A/N: Y regresamos después de poco más de una semana. Bien, estamos comenzando con el pie indicado Noviembre y también el segundo Arco de la historia. Me alegra mucho que el final del anterior haya sido tan bien recibido, tan solo consiguió como unas diez Reviews, mucho más que todos los anteriores en una sola entrega.

Iré a responderlas ahora:

JustAnReaderBro0909: Yup, his first impression of Tracing. In a one to one hundred scale, he has managed to scratch up to thirty, still it was such a nice attempt. Thank you for your comment.

Giuseppe: Jajaja, me alegra que te haya gustado.

Semiramis-Sama: Gracias, seguiré haciendo mi mejor esfuerzo.

Franz Myers: Since you left two reviews, I'll answer both here.

That bit of Kiritsugu never noticing that Shirou literally went to hell everytime he tried to attempt magecraft never sat well with me. And from there… Well, this story came.

Oh, Makihisa Tohno is indeed a monster like few others, and in a far future, he may probably stand in Shirou's way, but I can assure you that our dear protagonist will be a far cry from that defenseless boy when that time comes.

The CopyCatMaster: Lo agradezco mucho.

OmegaBoss: Shirou tiene un largo, pero largo camino por recorrer si quiere siquiera alcanzar el nivel de sus contrapartes canónicas, y encima superarlo. No es cosa ni de diez o cincuenta capítulos.

orocontra2012: Las bromas a veces son el Lore mas profundo xd

Axel466: Bueno, pues espero te guste este aunque no sea tan largo, muchas gracias por tu comentario.

GustavoIVS: Oh, vaya. ¡Me alegra que consideres eso! Es una de las cosas que más tengo ilusiones de realizar aquí. El desarrollo de las habilidades de Shirou.

Bueno, terminado con eso, pasemos al capítulo.

Recuerden, Nota más grande hasta el final.


AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.


Clave:

'Pensamientos.'

"Diálogo."

Especial

"Voz sobrenatural/Resaltado"

"Taumaturgia."

Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ


Konton no Tatakai

Capítulo Doce

"Diplomacia Fallida"


"Auch." Dejó escapar Shirou una vez que Kiritsugu soltó su mejilla. El pelinegro terminó de inspeccionar la pequeña herida que tenía sobre su labio antes de suspirar.

"Vamos a tener que lavar eso y ponerte una curita." Dijo, en parte muy aliviado porque parecía que el pelirrojo no se había lastimado de manera más grave.

Shirou asintió mientras finalmente soltaba el reforzamiento que había aplicado en su brazo, desactivando sus circuitos mágicos al mismo tiempo. Sintió como si hubiera perdido algo de calor en el miembro, por lo que llevó su otra mano sobre este.

Al notar aquello, Kiritsugu meneo la cabeza. "Así que fue así como conseguiste arrojar esa cosa. Hiciste justamente lo que te había dicho que no debes intentar hasta tener mas practica con reforzamiento."

Waver, quien estaba recargado al lado de una caja, intentando recuperar aun el aliento que había perdido tras corretear tras Shirou por docenas de contenedores alzó una ceja. "¿Que Shirou hizo que?"

Los cuatro se habían terminado por reunir en una de las pocas partes del muelle que no había quedado destrozada a causa de la pelea que habían librado ahí todos ellos. Shirou, acompañado de los dos jóvenes que lo habían encontrado encima de uno de los contenedores, había terminado por bajar por medio de varias cajas y sorprendentemente, una escalera vieja y olvidada.

Solo para toparse con Kiritsugu, quien había guardado ya sus armas mientras le dedicaba una mirada de lo más gélida.

Seguido de propinarle un zape en la cabeza, y posteriormente abrazarlo. Sin embargo la conmovedora escena no duró mucho una vez que Waver preguntó lo obvio, causando que el humor de Kiritsugu terminara por tornarse a uno de perros.

El pelinegro deseo tener un cigarrillo por enésima vez, realmente le urgía algo de tabaco para poder relajarse. "Kaburagi utilizó dos hechizos contra mí. Viste el primero, conjuraba una especie de bala de ácido que se expandía y al explotar, corroía casi todo lo que alcanzaba a tocar."

No tuvo ni que señalar al claro para mostrar los pequeños charcos de ácido que aun quedaban por ahí, así como a los numerosos pilares de concreto y cajas que habían sido víctimas de los efectos de esos proyectiles.

"De haber intentado apoyar con el mio, no hubiera servido de nada." Comentó Waver en voz baja mientras inspeccionaba los daños. Por fortuna, todo eso no era algo que realmente no sería capaz de ser cubierto. Algo de hipnosis por ahí, y se podría explicar como un accidente que afortunadamente no había cobrado v...

"Si te preguntas por los cuerpos de quienes fallecieron ahí, el ácido se encargó de ellos." Respondió Kiritsugu secamente mientras fruncía el ceño. De los tres caídos, él se había encargado de despachar a dos mientras que había visto como el cadáver del tercero era aplastado por una de las paredes de concreto conjuradas por el traficante, y para rematar terminó por ser expuesta a una de las balas corrosivas que le alcanzó de lleno, disolviendo el hormigón sin problemas, junto con el hombre muerto atrapado bajo los escombros.

Meneo la cabeza al caer en cuenta de que se había desviado. "El otro fue uno de tierra que le permitía sacudir el suelo del lugar, creando una especie de terremoto concentrado. Eso me dificultaba bastante el moverme, y casi hizo que estuviera a nada de ser víctima de una de sus balas."

"¿Un terremoto?" Waver lució algo sorprendido. "Aun con la energía ambiental del lugar, usar un hechizo de ese tipo en conjunto con otro repetido es problemático. Su reserva personal de Od ha de ser tremenda."

"Cristales." Ambos escucharon a Shirou hablar, y tres miradas terminaron por posarse en el pelirrojo, quien se mostró algo incómodo por ser el centro de atención, pero que aun así continuó con lo que había dicho. "Estaba usando unos cristales."

"¿Cómo lo sabes?" Pregunto Waver.

Shirou frunció el ceño antes de señalar al contenedor donde él había estado observando la pelea. "Estuve ahí mirando lo que estaba pasando mientras pensaba qué hacer... Y vi como ese hombre sacaba un cristal azul de su bolsillo, lo rompía y al instante lanzaba uno de sus hechizos... Alcance a oler las dos veces que lo vi hacerlo el cómo liberaba energía mágica y después la absorbía."

"Alguna forma de Jewelcraft, una taumaturgia que involucra el uso de joyas y gemas." Dedujo Waver. "Probablemente estaba almacenando los hechizos ahí y los liberaba tras romperlos."

"Así que llevabas mucho tiempo ahí." Kiritsugu recalcó, cruzándose de brazos mientras miraba a su hijo. "¿Tienes idea de lo peligroso que era? Y eso que hiciste, aun si me ayudo pudo..."

"Otra vez te desviaste. ¿Qué fue lo que hizo?" Insistió Waver, ya algo cansado de como lo estaban dejando en la duda.

"Arrojó el cuchillo que le di con su brazo reforzado desde ahí, y atravesó la mano de Kaburagi." Reveló Kiritsugu. "De no ser porque el hombre se volteo y divisó a Shirou parado encima del contenedor antes de gritar que lo iba a matar, ni siquiera me hubiera dado cuenta de quién o de dónde salió disparado."

"Un momento, un momento. ¿Como que el cuchillo que tu le diste?" Añadió una cuarta voz que hasta ahora había permanecido en silencio. La atención del ambiente cambió de Shirou a Taiga, quien parecía verse un poco mejor luego de la impresión que la había sacudido .

La castaña levantó lo que llevaba cargando en su mano izquierda, que no era otra cosa que la 'espada' de Shirou, la cual se la pasó al pelinegro, quien la recibió con ambas cejas levantadas, como preguntándose qué era esto.

"¿Taiga?" Dirigió sus dudas hacia ella en voz alta.

"Ese es el cuchillo." Respondió la joven antes de menear la cabeza. "O bueno, lo era antes de que Shirou lo convirtiera en eso."

Waver le echó una mirada, reconociendo rápidamente lo que había pasado. "Alteración, Shirou uso Alteración en esta cosa para alargar su hoja por lo que puedo ver. Huh, parece que tiene buen ojo con esa taumaturgia."

Shirou se rasco la nuca. "Eh... Perdón, viejo. Uno de esos tipos me quería atacar con un cuchillo y solo tenía esa cosa... Así que lo cambie, lo dejaré como estaba, lo prometo."

Kiritsugu volvió a mirar a Shirou, y luego a la espada. Repitió la misma operación dos veces más antes de concentrarse en el arma, terminando de por fin captar algo del parecido que tenía con su herramienta. "Ah, descuida Shirou, déjalo así. No creo que una cosa como esa pueda regresar a como era de todas formas."

Shirou estuvo a punto de decir algo antes de caer en cuenta de que no sabía realmente cómo hacerlo, lo que le motivó a susurrarle a Waver.

"Pst, Waver-sensei. ¿Cómo se deshace la Alteración?" Sin embargo la única respuesta que recibió fue el índice del joven en su frente. "Auch."

"Olviden todo esto." Dijo Waver mientras se cruzaba de brazos. "No creo que sea muy prudente el quedarse aquí tan cerca de todo esto. ¿Qué tal si alguien escuchó las explosiones o vio el humo y decidió llamar a la policía? No se ustedes, pero a mi no me apetece tener que hipnotizar una patrulla o dos con tal de no meterse en un lío."

"Tienes razón, sería mejor seguir hablando en la casa." Le apoyo Kiritsugu antes de colocar su mano en el hombro de Shirou y otra en la de Taiga, como animándolos a caminar.

Los tres, acompañados por Waver se adentraron por uno de los pasillos del laberinto de contenedores. Caminaron sin mucha prisa, pues luego de todo lo anterior, no parecía haber ninguna clase de peligro acechando por las sombras, cosa que les parecía excelente.

Los cuatro ya habían pasado demasiado por el día de hoy. Ese pensamiento rondaba en la mente de los dos hombres, la adolescente y el chico, pero por dentro no podía ser más diferentes.

Con Kiritsugu, moraba la sensación de una calma después de una tormenta que invitaba a la incertidumbre. Era un sentimiento bienvenido luego de lo que acababa de pasar, pero no apreciado en absoluto.

Decir que era incómodo, era poco y la atmósfera silenciosa que los envolvía no les hacía ningún favor.

Ninguno parecía tener intenciones de romperla, por lo que le tocó a él lidiar con la iniciativa de hacerlo.

"¿Estás bien, Taiga-chan?" Pregunto, plenamente consciente de que del grupo de los cuatro ella seguramente había sido la más afectada.

"Ah-ha." La pregunta tomó a la castaña por sorpresa, quien terminó por responder tras dudar un poco. "... No lo sé, la verdad. No se que pensar con todo esto."

