Hola de nuevo….perdón por la enorme tardanza, pero estuve con certámenes en el estudio, mas temas laborales, mas los temas escolares de mis retoños que se me hacia imposible editar, pero acá estamos, muchas gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leerme, de verdad se los agradezco, y también sus mensajitos privados de apoyo
Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen, la obra es original
Capitulo seis
"Sacrificios"
- ¿Mamá? ¿Papá? – han regresado antes….
- hija, por favor ayúdame.
Prontamente ayude a mi padre a llevar a mama al cuarto, se había desvanecido al entrar a la casa. Le ayude a acostarla, y mi madre volvió a cobrar el sentido, me miro de una manera cariñosa y trato de limpiar las lágrimas que caían por mis mejillas, no me había dado cuenta de que estaba sollozando.
- n…no…llores… - dijo con una voz entrecortada.
- hija, puedes traerme un pequeño bolso negro que deje en la entrada – dijo mi padre, mientras acomodaba las almohadas a mi madre.
Me limpié el resto de las lágrimas y fui por el bolso.
Al regresar mi padre le estaba acercando un vaso de agua a mama, quien bebía con dificultad. Le entregue el bolso y saco un par de pastillas y se las entrego a mama quien las tomo con dificultad, mientras mi padre le acomodaba las almohadas y terminaba de arroparla.
- dejémosla descansar, vamos por un té – dijo mi padre mientras abandonamos la habitación.
En la cocina, preparé una bandeja con dos tazas de té, y agregué las galletas que había cocinado en la mañana, mi padre ya me esperaba en la sala.
- supongo que debes tener muchas preguntas – menciono mientras acercaba una de las tazas de té y bebía con tranquilidad. No dije nada, dándole espacio para que ordenara sus ideas.
- no fuimos de vacaciones – continuo, yo seguía mirando intensamente la taza que tenía entre mi manos, no era tonta, sabía que algo grave había pasado.
- tu madre…tu madre está enferma – levanté la vista, y consternada vi como mi padre dejaba caer gruesas lagrimas por su cara, su antigua sonrisa había desaparecido, su rostro solo reflejaba dolor.
Me levante y lo abrace fuertemente, lo sentí sollozar y su abrazo se hizo más profundo.
- ella…ella no quería que enteraras, no…no quiere que estemos tristes, pero he tratado, de verdad he tratado no desmoronarme, pero…no puedo verla así
- papa…que... ¿qué es lo tiene mama? – logre preguntar
- tiene un tumor cerebral…estuvimos en una clínica en Tokio haciendo unos estudios…el abuelo de alguna manera se enteró y corrió con todos los gastos, pero…los estudios arrojaron que no es operable, le aplicaron un tratamiento nuevo para disminuir su tamaño…pero el doctor dijo…que … - pero no pudo continuar y su agarre fue mas fuerte
Sabía la pregunta que tenia atorada en la garganta, pero me daba miedo hacerla, porque saberlo me iba a derrumbar junto con mi padre, pero necesita saber…quería saber
- ¿cu…cuanto tiempo…le..queda? – logre preguntar mientras sentía que la bilis se me subía por la garganta
- eso no es importante – dijo la voz de mi madre.
Ambos nos sobresaltamos al verla de pie frente a nosotros.
- Querida, debes descansar – dijo mi padre mientras se incorporaba rápidamente.
- no…quiero hablar con Sakura – respondía mi madre mientras se sentaba en el sofá, y mi padre le acomoda los cojines.
- las dejare a solas – dijo mi padre mientras depositaba un beso en la frente de mi madre.
Por varios segundos ninguna de las dos dijo nada, mi mente aun procesaba toda la información, había vuelto a tomar la taza de té; pero seguía sin beber el líquido, sentí mi boca seca, por lo que me atreví a tomar un sorbo, que hizo que se me revolvieran las entrañas.
- Se que debes estar molesta, cariño – hablo mi madre mientras se acercaba y se sentaba junto a mi.
- por…porque no me dijiste.
