mi maldición —suspiró, cerrando los ojos —Últimamente no dejo de pensar que lo mejor seria alejarme de ellos, no tengo nada que ofrecerles, Teddy estará mejor lejos de mi.
Hans se levantó, indignado, el mejor que nadie sabia lo que era crecer sin sus padres, sufrir el rechazo de una familia que solo lo habia aceptado por interés. No queria que el pequeño Teddy estuviera lejos de su padre.
—No seas estúpido, Remus —lo confrontó el pelirrojo, indignado —¿Piensas dejar a tu familia sola? ¡Estas loco! Ellos te necesitan ¡que culpa tiene Teddy de tus tontos complejos!
Remus abrió los ojos, sorprendido, las palabras de Hans eran duras.
Harry le habló de la misma manera en que Hans lo hizo, ambos muchachos eran muy parecidos, quizá era por la conexión con Voldemort.
Lupin hizo una mueca —Fueron las mismas palabras que Harry me dijo ¿Porque ninguno puede entenderme? No es fácil dejar a un lado mis miedos.
—Ninguno de los dos somos un hombre lobopero podemos entenderte, sentir que eres un peligro para las personas que quieres pero por experiencia te puedo decir que alejar a tus seres queridos será mucho peor, cuando aleje a Elsa sentí que mi vida no tenia sentido —el Príncipe sonrió con nostalgia —por mi cabeza llegó a cruzar buscar a Tom y pedirle que termine con mi patética vida, sin Elsa no queria vivir, entendí que mientras nos tengamos el uno al otro todo estará bien.
— Tengo miedo que Teddy haya heredado la enfermedad del hombre lobo —Suspiró, despeinando su cabello —No quiero que me odien, amo lo suficiente a Dora para dejarla libre.
—Te odiaran más si los dejas solos —Hans caminó a donde el estaba y colocó su mano en su hombro — No te niegues a la felicidad y tampoco se la niegues a tu familia, una de mas razones por las que estamos luchando es para destruir esos malditos prejuicios, todos somos iguales Remus.
Lupin sonrió levemente, las palabras de los elegidos eran lo que necesitaba para tomar valor y luchar por su familia.
—Gracias Hans, tus palabras me ayudaron… tienes razón, lucharé por mi familia, eres un buen chico, me siento muy feliz de haberte conocido, Primo.
El joven rio —Lo mismo digo, primo — Hans mantenía su mano sobre su hombro —Remus, solo quiero pedirte una cosa, si algo pasa durante la batalla, quiero que cuides de Elsa, el señor Weasley tiene instrucciones que si algo pasa, todo lo que tengo quedará en manos de mi copo de nieve .
Le tomo por sorpresa la petición pero asintió, todos eran conscientes del peligro que corrían. Voldemort intentaría matarlos y corrían peligro.
—Teprometo si algo pasa cuidare de Elsa, me aseguraré que nada le pase — le prometió —Pero si las cosas son al contrario cuida de mi Hijo, protégelos.
Se sonrieron estrechando la mano esperando que ninguno de los dos tuviera que cumplir esa promesa.
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Cuando Elsa regresó de caminarcon Tonks y Millie, rechazó su invitación de ir a tomar algoy se encaminó hasta la biblioteca.Hans, fiel a su palabra, esperaba junto a las grandes puertas.Tan pronto como ella apareció, abrió las puertas y dejó que Elsa lo arrastrara hacia adentro.
Su espalda se estrelló contra la estantería cuando Elsa tomó la cara de Hans y abrió los labios para invitar su lengua. Mientras sus lenguas se saboreaban, Elsa sintió su mano tomar sus muñecas y sujetarlas sobre su cabeza.Su corazón tronó ante la repentina audacia y aprovechó la oportunidad para morderle el labio inferior con los dientes.En respuesta, Hans gruñó y se apoyó contra ella, haciendo que Elsa gimiera en voz alta.
—¿Vaya, estoy interrumpiendo algo aquí?
