-Oh, ya veo, entonces ibas a darte un baño y olvidaste algo-la tía Nodoka me miró con atención y una ligera sonrisa en los labios.
-Sí, yo ah.- respondí balbuceando y solté el pomo de la puerta- Sí, olvidé algo, es que salí con prisa. Ni siquiera me fijé que me puse la blusa mal, tía-respondí apresuradamente, pero convencida de que mi excusa sonaba razonable.
-Entiendo-asintió ella-Entiendo, oh cariño, yo creí que era porque habías estado en la habitación de Ranma anoche.-dijo pasando a mi lado.
Mis ojos se abrieron al máximo y las palabras se negaron a salir de mi boca.
-Tía Nodoka!-grité cuando ella ya casi llegaba a la escalera.
-No te preocupes cariño, oh estoy tan feliz, siempre soñé con que tú seas mi nuera, Akane.-me aclaró visiblemente emocionada.
Nodoka Saotome caminó hasta mí y me estrechó en un inesperado abrazo al cual no pude corresponder.
Dijo algo más mientras me abrazaba y finalmente se marchó dejándome sola frente a mi puerta.
Fue hasta ese momento que los recuerdos empezaron a invadir mi memoria tortuosamente.
.
.
.
El desayuno transcurrió en un silencio casi sepulcral. Para ser un día festivo, todos estábamos creando un aura extraña.
Yo, estaba pensando en lo que el tío Soun me había dicho un poco antes. Debatiéndome entre mi honor, posibilidades y expectativas.
Qué tal si ella y yo anoche...no, no había forma.
Levanté la mirada y mis ojos se cruzaron con los de ella, que apenas venía llegando a la mesa. Un pesado suspiro se escapó de ambos.
Ella se mordió los labios mortificada y yo empecé a esforzarme por recordar los eventos de la noche anterior cubiertos por un tupido velo.
Mamá rompió la tensión del ambiente cuando nos anunció, mientras servía el desayuno con serenidad, que Kasumi se había marchado temprano al salón de belleza junto a Nabiki, así como el que Akane y ella las alcanzarían al terminar de desayunar.
Miré al tío Soun intentar concentrarse en su diario sin mucho interés en comer y, contrario a él, papá devoró en segundos lo que mamá le sirvió, volviendo a pedir un poco más de inmediato.
Si hubiese podido me hubiera encantado mandar todo a volar en ese instante y huir con ella en brazos para hablar con calma, pero no pude.
-Akane querida, no has comido nada-habló mamá-Debes estar nerviosa! Prefieres que nos vayamos de una vez?-preguntó con candidez en la voz mi madre y ella asintió en respuesta.
Las vi salir y me quedé ahí sentado como un tonto, mientras papá se atragantaba con el arroz que le habían servido sin prestar atención a la atmósfera que lo rodeaba.
.
.
.
-Buen día, Akane!-agitando la mano a la distancia, distinguí una figura conocida al llegar a la calle principal del instituto.
Por aquel entonces eran los primeros días en que los Saotome se quedaban en nuestra casa.
A mí me resultaba insoportable el tonto de Ranma, y peor aún cuando supe que lo habían inscrito en el mismo colegio y curso al que yo asistía.
Ya que Kasumi estaba muy ocupada en las mañanas, Nabiki se marchaba muy temprano con sus amigas y Ranma era un oso durmiendo, a mí, me obligaron a servirle de guía a nuestro invitado hasta el instituto, mientras se adaptaba.
Como toda la semana de clases juntos, apenas llegábamos a tiempo.
Shinnosuke nos miró extrañado al vernos correr tomados de la mano, pero aún así me saludó igual que siempre.
-Y tú quién eres?-preguntó a la pequeña pelirroja que me acompañaba esa mañana.
-Qué, eres tonto? Cuántas veces he estado presentándome? Soy Ranma Saotome!-gritó él con frustración, pero ya Shinno no estaba prestando atención a sus reclamos.
-Akane, tendremos que saltar el muro.-me aseguró con rostro muy serio y yo reí por su ocurrencia. La entrada aún estaba abierta, llegábamos con lo justo para no perder la primera clase.