"... Supongo que debió de ser horrible." Mentalmente, Kiritsugu se estremeció de la grima tras decir eso. "La v-violencia. y…"

"Eh… Ya sabía que eras un pistolero, Kiritsugu." Confesó Taiga, haciendo que los demás se voltearan a verla. La joven se ruborizó antes de morderse el labio y terminar de hablar. "Papa me lo contó una vez, y pues… Solo que no me esperaba todo lo demás."

Bueno, eso explicaba un poco.

"Creí haber dejado esa vida atrás." Comentó Kiritsugu, meneando la cabeza. "Pero parece que no, parece que no. Lamento mucho lo que pasó, Taiga."

Terminaron por salir del laberinto de contenedores en silencio, antes de detenerse cuando vieron una camioneta estacionada no a corta distancia de donde estaban. Pero no fue la visión de esta lo que causo que se pararan,

Fue cuando vieron quienes estaban parados a un lado de esta.

Habían unos dos hombres que Taiga, Shirou y Kiritsugu identificaron al instante como miembros del Grupo Fujimura.

"Taiga-sama." Dijo uno de ellos, acercándose antes de mirar a Kiritsugu. "Emiya-san. Fujimura-sama los está llamando a su residencia. Por favor, suban al auto y vengan con nosotros."

Y fue en ese preciso momento en el que Kiritsugu supo que el día estaba muy lejos de terminar.

xXx

Lo único que podía escucharse era el motor de la lancha impulsando la embarcación sobre el agua, ahogando los gemidos que Kaburagi había estado emitiendo mientras terminaba de colocar una venda en su mano que alcanzaba a cubrir el tremendo boquete que le habían abierto ahí.

Menos mal que la lancha contaba con un botiquín de primeros auxilios y que poseía un hechizo en su cresta que evitaba la hemorragia en las heridas hasta cierto punto.

El traficante miró hacia el horizonte, alcanzando a divisar la boca del río Mion a la distancia. No parecía haber ninguna otra embarcación en el camino, por lo que se apresuró a realizar las maniobras necesarias para poder internarse en este.

Una vez que lo hizo, disminuyó la velocidad de la lancha en un intento por recuperar el aliento. Fue ahí que se permitió golpear el respaldo de su asiento mientras dejaba de contener la sarta de maldiciones que había estado reprimiendo desde que logró escapar del muelle.

"¡MALDITA SEA!" Grito encolerizado, mientras golpeaba con su mano sana la pequeña plataforma de fibra de vidrio en la que descansaban las palancas.

De sus cuatro hombres que le servían sin contar a los Hornets que había creado a petición de algunos de sus clientes, solo quedaba uno con vida y encima lisiado. ¿El resto? Todos aniquilados por el Asesino de Magos, quien encima había probablemente causado estragos en la organización de sus colaboradores más cercanos del país.

Lo peor era que el más útil de ellos, Idate, se encontraba dentro de ese número. Recordaba ver bien como este se tambaleaba antes de caer al suelo, cortesía de un disparo en la frente por parte de Kiritsugu Emiya. Estaría mintiendo si dijera que su muerte no le dolía ni un ápice, pero la auténtica razón detrás de su molestia yacía en el simple hecho de que era el único con mas que músculos del grupo y a quien le había confiado un par de detalles que él no se había molestado en recordar.

Detalles que le serían importantes después y ahora estaban fuera de su alcance.

Y luego estaba aquella pelea... Kaburagi no había estado jugando con el mercenario en los muelles. Había empleado sus dos hechizos más efectivos así como una no pequeña porción de sus cristales de maná para matarlo lo más rápido posible... Pero el condenado evadia la muerte una y otra vez.

"Tsk, solo armas mágicas, y encima una que yo le vendí así como ese truco raro." Sentenció mientras entornaba sus ojos. Más de una vez en la que estaba seguro de que le había asestado directamente con uno de sus proyectiles, Kiritsugu Emiya había aparecido del otro lado ileso. "Como por arte de magia, pff." Sintió ganas de escupir antes de escuchar a Togo jadear.

El hombre manco estaba sentado a un costado suyo con la mirada perdida mientras sujetaba tontamente su muñón mutilado. Kaburagi le había echado una ojeada a la herida y no se sorprendió al ver que había sido cauterizada.

"Ah, si. Eso." Comentó, recordando bien aquel momento. En un segundo tenía a ese niño contra el suelo y estaba dispuesto a pintarlo con sus sesos cuando se distrajo con aquel zumbido proveniente de la gema que le habían quitado, y terminó por ver una runa dibujada en el suelo con sangre. Runa que se activó cuando el mocoso llamó su nombre a la par que revelaba sus circuitos mágicos.

Kaburagi no sabía nada de Runas más allá de que eran una forma de taumaturgia, por lo que no se esperó que esa alcanzará a activar un hechizo en la gema y que esta les explotara en la cara. Apretó el puño de su mano izquierda tras recordar al culpable.

"... Maldito niño." En su pequeña investigación, había descubierto que los únicos ocupantes de esa casa eran Kiritsugu Emiya y un niño que compartía su apellido. Luego de verlos y ver que no se parecían en nada, supuso que quizás eran tío y sobrino o que era un hijo adoptado, poco le importaba ese dato.

El traficante le había ordenado a Kosuke y Daichi que observaran disimuladamente desde su camioneta lo que estaba ocurriendo fuera de la dirección que había adquirido, y que una vez que Kiritsugu Emiya se fuera, entrarán para tomar un rehén.

Vaya sorpresa se llevó cuando le informaron que el hombre salía acompañado de otro, y que encima tenían dos potenciales rehenes saliendo de la casa.

El resto era historia. Básicamente, Kaburagi optó por armar una estrategia que le permitiera sacar al Asesino de Magos y su colaborador a campo abierto y despacharlos luego de aprender los motivos que estaba seguro que este tenía más allá de un desquite.

Pero ningún plan sobrevive al enemigo, porque no contó que el mocoso que había secuestrado fuera también un magus y que encima pudiera emplear un hechizo de tal magnitud.

Y no terminó de subestimarlo, porque justo cuando estaba a punto de terminar con la vida de Kiritsugu Emiya, este le había arrojado un cuchillo desde arriba y atravesado su mano, impidiéndole el poder usar ese hechizo con esa herida.

Y encima casi dejándolo a la merced de quien ya había estado a punto de matar. Pasó de estar ganando la ronda a tener que huir por su vida.

Podría decirse en cierto modo que había ganado, pero aquella victoria se sentía más pírrica que nada. Tomó la embarcación con el lote del cargamento que necesitaba pero terminó con tres cuartos de sus hombres muertos, uno medio inservible y encima el herido.

Lo peor es que no podría ni terminar una parte del trabajo que necesitaba hacer en Fuyuki antes de irse.

"Tendré que llevarme esos Ojos Místicos a Tokyo." Se resigno antes de detener el motor, causando que la lancha terminara por varar en medio del río, a corta distancia del gran puente rojo que conectaba ambas orillas. "Me va a costar no haber hecho este ahora, pero ya habrá otra oportunidad de hacerlo. ¿Pero lo segundo? No, la señorita Tiffauges me mataría si no lo hiciera ahora."

Se levantó de su asiento y caminó hasta la popa de la lancha, donde yacían los pequeños contenedores. Tras revisar las etiquetas grabadas en cada una, terminó por decantarse por el segundo.

Lo abrió, y asintió al ver lo que estaba adentro.

Si tuviera que describirlo, diría que era aproximadamente la impresión que un artista tendría al imaginar la bizarra mezcla entre una fotocopiadora y una cámara, salvo que estaba muy lejos de ser una máquina ordinaria. Muy lejos.

Kaburagi extrajo el proyector del contenedor y se acercó a la borda mientras buscaba el interruptor que le habían indicado que tenía la máquina. Lo encontró luego de varios segundos de búsqueda, y se encargó de presionarlo.

El lente que tenía en un costado emitió un zumbido antes de comenzar a girar, indicando que el mecanismo estaba funcionando ahora.

"Arrojarlo en este punto, entonces." Comentó, antes de caer en cuenta de que le faltaba algo. "Oye, idiota." Llamó a Togo, causando que este volteara a verlo con una expresión que no tenía nada que envidiarle a la de un zombie. "Mueve tu trasero y traeme lo último que hay en el contenedor vacío."

Togo emitió una especie de gruñido ronco antes de asentir y levantarse. Tambaleo por la cubierta del barco hasta llegar a las cajas, y terminó por sacar el objeto. Un libro con tapa vieja y la efigie borrosa de una cruz que lo identificaban como una biblia, la cual le pasó a Kaburagi.

Este la tomó mientras abría la máquina, revelando un compartimiento dentro de esta donde coloco el libro. Para asegurarse de que estuviera todo bien, lo abrió y recorrió algunas de sus páginas, viendo que fuera tal y como le dijeron.

"Muy bien, está hecho." Dijo tras cerrar el compartimiento y dejar caer el proyector al río. Este rápidamente se perdió en las profundidades, emitiendo un leve brillo blanco que fue tragado por la penumbra. "Una biblia vacía, esa máquina que le otorga una forma física a seres espirituales y este lugar. A saber qué es lo que quiere esa señorita."

Se encogió de hombros antes de caminar de regreso a su asiento y encender nuevamente el motor de la lancha, que se puso en marcha y no tardó en rebasar rápidamente el puente.

'Ahora que lo pienso. ¿No había rumores de que una bestia demoníaca enorme se manifestó aquí hace dos años?' Pensó, con la duda cerniéndose sobre él por un breve instante. 'Bah, no es mi problema. Tengo que llegar al helicóptero e irme.'

El traficante honestamente no tenía ni la menor idea de lo que había hecho y si por algún azar del destino se llegara a enterar de lo que acababa de provocar, su expresión se hubiera deformado por el horror que le azotaría indudablemente.

En las profundidades del río, en el lecho cubierto con algas lamosas y grava, el Proyector de Éter fue a parar, levantando una pequeña nube de polvo que tardó minutos en disiparse.

Todo, mientras que la luz blanca que emitía comenzaba a parpadear y lentamente tornarse a un color violáceo.

xXx

La residencia de la familia Fujimura era de un estilo tradicional casi idéntico a la Emiya, salvo por el detalle de que ocupaba un área tres veces más grande y contaba con una segunda planta. Era una construcción vieja con orgullo en su estructura, que se mantenía demasiado bien cuidada, un testamento a donde iba a parar una parte del capital del líder de la familia.

Sin contar por obvias razones a Taiga, Kiritsugu y Shirou estaban ya muy familiarizados con la casa, el primero habiéndola visitado mas de una vez en calidad social o de negocios, mientras que el segundo era prácticamente considerado un huésped honorario ahí.

Pero para todo había una primera vez y en el caso de ambos, era justo la primera en la que ambos sentían que la estancia no iba a ser bonita.

