A/N: Bueno, regresamos después de que… ¿Tres semanas? Al menos no fueron dos meses como la otra vez, y de hecho, ahora si tengo una excusa más que perfecta de porque demore tanto tiempo en sacar este capitulo.
Seguramente pueden darse cuenta de la razón con solo ver que tan grande es. Es casi el doble del capítulo más largo del Fic escrito hasta ahora, y créanme que más de una sección fue un fastidio enorme de escribir y reescribir una y otra vez hasta sentirme satisfecho.
Siento la tardanza, y espero que el volumen de esta entrega sea un regalo que lo compense para ustedes, queridos lectores.
Porque aquí lo tienen, el final del primero de los muchos arcos que esta historia tendrá.
Voy a responder Reviews:
GustavoIVS: Originalmente, el encuentro entre esos dos iba a ser básicamente así. De hecho, una de las primeras escenas que había conjurado era que Waver estuviera cenando con sus abuelos postizos, Taiga y Shirou en la Residencia Emiya, solo para que Kiritsugu llegara en ese preciso instante, y que ambos estuvieran a nada de liarse una buena afuera.
… Creo que tiene mucho que ver con que me había visto la primera película de Spiderman de Raimi el día anterior.
La exploración del pasado de Shirou va a comenzar más o menos a partir del tercer Arco, y continuará desde ahí hasta uno en un futuro quizás no muy distante. Pero repito, la revelación de a cual familia pertenece y quien es uno de sus padres no se compara con otras cosas del mismo tema.
Igual, pequeñas pistas voy dejando por ahí.
Axel466: Kiritsugu no le ha contado nada a Shirou de los Matou y los Tohsaka porque francamente, lo dejó de lado. Es verdad que es precavido, pero también tiene sus ratos en los que se le pasan cosas.
Sumale a que sigue medio traumatizado con la Guerra del Santo Grial y obtienes a alguien que prefiere no abordar nada relacionado con el tema por un tiempo.
Eso le va a venir a morder en el trasero un día.
maxtime: Seh, es honestamente esperado. Salvo que el enfoque que le voy a dar a la relación Waver/Shirou es uno que se va a tomar su tiempo. Para cuando lleguemos a la adolescencia del pelirrojo, se podría decir que el buen Weibah no tendrá a un alumno más digno de su confianza y cercano.
Una vez respondido todo, a comenzar el capítulo. Como siempre, habrá una nota mucho más larga hasta abajo.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai
Capítulo Once
"Sangre en la Bahía"
A Shirou le gustaba su cuarto. Era la mejor habitación de toda la casa, que se mantenía fresca durante el verano, y cálida durante el invierno, permitiéndole a él dormir muy bien, y no tener problemas haciendo su tarea de la escuela.
Pues, esas eran las únicas actividades que solía realizar ahí. No tenía juguetes, ni guardaba libros o algo parecido.
Uno podría decir que era un cuarto bastante espartano, pero para Shirou era perfecto.
Salvo, que no podía decir que se sentía a gusto en aquellos momentos estando dentro de este.
Sentado en una silla en la esquina, el pelirrojo movía lentamente sus piernas mientras intentaba reflexionar sobre todo lo que había pasado en el día. Sin contar aquel pequeño descubrimiento con su taumaturgia que había realizado en la mañana, él había creído que sería otro día normal.
Pero no.
Un magus de Inglaterra había hipnotizado a Fuji-nee y él había tenido que noquearlo para evitar el mismo destino.
Este le había confiado el que estaba en Fuyuki con el fin de recuperar algo medio macabro, y que sospechaba que su padre estaba implicado en el crimen.
Descubierto que efectivamente, Kiritsugu estaba inmerso en esa cosa pero por un rumbo distinto.
Explorar la casa embrujada que sus compañeros de clase temían y descubrir que había sido la guarida de un magus.
Enterarse de que una banda de criminales mágicos eran enemigos de su padre y que este había ido a Tokyo a pelear con ellos.
Y ver que Kiritsugu estaba ya en casa, y obviamente no de buen humor luego de ver a un magus adentro acompañándolo.
Ah, y que al parecer dicha persona también había participado en el torneo de la perdición de los magi que había tomado lugar en Fuyuki dos años atrás.
Sobraba decir que todo lo anterior lo habían dejado demasiado impactado, y estaba seguro que de haber permanecido en la sala en lugar de haber sido enviado a su cuarto por Kiritsugu, hubiera aprendido mucho más.
Hablando de eso, Shirou hizo una mueca al recordar su situación.
Se sentía en problemas, y él no era realmente un chico muy tranquilo. Kiritsugu le había regañado más de una vez por hacer cosas sin pensar como pelearse con un niño dos cursos arriba e intentar agarrar un cuchillo sin saber realmente cómo usarlo.
Así que solo podía permanecer sentado ahí, hasta que Kiritsugu le llamará.
Inconscientemente, colocó una mano encima de su short y frunció el ceño al sentir algo duro debajo de este. Tras meter una mano en su bolsillo y extraerlo, comprobó que se trataba de la piedra roja que había encontrado en la mansión.
No, un rubí, recordó que se llamaba así el tipo de piedra. Pero el objeto en sí tenía un nombre distinto.
Piedra Rúnica, así la había llamado Waver.
Shirou pasó su mano sobre la superficie de esta, más en concreto de la letra grabada en el centro y creyó sentir algo como una corriente pasarse a sus dedos, como si se tratara de un aparato eléctrico encendido.
El olor de la energía mágica, en una cantidad mucho mayor a la que él estaba acostumbrado a sentir, inundó sus fosas nasales, haciendo que la alejara un poco.
'Sól' Pensó, tras recordar el nombre de la letra con forma de rayo algo chueco mientras trazaba su silueta con un solo dedo.
Esas cosas podrías escribirlas si conoces sus nombres y su significado, haciendo taumaturgia con estas. Para alguien que apenas podía usar algo que le habían dicho que era básico, tal conocimiento mágico era una fuente de maravilla para él.
No sabia que hacia la Runa más allá de que según Waver, uno de sus significados era del rayo, pero tampoco es que quisiera probarlo si no tenía idea de para qué servía.
"Un momento." Comentó. "Eso es. Solo tengo que mirarla con Análisis Estructural, ¿no?"
No es como si eso le costara mucha energía mágica, y que tuviera que hacer algo más que esperar.
Sin embargo, antes de que pudiera siquiera intentar activar sus circuitos, escuchó un ligero golpe en la puerta que le hizo guardar el rubí en su bolsillo antes de levantarse y caminar hacia esta.
Tras abrirla, se topó con Kiritsugu quien lucía algo más cansado de que costumbre, y tenía una expresión que gritaba a todas luces una sola cosa.
"Hola Shirou." Dijo el pelinegro antes de suspirar. "Tenemos que hablar."
El pelirrojo se mordió su labio inferior y asintió, antes de moverse del pórtico, invitando a pasar a su padre.
Este camino hacia una segunda silla que estaba a pocos metros de distancia de la que Shirou había estado ocupando y se sentó en está, dejando a su hijo con la suya.
Lo que siguió fue un silencio incómodo de casi un segundo, el cual fue interrumpido por Shirou, quien prefería no tener que lidiar con eso ahora.
"Papa..." Pregunto tentativamente. "¿Estás enojado?"
La verdad es que no se sorprendería mucho si lo estuviera, incluso lo entendería luego de lo que había pasado. Claro, que tener a tu padre enojado no es algo que ningún niño quiera tener, y Shirou no era la excepción.
Kiritsugu se limitó a suspirar nuevamente por su parte, como deseando tener un cigarro a la mano, pero se limitó a preguntar. "¿Por qué crees que estoy enojado, Shirou?"
Aquello hizo que el pelirrojo se quedará confundido por un momento, cosa que demostró inclinando su cabeza a un costado.
"¿Porqué deje que un desconocido viera tus cosas?" Respondió con otra pregunta, preparandose para que su padre adoptivo hiciera presente su molestia.
Sin embargo, Kiritsugu solo sacudió sus hombros antes de continuar. "Bueno... Si estoy algo molesto por eso, pero después de todo lo que me contaste y lo que escuche de Waver Velvet, la verdad es que no puedo estar enojado contigo." El fantasma de una sonrisa que no era del todo alegre se formó en los labios del pelinegro. "De hecho, creo que yo hubiera hecho lo mismo a tu edad."
"¿Qué?" Shirou no creyó haber escuchado bien. "¿En serio? ¿Pero no me habías dicho que no querías que me metiera en estas cosas porque es peligroso?"
"Y eso es cierto." Kiritsugu le confirmó mientras asentía. "Por obvias razones, quiero mantenerte lo más alejado posible de este mundo para que no estés en peligro... Pero, se que es inevitable que mientras vivas, termines por caer de una u otra manera ahí."
"¿Entonces?" Shirou no sabía si sentirse aliviado porque su padre no estaba enojado, o confundido por sus acciones.
"La razón por la que comencé a enseñarte taumaturgia de manera correcta es para que pudieras tener una oportunidad de defenderte en uno de esos casos." Explicó Kiritsugu antes de menear con la cabeza. "Solo que no esperaba que tuviera que ser tan pronto... O que literalmente lograras doblegar a un magus once años mayor que tú sin tener un rasguño."
Shirou parpadeo antes de caer en cuenta de que hablaba de Waver y se ruborizo antes de mirar hacia el suelo. "Oh... No sabia que hacer, entré en pánico y entonces."
Se detuvo al sentir la mano de Kiritsugu recorriendo su cabello.
"Tranquilo, tranquilo." Dijo antes de añadir. "Supiste aplicar lo poco que sabías de buena manera, tienes una buena cabeza, Shirou. La verdad es que en realidad estoy molesto porque no puedo sentirme molesto contigo."
"¿Ah?" Shirou lucía como si le hubiera hablado en sumerio antiguo en aquellos momentos, haciéndole reír un poco.
"Planeaba enseñarte a cómo defenderte con lo que habías aprendido de taumaturgia y otras cosas más adelante." Confesó antes de retirar su mano de la cabeza de Shirou. "Pero te adelantaste las lecciones y pasaste directo a la práctica, si la situación no fuera tan seria, no sabría si reír o llorar."
"¿Me ibas a enseñar que?" Pregunto Shirou, con bastante curiosidad.
"A pelear, básicamente." Respondió Kiritsugu mientras hacía una mueca. "Pelear contra otras personas y más adelante, magi en específico."
"¿Como con artes marciales como Karate o Judo?" Shirou alzó una ceja, imaginándose a Kiritsugu con un peinado idéntico a Bruce Lee y pateando a dos matones que sospechosamente se veían idénticos a los hombres que había visto en la casa embrujada, mientras sonaba música tradicional de fondo.
"Eh, no." Kiritsugu mató la ilusión al instante. "O al menos no exactamente." El pelinegro no quería mencionarle en esos momentos que en un futuro probablemente no tan lejano, no tendría otra opción que enseñarle a usar armas de fuego. "Pero sí el cómo reforzar tu cuerpo para ayudarte."
"Ah, el señor Waver me dijo que eso era fácil de hacer." Comentó Shirou, recordando haberle preguntado al joven al respecto varias horas atrás.
"Oh, ¿en serio?" Kiritsugu parpadeo. "Quería que te acostumbraras a reforzar otras cosas primero antes de pasar a eso. ¿Porque crees que te dije que no te enseñaría nada más hasta que me mostraras el poder reforzar catorce lápices seguidos sin romper ninguno?"
"Hmmm." Shirou se concentró en la pregunta antes de intentar adivinar. "¿Porque querías que pudiera controlar mi energía mágica para no hacerme daño cuando lo intentara conmigo?"
"Exactamente." Respondió Kiritsugu. "Imagina que intentaras reforzar algo como tus ojos y no pudieras tener el mismo control..."
La verdad es que Shirou no tenía ni el menor deseo de imaginar tal cosa, la verdad. Y lo demostró poniéndose un poco verde con solo la idea de eso.
"Entiendo." Dijo, mientras alzaba la cabeza, mirando a una esquina de la habitación. "También me habló de otras cosas como la calidad de los circuitos y...y." Se quedó callado de repente tras recordar otra parte de la conversación que había tenido con el pelinegro.
Kiritsugu se dio cuenta y entornó sus ojos antes de preguntar. "¿Qué pasa?"
Shirou meneó un poco la cabeza y miró a su padre, antes de preguntar.
"Papa, ¿que es la Guerra del Santo Grial?"
Kiritsugu no podía decir que no se esperaba eso, a decir verdad. Lo hacía, sabía bien que tras haber hablado con Waver Velvet, Shirou inevitablemente terminaría por enterarse de aquel nombre.
Meses atrás, hubiera fingido ignorancia al respecto, pero después de todo lo que había pasado. Ese era un lujo que ya no podía darse.
O al menos, así debería ser idealmente.
El pelinegro entrecerró los ojos y se esforzó por mantener fuera de su mente las imágenes más desagradables que tenía de aquellas dos semanas infernales.
Las cuales, para su desgracia; se podían contar por docenas y docenas.
Estar a punto de morir debido a una flecha disparada por un Espíritu Heroico que de haberlo deseado, fácilmente hubiera perforado su cráneo antes de que él pudiera siquiera haberse dado cuenta de lo que había pasado.
Tener que esquivar centenares de tentáculos lamosos de mercurio que pudieron haberlo rebanado sin problemas de haber sido tan solo un par de nanosegundos más lento.
Sentir el peor veneno de todos pasando por sus venas antes de ser purificado por Avalon, pero no sin experimentar una agonía casi infinita.
Sostener la figura inerte de Maiya en sus brazos luego de que ella perdiera el conocimiento tras haber sido sometida a la fuerza de un Servant, quien con un solo golpe le había destruido la columna pese a llevar reforzamiento.
Sentir el puño de acero de Kirei Kotomine golpeando su vientre con la fuerza de un camión de carga a máxima velocidad, destrozando sus órganos internos y rompiendo sus costillas.
Y mirar como la cosa que se encontraba adentro del Grial le ofrecía el cumplir su deseo de la manera más retorcida y grotesca de todas.
"¿Papá?"
La voz de Shirou lo regresó a la realidad. Abrió los ojos, encontrándose con el pelirrojo sacudiendo su manga mientras lo veía con una preocupación muy marcada.
Kiritsugu suspiro, antes de finalmente responder.
"Es el infierno." Dijo secamente antes de menear la cabeza. "Algo que nunca debió de haber existido, un crimen contra todo lo que es bueno en este mundo. Eso es la Guerra del Santo Grial." Sentenció, antes de caer en cuenta de que estaba inquietando a Shirou, y cambió un poco su semblante.
"Perdón, es solo que... No es realmente algo que quiera recordar, mucho menos hablar... Tengo muchos malos recuerdos de esta, y al no haber pasado tanto tiempo, siguen frescos." Dijo.
Shirou mordió su labio antes de asentir temblorosamente. "El señor Waver dijo casi lo mismo... Que él había pensado que podía ganar eso y ser reconocido como un gran magus, pero que resultó ser una pesadilla."
Kiritsugu asintió gravemente. "Estoy seguro que para todos los magi que participaron, fue todo menos lo que esperaban... Incluido yo." Suspiro por enésima vez antes de mirar fijamente a Shirou y admitió con toda la sinceridad que era capaz de transmitir. "No puedo hablarte de esta ahora, Shirou. Pero, algún día lo haré. La verdad es que más que tu no estas preparado para escucharlo, creo que en realidad el que no está listo para contarlo, soy yo. Tenme algo de paciencia, ¿si?"
El pelirrojo asintió, y los dos regresaron al silencio inicial. Uno que duró varios minutos más en los que padre e hijo parecieron estar ocupados reflexionando sobre todo lo que habían hablado hasta ahora.
Pero la poca tensión que se creía que yacía entre los dos, se estaba disipando ya.
"Ahm." Shirou balbuceo antes de menear un poco su cabeza, como si estuviera intentando poner en orden las palabras que quería decir. "Disculpa por preguntar otra vez... Pero hay una cosa que quiero saber."
Antes de que Kiritsugu pudiera preguntar, añadió. "No tiene nada que ver con esa guerra ni nada parecido."
El pelinegro alzó una ceja, animándolo a seguir, y Shirou aprovecho para poder apretar el gatillo.
"... ¿Es verdad que estás trabajando para Makihisa-san para recuperar esa... cabeza?" Preguntó con muchos nervios, causando que Kiritsugu entrecerrara los ojos una vez más.
"Si, es verdad." Admitió, pero estaba muy lejos de terminar. "Y de hecho... Eso es algo de lo que venía a hablarte, lo había olvidado hasta ahora."
El pelirrojo se sorprendió bastante al oír eso y no tardó en demostrarlo con una expresión impactada.
"Es porque justamente, tiene algo que ver contigo de lo que hemos estado hablando." Reveló, logrando que aquellas palabras activaran algo en la mente de Shirou, cuyos ojos se abrieron más al llegar a una conclusión.
"¿Te está obligando a hacerlo por haberme ayudado a mi?" Preguntó, con un toque de indignación en su tono de voz, mezclado con algo de culpa.
Kiritsugu parpadeo antes de mirarlo extrañado, y negó con la cabeza.
"No, es algo que yo elegí." Dijo, disipando la sospecha de su hijo adoptivo. "Tohno-san no es un hombre agradable, pero no ha hecho nada como eso ahora."
"¿Entonces?" preguntó Shirou, sospechando que la respuesta muy probablemente no le iba a gustar.
Kiritsugu se quedó callado por un segundo, pensando como seria la mejor manera de decírselo, antes de creer haberla encontrado.
"¿Recuerdas la maldición de la que te hable?" Pregunto, causando que Shirou asintiera. Tras haberse enterado de la condición que su padre adoptivo tenía, el pelirrojo había intensificado prácticamente su iniciativa con las labores de la casa, no queriendo aumentar la carga de Kiritsugu.
"El solicito mis servicios para encontrar esa cosa, a cambio de buscar una cura para mi maldición." Admitió Kiritsugu. "No lo acepte por dinero, ni nada por el estilo."
"Pero... ¿Yo que tengo que ver con eso?" Pregunto Shirou, quien seguía sintiendo aquella sensación de incertidumbre dentro de él.
Kiritsugu le sonrió tristemente.
"Es un trabajo peligroso, demasiado. Tengo que meterme en lugares donde corro mucho riesgo y enfrentarme a gente muy cruel y con poder. La maldición realmente no me ayuda, lo que significa que hay una probabilidad muy alta de que no regrese si no tengo cuidado..." No necesito elaborar más, aquellas palabras bastaron para que Shirou alcanzara a comprender a qué se refería su padre adoptivo, y el que su rostro se volviera pálido era un indicio de esto.
"Papa..." Dijo con una angustia tremenda.
"Y es por eso que llegué a un acuerdo con Tohno." Continuó Kiritsugu, casi como si estuviera leyendo un testamento. "En caso de que algo me pase, él se encargará de protegerte de cualquier cosa del mundo iluminado por la luna. Solo fue por esa condición, que acepte este trabaj-¡!"
No alcanzó a terminar, antes de que un bólido rojo impactara contra él y sintiera los pequeños brazos de Shirou abrazándolo con todas sus fuerzas.
La sensación de algo húmedo en su camiseta confirmó que el pelirrojo estaba mostrando lo mucho que estaba en desacuerdo con lo que acababa de oír.
"Papa..." Repitió con una tristeza muy fuerte, que le conmovió al instante.
"Ya, ya." Intento calmarlo con un par de palmadas en su espalda. "No tengo intenciones de que eso llegue a pasar, Shirou. Créeme, te juro que encontraré esa cosa y podremos vivir en paz sin tener que preocuparnos."
Era una mentira blanca. Kiritsugu sabía bien qué era lo que quería hacer en el caso de que recuperara su salud por completo. Tenía también una hija que había dejado desamparada en las frías garras de los Einzbern, y que seguramente estaba siendo sometida a toda clase de crueles tormentos.
Por el alma de Iri, que descanse en paz, Illya sería rescatada de una forma u otra de aquel castillo invernal.
Pero primero, necesitaba derribar a un traficante para recuperar el tesoro de un ser más demonio que hombre.
Solo podía confiar en un magus. Uno, que creía que había perecido en el mismo infierno que él había recorrido y del que sabía que sólo otro hombre había conseguido salir con vida.
'Veamos de lo que eres capaz, Waver Velvet.'
xXx
"Entonces ellos pidieron un servicio a la habitación de comida." Repitió Waver para asegurarse, causando que el gerente hipnotizado asintiera, confirmando aquella pieza de información.
Había regresado hace poco al hotel Hyatt y había llamado la atención de uno de los de la administración por un problema que había tenido en su habitación. O al menos, esa había sido la excusa que había usado para emplear algo de interferencia mental en el hombre y averiguar si éste sabía algo sobre Kaburagi y sus acompañantes.
Después de varios minutos intentando convencer por medio de la sugestión al hombre de que le contara todo lo que sabía, este le había informado que efectivamente había llegado un hombre horas antes acompañado por otros y habían reservado una de las mejores suites en los pisos superiores.
Mientras intentaba pensar qué hacer para acercarse y poder espiarlos, el hombre había mencionado también la orden que había pedido. Algo que sembró una idea en la mente de Waver.
"¿Sabe cuando estará lista esa orden?" Pregunto, a lo que el gerente asintió.
"Estará dentro de unos veinte minutos. Una azafata se encargará de llevar la orden hasta ese piso." Le informo.
Waver agradeció, aun si sabía que era un gesto inútil y se encargó de borrar su memoria de los últimos minutos, y sustituirla justamente con una orden de servicio a la habitación para el.
Una vez que concluyó con ese asunto, partió hacia su habitación, fijándose en los relojes que podía ver a lo largo de su trayecto. Tenía que darse algo de prisa, pues una sola oportunidad se había abierto para él si quería lograr algo aquella noche.
Una vez en su cuarto, abrió el closet donde había depositado su maleta y la depositó sobre la cama antes de abrirla. Ignorando un par de mudas de ropa, abrió un compartimiento secreto del cual extrajo un estuche.
Dentro de este reposaban dos pequeñas canicas de bronce que tenían grabadas una inscripción alrededor de sus cuerpos en otro idioma: ακούω (Yo escucho) y μιλώ (Yo hablo)
Aftiá tou Pheme: Los Oídos de la Diosa del Rumor. Eran un código místico relativamente simple y rudimentario que había adquirido en Grecia durante uno de sus viajes. Consistía en llevar al primero a un lugar y activarlo, usando el otro para poder escuchar los sonidos que la esfera pudiera captar.
Era algo considerado casi obsoleto ya que existían mejores hechizos y medios para lograr la misma cosa, pero irónicamente, con el desarrollo de medidas para contrarrestar a estos, habían quedado fuera del radar de estas.
Los había probado para escuchar conversaciones protegidas por capas enteras de campos delimitados creados específicamente para aislar el sonido en el área marcada.
Waver tomó a la primera y salió en dirección hacia el piso donde se le había dicho que Kaburagi y sus hombres estaban residiendo. Otra opción que hubiera podido intentar, pero que rápidamente desecho por el riesgo hubiera sido el permanecer ahí y reforzar sus oídos con el fin de poder escuchar las conversaciones dentro de la suite.
Claro que había una pequeña posibilidad de que lo descubrieran, además de que concentrar su oído en un solo lugar sería difícil con todo el ruido que podría captar en las otras habitaciones.
No, solo estaba de esta manera, y hablando de eso.
Las puertas del ascensor se abrieron, revelando a una mujer un par de años mayor que el que llevaba un carrito con varias charolas de comida.
Salió del elevador, dispuesta a entrar al pasillo cuando Waver la detuvo.
"Disculpe un momento, por favor." La sugestiono, activando la interferencia mental. La mujer lucio sorprendida por un momento antes de asentir, ya bajo los efectos de la hipnosis.
"¿Que se le ofrece?" Pregunto, a lo que Waver respondió produciendo la canica de metal y entregandosela.
"En el cuarto donde va a entregar la orden, esconda esto sin que la vean." Le ordenó. "Y, esto nunca pasó."
Camino hacia el elevador tras asegurarse de que la señora ocultaba el código místico en su bolsillo y continuaba con su camino. La parte fácil había concluido, ahora solo quedaba esperar la difícil.
El elevador lo depositó varios pisos abajo, en donde yacía su cuarto. Procuro no llamar la atención yendo deprisa, y sólo tras estar a salvo detrás de la puerta de su habitación se permitió el apresurarse a tomar asiento en el escritorio, donde coloco la segunda esfera.
"Míla mou (Hablame)." Ordeno. Al instante, la inscripción de la esfera comenzó a iluminarse y de esta se desprendió un sonido similar al de la estática.
Antes de que las ondas de este se lograran acomodar, y él pudiera escuchar lo que estaban diciendo.
O al menos intentarlo, pues eran más unos murmullos que le obligaron a hablar de nuevo.
"Míla pio dynatá (Háblame mas fuerte)." Ordenó otra vez. Las letras luminosas parpadearon un par de veces, antes de que la función taumatúrgica que tenían codificada se activará y el volumen del audio aumentará un poco más, permitiéndole a Waver el poder escuchar ahora si la conversación.
"-eso es todo lo que conseguimos sacar de la mansión, jefe."
Una voz gangosa demasiado familiar fue la primera que pudo escuchar con claridad muy para su disgusto, pero al menos confirmaba que era la habitación correcta, con las personas correctas.
"Buen trabajo, Togo." Le felicito otra que Waver intuyo que se trataba de Kaburagi. De ser posible, le gustaría ver una imagen del hombre con tal de hacerse una mejor idea de su perfil, pero el código místico tenía límites. Solo podía usarse para escuchar.
"¿Realmente todo eso es tan valioso como dice, jefe?" Preguntó otra voz que no reconoció. Por la manera en cómo estaba hablando, Waver intuyo que estaba masticando al mismo tiempo, una imagen que la verdad no quería imaginar. "Mucho parecía basura."
"JAJAJAJAJA." La voz que había tachado como la de Kaburagi soltó una carcajada. "¿Qué basura dices? Quizás. Olvide que no llevas mucho tiempo en el negocio, Kosuke."
"Ahh, si jefe." Respondió el otro con algo de nervios, al parecer teniendo el suficiente tacto para reconocer que había metido la pata.