- eh, no lo creo, mejor dime, cómo pasaste el fin de semana?-le pregunté poniéndome a su lado para entrar por fin a clases.
Volteé a mirar cuando escuché a Ranma maldiciendo en voz baja tras de mí y le advertí que no se tardara en conseguir agua caliente o lo dejarían en el pasillo cargando cubos, otra vez.
Por alguna razón a Ranma no le simpatizaba Shinnosuke y eso solo hacía que él me desagradara más a mí.
Aunque apenas y se trataron por poco más de dos meses, era más que obvio que no se toleraban, aunque era Ranma siempre quien empezaba con sus comentarios.
-Estas ciega?, no ves sus intenciones? cómo no te das cuenta de que ese tipo es solo un aprovechado!-me reclamó la tarde en que me despediría de mi amigo.
-El único aprovechado aquí eres tú.-dije poniéndome un poco de brillo en los labios- Shinnosuke es un chico amable, deja de decir tonterías.
-Tonta, tú eres la tonta!-gritó señalándome con el dedo indice- no existen los "chicos amables"!-insistió odiosamente imitando mi voz-Solo existen chicos, entiendes?!
-Y eso qué? Tú no conoces a Shinnosuke, yo sí-alegué peinando mi largo cabello frente al espejo.
-No hace falta que lo conozca, boba, yo también soy hombre y sé mejor que tú lo que significa una salida de "esas".
No pude evitar la carcajada que se me escapó por sus tonterías y lo vi cruzarse de brazos antes de continuar con su perorata.
-No vengas a pedirme ayuda para quitarte a ese pelmazo después!
-No le digas así.-le advertí- Ya te lo dije: él no tiene segundas intenciones. Solo somos amigos, no seas ridículo.
Ranma chasqueó la lengua y rodó los ojos fastidiado.
-No existe amistad entre un hombre y una mujer.-murmuró lo suficientemente alto para que lo escuchara.
-Y a tí que más te da? No dices siempre que yo no soy una chica? -pregunté bastante harta de su conversación que no llegaba a nada-No me digas que estás celoso?-dije en tono de broma mirándolo a través del espejo pero él, como siempre, se alteró.
-Eres una boba!-gritó apretando los puños al costado- No entenderías nada incluso si te lo explican con masilla!-reclamó airadamente y se marchó echando humo de mi habitación en cuya puerta llevaba más de 10 minutos quejándose.
-Mira quién lo dice y no te atrevas a molestarnos hoy!-le grité y en respuesta solo obtuve un portazo de su habitación.
Mi advertencia no carecía de bases dado que él, de alguna manera, se las arreglaba para aparecerse y crear problemas en los lugares a donde íbamos Shinno y yo.
Minutos después, salí para encontrarme con Shinnosuke. El siguiente día él viajaría al extranjero para una operación de corazón y su deseo era despedirnos con una última salida al parque de diversiones y no en el aeropuerto.
Miré por encima de mi hombro izquierdo antes de subirnos a la colorida atracción llamada "La rueda de la fortuna". Ranma no estaba ahí, afortunadamente.
-Akane-dijo cuando estuvimos en lo más alto del juego mecánico-Hay algo que he querido decirte desde hace mucho tiempo.
-Sí, claro, dime?-respondí apreciando el paisaje nocturno de la ciudad a través de la ventanilla
-Te quiero, Akane Tendo.
-También yo te quiero, mucho, eres mi mejor amigo-atiné a decir confundida porque era la primera vez que lo escuchaba decir algo con tanta seriedad
-Akane...
-Todo saldrá bien con tu operación, ya lo verás!-intenté desviar el tema porque no me sentía nada cómoda con la forma en la que él me miraba o el tono en que hablaba.
Shinnosuke sonrió cansado y suspiró. Luego tomó mis manos entre las suyas y volvió a declararse sin temor.
