Lo más sorprendente de Nabiki era el dominio que tenia ante las otras prometidas, que fueron llegando como plagas: una tras de la otra.
La primera y la más fastidiosa fue shampoo, una supuesta amazona a la que Ranma y su padre le robaron un premio de comida. Llegó buscando matarlo y se quedó para casarse con él al descubrir que era hombre y no mujer.
Luego apareció Ukyo. Como Ranma y su padre le robaron y la abandonaron siendo pequeña, había decidido adoptar una identidad masculina. También se suponía que venía en busca de venganza pero terminó compitiendo con Shampoo por ver quien lograba romper antes el compromiso Saotome-Tendo.
-Todo tiene un precio, chicas-resolvió ella-puedo ofrecerles fotos, vídeos o citas, pero me temo que no puedo darles a Ranma.
Incluso yo la miré asustada por lo que ella decía.
-Ranma es muy valioso para mí, por favor entiendan-terminó su explicación con tono dramático a quienes la escuchábamos en el salón de clases.
Y así, ambos mantuvieron un negocio muy rentable mientras estaban prometidos.
- Estas loca, qué te hace creer que aceptaré está locura!- se quejó Ranma al enterarse de que lo habían rentado como mesero en el café Neko después de clases y los fines de semana para ayudar en el U-chans.
-Tú y tu padre consumen demasiado-lo interrumpió Nabiki-Y al menos así esas dos no vendrán aquí a molestar para verte.
- Eso no es culpa mía. No pienso ir, devuelve ese dinero!.-le exigió molesto
-Entonces deja que te tome algunas fotos. Oye, tienes que ayudar con los gastos, amorcito.
Me costó asimilar la dinámica que mantenían pero en el fondo sabía que ella no estaba interesada en Ranma porque lo único capaz de hacer latir su corazón es el dinero, aún así fui incapaz de aceptar su oferta cuando me lo comentó .
- Si lo quieres te lo doy, por un módico precio, hermanita.-me dijo una noche Nabiki mientras flexionaba las piernas recostada sobre mi cama.
- De qué estas hablando?-pregunté sin separar los ojos de la guía de estudio universitario.
- De Ranma, por supuesto
Dejé de escribir y me giré para verla a los ojos.
- Qué te hace pensar que pagaría un centavo por él? No estoy loca.
-tsk, no intentes engañarme, Akane. He notado como se miran ustedes dos.
- Yo no lo miro de ninguna forma-afirmé levantándome de donde estaba, mi hermana me miró por un segundo antes de retomar sus ejercicios.- Además él y yo siempre estamos peleándonos.-intenté defenderme.
- Ustedes se miran como si tuvieran hambre. Como si estuvieran sedientos... no engañan a nadie-dijo con serenidad.
Nabiki dejó de mecer verticalmente sus piernas y se sentó en el borde de mi cama. Después de unos segundos evaluándome en silencio, se levantó e hizo ademán de salir no sin antes soltar una última frase suya.
-Si cambias de opinión, avísame, te daré un descuento.
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-Sigues enamorada del doctor, verdad?- me preguntó mientras llevábamos una de las mesas a su sitio.
- Ya cállate, no me hables.-respondí decidida a ignorarlo al menos hasta que alguien más llegara
-Así que planeas ser la solterona de la familia, eh Akane? Ningún novio aún, verdad?-insistió en hablar mientras acomodaba las sillas en el jardín.
-Y tú planeas seguir siendo el mantenido de mi familia, supongo.-solté sólo para fastidiarlo y que dejara de hablarme. Después de todo, Nabiki hacía negocios muy estables con él y su maldición.
-Para tu información trabajo en el Dojo dando clases-me contestó indignado y no pude evitar el impulso de mirarlo.
- Pues ya era hora de que hicieras algo. Cuánto tiempo llevas en casa? 4 ó 5 años, verdad?.
Ranma era un hombre muy apuesto, con sus ojos azules como el mar, su negro cabello trenzado y su cuerpo atlético que hacia suspirar a cualquiera... Incluida yo, cuando nadie miraba.
-6 años y cuatro meses-afirmó cruzándose de brazos-No pretendas no recordarlo.
Los músculos de sus brazos se remarcaron y detallé el collar con una placa en su pecho desnudo que no estaba ahí hace un año.
