"La burbuja en la que vivimos
Me está volviendo a liberar
no sé de que trata esto
Voy a extrañar esto cuando termine
espero aue nunca veamos Octubre
sentí que el eso se me cayó de los hombros
Cuando esto termine te voy a extrañar." (1)
• ── ◦ ◦ ── •
Era una dinámica algo incómoda.
Al final de cuentas era nueva esa situación de estar cuatro personas sentadas (en lugar de tres) alrededor de la mesa a rebosar de libros y apuntes complejos.
Hermione se encontraba encantada de tener a Draco en el mismo grupo de estudio, la sinergia entre ambos era envidiable, y podían pasar horas discutiendo posturas acerca de un tema sin cansarse en absoluto.
Harry, por su parte, aunque no comprendía muchas de las afirmaciones entre los dos, disfrutaba viéndolos; sin embargo, lo que más buscaba era esos minutos en los que todos se enfocaban de nuevo en sus estudios individuales, para apegar su silla a la de Draco, quien pretendía no darse cuenta de esto. Ahí le preguntaba a Draco cualquier cosa y este se inclinaba levemente para responderle de una manera cauta y tranquila.
El problema llegaba cuando a Ron se le ocurría preguntar algo y Draco, con esa afilada lengua tan propia de él, no era capaz de aguantarse el comentario malicioso.
—¿Acaso, Weasley, eso no lo vimos en primero?
Ron dejó el libro a un lado y apretó la mandíbula, mientras Draco se miraba las uñas como si fueran lo más interesante del mundo.
—Es una pregunta para Mione.
—Estoy segura de que ella tiene cosas mas interesantes que pensar, en lugar de explicarte contenido de primaria.
Ron sacó la varita y apuntó a Draco, que se protegió del maleficio que Ron le lanzó con magia no verbal.
—Si así es como mueves esa varita, no me quiero ni imaginar como usas la otra.
—¡¿Acaso te crees mejor que yo?! —le gritó Ron, que pasó encima de los libros y agarró a Draco por el cuello del uniforme.
—Oh, si lo creo...
—aseguró Draco, con los ojos puestos en Harry— ¿no es así, Harry?
Harry soltó un suspiro frustrado y miró a Hermione que tenía el rostro tan rojo como el pelo de Ron. Draco le guiñó un ojo, justo antes de que Madame Pince terminara por echarlos de la biblioteca por causar demasiado ruido.
—¡Oh eso fue super productivo, Malfoy! ¡Muchas gracias por tu increíble ayuda!
—No es mi culpa que tengas la mecha tan corta, Weasley —contestó Draco de vuelta—. A lo mejor deberías practicar la meditación y aprender a controlar tu jodida impulsividad.
Frente a frente, Harry se percataba de que Ron era un par de centímetros más alto que Malfoy, pero que este hecho no causaba ningún efecto intimidatorio en Draco; quien, cruzado de brazos y con el mentón alzado, demostraba un control total de la situación. Aun así, se notaba que él también estaba molesto, porque la bibliotecaria les negó la entrada hasta la mañana siguiente.
—Eres peor que un perro rabioso. Deberían colocarte un maldito bozal a ver si así controlas tus comentarios innecesarios.
Draco ladeó la cabeza y dio un paso al frente con lentitud. Harry tomó a Draco de la manga, mientras Ron fue atajado por Hermione.
—¡Muy bien! ¡Se acabó! ¡Ron, vamonos!
—Malfoy, tu vienes conmigo.
A medida que se lanzaban insultos entre ambos, tanto Hermione como Harry se los llevaron a rastras, aunque se vislumbraba a leguas de distancia lo mucho que deseaban que el otro terminara en enfermería.
Harry caminó hasta llegar al medio del patio, en donde repitió el mismo sermón de todas las veces anteriores, solo que esta vez, Draco ni siquiera se mostró un poco dispuesto a excusarse.
—Hoy andas muy raro ¿acaso sucedió algo?
Draco observó a Harry y negó con la cabeza.
—¿Seguro?
—Si.
Lo vio desviar la mirada a sus espaldas. Harry se acopló al lado de Draco y suspiró; había pronosticado un día muy esforzado de estudio que se vio opacado por completo.
—Lo lamento, ¿vale? —dijo Draco entre dientes—. Pero me lo pone tan fácil que es inevitable.