"Pues veras mi estimado, para ustedes esas cosas no serían más que chucherías de viejas... Pero para los magi, son necesarias para los trucos que quieren hacer. La basura de uno, es el tesoro de otros." Mencionó el traficante sabiamente.
"Kaburagi-dono." Una cuarta voz sonó, siendo igual de desconocida para Waver. "Eso me ha estado carcomiendo la mente un tiempo. ¿Porque les llama magi y no magos, brujos o hechiceros? Siempre usa esa palabra en específico."
"Jojojojo." Kaburagi río nuevamente con un tono conocedor. "Perspicaz como siempre, mi buen Idate. Veo que te diste cuenta de ese detalle, y hasta te animaste a preguntar."
"Tengo mucha curiosidad, Kaburagi-dono." La voz de antes habló de nuevo.
"Heh, nunca me metí por completo al mundo de ellos, pero esta es una que todos se saben si naciste en una familia con un par de generaciones." Respondió el traficante. "En inglés, magi es la forma plural de magus. Ese es el nombre que la Asociación de Magos le ha dado a todos los practicantes de taumaturgia desde hace más de mil años."
"... ¿Solo eso? ¿Una etiqueta nada más?" El tal Idate preguntó, algo decepcionado por la revelación a juzgar por su tono.
"¿Qué esperabas? ¿Una adivinanza? Bah." Kaburagi se burló antes de callarse por un par de segundos, durante los cuales Waver podía intuir que estaba masticando algo de comida. "Hay una vieja historia por ahí de que la palabra viene de unos tipos muy antiguos que fueron los primeros en usar taumaturgia o magia como existe ahora. Pero yo que voy a saber, es una costumbre que nunca se me va a quitar."
"¿Vale tanto como las cosas que trae el Argo?" Pregunto una última voz, que le pertenecía al otro hombre que Waver había visto en la mansión. "La verdad es que estoy de acuerdo con Kosuke. Esas bagatelas no parecen mucho comparadas a las cosas que vienen en el barco."
"Jajajaja, no." Kaburagi se burló otra vez antes de terminar de matar esa duda. "No hay comparación. El taller ese ya había sido saqueado hace tiempo y quien lo hizo seguramente se quedó con lo mejor de lo mejor, pero me vendió el resto. Quise pasar por aquí para comprobar si no quedaba algo más, y me encontré con poco más que artículos de segunda mano, pero que tendrán comprador y a mi me gusta el dinero fácil."
"¿Y lo del barco que?" Esta vez fue Togo, el de la voz nasal y curiosamente el que había maldecido a su patrón y dicho algo muy interesante sobre él en la mansión.
"Hmmn." Waver casi podía ver una sonrisa presuntuosa formándose en los labios del traficante antes de que este respondiera. "Ese tiene lo mejor de lo mejor que amigos míos me han conseguido en Europa. Más de alguna familia de este país así como de otros pagaría un buen precio por cualquiera de esos artículos."
'O sea que no solo está traficando Ojos Místicos.' Pensó Waver, mientras se esforzaba por recordar algún otro crimen de índole mágica cometido recientemente por Londres o en sitios aledaños. Pero nada llegaba a su memoria,
De igual manera, se aseguró de estar muy al tanto de las cosas que Kaburagi estaba listando.
"Mantos Celtar de la familia McLaughlin de Belfast, paquetes enteros con pilas de Bezoars y Bufonita, lingotes de Oricalco purificado de primera calidad por los alquimistas de Praga, cuero de piel de Salamandra curtido..."
Waver agradecía de todo corazón que el código místico tuviera la opción de grabar lo que escuchaba, porque no le iba a dar tiempo de recordar y escribir todo eso.
A la par, honestamente estaba sorprendido por la cantidad de cosas que el traficante parecía estar trayendo desde Europa. ¿El crimen mágico era realmente tan exitoso? No sabía qué pensar con aquella información más allá de que la Facultad de Leyes de la Torre de Reloj eran unos completos inútiles.
"... Y por supuesto, lo más valioso para el final. La caja que contiene los más recientes artículos para mi pequeña colección."
"¿Las cabezas esas? Jefe, eso da miedo." Comentó Kosuke.
"¿Te dan miedo esas cosas?" Se mofó abiertamente Kaburagi. "Te recomiendo que cambies muy pronto esa actitud, Kosuke. Porque no vas a terminar aguantando, y no queremos que te vayas de mi grupito luego de saber todo esto, ¿verdad?"
La amenaza estaba tan clara, que hasta Waver pudo leerla al instante.
"S-si, jefe." Respondió Kosuke, deseoso de complacer a su patrón.
"Buen chico." Kaburagi continuó con lo que estaba diciendo. "Así es como venían, y no iba a gastar extra para preservar solamente los ojos con la Torre del Reloj y la Iglesia mirando de cerca ese caso, así que no me quedó de otra que transportarlas enteras."
"¿Realmente va a quererlas todas aquí, Kaburagi-dono?" Idate intercedió luego de una pausa. "No entiendo porque no las lleva de una vez a Tokyo junto con el resto."
"Parte de otro trabajo, mi buen Idate. Parte de otro trabajo." Confesó Kaburagi antes de añadir algo que pareció cambiar el ambiente. "Y ya que hablamos de las cosas que venimos a recoger del Argo cuando su lancha pase por aquí, viene también un paquete de esa maravilla de la cual les hable."
"..." Un silencio bastante notable inundó la atmósfera, haciendo que Waver se desesperara un poco o que incluso creyera que el código místico se había averiado, solo para probarle lo contrario cuando escuchó la voz nasal de Togo.
"... ¿Ya está lista?" Por la forma en que preguntaba, era fácil adivinar que no podía creer lo que estaba escuchando.
"El señor Wagner informó que había mejorado la fórmula lo suficiente para permitir que ustedes puedan usar lo que la vida les negó." Afirmó Kaburagi sardónicamente. "Por supuesto, él no está contento con eso. Quiere llevar esa cosa suya a un nivel mucho más alto, pero eso no nos importa."
"¿E-eso s-significa que... ?" El hombre cuyo nombre desconocía aún se oía conmocionado, como si hubiera recibido la noticia de que había ganado la lotería.
Al parecer había una sustancia creada por un tal 'Wagner' cuyos efectos eran algo que los hombres de Kaburagi querían y este había mostrado suficiente interés en comprarla para ellos.
¿Pero lo había hecho por algún sentido de recompensar a sus lacayos, o había algo mas? Fuera como fuere, Waver no tenía manera de saber más si no obtenía información primero.
'Datos, datos, datos. No se puede hacer ladrillos sin arcilla.' Cito de uno de los cuentos de Sherlock Holmes, "El misterio de Copper Beeches" si no le fallaba la memoria,
"Así es, muchachos. Que no se diga que no soy generoso con mis hombres." Continuó el traficante. "Oh, y hablando de generosidad... Cuando estuve afuera, investigué lo más rápido que pude sobre alguien con el apellido de Nakamura viviendo por aquí."
"¿El pseudónimo de ese tipo que los Yakou debieron de haber matado?" Preguntó el hombre sin nombre. "¿Cree que lo usaba también para vivir aquí? Que estúpido."
"Nah, había cerca de unos treinta distintos tan solo viviendo en este distrito, no me iba a pasar todo el día investigando uno por uno." Confesó Kaburagi de tal manera que hizo que Waver entornara los ojos. No tenía un buen presentimiento de eso.
"¿Entonces qué, jefe?" Pregunto Togo con curiosidad. "¿No encontró nada?"
"Jejejeje." La risa del traficante pareció tornarse algo más siniestra, causándole incluso un escalofrío a Waver. "Pues resulta que a veces lo más obvio es lo real, porque de pura casualidad se me ocurrió revisar el apellido Emiya... ¿Y saben que encontré?"
"¿Qué? ¿Qué?" Pregunto Kosuke.
"Una propiedad a su nombre en Miyama, y que está habitada al parecer según los registros."
Una serie de risas maliciosas pudieron escucharse desde el otro lado de la línea, mientras que del suyo.
Un alfiler pudo haberse caído en la habitación de al lado, y aun así Waver hubiera podido haberlo escuchado con el silencio sepulcral que se adueñó de su cuarto apenas escucho eso.
Tenía que advertirle a Kiritsugu Emiya lo antes posible...
"Sin embargo creo que no vamos a poder darle una visita a su casa." Continuó Kaburagi con una falsa tristeza. "Podríamos ir temprano en la mañana o en la tarde, pero es un vecindario bastante tranquilo y llamaríamos mucho la atención. Y no podemos ir en la noche porque tenemos cosas que hacer antes que irnos."
Waver suspiro con alivio al ver que lo peor no iba a ocurrir.
"¿Ah? No recordaba eso, Kaburagi-dono." Idate comento algo sorprendido. "¿Qué otra cosa debemos hacer después de recoger las... cabezas para ese trabajo y el paquete con los viales del fluido?"
"Olvidas una cosa que no nombre." Le recordó el traficante, causando que Waver se acercara más para escuchar mejor.
"... " Idate pareció estar pensando por casi un minuto antes de finalmente caer en cuenta de lo que sea que había olvidado. "El Proyector de Éter."
"Exactamente." Kaburagi resoplo. "La máquina que se robó de la familia Escardos de Mónaco. La señorita Tiffauges pagó generosamente para que la transportaramos aquí y la tiremos en el Rio Mion después de activarla."
"... ¿Y eso que hace?" Pregunto Togo, confundido.
"No tengo ni la menor idea, y tampoco me importa." Sentenció Kaburagi. "No me pagan para hacer preguntas. ¿Algo más?"
"No, jefe."
"No, Kaburagi-dono."
"Perfecto." Kaburagi se escuchó complacido. "Disfruten su comida muchachos, mañana salimos de aquí en la tarde para el puerto. Una vez que el Argos envíe su lancha, tomaremos lo que nos traen y depositaremos lo que sacamos de la mansión. Después iremos a tirar esa cosa al río y nos iremos rumbo a la nave de regreso a Tokyo."
Los caracteres de la canica de bronce comenzaron a brillar de un rojo oscuro, indicando que la capacidad de memoria de esta estaba llegando a su límite.
Waver suspiro antes de desactivarla y meneó la cabeza, intentando procesar toda la pila de información que había recibido. Cuando tenía en mente el intentar espiarlos, esperaba descubrir una o dos cosas sobre la operación que estaban llevando a cabo.
... No esto.
El traficante, Kaburagi acababa de subir varios peldaños en su escala de nivel de amenaza, y eso que aún no había visto qué clase de misterios empleaba como magus.
Si es que usaba, claro. Pero Waver dudaba mucho de que un hombre así no tuviera al menos un as bajo la manga esperando ser usado en caso de que las cosas no salieran como el planeara.
Era una amenaza por las conexiones que tenía. Muchas de esas cosas nombradas eran artículos difíciles de conseguir por medios legales. Y sin embargo, este hombre no parecía haber tenido tantas dificultades en adquirirlos.
Las palabras que había usado, daban alusión a que estaba muy bien conectado con individuos y organizaciones capaces de realizar eso por medio de tratos muy ocultos y traicioneros.
"Ughh. Demasiado cansado, me iré a dormir ya." Sentenció antes de cambiarse para poder ir a la cama y acostarse.
Sin saber que había desatado algo...
De regreso en la suite ocupada por Kaburagi y sus hombres, estos se pusieron en alarma cuando un chillido se escuchó de repente.
"¿Qué demonios?" Había exclamado el traficante, antes de que sus ojos se abrieran de par en par tras reconocer ese ruido en particular. Activo sus circuitos con algo de dificultad, y se concentró en leer el campo delimitante que había erigido alrededor del cuarto, intentando detectar la anomalía.
Y la encontró.
Camino lo más rápido posible hasta una maceta, en cuya tierra descansaba una esfera de un marrón sucio que cualquiera hubiera identificado como una piedra más a simple vista.
Pero que él rápidamente comprobó que se trataba de una canica de metal. Una que había servido como medio para un hechizo que había sido desactivado recientemente.
Su campo delimitante difícilmente era complejo o poderoso, tenía una sola función de hecho. El alertarle de un hechizo llegando a su fin en el área establecida y localizar la fuente de este.
"¿Qué sucede, jefe?" Preguntó Togo con algo de pánico, lo que hizo que Kaburagi callara la alarma mientras inspeccionaba la esfera.
Un bicho para escuchar conversaciones, lo cual significaba que...
"Emiya..." Gruño, a punto de entrar en cólera antes de que una idea se sembrara en su cabeza. Una que le hizo sonreír maliciosamente.
"Muchachos, va a haber un ligero cambio de planes mañana."
xXx
Waver afortunadamente recordaba bien la dirección de la residencia Emiya, pero igual le tomó una media hora el llegar ahí a eso de las diez de la mañana.
Por supuesto, había tomado un desayuno en el Hyatt antes y se había asegurado de no llamar la atención.
Una vez que llegó al pórtico de la entrada, tocó el timbre y esperó un par de minutos, hasta que alguien abrió la puerta.
Kiritsugu Emiya definitivamente lucía mejor que ayer, pero su expresión distaba mucho de ser amistosa. Aun así, se aseguró de invitarlo a pasar antes de cerrar la puerta.
"Buenos días." Respondió Waver, reprimiendo el impulso de decirlo de manera sarcástica. "Tenemos que hablar, urgentemente." Dijo, mientras se cruzaba de brazos, y estaba claro por su expresión que el tema era muy grave.
Kiritsugu resopló antes de asentir y conducirlo hacia la misma sala de la noche anterior, donde tomaron asiento.
"¿Y bien?" Pregunto. "Intuyo que tu investigación de ayer fue exitosa."
'No tienes ni la menor idea.' Pensó Waver antes de asentir. "Es mejor que lo escuches por tu cuenta." Dijo, tras extraer del bolsillo de su chaqueta la esfera que había conservado de Aftiá tou Pheme y la colocó en la mesa.
"¿Eso es?" Pregunto Kiritsugu alzando una ceja.
"Un pequeño código místico mio que usé anoche." Reveló Waver. "Apenas llegué al hotel, investigue si efectivamente estaban alojados ahí y me entere de que habían ordenado comida por servicio a la habitación."
"Dejame adivinar. ¿Hipnotizaste a quien fue a entregar el pedido para que colocara algo conectado a eso dentro de su cuarto, no?" Kiritsugu dedujo antes de que Waver pudiera continuar.
El joven se quedó boquiabierto un rato antes de menear la cabeza. Claro, Kiritsugu Emiya seguramente había realizado acciones así docenas de veces antes en el pasado, era lógico asumir que podría identificar a una sin problemas.
"Esta cosa captó una conversación que tienes que escuchar." Dijo Waver, antes de recitar otro comando a la esfera. "Epanalávete aftó pou akoúsate (Repite lo que has escuchado)"
La inscripción de la esfera brillo de un tono azul, antes de comenzar a repetir todo lo que había escuchado Waver la noche anterior.
Luego de cerca de cuarenta minutos, finalmente llegó a su fin, y su anfitrión había palidecido un poco antes de relajarse. Waver intuyó que aquello se debía a ese fragmento de Kaburagi hablando de su casa y sus intenciones nada benevolentes... O al menos la posibilidad de estas que no se llevaría a cabo, afortunadamente.
"Eso fue todo lo que alcance a escuchar." Admitió Waver, mientras se acomodaba en su asiento. "¿Tiene alguna opinión al respecto?"
"Tras ver las cosas que tenía a la venta en Tokyo, sabía que era bastante exitoso." Respondió Kiritsugu con los ojos entornados. "Pero esto es otra cosa ya. Esa lista que menciono no son objetos que se pueden adquirir ni fácil ni rápido."
"Estaba pensando en lo mismo." Asintió Waver. "Celtar de la familia McLaughlin, alguien que no sea ellos vendiéndolos despierta toda clase de alarmas en mi cabeza."
"¿Celtar?" Kiritsugu intentó pronunciar la palabra.
"En el folklore, son un tipo de mantos mágicos que los druidas y algunas hadas pueden crear. Normalmente son otro ejemplo mas de capas de invisibilidad que existen en casi cualquier cultura." Explicó Waver, antes de resoplar. "Pero en realidad, tienen varios otros poderes. Son códigos místicos creados en forma de mantas y telas, y la familia McLaughlin de Belfast es considerada la mejor fabricante de estos."
"Y dentro del cargamento viene una buena parte de estas que se robaron en algún lado de Europa." Dedujo Kiritsugu. "Supongo que no son baratas de comprar."
"La verdad es que hasta donde yo sé, depende del Celtar en sí para que ellos determinen el precio. No es lo mismo un pañuelo que aislé energía mágica en un metro cúbico de aire, con una manta que contenga una dimensión de bolsillo." Se encogió de hombros Waver. "Pero ellos se reservan el hecho de ser los únicos que pueden vender sus productos. Tienen entre sus clientes a varios miembros de las familias más poderosas de la Torre del Reloj, y se encargan de que sus intereses sean bien protegidos."
Waver hizo una pausa para tomar aire, antes de continuar. "Y luego están esos paquetes enteros de Bezoars y Bufonita. Hay dos problemas enormes con esa afirmación... ¿De donde salieron? Si son naturales, es que hubo un genocidio de sapos mágicos y nadie se entero."
"¿Y qué tal si son artificiales?" Sugirió Kiritsugu, solo para que Waver resoplara, derribando la sugerencia.
"Crear esas cosas por medio de taumaturgia es posible, pero también costoso y los resultados nunca tendrán la misma calidad que las naturales." El pelinegro meneo con la cabeza. "Tendría que haber un gremio entero colaborando para producirlas y los únicos que tienen la suficiente logística para eso son..."
Waver se quedó callado al caer en cuenta de algo.
Kiritsugu alzó una ceja nuevamente, antes de recordar cuál era el siguiente artículo en la lista. "... Lingotes de oricalco purificado de los alquimistas de Praga. Eso es."
En el mundo iluminado por la luna, la profesión de alquimista y la ciudad de Praga en una sola oración sólo podía referirse a una organización en concreto.
"Le están robando directamente al Gremio de Alquimistas del centro de Europa." Waver pareció haber llegado a las mismas conclusiones y palideció. "¿Pero cómo demonios son capaces de hacer eso? La seguridad de los edificios donde están los talleres de esa organización rivaliza con las del Instituto Atlas y con la Torre del Reloj misma."
"Kaburagi mismo lo dijo, él no ha sido quien se robó esas cosas." Respondió Kiritsugu recordando la sola mención que el traficante había hecho acerca de la procedencia de esas cosas. "Amigos suyos."
"Magi herejes, filósofos, ermitaños particularmente peligrosos." Nombró Waver mientras fruncía el ceño. "Son los únicos que me imagino que intentarían algo así. Pero uno solo no podría, tendrían que ser un par trabajando en conjunto o..."
"Una organización." Concluyó Kiritsugu pensativo. "Varios de ellos uniendo fuerzas y operando con perfil bajo. No es como si no hubiera ocurrido antes, apenas han pasado treinta años desde que los Caballeros de Walpurgis fueron exterminados."
"Tienen que tener buenos contactos y recursos para atreverse a robarle a la Asociación Central de Alquimistas, tener éxito y no ser descubiertos en el intento." Waver sintió grima de solo pensar en eso. "También está confirmado que lo que le robaron a las víctimas de Londres viene, y que aparentemente piensan recoger... Pero no entiendo algo."
"¿Hmm?" Le interrogó Kiritsugu con la mirada, forzándole a elaborar.
"¿Por qué llevar el barco hacia aquí sin no planean que tire el ancla en los muelles? ¿Porque solo un par de cosas de todo el cargamento?" Pregunto Waver.
"Dudo que Kaburagi tenga los medios para transportar todo eso sin llamar la atención." Comentó Kiritsugu. "Es una práctica común de contrabandistas, el depositar una parte de la mercancía en un lugar específico y seguir el trayecto sin problemas... Eso, y que sabemos que al parecer necesita los tres artículos que viene a recoger."
"Las cabezas para su colección y un 'trabajo' más." Remarco Waver con un desagrado evidente. "Una especie de fórmula para sus hombres. Una que parece que ellos quieren bastante."
"Llevo pensando un rato que podría ser, pero sin ninguna pista más es imposible adivinarlo." Respondió Waver, antes de añadir. "Pero, en base a lo que sabemos ya de las cosas que se robó de los alquimistas de Praga y del nombre del creador de esta cosa, creo que puedo armar una hipótesis."
"Te escucho." Dijo Kiritsugu.
"Me parece que un magus de la Asociación de nombre Wagner es quien manipula desde abajo uno de los canales para que nuestro grupo misterioso tenga acceso a los bienes que se roban, o es de plano un miembro de este." Waver junto los datos que tenía, pero de igual manera frunció el ceño. "Las pociones y la alquimia van de la mano muchas veces, y ese nombre es indudablemente de influencia alemana. No creo que sea una coincidencia."
"Quizás." Kiritsugu mientras se esforzaba en no verse afectado por aquellas palabras que le recordaban demasiado a los Einzbern. "Eso nos deja con la última cosa que quieren recoger. Un Proyector de Éter, lo que sea que sea eso."
Para su sorpresa, Waver también meneo la cabeza. "No tengo ni la menor idea tampoco, la verdad. El Éter de por si no es un elemento que 'puedes' generar así porque si, normalmente sólo surge cuando lo combinas con otro elemento y la mayoría de los casos como arcilla líquida."
"¿Y porque alguien crearía una máquina que hace eso?" Pregunto Kiritsugu confundido. "Dudo mucho que la arcilla líquida tenga tanto valor como para construir un generador de esta."
"Yo creo que la verdadera pregunta sería porque alguien quisiera tirar una cosa así en un río, y encima aquí." Añadió Waver. "Pero bueno, no es como si les fuéramos a dar una oportunidad de hacer eso, y todo lo demás que quieran hacer."
"Exactamente." Dijo Kiritsugu. "Podremos darnos el lujo de interrogar al propio Kaburagi directamente."
"Hablando de eso." Waver lució incómodo por un momento. "¿No se siente preocupado por el hecho de que parece conocer su dirección?"
Kiritsugu se limitó a cruzarse de brazos antes de dedicarle una mirada gélida. "Digamos que por mis vecinos, no me altera mucho ese detalle. Tampoco estaré aquí si piensa enviar gente a mi casa, y dudo que intente causar un alboroto que..."
Se detuvo al darse cuenta de algo que no había considerado.
"¿Sucede algo?" Pregunto Waver.
"¿Cómo sabe Kaburagi que las autoridades del mundo iluminado por la luna no se encuentran en Fuyuki en estos momentos?" Le respondió Kiritsugu con otra pregunta, una que causó que Waver se pusiera pálido.
"¿Sera que esté cooperando con alguna de ellas?" Pregunto en cambio el joven. "Dudo mucho que sean los Tohsaka. ¿Quién más está afuera?"
"El sacerdote local, que es el guardián legal de la hija de Tokiomi Tohsaka." Respondió Kiritsugu antes de resoplar. "No se si alguna vez lo encontraste, pero está en el mismo bote que nosotros dos."
Waver trago saliva al considerar aquellas palabras. Sólo había una cosa que compartían los dos en común, por lo que era fácil adivinar a qué se refería con eso. Pero en cuanto a la persona.
Bueno, con todas las características que Kiritsugu había mencionado, el único candidato que se le venía a la mente no era otro que...
"Kirei Kotomine. El Master de Assassin." Respondió de una manera algo incrédula. "¿Sobrevivió también? No tenía ni la menor idea de eso hasta ahora."
"Y yo me enteré recientemente." Comentó Kiritsugu de una manera un tanto sombría. Por supuesto, no tenía planeado mencionar que su sorpresa había sido mayor.
Ver caminando y respirando a alguien a quien le disparaste de frente en un área vital no es cosa de todos los días. Seguía maldiciéndose por no haber usado algo con un calibre mucho más potente, o de plano destruir su cabeza.
A menos de que se hubiera terminado de convertir en un Apóstol Muerto, cosa que dudaba por el mero hecho de que seguía vivo pese a estar bajo la Iglesia aun.
"¿Podría ser el entonces?" Waver preguntó. "De ser así, tendríamos que tener mucho cuidado para no atraer el ojo de la Iglesia. Estos de por si no tienen mucha simpatía hacia quienes no comparten sus creencias, y menos si se meten en sus asuntos."
Kiritsugu negó con la cabeza. "No, no creo que se trate de ese hombre. De hecho, puede que lo estemos sobrepensando."
"¿Ah?" Waver se perdió.
"Piensalo." Kiritsugu señaló. "Kaburagi dijo que estaban cortos de tiempo. ¿Pero por qué? ¿Cuál es el límite que tienen?"
"Ya veo." Razono Waver tras unir los puntos. "Tal vez está detrás de la cosa que mantiene a los Tohsaka y a Kotomine fuera de Fuyuki, y sabe que es el último día para poder llevar su operación aquí sin ellos viendo."
"Es lo que estaba pensando." Dijo Kiritsugu, antes de levantarse. "Iré entonces a consultar con un amigo información sobre el puente, me tomará un rato. Después de eso podemos planear una estrategia."
"Muy bien." Asintió Waver, antes de recordar algo. "A propósito, ¿a qué hora regresa Shirou de la escuela?"
Kiritsugu alzó una ceja. "No ha tenido colegio estos días por algo de los maestros. Está por el Dojo, de hecho. ¿Pero por qué lo preguntas?"
Waver rasco su nuca algo apenado, antes de responder. "Bueno, por dos cosas, la verdad. En primera, necesito saber donde dejo mis gafas, y le había prometido ayudarle un poco con su taumaturgia... Solo que primero quería consultarle sobre eso."
Kiritsugu estuvo a un pelo de rechazar la segunda cosa antes de detenerse y considerarlo. Shirou había hablado bien del joven, y este había demostrado ya tener una naturaleza relativamente benigna para ser un magus.
Además de que, era obvio que su conocimiento mágico superaba con creces al suyo. Que le hablara a Shirou por un par de horas no era la gran cosa.
Hasta podría conseguir que el pelirrojo pudiera aprender algo mejor que como él le había enseñado.