- porque no quería esto, no quería ver la tristeza es sus rostros…tampoco quise decirte a tu padre, pero el abuelo de alguna manera se entero de los estudios que me estaba realizando y fue el quien llamo a tu padre – continuo revelando mi madre.
- Aun no hay certeza de cuando tiempo tengo o si el tratamiento que me practicaron funcionara; pero hija…quiero y deseo que todo siga igual, que sigamos compartiendo todo, que no…que no pienses en la muerte, que…aprovechemos cada instante, que sigas contándome tus cosas. Y sobre todo que me cuentes tus secretos…si hay algún novio oculto por ahí… o de tu algún nuevo amigo por ahí
- ¿qué?.. por supuesto que no tengo novio – dije con las mejillas rojas – aunque si …bueno, si tengo un amigo…
- ¿Shaolan Li?…o era…Shaoran – dijo pensativa mi mama
- es Shaoran…y ahora si enrojecí completamente y ella se dio cuenta, porque tenia una sonrisa de oreja a oreja – pero somos amigos…mama… Luego caí en cuenta, ¿Cómo supo mi mama de su existencia?
- Fue el doctor Tsukishiro quien me conto, hija – el me esta tratando, y me conto lo sucedido con ese muchacho…me alegra saber que ya hiciste buenos amigos, estaba algo preocupada que con el cambio te costara adaptarte.
- el no es mi único amigo…también esta Tomoyo y las chicas – y bueno, solo lo ayude en una situación en particular…
Mi madre tomo la taza de té que había dejado mi padre y le dio un sorbo, fue ahí donde me percate que le faltaba un gran mechón de su largo cabello.
- mama…tu cabello…
- Ah!, si, es un efecto adverso del tratamiento, mañana iré a cortarme el cabello.
La mire estupefacta, el largo y hermoso cabello de mi madre era su sello, de ella había aprendido a cuidarme el mío, ver como hablaba de cortarlo…algo que le costó tanto tiempo cuidar.
- Descuida, hija, es solo cabello…no me molestara usar un pañuelo.
- mañana no iré al instituto, te acompañare a la peluquería – afirme.
- hija no quiero que cambies tu rutina por esto.
- Mama, por favor, Déjame acompañarte...será nuestra salida de madre e hija.
En la soledad mi habitación, me puse a buscar todo lo relacionado al tumor de mama, quería saber hasta qué punto el tratamiento serio efectivo…y saber; el peor pronóstico de todos.
El sonido de mi celular me despego de la pantalla, era un mensaje de Tomoyo.
Al abrirlo me di cuenta de que era la fotografía que me había tomado al ingreso del gimnasio; los recuerdo del juego y el bochorno de la camiseta se hicieron presente nuevamente.
T: "pensé que querías tenerla en tu galería. A que no sabes quien también me pidió una copia"
S: ¿Quién?... supongo que no se la diste
T: claro que no; ya que es tu foto y tu decides a quien dársela, pero…cuando te diga quien creo que aceptaras que le de una copia…
S: ya…dime ¿Quién?
T: Li
Qué…Shaoran ¿quería una foto mía? No tenía mucho sentido, mi corazón se salto un par de latidos, pero … un momento, quizá fue solo por el hecho de ser amigos, verdad, es lo que hacen los amigos, comparten momentos juntos, se apoyan…si, debía ser eso…
T: te quedaste perpleja…descuida me paso lo mismo, pero me dijo que no tenia ninguna foto tuya en su perfil del celular.
S: a decir verdad, me extraño la petición, pero no tengo problemas en que se la envíes
T. perfecto, gracias Sakurita, nos vemos mañana.
S. no iré mañana al instituto, acompañare a mi madre en algunos trámites.
T. te extrañare…
Sin duda Tomoyo era extraña…agradable pero extraña, apague la computadora, y me dispuse a acostarme, una vez en la cama, tome mi celular para desactivar la alarma de mañana, cuando sentí una nueva notificación de WhatsApp, seguro era Tomoyo con otra fotografía.
