La noticia del matrimonio de Kasumi me dejó en shock. No supe qué decir o hacer en ese momento cuando los vi llegar juntos.
Qué si me afectó? Sí, me afectó aceptar que él no me quería sino a mi hermana. Sin embargo cuando ella buscó apoyo en mí tomándome de la mano mientras papá y Tofu hablaban no pude hacer otra cosa más que estar a su lado para reconfortarla.
-Bien, entonces está decidido: Nabiki será la prometida de Ranma-escuché decir a papá y el corazón se me encogió dolorosamente hasta casi dejar de latir, pero no entendí la razón.
-Sí, cómo no-respondió Nabiki mientras yo me concentraba en mirar el plato frente a mí, intentando ocultar el tsunami de emociones que experimentaba.
Pasé la cena en silencio sin apenas probar bocado, evitando mirarlos a ellos, al doctor Tofu y Kasumi.
A Nabiki y a Ranma.
Cuando terminó la reunión, me alejé hacia el Dojo para desahogarme entrenando, porque estaba demasiado herida, confundida y furiosa.
Tal vez si él no me hubiera besado esa noche todo sería normal entre nosotros ahora, me repito desde entonces.
Aunque en realidad, para ese momento, yo ya estaba interesada en él, sólo que mis sentimientos eran una mezcla amorfa que obtuvo nombre durante esa húmeda caricia compartida por nuestros inexpertos labios.
La verdad es que estoy convencida de que si yo no le hubiera devuelto el beso todo sería más normal entre nosotros dos.
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Cerré los ojos ante el inesperado contacto pero cuando él se separó y me besó por segunda vez, yo le devolví el beso, olvidándome de todo.
Me acarició el rostro con tanta ternura que su roce me dejó un extraño cosquilleo y una sensación eléctrica recorriéndome el cuerpo entero.
Su aliento cálido se mezcló con el mío y me nubló lo poco que me quedaba de razón al punto de olvidar por qué lloraba.
Estaba nerviosa, asustada y actuando por instinto más que por conocimiento cuando giré levemente el rostro a un lado.
Ranma siguió paciente con su cálida invasión y el mundo a mi alrededor bien podría haber desaparecido cuando le eché los brazos al cuello, deslizando mis dedos en su cabello.
-Akane, tu amiga esta al teléfono!-la voz de Kasumi nos arrastró de vuelta a la realidad y aún aturdida por el evento, como una tonta, sonreí para él.
Mi mayor problema con Ranma era siempre su boca que, por lo general, me hacía rabiar con sus tonterías y en esta ocasión, desde luego, no fue diferente.
-Te ves tan linda cuando sonríes-me dijo apoyando su frente con la mía y limpiando mis lágrimas con sus dedos, tras unos segundos en silencio después del beso que nos unió-...Así que ya no llores por él, te ves fea.
El muy idiota! Siempre arruinando el momento e intentando burlarse de mí.
Por eso me había besado? Solo para molestarme? Yo sabía que él era un insensible pero quería creer que no a tal punto.
O aún peor, es que había sentido lástima por mí?!. La sola duda me hizo hervir la sangre.
Y así había dado mi maldito primer beso!
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Mi familia se aseguró de que llegara al "ensayo" enviando por mí al salir de la universidad.
Yo no estaba muy contenta con eso porque de sobra sabía que tanta amabilidad no sería desinteresada viniendo de ellos.
Además, la ceremonia había coincidido con la fecha de mis pruebas finales y durante esa semana apenas había logrado descansar, por lo cual hubiera preferido quedarme a dormir y viajar al siguiente día a Nerima.
-No te preocupes, Ranma estará ahí para ayudarte a organizar todo-me aseguró Kasumi luchando por detener a mis inquietos sobrinos dentro del auto- Avísame si necesitan algo.
Como el doctor y Kasumi se casaron a escondidas, después de seis años por fin iban a realizar una ceremonia con amigos y familiares.
Contemplé desde la entrada las sillas y mesas apiladas en nuestro jardín y suspiré derrotada. Entré a casa para dejar mis cosas y empezar a ayudar, aunque estaba más que agotada.
Al salir nuevamente vi a Ranma, que estaba descalzo y usando solo un jeans negro, y a Tofu, que estaba por salir, planeando la disposición de las mesas y la carpa en el jardín.
-Akane, que gusto verte!-me saludó gentil Tofu al acercarme a ellos.
-Cuanto tiempo, doctor-respondí inclinándome educadamente, para ocultar mi sonrojo ante la mirada atenta de Ranma.
-Perdona tantos inconvenientes y muchas gracias por venir, pequeña Akane.
-Lo hago con gusto, doctor.-le aseguré con una sonrisa sincera.