"Muy bien." Respondió Kiritsugu asintiendo. "Puedes enseñarle, solo asegúrate de que no se lastime, por favor."
"Lo prometo." Waver inclinó levemente su cabeza. "Sería pobre de mí como un maestro de la Facultad de Fundamentos Generales y que aspira a ser profesor en la Torre."
"Lo dejo en tus manos, estaré en mi estudio durante las siguientes horas." Kiritsugu se retiró de la sala, dejando al joven solo.
Waver suspiro, antes de caminar hacia el pasillo, dispuesto a salir al patio hacia la estructura que dedujo que se trataba del lugar.
Noto que la puerta estaba abierta y se dispuso a entrar, solo para escuchar algo golpeando una superficie de madera, así como un jadeo emitido por Shirou.
Echando un vistazo al interior de la estancia, pudo ver al pelirrojo tomando algo que se había quedado pegado a la pared antes de caminar un par de metros hacia atrás y colocarse en una posición específica antes de arrojar la cosa.
Esta salió disparada en el aire y terminó clavándose en el mismo punto, permitiéndole al Waver identificar de qué se trataba.
'Ah, un dardo. Shirou parece estar jugando a clavarlo en una marca en la pared.' Pensó, mientras veía como el pelirrojo fruncía el ceño antes de ir a recuperar el proyectil y se colocaba en la misma posición, antes de arrojarlo otra vez. 'Es bueno jugando.'
Era muy normal encontrar una diana o dos colgadas en la pared de cualquier pub de Londres, y a todo un grupo de hombres compitiendo con atinarle al centro. Waver, que solía frecuentar solo uno en las raras ocasiones en las cuales su café favorito no se encontraba abierto por una u otra razón, jamás había jugado, pero reconocía el deporte sin problemas.
Se sobresaltó un poco cuando Shirou arrojo el dardo por tercera vez, y este terminó por deshacerse en varios pedazos apenas logró quedarse clavado.
'¿Qué?' Pensó Waver. '¿Una ilusión? Pero no, era demasiado sólida para ser eso. Entonces recordó lo que había visto en el cobertizo el día anterior, y comenzó a unir los puntos.
"Trace on." Escuchó a Shirou hablar y lo vio extendiendo su mano con la palma arriba. En un leve destello de luz, sobre esta vio cómo se manifestaba un dardo idéntico al anterior y noto los circuitos mágicos del pelirrojo se concentraban aún en esa mano, como si él no hubiera terminado de usar taumaturgia.
'Gradación de Aire, y algo más.' Concluyó Waver, viendo que se trataba de algo bastante básico. 'Está creando otro dardo con energía mágica al parecer, y lo está... ¿Reforzando?'
Pasados unos segundos, Shirou desactivo sus circuitos y contempló el dardo, satisfecho, antes de ponerse en posición y arrojarlo otra vez.
El proyectil se quedó clavado nuevamente, y se mantuvo intacto, muy para el alivio del pelirrojo quien se disponía a ir a recogerlo.
Momento en el que Waver decidió por fin hacerse presente.
"Ese es un truco muy interesante que tienes ahí, Shirou." Dijo en voz alta, causando que el ojiámbar se sobresaltara antes de voltear.
"¿Señor Waver?" Preguntó tras verlo. "Hola, ¿qué está haciendo aquí?"
"Te dije que Waver está bien, Shirou." Respondió antes de pensar. 'Me hace sentir viejo'. "¿Y qué hago aquí? Pues, necesitaba hablar con tu padre sobre unas cosas para ya sabes que."
"Ah, eso lo sé." Respondió Shirou mientras inclinaba su rostro ligeramente hacia un costado. "Me refiero a porque vino a verme a mi."
"Bueno." Waver se encogió de hombros. "En primera, quisiera mis gafas de vuelta de ser posible... Esas cosas casi me cuestan un brazo."
"Oh, los deje en la sala de hecho." Respondió Shirou. "¿Y lo segundo?"
"¿No lo recuerdas? Te lo había prometido ayer." Preguntó Waver extrañado, antes de soltar un suspiro exasperado tras ver la expresión de Shirou. "Oh, por dios. Dije que te iba a ayudar un poco con tu taumaturgia, pedazo de alcornoque."
"Ahhhhh, eso era." Cayó en cuenta Shirou antes de menear la cabeza. "Se me había olvidado."
"¿Que se te había olvidado?" Waver colocó su mano derecha frente a la sien de Shirou y le golpeó con el índice, causando un pequeño quejido de parte del pelirrojo.
"Auch. ¿Otra vez eso?" Se sobo el punto de su frente antes de mirar al pelinegro. "Entonces, ¿que me va a enseñar, Waver-sensei?"
Waver abrió la boca para decir que soltara el sufijo, pero lo pensó un poco. 'Okay, no lo voy a negar, me gusta como suena eso.' Pensó, mientras dirigía su mirada hacia el dardo que seguía clavado en la pared.
"Antes que nada, ¿me podrias pasar eso por favor?" Le pidió, causando que Shirou asintiera antes de extraer el dardo y depositarlo en su mano.
Waver lo miró con curiosidad antes de comenzar a examinarlo. No era para nada pesado, y si no supiera que se trataba de una proyección, lo hubiera confundido con uno normal a primera vista.
"Follow the King." Murmuró, enfocándose en el sonido de las olas golpeando la costa. Sus circuitos se activaron rápidamente mientras comenzaba a usar Análisis Estructural en el dardo.
'Huh, no me esperaba esto.' Comentó tras ver el resultado. Normalmente una proyección no era más que una imagen medio sólida, mucho más frágil que el cristal y que poco a poco desaparecía tras ser sometida a los impulsos correctivos del Mundo.
Pero esta era sólida, bastante sólida en su superficie, porque el interior era un hueco enorme que abarcaba toda la longitud del dardo.
"Gradación de Aire y Reforzamiento en conjunto." Sentenció Waver, mientras iba recitando su conclusión. "Proyectaste la imagen del dardo y la reforzaste un poco, con el fin de endurecer todos sus bordes. De esa manera obtienes un dardo falso, nada mal, niño."
Waver le entregó el dardo antes de mencionar. "Si no mal recuerdo, me dijiste que llevas unos dos meses practicando Reforzamiento, ¿no?" Tras ver a Shirou asentir, continuo. "Y la Gradación de Aire no es nada que requiera mucha práctica. ¿Te enseñó tu padre a cómo combinar las dos?"
Shirou negó con la cabeza. "Solo me enseño Proyección porque rompía los lápices cuando intentaba reforzarlos todo el tiempo, porque según enviaba demasiada energía mágica dentro de uno."
Waver parpadeo. "Bueno, eso es algo común cuando no sabes canalizar bien tu energía mágica. Me imagino que al proyectar algo, enviabas la energía que sobraba y te concentrabas en reforzar la cosa, funciona, pero no es tan efectivo como piensas."
"¿Por?" Pregunto Shirou, alzando una ceja.
"Desechaste una pequeña cantidad de energía mágica, si. ¿Pero cómo estás seguro de que la que te queda es suficiente para realizar el mejor reforzamiento que puedes usar?" Le explico Waver. "Para poder mejorar tu control, tendrías que practicar algo como Taumaturgia que lidie con el Flujo y la Transferencia de Energía Mágica. Hazlo por un par de años, y seguramente podrás manipular la tuya de excelente manera."
"Wow." Shirou se sorprendió, no entendiendo mucho de lo que hablaba el pelinegro. "¿No tendré que preocuparme nunca más de que un lápiz intente explotar?" Alcanzó a preguntar antes de que Waver volviera a colocar su mano frente a su sien.
"¡Auch!" Se volvió a quejar Shirou antes de dedicarle una mirada de pocos amigos. "¿Y eso porque fue?"
'Sufre mocoso, sufre.' Celebró internamente Waver, esforzándose por no hacer visible su satisfacción. "Tampoco exageres, que causes que algo que intentes reforzar explote es porque le metiste demasiada energía mágica. No creo que tengas tanta para poder hacer eso."
"... Pero, si ya me pasó una vez." Comentó Shirou, alzando la mano.
"... " Waver entorno sus ojos, a punto de decirle que era imposible cuando entonces cayó en cuenta de algo. "... Shirou, de pura casualidad. ¿Sabes cuantos circuitos mágicos tienes?"
Viendo que alcanzó a repeler por medio de resistencia su hipnosis, seguramente debía de tener al menos unos diez por ahí, quizás hasta unos doce o trece siendo generosos.
Pero no estaba preparado para la respuesta que Shirou le dio.
"Ah, son unos treinta según el viejo." Respondió el pelirrojo, encogiéndose de hombros.
Si Waver hubiera estado tomando algo en aquellos momentos, fácilmente lo hubiera escupido mientras quedaba en un riesgo de atragantarse.
¿Treinta circuitos mágicos naturales? ¿Treinta? Eso era el triple de lo que había adivinado que tenía el pelirrojo. ¿Como diantres poseía tantos? El promedio de circuitos de un magus en todo el planeta era de veinte, y aun entre las familias que más se habían obsesionado con la crianza selectiva, aumentar ese número era algo difícil.
... ¿Quién era Shirou?
."Waver-sensei, ¿se siente bien?" Shirou tiro de la manga del pelinegro, luego de que este se quedó boquiabierto por medio minuto. "Cierre su boca antes de que se le meta una mosca."
"¿Ah? ¿Este?" Waver meneo la cabeza antes de recuperarse, y se dirigió al ojiámbar nuevamente. "¿Treinta circuitos dices?... Eso sí que es único, ¿tu padre no te dijo nada sobre eso?" Le pregunto.
Había un enigma alrededor del pelirrojo, uno desconocido a él mismo. Y realmente no podía resistirse a atisbar un poco.
Shirou negó con la cabeza, causando que el pelinegro suspirara. "Bueno, pues resulta que tienes arriba de diez más circuitos mágicos naturales que la mayoría de los magi que hay. Perteneces a una minoría muy selecta, Shirou. Yo diría hasta que tienes suerte."
El pelirrojo pareció alegrarse al escuchar eso. "Woooow. ¿En serio?"
"Si, pero no dejes que se te suba a la cabeza." Le sugirió seriamente. "Y ya que estamos... ¿Sabes qué calidad tienen tus...? Ah, olvídalo. Recordé que no sabías que es eso." Justo el día anterior le había hablado un poco de ese tema, y era improbable que lo supiera ahora."¿Sabes cuántas unidades de Od puedes producir ahora?"
"Ahhh, se eso." Comentó Shirou antes de responder. "Kiritsugu me puso a usar varias veces mis circuitos hasta que me sintiera un poco cansado. Me dijo que probablemente tenía como treinta también, una por cada circuito."
'Eso tiene sentido.' Pensó Waver antes de parpadear al recordar que estaba hablando con un niño al que le faltaban años para siquiera llegar a la puerta de la pubertad.
"¿Cuántos años dijiste que tenías?" Pregunto, causando que el pelirrojo alzara una ceja antes de responder.
"Nueve, ¿por?"
'Es demasiado joven para que su cuenta de od se quede fija. Tendría que madurar físicamente primero para eso, lo cual termina más o menos entre los dieciocho y los veinticuatro años.' Pensó Waver, mientras intentaba hacerse una mejor idea del caso al compararlo con lo que sabía. Normalmente, el crecimiento de la cuenta está ligado a que tantas unidades puede recuperar en un día cuando es menor. Necesito preguntarle eso.'
"¿Y sabes de cuantas unidades es tu tasa de recuperación de od en un día?" Pregunto.
Shirou se rasco la nuca por un par de segundos, no sabiendo con que responder exactamente, hasta que recordó a qué se refería Waver.
"Ah, si no utilizo mis circuitos y no hago nada pesado, puedo recuperar unas diez en un día." Respondió, antes de fruncir el ceño y preguntar a su vez. "Oi, ¿por qué todas las preguntas?"
"Son para darme una idea de que tanto sabes y que puedo sugerirte." Respondió Waver. Realmente no le estaba mintiendo, todas esas cosas bien le iban a servir cuando le diera su pequeña tutoría. Pero luego de las respuestas que había recibido, el pelinegro parecía estar siendo arrastrado a un abismo de preguntas.
De hecho, hasta el mismo se estaba sorprendiendo del excelente trabajo que hacía ocultando la inmensa sorpresa que estaba sintiendo en aquellos momentos.
El no era ningún especialista en circuitos, por lo que probablemente estaba mal. Pero en base a todo lo que Shirou había dicho, y uno que otro dato que había leído y escuchado en la Torre del Reloj. El que su tasa de recuperación fuera de diez unidades por día, multiplicado por la cantidad de circuitos que tenía y las unidades producidas por estos, significaba que en el punto álgido de su madurez mágica, el pelirrojo tendría una cuenta natural de trescientas unidades mágicas...
Eso se acercaba peligrosamente a la cantidad que un magus adulto con más de cuatro generaciones podría llegar a tener. Claro que comparado a monstruos como los Lords de la Torre y otros magi de un linaje considerable se quedaba muy corto, pero ellos tenían justamente la ventaja de al menos diez generaciones de crianza selectiva como mínimo.
Que un niño de un país demasiado alejado de los estándares de la Torre del Reloj como Japón tuviera un potencial así, y sin pertenecer a una familia de magi era inaudito. ¿Cuáles eran las probabilidades?
Era consciente de que existían excepciones de vez en cuando. Niños sin una sola gota de sangre influida por lo sobrenatural que nacían con una cantidad anormal de circuitos, así como con una calidad casi milagrosa.
¿Estaba Kiritsugu Emiya al tanto de qué clase de mina de oro desde el punto de vista de un magus en busca de un sucesor había adoptado?
Solo le faltaría determinar la calidad de sus circuitos, así como su atributo mágico y podría llegar hasta el fondo de la anomalía que era Shirou.
Pero no tenía la manera de revisar ni lo primero ni lo segundo sin una herramienta especializada o un hechizo avanzado, cosas que carecía en aquellos momentos. Lo máximo que podía era usar una variante de Análisis Estructural usada por cirujanos espirituales para lidiar con circuitos y otras cosas, pero su habilidad con este era increíblemente mediocre.
También estaba el caso de que no podía simplemente usar ese hechizo en Shirou así sin más...
Pero quizás podría hacerlo si tuviera una mejor excusa.
"Oh, ya veo." Respondió Shirou. "¿Qué más?"
"Hmm, se que sabes usar Transmutación Material, pero quisiera saber que otro conocimiento básico tienes." Waver preguntó lo primero que se le ocurrió. "Me imagino que conoces la diferencia entre Od y Mana, ¿no?"
"Si, Kiritsugu me hizo estudiar eso por una semana antes de abrir mis circuitos." Aún le causaba algo de vergüenza el haberse equivocado en una pregunta.
"Ya, ¿y sabes cómo extraer Mana del ambiente y meterlo a tus circuitos?" Continuó Waver, causando que Shirou asintiera.
"Lo había anotado con las cosas que me enseñó Kiritsugu, pero él no me mostró cómo hacerlo." Shirou recordó el proceso que había tenido que realizar el día anterior para ganar un poco de energía mágica extra. "Apenas ayer aprendí a hacerlo."
"... ¿Por tu cuenta?" Waver alzó una ceja. "¿Cómo lo hiciste?"
"Con esto." Shirou señaló a su nariz. "Olí lo que creí que era el maná y abrí mis circuitos, atrayendo a estos como si fueran aspiradoras."
"... " Normalmente, un magus intentando hacer eso sin supervisión y por primera vez hubiera terminado con quemaduras graves en el mejor de los casos o con los circuitos dañados en el peor de estos. Pero Shirou lucía bien, y todo parecía indicar que le había funcionado.
Bueno, eso confirmaba que sus circuitos poseían la suficiente calidad para filtrar mana sin sufrir ningún daño, lo cual los colocaba arriba del rango D al menos. También, esa habilidad suya de oler...
Había creído que consistia en detectar distorsiones provocadas por energía mágica, pero sí le habían ayudado a detectar el maná del ambiente significaba que había más en ese talento suyo que lo que se podía ver a simple vista.
Podía ser quizás solo una habilidad psíquica, algo no muy raro, pero también podía ser algo más.
"Huh, pues parece que conoces uno de los trucos más útiles si necesitas energía extra para un par de hechizos." Comentó Waver. "Te servirá como no tienes idea si llegas a aprender Interferencia Natural, lo cual me recuerda. ¿Conoces tus atributos?"
"¿Mis que?" Shirou entrecerró sus ojos ante la pregunta, causando que Waver resoplara. ¿Ni eso había alcanzado a enseñarle Kiritsugu Emiya? Pobre Shirou, no le extrañaba que estuviera tan perdido.
"Un atributo es... Ay, olvídalo." Waver meneo la cabeza antes de tomar una decisión. "Te voy a intentar mostrarlo por cuenta propia. Voy a usar un hechizo parecido al Análisis Estructural en ti para revisar esa cosa así como la calidad de tus circuitos. ¿Puedo?" Le informo antes de pedirle permiso.
Shirou se encogió de hombros. "¿Hay algo que tenga que hacer?"
"No, nada." Respondió Waver antes de recitar su aria y activar sus circuitos. "Solo quédate quieto, por favor."
El pelirrojo asintió, y Waver se relajo mientras extendía su mano y comenzaba a recitar en latín.
"Rogo beneficium, hamatis comitem
O dux qui super quattuor reges stat et super triginta legionibus regnat
Ostende mihi thesaurum istum qui magicae absconditus est.
(Ruego un favor, Conde Barbado.
O' Duque sostenido por cuatro reyes que gobierna sobre treinta legiones.
Muéstrame este tesoro, oculto por la magia.)"
Sin embargo, no ocurrió nada, lo que causó que Waver gruñera. ¿En serio su afinidad con ese hechizo era realmente horrible? Parecía hasta una mala broma.
"... ¿Algo debía de pasar?" Pregunto Shirou inocentemente. El pelinegro por su parte reprimió las ganas de golpear su sien con su dedo, otra vez.
Al cabo de casi un minuto, finalmente se dio cuenta del problema y poco le faltó para golpearse solo.
"Por favor, activa tus circuitos, Shirou." Pidió Waver, causando que el pelirrojo obedeciera tras un par de segundos. Satisfecho, el joven adulto recito nuevamente el hechizo de las tres líneas y preparó el Análisis Estructural.
Sus ojos se enfocaron en las líneas luminosas que representaban a los circuitos de Shirou, los cuales estaban siendo concentrados en su brazo izquierdo y una parte de ese lado de su torso.
'Veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta...' Los contó mentalmente, confirmando que efectivamente la cantidad que Shirou le había contado era correcta. Sin embargo, algo llamó su atención.
'¿Por qué hay tres diferentes?' Si hubiera podido hacerlo, hubiera alzado una ceja al notar como el hechizo parecía distinguir a tres de los circuitos de una forma que no alcanzaba a entender. 'Todos deberían de ser iguales, a menos de que.'
Concentrándose en el hechizo, Waver descendió como si fuera un buzo en aquellos tres y se extrañó aún más cuando este parecía 'aislarlos' de los otros veintisiete.
'Hay algo muy raro aquí.' Sentenció. 'Muy, muy raro.'
Concentró todo el análisis en estos, y comenzó a inspeccionarlos más de cerca. Pero por más que lo hacía, solo llegaba a una conclusión cuyo enunciado era francamente, imposible.
Esos circuitos no eran de Shirou, pero sin embargo estaban dentro de él y se habían unido a la red de los demás.
'Esto no tiene sentido.' Pensó, meneando la cabeza mentalmente. 'La única forma de tener circuitos mágicos que no sean de uno es por medio de una cirugía muy peligrosa o por una Cresta Magi...' Sus ojos se abrieron de par en par al mencionar aquello.
¿Sería posible?
Waver se concentró nuevamente en los tres circuitos, pero en lugar de apuntar hacia su conexión con los demás, trato de hurgar por cualquier cosa fuera de ellos.
Y la encontró.
Como si hubiera descubierto un pasadizo secreto, el hechizo lo guió hacia una ramificación de circuitos mágicos oculta detrás de los demás. Tan solo un par eran iguales a estos, el resto eran una miríada de otros tipos, que se mantenían juntos por medio de una hilera que no podía ver.
'Tienes que estar jodiéndome... ' Fue la conclusión a la que llegó Waver tras ver eso.
Identificarlo no era ningún problema para él. Cuando tu auto-proclamado mejor amigo es un genio en el campo de esos artefactos mágicos, era imposible el no saber lo que era apenas lo veía.
No, su sorpresa venía por el hecho de que acababa de resolver el enigma detrás del potencial mágico de Shirou Emiya.
'¿Tiene una maldita Cresta Mágica?'
No sabía si reír o llorar con aquel descubrimiento. Solo que alineaba a la perfección todas las anomalías que había encontrado sobre si Shirou en los minutos anteriores.
Una amplia cantidad de circuitos mágicos con la suficiente calidad para filtrar mana dentro de estos sin ninguna consecuencia y una cuenta natural de od con un potencial de crecimiento inmenso.
Estaba muy claro de que se trataba todo con la presencia de la Cresta.
Shirou era el heredero de una familia de magi con un par de generaciones a juzgar por la cantidad de circuitos que podía ver.
'Diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte.' Los alcanzo a contar. Lo máximo que un magus solía añadir a una Cresta Mágica antes de comenzar a trasplantarla a su heredero eran cinco circuitos suyos, por lo que partiendo desde ese dato, cuatro personas habían estado en posesión de la Cresta, contando a su creador.
'No, hay unos tres extras que también son de esta.' Recordó. Si no rompía el patrón, eso quería decir que el número de poseedores anteriores de esta era un número más arriba.
Eso colocaba a Shirou como el heredero de una familia de magi con alrededor de seis generaciones. Algo increíblemente raro en esta parte del mundo, lejos de la mayor influencia de la Asociación y su baluarte principal.
Waver terminó con el Análisis, con más preguntas que respuestas y frunció el ceño. Necesitaba responderlas, pero por lo que recordaba de las cosas que le había contado Shirou, él desconocía su pasado previo a la...
Sus ojos se abrieron de par en par, llamando la atención de Shirou, quien todo ese rato se había limitado a quedarse quieto.
... Y preguntándose si su nuevo 'tutor' estaba del todo bien de la cabeza.
"Waver-sensei, ¿seguro que está bien?" Pregunto de la manera más escéptica posible.
"... No, digo... ¡Si!" Respondió apresuradamente Waver mientras caminaba rápidamente hacia la salida. "Ahora vuelvo, necesito preguntarle un par de cosas a tu padre."
Nada iba a conseguir divagando con lo que sabía, era mejor ir directamente con quien se había encontrado al pelirrojo.
... E informarle de lo que él había encontrado dentro de su hijo adoptivo.
Con esos pensamientos en mente, entró a la casa y se dirigió por medio del pasillo hacia donde recordaba que estaba la habitación. Sintió un dejo de ironía, el día interior se había adentrado en esta por la fuerza, y ahora tenía que tocar antes de entrar.
Tocó la madera de la puerta, y esperó un par de segundos antes de escuchar la voz de Kiritsugu preguntar del otro lado.
"¿Quién es?"
"Waver." Respondió el joven. "Tenemos que hablar, es sobre Shirou."
Escuchó un largo y pesado suspiro del otro lado, y retrocedió un paso cuando la puerta se abrió, revelando al Emiya fumando un cigarro y con su expresión cansada que Waver ya había identificado como la usual.
"¿Ahora que hizo?" Pregunto.
"Nada." Waver se cruzó de brazos. "Lo encontré arrojando un dardo contra la pared en el lugar que me dijo."
Kiritsugu alzó una ceja. "No tenemos esas cosas aquí."
"No eran de los normales." Aclaro Waver. "Descubrí que los estaba fabricando por medio de proyección y reforzamiento. Imaginaba uno y lo generaba por medio de lo primero, y usaba lo segundo para endurecer todo su borde. El resultado son dardos que están huecos y al parecer se rompen tras ser usados varias veces, pero que son completamente sólidos."
"¿Hizo eso solo?" Kiritsugu lució algo sorprendido. "Vaya, no lo sabía."
"Y tal parece que no es la primera cosa que ha aprendido hacer por su cuenta." Continuo Waver, imperturbable. "Me contó que justo ayer aprendió a cómo tomar mana del ambiente a sus circuitos, y que tu no le enseñaste a hacerlo ni lo supervisaste cuando lo hacía, por obvias razones."
Si antes había estado ligeramente sorprendido, ahora Kiritsugu lo estaba por completo. "... ¿Qué?"
"Y sin ninguna quemadura o nada grave. La calidad de sus circuitos ha de ser por encima de lo decente para poder permitirle eso." Tras decir aquello, el joven fijó su mirada en el mayor. "Sus treinta circuitos."
Kiritsugu entorno sus ojos, dando a entender que la manera en como lo decía no era particularmente de su agrado. "¿Qué quieres decir con eso?"
"Shirou, un niño de un país que no destaca precisamente por tener tantas familias como otros que se dedican a expandir el número de estos en sus descendientes, teniendo unos diez arriba de lo normal no es algo que uno ignore del todo. Mucho menos cuando tiene también una cuenta con el potencial de ser inmensa." Waver continuo, no dejándose intimidar por el otro. "Y antes de que se le metan ideas raras en la cabeza, no guardo ninguna intención negativa hacia él o tú. Solo vengo en busca de respuestas."
"No veo porque es de tu incumbencia." Respondió Kiritsugu secamente.
"Llamelo curiosidad profesional." Respondió Waver. "No es cosa de todos los días cuando encuentras en un niño al que le vas a enseñar un par de cosas una Cresta Mágica."
"... ¿Le dijiste?" Pregunto Kiritsugu, dirigiendo toda su concentración a escuchar la respuesta.
"No." Waver meneo la cabeza. "Después de ver todo lo que pude, terminé el hechizo y vine aquí tras decirle que iba a preguntarle unas cosas. Que es justo lo que vengo a hacer. ¿De dónde salió?"
Entonces se dio cuenta de que el hombre no parecía sorprendido ante aquella revelación.
"Si ya lo sabía, entonces…"
"Si estás implicando que me robe a Shirou de alguna familia, lamento decepcionarte." Kiritsugu se apresuró a derribar cualquier teoría loca que el joven estuviera conjurando.