El coche los dejó justo en la entrada donde se bajaron antes de caminar hacia el pórtico. Taiga estuvo a punto de tocar la puerta, pero esta se abrió, revelando a Ryouta cuyo rostro lucio aliviado por un segundo tras verla, pero que igual adoptó una expresión severa antes de hablar.

"Taiga-sama, Fujimura-sama la está esperando en la sala, a usted y a sus acompañantes."

'Bueno, eso no suena ominoso.' Pensó Waver, quien de no ser por estar acompañado por Kiritsugu, hubiera pensado que habían saltado de la sartén al fuego. No se calmó cuando noto como no era el único inquieto por la manera en como había hablado el hombre, pero antes de que se le ocurriera algo como huir, fue arrastrado por los demás al interior de la casa.

Entre este y el de la casa de los Emiya había un mundo de diferencia, pues mientras que el otro era relativamente modesto y cargaba con un ambiente hogareño, el de los Fujimura no parecía ser devoto a la humildad a juzgar por los adornos y ornamentos tradicionales que veía por ahí.

Fueron guiados por Ryouta hasta la sala de estar, y en el lado opuesto de esta, se encontraba la figura de Raiga Fujimura sentado en un diván. Naturalmente para Waver, quien era su primera vez viendo al hombre, no fue la mejor impresión de todas.

El oyabun mayor de Fuyuki distaba mucho de ser una figura siniestra como los otros capos de otras partes de Kyushuu, pero eso no quería decir que su apariencia no fuera intimidante, y más aún cuando la expresión de este distaba mucho de ser amigable en aquellos momentos.

"Hace aproximadamente una hora no recibí noticia alguna de que Taiga-chan ni Shirou-kun estuvieran aquí. Normalmente eso no me hubiera preocupado, pero dada las circunstancias de las que me hablaste Kiritsugu, puedes entender porque no me encuentro de mejor humor." Comenzó el oyabun, mientras cruzaba ambas manos.

"Jiji, yo..." Taiga intentó hablar, solo para ser cortada por su abuelo.

"Supe inmediatamente que algo andaba mal luego de que intentara llamar a su celular y no recibiera respuesta alguna. Intente lo mismo con el número de varios contactos suyos que conozco, y ninguno me supo decir dónde estaba ella." Continuó, dedicándole a Kiritsugu la mirada más severa que era capaz de conjurar. "Y entonces, escuché un reporte de uno de mis hombres cerca de los muelles de que escuchaba disparos en el área. Mismo sitio del que me habías pedido información hace unas horas, hmm."

No hacía falta que lo dijera, la acusación estaba en el aire. Pero parecía que el abuelo de Taiga no había terminado aún.

"Supe que no era una coincidencia, así que mandé a quienes los trajeron ahí a investigar. Lograron divisar como una lancha escapaba como si un demonio la estuviera persiguiendo, y entonces hubo calma." Raiga suspiro antes de menear la cabeza. "Me comentaron que los encontraron y les pedí que los trajeran aquí, y ya que estamos."

Con un gesto de su mano, Ryouta se retiró luego de hacer una reverencia, dejando a los cinco solos.

"Taiga-chan. ¿Cómo te encuentras?" Pregunto en un tono más suave, pero la intensidad de su mirada no cambió e hizo que la castaña tragara saliva antes de comenzar a narrar su versión de los hechos que recordaba, lo cual le tomó varios minutos durante los cuales alcanzaron a ver como la expresión de Raiga se agitaba como una tormenta, prometiendo una reacción muy lejana de ser benevolente.

Una vez que ella terminó, se volteó fijamente hacia Kiritsugu y todos pudieron casi imaginar cómo intentaba fulminarlo con la mirada. "¿Mi nieta fue secuestrada y amenazada por unos condenados enemistados contigo por tu culpa?" Prácticamente dijo entre dientes, no molestándose en ocultar su cólera. "Creí que uno de nuestros acuerdos era que ninguno de mi familia se vería arrastrado a estos juegos de magi otra vez."

Aquello hizo que Taiga reaccionara. "... ¿Tu sabias todo esto?" Le pregunto atónita, mientras apoyaba sus manos en su cadera. "¿Y como que estos juegos otra vez? ¿La familia ya había pasado por esto?"

Raiga resoplo. "Fuyuki no es una ciudad muy vieja, Taiga-chan, pero tiene su historia oculta. Nuestra familia llegó aquí en el peor momento posible y no tardó en aprenderlo por las malas."

"... ¿Como que por las malas?" Pregunto Taiga, intuyendo que había sido un evento bastante desagradable.

Raiga resopló con algo de molestia. "Hace más de sesenta años exactamente, tuvo lugar aquí y en otras partes del país un evento que destruyó a mas de un grupo que intentó pasarse de listo al aprovecharse de las circunstancias." Sentenció como si estuviera recordándolo. "No lo viví yo, pero le costó la vida a mi hermano mayor junto con varios tíos y parientes de amigos de la familia."

Waver entorno los ojos cuando la semilla de la sospecha comenzaba a germinar en su mente. "... La Tercera Guerra del Grial." Dedujo en voz baja, pero no lo suficiente para que los otros cuatro no le escucharan.

"... ¿Tercera?" Pregunto Shirou, no alcanzando a disimular su disgusto por aquella noción mientras que Taiga se preguntaba de qué estaban hablando.

"Ah, si. Ese es el nombre que le dan." Lo confirmó Raiga secamente, dirigiendo su mirada ahora al joven, dedicándose a examinarlo desde donde estaba. "Nací cuatro años después de eso, y aun podían sentirse los estragos en el submundo luego de ese conflicto. Los que dicen que Japón jamas fue atacado durante la Guerra del Pacifico deben de agradecer que nunca sintieron de cerca esa cosa."

"... ¿Qué pasó ahí esa vez?" Pregunto Shirou, causando que Raiga regresará al tono conciliador.

"No es una historia bonita, Shirou-kun. Con lo que has pasado antes, no creo que sea algo que debas de escuchar ahora, y menos en estos momentos luego de que saliste víctima." Aquello confirmó que al parecer el pelirrojo estaba fuera del alcance de la ira del oyabun comparado a su padre y Waver. "Otra prueba más de que mi familia debería de mantener la misma saludable distancia de esto. El secreto del mundo sobrenatural es algo que se pasa solamente al sucesor de la familia cuando cumple la edad adecuada, pero veo que aquí nos tuvimos que saltar ese paso."

Dicho eso, regreso a enfocarse en Kiritsugu. "Y en cuanto a ti, lo mínimo que pudiste hacer es regresar a mi nieta sana y salva junto con Shirou-kun. Pero eso no cambia que la responsabilidad de esto cae en tus manos." Le acusó, granjeandose al instante la indignación de tanto Taiga como Shirou, quienes protestaron visiblemente, solo para ser callados con un gesto.

"Silencio, niños." Les ordenó severamente, sin romper el contacto visual. "Has sido un buen amigo y asociado, Kiritsugu. Pero hay cosas que simplemente no pueden dejarse bajo la alfombra, así que estaré esperando una compensación." Sentenció inflexiblemente.

Kiritsugu no apartó en ningún instante la mirada, y por dentro sabía que tenía razón. Pudo haber evitado algo tan peligroso como eso si se hubiera asegurado de que los dos estuvieran protegidos antes de irse. Estaba a punto de decir algo para asumir la responsabilidad, cuando muy para la sorpresa de todos, Waver dio un paso hacia adelante, llamando la atención de los cuatro.

"Fujimura-san." Dijo de la manera más respetuosa posible. "Emiya no es el único que carga con la culpa de que su nieta estuviera en riesgo este día. Yo también la comparto."

"¿Waver-kun?" Taiga preguntó, no notando como su abuelo alzaba una ceja tras mirar su expresión y escuchar ese sufijo atado al nombre del joven.

"Vine aquí a Fuyuki siguiéndole la pista a esos traficantes para vengar a un amigo que fue víctima de ellos y recuperar algo que le robaron." Continuó el pelinegro sin titubear. "También me precipité a ir a los muelles a su encuentro junto con Emiya para tomarlos por sorpresa."

"¿Oh?" Raiga estudió más a fondo la expresión del joven. "Tienes el suficiente coraje para admitirlo enfrente de mí. ¿Quién eres?"

"Waver, Waver Velvet." Respondió casi al instante. "Un magus de Inglaterra."

"Waver, ¿eh?" Raiga entorno los ojos mientras atusaba su mentón, como intentando recordar de dónde conocía ese nombre. "Ah, ya veo. Dado que solo hay pocos extranjeros con quienes se haya topado Taiga, eso significa que tu eres aquel enclenque de hace dos años con quien anduvo paseando de noche una vez."

"... ¿Ah?" Waver en definitiva no se esperaba eso, y lo mismo podía decirse del resto.

"...Abuelo, pero si yo nunca te dije nada." Dijo Taiga mientras los engranajes rodaban en su mente hasta que llegó a una conclusión. "¡¿Me estabas espiando?!"

Raiga resoplo. "Si tan solo supieras la inseguridad que había esas noches. Ni de broma te hubiera dejado salir sin uno que otro vigilándote a la distancia. Por fortuna, solo te topaste con este de aquí y su compañero, un pelirrojo de metro noventa. Una compañía relativamente ofensiva."

"Ah, ¿okay?" Waver respondió preguntándose si Rider sabía que alguien los había estado mirando esa noche. Conociendo, la respuesta era que sí, pero se había quedado callado porque no le importaba.

Típico del gorila macedonio.

"Ustedes tres, pueden quedarse aquí a recuperar el aliento." Indicó Raiga antes de señalar a Kiritsugu. "Pero tu me vas a acompañar a mi estudio. Tenemos que hablar."

El tono de su voz indicaba que no iba a aceptar un no por respuesta.

xXx

Le tomó cerca de veinte minutos dejar atrás la ciudad de Fuyuki por medio del río al internarse en los suburbios más rurales del área. Por fortuna, no se encontró con ningún otro bote en el camino, lo cual agradeció inmensamente. Lo último que necesitaba en aquellos momentos era una distracción o peor, que alguien lo encontrara sospechoso y reportara el caso a las autoridades.

Casi celebro cuando diviso un pequeño puerto que reconoció inmediatamente del día anterior. Por medio de varias maniobras, alcanzó a estacionar la embarcación en uno de los muelles y soltó un suspiro.

El helicóptero estaba en un helipuerto a unos doscientos metros de distancia, detrás de un pequeño edificio que incluía los sanitarios. Se suponía que iban a transportar las cajas a la camioneta y conducir desde Fuyuki hasta aquí, pero durante la pelea, aquel medio de transporte había sido una de las primeras cosas a las que la destrucción encarnizada del muelle pasó factura.

Por fortuna, los contenedores habían estado en la lancha y a salvo de cualquier riesgo. Claro que eso no cambiaba el hecho de que iba a tener que transportarlos por su cuenta.