Tofu se despidió prometiendo volver tan pronto llevaran a los gemelos con su abuela y yo me quedé sin saber que decir ahora que estábamos solos Ranma y yo.
-Bien, si ya terminaste de admirarlo, vas a ayudarme con esto sí o no?-habló él tras de mí.
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La verdad es que hace tiempo que evalúo la posiblidad de visitar un psiquiatra.
Es que estoy segura que o bien estoy loca o padezco de algún trastorno extraño.
No es normal que las dos veces que me ha atraído un hombre hayan sido exactamente los que no deberían gustarme.
Primero Tofu y luego, Ranma. Sólo que lo de Tofu lo superé, pero con él todo es más...difícil.
Ranma debería ser para mí sólo un molesto pariente político, pero al contrario se ha convertido en una tentación.
Una tentación que obviamente no he sabido resistir estando alcoholizada.
-Ranma-alcancé a decir después de despertar y encontrarme de frente con sus ojos azules, gritar desesperada y morderle la mano con la que me silenció, ansiosa por obtener respuestas.-Ranma, dime por favor que esto no pasó-rogué casi a punto de llorar.
-Es que yo...-balbuceó él
- No!-chillé horrorizada mirándolo medio desnudo, tiré un poco más de la sábana llena de vergüenza y me cubrí la boca por si un grito se me escapaba otra vez.
Así había sido mi primera vez? Con él? Estando ebria? Por favor, que alguien me despierte porque esto tiene que ser una pesadilla.
-Idiota, tienes idea de lo que esto significa para mí?!-susurré-Eres un ladrón y un pervertido!-añadí casi sin aire.
-Perdón, Akane, perdóname.-se excusó también susurrando-yo tampoco había...hecho esto antes...con nadie.
-Y se supone que eso me haga sentirme mejor? Ranma, entiendes lo que hicimos?! Eres el prometido de mi hermana!-grité y me dispuse a bajar de la cama para salir de ahí con lo poco de vergüenza que me quedaba, envuelta en sus sábanas.
Aunque no recordaba nada en absoluto tampoco notaba ninguna diferencia en mí. No era un experta en el tema pero no sé notaría alguna diferencia? Algo?
Yo me sentía igual que cada mañana, excepto por el dolor de cabeza y nada más pero aún así no pude evitar reclamarle.
Ranma me bloqueó la salida y me miró con sus ojos de cachorro inocente, pero antes de que alguno de los dos pudiera decir algo más escuchamos la voz tras la puerta que nos silenció a ambos.
-Ranma, sigues dormido? Abre, tengo que hablar contigo, muchacho-habló con tono serio mi papá
Ambos intercambiamos miradas llenas de dudas y urgencia sin saber qué hacer a continuación.
-Ranma?-insistió mi padre con impaciencia en la voz
-Rápido, sal por la ventana!-me apuró Ranma en un susurro
-Qué, estás loco?! No pienso hacer eso!-respondí de la misma manera
-Bien, entonces quédate y saludemos juntos a tu papá.-volvió a susurrar.
Papá siguió insistiendo y a Ranma no le quedó otra opción más que responder entre un fingido bostezo un "ya voy, tío Soun, deme un minuto", mientras yo recogía mi ropa del piso.
Luego él abrió la ventana y me hizo un gesto con la cabeza apurándome a salir.
-A qué estas esperando?!- me preguntó desesperado al ver que yo no me movía de mi sitio mientras él se ponía el pantalón a toda prisa.
-No voy a salir así!-me señalé con obviedad
- Pues vístete y sal de una vez por todas!
-Date la vuelta, pervertido!-me quejé yo
Lo hizo, pero aún de espaldas pude notar su estúpida sonrisa y lo escuché claramente cuando murmuró:
- Qué hay que ya no haya yo visto?
Estaba tan molesta que me puse la blusa azul al revés, me subí el short blanco a trompicones y salí descalza al patio porque no fui capaz de ubicar mis zapatillas.
Cuando la familia creció, Ranma se vio obligado a mudarse de recámara y ahora habitaba un improvisado espacio junto al dojo.
Pegué la espalda a la madera y me asomé discreta para trazar mi línea de escape de vuelta a casa.
Si tenía cuidado podía entrar por la lavandería, escabullirme frente a la cocina y subir a mi habitación sin ser detectada.
Emprendí el escape cuando papá ya había empezado a hablar con Ranma, pero no fui capaz de escuchar lo que decían.
Logré sortear los primeros obstáculos sin mayor problema y justo cuando estaba por abrir la entrada a mi destino,mi suerte se terminó.
-Tía Nodoka!-aquello, más que un saludo, había sido mi pánico hecho palabras.
- Oh, Akane querida, por qué llevas la blusa al revés?-preguntó ella.