"¿Por quién me tomas? ¿Un fiscal de la Facultad de Leyes?" Se indignó Waver. "No, y tampoco pienso ir a gritar esto a los cuatro vientos. Nuestro acuerdo consiste en un silencio mutuo después de todo... Pero tampoco quiero meterme en una cacería humana por una Cresta, gracias."
Kiritsugu resoplo. "No tengo ni la menor idea de donde viene la Cresta. Ni siquiera me enteré de su existencia hasta hace un par de meses."
"Hace un par de meses... ¿No habrá sido por casualidad cuando Shirou comenzó a aprender taumaturgia, verdad?" Pregunto, alzando una ceja. Waver Velvet no creía en coincidencias, demasiadas veces había comentado eso.
"Encontré a Shirou en medio de los escombros cuando el incendio aún no se apagaba, y lo lleve al hospital." Comenzó a narrar. "Lo visite todos los días, y me ofrecí a adoptarlo. Pero no queriendo mantenerlo en secreto... Le revelé que era un mago."
Waver soltó un respingo, el cual Kiritsugu se limitó a ignorar.
"La verdad es que una pequeña parte de mi piensa que decirle eso fue un error. Porque pasó unos dos años insistiendo en que le enseñara." Meneo la cabeza casi como si se tratara de un buen recuerdo. "Hasta que más o menos a principios del año, se me ocurrió la brillante idea de preguntarle a Taiga como hacer para que alguien perdiera el interés en algo."
"Ay no." Waver palideció. Apreciaba a la castaña, y su vibrante personalidad... Pero seria un dia muy frio en el infierno el día en que considerara pedirle un consejo. "¿Y qué paso?"
El Emiya resopló antes de responder, mientras retiraba el cigarro de su boca y lo arrojaba a un bote de basura cercano. "Ella me dijo que enseñarle a medias y que le saliera mal sería suficiente para que un niño abandonara los intentos."
"..." El joven sabiamente optó por permanecer en silencio.
"Resulta que lo hice tan mal... Que Shirou no aprendió a usar sus circuitos mágicos correctamente por semanas." Reveló Kiritsugu. Definitivamente, uno de los peores errores que había cometido. "Pero aun así, podía hacer algo de taumaturgia sin mucho éxito."
"¿Ah'" Waver ahora quedó confundido. "¿Pero cómo podía usarla sin circuitos? A menos que hubiera sido Formalcraft, pero no creo que Shirou conozc..."
Kiritsugu le dedicó una mirada que lo callo al instante, antes de finalmente revelar lo que había pasado.
"Resulta que de alguna manera... Shirou utilizaba uno de sus nervios como un circuito mágico falso." Era más que comprensible que se sintiera apenado por ello. "Durante días, cada vez que el intentaba practicar taumaturgia, forzosamente llenaba un nervio con energía mágica y lo utilizaba para canalizarla."
"..." Waver lo miró, después le echó una mirada al pasillo, y repitió el mismo proceso unas tres veces más hasta finalmente estallar. "¡¿Cómo es que sigue vivo?!"
"Como casi todo, no tengo ni la menor idea." Respondió el pelinegro tras suspirar. "Solo puedo agradecer que no haya pasado nada grave. Apenas me enteré, lo llevé con un curandero mágico en Misaki y él lo revisó. No hubo ningún daño, pero fue ahí donde descubrimos tres circuitos diferentes a los suyos... Y eso nos llevó a la Cresta."
"Debió de haber sido una sorpresa horrenda." Comentó Waver con algo de simpatía.
"Oh, créeme. Lo fue." Kiritsugu entrecerró sus ojos. "Pero todo eso y otras cosas que pasaron ese día me abrieron los ojos sobre lo que estaba haciendo, y tome una decisión."
"¿De qué está hablando?" Waver había sido regresado de una patada al territorio de no entender a que se refería el Emiya.
"Nunca quise que Shirou aprendiera taumaturgia ni se metiera en este mundo." Confesó Kiritsugu. "Después de que un solo evento de este le haya causado un daño irreparable, no se lo merecía. Tampoco quería que terminara por ser una víctima otra vez.
Pero, mantenerlo escondido e ignorante de todo lo que le rodea sería algo peor. Es por eso que tomé la decisión de enseñarle lo suficiente para que pudiera defenderse y no meterse en problemas aquí."
"Ya veo." Waver lucio pensativo por un par de segundos. "¿Pero porque está metido en esta cosa, entonces?"
"... Debido a lo que pasó con Shirou, terminé por hacer contacto con ese hombre y llegamos a un acuerdo." Respondió Kiritsugu. "Yo recupero lo que él quiere... Y en caso de que suceda lo peor, se encargará de proteger a Shirou. Es obvio que tarde o temprano, algo le pasara. La Cresta que tiene es señal de que nunca tendrá una vida normal." 'Y las demás cosas que guarda.'
Pero claro que no iba a mencionar eso ni de broma.
"Entonces supongo que no he de decirle nada a Shirou de lo que tiene." Concluyó Waver. "Hablando como un magus, honestamente creo que sería un desperdicio inmenso. Pero usted es su padre, así que la decisión es suya."
"Aun si le dijeras, ¿de qué serviría?" Kiritsugu le respondió. "Una Cresta Mágica necesita ser activada por alguien con parentesco y circuitos relacionados a los de esta. Shirou Intentar siquiera ofrecerle eso es cruel."
'Como darle el regalo de Navidad que siempre ha querido, pero dentro de una caja fuerte de titanio reforzado y con la llave en el fondo de la Fosa de las Marianas.' Pensó Waver, entendiendo el razonamiento de Kiritsugu. "No necesariamente. Un sintonizador sería más que suficiente para activar la Cresta de hecho, conozco a un par en la Torre del Reloj que no cobrarían mucho por eso." Ofreció.
"La Torre del Reloj." Resoplo Kiritsugu meneando la cabeza. "Llevarlo ahí y encima para activar esa Cresta Mágica sería empujarlo directamente al camino de un magus. Se honesto, ¿de verdad piensas que Shirou tiene madera de uno? Se lo comerán vivo ahí."
"Mis padres tampoco querían que fuera un magus." Respondió Waver. "Y la verdad es que tampoco tenía madera de uno, pero no me arrepiento de la decisión que tome." Suspiro. "Pero Shirou no es yo y no se que es lo que quiere. Tengo ahora una idea de que hacer, así que descuide... Esto va a arreglar no solo algo de su actitud, sino que también lo dejará ocupado un buen tiempo."
Kiritsugu parpadeo. "¿A qué te refieres con eso?"
"Confíe en mí." Comentó Waver antes de cruzarse de brazos. "Algo más... ¿Sabe cual es la calidad de los circuitos de Shirou? ¿Y hay algo que tenga que saber de tu contacto sobre el muelle?"
"Nada por ahora. Ve a terminar lo de Shirou mientras intento conseguir algo más." Respondió Kiritsugu antes de añadir. "Y, el rango de su calidad es B."
Y terminó por cerrar la puerta a poca distancia de su rostro, causando que el joven resoplase antes de murmurar. "Emiyas problemáticos."
Sacudiendo un poco su cabeza, se dispuso a caminar de regreso hacia el Dojo, donde se encontró a Shirou jugando otra vez a arrojar el dardo. La suma concentración que el pelirrojo mostraba en aquella práctica, era realmente algo digno de admirar.
Los ojos color ámbar de este lo divisaron apenas entró. "Hola de nuevo, Waver-sensei. ¿Conseguiste lo que buscabas?"
'Más de lo que me imaginaba, chico. Más de lo que imaginaba.' Pensó mientras asentía. "Bueno, si. Al parecer tus circuitos tienen una calidad bastante buena."
Rango B. El segundo más alto, sólo superado por el codiciado A. De acuerdo con los estándares de la Asociación de Magos, los circuitos de Shirou deberían de ser capaces de soportar hasta cuarenta unidades de energía mágica en cada uno.
"Oh." Shirou inclinó ligeramente su cabeza hacia un costado. "¿Sirve de algo eso?"
"La calidad de tus circuitos agiliza lo rápido y mejor que puedes usar Taumaturgia entre más los uses." Le informo Waver antes de acercarse. "Dependiendo de qué clase termines por aprender o concentrarte en esta, es posible que la calidad de tus circuitos determine qué tanto puedes avanzar en usarla."
A decir verdad, Waver tenia que admitir que se sentía hasta cierto punto algo celoso de Shirou, por muy tonto que sonara.
El pelirrojo tenía los atributos naturales para volverse un magus de segunda o primera categoría, dependiendo en como se esforzará, y un cupón de ventaja encima.
El que fuera ignorante a eso no ayudaba, la verdad.
"Ya veo." Respondió Shirou. "Entonces... ¿Qué vamos a hacer?"
Waver suspiro, antes de preguntar. "Antes que nada, Shirou. Tengo una pequeña pregunta más."
"¿Ah? ¿Qué es?" Shirou alzó una ceja.
"¿Porque quieres aprender taumaturgia?" Pregunto Waver.
La mirada confundida que Shirou le dedicó fue tan solo el primer indicio para Waver de que la ruta que planeaba tomar era la adecuada para la situación.
"¿Disculpa?" Shirou preguntó con su tono invadido por la duda, no alcanzando a comprender la razón detrás de tal pregunta.
"¿Porque quieres aprender taumaturgia, Shirou?" Repitió Waver de una manera más gentil, mientras esperaba la reacción del pelirrojo, quien pareció tragar saliva antes de divagar un par de segundos, como buscando que contestar.
"Yo... yo..." Titubeo, mientras parpadeaba y mordía su labio inferior, confirmando aún más las sospechas del pelinegro.
"La taumaturgia no es ni fácil ni un juego, Shirou." Waver le advirtió de una manera conciliadora. "Tu no eres parte de una familia conectada a ese sistema de creencias, no es como si tuvieras la obligación de aprenderla."
"...Porque quiero defenderme y no preocupar a mi papa." Respondió Shirou, causando que Waver se detuviera a procesar la respuesta.
"¿Eso lo crees tú o es algo que Kiritsugu Emiya te dijo?" Como si fuera un ariete, aquella pregunta destrozó sin ningún esfuerzo la muralla de papel maché detrás de la cual se estaba refugiando la convicción del pelirrojo. "Sé honesto, Shirou. ¿Porque realmente quieres aprender taumaturgia?"
Shirou apretó uno de sus puños y miró hacia un costado. Waver por su parte, permaneció impasible, comenzando a trabajar en sus conclusiones ya.
Buscaba que se le respondiera una pregunta que le había surgido minutos antes cuando hablaba con Kiritsugu. Lo que había sido tan solo un pensamiento pasajero, había sido expuesto a las revelaciones por parte del padre del ojiámbar y terminado por convertirse en una curiosidad que no imaginaba que le serviria tan pronto.
"Yo... Quería ser como Kiritsugu." Confesó Shirou de un modo que hizo que Waver tuviera la sospecha de que esa era la primera vez que admitía ese dato en voz alta a alguien más. "Verlo usar magia... Digo, la taumaturgia me pareció genial... Y pues, quería ser como el."
"¿Quieres ser un Cazarrecompensas?" preguntó Waver, alzando una ceja. Si la respuesta era sí, era que el pelirrojo de verdad tenía un clavo suelto en la cabeza. Pues nadie en su sano juicio elegiría una carrera así a menos que no tuviera de otra.
"No, no." Shirou negó con la cabeza. "Solo que..." Finalmente, se quedó callado tras caer en cuenta de que no sabia que contestar.
"Esa es tu única razón entonces, porque querías ser como tu padre." Waver colocó una mano en su hombro, dándole una palmada. "No hay nada malo en eso, solo que tengo que decírtelo desde ahora, Shirou. ¿Realmente quieres aprender Taumaturgia por tu cuenta?"
"Ah... Si."
"¿Pero por qué?" Waver lo presionó un poco. "¿Qué es lo que quieres? ¿Poder? ¿Conocimiento? ¿Aventura? Algo debes de querer para desear aprender esa cosa."
"Yo no..." Shirou meneo la cabeza, causando que el pelinegro suspirase una vez más antes de soltar su conclusión.
"Seré honesto, Shirou." Le dijo, antes de soltar el golpe. "No lo tienes. No pareces tener ninguna razón de porque lo buscas, o si la tienes, parece que no la sabes aún. Y lastimosamente, no puedes aprender más Taumaturgia sin algo así."
"... ¿Pero por qué?" Protesto Shirou.
"Te lo dije hace rato, Shirou, pero no me di a entender mejor." Waver soltó su hombro antes de continuar. "La Taumaturgia no es un juguete ni un pasatiempo. Es un arte, es una tradición, es un estilo de vida, y encima peligroso. Hay un viejo credo que todo magus aprende cuándo comienza una instrucción formal: "Un magus camina con la muerte", y es más que cierto. Cualquier cosa, desde un error que cometas, un accidente que tome lugar cerca de donde tu estas y otros ejemplos, te pueden causar un daño enorme y hasta matarte."
Shirou soltó un respingo, pero Waver difícilmente se detuvo.
"Practicar Taumaturgia es más que solo leer sobre cosas mágicas e intentar aprender hechizos. Es sumergirte en un mundo más peligroso que el que nos rodea en busca de expandir nuestro conocimiento y llegar a nuestra meta." Al decir eso, meneo su cabeza y añadió. "Y es justamente por eso, que no puedes aprender mas de el limite que tienes ahora, porque no tienes lo principal que un estudiante de Taumaturgia debe de tener."
"... ¿Y qué es eso?" Pregunto Shirou.
"Tu propósito." Waver sentenció solemnemente. "Hay quienes quieren continuar los intentos de su familia por avanzar en los estudios de estas sobre la taumaturgia que practican. Hay quienes quieren ganar fama y reconocimiento para ellos y estas. Hay quienes quieren ganar fortuna y dedicarse a la buena vida. Hay quienes quieren obtener poder a como dé lugar, y muchos otros más. Los hay inofensivos así como también varios que podrías decir que son malévolos... Pero el punto es que todos parten de la misma cosa, un deseo que les motiva a meterse en esto. Un deseo que les lleva a tener un propósito que quieren cumplir... Pero tú no tienes uno, Shirou. ¿Me entiendes ahora?"
"... Eso creo." Respondió el pelirrojo con dificultad. Se podía notar a leguas que su ánimo se había reducido bastante luego de haber escuchado todo eso, lo cual provocó una punzada de pena dentro de Waver.
"Mírame." Le habló gentilmente. "No hay nada malo en eso. Ser un magus no es agradable, se lo que te digo. Créeme que hay mejores cosas que hacer en la vida que dedicarla a estudiar y practicar taumaturgia. No necesitas ser un Magus, estas bien como un Spellcaster."
"Ya veo. ¿Entonces no necesito saber nada más?" Pregunto Shirou con algo de decepción en su voz, sólo para sorprenderse cuando Waver negó con la cabeza.
"No dije eso." Respondió antes de añadir. "Dije que no tienes porque meterte mas de donde ya estas, pero no que no terminaras de cubrir lo básico. Tu padre y tú dicen que tienes que aprender a defenderte, y estoy seguro de que él sabrá cómo enseñarte eso, ¿pero del lado mágico? Pues para eso estoy aquí. Hasta que tu padre termine lo que sea que esté haciendo y nos tengamos que ir a 'resolver' ese asunto, al menos."
"¿Qué me vas a enseñar entonces?" Shirou lucía más perdido que nada en aquellos momentos.
"Bueno, tienes un buen manejo de Transmutación Material." Reconoció Waver. "El Reforzamiento es difícil si no tienes práctica en ello, pero ya demostraste que puedes usarlo bien, y si bien la Proyección no es lo más útil que existe, te sirve para mejorar tu control. Solo te falta una cosa."
"¿Ah?" Shirou sintió ganas de alzar la mano. "¿Que no es sólo Proyección, Reforzamiento y Análisis Estructural?"
"Nope. Este último no cuenta, te falta el último hechizo de la trinidad." Reveló Waver antes de preguntar. "¿Has oído acerca de la Alteración?"
xXx
"Bueno, ya estamos listos." Anunció Kiritsugu después de haberse tomado un vial más de Sougen para estar seguro de que no se repetiría la misma situación que en el almacén de los Yakou. El horrendo sabor del líquido le ardió en su garganta, antes de que sintiera sus efectos calmantes manifestándose a lo largo de su cuerpo.
Waver asintió del otro lado del pasillo, mientras le dedicaba una mirada hacia la cocina, donde Shirou se encontraba lavando los trastes.
Casi habían transcurrido unas cuatro horas desde que la 'lección' que le había dado al pelirrojo tomó lugar, y en todo ese tiempo, se había limitado a supervisar como completaba su práctica mientras que el Emiya mayor terminaba sus asuntos pendientes.
Luego de eso, Shirou prácticamente lo había invitado a comer con ellos, una oferta que el joven no había rechazado.
La comida japonesa no era realmente su favorita a decir verdad, pero igual disfruto el almuerzo preparado por el pelirrojo, quien a pesar de su corta edad, parecía estar cultivando un talento bastante útil a su parecer.
Terminado eso, el Emiya mayor se había retirado a reunir un par de cosas y su regreso los había llevado a donde estaban ahora.
"Son las seis en punto." Dijo Waver. "Supongo que nos trasladaremos por taxi a algún punto cerca del puerto, ¿no?"
"Precisamente." Asintió Kiritsugu. "Mi amigo me comentó que escuchó de un par de contactos suyos en los muelles que estarán algo desiertos a estas horas por el resto del día. El sitio no ha cambiado mucho después de dos años, y conozco bien los pasadizos para escabullirse mejor y observar,"
"Ya veo." Waver se mordió la lengua, recordando con quien estaba tratando y se animó a preguntar. "Me esperaba que trajera un arsenal más pesado para esto. Imagine que iba a necesitarlo."
A modo de respuesta, Kiritsugu se limitó a darle una palmada a su gabardina antes de abrirla. En su cinturón colgaban dos pistolas, una siendo más larga que la otra, así como otras cosas que Waver alcanzó a reconocer como un cuchillo, y un par de bombas de humo.
"Esto es más que suficiente." Sentenció el Asesino de Magos antes de entornar los ojos. "Si aún tuviera un par de Claymores, me hubiera encargado de ir más temprano y colocarlas a modo de trampa, pero esto igual servirá. ¿Tienes tu algo con que defenderte como magus o como piensas pelear?"
Waver le imito, dándole una palmada a su bolsillo donde parecía estar guardado algo largo. "Tengo esta cosa, y tenía planeado grabar un hechizo por medio de Formalcraft en el área. No es la primera vez que me meto en una pelea con criminales con lazos sobrenaturales." Mencionó.
Esa pequeña desventura que había tenido en Italia antes de ir a parar a Grecia era la prueba.
"Bueno, pues espero estés listo para tu segunda vez." Kiritsugu miro como Shirou terminaba con los platos y suspiro. "Espero que Taiga pueda animarlo mientras estamos fuera."
"¿Taiga?"Pregunto Waver alzando una ceja, antes de caer en cuenta de algo. "Un momento... ¿Qué pasó con ella ayer luego de que me fui?"
Kiritsugu resopló con humor. "Se despertó un poco después exigiendo comida. Fue un alivio que Shirou estuviera preparando la cena en aquellos momentos, porque eso la puso de buen humor. Viendo que ya era tarde, se quedó a dormir aquí y regresó a su casa en la mañana. Eso fue todo."
"... Vaya. Han de tener una relación más cercana de lo que me imagine." Comentó Waver, no pudiendo imaginarse realmente cómo es que una bola de energía como Taiga había alcanzado a llevarse bien con un Asesino de Magos.
"Su abuelo y yo trabajamos un par de veces." Respondió Kiritsugu. "Y cuando me mude aquí, ella solía venir mucho de visita. Es como la sobrina que nunca tuve."
"Su abuelo..." Waver repitió antes de abrir sus ojos. "Un momento... ¿Que su familia no es una mafia de aquí?"
"Adivinare, a Shirou se le escapó ese dato." Kiritsugu resopló antes de menear la cabeza. "Y no, son una yakuza, so, pero muy diferentes a la mafia americana y europea en varias cosas. Es él el amigo que mencione de los muelles."
"Entiendo." Asintió nuevamente Waver. "¿Y ella viene a hacerle compañía entonces?"
"Más o menos." Kiritsugu miró el reloj que había colocado en su muñeca. "Vendrá a llevárselo a su casa y pasará el resto del día ahí mientras estamos fuera. Más que ser una precaución en caso de que algo salga mal, es una manera de que no se aburra por estar solo."
"Dudo mucho que se aburra con lo que le mostré." Comentó Waver con algo de humor. "Me sorprende que le enseñaras Proyección antes que Alteración, lo segundo es mucho mejor para practicar y con lo inofensivo que es a menos que se ponga a estudiar otras cosas, es como darle un juguete multiusos a un niño."
"Realmente, no sabía cómo enseñarle a Shirou." Confesó Kiritsugu. "La poca instrucción de taumaturgia que yo recibí no me ayudó mucho, pero veo que tengo de que agradecerte ahora."
"Diría que no fue nada, pero estaría mintiendo." Dijo Waver, antes de escuchar un claxon afuera. "Ese debería de ser el taxi, vayámonos ya."
Y ambos salieron de la casa, cerrando la puerta detrás de sí. Efectivamente, un taxi les esperaba en la calle, el cual abordaron y un par de segundos después, este arrancó dejando la residencia Emiya y la calle donde estaba ubicada casi desierta por completo.
Shirou suspiro tras colocar el último plato en su lugar. Nuevamente, solo, o al menos hasta que Fuji-nee llegara, lo cual bien podía tomar hasta una hora.
Camino hasta su cuarto y terminó por sentarse en la misma silla del día anterior mientras extraía algo de su bolsillo. Una figura de madera que vagamente se parecía a un dardo terminó por ser sostenida entre sus dedos mientras la pasaba hacia su otra mano, como buscando distraerse.
"Alteración, ¿eh?" Comento, mientras recordaba cómo había sido hace un par de horas atrás.
"¿Ah?" Shirou inclinó su rostro hacia un costado mientras miraba a Waver. "No, ¿qué es eso?"
"Ahora veras." Waver sonrió mientras extraía algo de su bolsillo y se lo mostraba; una pequeña tablilla de madera la cual sostuvo enfrente de él, antes de extender su palma con tal de dejarla expuesta.
"Observa bien." Dijo, mientras activaba sus circuitos. "La Transmutación Material es llamada la más básica de todas las formas de taumaturgia que existen. Bajo otros nombres y desde mucho antes de que la Torre del Reloj fuera fundada, ya existía.
Se trata de la forma de magia que es capaz de manipular la forma de los materiales que existen, y sus propiedades. Y cuenta con tres ramas o hechizos y uno auxiliar conectado.
Conoces el hechizo que te permite ver la forma de las cosas, Análisis Estructural.
Conoces el hechizo que te permite crear cosas de la nada gastando energía y esfuerzo a cambio, Gradación de Aire o Proyección.
Y conoces el hechizo que te permite aumentar las capacidades de un objeto al fortalecer su forma, Reforzamiento.
Pero te falta uno." Reveló el pelinegro mientras se concentraba en la tablilla y murmuraba su Aria.
Como respondiendo a su voluntad, esta comenzó a moverse, y para el asombro de Shirou, terminó por contorsionarse de manera imposible hasta convertirse en una esfera.
"Este es el hechizo que te permite cambiar la forma de un objeto y darle cosas que no tenía antes, Alteración." Lo presentó Waver antes de arrojarle la esfera a Shirou. "Visualizando en tu mente la forma del objeto que tengas mientras le introduces energía mágica, eres capaz de alterar su apariencia como lo imagines hasta cierto punto. Esta es definitivamente la mejor parte de Transmutación Material, pues combina las mejores cosas de la Proyección y el Reforzamiento."
"Wow." Shirou examinó la esfera bastante interesado antes de preguntar. "¿Y cómo es que funciona? ¿Tiene comandos como la Proyección?"
"No, para nada." Negó Waver mientras señala a la esfera. "Solo tienes que hacer lo siguiente. Usa Análisis Estructural para leer la forma de la esfera tanto como puedas, después canaliza energía mágica como si estuvieras haciendo Reforzamiento... Pero en lugar de concentrarte en sólo llenar los huecos, mantén la imagen de la estructura en tu cabeza y comienza a cambiarla a otra que conozcas."
"¿Oh? ¿Cómo?" Pregunto nuevamente Shirou. "¿Osea que en mi cabeza si me imagino que la esfera tiene un agujero, esta va a tener uno?"
"Así es." Asintió Waver antes de añadir. "Sin embargo, antes de hacer esos cambios tienes que recordar que el objeto tiene un volumen definido y este no va a cambiar ni con Alteración..."
Tras darse cuenta de la mirada perpleja del pelirrojo, suspiro. "Se me olvida que no estás en la Secundaria aun, y no tienes manera de saber cosas como estas. Mira, un volumen es cuánto espacio ocupa una cosa. ¿Ves la esfera? Su cuerpo y todo lo que contiene es su volumen, si por medio de Alteración le haces un agujero, a un lugar se tiene que ir lo poco del volumen que retiraste de la madera."
"Ohhhh, ya veo." Shirou parpadeo antes de pensar por un par de segundos. "¿No se pegaría con el resto de la madera?"
"¿Y qué pasa con la esfera si eso ocurre?" Le presiono Waver.
"Ahm... No lo sé." Se encogió de hombros. "¡Auch!"
Waver retiró su mano de su sien mientras alzaba una ceja, instándole a responder.
"Hmm, ¿algunas partes de la esfera se verían un poco más grandes?" Se atrevió a decir, preparándose para hacerse para atrás en caso de que necesitara huir del dedo del terror.
"Correcto." Waver sonrió satisfecho. "El truco detrás de la Alteración de la forma consiste en eso. Saber cómo manipular las partes que 'desechamos' con tal de que queden bien en la estructura. Pero tal y como en el Reforzamiento y la Proyección, eso solo se puede saber en tanto mejor entiendas la forma, ahí es donde entra el Análisis Estructural."
El pelinegro le señaló antes de añadir. "Muy bien, ahora te toca a ti."
Shirou frunció el ceño mientras miraba la esfera e intentaba recordar las instrucciones que Waver le había dado.