"Ah, casi lo olvido." Dijo, antes de dirigirse a la figura de Togo quien parecía estar dormido con los ojos abiertos. "Ayudame a transportar los contenedores, inútil. Y sujetalos bien."

El matón emitió un gruñido que no se escucharía raro en un zombie antes de levantarse de su asiento, siguiendo al traficante quien caminó hasta conseguir poner los pies en el muelle antes de voltearse y extender sus brazos.

Togo sujeto el primer contenedor con algo de dificultad y se lo pasó a Kaburagi, quien soltó una maldición al ver que se trataba del vacío. "Ese no, maldito inútil."

Togo pareció incluso detrás de la hipnosis tomar ofensa de eso, pues arrojó de manera violenta la caja de metal al agua, causando que más de una gota llegara a salpicarle.

"Tsk, recoge el siguiente y ayúdame a llevarlo hasta el helicóptero." Gruño Kaburagi, reforzando el comando con algo de energía mágica extra. Normalmente, realizar algo así era raro de emplearse y no estaba exento de consecuencias. Tratar de forzar una orden de ese modo, causaba un daño en la mente del afectado, aunque era claro que al traficante no le podía importar menos ese detalle.

Y más cuando su mente estaba ocupada en otras cosas más importantes.

Aun cuando caminaba a la par con Togo cargando el primer contenedor, no podía evitar dejar que sus pensamientos se colorearan con planes para recuperarse.

Si, ya podía verlo. Había cumplido con el encargo de la señorita Tiffauges, uno que ella le había asegurado que se trataba de algo que no estaba en condiciones de poder lograrlo por su cuenta, eso lo dejaría con el visto bueno de esa patrona.

Ya podía divisar el helicóptero a menos de veinte metros. Se encargó de abrir la puerta con una mano, y terminó por depositar junto a Togo el primer contenedor.

"Regresa al bote y ve sacando el otro." Le ordeno, mientras él se tomaba su tiempo para caminar hacia este y le echaba una mirada al contenedor dentro del helicóptero, pensando en su contenido.

Los Ojos Místicos recientes, o mejor dicho, las cabezas de sus dueños. No había conseguido plantarlas por medio del hechizo que ese hombre le había proporcionado y como le había pedido que hiciera, lo cual era malo. No haber cumplido con su parte causaría una mancha negra en su historial, por lo que tendría que solucionar ese enredo lo más pronto posible.

Meneo la cabeza mientras caminaba hacia el muelle donde ya lo esperaba Togo con la última caja. Tras tomar el otro extremo, ambos regresaron por el mismo trayecto que habían recorrido y repitieron la misma operación.

Viales con la fórmula refinada del señor Wagner, unos que había adquirido en su mayoría a modo de recompensa para sus hombres. Un pequeño toque de lástima se manifestó en su conciencia al pensar en los tres subordinados muertos, antes de que lo aplastara inflexiblemente.

La muerte era un gaje del oficio, y más la de empleados. No se iba a molestar en sentir más por ellos ahora que ya no le servían.

Miro a Togo, quien permanecía parado a la espera de nuevas órdenes y frunció el ceño antes de resoplar.

No, este no servía. No solo estaba lisiado sino que seguramente sería menos útil como cualquier cosa más allá de musculo. Quizás podría vendérselo a cualquier magus en busca de alguien para uno de sus experimentos, pero a decir verdad, no tenia ganas de invertir más en el.

"Tengo que deshacerme de la lancha de todas formas." Razono, hallando otra razón. "Y en Tokyo siempre puedo conseguir a otro zoquete que me ayude con las cajas antes de buscar nuevos ayudantes."

Estaba decidido. Le ordenaría a Togo dormirse sobre la embarcación mientras él desataba su misterio corrosivo hasta causar que se hundiera y quedará irreconocible, al igual que su cadáver. Así acabaría con los únicos cabos sueltos de los que podía encargarse.

Luego, se iría a Tokyo donde descansaría y continuaría con sus negocios.

Pero antes, le echó una mirada a la dirección donde sabía que yacía Fuyuki y apretó su puño sano mientras declaraba. "Esta no es la última vez, Kiritsugu Emiya. Voy a encargar de que te maten después de ver como a ese maldito engendro lo violan frente a ti."

Claro que era algo que tenía que planear muy bien. Aunque a decir verdad, confiaba que con su red de contactos y quizás con interés de los Yakou, tal vez sería capaz de darle caza al hombre en tan solo unas semanas si hacía bien su jugada.

Disfrutó aquella fantasía antes de indicarle a Togo que lo siguiera hacia el muelle, donde le ordenó que subiera a la lancha.

"Duérmete." Le comando, haciendo que este cerrara sus párpados y se acomodara en la cubierta. Todo estaba listo ahora, solo tenía que extender su mano, activar sus circuitos, realizar el hechizo y entonces...

"Agh." Se quejó cuando notó que por puro instinto había extendido su mano derecha, la cual seguía mutilada, cosa que le impedía conjurar el proyectil de ácido por ahí. O al menos con seguridad, si lo intentara en ese estado, probablemente terminaría por explotar en frente de él o algo peor.

Estaba a punto de cambiar de mano, cuando escucho algo sonar en su bolsillo.

"¿Ah?" Se sorprendió antes de hurgar en este, sacando su celular. La pieza, comprada un año antes lucía en buen estado y milagrosamente no había pasado por ningún peligro durante la pelea, algo que noto con ironía. Presionó el botón de la llamada y lo llevó a su oído. "¿Si?"

"Kaburagi-san." La severa voz de la misma mujer mayor con quien había hablado el día anterior llegó a sus oídos. "Espero no esté interrumpiendo nada importante."

"Yakou-dono." La saludo con el menor grado de cortesía que era capaz de conjurar en aquellos momentos. "¿A qué se debe la llamada? Estaba por terminar con un cabo suelto para salir de Fuyuki y regresar a Tokyo."

Si la matriarca de los Yakou detectó algo en su tono no lo comento y prefirió mejor concentrarse en su mensaje. "En nuestra última conversación deje en claro que seríamos nosotros quienes lo contactarían en caso de que necesitáramos sus servicios. Tal parece que aquella ocasión llegó más temprano de lo esperado."

"¿Oh?" Incluso con su molestia latente, Kaburagi no pudo reprimir su curiosidad al escuchar aquello. "Estoy escuchando."

"Yukinobu-kun alcanzó a ser afortunadamente estabilizado. Se espera que mañana salga del hospital." Informó la mujer, causando que el traficante alzara una ceja.

"Mis felicitaciones." Ofreció, en parte aliviado de que ese hombre seguiría vivo y por ende a su disposición en algunas cosas. "¿Pero qué tengo que ver yo con esto?"

"Fue estabilizado solo porque trasplante forzosamente una pieza de esa cosa dentro de él." Remarcó la mujer ominosamente, causando que el traficante detuviera sus pensamientos. Un solo objeto podía ser a lo que la mujer se estaba refiriendo de aquella manera.

"... ¿Cuánto fue?" Preguntó con un escepticismo muy marcado.

"Alrededor de un cinco por ciento, lo suficiente para causar que su estado de gravedad no empeorará, aunque médicos de los Isemi nos comentaron que ha estado mejorando gradualmente." Informó la madre de su asociado antes de añadir. "Sin embargo, es indispensable que reciba otro trasplante antes de que ese remanente comience a comportarse mal."

"Ya veo, ya veo." Kaburagi comenzó a entender a dónde quería llegar la señora. "Debo suministrar los materiales necesarios para un trasplante más grande, ¿no? ¿De qué cantidad estamos hablando?"

"El triple del que le dimos." Sentenció la mujer. "Cuanto antes, requerimos su asistencia. Hágalo bien, y consideraremos el dejar atrás el desastre del día anterior."

Kaburagi ignoró lo segundo con un marcado disgusto. "¿Veinte por ciento en total? ¿Solo eso? ¿Pero por qué?"

"Hay un limite de que tanto puede soportar el cuerpo humano incluso con un cofre negro." Continuó la mujer, imperturbable. "Mi clan ha registrado muy bien qué es lo que pasa cuando se trata de forzar ese límite. Yo misma sé que es lo que pasa cuando se es necio y se juega con esta cosa."

"Tsk, tsk, entiendo." Kaburagi puso los ojos en blanco mientras se preparaba para colgar. "Llegaré a Tokyo lo antes posible y me encargaré de llamar cuando esté ahí."

No tuvo ni oportunidad de hacerlo, porque la mujer se le adelantó, causando que este escupiera al río.

"Como odio a esa perra decrépita." Comentó, meneando la cabeza mientras consideraba lo que acababa de escuchar. De la nada, una oportunidad de reparar sus lazos con los Yakou acababa de caer en su regazo y sería un imbécil si no la aprovechaba.

Una sonrisa satisfecha se posó en sus labios al caer en cuenta de que quizás podría endulzar más la cosa si sacara a relucir el tema de Kiritsugu Emiya.

Pareciera que el día no había sido tan malo después de todo, quizás hasta terminaría por ganar más de lo que había perdido, y hablando de eso.

Kaburagi contempló la silueta durmiente de Togo mientras que otra idea se manifestaba en su cabeza.

Si. ¿Por qué no?

xXx

"Entonces... ¿Los tres son magos?"

Waver suspiro, sabía que tarde o temprano iban a llegar a eso después de haber pasado en alto varias oportunidades de que la castaña lo preguntara. A decir verdad, le hubiera gustado que fueran Kiritsugu Emiya o Shirou quienes tuvieran que lidiar con eso.

Pero viendo como había terminado el día, algo así era lo de menos.

"La palabra es magi, Taiga. Magus en singular, no exactamente magos." Finalmente respondió.

"¿Ah? Pero... ¿Usan magia, no?" La joven no podía lucir más confundida. "Eso fue lo que Shirou dijo."

"Pffft." Waver resopló antes de echarle una mirada al pelirrojo, quien estaba sentado del otro lado de Taiga. "Sin ofender, pero este de aquí apenas sabe lo básico. No te pudo haber explicado más aunque quisiera."

"¡Oye!" Protesto Shirou luego de caer en cuenta de que el pelinegro se estaba burlando de él, ganándose un golpe con el índice a su sien. "Auch, ¡Deja de hacer eso!" Se quejó, causando que Taiga se riera mientras Waver no podía lucir más satisfecho.

'¿Ya no es tan divertido cuando no tienes esa sombrilla del diablo, verdad?' Pensó, antes de continuar. "Para empezar, no es magia como tal. De hecho, muy pocas veces se le llama magia."

"¿Entonces?" Pregunto Taiga, mientras que Shirou prestaba atención también.

