-Tienes algo que decir respecto a tu compromiso con esta familia, Ranma?-me cuestionó Soun apenas entró a mi habitación.
-Disculpe?-devolví la pregunta aún nervioso por la reciente huida de Akane por la ventana
- De entre mis hijas solteras, si pudieras elegir nuevamente, a cual de las dos harías tu esposa?-insistió peinando su bigote con dos dedos en gesto reflexivo.
-Yo...pues, usted y mi padre...-respondí vacilante
-Solo quiero que sepas que, a pesar de lo que he visto y escuchado anoche e independientemente de quien sea tu esposa, aún te quiero como mi yerno.-me aseguró palmeando mi espalda y yo asentí confundido sin comprender a qué se refería.
.
.
.
Me levanté de la cama momentos después de cubrirme con las sábanas y las almohadas.
Podría decir que el no haber probado el alcohol hasta esa noche me hizo actuar de esa manera, pero no podría justificar mi terrible comportamiento tan fácilmente. Esa sólo fue la excusa que necesité para hacer y decir lo que siempre había querido junto a él.
Puede que no estuviera en mis cinco sentidos cuando decidí ir a su habitación, pero la verdad es que ya lo había pensado muchas veces antes.
También lo hice porque quería admitir mis sentimientos al menos una vez antes de darme por vencida aunque si escuchaba que Ranma y Nabiki estaban juntos, seguro que podría dar por terminado mi interés.
Caminé a su habitación apoyándome a la pared porque sentía que el mundo me daba mil vueltas. Me temblaban las piernas y dudo mucho que hubiera sido sólo por la bebida. Quería enfrentar aquello que sentía así después tuviera que huir avergonzada.
Tras segundos de indecisión, me detuve titubeante un par de veces antes de tocar a su puerta.
No obtuve respuesta y me sentí como una tonta al creer que él estaría ahí. Probablemente estaría aún con mi hermana. O con alguien más, compañía nunca le faltaba al muy pervertido.
Pateé la puerta infantilmente, me revolví el cabello soltando una maldición en voz baja y sentí mis ojos llenarse con lágrimas de frustración.
Ranma apareció entonces, justo en el peor momento.
-Akane-escuché su voz preocupada tras de mí-Qué haces, por qué estas aquí?
Ranma me obligó a girarme tomándome por los hombros para verlo a los ojos y, probablemente asombrado por el estado en el que yo estaba, me arregló el cabello alborotado con cariño antes de decir algo más.
Con nuestra dinámica usual, no habría sido extraño de mi parte apartarme bruscamente o soltarle alguna frase exigiendo que no me tocara, pero sólo pude cerrar los ojos y suspirar ante el contacto.
Recordé en ese momento mi primer y único beso y aún sintiéndome una tonta quise repetirlo como un tipo de despedida.
"Sólo una vez."-me dije mirando sus labios fijamente -"Una vez nada más"
Crucé mis brazos en su cuello y tiré de él para acercarnos un poco más sin decir nada. Alcé la mirada hasta sus ojos y noté que Ranma me observaba confundido.
Yo me humedecí los labios con anticipación sintiendo su aliento mezclarse con el mío.
- Akane...-Me susurró suavemente
-Nuestro beso, podemos repetirlo?-pedí con la sensación de estar completamente desinhibida.
.
.
.
Yo ya estaba como en un trance para cuando ella soltó aquella frase inesperada.
Descubrirla frente a mi puerta después de la que había sido la peor noche de mi vida ya era suficientemente surrealista, pero cuando me pidió repetir el beso que le había robado años atrás, joder, que mis ideas se nublaron por completo y no supe qué hacer o decir.
No hay nada más angustiante que no querer equivocarse y en parte por eso la pregunta llegó a mí por cuenta propia.
-Qué dijiste?-repliqué casi en un susurro y quise morirme cuando ella relajó su agarre y se alejó un poco de mí, pegando la espalda a la puerta.
-Eres un idiota!-reclamó soltando un suspiro- Por tu culpa no he podido besar a nadie más, pervertido!-habló arrastrando las palabras y yo ni siquiera noté el golpe débil que me dio en el pecho.
Soy consciente de lo mal que suena, pero me alegraba tanto oírla decir eso.
- Ese beso... ¿te gustó? -le pregunté anulando la distancia que ella nos había impuesto.
- No lo sé-murmuró en respuesta-Podemos repetirlo, Ranma? Sólo una vez-casi gimió ella
Repetirlo sólo una vez, ella dice? Joder, que si me lo pides así soy capaz de cualquier cosa.
Más excitado que consciente me incliné hasta casi probar sus labios y ella, con lo impaciente que es, me besó con urgencia con el sabor etílico mezclándose con el suyo.
Creo que, en algún momento, intentó separarse de mí pero la corriente eléctrica que nos estremecía no le permitió alejarse y así entramos dando tumbos a mi habitación.
-A ti te gustó?, nuestro beso-preguntó ella sujetándome el rostro con ambas manos mientras las mías se debatían entre tocar o no tocar.-Ranma!- me apuró Akane.
-Este o el anterior?-pregunté sólo para volver a tener un poco de cordura mientras admiraba sus ojos brillantes y sus labios enrojecidos.-Porque ambos besos me gustaron.