El martillo en su cabeza salió disparado, permitiéndole a sus treinta circuitos manifestarse al unísono.
"Trace on."
El Análisis Estructural se puso en marcha apenas se enfocó nuevamente en la pequeña esfera. Rápidamente, captó todo lo que pudo de esta y terminó por llegar a la capa que mostraba todas las imperfecciones en su estructura.
'Canalizar energía mágica como si estuviera usando Reforzamiento...' Pensó, mientras enviaba una pequeña descarga que envolvía el cuerpo, buscando rellenar aquellos hoyos, pero alcanzó a detenerlo mientras meneaba la cabeza. 'No, no debo reforzar, tengo que alterar...'
Entorno los ojos, intentando buscar una forma de darle a la esfera, pero ninguna se le aparecía en su mente. La esfera brillo, siendo cubierta por las líneas que indicaban que estaba bajo la influencia de su taumaturgia, pero no cambió en lo absoluto, mostrando que Shirou no sabía cómo cambiarla.
'Ughhh.' Protesto, mientras la energía mágica que envió se arremolinaba alrededor de la esfera, como si se tratara de un río siendo detenido por una presa, pero aun así deseoso de inundar el otro lado.
'Cambia la forma, Shirou.' Pensó. 'Si no puedes imaginarla, usa una que ya conozcas...'
Y entonces, pudo verlo. Aun si no estaba usando sus manos, podía cambiar como se veía la esfera. Su forma se alargó en un extremo y comenzó a acompasar todo su contorno, repartiendo el volumen a algo más.
"Haaaah." Suspiro tras terminar el hechizo, y miro lo que tenía en su mano ahora. En lugar de una esfera, su lugar lo ocupaba un pequeño dardo de madera burdamente elaborado, pero cuya sola silueta era inconfundible.
"Muy bien hecho, Shirou." Waver le felicito. "Ya sabes ahora cómo funciona el principio. Solo te queda practicar una y otra vez. La verdad es que dudo mucho que pueda mostrarte más de Alteración, viendo lo que has hecho con las otras dos hasta ahora." Reconoció. "Pero puedo decir que con Transmutación Material, tienes ya dominado la mayor taumaturgia que podrías usar si no tienes deseos de volverte un magus."
"Gracias, Waver-sensei." Agradeció Shirou tras mirar el dardo de madera. Frunció un poco el ceño con lo último que dijo, y alzó la mano.
"... ¿Si?" Pregunto Waver.
"Tengo una pregunta..." Titubeo Shirou. "Cuando hablaste del propósito de un magus... ¿Cuál es el tuyo?"
"Ah, eso. ¿A qué viene la pregunta?" Waver alzó una ceja.
"... Curiosidad." Respondió sinceramente Shirou, lo cual pareció ser suficiente para el pelinegro.
"Mi propósito no siempre fue el mismo, Shirou." Dijo mientras miraba hacia una de las ventanas del dojo. "De hecho, te lo mencioné cuando caminábamos ayer hacia la casa abandonada. Buscaba fama y reconocimiento en la Torre del Reloj... Pero, eso cambió cuando sobreviví a la Guerra y maduré."
El joven instructor regresó su mirada hacia el pelirrojo. "Mi propósito como magus es enseñar a otros. Darles la oportunidad de avanzar arriba de sus estaciones, es en parte por eso que te estoy ayudando. Ese es mi propósito, Shirou."
"Enseñar a otros y ayudarlos, hmm." Musito el ojiámbar mientras dejaba el dardo de madera. Honestamente, esa plática que Waver le había dado había resultado tener un efecto más grande en el que el joven hubiera imaginado.
"Propósito como magus..." Comentó, antes de recordar otra conversación que había tenido con él, justo después de que se atreviera a mencionar como se había sentido luego del...
La imagen de la ciudad en llamas vagamente intentó manifestarse en su cabeza, antes de que la cortara de repente, no dispuesto a soportarla otra vez.
Pero de igual manera, no había sido suficiente para detener los pensamientos que había extraído luego de aquella platica.
"Es algo que debes averiguar por ti mismo." Repitió en voz baja, antes de suspirar. No entendía nada.
Buscando distraerse, paseo su mirada por la habitación hasta toparse con un objeto rojo muy llamativo que descansaba en el estante más cercano.
La Piedra Rúnica de ayer que no había alcanzado a analizar antes de que Kiritsugu llamara a la puerta. Antes de dormir, la había sacado de su bolsillo y colocado ahí, y se había olvidado de ella hasta ahora.
"Huh, todavía no se ni que hacer contigo." Comentó mientras se levantaba y la tomaba nuevamente.
Y tal como la vez anterior, se vio inmediatamente atraído por la letra grabada en medio de la gema, la cual comenzó a trazar con su dedo mientras repetía su nombre en su cabeza.
'Sól' Pensó, luego de que su dedo abandonará por fin el patrón.
La verdad es que no tenía ni la menor idea de por qué estaba haciendo eso. ¿Y realmente debería estar haciéndolo? Waver le había dicho que no tenía ninguna razón para estudiar esas cosas.
Pero aun así... El pelirrojo no podía negar que una parte de él se sentía bastante atraído al sigilo de supuestas propiedades mágicas, que le recordaba y aparentemente representaba un rayo.
"Cierto." Recordó. "No pude usar Análisis Estructural antes. ¿Por qué no ahora?" Comentó antes de activar sus circuitos y estar a punto de echar un vistazo.
... Solo para escuchar unos pasos acercándose y una voz muy familiar.
"Shirouuuuuuu." La voz de Taiga lo sacó de su concentración, y le hizo entrar en pánico al notar como estaba cada vez más cerca. Siendo incapaz de hacer otra cosa, guardó la piedra en su bolsillo otra vez y trató de actuar natural apenas vio como la puerta de su cuarto se abría, revelando a la castaña.
"Hola, Fuji-nee." Saludo alegremente, aunque muy por dentro trago saliva viendo que le iba a ser imposible deshacerse de la piedra sin que ella se diera cuenta. "¿Ya nos vamos?" Pregunto, a lo que ella asintió.
Minutos después, estaban fuera de la casa, con Shirou cerrando y ambos caminaron hacia la casa de ella lentamente.
Pero no llegarian a ese destino, ya que ninguno de los dos noto como una camioneta desconocida los estaba siguiendo sigilosamente por detrás.
xXx
Aun si no supieran en donde estaban, el olor del mar bastaba y sobraba para que pudieran darse una idea de adónde habían ido a parar.
El taxi los dejó luego de veinte minutos a un par de calles cerca del puerto. Los dos caminaron desde ahí hacia el lugar, cuidándose de no llamar la atención mientras mantenían una mirada muy fija en sus alrededores.
Finalmente, al cabo de unos cinco minutos alcanzaron el lugar.
Por obvias razones, no entraron directamente. En su lugar, Kiritsugu los condujo hacia un pequeño parapeto que conectaba con una pila de contenedores semi-abiertos que no parecían estar guardando nada.
Sigilosamente, avanzaron entre los enormes compartimientos de metal, esquivando toda clase de cajas y paquetes, mientras escuchaban a la distancia el sonido de las olas al romperse contra el promontorio de concreto del muelle principal.
"Por aquí." Indicó Kiritsugu en voz baja, señalando a una escalera adosada a la pared por la cual subieron hasta llegar a la cima de un edificio con una grúa de carga.
A pesar de tener una barandilla, buena parte de esta tenía el borde cubierto de cajas que ocultaban de la vista a quienes intentaran refugiarse ahí, y que además ofrecía una excelente vista hacia abajo.
Un espacio con más contenedores y un par de postes de luz yacia justo en medio. Uno que le era demasiado familiar a los dos, pues habían estado antes en ese.
Salvo que Waver abajo, mientras que Kiritsugu en el mismo lugar. Fue el joven quien se percató de ese detalle.
"... ¿Que este no fue el sitio que Archer estuvo a punto de derribar luego de que descubriera que estaba aquí oculto como francotirador?" Preguntó en voz alta, causando que Kiritsugu se riera por lo bajo sin humor.
"Lo re-modelaron eventualmente, al igual que todo." Comentó, paseando su vista por el sitio que había sido el campo de batalla inicial por excelencia de la Cuarta Guerra por el Santo Grial.
Los contenedores estaban en sitios distintos, y estos eran a su vez diferentes, los postes de luz lucían nuevos y estaba seguro de que esa banca de ahí era una nueva adquisición.
No tenía manera de saber que Waver había pensado lo mismo cuando caminaba a un lado del Puente de Fuyuki. Realmente, esos escenarios no mostraban indicio alguno de haber sido sujetos a daños ocasionados por seres como los Espiritus Heroicos.
"En verdad fue aquí entonces." Waver respondió, hablando más para sí y meneó la cabeza. "Y pensar que regresaría a este lugar, donde por primera vez me amenazaron con morir."
"¿Kayneth Archibald, no?" Pregunto Kiritsugu, dirigiendo una mirada a un lugar antes ocupado por dos contenedores, donde por medio de la imaginación creyó ver la silueta de un hombre rubio, con facciones altivas y un elegante traje azul marino, teniendo las manos cruzadas detrás de su espalda. "Uno creería que un hombre como él hubiera tenido la idea de mantener su identidad escondida y no anunciarla a los cuatro vientos... Pero viendo cual era el Servant que aparentemente planeaba invocar antes de que te llevaras lo que sea que fue el catalizador, quizás ambos eran más compatibles de lo esperado."
"No es como si lo hubiera conocido mucho." Resoplo Waver. "Fue su Servant según quien terminó por matarlo, ¿no?"
'¿Saber?' Kiritsugu no se molestó en reprimir su sorpresa. 'Ella ni siquiera fue quien mató a Lancer durante ese encuentro.' "Saber no fue."Admitió, causando que Waver alzara una ceja.
"... Eso fue lo que escuche por rumores." Comentó. "Que un Lord de la Asociación muriera no era algo que precisamente no llamara la atención en la Torre a pesar de que hubo intentos de mantenerlo en silencio de parte de su familia."
"Un intento de salvar cara, entonces." Kiritsugu resopló mientras ponía los ojos en blanco. El honor y el orgullo realmente eran debilidades muy marcadas para los magi más tradicionales. "Incluso inventaron que fue el llamado Servant mas fuerte quien lo mato. Como no se puede revertir la muerte ni el daño causado, lo único que pudieron fue alterar su memoria, triste."
Waver pareció palidecer al captar el significado oculto. "Así que fue usted al final."
"No, no realmente." Kiritsugu miro sujeto la barandilla. "Conseguí amenazarlo con un pergamino de auto-geias sobre respetar su vida y la de su prometida si ordenaba el suicidio de Lancer."
"... ¿Y lo firmo?" Waver lucio incrédulo ante aquella revelación.
Kiritsugu asintió antes de suspirar. "Lo hizo... Y Lancer murió poco después."
"¿Entonces cómo murió el profesor Kayneth?" Pregunto Waver. "Dudo que no se hubiera dado cuenta de un pergamino de auto-geias manipulado."
"No lo estaba." Negó Kiritsugu. "Yo no podía dañar de una forma u otra a Kayneth y a su mujer... Pero mi asistente si, ella se encargó de darles una muerte rápida y limpia."
"Ya veo." Waver meneo la cabeza antes de apoyar su frente en una mano. "Bueno, era una guerra."
"Si, si lo era." Respondió Kiritsugu antes de soltar una risa seca. "¿Sabes? Antes de morir, Lancer maldijo a todos. Dijo que aun si uno conseguía el Grial, que esté fuera tan solo una fuente de desastre para todos."
"¿Piensas que él fue quien causó ese incendio?" Preguntó Waver, alzando una ceja pero evitando apartarse de un tono solemne. "Si no mal recuerdo, Diarmuid Ua Duibhne es un semidiós cuyo padre podía..."
"No." Negó Kiritsugu antes de que pudiera terminar. "El incendio de Fuyuki lo causó otra cosa. Te aseguro que no fue el juramento final de Lancer... Solo lo mencione porque me pareció muy irónico cómo alguien si resultó tener su deseo concedido."
Viéndolo desde ese lado, Waver no tuvo que otra que estar de acuerdo. Sin embargo, entornó los ojos al recordar como el mayor había asegurado con una confianza muy marcada el que dicho fenómeno no había sido provocado por las injurias que seguramente había gritado a los cuatro vientos el primero de los Caballeros de Fianna.
¿Cómo lo sabía?
Estaba a punto de preguntar, cuando noto algo en el mar.
"Esa niebla definitivamente no es natural." Afirmó.
Desde el agua, una densa cortina brumosa comenzaba a alzarse de manera fantasmal, y sus brazos más largos no tardaron en llegar al muelle. Pero desafiando las leyes de la física, no se atrevieron a salir de la bahía, exponiendo que se trataba de una obra de la taumaturgia.
"Follow the King." Waver reforzó al instante sus ojos, intentando perforar a través de la niebla y dejó escapar una mueca al comprobar que esta se encontraba impregnada con trozos de energía mágica.
Y que se daba una idea de que era lo que lo estaba causando.
"Un magus ha de estar manipulando la atmósfera sobre el mar para poder crearla." Sentenció Kiritsugu, quien había reforzado también sus ojos y estaba atento a cualquier silueta que se acercara.
"No exactamente." Respondió Waver. "¿Recuerdas los Celtar de los que hablé? Existen algunos que son capaces de generar este fenómeno. Se les llama Ceo Draíochta, mantos más especializados que conjuran una niebla mágica como esta..."
"Eso quiere decir que hay uno de esos a bordo del barco." Kiritsugu unió los puntos. "Y nos indica que está cerca."
No se equivocaba el antiguo mercenario, porque por medio de los ojos reforzados de los dos terminaron por captar la inmensa silueta de un barco pasando por el límite de la bahía.
Envuelto en la niebla, le recordaba más a Waver al mítico Holandes Errante avanzando como una pesadilla en el mar nocturno, que a un barco más normal.
Y por si su apariencia no fuera lo suficientemente tétrica.
HOOOOOOOOOOOONK!
Un estruendoso sonido surgió de la bruma artificial, evocando el canto de un monstruo antediluviano que hubiera surgido de las fauces del océano.
"Una sirena de niebla." Comentó Kiritsugu. "Si no me equivoco, eso debería ser una señal de que el barco está aquí, lo que significa que..."
"Ellos también." Término Waver mientras apuntaba hacia abajo, donde unos tres hombres caminaban hacia el muelle. Reconoció a uno de ellos como Togo, el de la voz nasal que había visto en la mansión mientras que los otros dos le eran perfectos desconocidos.
Pero para Kiritsugu, la identidad de quien caminaba justamente en medio era completamente clara.
"Kaburagi." Lo señaló, indicando a Waver de quien se trataba. Este entorno un poco la vista al divisar al hombre fornido que aparentemente era un traficante mágico y lanzó una mirada incrédula.
"Tiene pinta de usurero de Brick Lane." Comentó, antes de dirigirse nuevamente a la niebla y señalar esta vez. "Mira."
A través de esta, dos siluetas surcaban el mar a una velocidad algo considerable, logrando llegar al cabo de unos minutos al muelle. Dos lanchas, una teniendo una serie de cajas aseguradas en su cubierta, mientras que la otra llevaba a un par de hombres más encima.
Los hombres de las lanchas, unos cuatro en total, abordaron al puerto saludando animadamente.
"Vamos a tener que reforzar nuestros oídos para poder escuchar mejor." Comentó Kiritsugu antes de hacerlo, siendo rápidamente imitado por el joven.
En cuestión de segundos, alcanzaron a captar la conversación.
"-tas mantas irlandesas son una maravilla." Comentó uno de los hombres mientras estrechaba su mano con la de Kaburagi. "La guardia costera no puede seguirnos con esta. Si no tuviéramos que entregar todo el cargamento a Yokohama dentro de dos días, bien podríamos descargar todo aquí sin problemas."
"Ni lo pienses, Ren." Respondió Kaburagi meneando la cabeza. "Ese viejo baboso de Genji Zenjou ya llegó a su límite de retener a los Tohsaka en Fukuoka. Llegarán mañana a más tardar, y esta niebla no podrá mantener oculto tu barco de ellos."
"Tch, maldita sea." El tal Ren, un hombre de al menos unos cuarenta años de edad con la piel curtida y una barba mal afeitada pareció desanimarse. "Bueno, al menos están las tres cosas que pediste. Las dejamos ya en la lancha que es para ustedes, solo estamos esperando las cosas que quieren que nos llevemos."
"Ah, si." Kaburagi lucio distraído un segundo antes de dirigirse a uno de sus hombres. "Idate, llámalo."
Fue en ese momento, que ambos recordaron que Kaburagi traía cuatro subordinados, y solo había dos presentes.
¿Y el resto?
Recibieron su respuesta al ver cómo una camioneta era conducida lentamente hasta ir a parar a un par de metros del grupo. Del asiento del conductor se bajó otro hombre que ninguno de ellos reconoció.
"Las cajas están en la cajuela." Dijo, causando que Ren asintiera antes de dirigirse a dos de sus hombres.
"Vayan a ayudarlo." Les ordenó.
Los marineros caminaron al encuentro del otro, quien abrió la cajuela y señaló al interior.
"Oh, mierda." Escucharon a uno de los marineros maldecir. Waver alzó una ceja ante aquella reacción, pero se encogió de hombros cuando comenzaron a sacar cajas y cajas.
Los marineros las cargaron sin mucha dificultad hacia la lancha desprovista de cajas, mientras que Kaburagi y Ren conversaban animadamente.
"¿Es todo lo que pudiste sacar de ahí?" Preguntó el marinero.
"No quedaba mucho. Pero hay más de una pieza ahí que seguramente alguien encontrara útil." Respondió el traficante, mirando como las últimas cajas estaban siendo aseguradas en la lancha. "Iremos a tirar el proyector por el río y regresamos al helicóptero apenas terminemos. ¿Qué harás tú?"
"Luego de dejar las cosas en Yokohama, iremos a Vladivostok. Esa mujer tiene un cargamento listo que quiere transportar a América lo antes posible." Informó Ren. "Podría hacer una escala en Tokyo de paso para depositarte un par de paquetes, por un precio claro."
"Nah, déjalo." Kaburagi negó. "Apenas termine mis asuntos aquí, necesito regresar a Taiwan. La señorita Tiffauges tiene un trabajo ahí para mí."
"Si tu lo dices." Ren comenzó a dirigirse hacia su lancha y la abordó junto a sus hombres. "Suerte entonces. Salúdame a la señorita cuando la veas. Dile de parte de la Marble Trading Company, que apreciamos sus servicios."
Kaburagi frunció el ceño, pero asintió. "Muy bien, lo haré."
No pasó más de medio minuto antes de que la lancha surcara nuevamente la neblina y se perdiera en esta, en dirección hacia el barco.
"¿Señorita Tiffauges?" Murmuró Waver. "Ese es el mismo nombre que mencionaron en esa conversación. La que supuestamente les pagó para que tiraran el tal Proyector de Éter a este río."
"Y es la segunda vez que escucho algo de una tal Marble Trading Company." Añadió Kiritsugu, mientras entornaba sus ojos. "Pero en fin. Creo que es hora de terminar con esto." Comento mientras desenfundaba su MDJ-09 y retiraba el seguro. "¿Tuviste tiempo de realizar tu hechizo?"
"No creo que lo vaya a necesitar si estamos aquí." Sentenció Waver, extrayendo lo que parecía ser un tubo de ensayo de su bolsillo. "Tengo esto, será más que suficiente si voy a cubrirte. ¿Pero cómo lo vamos a hacer?"
Antes de que Kiritsugu pudiera responder, ambos escucharon lo que parecía ser una bocina siendo ajustada que les hizo estremecerse.
Regresando su atención hacia el muelle, vieron como Kaburagi parecía estar sosteniendo un megáfono.
Algo que inmediatamente puso en alerta a ambos.
"Kiritsugu Emiya." Hablo Kaburagi a través de este. "Se que estas aquí y que seguramente tienes planeado devolverme el favor por lo que te hice junto con mis buenos amigos, los Yakou en Tokyo."
Escuchar eso paralizó tanto a Kiritsugu como Waver, quienes no parecían dar crédito a lo que estaban escuchando.
"¿Nada que decir, eh? Descuida, seguramente esto te hará cambiar de parecer." Dijo mientras le hacía una seña al hombre que seguía del otro lado de la camioneta, apostado frente a la cajuela abierta. "Vi a estos saliendo de tu casa hace rato. Me imagine que no te molestaría si los llevaba a dar una vuelta."
Este extrajo de adentro de esta las figuras amordazadas de Taiga y Shirou, quienes encima tenían las manos atadas. El hombre los colocó en medio de la escena, y sacó una pistola de su bolsillo con la cual apuntó a la cabeza de Shirou.
Si Waver soltó un respingo, fue una ola del terror más puro lo que azoto a Kiritsugu.
"¿Te gustan estos invitados a la fiesta?" Continuó el traficante sardónicamente. "Espero que sí, ¿pero por qué no te unes? Es más, si no lo haces dentro de unos tres minutos, vamos a comenzar sin ti."
Dejó escapar una carcajada que fue imitada por los demás hombres.
"Y si intentas hacer algo divertido como ese numerito con los Yakou, me aseguraré de que lo lamentes." Advirtió. "Corre reloj desde ahora."
"..." Kiritsugu apretó los dientes mientras apuntaba hacia el hombre con la pistola sobre el pelirrojo. Podía matarlo antes de que se diera cuenta, seguro, ¿pero podría hacer lo mismo antes de que los otros dos abrieran fuego sobre ambos?
Ni siquiera con Time Alter estaba seguro de poder cruzar la distancia a tiempo... Maldita sea.
Tendría que estar cerca para hacerlo, pero eso significaba que...
"Emiya." Waver habló. "¿Qué estás haciendo?" Tras verlo dirigirse dirigió hacia la escalera.
"Voy a necesitar que causes una distracción cuando esté ahí." Ordenó el mayor con un tono severo. "Nuestro acuerdo pasa a segundo plano ahora."
Waver mordió su labio inferior antes de asentir. "Muy bien, cuenta conmigo. Parece que no saben que estoy aquí también."
"No es como si tuviera de otra." Musito Kiritsugu mientras comenzaba a bajar. Debía de darse prisa, no sabía si ese hombre o sus matones eran capaces de adelantar el tiempo límite y tampoco deseaba confirmarlo.
Seguía sosteniendo ese revólver, y su agarre solamente se intensificó de solo recordar lo que estaba haciendo. Si ayer se había dejado intimidar por lo que consideraba que era el peor escenario, ahora ni de broma podía compararse con lo que sentía en aquellos momentos.
'Resistan, Shirou, Taiga-chan.' Pensó mientras se acercaba al muelle, rumbo al encuentro de Kaburagi y su cohorte, todo sin dejar de apuntar en ningún momento al propio traficante.
"Jefe." Le avisó uno de los hombres al verlo. "Está aquí."
Kaburagi sonrió antes de abandonar el megáfono y cruzarse de brazos tras divisar. "Vaya, vaya. El gran Asesino de Magos en persona por fin. ¿Quién diría que conocería una celebridad este año?"
Kiritsugu alcanzó a ver como Taiga se retorcía, mientras le dedicaba una mirada atrapada entre lo confundido, lo aterrado y lo desesperado.
"Me contaron que mataste a los dos hijos de Akane Yakou." Kaburagi continuó con una mínima nota de respeto en su voz. "Joder, eso si es impresionante. Y más viendo que uno era Yukinobu y tenía a sus hombres cerca."
Entonces su semblante retorno al burlón cuando añadió. "Por eso se me hace un desperdicio que hayas venido hasta aquí siguiéndome la pista. ¿Querías venganza? Estúpido."
'Entonces no sabe nada más. Bien.' "Ellos no tienen nada que ver con esto, déjalos ir." Prácticamente exigió de la manera más dura posible mientras movía ligeramente el revólver.
"Wowowowo, tranquilo viejo. ¿Por qué haría eso?" Continuó Kaburagi con un gesto de sus manos. "No se si te has dado cuenta, pero quien tiene todas las cartas aquí soy yo."
"Si no lo haces, y aunque consigas matarme, solo te vas a ganar la ira de alguien mucho más peligroso que yo." Advirtió Kiritsugu. "Te estas metiendo en donde no te conviene, Kaburagi."
"Que gracioso, Emiya. Estaba por comentar lo mismo." El traficante relajó su postura. "¿Sabes? La verdad es que no creo que hayas venido aquí por venganza." Sus ojos, detrás de las pequeñas gafas que llevaba puestas, trataron de perforar a través de él.
"Cree lo que quieras." Kiritsugu se encontraba cerca, bien podía intentar usar el Time Alter en aquellos momentos. Solo tendría que deshacerse del hombre que estaba apuntándole a Shirou, ponerlo a salvo a él y Taiga, mientras se encargaba de los demás.
Pero para eso necesitaba la distracción de Waver.
'Vamos, vamos.' Pensó. '¿Dónde estás?' Vio a los tres hombres de Kaburagi, de los cuales solo uno llevaba una pistola, estando los demás armados con navajas. 'El de la pistola es prioridad, los otros dos pueden ser derribados sin problemas, eso dejaría solo a Kaburagi y...'
Fue en ese preciso momento que Kiritsugu recordó que eran cuatro hombres en total sin contar al traficante... ¿Dónde estaba el cuarto?
"Jefe, mire lo que encontré rondando por aquí." Una voz habló de la nada, y Kiritsugu fue testigo de que como Waver caminaba con las manos en alto mientras que el último hombre de Kaburagi sonreía, mientras le apuntaba con una pistola por detrás.
Entonces le arrojó algo a Kaburagi, quien lo atrapó sin ningún esfuerzo antes de abrir su palma, revelando así una esfera de bronce perturbadoramente familiar.
"La cosa que le pego me condujo justo hacía esto." Dijo el matón con un tono sumamente satisfecho. "Parece que tenía un amigo aquí."
"Y un europeo encima." Comentó el traficante intrigado antes de dirigirse a Kiritsugu, cuyo rostro estoico se había roto ante lo que acababa de acontecer, mostrando una grieta en su armadura que Kaburagi aprovechó bien. "Bueno, si esta es la persona de quien debo estar aterrado la verdad es que no me impresiona. ¿Quién demonios eres tú?"