"El nombre verdadero es en realidad taumaturgia, pero todos le dicen magecraft." Comenzó a explicar de la manera más simple posible. "Es la capacidad de recrear ciertos fenómenos que existen por medios sobrenaturales. Por ejemplo, yo podría conjurar una bola de fuego con un hechizo, pero alguien normal simplemente podría arrojar un cóctel molotov."

Y como si quisiera demostrar algo, recito su aria mientras activaba sus circuitos, los cuales no se molestó en esconder con tal de que ella los viera.

"Esto que ves aquí es la razón por la cual la taumaturgia puede ser usada por los magi y aquellos que la aprenden." Señaló, mientras que los ojos de Taiga se abrían a la par de que acercaba su mano.

"Wow." Dijo, recordando haber visto unas líneas luminosas parecidas en Shirou durante esa escaramuza en el muelle. "¿Qué son?"

"Circuitos mágicos. Así los llamamos generalmente." Respondió Waver. "Piensa en ellos como una especie de nervios mágicos que te permiten canalizar energía de tu cuerpo y del ambiente, moldearla a base de fórmulas y liberarla en forma de hechizos."

"¿Cómo aprendes a tenerlos?" Pregunto Taiga, sumamente interesada antes de que Shirou añadiera sus dos centavos a la sesión informativa de último minuto.

"Tienes que nacer con ellos, Fuji-nee. Disculpa." Le respondió mientras intentaba no morder su labio, con el fin de no irritar la pequeña herida que tenía ahí, contenida por una curita que Taiga le había puesto hace rato.

"Así es." Continuó Waver, antes de elaborar apenas vio la mirada de decepción de la castaña. "Se nace con ellos. Es por eso que las personas que practican la taumaturgia seriamente se casan con otras, con el fin de que sus hijos los tengan, eso y por otros detalles."

"Owww." Se quejó Taiga, meneando la cabeza antes de notar algo. "Oigan, pero eso no responde si los tres son magos, magi o mayonesas, como sea."

Shirou río por lo bajo al escuchar lo último, mientras que Waver lo ignoraba. "Magi, yo soy uno de ellos. Un magus es quien practica y estudia la taumaturgia con el fin de adquirir más conocimiento y llevar a cabo investigaciones y otras cosas. Por así decirlo, piensalo como científicos sobrenaturales."

Y entonces señaló al pelirrojo. "Shirou aquí y su padre por otra parte, son Spellcasters. Personas que tienen conocimiento de la taumaturgia, pero que la usan o la ven como una herramienta más."

"...Entonces, ¿qué es lo que haces tu y que hace Kiritsugu?" Pregunto Taiga. "No creo que Shirou haga algo con lo pequeño que está."

"Yo soy parte de uno de los grupos de magi, el más importante que existe en el mundo." Reveló Waver mientras se acomodaba en el sillón. "La Asociación de Magos, más específico en la institución que sirve como sus cuarteles generales, la Torre del Reloj de Inglaterra. Estudié un tiempo ahí y ahora doy lecturas en una de las aulas."

"... ¿Hay una escuela para magos?" Taiga alzó una ceja, imaginándose un aula de clases donde todos llevaban túnicas anticuadas, sombreros puntiagudos y escribían con plumas de ganso y tinta mientras escuchaban a un profesor que agitaba una varita mágica y convertía una botella en un sapo.

"Más de una." Respondió Waver, pero no planeaba elaborar en eso. "Kiritsugu Emiya por otra parte, pues. No está con la Asociación de Magos, pero pertenecía al grupo de personas con conexiones a esta. Dijo que había sido un cazarrecompensas en los muelles, ¿no? Pues básicamente era uno pero del lado sobrenatural."

"... ¿Como un sicario mágico?" Pregunto Taiga, más desconcertada que nada.

"No, exactamente." Le aseguro Waver. "Así como hay hombres como ese traficante del muelle, no faltan los magi que realizan cosas peores y se vuelven una molestia para la Asociación, así que se envía o contrata gente para que los elimine."

"Ohhh, ¿como policías y mercenarios, supongo?" Pregunto Taiga, mas o menos entendiendo a qué se refería Waver.

"Existen leyes para los magi. No somos realmente ningún país independiente ni nada por el estilo, pero sí que hay un compendio entero de estas que son aplicadas tan pronto como se pueda para preservar nuestro estilo de vida." El pelinegro hizo una mueca, sabiendo que clase de fibra sensible iba a tocar con el siguiente tema. "Hay una que es considerada la más esencial de todas... El ocultamiento del misterio, de todo lo que pertenezca al lado sobrenatural, y que se mantenga desconocido para el público."

"Esa es la razón de porqué se mantienen en secreto entonces..." Taiga meneo la cabeza, encontrando ya esa pieza de información difícil de creer. "Pero... ¿Cómo es que lo logran? Si cosas como estas pasan, es imposible que no se hayan dado cuenta otras personas y el secreto termine por salir a la lu-" Se detuvo tras ver la expresión que poseía Waver, sintiendo que no le iba a gustar lo que estaba por decir.

"Fue hace más de ochocientos años que la Asociación de Magos decidió que lo mejor para los magi era mantener su existencia oculta junto con la de sus conocimientos. El proceso para lograrlo tomó tiempo, y realmente nunca se ha completado, pero es casi una realidad que la mayoría de las personas desconocen que tan manipulada está la historia para ocultar todas las referencias posibles a lo sobrenatural." Comenzó a narrar Waver, recordando las lecciones de historia que había recibido. "Y las veces en las que ocurrieron incidentes que amenazaban con romper ese silencio, pues... Las conoces como algunos de los desastres más terribles de los últimos siglos."

Taiga palideció una vez que proceso lo que acababa de aprender. "... ¿Esto ocurre en todo el mundo?"

"¿Realmente quieres saber esa respuesta?" Le preguntó Waver, prácticamente diciéndole que era mejor permanecer en la comodidad y seguridad dudosa de la ignorancia.

"No... Digo, agh. ¿Por qué es todo tan complicado?" Protesto la castaña mientras cerraba los ojos, solo para abrirlos. "¿Pero y esto que sucedió? ¿Tu fuiste uno de esos policías mágicos enviados para solucionarlo? ¿Contrataste a Kiritsugu para que te ayudará?"

"No, Fuji-nee." Shirou respondió esta vez. "Kiritsugu ya está retirado desde hace tiempo. ¿Recuerdas ese viaje a Misaki de hace como dos meses? Se encontró con un viejo amigo suyo que le pidió el trabajo de recuperar... Algo que perdió a cambio de otra cosa. Te mencioné un poco de eso en el puerto."

"¿Y eso que tiene que ver con Waver-kun y esos rufianes?" Interrogó la castaña, claramente escéptica al respecto.

"Déjame responder, Shirou." Pidió Waver antes de dirigirse a Taiga. "No, en realidad no vine aquí representando a la Asociación ni nada, fue por voluntad propia."

"... ¿Que? ¿Con lo peligroso que fue? ¿Por qué todos los hombres que conozco son tan temerarios?" Se quejó Taiga, tomando a Shirou de ejemplo, pues sujetó su cabeza y comenzó a moverla de un lado para otro, muy para la molestia del pelirrojo quien intentaba soltarse de su agarre.

Waver soltó un resoplido que delató lo agotado que estaba antes de menear su cabeza, como reflexionando lo que acababa de escuchar. "¿Sabes? Fue justamente contar aquella historia lo que hizo que Shirou se animara a ayudarme el día de ayer."

"¿Historia? ¿Shirou ayudarte?" Taiga miró al pelirrojo antes de voltearse hacia Waver, repitiendo aquel movimiento al menos unas dos veces. "Muy bien, ustedes dos tienen mucho que explicar. Empiecen."

El joven adulto de veintiuno y el niño de nueve compartieron una mirada, y casi como si pudieran comunicarse de manera telepática se encogieron de hombros mientras se preparaban para hablar.

"Verás, todo comenzó hace unos meses en Londres..." Empezó Waver, antes de contarle la ola de asesinatos horrendos que habían plagado una parte de la ciudad y afectado especialmente a la comunidad mágica en el área, seguido de como uno de sus amigos había terminado por ser una de las víctimas.

Continuó con la investigación que había realizado para seguirle el rastro a un grupo que había descubierto que estaban transportando las cabezas decapitadas de las víctimas, y el viaje que había tenido que tomar para darles caza.

Viaje que eventualmente lo condujo hacia Fuyuki donde había estado unos dos años antes. Confesó cómo sabía el nombre del barco y el día de su llegada y que planeaba prepararse para eso, alcanzando a llegar un par de días antes.

Mencionó como había aprovechado la ocasión para visitar a sus abuelos adoptivos, y cómo había terminado por entrar en contacto con ellos dos durante aquella comida.

Como en esa, se había enterado que Kiritsugu Emiya estaba vivo, en Fuyuki y encima tutor de Taiga y padre adoptivo de Shirou.

Y entonces llegaron a la parte más incómoda...

"... En ese momento me llene de sospecha e imagine que estaba involucrado por lo que acepte venir a la casa

con el fin de poder investigar de cerca aprovechando la ausencia del hombre, y entonces..." Waver trago saliva cuando imagino la silueta de un tigre monstruoso perfilándose justo detrás de Taiga y con unas bien marcadas intenciones de querer abalanzarse sobre él y zamparse hasta sus huesos. "Eh... ¿Taiga?"

"Continua, Waver-kun, tu solo continua." Dijo la joven en un tono de voz demasiado dulce que llenó de pavor al pelinegro, quien vio como Shirou se apartaba sigilosamente de Taiga.

"... Para evitar que terminaras involucrada en esto, te puse bajo una pequeña hipnosis que te hizo dormir." Finalmente confesó, "Te coloque también un hechizo que te daba sueños placent-¡!" Apenas alcanzó a terminar antes de que la mano de Taiga le propinara un derechazo en su mejilla.

"¡¿Qué hiciste que?!" Exclamó la castaña, mientras Shirou reía por lo bajo, lo cual hizo que se ganara un zape por parte de Taiga.

"... Me merecía eso." Admitió Waver, aún algo aturdido por el golpe y mostrando ahora la bonita marca roja de la palma de Taiga en su mejilla. "Auch."

"Claro que te lo merecías, hmm." Se cruzó de brazos la castaña, mostrando su indignación. "¿Quién crees que eres para estar hipnotizando a la gente? ¿Eh? ¿Eh?"

"... Lo hice para mantenerte a salvo." Respondió Waver, sinceramente apenado. "Y entré en pánico por eso... La reputación de Kiritsugu Emiya causa temor entre los magi, en especial para quienes han sobrevivido a él para contarlo y pues... Disculpa."

"A-aha..." Las mejillas de Taiga se enrojecieron ligeramente al escuchar aquello, y ella miró hacia enfrente, cerrando los ojos antes de parpadear al escuchar lo último. "... Momento, ¿cómo has sobrevivido? ¿Te peleaste con Kiritsugu antes? ¿Como?"