Harry esbozó una media sonrisa y se enderezó. Se moría por darle un beso en esos labios tan malintencionados, pero no podía hacerlo en ese momento, en medio del patio general un lunes soleado; estudiantes de primero a séptimo, rondaban en torno al patio, dedicándole de tanto en tanto saludos y sonrisas al Elegido.
—Mira, solo es esta semana ¿vale? Incluso el miércoles será nuestro descanso, así que solo evita lanzar otro de esos comentarios; que a Ron le cuesta tan siquiera tenerte enfrente.
—¿El miércoles? ¿Qué hay el miércoles?
Harry abrió mucho los ojos, sin creerse del todo que Draco le estuviera preguntando el motivo. Soltó una gran risotada, lo que hizo que Draco se volviera contrariado.
—¡Por Dios! ¡Draco! ¿En serio que estas bien? —soltó Harry entre risas, que logró que la interrogante en el rostro de Draco se volviera más inmensa— ¡No jodas!
—¿Pero que pasa el miércoles?
Harry pestañeó dos veces y recuperó el ritmo normalizado de sus latidos.
—... es tu cumpleaños. ¿Cinco de junio?
Draco se cubrió el rostro con la mano y comenzó a reírse.
—Potter, solo es mi cumpleaños, no es necesario pausar el estudio por algo como eso.
—¡Por eso mismo hay que detener todo! —exclamó Harry y Draco colocó los ojos en blanco.
—Solo estás buscando una excusa para no estudiar.
—Mas o menos... ¡pero eso no importa! ¡Vamos! ¡No puedes esperar que no hagamos nada para tu cumpleaños!
Draco le desordenó el pelo a Harry y le tiró la mejilla.
—Lo que sea...
Harry sonrió y esperó a que Draco agregara algo, cosa que sucedió un par de minutos después.
—No me respondiste lo que te pregunté hace rato.
—¿Qué cosa?
Draco se acercó al oído de Harry y en un susurro le preguntó:
—¿Qué tal son mis movimientos de varita, Potter?
• ── ◦ ◦ ── •
Draco despertó el miércoles con diecisiete años.
Era mayor de edad y seguía sintiéndose como un desgraciado de doce.
Aun así, esa mañana decidió poner un poco más de esmero en su aspecto. Se dio una ducha, se ató el peló con un lazo plateado y, en lugar de usar la túnica, se vistió con un cortaviento verde que lucía tan caro como era. Aparte aprovechó sus zapatos negros favoritos después de mucho tiempo, con un sentimiento de que iba a ser un buen día.
Llegó al comedor, en donde Pansy fue la primera en depositar en las manos de Draco varios regalos, seguido por Daphne y Nott. En el momento en que los búhos entraron al gran comedor, cinco aves se le acercaron.
Aun así, Draco se encontraba deseoso del obsequio que provenía del ave más glamuroso de los cinco. Tan pronto vio el paquete con una gran torta supo que era el regalo de su madre. Dejó el pastel entre medio de sus amigos, quienes se sirvieron presurosos, mientras este leía la carta que venía sujeta a la pata del ave.
"Draco.
Aún recuerdo la primera vez que te tuve en brazos y ahora eres tan grande. Eres un adulto a ojos de la ley, pero a los míos sigues siendo el niño que siempre desee tener.
Te quiero tanto que a veces duele saber que cada vez estas más grande y más lejos. Quiero que cumplas todos tus sueños, que viajes a miles de lugares, pero al mismo tiempo, me gustaría tenerte conmigo siempre.
Esta tarta la hice con tu tía con todo el cariño del mundo. Estoy deseosa de que comiencen tus vacaciones y regreses a casa. Te estamos esperando con ansias. Besos.
Feliz cumpleaños, mi niño. Te quiere mucho, Mamá"
Al alzar la vista la dirigió de inmediato a la mesa de los profesores, donde Snape alzó la copa hacia él y, el segundo siguiente lo hizo Sinistra. Les sonrió a ambos y pronto sintió una mirada que le quemaba.
Dumbledore.
No le sonreía, ni tampoco le felicitó con una mueca, pero sí que lo observaba y eso era más que suficiente como para que le recorriera por la espalda un sudor frio.
—¡Vamos! ¡Que al fin tenemos identificación para comprar alcohol de verdad! —exclamó Pansy, que lo zarandeó y lo hizo despertar del ensimismamiento—¡Hoy en tres escobas hasta el amanecer! ¡Draco invita!
Daphne y Theo se rieron de la desgracia de Draco, pero de cualquier modo se unieron a la fiesta que estaba organizada por Pansy. Pronto, Ginny se acercó al bullicio de la mesa y se hizo un espacio entre la pareja de amigos para preguntar.