Waver optó por permanecer en silencio, hasta que sintió como el cañón de la pistola del otro hombre se pegaba en su nuca.
"¡Respóndele o te vuelo la cabeza!" Amenazó el hombre de él.
"Waver Velvet." Respondió a regañadientes, causando que Kaburagi atusara su escasa barba antes de menear la cabeza.
"No, no se quien es. Pero este nuevo mocoso luce británico, ¿eres británico?" Luego de que Waver se viera forzado a asentir tras ser amenazado otra vez. "Aja, lo tengo, uno de la Torre del Reloj, ugh."
El traficante escupió con disgusto mientras parecía estar deduciendo lo que podía en su cabeza. "Ya veo, ya veo. Alguien de la Torre se debió de haber enterado de mi pequeña operación y seguramente te envió a espiar... Pero, debiste contratar a alguien como el Asesino de Magos."
Se detuvo, antes de señalar a Kiritsugu. "Ya entiendo todo, ja. ¿Pensaron que podían ir tras de mí? Ahora solo me queda saber quienes fueron los que hablaron de más."
Kiritsugu se negó a hablar, al igual que Waver, lo cual hizo que Kaburagi sonriera.
"Bueno, si ninguno de aquí quiere hablar ahora, voy a tener que motivarlos." Dijo antes de dirigirse hacia Shirou. Con un gesto de mano, hizo que el hombre que le estaba apuntando enfocara el cañón hacia Taiga, quien soltó un gemido ahogado.
"Quítale la mordaza, Idate." Ordenó, a lo que su subordinado asintió antes de obedecer.
"Muy bien, niño. Yo soy Kaburagi-sama." Se presentó burlonamente. "Vamos a jugar un pequeño juego, pero primero necesito tu nombre. ¿Cómo te llamas?"
La única respuesta que recibió fue un escupitajo directo hacia su cara que hizo que el traficante soltara un ligero alarido colérico antes de limpiarse la saliva con una mano.
"¡Hijo de puta!" Maldijo antes de propinarle una bofetada con tanta fuerza, que un hilillo de sangre comenzó a brotar de la comisura de sus labios. "Ahora te vas a enterar." Lo agarró forzosamente del cabello antes de levantarlo y sacudirlo con una satisfacción sádica, en el proceso algo cayó de su bolsillo y rodó hasta ir a parar a los pies de Togo, quien se agacho antes de recogerla.
"Oiga jefe, esto es un rubí." Señaló extrañado. "Y se ve en buen estado."
"¿En serio? Je, guárdalo mientras, algo más sacamos de todo esto." Comentó el traficante mientras arrojaba al pelirrojo al suelo, antes de colocar un pie encima de este y mirar a Kiritsugu y Waver.
"Vamos a hacer esto. Ustedes me contaran todo lo que pasa aquí con su pequeña conspiración por las buenas, o lo haremos por las malas. Tenemos clavos, brea, sierras y muchas otras cosas para hacer que canten quieran o no. Pero si son buenos muchachos, nos lo dirán todo sin peros y los mataremos rápido y bonito."
Shirou miró desesperadamente a Kiritsugu desde el suelo, mientras intentaba sacudirse al traficante de encima. ¿Cómo había salido todo tan mal? Recordaba haber estado caminando con Taiga, cuando de la nada dos hombres los amenazaron con una pistola, amarraron y amordazaron, antes de obligarlos a subirse a una camioneta y llevarlos hasta ahí.
Sus mejillas ardían, y sentía como sus labios se habían hinchado por el golpe.
Decir que estaba aterrado era poco, y el peso del hombre que lo estaba aplastando con su pierna no ayudaba.
Kiritsugu estaba sosteniendo un arma y parecía estar conteniéndose de disparar. Waver y Fuji-nee por otro lado, estaban siendo amenazados por una y encima había otros dos hombres con cuchillos.
'N-no quiero esto.' Pensó, tensándose en el suelo. 'Q-quiero despertar... Quiero despertar.' Pero no, esto no era una pesadilla como las que experimentaba las veces en las que no tomaba su medicina.
Era real, endemoniadamente real. Y aquel terror que lo envolvió solo se intensificó al escuchar lo que el hombre estaba diciendo.
'Necesito hacer algo.' Pensó, intentando retorcerse otra vez. Por sí solo, no podía hacer nada, era obvio que tenía que utilizar taumaturgia... ¿Pero qué podría hacer?
La Proyección estaba fuera. De nada le iba a servir si tenía las manos atadas y no podía sostener un dardo, mucho menos arrojarlo.
La Alteración también. Sin sus manos o poder ver lo que estaba tocando, de nada le servía intentar cambiar lo que tocara.
Miro hacia un costado, y alcanzó a ver la piedra rúnica en las manos de uno de los matones que había visto en la mansión. Y en el rostro de la gema roja, el signo místico casi parecía devolverle la mirada.
Y despertó un recuerdo.
"Ese rayo mal dibujado, como tu lo llamas es un símbolo antiguo que tiene gran importancia mágica."
"Pero... Sigue pareciendo un rayo." Señaló Shirou.
"... Si, está bien. Parece un rayo, porque también simboliza eso." Concedió antes de añadir. "Se llama Sól, y es una Runa. Son letras antiguas, partes de un alfabeto del Norte de Europa que existen desde hace un par de miles de años."
"¿Y son mágicas?" Shirou tocó el signo con su índice. "¿Qué es lo que hacen?"
"Hay varios tipos de estas, pero su uso al final del día es el mismo." Comentó Waver. "Al escribirlas en un lado y canalizar energía mágica a través de su forma, es posible que estas hagan varios efectos de acuerdo con lo simbolizan. Taumaturgia de Runas consiste en usarlas en combinación para poder realizar hechizos."
"Wow." Shirou tomó el rubí y jugó con él, admirando la piedra preciosa. "¿Pero por qué en un diamante? ¿No sería más barato hacerlo en una piedra normal?"
"Eso es un rubí, de hecho." Waver disfrutaba enseñar, y a decir verdad comenzaba a acostumbrarse a tener que explicarle las cosas a Shirou de una manera más simple, era casi refrescante. "Piedras y metales tienen propiedades mágicas también. Y cosas como las joyas y las gemas son especiales, porque 'atrapan' energía mágica dentro de ellas y permiten grabar hasta hechizos en ellas."
"¿Entonces le pusieron esta runa a la piedra roja para crear un hechizo? ¿Es como lo que dijiste de que usaron una con fuego para destruir esa cosa?" Shirou señaló al cadáver del homúnculo a modo de referencia.
"Exactamente." Waver asintió, satisfecho. "Las Piedras Rúnicas tienen una función muy simple. Se guarda energía mágica dentro de ellas, y esta es liberada cuando alguien activa la runa grabada en ellas. No es difícil, solo tienes que decir su nombre y ya."
"¿Solo eso?" Shirou lució algo sorprendido con lo simple que sonaba. "¿No se tiene que hacer nada más?"
"Bueno, por obvias razones tienes que saber también qué significa la Runa."
¿Podía intentar hacer eso? Pero de ser así... ¿Como? Seguía teniendo las manos atadas, y no tenía forma de escribir.
Fue en ese momento que reparó en el hilillo de sangre que goteaba en su boca, y una idea se manifestó en su mente.
... ¿Podría hacerlo?
"Una vez que terminemos con ustedes dos. Tu cadáver irá a parar con los Yakou." Continuó Kaburagi de una forma tan ansiosa como macabra. "No me voy a arriesgar a entregarte vivo con ellos, no. Supongo que tu cabeza será un bonito ramo de paz."
Shirou meneó levemente su cabeza mientras apretaba los dientes, intentando guiar el hilillo de su boca con el fin de reproducir el patrón de la runa.
Más difícil de lo que sonaba era. Con un dedo, no le tomaría ni tres segundos dibujar un rayo torcido. Tenía que darse prisa, si no lo hacía...
No tuvo manera de saberlo, pero la piedra rúnica sostenida por Togo emitió un leve destello que uno hubiera creído haber imaginado.
"A ti te vamos a matar solamente. A menos que seas un cabronazo importante, supongo que lo mejor será tirar tu carcasa al mar a ver si los peces se la quieren comer." Se encogió de hombros el traficante.
Los nudillos de Shirou se habían tornado blancos ya por el esfuerzo cuando terminó de dibujar la cosa debajo de él. Rodeada de un pequeño charco de sangre, más que un rayo parecía más bien una letra 'z' deforme, pero era lo máximo que podía hacer en aquellos momentos.
"¿Ah?" Togo alzó una ceja al sentir como algo en su mano vibraba. Miro hacia esta, y pudo ver como el rubí lucía algo diferente: Su interior emitió un leve zumbido, como un enjambre de abejas revoloteando dentro de este, mientras que el signo en su superficie comenzaba a brillar.
Shirou se concentró en el dibujo.
Sól, así se llamaba. Según Waver, simbolizaba el rayo. Una runa podía usarse sabiendo que significaba tras dibujarla y meterle energía mágica.
... Por lo que debía de activar sus circuitos.
"¿La chica? Bah, nos la vamos a quedar." Continuó el hombre, soltando una carcajada mientras que sacaba una pistola de su cinto y la apuntaba hacia su cabeza. "¿Y el chico? Bueno, un accidente..."
Aquello bastó y sobró para que Shirou apostará todo en una sola pieza. Un disparo de adrenalina consumió su cuerpo, mientras que en su mente imaginó un rayo. Un poderoso rayo cayendo del cielo como en una tormenta.
"Oiga, jefe..." Intentó llamar la atención Togo, con un nerviosismo muy marcado mientras señalaba a la piedra en su mano. "Esto está..."
"¡Ahora no, Togo!" Le reclamó Kaburagi mientras preparaba el gatillo, solo para detenerse cuando el zumbido de la piedra se intensificó de tal manera que alertó a todos los presentes, quienes miraron como el brillo emitido por esta aumentaba y aumentaba, como si...
Kaburagi se alarmó y miró hacia el suelo, donde en sangre estaba mal dibujado un símbolo idéntico. Sintió como sus ojos se abrieron de par en par antes de poner su dedo en el gatillo.
Pero otro le ganó.
Los treinta circuitos mágicos de Shirou se activaron de golpe al unísono que este gruñía una sola palabra.
"¡SÓL!" Grito.
Y se desató el pandemónio, cuando la piedra rúnica explotó en la mano de Togo y liberó una onda expansiva que golpeó a todos los que estaban parados, siendo seguida por una descarga eléctrica que azotó brutalmente el aire con un despliegue de estática.
"Ugh." Kiritsugu se levantó, algo aturdido y rápidamente se puso en alerta. A su alrededor, todos los demás estaban intentando levantarse, mientras se recuperaban de la impresión a juzgar por los gemidos que emitían y las muchas veces que parpadeaban.
... ¿Qué demonios había pasado? De la nada, esa cosa que había salido del bolsillo de Shirou había comenzado a brillar, y este había gritado algo…
Viendo como el que había estado apuntando a Taiga no se había recuperado aún, descargó un tiro sobre este que le asestó en la cabeza.
El matón cayó hacia atrás, con el rostro en un rictus de estupor sin haber llegado a reaccionar siquiera, pero fue su muerte lo que pareció despertar al resto.
"¡Aghh!" Escucho a sus espaldas, y alcanzó a ver como Waver se había aprovechado también de la confusión para hacer estrellar el tubo de ensayo que había estado sosteniendo en el rostro del matón que le amenazaba, causando que este soltara su arma tras llevarse ambas manos a la cara, la cual se contornaba en una expresión de dolor. "¡AGHHHHHH!"
Corrió hacia Shirou mientras desenfundaba el cuchillo de su cinto, con el cual cortó las ataduras de sus manos. Le ayudó a levantarse y colocó ambas manos en sus hombros tras darle la navaja. "Shirou, escúchame. Ve a liberar a Taiga, y salgan corriendo de aquí lo más rápido que puedas, ¿si?" Le ordeno de la manera más conciliadora posible.
"¡Ah! Yo... yo." Shirou asintió antes de sujetar el cuchillo, y corrió hacia donde Taiga estaba parada, paralizada tras haber visto a Kiritsugu dispararle a alguien.
"¡Fuji-nee!" Exclamó, antes de comenzar a cortar el nudo con cuidado de que el filo no tocara sus manos. "¿Estás bien? Hay que salir de aquí, rápido." Dijo una vez que logró deshacerse del nudo.
Solo para ser envuelto en un abrazo de la nada por parte de la castaña que comenzó a balbucear su nombre mientras derramaba lágrimas. "S-Shirou." Intento decir, mientras que el pelirrojo correspondía levemente, solo para alarmarse con los gruñidos y gemidos emitidos por la pelea que se estaba desatando alrededor de los dos. "¿Q-que e-esta p-pasando?"
"Fuji-nee, tenemos que salir de aquí, ¿si? No es seguro." Shirou se armó de valor para decir eso, como si hubiera crecido un par de años en un instante. Un cambio que pareció sacar de su estupor a la castaña, quien asintió al ver la mirada decidida de su hermano menor.
Ambos corrieron, intentando alejarse lo más rápido que podían de la pelea que se estaba desatando en el lugar.
Apenas Shirou había corrido hacia Taiga, Kiritsugu se ocupó al moverse hacia un lado luego de que Kaburagi descargara un disparo con su arma sobre el.
Gracias a sus reflejos, consiguió evadirla por muy poco y tras ver el impacto que esta causó sobre los adoquines, lo agradeció inmensamente.
El olor del éter mezclado con la pólvora bastó para hacerle regresar a la realidad a la par que esgrimió su propia pistola y asestaba un tiro hacia el traficante.
Este, sin embargo, lo vio venir y con una agilidad sorprendente alcanzó a hacerse a un lado mientras disparaba dos veces a modo de contraataque.
"Tsk." Kiritsugu se cubrió con un pequeño contenedor, y aprovecho el pequeño respiro para tomar su Contender. Blandiendo ambas armas de fuego, emergió del otro lado y descargó un disparo doble sobre Kaburagi, cuyos ojos se abrieron detrás de sus gafas antes de realizar un gesto con su mano y gritar.
"¡Chikyū: Kyūden no Kabe!"
Respondiendo a un pulso de energía mágica, un muro se alzó a partir del asfalto debajo de él, parando en seco sus disparos, y proporcionándole un parapeto perfecto a Kaburagi para refugiarse, muy para el fastidio de Kiritsugu.
"Interferencia Natural de Tierra." Comento, mientras aprovechaba para rápidamente cargar de nuevo el Contender. "Y las mismas balas que él me vendió, pues claro. Sería estúpido si no usara sus mismos productos con la ventaja que estos dan."
Al parecer podía usar un hechizo simple para crear un muro a partir de elementos asociados a la tierra desde el suelo, una habilidad que a menudo había aprendido a odiar de los magi que emplearan trucos similares.
La capacidad de crear defensas de manera inmediata, por muy burdas que fueran era una ventaja difícil de ignorar contra el. A menos que tuviera artillería de varios rangos más arriba como un lanzacohetes, no tenía forma de abrirse paso a través de estas.
No, tenía que crear una brecha que le permitiera acabar todo. Algo difícil, considerando que requería al hombre vivo, por más que deseara verlo agonizando.
Sosteniendo el MDJ-09, corrió hacia el otro lado, intentando llegar hacia la parte desprotegida de la barrera y disparó, solo para alcanzar a distinguir a través del rabillo del ojo como uno de los hombres de Kaburagi, con un muñón grotesco en lugar de una mano corría hacia el sitio donde había visto que Shirou y Taiga habían escapado.
"Mierda..." Estuvo a punto de perseguirlo, pero un disparo de Kaburagi le obligó a correr en la dirección opuesta.
xXx
Correr a través del laberinto de contenedores era agotador, y más con toda la pila de obstáculos que se topaban a cada rato.
"Ugh." Se quejó Taiga, luego de subir y bajar de una caja. "Tiene que haber un camino más libre por aquí... Lo recuerdo."
"Solo esta este por ahora, Fuji-nee." Respondió Shirou. "Al menos no nos están siguiendo."
Fue en ese momento, en el que el pelirrojo aprendió que nunca debía de desafiar a los dioses de la ironía, porque justamente atrás de ellos vio la figura tambaleante de uno de los matones de los muelles.
"¡Tu!" Gruño el hombre mientras lo apuntaba de manera acusatoria con un cuchillo más grande que el que Kiritsugu le había dado. "¡Tú me hiciste esto!" Gritó, levantando su otra mano, cuya sola visión bastó para que tanto él como Taiga sintieran náuseas.
Su lugar lo ocupaba una cosa horriblemente quemada cuyos dedos así como más de la mitad de la palma brillaban por su ausencia. Shirou no tenía manera de saberlo, pero el hombre había sido prácticamente expuesto a una explosión de energía mágica en un rango no inferior a D sin protección alguna.
Solo lo identificaba como el que había estado sosteniendo la piedra rúnica antes de que eso... Lo que fuera que había sido pasara.
"Fuji-nee... Corre." Fue lo único que alcanzó a decir antes de darse media vuelta y correr tan rápido como le permitían sus piernas mientras Taiga apuraba el paso, sosteniendo su mano libre.
Los pasos que escucharon detrás de ellos indicaban que el hombre los estaba persiguiendo, y terminaron por agradecer que los obstáculos en el camino sirvieran para retrasarlo un poco.
Por casi un minuto entero, huyeron de él, consiguiendo incluso derribar una pequeña torre de botellas como un bloqueo más, que hizo que el matón soltara un gruñido de frustración.
Sin embargo, pronto terminaron por llegar a un espacio de contenedores... Cuya única salida parecía ser una puerta de barrotes cerrada con candado.
"¡Arriba!"
Taiga reaccionó mucho más rápido que Shirou, señalando hacia los contenedores a su izquierda, donde un par de cajas apiladas bien servían como escalones para ayudarles a trepar hasta la cima.
"¡Eso es!" Exclamó el pelirrojo, mientras que él y la castaña corrían hacia las cajas y comenzaban a trepar.
"¡¿A donde creen que van?!" Escucharon gritar a Togo, quien no se quedó atrás en intentar escalar las cajas, dispuesto a seguir persiguiéndolos, muy para el horror de los dos.
Taiga, siendo más fuerte y ágil no tardó en llegar algo más arriba, mientras que Shirou, quien solo podía usar una mano por completo gracias a estar sosteniendo el cuchillo, difícilmente podía seguirle el paso a la misma velocidad.
Algo que el matón que venía detrás de ellos se dio cuenta de ese detalle, porque aprovechó para descargar una cuchillada que por poco alcanza uno de los pies de Shirou.
"¡Quédate quieto, pequeño infeliz!" Gruño, antes de intentarlo de nuevo.
Shirou trago saliva mientras intentaba darle una patada desde ahí, pero sus pies no lograban alcanzar al hombre, quien seguía subiendo de una manera que le recordaba a una araña. Una araña inmensa y con ganas de comérselo vivo.
"¡Shirou, más rápido!" Escucho a Taiga decirle desde arriba, viendo como ella alcanzaba a subirse a uno de los contenedores encima de una pequeña plataforma por medio de una serie de ranuras incrustadas en uno de los costados.
Shirou alcanzó la plataforma y corrió hacia estas, solo para tropezarse, causando que Taiga gritara de angustia.
Clang!
El cuchillo escapó de su mano y fue a parar a menos de medio metro de él.
"Ugh." El pelirrojo no tuvo ni tiempo de recuperarse, pues escucho la risa maliciosa del hombre acercándose, volteo, solo para ver sus nudillos aparecer en el borde de la plataforma, seguidos de su rostro retorcido en una expresión de lo más cruel.
"Ya te tengo." Casi se lamió los labios mientras intentaba subir, causando que el pánico se apoderara del ojiámbar, dejándolo paralizado en aquel lugar a la par de que el matón terminaba por incorporarse sobre la plataforma y ahora caminaba hacia el.
Shirou se arrastró tan rápido como pudo mientras intentaba incorporarse, y sus dedos abrazaron el mango del cuchillo que se le había caído, consiguiendo levantarse con torpeza, solo para encontrarse con Togo quien le miraba sadísticamente.
"Ah, ¿así que vas a pelear eh?" El matón jugó con su navaja antes de hacer que apuntara hacia arriba e inclinara ligeramente su rostro a un costado. "Será duelo a muerte con cuchillos."
"... ¿Duelo a muerte... Con cuchillos?" Pregunto Shirou, mientras intentaba sostener de manera amenazadora el suyo, causando que Togo se riera más fuerte.
"¡Déjalo en paz, maldito!" Grito Taiga desde arriba, solo para ser ignorada por el matón, quien meramente se limitó a lanzar un tajo hacia Shirou, quien saltó hacia atrás.
"Ojo, ¿te gusta bailar entonces?" Togo asestó otro, que el pelirrojo esquivó al hacerse para un lado. "Muy bien, bailemos entonces."
Su única mano sana atravesaba el aire una y otra vez, buscando alcanzar el pecho de Shirou o alguna otra parte de él, todo mientras Taiga miraba horrorizada desde arriba.
No era ninguna pelea, o un duelo como el hombre había dicho. Era más bien un juego. Un macabro juego del gato y el ratón, donde el más grande tranquilamente se contenía, disfrutando el esfuerzo del pequeño mientras cultivaba ansiosamente el momento de darle fin.
"Jejeje, ¿que pasa?" Togo intentó apuñalarlo por séptima vez, burlándose de cómo el ojiámbar comenzaba a jadear ya del esfuerzo. "¿Te estás cansando? Eso no es bueno amiguito, si te cansas ahora... ¡Morirás!" De la nada, el cuchillo salió disparado hacia el frente y de puro milagro alcanzó a ser bloqueado por el que Shirou tenía, el cual estaba sosteniendo con ambas manos.
El pelirrojo apretó los dientes al sentir la presión, y dio un salto hacia atrás al ver que no podía empujar por más de un par de segundos la navaja del otro.
El hombre era más grande y más fuerte, claro que no podría ganarle. Eso, y tampoco sabía pelear con algo como eso.
Shirou mordió su labio inferior mientras seguía blandiendo el cuchillo, solo para comenzar a caminar hacia atrás tras ver como Togo se acercaba cada vez más, con las claras intenciones de seguir su juego.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando vio como faltaban menos de una decena de metros para llegar al borde de la plataforma, y si llegaba a quedar atrapado ahí...
"Pronto no habrá a donde correr, niño." Sonrió, meneando su cuchillo. "Tu solo quédate ahí."
'Piensa Shirou, piensa.' El pelirrojo rápidamente intentó idear algo que hacer, pues se le estaba acabando el espacio para hacerse para atrás. 'Es más fuerte... Y no se como usar esta cosa, tengo que hacer algo y rápido.'
Sus ojos color ámbar se fijaron en el cuchillo que sostenía, y luego en el que el hombre tenía.
'Es muy corto, no puedo alcanzarlo así... Pero si tan solo fuera más largo, como un shinai...' Entonces otra idea surgió en su mente.
"Trace on." Murmuró, y sus circuitos se manifestaron con un furor repentino, haciendo que Togo se hiciera inconscientemente hacia atrás en un despliegue de temor repentino.
Aprovechando que tenía ambas manos sobre el cuchillo, Shirou rápidamente canalizó energía mágica a través de este, alcanzó a cubrir toda su forma, pero en lugar de reforzarla como lo hubiese hecho antes, comenzó a palpitar ligeramente antes de alargarse ante los ojos del matón.
La hoja del cuchillo perdió grosor, sacrificando el duro núcleo que tenía por una longitud que era ahora el triple de la anterior. El mango tampoco se salvó, pues este y la guardia fueron recorridos hacia arriba en un intento por añadir aún más el volumen de la nueva cuchilla.
Y en un abrir y cerrar de ojos, en las manos de Shirou ahora reposaba algo que no podía llamarse un cuchillo. Más bien, algo parecido a un estoque.
Un estoque, horriblemente mal fabricado, pero que en manos del pelirrojo bien hubiera podido ser una magnífica katana.
"Wow..." Taiga se quedó boquiabierta al mirar aquello.
Shirou apretó su agarre sobre el mango y movió sus brazos de modo que la espada improvisada estuviera ahora en su lado derecho, mientras soltaba un suspiro.
"... Ustedes los magos y sus trucos." Maldijo Togo tras recuperarse de la impresión, antes de acercarse e intentar apuñalarlo nuevamente, solo para que Shirou descargara esta vez un tajo en diagonal que se lo impidió.
La hoja de su arma, siendo superior en tamaño a la de Togo cortó el aire y llegó a escasos centímetros de su brazo izquierdo, forzándolo a saltar hacia atrás con tal de evitar aquel golpe.
"¡Aghh!" Gruño, antes de intentarlo una vez más, causando que Shirou esta vez enviará un mandoble desde abajo por el lado opuesto, el cual no alcanzó a evitar del todo.
Al no ser tan dura, la punta de la cuchilla no penetró en el torso del matón pero sí alcanzó a dejar un ligero corte sobre su camiseta que le hizo soltar un respingo.
Shirou lo miró desafiante, y antes de que pudiera hacer algo, esta vez fue quien atacó primero. Una serie de estocadas formaron un asalto por parte del pelirrojo, quien blandía su espada improvisada una y otra vez contra Togo.
Las tornas habían cambiado. El criminal era mucho más fuerte que el niño, si. Y de haber tenido más agallas o ser más listo, hubiera podido encontrar una manera de sortear eso y desarmarlo.
Pero con el pánico de la situación en reversa, lo último que tenía en mente el hombre era realizar aquello. Muy ocupado estaba, intentando esquivar al hacerse para atrás las estocadas de Shirou, quien no le daba ni un segundo de descanso.
Otra de las ventajas que el pelirrojo tenía era muy simple. Con el cuchillo, algo que no sabía usar y que con un reducido alcance le era muy inútil, tenía todas las de perder.
Pero con algo más familiar para él como una espada de Kendo y pudiendo usar lo que él conocía, la cosa era muy distinta. Shirou no necesitaba derrotarlo en la pelea, solo debía de continuar con lo que estaba haciendo, para que su estrategia diera frutos.