"... Larga historia." Waver básicamente respondió con esa única oración.

Taiga inicialmente iba a poner los ojos en blanco, pero al notar como la expresión del pelinegro lucía algo solemne, decidió mejor no presionar su suerte. "Bien... ¿Que paso después de que hicieras tu...cosa?"

"Bueno, planeaba hacer lo mismo con Shirou para mantener interferencia ajena al mínimo solo para descubrir que el sabia de taumaturgia." Respondió, manteniendo los detalles de una manera bastante vaga.

Taiga alzó nuevamente una ceja al notar eso, y comenzó a sospechar cuando vio como la expresión del pelinegro cambiaba a una que supo identificar bien. La de alguien que no quiere contar algo no por miedo, sino por vergüenza.

"¿Que paso realmente?"

"Te encontré hipnotizada, Fuji-nee." Shirou intervino, sobándose su cabeza a consecuencia del zape que había recibido. "También entré en pánico y me escondí tras usar mi taumaturgia para endurecer una sombrilla... Puedo oler algo de magia y pude predecir que Waver-sensei se acercaba, así que cuando estaba detrás mío, corrí y con la sombrilla y..."

"Ugh, otra vez no." Se quejó el susodicho, mientras ocultaba su rostro entre sus manos.

Taiga por otra parte, pareció adivinar lo que había pasado y soltó una carcajada.

"JAJAJAJAJAJA, ¿noqueaste a Waver?" Se rio, olvidando la molestia que había estado sintiendo. "JAJAJAJAJAJA, ¿qué más hiciste?"

"Eh..." Shirou vio la mirada de pocos amigos que el joven le estaba dedicando con un ojo a través de una abertura entre sus dedos. "... Lo arrastre al ático y amarre con lo que pude."

Aquella nueva revelación provocó otro ataque de carcajadas a Taiga, quien ya se estaba retorciendo en el sofá, encontrando bastante divertida la idea de que un niño de nueve años noqueara a un adulto que encima era un mago.

"JAJAJAJAJAJA." Siguió riendo. "¡Oxigeno, por favor!"

Quien sabe cuando tiempo pasó antes de que Shirou comenzará a reírse también, evitando el contacto visual con Waver quien lo miraba como un traidor.

Solo para que al cabo de unos minutos, él también se uniera al coro de carcajadas, el cual se prolongó por un tiempo hasta que quedaron rendidos.

"Ahhhh. ¿Y qué pasó después?"

Hablaron de cómo terminaron por investigar el cuarto de Kiritsugu y enterarse de que estaba conectado de alguna forma al caso. Como habían ido a investigar una casa embrujada, y se habían topado con dos de los matones. Lo que habían encontrado ahí y el largo camino de regreso.

Así como la sorpresa de toparse con un Kiritsugu que había regresado, y una parte de la conversación que habían tenido en la cual se aclararon dudas de ambas partes y surgió la idea de cooperar para poder terminar con el problema de una vez por todas.

"Básicamente, eso fue todo." Respondió Waver mientras suspiraba por enésima vez en todo el día. "Si hay detalles sueltos, Kiritsugu Emiya o Shirou pueden llenarlos para ti."

"Ya veo." A decir verdad, Taiga no sabía si estaba impresionada o aterrada por todo lo que acababa de escuchar. Conspiraciones, magia verdadera, asesinatos, crimen sobrenatural, parecía como si un manga muy bizarro hubiera cobrado vida de la nada.

Salvo por el hecho de que todo eso al parecer siempre había existido, solo que hasta ahora se daba cuenta de eso. La castaña no reprimió un escalofrío cuando en su mente aterrizó el pensamiento de que hubiera ocurrido si jamás se hubiera enterado de esas cosas.

¿Hubiera seguido con su vida normal sin saber que ahora nuevos peligros yacían ocultos en las sombras con los que podría llegar a encontrarse algún día sin siquiera saber qué diantres estaba pasando?

La sensación era tremendamente incómoda, por lo que intento enterrarla preguntando mas.

"... Un momento, ¿pero que no dijiste hace rato que todo esto tiene que estar oculto? ¿porque respondes mis preguntas?" Sus ojos se entornaron con una sospecha renovada antes de apuntar acusatoriamente. "No irás a borrarme la memoria, ¿o si?"

Waver titubeó por unos segundos. "Si me pides que lo haga, lo haré. No está prohibido revelar una parte de lo oculto a alguien que no pertenezca a ese lado, el verdadero problema es exponerlo y que el conocimiento se difunda a gran escala, porque si llega a pasar eso, pues."

Taiga recordó lo que había mencionado anteriormente sobre "los desastres más temibles de los últimos siglos" y se estremeció. "... ¿Qué sucede?"

"La Asociación y otras organizaciones realizan lo que ellos llaman 'Purgas'." Respondió Waver. "Cuando todo medio convencional para contener que la información salga a la luz o que el desastre que está provocando eso falla o no es suficiente, hacen todo lo posible para que no pase a mayores, casi siempre destruyendo toda el área e inventando un suceso trágico como excusa. Guerras, desastres naturales sorpresa, atentados y accidentes."

"... ¿Otras organizaciones? ¿Hay más de esas?" Taiga vio como Shirou asentía, demostrando que la respuesta era correcta. "¿Y todas harían lo mismo?"

"Con tal de mantener la ilusión de que el mundo es normal, si." Sentenció Waver tratando de no sonar tan ominoso. "A como dé lugar. ¿Por qué? Es muy complicado y como dije ya antes, ¿realmente lo quieres saber?"

"Bien, bien, ya entendí." Taiga se cruzó de brazos antes de suspirar. "Uff, esto es demasiado. ¿Y los dos se han sentido así cuando se enteraron de todo esto o...?"

"Yo sí, Fuji-nee." Respondió Shirou. "Kiritsugu me dijo desde que me adoptó que era un mago, y a veces me decía una que otra cosa, hace poco fue que comenzó a contarme un poco más para que no me metiera en problemas si me tropezaba con algo del mundo iluminado por la luna."

"¿Mundo iluminado por la luna?" Taiga preguntó.

"Ah, ese término. No lo había escuchado desde hace tiempo." Respondió Waver por su parte. "Fue acuñado por un hombre de la Asociación muy importante hace mucho tiempo para referirse a todo esto, se usa de manera no oficial. Y respondiendo a lo otro, yo nací en una familia donde mi madre y mi abuela sabían ya de su existencia, ninguna de las dos tuvo tanto interés, pero me enseñaron un poco y cuando me independicé, me fui a Londres y me uní a la Torre del Reloj donde aprendí más."

"Yo lo escuché de una amiga hace unos meses." Añadió Shirou.

"¿Amiga?" Taiga lo miro extrañada antes de menear la cabeza. "Okay, solo tengo una sola última pregunta." Taiga tomó algo de aire antes de continuar. "¿Qué es eso de la Guerra del Santo Grial?"

Apenas vio las expresiones de los otros dos, presiono. "¿Y porque los dos lucen temerosos de eso? ¿Es algo así como una de esas purgas?"

Shirou soltó un respingo, mientras miraba hacia otro lado. "No sé mucho de eso, Fuji-nee. Cuando le pregunté a Kiritsugu y a Waver, no quisieron decirme más allá de un par de cosas."

"Kiritsugu y Waver-kun." Musitó la castaña, dirigiendo su atención hacia el pelinegro quien parecía predecir ya el desastre inminente que iba a pasar una vez que ella conectará los puntos. "Le temías porque sobreviviste a una pelea con él... Estabas aquí hace dos años, justo cuando Kiritsugu apareció... ¡Ustedes dos estaban ahí!"

"Así es." Respondió Waver mientras llevaba una mano hacia su sien. "Ambos sobrevivimos a la Cuarta Guerra del Santo Grial, que siempre sucede aquí, en Fuyuki."

"¡¿Cuarta?!" Exclamó ella antes de recordar cómo él había usado otro número para referirse al evento del que hablaba su abuelo. "¿Tercera? ¿Han habido cuatro de esas cosas aquí? ¿De qué rayos se trata eso?"

"Kiritsugu solo me dijo que era una guerra entre magi, y que también un crimen contra todo lo bueno." Añadió Shirou. "Que no era algo en lo que debía de interesarme, que ya me había lastimado demasiado."

"¿De que estaba habla?-Ohhh." Los ojos de Taiga se abrieron de par en par cuando recordó justamente lo que había pasado hace dos años, y también lo que había causado que Shiroy fuera adoptado por Kiritsugu. "...Eso fue."

"Una consecuencia de la Guerra por el Santo Grial." Waver suspiro. "Ninguna de esas ha terminado bien y tampoco han logrado su propósito."

"¿Qué rayos se supone que hacen ahí? ¿Cuál es el motivo para haber realizado esa locura cuatro veces? ¿Que es lo que quieren?" Taiga soltó una oleada de preguntas, que hizo que el pelinegro deseara estar de regreso en su hotel y dormir para no tener que lidiar con eso.

Le echó una mirada más a Shirou quien a pesar de no decir nada, demostraba signos de querer saber más de esa cosa a pesar de ser una víctima indirecta del desastre que había provocado.

"La historia es larga, y la verdad es que no memorice todos los detalles, pero recuerdo lo principal." Comenzó Waver mientras navegaba por sus memorias, intentando recuperar lo que había almacenado. "Hace un par de siglos, un grupo de magi anunció al mundo que habían desarrollado un ritual bastante especial, e invitaron a otros a unirseles para completarlo. Dijeron que habían encontrado una forma de manifestar el Santo Grial."

Al notar las expresiones perplejas de los otros dos, Waver suspiro tras recordar que estaba en Japón donde el cristianismo apenas era algo arriba de un pie de nota y elaboró. "El Santo Grial es una reliquia sagrada muy importante en la religión del Cristianismo. La leyenda cuenta que fue la copa que Jesus, el mesías de acuerdo con esa creencias uso durante su última cena con sus discípulos, y donde fue a parar su sangre. Es por eso que se cree que posee un poder inmenso, un poder que se le puede otorgar a quienes lo obtengan, y quienes anunciaron el ritual prometieron que el Grial cumpliría los deseos de quienes asistieran."

"... ¿Y de verdad lo tenían aquí?" Preguntó Taiga, sorprendida por tanto la leyenda como por la revelación de que esa era la fuente de esos desastres.

"Eso es lo que se dijo en ese entonces." Waver se dispuso a continuar. "Fueron siete magi quienes vinieron aquí en ese entonces a realizar la ceremonia, y aparentemente el ritual funcionó... Hasta que se toparon con un problema."

"¿Qué sucedió?" Pregunto Shirou.