Al escuchar la voz familiar, Hans y Elsa se giraron y notaron a Fred que tenia unos cuantos minutos que habia llegado, lessonrió al final del pasillo.Tenía un libro en la mano y apoyado contra el estante.Una sonrisa divertida era clara en su rostro.
—Nosotros...—comenzó Hans.
—George ya me habia platicado de sus pequeños encuentros, esperaba no tener que verlo—Elsa se interrumpió antes de que pudiera responder.Empujó a Hans fuera de ella y acarició los pliegues de su vestido con un resoplido de molestia.
—Pensé que estarías con tu gemelo, Weasley —Elsa se acomodó el vestido.
—Oh, lo estaba, pero ¿quién quiere hablar con Georgie cuando tienes un gran espectáculo aquí en la biblioteca? —Fred se rio, señalando a la pareja.
—¡No hay nada que ver!— Declaró Elsa.Tomando la mano de Hans,pasando junto al pelirrojo .
—¡Quizás quieras hacer algo con los mordiscos de amor!—sugirió Fred.Su sonrisa se amplió cuando Elsa y Hans le fruncieron el ceño igualmente molestos antes de finalmente salir.
—Hansy, pido ser el padrino de tu primer hijo… espero salga a Elsa. Si se parece a ti estará jodido —le grito burlándose .
El príncipe lo fulminó con la mirada, estaba cansado de que los interrumpieran.
—Vete al demonio —el Príncipe le dijo, frunciendo el ceño —No estamos para tus bromitas.
Weasley se quedo riendo para luego continuar con su lectura con buen humor, habia fastidiado a Hans, el chico era gracioso cuando se enojaba.
—Travesura realizada —susurró para si mismo.
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—Estoy seguro de que tenemos algunas escobasextra para ustedesen el armario—.Dijo la señora Weasleyalegremente mientras Millie y Tonkscaminaban por el pasillo.
—Gracias suegra, necesitamos las escobas por si algo llega a pasar, tengo unamala corazonada.
—Vamos querida, nada pasará — Molly intentó tranquilizarla — pero tienes razón hay que ser precavidos .
— El señor oscuro sigue reclutando Magos, algunos se le unen por gusto, otros por miedo, nuestros intentos por contenerlos han sido exitosos pero me temo que la Guerra esta cerca —Suspiró la aurora, mientras se detenían ante una simple puerta de madera al final del pasillo.
—Cuando eso pase estoy segura que tanto Harry como Hans estarán listos, ellos son nuestra esperanza y creo en ellos.
Ambas chicas asintieron ante las palabras de Molly, quien las miraba con determinación.
Tonksobservó cómo la Señora Weasley abría lapuerta.Con una ligera inclinación de cabeza, Mollydio un paso hacia la habitación y miró hacia arriba.Sin embargo, en el momento en que lo hizo, sus ojos se abrieron y saltó hacia atrás sobresaltada.
—¡Oh Dios! ¡Hans, Elsa ¿Que estan haciendo ustedes dos? —exclamó con una mano en el corazón —¡Hans Westergaard ¡ Salde ese armario ahora mismo o terminarás convertido en una tetera!—Molly mantenía sus manos en su cintura.
— Nada de Westergaard, Señora Weasley, es Black — le corrigió el pelirrojo bastante avergonzando de ser descubierto.
Molly se inclinó y lo tomó de la oreja —No me importa si es Black o Westergaard te dije que salgas ¿Que crees que estas haciendo ¿No sabes lo que es el respeto?
Hans se quejaba del dolor y ahora entendía el miedo que Ron le tenia a su mama, cuando estaba enojada era mucho mas aterradora que Voldemort.
—¡Señora Weasley... me duele —Se quejaba el pelirrojo—Déjeme explicarle, no es lo que usted cree.
—¿Qué es? —Bulstrode se puso al lado de la mujer mayor y miró hacia adentro.
Antes que ella, estaban la señora Weasley jalándole la oreja a Hans, quien se quejaba, intentando soltarse de la mujer, estaba indignada. Elsa estaba roja con la mirada en el piso.
Como si sintiera la presencia de otra persona, Hans se volvió hacia la puerta y de repente se quedó helado.
—¿Ustedes dos que hacen aquí?