—¿Por casualidad yo también podría ir?
Pansy esbozó una mueca divertida.
—¡Por supuesto, preciosa! ¡Y trae contigo a un par de leones! Draco invita.
El chico puso los ojos en blanco.
—Eso no es justo para el cumpleañero.
—Nosotros nos encargamos de la diversión, pero para eso necesito tener en cuenta que el presupuesto es ilimitado.
Draco no replicó nada porque sabía que no valía la pena intentarlo. Decidió que esa jornada de clases, en efecto, iba a ser tomada lo más ligera posible y, que el único momento en el cual vertió toda la atención fue durante la lección que tuvo con Sinistra, donde la profesora lo esperaba con un plato lleno de pastelillos de zanahoria que dejaron a Draco al borde de un coma diabético (pero aun así se los terminó casi todos).
Llegó al aula de Snape a la hora del té y luego de tocar varias veces, el profesor lo hizo pasar. Tomaba una taza de café negro tan oscuro, que Draco se preguntó cuántas cucharadas le había colocado.
—¿Necesitas algo?
—Profesor, podemos posponer las clases de la tarde para despues, por favor —le pidió Draco, que se rascó la cabeza nervioso—, tengo planes con mis amigos y...
Snape se lo pensó un segundo, mientras le daba un sorbo a su café y sacaba un sobre de dentro del cajón de su escritorio.
—Me viene bien —reconoció el hombre, que le extendió el sobre—. Toma, para ti.
—¿Qué es?
—Una carta de tu padre—suspiró Snape, tranquilo—. El señor tenebroso la autorizó.
Draco sintió el corazón apretado, se guardó la carta en el bolsillo y sonrió.
—Muchas gracias, profesor. Nos vemos mañana entonces.
Al final, terminó el día con la laborosa práctica de quidditch. Todo el equipo se encontraba ansioso de la final que se iba a disputar ese fin de semana, por lo que los entrenamientos cada vez eran más intensos.
A las seis Draco regresó a la sala común de Slytherin y se arregló para salir. Luego de quitarse el uniforme y colocarse una tenida elegante que siempre guardaba al fondo del baúl, se quedó un rato con el sobre entre las manos, dudoso de leerlo de inmediato o esperar a despues; al escuchar los fuertes golpes que Pansy dio contra la puerta, acabó por guardarla sin leer.
—¡Los chicos nos están esperando al final del pasillo! —le avisó Pansy, que lo tomó del brazo tan pronto Draco salió.
Sabía que en ese horario varios estudiantes se encontraban yendo al gran comedor para cenar o merodeaban por el castillo en busca de aprovechar los últimos rayos de sol de la tarde; lo que significaba que la puerta que a Hogsmeade se encontraba cerrada. Por lo que esa salida que iban a hacer era clandestina.
Draco no lo iba a admitir en voz alta, pero la emoción comenzó a bullir dentro de él tan pronto se dio cuenta de este detalle.
—Potter se ofreció a ser nuestro guía esta noche —aclaró Pansy, al llegar.
Al final había resultado en un grupo mediano de casi diez personas. Harry, Hermione, Ron, Ginny, Neville, Luna, Daphne, Nott y Pansy.
—¿Y sin nos llegan a atrapar? —preguntó Neville en tono temeroso.
—¡Como si un castigo nos fuera a detener, Longbottom! —replicó Pansy, que fingiendo ser una gran amiga de Harry, lo comenzó a tirar para que avanzara—. Venga, Potter, somos todo tuyos.
Harry ladeó la cabeza y le dedicó una media sonrisa a Draco, quien respondió con un suspiro antes de separar a Pansy de Harry.
—Mmh... este camino me da un poco de nostalgia, Potter. Déjame recordar: ¿la bodega de Honeydukes?
En un gesto natural, Draco pasó un brazo por los hombros de Harry, mientras metía la otra mano en el bolsillo del pantalón. El chico tampoco era como si se hubiera arreglado más de la cuenta, pero Draco no evitó darse cuenta de que era la primera vez que le veía esa campera puesta.
—Es el camino más corto y, si no funciona, hay otros siete más —le respondió tranquilo, mientras jugueteaba con la varita entre las manos. Pronto el grupo entero se detuvo frente a la estatua de la bruja tuerta que Draco recordaba a la perfección—. Te dejó los honores...