"O-oye, espera." Intento razonar el hombre antes de casi chillar cuando la punta rozó su pecho. "N-no e-es n-necesar-io que h-hagas e-esto… ¡AHHHHHHH!" Sin darse cuenta de que había pisado más allá del borde y al estar distraído por el pánico, Togo terminó por caerse.
Shirou no se molestó en ver que había sido de él, optando por correr hacia el costado del contenedor donde estaban las ranuras y subir apresuradamente, sólo para ser inmediatamente abrazado por Taiga.
"¡Shirou! ¿Estás bien?"
El abrazo le había tomado con tanta sorpresa, que le hizo dejar caer la espada improvisada, la cual fue a parar a varios centímetros al lado de él, pero no le importo en esos momentos. Prefirió concentrarse en corresponder torpemente el abrazo.
xXx
Era oficial, Kiritsugu odiaba ahora con cada ápice de su ser a los usuarios de hechizos elementales de tierra. Cual fuera el misterio que estaba utilizando Kaburagi, por muy simple que pareciera era tremendamente efectivo en asegurar de que ninguno de sus disparos alcanzaran a darle.
"Tsk." Dejó caer un cartucho de balas, mientras colocaba uno más dentro del revólver antes de moverse hacia otro lado antes de que una de las paredes de asfalto que habían sido levantadas cayera sobre él, intentando sepultarlo.
Encima, tuvo que rodar con el fin de evadir un disparo más que por poco alcanza su pierna izquierda. Claro, no dejó sin castigar aquella acción pues descargo a su vez un par de su lado, que lastimosamente apenas alcanzaron a dañar otra pared de concreto que se alzo enfrente del traficante, protegiéndolo.
Una ventaja de los que empleaban hechizos elementales alineados bajo la Tierra, era que solo necesitaban pagar el costo de energía mágica para activar la configuración de sus misterios, usando el material que ya existían.
No tenían porqué gastar extra en generarlo, como sucedía con los de Fuego, Viento y hasta Agua. Y dado que se encontraban sobre suelo sólido, recursos para defensa no le faltaban a Kaburagi, cuya ofensa se limitaba a dispararle con su pistola y ocasionalmente causar que algunos de los muros se derribaran sobre el.
Escuchaba a la distancia los jadeos del hombre, lo cual era un indicio de que la pelea lo estaba agotando. Eso hubiera sido una buena señal de no ser por el detalle de que él estaba en el mismo bote.
'Bueno, nada puede empeorar.' Pensó sardónicamente, antes de que la punzada de su maldición lo castigara por haber dicho eso, causando que asestara un par de tiros más mientras se ponía a cubierto detrás de una caja. Tirando el Contender al suelo, rápidamente extrajo uno de los viales que había traído y lo bebió por completo antes de arrojarlo.
Recogiendo su Contender, su mirada se cruzó con uno de los matones de Kaburagi, quien de puro pánico arrojó la única arma que llevaba consigo hacia él, en un acto de desesperación.
La navaja pasó volando casi medio metro al lado de él pero no se volteo a admirar su trayectoria, optando por en su lugar apuntar con el Contender y apretar el gatillo en cuestión de un segundo.
Un boquete se abrió en la sien del hombre, quien se retorció antes de caer en tierra como una marioneta a la cual le habían cortado los hilos.
"Ah, ya terminaste con él." Escuchó a alguien hablar y apuntó de nuevo antes de ver que se trataba de Waver, quien al instante alzó ambos brazos por instinto.
"¡Oye, oye! ¡No me apuntes a mi!" Se quejó, antes de escuchar un disparo y bajarlos rápidamente. Kiritsugu retiró el revólver y suspiró.
"Sigues vivo." Comento, mientras aprovechaba para revisar cuantos cartuchos de bala le quedaban y realizó una mueca al ver que se trataba de solo unos tres.
"¿Qué quieres decir con eso?" Se quejó el joven.
"Nada." Respondió Kiritsugu. "¿Qué fue del otro hombre? Yo maté al que estaba amenazando a Taiga y a este."
"¿Que no eran cuatro sin contar a la morsa esa?" Pregunto Waver.
"El que estaba sosteniendo la cosa que Shirou hizo estallar fue a perseguirlos." Kiritsugu meneo la cabeza. "Intenté matarlo antes de que lo hiciera, pero Kaburagi me atacó de la nada."
"Maldición." Waver se puso en alerta. "¿Quieres que vaya a ayudarlos? El hombre quedó malherido por lo que le hice, eso solo deja al traficante."
Kiritsugu estuvo a punto de responder que si antes de escuchar como Kaburagi gritaba.
"¡Chánchú Tǔ!"
Algo impactó contra la caja y al instante un olor nauseabundo asaltó la nariz de los dos, obligándolos a apartarse de esta. Y fue una decisión acertada, porque la mitad superior del lado opuesto estaba siendo lentamente corroída por una substancia verde venenosa con una consistencia viscosa.
Vieron del otro lado, como el traficante estaba apostado al lado de uno de sus parapetos y sonreía con la mano extendida, en cuya palma frotaba un círculo mágico del mismo color con varios caracteres chinos grabados que giraban constantemente, emitiendo un brillo casi fluorescente.
"Ácido." Señaló Waver mientras sujetaba un nuevo tubo de ensayo algo diferente al que había usado antes de romperlo en la cara del matón que él había apuntado con una pistola. "Una bala mágica de este. Demonios, aquí si no podré hacer nada."
"Ve a ayudar a Shirou y a Taiga." Sentenció Kiritsugu mientras entornaba los ojos antes de dispararle otra vez a Kaburagi, quien meramente se escondía detrás de la pared. "Déjamelo a mi."
Era la segunda vez que eso ocurría y a decir verdad, Waver no estaba del todo entusiasmado, pero sabía bien lo que no podía hacer. "Muy bien. Los pondré a salvo." Dijo. "¿Por donde dices que se fueron?"
Kiritsugu señaló un pasillo angosto entre dos hileras de contenedores y preparó su arma otra vez. "¡Ve!"
Abrió sus ojos cuando vio un proyectil brillante de un jade opaco surgir de la nada, y saltó hacia la izquierda antes de que este alcanzara el lugar a donde había estado parado. La bala mágica hizo que el suelo emitiera un siseo intenso, antes de lentamente carcomer la superficie con la potencia corrosiva que cargaba.
Waver tragó saliva antes de asentir. "Suerte." Dijo mientras corría hacia el pasillo, dejando solos a los dos hombres que habían iniciado toda la situación.
"Solo quedamos tú y yo." Comentó Kiritsugu, blandiendo sus dos pistolas.
xXx
Habían decidido quedarse en el contenedor encima de la plataforma para intentar recuperar un poco el aliento y también de la impresión de lo que acababa de pasar.
"Shirou, ¿qué está pasando?" Pregunto Taiga de la nada. Ya no estaba tan alterada como la vez en que la había liberado en el muelle, pero se podía notar a leguas que aún tenía nervios.
Shirou suspiro, mientras miraba hacia la plataforma debajo de ellos y pensaba que comentar. Se suponía que cosas como esto eran algo que no debía de ser revelado, pero no tenía el valor para mentirle a Fuji-nee en esos momentos, no después de lo que había pasado.
"Es complicado, Fuji-nee." Finalmente se animó a responder antes de menear la cabeza ligeramente. "No sé por dónde empezar la verdad."
Taiga pareció tragar saliva antes de preguntar. "Esa explosion en el muelle... ¿Eres un Esper?"
Shirou reconoció el término de un anime y frunció el ceño antes de negar con la cabeza. "No, Fuji-nee... Solo hice magia."
Taiga se rió nerviosamente al escuchar aquello, mientras meneaba la cabeza. "La magia no existe, Shirou."
La respuesta del pelirrojo consistió en simplemente señalar a la espada improvisada, abandonada en un rincón del contenedor antes de cerrar sus ojos, concentrándose brevemente en un lapso de tiempo.
"Trace on."
Una copia idéntica de la misma espada apareció en su mano y emitió un leve brillo por un segundo antes de pasársela a Taiga, quien la tomó del mango con una mirada incrédula mientras miraba a la original.
"...P-pe-ro... ¿C-como?" Intento preguntar, titubeando con cada palabra antes de exclamar con sorpresa tras ver como la copia de la espada se estaba deshaciendo lentamente en sus manos a motes de luz. "¿Q-Qué está p-pasando?"
"Ah, lo siento..." Shirou lució un poco apenado mientras se rascaba la nuca. "No me dio tiempo de reforzarla, era solo una imagen."
"..." Taiga entonces recogió la original y la inspeccionó en silencio, pasando una mano por uno de los lados, cuidándose del filo. Esta era real, cien por ciento sólida; y recordaba bien como Shirou de alguna manera la había convertido en eso a partir de un cuchillo. "... ¿Esto es magia?"
El ojiámbar asintió. "Y hay muchos que pueden hacer eso y más cosas que yo. Los magos existen, cientos de ellos... Y papá y Waver-sensei son parte de ellos."
"¡¿Kiritsugu y Waver también?!" Exclamó antes de soltar un suspiro exasperado. "El mundo se volvió loco… ¿Y como que Waver-sensei?"
"Creo que el mundo ya estaba así, Fuji-nee." Comentó Shirou. "No puedo decirlo todo... Pero se que Kiritsugu estaba buscando algo por encargo de un amigo suyo, y que Waver-san vino aquí buscando algo robado, y entonces pues..." Se encogió de hombros antes de señalar hacia los muelles.
"Al abuelo se le escaparon un par de historias de cosas así una vez." Recordó la castaña. "Pero nunca pensé que iba a vivir una un día. Fue... aterrador. ¿Pero tu como estas, Shirou?"
"Preocupado por Kiritsugu y Waver-san." Admitió. "No me quiero ir sabiendo que los dos siguen ahí."
"¿Tu crees que Kiritsugu quisiera que lo estés si te dijo que teníamos que correr?" Pregunto Taiga, acariciando su cabeza, poniendo a Shirou en pausa, antes de asentir tímidamente. "¿Pero cómo nos movemos fuera de aquí si estamos arriba? Tendremos que bajar y ..."
Omitió el decir sus sospechas de que el maníaco del cuchillo se había caído, y tenía la ligera sospecha de que seguía por ahí esperándolos.
Taiga parpadeo antes de darse cuenta de que no habían considerado aquella posibilidad, pero antes de que pudiera hacer algo, vio a Shirou gatear sobre el contenedor hacia el borde.
"Oye, ¿a dónde vas?"
Shirou se llevó un dedo a los labios, pidiendo silencio hasta que llegó al lugar y se asomó por cautela.
Lo que lo recibió abajo fue un contenedor medio abierto que no tenía otra cosa que pescado y redes, y justo en medio de este y luciendo de lo peor yacía el mismísimo matón que al parecer había perdido el cuchillo en la caída y tenía una mirada perdida.
O al menos, eso creyó, pues apenas sus ojos se encontraron con los de él, el hombre emitió un grito de pavor mientras intentaba moverse del mar de pescado donde había ido a parar.
"¡¿Qué fue eso?!" Escucho a Taiga preguntar. Su voz, también escuchada por Togo causó que este se apresurara y consiguiera salir torpemente del contenedor, solo para caerse contra el suelo.
"Auch." Dijo Shirou, tensándose al ver cómo el hombre intentaba incorporarse con la única mano que tenía, y alcanzó a ver su rostro inundado ahora por la cólera. Tan concentrado estaba en ese intercambio, que no alcanzo a ver como alguien se acercaba de la única salida del claro.
"Lárgate de aquí." Dijo Waver, mientras extendía su mano y concentraba sus ojos en los del matón apenas este volteo a verlo. "Vete y nunca regreses."
"Ughh-Aghh." Togo emitió un gruñido ininteligible antes de correr a un costado de este e internarse por el pasillo donde se perdió. El joven pelinegro suspiro aliviado antes de mirar hacia arriba.
"... Waver-kun es un mago también... No era una broma... Jejejeje." Taiga comenzó a reír antes de caerse hacia atrás, causando que Waver alzara una ceja antes de comenzar a trepar con algo de esfuerzo por las cajas hasta llegar a la plataforma.
"... ¿Le dijiste?" Le pregunto a Shirou, quien solamente pudo asentir, pero no lucía realmente arrepentido.
Sin embargo, Waver no parecía estar de humor para tener el papel de un miembro más estricto de la Asociación. Se limitó a suspirar mientras llevaba una mano a la sien.
"¿Estás preparado para lidiar con eso, entonces?" Le pregunto.
"Lo estoy." Respondió Shirou, sorprendiéndose al ver que Waver dejaba que el fantasma de una sonrisa se posara en su rostro.
"Bien dicho. Me alegra que ambos estén bien." Asintió, antes de señalar a Taiga. "¿Se desmayó o qué?"
"No, estoy tratando de procesar todo." Respondió la castaña antes de levantarse y señalarlo acusatoriamente. "Y tú, tienes mucho qué explicar, Waver-kun."
"Oh, no. Que lo haga Shirou." Se lavó las manos el pelinegro, señalando al ojiámbar en turno, quien parpadeo antes de preguntar.
"¿Y el viejo?"
Una explosión a la distancia pareció responderle, porque vino justamente de donde estaban los muelles, y donde Waver había dejado a Kiritsugu.
"... Vio como ese tipo los estaba persiguiendo y me pidió que fuera ayudarlos." Respondió.
"¿Estás peleando solo?" Un escalofrío recorrió la espalda de Shirou al caer en cuenta de eso.
"Si, pero es solo una persona." Waver intentó tranquilizarlo. Sin saber que esas palabras tuvieron todo menos el efecto deseado en el pelirrojo. "El hombre responsable de todo esto."
Shirou miró hacia el sitio con una expresión perturbada, y reparó en un segundo contenedor a un metro debajo de donde estaba, uno que conectaba con una hilera formada de estos.
Antes de que Taiga y él pudieran hacer algo, Shirou ya se había dejado caer del contenedor al que estaba detrás de este.
"¡¿A dónde vas?!"
Pero Shirou estaba ya lejos, corriendo por el otro contenedor tan rápido como sus piernas se lo permitían. Por fortuna para él, el espacio más vasto entre dos de ellos no era ni de medio metro, por lo cual pudo saltarlo sin problemas hasta llegar a otro.
'Tengo que ayudarlo, tengo que ayudarlo.' Repitió en su mente como si de un mantra se tratase. Taiga estaba a salvo, Waver estaba con ella y solo quedaba una sola persona de quienes los habían secuestrado y amenazado.
Y Kiritsugu estaba peleando con ella, arriesgando su vida por ellos. A juzgar por las explosiones... No parecía estar ganando.
Era por eso que... Shirou no podía quedarse parado sin hacer nada.
Tuvo que escalar un par de contenedores más, para poder llegar a uno que daba directamente con el muelle. Una vez ahí, caminó hasta la pared del borde y miró por encima.
El lugar era muy diferente a como había estado varios minutos atrás. Para empezar, había numerosas pilas de piedra y concreto por todo el lugar y más de una grieta en el suelo.
Era más o menos la insana mezcla entre una obra en construcción cuyos albañiles se habían rebelado y una batalla campal.
Rastros de quemaduras, y más una pequeña hoguera podían verse a lo largo de este, acompañadas con una bocanada de humo que se estaba alzando. Era casi imposible que alguien no viera eso desde afuera.
El sonido de disparos lo regresó a concentrarse en los muelles, y pudo ver a una figura negra corriendo de un punto a otro, mientras que desde su mano emergía el ruido.
Del otro lado, vio como una de las pilas se juntaba con otra, formando una pared improvisada que protegió a un hombre que estaba detrás de ella del disparo.
Este se dio la vuelta y jadeo, como si quisiera descansar, permitiéndole a Shirou ver que se trataba del hombre que le había pisado, lo cual causó que soltara un respingo.
Sin embargo, el hombre no parecía haberlo visto. En su lugar, se concentró en sacar algo de su bolsillo. Todo eso, mientras Shirou distinguió a Kiritsugu, quien al parecer en algún punto había abandonado su gabardina y sostenía dos pistolas.
Su padre corrió entre los pilares de piedra, decidido a dar un rodeo por la protección del hombre, quien meramente sonrió antes de mostrar una especie de cristal en su mano y romperlo.
Incluso a esa distancia, Shirou alcanzó a oler algo de energía ambiental ser liberada y su corazón dio un vuelco cuando el hombre apretó su puño y al instante formó una especie de círculo raro hecho con luz en el aire.
"¡Chánchú Tǔ!" Grito, y del círculo emergió algo que Shirou no pudo describir más que como una esfera verde viscosa que salió disparada contra Kiritsugu muy para el horror del pelirrojo.
La bala se expandió como un manto y aterrizó sobre el suelo, corroyendolo horriblemente y sin dejar rastro alguno de su padre adoptivo.
"..." Shirou apretó los puños al ver eso, y sintió algo intentar estallar dentro de él cuando el hombre comenzó a reírse.
... Solo para soltar un grito de dolor cuando una bala pareció rebotar con una de las paredes cuando se asomo, y alcanzó a darle en la mano con la cual sostenía su pistola, derribandola de esta.
Kiritsugu apareció del otro lado, completamente ileso mientras descargaba un par de disparos más que estuvieron a nada de alcanzar al traficante.
"¡Aghhhh! ¡Maldito!" Gritó nuevamente el hombre antes de juntar ambas manos en una palmada.
"¡Chikyuu: Jishin-no-Uo!"
Al menos unos veinte metros a la redonda, el suelo comenzó a temblar. Los pilares de piedra y concreto se agitaron hasta romperse, y Kiritsugu se tambaleo, estando a casi nada de perder el equilibrio.
A lo largo del lugar, resonaban no solo las estructuras creadas con magia, sino que también la risa del traficante ante el despliegue de su poder.
Básicamente había creado un pequeño terremoto concentrado en una sola área, y lucía todo menos afectado por eso.
"¡JAJAJAJAJA!" Se burló el hombre mientras veía como su oponente se esforzaba para mantenerse de pie, sacrificando así cualquier oportunidad de contraatacarlo. "¿No te gusta esto? Que mal."
Haciendo un gesto con una de sus manos, el mini-terremoto pareció intensificarse ligeramente, hasta el punto en que Kiritsugu tenía que estar moviéndose de un lugar a otro. Y para limar asperezas, su enemigo no estaba solo contento con mantenerlo ocupado con el temblor.
"¡Chánchú Tǔ!" Gritó una vez más, desatando otra bala mágica de ácido, que Kiritsugu evadio por poco alcanzando a moverse a una velocidad que apenas podía seguir con los ojos.
Sin embargo, el hombre no parecía mostrar indicios de detenerse, pues tras un intervalo de haber disparado, desató otro proyectil igual de peligroso que el primero, que si bien alcanzó a ser evadido, estaba claro que Kiritsugu no podría repetir aquella maniobra mucho tiempo.
Y menos viendo que el ácido parecía estar ocupando cada vez más espacio a lo largo del lugar, rápidamente disminuyendo el número de sitios a donde podría correr.
"Tengo que ayudarlo." Dijo Shirou. "... ¿Pero cómo?"
La espada que había creado con Alteración a partir del cuchillo que Kiritsugu le había dado estaba en el contenedor donde la había dejado. Claro, estaba seguro de que podría proyectar una y reforzarla, pero...
"¡JAJAJAJAJA!" Las carcajadas del hombre seguían taladrando sus oídos, mientras este disparaba nuevamente otra saeta corrosiva.
¿De que le serviria tener eso si estaba demasiado lejos para poder usarla? Tendría que saltar al menos unos doce metros desde donde estaba para poder llegar al muelle, y aun si no se rompiera las piernas, todavía tendría que moverse hacia el hombre sin que este se diera cuenta de su presencia.
... No, algo más tenía que hacer.
'Piensa Shirou, piensa.' Entorno sus ojos mientras se concentraba en la escena que tenía debajo de él. 'El tipo está usando una especie de hechizo que causa esos temblores... Y también dispara unas balas ácidas que están quemando todo... ¿Pero de verdad se pueden usar dos cosas así al mismo tiempo? ¿Cuánta energía mágica tiene?'
Entonces, vio como el hombre apenas terminando de disparar otro proyectil sacaba un cristal azulado de su bolsillo, el cual rompía mientras se tensaba en donde estaba parado.
Casi al instante, la intensidad del temblor pareció aumentar un poco.
Los ojos color ámbar de Shirou se abrieron de par en par al recordar cómo había sacado otro cristal parecido y lo había roto antes, solo para después usar ese hechizo de ácido.
El ya familiar olor de la energía ambiental alcanzó su nariz nuevamente, causando que el pelirrojo se diera una idea de lo que estaba pasando.
'Esos cristales. De alguna manera, deben de tener energía ambiental y al romperlos, la absorbe rápidamente y la usa para alimentar sus hechizos.' Dedujo, antes de morder su labio inferior. 'Esto es malo, significa que en tanto tenga esos cristales, no se va a quedar sin Od.'
Y como probando su punto, el hombre disparó otra bala de ácido, la cual estuvo mucho más cerca de alcanzar a Kiritsugu que las anteriores y encima lo estaba acorralando en una pequeña pila de piedras.
"Si tan solo pudiera evitar que usara ese hechizo..." Comentó mientras veía la mano sobre la cual se manifestaba ese círculo de luz. "Como si pudiera arrojar algo antes de que lo hicier..."
Como si un foco se hubiera encendido en su cabeza, una idea repentinamente apareció en su mente. "Un dardo..."
Arrojar un dardo justo cuando el hombre planeaba usar su hechizo de ácido a su mano o a él, causando que se distrajera lo suficiente para que este no sucediera y Kiritsugu pudiera salir de ese apuro.
Pero...
"No, está muy lejos. Aún si uso todas mis fuerzas, no alcanzaría a arrojar el dardo hasta ahí.." Comentó desanimado. "No tengo tanta fuerza, si tan solo hubiera una manera de..." Miro entonces su brazo derecho.
"Ya veo, y oye. ¿Que era eso que estabas haciendo con tus manos? Pude oler como estabas usando tus circuitos ahí."
"Solo Reforzamiento." Waver miró sus manos y movió los dedos de estas. "No suelo cargar personas dormidas a menudo, ¿sabes? Una cosa es transportar libros y cajas, otra es esto."
"¿Se puede usar Reforzamiento en uno?" preguntó Shirou boquiabierto, causando que Waver dejará escapar otro gruñido exasperado mientras se llevaba una mano a la sien.
Otro recuerdo, de minutos más adelante.
Waver resoplo de buena gana. "¿Sabes porque es difícil reforzar una cosa que puedas tocar? Porque no todos los materiales de algo son buenos soportando la energía mágica, y porque resisten la invasión de esta. ¿Cuál es la diferencia con uno? Es muy simple, lo estas haciendo en tu propio cuerpo, uno que ya conoce esa energía y te deja que la canalices a través de este."
Shirou alzó una ceja. "¿Pero no que tener nuestros circuitos mágicos abiertos nos lastima?"
"Es un caso muy distinto." Waver meneo su cabeza. "Tener tus circuitos activados significa que estás dejando pasar od por ellos. Eso solamente puede llegarte a lastimar si estos se sobre-calientan por tenerlos así durante mucho tiempo, o si estas pasando más energía mágica por estas de la que pueden soportar."
"¿Ah? ¿Como que más de la que puedan soportar?" Pregunto Shirou.
"Tus circuitos mágicos son como cables, tienen también su propia calidad que determina cuanta energía mágica en forma de unidades pueden aguantar cada uno." Continuó Waver. "Lo mismo pasa si intentas usar un hechizo que no conoces muy bien o está fuera de tu alcance.
Reforzamiento en ti mismo tiene otros riesgos, pero eso es solo si exageras o no te concentras en donde ni como estas enviando la energía mágica. ¿Entiendes?"
"Si refuerzo mis piernas, ¿podría correr más rápido entonces?"
"No solo eso." Waver continuó. "Un Reforzamiento en tu cuerpo, no importa que tan débil sea, te permite el superar tus límites físicos. ¿Ves las Olimpiadas? Si pusiéramos de la escala de uno al diez a una persona absolutamente normal, que esta use Reforzamiento la coloca al mismo nivel de un atleta sin problemas, y si uno de estos usara ese hechizo, su nivel sería muchísimo más alto."
"Eso es." Dijo en voz baja. "Solo tengo que reforzar mi brazo para poder aumentar la fuerza de este."
Estaba a punto de colocar su mano izquierda sobre su brazo contrario cuando se detuvo.
"Pero sí el cómo reforzar tu cuerpo para ayudarte."
"Ah, el señor Waver me dijo que eso era fácil de hacer." Comentó Shirou, recordando haberle preguntado al joven al respecto varias horas atrás.
"Oh, ¿en serio?" Kiritsugu parpadeo. "Quería que te acostumbraras a reforzar otras cosas primero antes de pasar a eso. ¿Porque crees que te dije que no te enseñaría nada más hasta que me mostraras el poder reforzar catorce lápices seguidos sin romper ninguno?"
"Hmmm." Shirou se concentró en la pregunta antes de intentar adivinar. "¿Porque querías que pudiera controlar mi energía mágica para no hacerme daño cuando lo intentara conmigo?"
"Exactamente." Respondió Kiritsugu. "Imagina que intentaras reforzar algo como tus ojos y no pudieras tener el mismo control..."
Si no lo hacía bien, su brazo se iba a romper o peor.
Titubeo un momento, no permitiendo que sus dedos tocaran la piel de su miembro, pensando en esa advertencia.
"¿Puedo hacerlo?" Se preguntó, antes de mirar al paraje, para ver como Kiritsugu había abandonado la pila de piedras en favor de un contenedor cuya mitad estaba fundida tras ser expuesta a una de las balas ácidas.
Su padre aprovechó un segundo de calma del temblor para disparar contra el traficante, quien tomó cubierta antes de reanudar su terremoto en miniatura.
"¡Agh! No tengo mucho tiempo." Protesto el pelirrojo, apretando los dientes. "No me queda de otra."
Y entonces descansó su mano en su brazo, antes de activar sus circuitos.
"Trace on." Murmuró.