Tonks, quien rio al ver ambos chicos siendo reprendidos cambio su cabello a un rosado y dijo:
—Que sorpresa, primito ¿quien pensaría que eres un chico bastante sucio? ¿No pudiste encontrar un mejor lugar para meterle mano a Elsa que no fue el lugar donde se guarda las escobas?
Hans estaba rojo por la vergüenza, se sentía humillado, miró de reojo a Elsa, quien estaba igual o peor que el, pasaron unos minutos para que la señora Weasley lo soltara.
Levantando la vista, Elsa siguió la mirada de Hans y sus ojos se abrieron hacia las tres mujeres en la puerta.Ante ella, la pobre señora Weasley parecía mortificada y enojada, mientras Bulstrode tapaba su sonrojada sonrisa con una mano en los labios.Claramente disgustada, Elsa forzó una leve sonrisa y se alejó de Hans.
— Estábamos escogiendo algunas escobas nada mas.
—Lamento lo que vio señora Weasley —.Hans añadió con una cortés reverencia y una sonrisa.Evitando la mirada de Elsa, sacudió su ropa desaliñada y salió del armario.
Mientras Bulstrode y Tonks veían irse a Hans, Elsa aprovechó el momento para levantarse el escote y peinar hacia atrás el cabello que se le escapaba del moño.Luchó por no pensar en lo que la señora Weasley le susurraría a su esposomás tarde, o en lo que iban a pensar todos de ella, de seguro Si Salazar Slytherin la viera, la expulsa de su casa .
—Disculpe, debo ir a preparar el menú para la cena.
Al ver a Elsa desaparecer por el pasillo, Dora y Bulstrode intercambiaron una mirada silenciosa antes de que Tonkssoltara una pequeña risita.La señora Weasleysacudió la cabeza con una sonrisa cansada antes de regresar al armario.
Después de la cena, Elsa entró en sus aposentos.Antes de subir, rechazó cortésmente la invitación de George de unirse a ellos y a los demás miembros de la orden en la bibliotecaentreteniéndose.Sus manos subieron a su cabello y comenzó a sacar las horquillas que sostenían su moño perfecto.
—Hola, Elsa.
Elsa levantó la vista y vio a Tonks sentada en el borde de su cama.Sorprendida, la Aurorcerró la puerta detrás de ella y se volvió hacia la novia de su primo¿Cuándo había logrado llegar antes que ella a la recámara?
—Hola Nymphadora ¿Puedo ayudarte en algo?
—No me digas Nymphadora —Se quejó, cambiando su cabello a uno rojo fuego — Llámame Tonks o Dora. Hoy ha sido definitivamente un día lleno de acontecimientos—.Admitió la chica.Observó a Elsa moverse hacia el tocador.
—Sí, lo es. Pensé que Dumbledore y Harry vendrían el día de hoy.
—Debes de estar exhausta, Alteza, según escuché estarán aquí mañana. Dumbledore tuvo un asunto pendiente.
—¿El señor Oscuro sigue masacrando muglees?—Elsa se dio vuelta, el semblante de la Auror cambio a uno serio.
— Quiere que Harry y Hans lo enfrenten —La Metamorfomaga, suspiró — Me temo que dentro de poco tendremos que enfrentarlos.
Elsa era consciente que tanto Harry como Hans debían cumplir con su destino. Dumbledore los habia preparado para que cuando llegara el momento enfrentaran al señor oscuro, confiaba en los elegidos, en su Hans, ellos saldrían victoriosos, estaba segura de ello.
—Vamos Elsa, no te preocupes —Tonks colocó su mano en su hombro —lo que me trae aquí es otro asunto.
—¿Tienes algo que decirme? estoy un poco cansada, quiero dormir …
—Sé lo que esta pasando entre Hans y tu… me refiero a sus intentos de estar juntos. En el desayuno, George apenas los miró. Remus se mantuvo callado, algo raro en el, por lo general siempre esta hablando con Hans, y Fred no podía dejar de sonreír a la hora de la cena y cuando le pregunté a Remus, les dio a ti y a Hans una mirada divertida como si supiera "algo"—Al notar la repentina vacilación de la platinada , la sonrisa de Tonks se hizo más amplia.—Sólo hay una explicación para eso. Querías tener un tiempo 'a solas' con Hans—.dijo, agregando comillas a la palabra 'solo'.