Pero era Shaoran Li…claro le había dado mi celular para que grabara su número.
"gracias por la foto, lo pase muy bien en el club, no me molestaría ir otro día a leerles a los niños"
Por alguna razón, no quise responderle…sabía que se daría cuenta que había recibido su mensaje…pero aun estaba algo avergonzada por donde iban mis pensamientos cuando me acordaba de él, era mejor guardas distancias, pero Shaoran no colaboraba apareciéndose por todos lados… apague la luz de la mesita y me dormí con una sonrisa boda en los labios.
¡Sakura!…ya está listo el desayuno – escuche la voz de mama
- Ya…enseguida bajo – respondí mientras terminaba de atarme el cabello en una trenza.
Mi mama había preparado un sencillo, y antes de pasar por la peluquería iríamos de compras, seria nuestra salida de chicas, tenia su humor y vitalidad de siempre, si alguien la viera nunca sospecharía de la terrible enfermedad que la estaba asechando.
Admiraba la templanza de mi madre, sonreía a todos; y era muy amable con todas las personas que habíamos interactuado, como si nada estuviera pasando, su positividad me embargaba, yo en su situación estaría llorando de dolor en mi habitación…pero mi madre era extraordinaria, y la admiraba por eso.
- Sakura, te parece si vamos a almorzar
- ¿tan luego? – pregunte mientras miraba la hora en mi reloj de pulsera percatándome que ya eran mas de las dos de la tarde, no me había dado cuenta de todo el tiempo que habíamos estado de compras
- siempre tan despistada, mi niña – me regaño mi mama dulcemente.
Llegamos a un restaurante de comida italiana que estaba en el centro comercial, cuando grata fue mi sorpresa al ver a mi papa esperándonos.
- Hola mi amor – saludo mi papa
- Sakura
- hola papa, ¿Qué haces acá? – pregunte
- me tome la tarde para poder almorzar con ustedes y acompañarlas el resto de la tarde.
El almuerzo estuvo increíble, conversamos de todo, mi papa como siempre nos hablo de sus clases, y me preguntaron como estaba el instituto, y me pidieron que llevara a Tomoyo a casa para que la conocieran.
- también podrías invitar a tu amigo Li – dijo mi mama tranquilamente
- ¿quién es Li? – pregunto mi papa con curiosidad.
Casi me atragante con la pregunta de mi papa.
- Por Dios, hija, ten más cuidado – dijo mi mama, mientras golpeaba suavemente mi espalda
Al recobrar el aliento, algo avergonzada mire a mi papa.
- Eh…Li, es un compañero de instituto, compartimos las clases en las que voy avanzada.
- Ah – fue todo lo que agrego mi papa – su apellido me suena familiar – agrego mientras ponía su típica pose de pensamiento analítico. Mire a mama en busca de apoyo, y ella entendiendo cambio el tema.
- querido te parece si pagas la cuenta, para que podamos ir a la peluquería – dijo mi mama.
Luego de pagar la cuenta nos encaminamos al segundo piso del centro comercial donde estaban las peluquerías, mi papa nos dejó, mientras aprovechaba de ir a retirar unos libros y hacer unas compras.
No había muchas clientas, así que pasaron de inmediato a mi mama; yo me quede sentada hojeando unas revistas, mientras veía de reojo como lavaban el cabello de mi madre, y comenzaban a cortar su larga y hermosa cabellera…fue a ahí donde me percate que una débil lagrima se deslizaba por su mejilla; sabia que mi mama no era vanidosa, pero duele desprenderse de algo que cuido con tanto cariño.
- ¿Señorita Kinomoto? – sentí una voz familiar que me llamaba, y al girarme para ver a la persona que me llamaba, grata fue mi sorpresa al encontrarme con la Señora Li y su hija Fuutie, acompañadas de otra mujer muy parecida a la señora Li, y mucho mas mayor que Fuutie, porque lo que deduje que serían hermanas
- ¡Señora Li!; ¡Señorita Li! – exclame mientras me levantaba de mi silla y las saludaba educadamente.