"En todo lo relacionado a la taumaturgia, jamás existe nada que sea demasiado conveniente, siempre hay un precio oculto y en este caso resulto que el Grial cumpliría solamente los deseos de una sola persona, algo que sembró la discordia entre los participantes y eventualmente hizo que todo se convirtiera en una pelea." Waver meneo la cabeza. "De alguna manera, se las arreglaron para colocar algo de orden cuando terminaron eso y acordaron librar una siguiente guerra por el derecho a pedir un deseo cuando el Grial estuviera listo otra vez, lo cual tomó unos sesenta años. La siguiente tampoco terminó con un ganador, y se tuvo que repetir el proceso una vez más durante la década de los treinta, el cual compartió la misma suerte, y en cuanto al más reciente..." Apenas le dedicó una mirada a Shirou. "Saben ya una parte de como termino."

"¿Cómo fue que terminaste metiéndote en algo tan horrible? ¿Como fue que Kiritsugu lo hizo?" Taiga realmente no parecía haberse tomado la revelación bien.

"Hasta donde tengo entendido, Kiritsugu Emiya entró tras ser contratado por la familia a la que pertenecía uno de los magi que crearon el ritual, los Einzbern si la memoria no me falla." Respondió Waver, notando como Shirou asentía, haciendo que alcanzara a deducir que al menos esa parte si se la había contado su padre adoptivo. "¿Yo? La verdad es que de solo acordarme porque paso, siento ganas de querer viajar en el tiempo y darle una patada a mi yo de hace tres años."

Suspiro al recordar eso. "Fue en ese tiempo que era un estudiante de la Torre del Reloj e intenté desafiar a mi profesor, uno de los mejores magi de toda la institución con una tesis que había escrito. Este prácticamente la llamó una pérdida de tiempo y me humillo enfrente de la clase."

"Debió de ser algo molesto." Comentó Taiga con simpatía.

"Estaba más que molesto, Taiga. Estaba completamente indignado por lo que acababa de pasar, fue en ese entonces que me tope de pura casualidad con alguien que iba a entregarle una especie de reliquia a mi profesor. Reliquia que pude conectar con una especie de evento del cual corrían rumores sobre que él planeaba asistir, y sobre el cual investigue, topandome con la Guerra del Grial."

"Supongo que eso te hizo desear participar para poder devolverle el favor a tu maestro, ¿no?" Dedujo Taiga, haciendo que Waver asintiera.

"Así fue, y pues termine por meterme ahí junto con otros magi, mi profesor y Kiritsugu incluidos para poder ganar. No tardé mucho en darme cuenta de que me había metido en un juego mortal." Suspiro, repitiendo casi lo mismo que le había dicho a Shirou el día anterior.

"Espera... ¿Alexander-san era un magus también entonces?" Pregunto Taiga, recordando al hombre barbudo, pelirrojo y bonachón que acompañaba al pelinegro la última vez que lo vio. La verdad era que no podía imaginarse a ese hombre como un hechicero que estaba arriesgando su vida por una copa mágica que pedía deseos... Aunque pensándolo bien, tampoco a un adolescente escuálido como Waver en aquel entonces.

"¿El? ¿Un magus? Pfff" Resopló el joven mientras meneaba la cabeza. "No, él no era uno, pero si estaba metido en la guerra."

Y finalmente llegaban a la parte que dudaba que los dos creerían, lo cual era mucho considerando el tema de que la taumaturgia existía y aparentemente un cáliz sagrado perteneciente a un hombre de hace dos mil años a quien un tercio de la población mundial venera también.

"... Pero si no era un magus, ¿entonces que era?" Pregunto Shirou.

Estaban en el punto sin retorno, algo que hizo que Waver reflexionara por un par de segundos cómo iba a revelar todo eso sin destrozarles la cabeza.

"Un Servant."

"¿Ah? ¿Un Sirviente? La verdad es que tu parecias mas el suyo, sin ofender, Waver-kun." Respondió Taiga.

"No esa clase de sirviente." La amonestó Waver. "¿Se preguntan cómo es que se supo que el ritual servía y se repitió varias veces con la esperanza de poder obtener el deseo? Pues fue porque el Grial demostró poder realizar un milagro más allá de lo que la taumaturgia más avanzada puede lograr."

Viendo como le estaban poniendo más atención, cerró sus ojos mientras intentaba sintetizar el conocimiento que tenía de una forma que lo pudieran entender. "A lo largo de la historia, existen personajes de todo tipo que cometieron grandes proezas en sus vidas que hicieron que fueran reconocidos por muchos, algunos incluso llegaron a registrarse como mitos y leyendas. El poder de la creencia masiva en ellos acumulada con el paso del tiempo hizo que una parte de ellos ascendiera después de morir a un estado superior... Los llamamos Espiritus Heroicos."

"¿Espiritus Heroicos?" Pregunto Shirou, alzando una ceja mientras se sentia atraído por aquel término. "¿Cómo es eso?"

"Hmm, veamos." Waver se esforzó en intentar sacar un ejemplo para darle una mejor idea a Shirou de a que se estaba refiriendo, pero la verdad es que sus conocimientos de la historia japonesa se limitaban básicamente a cosas de un par de videojuegos que había disfrutado durante los últimos años. "¿Sabes quien es Oda Nobunaga, no?"

Tras ver como Shirou asentía, Waver continuó con el ejemplo. "Hace como medio milenio el hombre hizo algo sorprendente a los ojos de quienes vivieron en Japón durante esa era y pues eso le ha valido ser reconocido como un personaje muy importante de su historia, ¿no? Ahora, creo recordar que tienen también un mito de un hombre que era nieto de la diosa del Sol de una de las religiones que profesan aquí y que se convirtió en su primer emperador. Personajes como ellos dos al igual que heroes de leyendas y otros que hayan recibido un reconocimiento similar se convierten en Espiritus Heroicos, una especie de dioses artificiales."

Entonces añadió. "El Santo Grial de aquí podía invocar a siete de ellos e invocarlos dentro de contenedores especiales para permitirles andar en el mundo una vez más. Esos son los Servants, seres creados con el fragmento de un Espiritu Heroico que responden a la llamada del Grial tras ser invocados por un magus que recibe el nombre de Master y formar un contrato con estos esperando poder combatir para ganar y pedir un deseo."

"Personajes legendarios reviviendo de la tumba para pelear... Makai Tensho invadió la realidad, al parecer." Comentó Taiga con algo de humor, cosa que le extraño.

"Te lo estás tomando... Demasiado normal." Le dijo de una manera preocupada. "¿Estás bien?"

"Waver-kun." Respondió Taiga de una manera cansada. "En el transcurso del dia me secuestraron, amenazaron con una pistola, tuve que enterarme que tres personas que conozco y dos que son prácticamente familia para mi son hechiceros, que la magia es real, que mi abuelo sabía eso, que existen los illuminati o como se llamen por ahí y mantienen la ilusión de que no existe el abracadabra y que hay unos locos que desde hace ciento y pico de años vienen a mi ciudad en busca de la copa de los deseos que le pertenecía a un zombie que adoran en el Oeste. Comparado con todo lo anterior, la verdad es que la idea de los fantasmas de quienes veo en el libro de historia regresen para pelear un torneo a lo Mortal Kombat ya no me sorprende tanto, me rindo."

Waver estuvo a punto de abrir la boca para decir algo, pero no fue capaz de decir nada ante la lógica de la castaña, por lo que optó por cerrarla.

Pero tal parecía que Shirou aún tenía preguntas.

"Entonces...¿El hombre del que hablan ustedes dos era un personaje legendario? ¿Quién?"

Por la forma en que lo estaba viendo Taiga, tal parecía que ella también guardaba algo de curiosidad al respecto.

Waver sonrió antes de revelar aquella pieza de información. "Pocas personas en la historia son capaces de decir que fueron su igual. Cuando apenas estaba saliendo de su adolescencia, se enfrentó al imperio más poderoso que existía y ganó. Conquisto todo a su paso desde sus tierras natales hasta Asia, estando muy cerca de llegar a su corazón y dejo atrás una edad de oro para su cultura en Occidente. Se presentó durante la Guerra como Iskandar, el Servant Rider... Pero la historia lo conoce como Alejandro Magno."

Para Shirou, quien aún no había llevado historia universal en la escuela y que encima vivía en un país muy alejado del área de influencia occidental, el nombre difícilmente le sonaba. ¿Pero para Taiga? Pues...

"... Ah." Ella alcanzó a decir mientras su mente intentaba encontrarle el sentido al hecho de que había conocido a Alejandro Magno una noche... Y que aparentemente este llevaba puesta una camiseta que venía incluida en la edición especial de un videojuego de la Segunda Guerra Mundial. "Jejejeje, retiro lo dicho... No me rindo aún."

"Ah, Waver-sensei. ¿De pura casualidad sabes cual fue el que Kiritsugu invocó?"

La pregunta se sintió como un golpe para Waver, quien imaginó un rayo dorado de la muerte pasando a escasa distancia de él, seguido por el rostro regal de una mujer rubia de ojos verdes, quien blandía una espada oculta por una corriente de viento.

"No, no tengo ni la menor idea de quién se trataba." Mintió rápidamente, no queriendo enfocarse en aquella memoria. Reprimió una mueca al ver el rostro decepcionado de Shirou, y miro como Taiga entornaba los ojos.

Sin embargo, ninguno pudo alcanzar a decir algo porque justo en aquellos instantes aparecieron por uno de los pasillos las siluetas de Kiritsugu y Raiga. Lo que los puso en alerta fueron las expresiones de los dos hombres, sumamente estoicas y desinteresadas.

"¿Abuelo?" Pregunto la castaña.

El oyabun de los Fujimura le dirigió una mirada bastante seca a su nieta, antes de hablar. "Taiga, a partir de ahora no tendrás contacto con la familia Emiya."

"¡¿Qué?!" Exclamó, más confundida que nada. "¡¿Pero por qué?!"

"No me alces la voz, jovencita." La respuesta de Raiga fue inflexible. "Mi decisión es irrevocable."

"Pero…" Intentó decir ella.

"Taiga." Kiritsugu habló. "Dejalo, no te preocupes."

El pelinegro miró a Shirou, quien inconscientemente se había aferrado a la mano de su hermana postiza. "Ven, nos vamos a casa."

El pelirrojo iba a menear la cabeza, pero al toparse con el rostro severo del abuelo de ésta, a quien por primera vez veía bajo aquella faceta, lo pensó mejor y se soltó tras titubear.

"Fuji-nee." Musitó con tristeza de tal forma que hasta Raiga pareció adquirir un dejo de compasión en su expresión, pero la reprime casi al instante. En su lugar, optó por mirar a Waver quien lo enfrentó sin apartar la vista.

"En cuanto a ti. Considera un signo de clemencia el que te deje ir sin que le avise a las autoridades de tu tipo que estas en su territorio." Le dijo."Pueden retirarse."

Los tres terminaron por abandonar la casa, sin mirar atrás al cabo de unos minutos.

xXx

Tomaron al menos unos quince en llegar a la residencia Emiya. Lo hubieran hecho mucho más rápido, de no ser porque avanzaron a paso de muerto, y encima dando un rodeo.