Devolví mi atención a lo que hacía antes, con mucho esfuerzo, aunque me fue imposible no recordar el pasado en común que de una u otra forma compartíamos.
-Cómo sea, si no vas a casarte con ella, deberías romper ese compromiso.-solté sin pensar muy bien mis palabras.
-Lo haría pero sabes que tu padre me quiere como su heredero.-me recordó él
-Ustedes no están enamorados, sólo rompe el estúpido compromiso.-le reclamé tirando la silla de golpe
-Ah, ya veo!-exclamó emocionado inclinándose hacia mí-
-Ahora de que se supone que estas hablando?-respondí acalorada por su cercanía.
- Estás celosa!-chilló como un niño
-Celosa de qué, no digas tonterías!.- Me defendí de inmediato- De todas formas pasas más tiempo con esa Ukyo o Shampoo que con Nabiki, eres un infiel-me quejé recordando como ese tonto siempre se iba con una de esas dos.
- Esta bien, oye, solo admite que te mueres por ser mi prometida.-dijo sonriendo arrogante
Touché*. Bingo. Atrapada.
-Ran-chan, ya llegué!-nos interrumpió la voz cantarina de Ukyo antes de que yo pudiera alegar algo.
-En serio la invitaste?-pregunté golpeando la mesa sabiendo que faltaba nada para que viniera a restregarse encima suyo.
-Oye, pero si yo no hice nada!- se defendió él imitándome
-Eres un descarado!
- Akane, creí que vendrías hasta mañana!- me saludó Ukyo con su sonrisa falsa y ya colgando del brazo derecho de Ranma
-Pues ya ves que no-contesté tomando el arreglo de la mesa
-Abre la boca!- lo animó ella y le estampó un okonomiyaki a Ranma, que él engulló sin siquiera masticar.
Como era de esperarse después se nos unió también Shampoo, imitando como un calco lo hecho por Ukyo poco antes.
-Airen, Shampoo está aquí!-gritó colgando de su cuello
-La que faltaba-me quejé bastante harta de ambas.
Esas dos me fastidiaban con sólo respirar. Aunque Kasumi, y luego Nabiki, habían sido las prometidas de Ranma era a mí a la que siempre estaban retando e intentando humillar sólo porque yo no sabía cocinar.
-El okonomiyaki está delicioso, verdad Ran-chan-preguntó Ukyo y él afirmó como el glotón que es.
-Ranma ama todo lo que yo cocino-me comentó Shampoo con inocencia en la voz y una burla clara en la mirada.
-Y vinieron aquí sólo para alimentarlo?-rebatí con la paciencia al límite
-Ay no, claro que no, nos contrataron para servir la comida. Al menos yo vine a revisar donde pondré todo-respondió emocionada Ukyo
-oh, las felicito.-dije imitando su tono cordial- Cuando Ranma y mi hermana se casen, yo misma pagaré los servicios de ambas.
-Airen sólo tiene una prometida y ser Shampoo!.-intentó alegar la molesta y odiosa china
- No se preocupen, las pondremos en un buen sitio para que no se pierdan ningún detalle del enlace.- continué diciendo yo.
-Y ese qué hace aquí-escuché la voz de Ranma y supuse que se refería a mi invitado.
Volteé para corroborar si era él y en efecto, mi mejor amigo había llegado ya.
-Shinnosuke!-grité emocionada corriendo hacia él para abrazarlo y me olvidé por un instante del dúo de locas que me importunaban hasta hace poco y de Ranma.
Estaba realmente feliz por volverlo a ver después de tantos años.
-Akane, te ves tan hermosa, como siempre-me dijo al oído mientras nos fundiamos en un abrazo y me hacía girar y soltar un grito agudo por la sorpresa.
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Notas de la autora:
Hola! Antes que nada muchas gracias por leer, comentar y darle una oportunidad a mis escritos.
Les está gustando está historia? ohhh pero aún no les cuento cómo es que amaneció así nuestro querido RanKane, verdad? pues que creen? lo descubriremos juntos en los siguientes dos capítulos que serán la conclusión de este fic!
Espero que siga siendo de su agrado y pasen un rato ameno en su lectura. Besitos!