- Hola Sakura – saludo alegremente Fuutie - ¿qué haces aquí?, ¿no deberías estar en clases? no...
Rápidamente la Señora Li paro en seco a su hija.
- Señorita Kinomoto, disculpe la imprudencia de mi hija, me alegra mucho volver a verla, permítame presentarle a mi hija mayor Sheifa, que nos visita desde Hong Kong.
Sheifa hizo una leve reverencia que le correspondí – es un placer conocerla al fin, Señorita Kinomoto, Xiao no deja de hablar de usted.
¿Xiao? – pregunte intrigada.
- Si, Xiaolang…. ah discúlpeme, olvido a veces que le llaman por su nombre en japones, me refiero a Shaoran.
Enrojecí levemente…había dicho que Shaoran le había contado sobre mí a su hermana.
- eh…si, somos amigos – aclaré
- Sakura…hija, ¿Quiénes son estas personas? – interrumpió mi mama, que ya había terminado con su corte de cabello, al girarme y verla, grata fue mi sorpresa, se venia muy hermosa, quede un tanto perpleja que no reaccione por varios segundos.
- ¿hija?
- Ah…si eh, mama te presento a las Señora Li y sus hijas – dije …. Señora Li, ella es mi madre, Nadeshiko Kinomoto – mi madre hizo una reverencia como saludo – mama, la Señora Li, es la madre de Shaoran – dije algo avergonzada.
- Sra. Kinomoto, es un placer conocerla – saludo cortésmente – su hija es una señorita excepcional, y me faltara vida para agradecerle todo lo que hizo por mi hijo.
Ahora si, enrojecí completamente, y me apresure a responder - eh, señora Li, ya le dije que no había sido nada, que cualquier persona hubiera hecho lo mismo.
- Y además es modesta – dijo Sheifa
- te lo dije – le respondió Fuutie.
- le agradezco las buenas palabras que ha tenido con mi hija – respondió cortésmente mi mama, mientras me miraba de reojo.
- bueno, no les quito mas tiempo…andamos de compras con mi hija mayor, y fue cuando Fuutie vio a la señorita Kinomoto y quiso pasar a saludar.
- no es ninguna molestia, señora Li – respondió mi madre.
- entonces no le molestaría que la invitara uno de estos días a tomar el té.
- por supuesto que no, estaré encantada.
- invita a Sakura también mama – dijo Fuutie a su lado.
La señora Li haciendo caso omiso de su hija, hizo una breve reverencia a nosotras y se marcho con sus hijas, a lo lejos vi como Fuutie agitaba su mano es señal de saludo.
Me voltee a ver a mi mama, quien estaba con una sonrisa divertida en sus labios.
- interesante familia…vas a tener que ganarte a la suegra, aunque ya has hecho un excelente trabajo – dijo divertida
-¡ mama!, solo somos amigos – le dije molesta.
- Señora Kinomoto, debemos continuar con su atención – dijo una muchacha a nuestro lado.
Mi mama volvió a su silla mientras continuaban aplicándole unas cremas y terminaban de acomodarle el corto cabello. Los siguientes quince minutos me dedique a hojear distraídamente las revistas del salón, y leyendo los absurdos consejos románticos y los test amorosos que traían ese tipo de revistas, si claro, como si la compatibilidad astral era algo tan fundamental para escoger pareja… en serio, pensaban que las mujeres éramos tan básicas, seguí refunfuñando en contra de este tipo de material que me mantuve absorta de la conversación que tenía mi madre con la estilista, hasta que una frase llamo mi atención.
- ¿Son muy caras esas pelucas? – oí que preguntaba mi madre
- si, Señora Kinomoto, ya que son echas de pelo natural, sin tratamiento, puesto que los químicos del cabello tinturado pueden hacer daño a las personas que están en tratamientos.
- entiendo.