Draco tomó la varita de Harry y pronunció "Dissendium" con facilidad. Era un hechizo tan sencillo de realizar que no importaba si el canalizador de magia que utilizaba era el suyo o no.
Pansy soltó un gritito contento y continuaron avanzando.
—¿Ya habían salido juntos por aquí antes? —preguntó Luna, al ver como ambos caminaban con tranquilidad por el pasadizo secreto.
Pensó un segundo la respuesta, pero no alcanzó a contestar antes de que Ron tambien se metiera a la conversación.
—¡Es verdad! ¿Por qué Malfoy conoce este lugar, Harry?
—Eh... bueno, el año pasado Malfoy necesitó un favor ¿verdad?
Draco le dirigió a Ron una mirada de "Deja de hablar, Weasley o la vas a pasar muy mal" y asintió ante las palabras de Harry.
—Ah... —exclamó Luna, dando varios pestañeos que hicieron que Draco se fijara en la sombra de ojos brillantes que se había aplicado— ¿Y porque se lo pediste a Harry?
Harry pareció recordar esa noche —esa problemática noche—, ya que se sonrojó con levedad y se mordió el labio negado a hablar. Draco le pellizcó el lóbulo de la oreja antes de contestar.
—Porque de mis opciones era al que menos aprecio le tenía.2
Ron hizo una mueca disgustada, pero Hermione le dio un puntapié antes de que pudiera decir alguna estupidez. Luna avanzó pensativa durante un par de pasos y sonrió.
—Eso significa que ahora aprecias a Harry ¿verdad?
Draco miró la expresión atónita de Neville, que tambien se encontraba atento a la conversación. En realidad, en aquel momento todos esperaban una respuesta contundente. Draco observó a cada uno de los presentes y luego posó un segundo los ojos en Harry.
No fue necesario que hiciera el movimiento, porque Harry lo realizó primero. Al tener el rostro de Draco tan cerca, el beso fue algo natural y sencillo, pero breve, ya que solo era para demostrar un punto.
—¿A este gafotas, Luna? Lamentablemente, le tengo un poquitín más de aprecio que el que le tenía el año pasado.
Nott se quedó paralizado pero soltó un suspiro resignado y permitió que Daphne se apoyara contra su hombro.
El único que de verdad estaba en completo estado de Shock era Neville, que se puso tan rojo que Draco comenzó a reírse a carcajadas de su expresión, mientras Luna le comentaba algo a Ginny a lo que asintió.
—¡Bien! ¡Suficiente! —bufó Ron—. Estoy bien con saberlo, pero no quiero verlo.
—¿Qué cosa te molesta, Weasley? ¿Los besitos que me doy con tu mejor amigo?
—¡Agh! ¡Cállate!
Ron cruzó entre medio de ambos y tomó a Harry del brazo para correr al final del pasadizo junto a Hermione. Draco no podía dejar de reír, satisfecho de haber hecho molestar a Ron otra vez.
Draco comenzó a caminar de espaldas y esperó un comentario por parte de Daphne o Nott, a lo que la chica se encogió de hombros.
—Pansy es muuuy mala guardando ciertos secretos —le dijo Daphne. A lo que Pansy se rio de Draco—. Ya lo sabía.
—...Sospechaba que quizás eras demasiado cercano a Potter —suspiró Nott—. Estoy bien, si tu estas bien. Y yo te veo bien, así que todo bien.
Draco y Nott chocaron puños, y volvió a mirar a Luna, que lo interrumpió con una pregunta.
—Pero Malfoy ¿eres un vampiro o no?
Draco soltó una risa, le revolvió el pelo a la chica y continuó caminando.
• ── ◦ ◦ ── •
—No esperaba que te animarías a hacerlo.
—Me miraste con unos ojos que decían: "¡Hagámoslo!", así que lo hice.
Harry se inclinó sobre la mesa y agarró la primera cerveza de mantequilla de la ronda que acababa de llegar.
—¿No te dio miedo? —le preguntó Draco, mientras sacaba un cigarro del bolsillo de la chaqueta— yo estaba temblando.
—Si, lo sé, lo sentí, pero no; al final de cuentas, confío en todos mis amigos y sé que tu confías en los tuyos. Además, sé que ninguna reacción va a ser peor que la que tuvo Ron.
Miraron a Ron que conversaba con Hermione pegado a la barra. El chico jugueteaba con un mechón de pelo encrespado de Hermione, sin siquiera darse cuenta de sus acciones.
—Mmh... si Zabini se enterara quizás le haría competencia.