—No claro que no.
—¡Estás mintiendo!
—¡No miento y no intentes entrar a mi mente, el Profesor Snape me enseñó a proteger mis pensamientos.
— Eres una gran mentirosa. Elsa, no olvides que los encontramos en el closet haciendo quien sabe que cosas.
—¡Eso lo podemos explicar !—La rubia platinada estaba avergonzada.
—¡Elsa!
—¡Está bien, me atrapaste!—Elsa gimió y se volvió hacia la Prima de su novio .—¡Pensamos que podríamos tener unos momentos a solas detrás de los árboles, pero George tuvo la grandiosa idea de alimentar a su lechuza —Habló con sarcasmo —Hans vino a la biblioteca y nos encontramos al otro Gemelo y –
Tonks levantó una mano.
—No digas más, lo entiendo Elsa. Nunca parece haber un momento a solas para ustedes dos. Hans siempre esta ocupado con todo lo del elegido, sientes que no tienen tiempo para ambos . A veces siento lo mismo con Remus.
—Es fácil para ti, no eres la novia del Elegido y no siempre te esfuerzas por cumplir con tus responsabilidades. Siendo la futura Reina, sé que debo comportarme lo mejor posible con quienes me rodean. Eso tengo que ocultarlo y no sentirlo. Pero cuando estoy con él o cuando está en mi mente, me siento tan audaz...— Elsa sintió que su voz se apagaba y sus mejillas se calentaban.
—Muy bien, Elsa, voy a ayudarte, mantendré ocupado a Remus para que nadie los moleste en lo que resta de la noche.
Elsa abrió los ojos, asombrada, era lo menos que esperaba escuchar y no sabia que decir.
Cuando Elsa no respondió, Nymphadora soltó una pequeña risa.
—¡Eres tan tonta Elsa! Sabes que haría lo que fuera por mi primo . Y por lo que vi entre ustedes dos, supe que tenían que ir más allá—ella bromeó.
Elsa le dio una mirada extraña y Tonks se rió.
—¿Qué? Lo siento pero en mi opinión, detrás de las cortinas es un lugar terrible para robar unos cuantos besos calientes, solo digo.
Sacudiendo la cabeza, Elsa no pudo evitar unirse a la risa de su prima prima política .Cuando se calmaron, Tonks sonrió y saltó de la cama.
—Afortunadamente para ti, la noche aún es joven. Apuesto a que está de camino hacia aquí ahora mismo—.adivinó con un guiño juguetón.
Elsa sonrió mientras la auror se acercaba a ella.
—No hay nada de qué avergonzarse Elsa. Sólo porque seas la futura reina no significa que no puedas amar y llevar las cosas un poco más lejos en tu relación. Todos somos humanos. Solo hazles a todos un pequeño favor y cierra la puerta la próxima vez ¿Está bien?
—Está bien —dijo Elsa y dejó que Tonks la abrazara antes de alejarse.
—Los veré mañana y me cuentas todo Prima — Dijo Tonks, saliendo de la habitación.
—Buenas noches, Prima —Elsa se volvió hacia el espejo y sacó la última horquilla.Su cabello cayó suelto sobre sus hombros y espalda y se miró al espejo con una sonrisa.
Un minuto después de que Tonks se fuera, la puerta se abrió con un chirrido y entró Hans.
Cerrando la puerta detrás de él, se giró y notó que Elsa lo observaba desde el tocador.Con una brillante sonrisa, se acercó a ella y tan pronto como estuvo lo suficientemente cerca, Elsa lo agarró y lo atrajo para darle un beso apasionado.Sus brazos le rodearon el cuello y Hans aprovechó el momento para levantarla de la silla.La llevó a la cama grande y la acostó, sus labios no se detuvieron ni una vez para descansar.
Estaban seguros de que ahora no habría más interrupciones.