-Me refiero a que te amo y si todo sale bien con la operación, me gustaría tener una oportunidad contigo al volver. Como hombre, no como amigo.-me aclaró
Parpadeé varias veces hasta procesar todo. La voz de Ranma advirtiéndome sobre nuestra amistad llegó con nitidez a mi memoria.
Odiaba tener que darle la razón a Ranma, pero ahí estaba yo frente a mi amigo, escuchando su declaración de amor.
Mientras yo estaba perdida en mis propios pensamientos Shinnosuke me dio un beso en la frente y luego se giró para mirar a través de la ventanilla de cristal.
-A que otro juego deberíamos ir ahora?-preguntó él y yo agradecí que no insistiera con el tema.
Él no es como Ranma dice, pensé para mis adentros y me dediqué a disfrutar con él el resto de la noche.
Aunque la operación y recuperación salió de maravilla, para cuando él regresó a Nerima ya muchas cosas habían cambiado y la verdad es que nunca llegué a considerar la posibilidad de ser pareja.
Kasumi se había embarazado y casado a escondidas, la prometida de los Tendo era Nabiki y Ranma me había robado mi primer beso...
Todo estaba de cabeza para mí y decidí declinar a su propuesta, aunque seguimos siendo amigos a su regreso a Nerima.
Cuando el siguiente año escolar inició, Shinnosuke regresó a vivir con su abuelo a Rygenzawa y nos mantuvimos en contacto solo por teléfono durante todos estos años.
.
.
.
-Ya bájame, no puedo dar otro giro más así-dije golpeando ligeramente sus hombros y él volvió a dejarme sobre mis pies
-Akane, quién es él, es tu novio?-preguntó Ukyo emocionada acercándose a nosotros.
-Todavía no, pero tal vez pronto-respondió Shinnosuke antes de que yo tuviera oportunidad de decir algo.
Escuché como ambos intercambiaban saludos educadamente mientras mis ojos se desviaron hacia Ranma y noté como apretaba los puños, con Shampoo aún colgando de su cuello como una garrapata.
-Nos vamos, Akane?-preguntó Shinnosuke colocando su mano en mi espalda baja.
-Cómo que irte, a dónde?-me interrumpió está vez Ranma-Se supone que debes ayudarme!-gritó señalando hacia el jardín.
No sé por qué, sin embargo por un instante tuve el impulso de asentir tontamente a sus palabras, pero como yo odiaba que me gritara y él lo sabía de sobra, preferí fastidiarlo.
-Pues ya casi terminamos, encárgate tú del resto.-desdeñé y me di la vuelta pasando también mi brazo por la espalda de Shinnosuke, quien me sonrió en respuesta-seguro que Ukyo o Shampoo estarán felices de ayudarte.
No supe qué dijo él exactamente pero lo escuché haciendo un escándalo cuando ya me había subido al auto.
.
.
.
Las siguientes horas pasaron demasiado lento para mi gusto.
Golpeé incesantemente el suelo con mi zapato, esperando verla llegar, sola o con ese idiota, mientras bajaba mi rabia con otra bebida deseando que todo eso hubiera sido un mal sueño y que ella siguiera aún en su estúpida universidad y no con él.
-Parece que chica violenta ya tiene candidato a marido!-chilló emocionada la amazona china sentada en la mesa de al lado.
Aunque ya me sentía aturdido por el alcohol, me serví otro trago y negué por lo bajo sin que nadie me escuchara.
-Sí, y no creo que sea de por aquí, eso es bueno, a ver si ya se casan y se la lleva muy lejos.-la apoyó Ukyo.
Volví a beber al escuchar aquello. No quería ni imaginar algo así.
Ella no podía casarse con nadie, nunca! Es que yo no lo iba a permitir!...yo no, yo no...yo no puedo hacer nada para evitarlo todavía.
-En cuánto vea a Nabiki le haré mi mejor oferta-añadió Ukyo
-Shampoo puede hacer una mejor propuesta!-aseguró la china
-Bien, que gané la mejor entonces!-replicó la de cabello castaño
Casi seguro que esas dos hablaban de ofertar por mí como si estuviera en subasta.