- el año pasado hicimos una campaña de donación de cabellos, y logramos confeccionar cinco pelucas que distribuimos en el hospital infantil, no sabe la carita de felicidad que tenían esas niñas, se que es algo frívolo pensar en el cabello, pero un poquito de vanidad no hace mal, además que eso les devuelve un poco la confianza y se distraen en pensar en lo que han perdido.
- me hubiese ayudado aportar mi cabello, pero el tratamiento al que me someti fue muy invasivo.
- es muy amable de su parte Sra. Kinomoto – dijo la estilista – listo, ya hemos terminado, este corte la favorece y oculta las partes donde ha perdido cabello.
Mi madre se paro de la silla y se contemplo con el espejo que le pasaba la estilista, en ningún momento vi que desaparecía su sonrisa, y la verdad el corte la favorecía mucho, destacaba mas sus hermosos ojos verdes.
Escuché un suspiro a mi lado, y al girarme vi a mi padre, quien estaba embelesado mirando a mama.
- hermosa – dijo.
- ¡querido!, encuentras que me queda bien – dijo mi mama algo sonrojada, parecían dos adolescentes.
- hermosa – volvió a repetir mi padre – eh! Sakura ¿no te importa que te la robe por el resto de la tarde? – me pregunto mi padre sin siquiera mirarme.
- para nada papa, es toda tuya, yo… iré a la librería y luego me regreso a casa – dije divertida, ya que ambos no dejaban de mirarse – Mamá, quedaste hermosa – dije, y luego me acerqué para besar su mejilla, que hizo que dejara de mirar a mi papa, para darme un fuerte abrazo.
Los observe como se alejaban de la mano, me encantaba la relación de cariño y complicidad que ambos tenían. Así que sin nada mas que hacer, me dirigí a mi lugar favorito del centro comercial: las librerías…
Luego de pasear por ellas, ojear un par de libros, no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado durante el día; y la última conversación que había tenido mi madre con la estilista, y mientras contemplaba mi reflejo enfrente de una tienda, pude distinguir mi larga cabellera, tomando mi trenza con cuidado, tomé una drástica decisión.
Media hora después, salía de aquel salón con sentimientos encontrados, sentía mi cabeza mas ligera, pero un gran peso en mi corazón había retenido las lagrimas por mucho tiempo; y me odiaba por eso, por ser tan frívola, solo era cabello me repetía, pero dolía…sentía la perdida, pero…lo valía, quizás no podía ayudar a mi mama, pero si iba a servir a otra niña a sentirme mejor, y poder llevar de mejor manera todo su proceso.
Trataba de convencerme una y otra vez, que era una tontería llorar, pero a medida que me dirigía a la salida, las ganas de salir corriendo de ahí y dejar fluir mi pena eran mas y más fuerte, empecé a caminar más rápido hacia la salida, sentía que el aire comenzaba a hacerse mas denso, cuando me di cuenta me encontraba corriendo esquivando a la gente que paseaba a esa hora de la tarde, al girar en una esquina choque de golpe con una persona, que tomando mi brazo evito que cayera.
- lo lamento – logré decir, haciendo una torpe reverencia, me deshice de su agarre y me disponía a seguir corriendo, pero sentí que la mano volví a tomarme…pero que?, levanté mi vista y me encontré con un sorprendido Shaoran que me miraba atónito.
-Sak…¿Sakura?... te…te ves…
Y lo dejamos hasta ahí, que les pareció?, espero que sea de su agrado, quise colocar el tema del cabello, ya que por años llevo haciendo algo parecido, tengo la fortuna que mi pelo crece mucho, y acá en mi País existe una Fundación que apoya a los niños con cáncer y entregan pelucas de manera gratuita, gracias a la donación, creo que es un lindo gesto, y Sakura lo sintió como propio, quise plasmar sus pensamientos y el sentirse de manos atadas con respecto a la enfermedad de su mama, entendiendo que ella también quería hacer algo, y donando su cabello estaba haciendo lo correcto; además que me dio la excusa perfecta para nuestra Sakura de cabellos cortos que me encanta.
Nos Leemos
Saludos,
Lily