Las palabras salieron sin permiso antes de que pudiera siquiera pensar y afortunadamente no pronuncié aquel "Ojalá hubieran más", porque seguro que ella se molestaba.
Fue entonces cuando Akane me sonrió nuevamente como el primer día. A mí, a quien hasta ese momento sólo le había reñido. A mí me sonrió y yo la imité complacido.
Era como si por fin entendiera que soy un tonto cuando se trata de hablar con ella, pero que nuestros labios aún podían comunicarse muy bien sin necesidad de palabras.
Deslizando mis manos hasta su cintura, volví a arriesgarme a besarla, pero tomándome mi tiempo para disfrutarlo mientras ella me deslizaba los dedos entre el cabello trenzado, liberándolo sobre mis hombros.
Nuestros cuerpos se unieron en la penumbra sin dejar espacio y con cada leve roce dado, la intensidad de nuestro encuentro aumentó hasta que mis pocas neuronas cedieron al instinto cuando sus dedos se adentraron bajo mi camisa.
No sé decir con qué fuerzas, pero la tomé de ambas manos y rompí nuestro beso.
- No podemos hacer esto-dije intentando sonar convencido
-¿Por qué no? - Akane hizo un puchero y sus ojos se cristalizaron-Acaso tú y Nabiki...
- Claro que No!-respondí exaltado-pero quiero hacerlo cuando estés completamente consiente. No así.-le aseguré besándola tiernamente y me felicité por mi autocontrol.
No quería ser echado de su vida para siempre sólo por faltarle al respeto en ese estado.
Yo quería amarla en sus cinco sentidos y sin ningún remordimiento.
- Es porque mis pechos no son como los de Shampoo, verdad?!- Me reclamó rompiendo nuestro beso pero aún sin soltarse de mi agarre.
Qué tenía que ver Shampoo ahora? Y por qué tenía ella esa fijación? Pero si a mí me encantaban sus pechos! Por eso siempre estaba mencionándolos.
-Tú no me encuentras tan atractiva como a Ukyo, no es así!-para ese momento ya Akane se me estaba saliendo de las manos, literalmente, así que la abracé con todas mis fuerzas hasta que se calmó un poco.
- No digas tonterías. Estoy jodidamente enamorado de ti, entiendes! Te deseo, te amo y si me tocas verás que estoy como una piedra ahora mismo por ti!.
Seguro que el alcohol hace estragos en mi forma de decir las cosas.
De cualquier forma logré distinguir la risa ahogada de Akane en mi pecho y la escuché suspirar antes de volver a contraatacar.
- Pues no parece. Estoy aquí más que dispuesta y tú sólo pones excusas.-me reclamó ella con la voz aún aturdida por el alcohol
-Es porque quiero que sea especial. No tienes idea cuantas veces he imaginado esto, por lo mismo, tiene que ser especial.-le aseguré al oído.
Akane se alejó de mí apenas unos pasos y, por supuesto, todo me imaginé menos lo que ella estaba por hacer.
Dejaré anotado en mi corazón que ella se sale de control cuando bebe.
En cuestión de segundos ya se había descalzado y subido a gatas en mi cama.
-Akane-mi voz intentaba sonar como una advertencia pero sonó más como el gruñido de un animal hambriento cuando extendió sus piernas desnudas, apenas cubiertas por el short, y me sonrió con coquetería.
-Dices que me deseas pues yo también, Ranma.-dijo ella que obviamente estaba demasiado borracha.
Ella tenía que dejar de hablarme así o ni todo mi autocontrol sería suficiente.
Joder, es que este era un sueño o una pesadilla?
Era un sueño.
No.
Era, una pesadilla.
Una muy cruel pesadilla en la que ella estaba ahí y yo estaba hecho un lío sin saber qué hacer.
En todo caso no era real. No había forma de que ella fuera real porque ella no me soporta. Y si no era real, no había problema en hacer lo que llevaba años haciendo en mis sueños, verdad?
Con esa idea me subí a la cama y la cubrí con mi cuerpo. No me costó casi nada quitarle el short y la blusa y ella se las arregló para dejarme en boxer, mientras yo degustaba sus labios y su piel sin prisas y nos recostaba casi desnudos en la cama.
Fue cuando a ella se le escapó un gemido entre mis besos que supe que tenía que determe y a ella igual.
Porque ella era real. Eso no era otro de mis sueños. Y si no detenía esto no habría excusa entre nosotros al amanecer.
A duras penas me las arreglé para abrazarla y convencerla de sólo dormir sin hacer nada más.
.
.
.
Nota de la autora:
Hola...Este, pues, misterio resuelto!!, Y bueno, como muchos ya suponían: no pasó nada, o bueno no mucho, entre estos dos =.
El siguiente si será el final y veremos cómo se resuelve todo.
Ah, pido disculpas por la demora y por pretender que serían dos capítulos para el final, pero la verdad no logré resumirlo. Por lo general es mi intención hacer ligera, pero disfrutable, la lectura en caso de que no dispongan de mucho tiempo.
Ahh también, muchas gracias por sus comentarios, me alegra mucho que les haya gustado está historia y espero que siga siendo de su agrado hasta el final. Besos!