—O Snape.
—O Crabbe y Goyle.
—Hay una larga lista, Draco, pero del colegio solo me importan estas personas ¿vale?
—le dijo tranquilo y Draco las observó a todas—. Mientras ellas estén enteradas, yo seré la persona más feliz del mundo contigo a mi lado ¿y tú?
Ginny agitaba la melena al ritmo de la música con Pansy que la tomaba de las muñecas y daba vueltas con ella. Luna parecía sacudirse de un modo esotérico al lado de Neville y, en determinado momento, perdió los zapatos. Daphne con Nott, ya estaban sumidos en una larga sesión de besuqueo intenso cerca de baño. Hermione le dio un codazo a Ron, que rodó los ojos, y tomó un sorbo de la bebida de la chica.
Draco guardó el cigarro que había sacado, se levantó de la mesa y estiró la mano hacia Harry.
—Tienes razón, Potter. —"Siempre la tiene" pensó Draco "En especial en las cosas más sencillas"— Vamos, sería un desgraciado si no saco a bailar a mi lindo novio ¿no?
Harry puso los ojos en blanco, pero agarró la mano de Draco y se puso de pie de un movimiento.
—Si pones a Nirvana, quizás pueda considerarte un poco menos desgraciado.
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Pansy salió a tomar aire fresco con Ginny, en parte porque ya las dos estaban hasta arriba del alcohol, y porque había logrado quitarle a Draco la cajetilla de cigarros (muggles, para lastima suya).
Ginny la observó mientras fumaba, aunque aceptó un par de caladas que Pansy le ofreció. Era la primera vez que fumaba y, se dio cuenta de inmediato que no era lo suyo. Se quedaron apoyadas contra la pared de la entrada, una al lado de la otra, sin pronunciar ni una sola palabra.
Percibieron, entre medio de esta ambigua lucidez, un par de miradas furtivas a un costado y las siguieron; Ginny que aunque estaba menos borracha, sí que estaba bastante mareada, tomó a Pansy de la mano, porque era lo más humano en ese momento, cuando el calor ya la hacía tiritar y sabía que de no hacerlo, se iba a perder.
Dos figuras con una considerable diferencia de alturas caminaban hacia el bosque prohibido. Pansy creyó que quizás, se trataban de Luna con Neville, pero pronto recordó que Luna no tenía el pelo hasta los hombros y Neville tampoco lo tenía hasta las rodillas.
Tiró del brazo de Ginny, quien luego de la renuencia inicial aceptó y siguió caminando. Se paralizaron en lo más alto del puente, al ver que las personas de un pestañeo se volvían animales. Ginny tragó en seco y Pansy se tomó la cabeza sin comprender nada.
Se había vuelto un par de lobos que, antes de perderse con los matorrales, les dedicaron un vistazo. Pansy se apoyó contra la baranda del puente y miró a Ginny.
¿Eran animagos como ella? O se trataba de una situación distinta. Quizás metamorfomagos, pero aquella era una cualidad extraordinariamente extraña.
—Pans... ¿estas bien?
No lo estaba. Se sintió palidecer y agachó la cabeza. Ginny le acarició la espalda con tranquilidad, sin saber del todo que era lo que replicaba entre murmullos incomprensibles.
Pansy apoyó la cabeza contra la baranda y Ginny se sentó a su lado. Hacía frio, las ropas que traían eran muy ligeras y sabían que no iban a recordar nada. Ni que era una noche sin luna pero con demasiadas estrellas, ni de los aullidos que provinieron del bosque, ni del beso taciturno que se dieron antes de que caminaran de vuelta al bar.
¿Por qué era que habían salido en primer lugar?
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Notas:
1) October: Alessia Cara
Hola!
Ha pasado un tiempo...
¿Qué tal están? Yo no demasiado bien.
Con estas cosas de empezar en la universidad y darme cuenta de que la carrera que elegí no era para mi; la depresión que me diagnosticaron a posteriori y que sigo tratando; vivir sola por primera vez en mi vida. Es un cumulo de cosas que terminaron por llevarme a dejar de actualizar por más de un mes.
Lamento la repentina desaparición. Ahora ya estoy algo mejor, así que me animé a terminar de editar este capítulo para ustedes.
Les agradezco a todos su preocupación, me han llegado mensajitos muy bonitos los cuales me ha motivado a editar esta parte, que además es muy especial para la relación de mis chicos.
¡Muchas gracias, por leer! ¡Nos vemos la próxima semana!
The Machine