'Okay, Shirou. Vas a reforzar tu brazo, primero hay que leerlo.' Pensó mientras usaba un pequeño análisis estructural en la extremidad que no duró ni unas milésimas de segundo. 'Muy bien, ahora hay que concentrar la energía mágica. Recuerda lo que Waver dijo... Ya está adentro de mí, solo necesito concentrarla en mi brazo.'
Se enfocó en la imagen de este que había en su cabeza antes de adentrarse, y logró atisbar el río que representaba el flujo de od corriendo a través de sus circuitos.
'Relájate.' Continuó mientras lo tomaba. 'Es parte de ti, no puede rechazarlo, es parte de ti.'
Dos unidades de energía mágica, que utilizaba para reforzar algo usualmente salieron del flujo y comenzaron a envolver su brazo.
'Recorrelo, es como si fuera una armadura. No te va a hacer daño.'
A medida que pasaba su mano por encima de este, comenzó a ver como las líneas luminosas de sus circuitos se alineaban, como representando lo que estaba haciendo, y cuando llegó hasta su hombro, estas recorrían toda la longitud de este.
"Hah." Jadeo Shirou mientras miraba el resultado. "Lo siento muy raro." Dijo antes de mirar el suelo y sin pensarlo bien, darle un puñetazo.
Donde antes se hubiera roto los dedos por intentar tal cosa, sus ojos se abrieron de par en par al ver como el metal se abolló un poco y lo único que había sentido en su mano había sido tan solo un cosquilleo.
"Woah." Dijo, antes de sacudir su cabeza y mirar al escenario. "¿Qué estoy haciendo? No puedo distraerme."
Y parecía que en ese tiempo, Kiritsugu había terminado por quedar acorralado nuevamente, pero esta vez contra un muro de contenedores mientras que todo enfrente de él estaba cubierto por los estragos del ácido.
Aun desde ese lado, Shirou podía notar la frustración de su padre adoptivo, quien saltó hacia la izquierda con tal de evadir otra de las balas de ácido, la cual impactó contra los contenedores, comenzando a derretir una parte de estos.
"¡Rayos!" Maldijo Shirou. "Tengo que preparar el dardo ahora." Dijo mientras preparaba su mano izquierda para proyectar la saeta.
Inmediatamente, una imagen idéntica de los que usaba para practicar apareció en esta, lista para ser reforzada. El proceso para volverla más resistente no le tomó nada gracias a todas las veces que lo había hecho antes.
Satisfecho, la colocó en su mano derecha y se preparó para arrojarla antes de fruncir el ceño y mirar el proyectil, mientras meneaba la cabeza.
"Es muy... pequeño." Sentenció, dándose cuenta.
La proyección del dardo era bastante ordinaria, aun si estaba reforzada. Su aguijón, difícilmente era tan grueso como un clavo y su cuerpo realmente no destacaba mucho.
Incluso con la fuerza de su brazo temporalmente aumentada. ¿De verdad algo así de pequeño podría darle en la mano a ese hombre?
"Necesito algo más grande, pero ugh. Ni siquiera puedo usar Alteración para cambiarlo porque está hueco." Protesto. "Ojalá hubiera visto algo así. Algo más como un arma..."
El siseo regresó, con el doble de fuerza, llenándolo de un pánico inmenso que solamente aumentó al sentir como ese algo se estaba acercando.
"̵̘̘̫̌̾ş̵͕̠̱͕́̈́̾S̷̮͔͕͔̘̐͗͊̓͘͜͝s̸̠͇̮͉̞̙̟̥̎͌̂͊̅͝S̷̨̤̜̙͎̻̟̈́͒͊̈́̉̚s̷̹͎͓͙̒́͗͝S̶̮̩̀̐̃͛̾ṣ̷̪̹͉̌́̍͂S̷̗̙̚s̶̩̳͍̙̻̝̼͒́̏̓͒̏̈̈́ͅṢ̶̘̳͚̏͊͌̏̅s̷̥͚̤̗̄̉~̸̢͓̀͑"̶͚̙͖̥̩̖̲̋̇̈́̀͊͋̕͘
Cerró los ojos, tratando de conjurar una y otra vez en su mente la imagen del martillo siendo disparado a medida que el pavor amenazaba con hacer estallar su corazón.
No quería mirar, no quería mirar.
"̵̘̘̫̌̾ş̵͕̠̱͕́̈́̾S̷̮͔͕͔̘̐͗͊̓͘͜͝s̸̠͇̮͉̞̙̟̥̎͌̂͊̅͝S̷̨̤̜̙͎̻̟̈́͒͊̈́̉̚s̷̹͎͓͙̒́͗͝S̶̮̩̀̐̃͛̾ṣ̷̪̹͉̌́̍͂S̷̗̙̚s̶̩̳͍̙̻̝̼͒́̏̓͒̏̈̈́ͅṢ̶̘̳͚̏͊͌̏̅s̷̥͚̤̗̄̉~̸̢͓̀͑"̶͚̙͖̥̩̖̲̋̇̈́̀͊͋̕͘
La sorpresa hizo que abriera sus ojos, topándose con la misma pantalla roja y sin señal alguna de algo más.
Pero entonces...
"̵̘̘̫̌̾ş̵͕̠̱͕́̈́̾S̷̮͔͕͔̘̐͗͊̓͘͜͝s̸̠͇̮͉̞̙̟̥̎͌̂͊̅͝S̷̨̤̜̙͎̻̟̈́͒͊̈́̉̚s̷̹͎͓͙̒́͗͝S̶̮̩̀̐̃͛̾ṣ̷̪̹͉̌́̍͂S̷̗̙̚s̶̩̳͍̙̻̝̼͒́̏̓͒̏̈̈́ͅṢ̶̘̳͚̏͊͌̏̅s̷̥͚̤̗̄̉~̸̢͓̀͑"̶͚̙͖̥̩̖̲̋̇̈́̀͊͋̕͘
El infernal siseo sonó una vez más, pero no provenía detrás de su espalda ni de ambos costados.
Venía desde arriba.
Alzó su rostro y se topó con el horror.
El cielo, si es que así se le podía denominar a la espesa cortina rojiza que lo cubría todo estaba siendo ocupado por una mole inmensa y negruzca de la cual surgían ocho cuellos titánicos y abultados que terminaban en ocho cabezas igual de repulsivas que abrían sus fauces de par en par, mostrando las hileras de colmillos y los abismos a los que conducían.
"̵̢̢̢̳̞͇̜̥̯̮͔̣͔̼̤͕͈̳̼̼̹̙̫̜̘̳̗̖͔̲̳̹̳͙̅̽͋͗̈́̅̀͊̌͒̎̅́͑̋͋̋̂̄̈́̄̈́̿͜ś̵̛̗̳̺͓͙̱̙͉̤̩̲͈͙̠̩͙͎̼̃̍̋̇̄͛̓͂͆̆̐̓̊̀̇̄͛̉̂͒͛͝ͅŞ̸̧̢̞̜̺͔̘̯̹̙̟͍̺͕̮͎̼̗̩̞̝̹̲̣͙̳͓͔͎̦̞̩̟̣̯̟̰͕̞̼̆͌̏̓͗͒̆͗̃̌̔̀̐͌̓̔͂̆̈́̌̒̑̐̋̊̏̕̕͜͜͝͝͝͝͝ͅs̸̨̢̡̛͇̦̣͎͚̝̪͙͕̬̟̳̮̠͉͎͉̳̤͍̪̭̬̻̱̠̫̤͖̲̞̳̦̪̪͖͑͆̋̇͆͆̈́̀̾́̀̊̒̓̓̀̉̋͊̌̃̑͐̓̀̀̈͒̈́̽̇͒̔̇̚͘͘͘͘͘͜͝ͅͅŜ̷̺̺̥̞̩͍̣̜̝̫͕̝̤̥͈̝̖̳͙̜̘̱̱̪͕͚͉͖͚̗̭͚̱͈͍̝̦̲̱̖̩͚̰̯͍̈́̽̂́̇̽͌̏̽̂̈́͊̔̈̽͂̉̓̎̔͛̊̀̈͛̋͋̍͊͌̏́̒̑͘͝͝s̸̡͖̱͔̙̺̙̔̉̅̈́̒̓̃̏̈̍̍͋̈̿̓͑̃͗͊͘͝S̴̢̨̢̨̡̬̣͓̩̻̟̠͈͕̱͖̗͈̝̱̺̺̬̼̫̣͈̖͚̫̘͗̾͜s̴̨̧̡̡̧̛̪̪̥̝͎͖͉̪̞͎̗͚̮̠̙͖̗̻͔̣͔͚̜͉͕̱̭͉̮͇̝͙̳̻̰͕̯̲̠͇͗̍̑̐͛̈́͛̀̐̑͑̄̍̋̓̐͑̇̏̓̾̀͛̑̃̒͒͊̔́̅̎̈͊́̕͘̕̚̚͜͝͠͝Ş̴̤̙̣͕̟̱̽͊͊͑̋̾̈́̈́s̵̛̬̪͖̣͔̪̖͇̲̤͓͕̟̩̪̺͕͍̦̣͍̭̞̩͓̱͐͐̌̽̔̓̔͂̈́̐̾̎̃͆̅̒̈́͝Ş̷̡̜̯̺͖͇̦̳̜̩̱̟̘̤̯͇͓̥̱̯̼̖̙̰̬͙̟̜̈́̎̉͂͊̓͜͠ͅͅs̵̢̨̢̻͓̥̱͎̖̘̯̙̣͍͎̪̬̤̳̮̻̲̫̥̝̯͈̪̒͆͐̀̾̄͛͛̑̄̍͝͝ͅ~̷̢̧̢͚̣̝͍̠͕͍̲̱̻̺̫͈͇̗̱̫̘͕̙̜̖̦̜̹̤̲̼̯͍̳͋̽̄̇̑̈̓̓͝͝ͅ"̵̢̢̧̨̧̧̢̧̻͈̝̯͙̣̮̩̙̠̘̻̣̩̱̣̟̘̝̫̬̫͖͓̭͉̺̥̦̮̝͉̦̺͔͌̆́̍̽̔̕̕͜͝͝
Sisearon las ocho cabezas, antes de descender desde las alturas rápidamente, todo mientras él no podía hacer nada más que gritar y gritar...
Aquella pequeña pesadilla, o visión, lo que fuera que había visto en ese Kunai le asaltó de la nada. Un arma que había leído en ese Ryokan de Fukuoka en un intento para saber si era real o no.
Ahí tenía una. La pregunta era, ¿podría proyectar eso y usarlo para lo que necesitaba?
Shirou trago saliva, plenamente consciente de que cada segundo que desperdiciaba no poniéndose de acuerdo en lo que debía hacer, era uno en que Kiritsugu estaba cerca de lo peor.
Como probando su punto, escucho la voz del hombre mofándose abiertamente.
"¡Se te están acabando los lugares para esconderte, Emiya!" Dijo el traficante como si estuviera anunciando una oferta. "¡Puedes moverte más rápido de lo que puedo ver! ¡Pero de nada te sirve cuando no hay sitio donde quedarse parado, JAJAJAJAJA!"
"¡Ay, carajo!" Shirou gruñó antes de volver a cerrar sus ojos mientras extendía su palma izquierda hacia arriba.
"Trace on."
Análisis Estructural, el hechizo que permite a uno ver la forma de las cosas y su historia.
El recuerdo del punzón de carpintería convertido en un arma se manifestó en su mente, acompañado por las memorias que había avistado en su interior.
Proyección, el hechizo que permite a uno crear una imagen de algo en tu mente a cambio de energía mágica.
La aparición conjurada en su cabeza comenzó a aparecer lentamente, con una tonalidad semi transparente en su palma.
Alteración, el hechizo que permite a uno cambiar la forma de algo de acuerdo con la que uno se imagina así como darle cosas que no tenía antes a cambio de energía mágica.
'Mas, más.' Presiono Shirou, apretando los dientes por el esfuerzo. 'Tiene que estar lleno, tiene que estar completo.'
En su cabeza, el plano de la imagen del punzón mostraba su hueco interior intentando estar siendo ocupado por una masa fantasmal.
Pero la nube no parecía querer formar parte de esta, deshaciéndose una y otra vez pese a sus esfuerzos.
'Vamos, vamos.' Gruñó. 'Si no lo haces, Kiritsugu va a...'
Y las burlas que seguía escuchando del hombre que amenazaba a su padre sirvieron como un estímulo increíblemente eficaz, pues la nube se terminó por solidificar dentro del kunai forzosamente, causando que la imagen pareciera adquirir mayor substancia.
Y por último...
Reforzamiento, el hechizo que permite a uno endurecer y mejorar la habilidad de un objeto a cambio de llenar su forma con energía mágica.
Para mejorar la transferencia, Shirou hizo pasar su mano derecha por encima de la proyección. A medida que su mano la recorría, el color de la hoja se oscureció al endurecerse, sus facciones se hicieron más afiladas, el mango adquirió varias ranuras, y el anillo del extremo opuesto pareció brillar.
"Haaah." Shirou contempló lo que tenía en su mano y asintió antes de balancearlo con la otra. Si, este verdaderamente se sentía como un arma que podía usar.
Solo sostenerla, parecía haberle dado un nuevo impulso.
"Muy bien, aquí voy." Dijo mientras se incorporaba lentamente de donde estaba, pues había pasado todo ese rato agachado contra el borde y no podría arrojar el kunai bien desde esa posición.
Sus dedos apretaron el mango firmemente mientras soltaba un suspiro que no sabía que había estado reprimiendo. Entonces levantó su brazo derecho y lo movió hacia atrás mientras buscaba su blanco a apuntar.
'... ¿Qué? ¿Qué es esto?' Pensó tras sentir como su postura era cambiada a una que nunca había usado. 'Así no es como arrojó un dardo. ¿Qué? ¿Como?'
Sus ojos se abrieron una vez que alcanzó a identificar la causa de tal cosa.
'Lo estoy... ¿Recordando del Kunai?' Si, por muy absurdo que sonara, esa era la única explicación que tenía. El punzón recordaba, una de las memorias que había visto era igual.
El dueño lo había sujetado de aquella manera mientras apuntaba hacia la mano de otro. Tan solo eso había bastado para que su brazo estuviera intentando imitar al de esa persona.
'Bueno, no importa.' Razono, una vez que enfocó sus ojos en el escenario. 'Solo necesito concentrarme en esto. Tenga una sola oportunidad para lograrlo.'
Como si fuera una premonición, vio como Kiritsugu finalmente parecía haberse quedado atrapado en un callejón sin salida. En ambos lados, solo habían contenedores, y alrededor suyo enfrente estaban los restos de un charco de ácido de tamaño no menor.
Para colmo, el temblor hacía difícil que siguiera en ese lugar sin estar en riesgo de perder el equilibrio y caer en el ácido. Pero eso no era nada comparado con lo que estaba por ocurrir.
"Atrapado como una rata, al fin." Sentenció el traficante mientras comenzaba apretar uno de sus cristales hasta romperlo en docenas de fragmentos. La risa de este se ahogó por un segundo gracias a un quejido que emitió, seguramente por haber absorbido la energía, pero continuó después de aquella pausa. "¿Unas últimas palabras?"
Shirou entorno sus ojos mientras apretaba aún más el agarre que tenía sobre el kunai, haciendo su brazo un poco más hacia atrás. Casi como correspondiendo a su cólera, la hoja de este emitió un destello pasajero.
Como lo había hecho tantas veces antes, Shirou imaginó una diana a donde quería mandar el dardo. Un círculo como el que visualizaba se le apareció en su mente justamente en la mano derecha del hombre, quien apenas la estaba alzando.
'Ahí está.' Pensó. 'Ese es el objetivo.'
El círculo luminoso apareció justamente en esos momentos, mientras el hombre seguía hablando. "¿Nada que decir entonces? Bah, allá tú."
Como si quisiera afirmar más la trayectoria que Shirou deseaba que la saeta recorriera, el pelirrojo apuntó con el índice de su otra mano a la del hombre.
'Tranquilo, tranquilo.'
El hombre se rió una última vez antes de comenzar a cargar su hechizo a juzgar por cómo aumentaba el brillo del círculo.
'Un solo tiro'. Una sola oportunidad.'
Extrañamente, en lugar de tensarse, su cuerpo pareció relajarse ante aquellos pensamientos, pero sin perder ni un segundo la decisión de arrojarla en el momento indicado.
"Muere entonces, Kiritsugu Emiya." El hombre pareció concentrar toda la energía mágica que tenía disponible en su mano, listo para lanzar el letal ataque que lo terminaria todo.
Irónicamente, alguien más se le adelantaría.
'¡Ahora!'
"¡Hyaaaaah!" Con un alarido que exclamó para sacar fuerzas, Shirou terminó de balancear el kunai y rápidamente impuso su brazo derecho hacia adelante antes de arrojar el kunai.
La cuchilla surco velozmente el aire, cortándolo con un zumbido aterrador con una potencia que superaba por creces a todo lo que el pelirrojo había arrojado antes.
"¡Chá-AGHHHHHHHHHHH!"
Kaburagi ni siquiera pudo terminar su hechizo antes de que el kunai terminará por clavarse en su mano, atravesándola limpiamente. El círculo mágico se disipó, y sangre comenzó a caer de la herida mientras que el hombre gritaba a los cuatro vientos de dolor.
"¡AGHHH! ¡MALDICIÓN! ¡DUELE, DUELE!" El rostro de Kaburagi se contorsionaba en una expresión de agonía inmensa y al perder la concentración, el hechizo del temblor terminó por deshacerse, muy para el alivio de tanto Shirou como Kiritsugu, quienes veían con una fascinación casi morbosa como el hombre estaba reducido a eso.
Tomando el mango del kunai con su otra mano, Kaburagi gruño mientras jalaba de él con todas sus fuerzas, soltando otro grito más cuando retiró la cuchilla de su mano y la arrojaba lo más lejos posible hasta que fue a parar a uno de los pocos charcos de ácido que quedaban.
"... Mi mano..." Dijo, mirando el boquete que había quedado abierto de lado a lado en esta. "¡Mi maldita mano! ¡AGHHHH!" Gritó nuevamente mientras se daba la vuelta, y al mirar hacia arriba sus ojos se posaron en la figura de Shirou, quien seguía parado sobre el contenedor.
"¡TU!" Le acusó, señalándolo con la otra mano. "¡TU ME HICISTE ESTO, HIJO DE PUTA! ¡TE VOY A MATAR, LO JURO POR EL MISMÍSIMO BUDA, TE VOY A MATAR!"
La manera tan intensa de como lo decía hizo que el pelirrojo diera un par de pasos hacia atrás, inquieto.
"¡Jefe! ¡Jefe!" Escucho abajo causando que parpadeara tras ver cómo el hombre que había hecho que se cayera de la plataforma a un contenedor de pescado y que Waver aparentemente había hipnotizado para que saliera corriendo.
"¿Togo?" Kaburagi lucio incrédulo un segundo antes de recuperarse de la sorpresa y dirigir su atención otra vez hacia Shirou. "Imbécil, ¿dónde estabas? Ve a matar a ese niño, maldita sea."
Togo siguió a donde le indicaba su jefe y apenas miró a Shirou, grito horrorizado mientras negaba con la cabeza. "No, jefe, no. ¡Ese niño le hizo esto a mi mano y me amenazó con una espada!" Dijo frenético, mientras mostraba su muñón horriblemente mutilado.
"¡Y le hizo esto a la mía!" Respondió Kaburagi, señalando al hueco que tenía su mano. "¡¿Para que te pago?! Condenado inútil." Gruño, antes de intensificar su mirada. "¡Ahora, vas a obedecerm-!"
Una bala silbó, pasando muy cerca de ambos e impidiéndole terminar su hipnosis.
Kaburagi abrió los ojos al voltear, y ver como Kiritsugu saltaba entre los charcos de ácido mientras le apuntaba con ambas pistolas, más que dispuesto a terminarlo ahí mismo.
Miró entonces a la lancha que le había dejado Ren aun en el muelle, y no se lo pensó dos veces. "¡Corre idiota, corre!" Le ordeno, mientras daba el ejemplo tan rápido como sus piernas se lo permitían.
Togo titubeo por un instante antes de que el comando se apoderara de su mente, haciendo que obedeciera. Y los dos corrieron por el borde del claro que conducía al final de los muelles, donde les esperaba la lancha.
Kiritsugu, cansado por todo el esfuerzo que había gastado en sus intentos para sobrevivir al letal combo de disparos corrosivos y temblores concentrados de Kaburagi, no podía cruzar la distancia que los separaba a la misma velocidad.
Aun así, sus disparos incluso a esa distancia representaban un riesgo enorme para Kaburagi y su esbirro, quienes apostaban todo en alcanzar la lancha y arrancarla antes de terminar acribillados.
Un prospecto cuyas probabilidades de éxito no le convencían al traficante, porque entonces...
"¡Chikyū: Kyūden no Kabe!" Grito, causando que una última barrera de concreto se alzara entre Kiritsugu y el. Ni tardo ni perezoso, saltó sobre la embarcación mientras daba órdenes a Togo de que la accionara.
Sin embargo, el estar bajo la hipnosis y lisiado de una mano lo entorpecía más de lo ordinario, causando que le tomará más tiempo de lo que le hubiera gustado en cumplir la orden.
Kiritsugu rodeo el muro, disparando un par de veces más, y logrando que más de una de las balas fuera a parar a la lancha, pero justo cuando el motor de esta era accionada y se estaba moviendo sobre el agua.
"Tsk." Protesto el pelinegro mientras corría, sin dejar de disparar. Pero ya era demasiado tarde.
Arriba, Shirou miro como su padre dejaba de disparar mientras se quedaba parado al borde del muelle, dedicándole una mirada a la embarcación que se alejaba a una velocidad tremenda por la bahía, y soltó un suspiro de alivio al ver que no parecía estar herido.
"¡Shirou!" Escuchó un par de voces exclamar detrás de él y se volteó para ver como tanto Waver y Taiga intentaban trepar por los contenedores para alcanzar el suyo. "¡¿Que carajos estabas pensando?!"
El pelirrojo trago saliva, notando como ambos lucían bastante molestos, y se preguntó de quién vendría el regaño más fuerte. ¿De ellos, o de Kiritsugu?
A/N: Bueno, este capítulo cubrió bastante y a mi parecer, cerró muy bien nuestro primer arco. Pero fue jodidamente largo, así que voy a repasar los puntos más importantes de este aquí.
Tuvimos ahora un acercamiento a lo que anda tramando Kiritsugu más allá de recuperar la cosa que Makihisa le encargó y posiblemente curarse: Illya. Ella sigue ahí en Alemania, bajo los cariñosos cuidados de los Einzbern. ¿Creen que se había olvidado de ella? Pues no.
Kerry quiere ir al rescate, pero no está ni en el primer paso de intentar planear eso.
Vemos una breve exposición de qué es lo que vuelve a Kaburagi, quien por el momento es el antagonista del Fic tan especial. Dije que iba a explorar mucho el submundo del Nasuverse y sus conexiones con el lado sobrenatural y no estaba mintiendo.
Presten bien a lo que Kiritsugu y Waver andaban discutiendo, que es por ahí que nos vamos a deslizar a la espiral en la que se va a convertir esta historia.
Lo que nos lleva a la siguiente parte, y que personalmente considero el punto más importante de todo el capítulo, si es que no de todo el Arco. La conversación de Waver con Shirou.
Un protagonista tiene que tener un motivo, eso es algo absoluto. Sin este, no tiene sentido alguno que sea la cara de la historia. Es por eso que Shirou a pesar de estar dando sus primeros pasos, aún no es realmente el auténtico protagonista de esta.
Waver ya lo dejó muy claro con su pequeño discurso: porque Shirou no tiene propósito alguno aquí y ahora.
La conversación que tiene con Kiritsugu canónicamente que lo lleva adoptar la idea de ser un héroe justiciero no ha tenido lugar, eso ocurre cuando tiene doce años y Kirtsugu estira la cubeta. Shirou actualmente tiene nueve, y cumplirá diez en algún punto del resto del año (1996), así que no tiene eso para aferrarse ahora.
El proceso de forjar una espada tiene no pocos pasos y no es precisamente el más fácil del mundo. Justamente algo parecido va a tomar lugar con este Shirou, y el primer paso para su desarrollo va a consistir en buscarse uno.
Menos mal que estamos empezando apenas, y que el siguiente arco va a lidiar muy bien con ese detalle.
Y ya que estamos. Shirou ahora conoce los tres hechizos que conforman la Transmutación Material y Análisis Estructural, esta es la primera vez en la que él ha intentando combinarlos y finalmente ha creado las bases de su auténtica forma de taumaturgia personal.
Aún no es el Tracing, y mucho menos el que viene de su Reality Marble. Esto es por varias razones: a) Estoy intentando estructurar mejor los principios de la taumaturgia como existen en el Nasuverse para poder establecer una continuación coherente y que tome tiempo b) Cuestiones de desarrollo de la historia y c) Por comodidad.
La Piedra Rúnica y el uso de Shirou de esa taumaturgia. Las mecánicas exactas de que es lo que el pelirrojo hizo este capítulo serán elaboradas en el siguiente. Aunque puedo decir ahora que está prácticamente confirmado que una de las taumaturgias que Shirou aprenderá y terminará por ser bueno, es justamente las Runas.
Salvo, que voy a tomarme una libertad excesiva en relación al funcionamiento de estas y su Lore dentro del Nasuverse, porque francamente lo que se ha hecho con ellas me dan ganas de llorar.
Para terminar, pues tuvimos la primera exposición de Shirou a la violencia que es bastante común en el mundo iluminado por la luna, y cuyas consecuencias las va a sentir después.
¿Taiga casi fue una víctima? Yep. Honestamente, con todo lo que tengo planeado para la historia, simplemente no había ninguna manera de mantenerla alejada de todo lo desagradable, así que fui directamente a la yugular.
Quizás lo más trágico aquí es que si bien nuestros queridos protagonistas están a salvo, la cosa que querían asegurar está fuera de su alcance, así que podría decirse que prácticamente perdieron.
… Por ahora.
Creo que esto ha sido todo por ahora. Nos vemos en el siguiente capítulo que inaugurara el siguiente arco.
Espero que lo hayan disfrutado.
Sukracharya (23/10/21)