Una vez adentro, fueron a parar a la sala donde Shirou y Waver se instalaron, intentando comprender lo que acababa de pasar.

El joven en particular estaba casi preocupado por cómo lo estaba tomando el pelirrojo, y fue por eso que le preguntó directamente.

"Shirou, ¿estas bien?'"

El ojiámbar asintió débilmente, pero se rehusó a responderle, lo que fue respuesta suficiente para decirle a Waver que en definitiva no lo estaba.

"Ordene algo de comida rápida." Anuncio Kiritsugu de la nada, causando que los dos se estremecieran ligeramente. El mayor suspiro, antes de tomar asiento en su mecedora donde apoyó los brazos en las plataformas que tenía en los costados.

"¿Qué fue lo que pasó?" Se animó a preguntar Waver, provocando otro suspiro de Kiritsugu quien entrecerró los ojos.

"Esto va a tener consecuencias, Kiritsugu." Raiga apoyó ambas manos en su escritorio.

"Lo se muy bien." Respondió él sin apartar la mirada, gesto que pareció intensificar la molestia del anciano quien se limitó a señalar un mapa en la pared que representaba a Fuyuki. Su índice apuntaba directamente a los muelles.

"No he visto el desastre aún, pero las autoridades lo notaran tarde o temprano, y los elementos conectados a lo mágico dentro de ellas le pasarán la nota a los Tohsaka tarde o temprano, ¿lo sabes, no?"

"Lo se muy bien." Kiritsugu luchó contra las ganas de poner los ojos en blanco. "La situacion se salio de control, no pude..."

"¡Mi nieta y tu hijo casi se mueren!" Por muy poco no gritó Raiga, mientras golpeaba la madera del mueble que los separaban. "Tienes suerte de que no vaya a denunciar tu presencia a ellos o al sacerdote de quien pareces tener mucho cuidado."

"... Lo agradezco." Respondió Kiritsugu sinceramente.

"No lo hagas aun." El hombre tamborileo con sus dedos. "Vas a tener que estar fuera de aquí un tiempo. ¿Cuánto? No lo sé. Pero mi cólera y la de mi nuero no se irán fácilmente. Además de que será más fácil no decir nada cuando vengan ellos a tocar la puerta a preguntar por lo que paso si no están del otro lado de la calle."

"Básicamente... ¿Los echo de aquí?" preguntó Waver, un poco impactado.

"Ya lo escuchaste." Dijo Kiritsugu, apartando su mirada de la de Shirou. Necesitaba distraerse un poco del tema antes de que fuera consumido por este, y ya se le ocurría como.

Tal vez era tiempo de sacar un par de respuestas más.

"¿Qué fue lo que le enseñaste para poder hacer esa cosa en el muelle?" Pregunto Kiritsugu, alzando una ceja mientras se refería al pelirrojo. "Me dijiste que fue solo Alteración, no creo que eso tenga algo que ver con una descarga de energía mágica de tal intensidad."

"A mi no me veas." Waver negó con la cabeza, lavándose las manos de aquel asunto. "Te juro que no le enseñé nada remotamente parecido a Shirou ni hoy ni ayer. Ni siquiera es algo que yo puedo hacer."

"... Si tu no fuiste ni yo tampoco, entonces... ¿Como?" Kiritsugu entorno los ojos, antes de posar su mirada sobre el pelirrojo, quien de repente se sintió muy pequeño al ser el centro de atención de los dos hombres.

"Shirou, ¿puedes explicarnos qué hiciste?" preguntó Waver mientras se cruzaba de brazos.

El ojiambar miró a su padre adoptivo, quien básicamente le estaba dirigiendo la misma pregunta pero sin necesidad de hablar, la intención estaba más que reflejada en su mirada.

Trago saliva antes de comenzar a explicar.

"... Cuando estaba ahi abajo, tuve mucho miedo e intente pensar que podía hacer para liberarme de ese sujeto." Confesó, cabizbajo. "No podía usar nada de lo que había aprendido por tener las manos atadas, así que intente pensar en algo más. En eso vi la piedra rúnica que se cayó de mi bolsillo y se me ocurrió intentar dibujarla con la sangre que brotaba de mi labio..."

"... ¿Qué?" Kiritsugu lo miró escéptico a la par de que Waver compartía el sentimiento.

"... Lo logré por muy poco, y entonces activé mis circuitos mágicos mientras gritaba su nombre, Sól." Respondió Shirou antes de admitir. "¡Pero no sabía que iba a pasar eso! Yo creí que de la runa dibujada iba a salir un rayo o algo así. No creí que eso iba a hacer que la gema se rompería y pasará pues... Eso."

"Shirou... ¿De donde sacaste esa cosa?" Le pregunto él supiera, no tenían en casa nada remotamente parecido a...Oh, sus ojos se abrieron de par en par al recordar la pequeña bolsa de cuero con piedras rúnicas que había encontrado en la Mansión Edelfelt y llevado a su estudio.

"Un momento... ¿Era la misma que encontraste en la casa que exploramos, Shirou?" Escucho a Waver preguntar por su parte, y noto como el joven lucía bastante sorprendido por eso. "¿Te la quedaste todo ese tiempo? ¿Que no sabes que eso no es un juguete? ¿Cómo se te ocurre tener una cosa así en el bolsillo?"

"¡La tenia en la mano cuando Fuji-nee vino de la nada!" Se defendió Shirou, ruborizándose. "No me quedo de otra que guardarla en mi bolsillo y pues, paso."

Kiritsugu dedujo que al parecer la piedra que Shirou había usado era algo que se encontró por su cuenta en la casa y no una de las que él había traído, pero seguía sintiendo que algo no encajaba. "Olviden el que la haya tenido. ¿Pero cómo es posible que la hayas activado sin haberla agarrado y a distancia? Yo he usado una piedra rúnica antes y tuve que canalizar energía mágica mientras la tomaba antes de arrojarla con el fin de que se prendiera en fuego."

"Prendiera en fuego, piedra rúnica..." Waver musito, antes de señalarlo. "¡Fuiste tú! ¡Tu fuiste quien destrozó a ese homúnculo con una piedra rúnica que se encendió en llamas! Ahora todo concuerda."

"Ahora no." Desvió la afirmación el mayor, buscando concentrarse más en el tema en el que estaban. "¿Qué fue lo que hiciste, Shirou?"

"Yo..." El pelirrojo frunció el ceño mientras recordaba aquel momento lo mejor que podía, pero lo único que alcanzaba a ver eran sus desesperados intentos por dibujar sin manos aquella letra mágica, solo para después activarla y darle rienda suelta a aquel desastre. "... No lo sé, de verdad. Solo lo hice y sucedió."

"Así no es como funciona la taumaturgia, Shirou." Waver meneo la cabeza en desaprobación. "Hay reglas que dictan lo posible, hay pasos que tienen que seguirse, hay cosas que tienen que prepararse y hay datos que tienen que saberse. Algo con poder que suceda porque si no es taumaturgia, es hechicería. ¿Qué fue lo que pensaste mientras dibujabas y activabas la runa? Tienes que haber tenido a fuerzas una imagen en tu mente."

Eso era algo que Shirou podría responder fácilmente. "Un rayo, como tu me dijiste. Me imagine un rayo cayendo del cielo."

"Hmmm." Esta vez fue el turno de Waver de fruncir el ceño mientras lo miraba pensativo. "Bueno, eso explica la explosion. De alguna forma u otra, alcanzaste a abrir una conexión con la piedra rúnica que liberó la energía que tenía almacenada en forma de eso cuando activaste la runa, y encima con tu sangre, hah." El pelinegro meneo la cabeza mientras se llevaba una mano a la sien. "Me vas a provocar una jaqueca. Un consejo Shirou, antes de que se te ocurra usar runas, te recomiendo que primero estudies sobre ellas, o terminarás por sufrir un accidente cuando menos te lo esperes."

"¿No se te ocurre nada de lo que Shirou pudo haber hecho?" Pregunto Kiritsugu alzando una ceja, solo para toparse con un Waver algo irritado.

"No, para nada. Algún factor tuvo que jugar, pero como Shirou aqui desconoce mucha teoría y la piedra que es nuestra única pista fue destruida, pues no tiene sentido intentar adivinar a lo bestia, así que mejor dejemoslo ahi y asegurate de que tu hijo no comience a experimentar con alfabetos magicos."

Incapaz de luchar contra esa lógica, Kiritsugu optó por mejor pasar a otro tema que igual involucraba al pelirrojo.

"Está bien, ¿Y qué fue lo que le arrojaste al traficante, Shirou? Yo crei que era el cuchillo que te di y alteraste, pero ya vimos que no." Pregunto nuevamente.

Shirou pareció relajarse a juzgar por cómo sus hombros dejaban de estar tan tensos y respondió. "Fue un kunai."

"¿Un que?" Pregunto Waver, no reconociendo la palabra.

"Un kunai." Repitió Shirou. "Es como una daga que usaban los ninjas y que creo que sirve para carpinteria tambien."

"... ¿Y de donde sacaste uno?" Hasta donde Kiritsugu sabía, no tenían nada remotamente parecido en la casa, y las probabilidades de que se hubiera encontrado una cosa así en los muelles eran muy inverosímiles.

"Lo vi en aquel ryokan de Fukuoka donde me llevo el viejo Raiga para su cacería." Respondió Shirou. "Lo proyecté en ese momento porque no pensaba que un dardo fuera a servir, y lo arrojé con todas mis fuerzas con el brazo derecho reforzado."

Entonces vio como Kiritsugu no podía lucir mas escéptico mientras que Waver estaba distraído. "¿Qué? Es verdad, lo juro."

"Shirou, ¿esperas que me crea que conseguiste proyectar una cuchilla que atravesó la mano de alguien tras haber sido arrojada a por lo menos unos sesenta metros?" De no ser porque estaba muy acostumbrado al tono de su padre, hubiera confundido aquello con sarcasmo. "Las proyecciones no funcionan así, ya lo sabes. Son solo ilusiones que no duran nada si no te concentras en ellas y tampoco tienen una forma tan sólida. Aun si hubieras podido arrojar una y concentrarte en la forma durante toda su trayectoria, no funcionaria."

"De hecho, hace unas horas vi a Shirou proyectando unos dardos comunes y usando reforzamiento en ellos para volverlos más resistentes." Ofreció Waver de la nada, antes de que este rascara su cabeza. "Salvo que jamas lo vi proyectando otra cosa que yo recuerde."

"¿Reforzamiento en una proyección?" Kiritsugu musito, antes de que le golpeara la memoria de haberle comentado a Shirou no hace mucho que era posible aplicar ese hechizo a un producto de Gradación de Aire, salvo que ahora que se daba cuenta, había omitido el añadir que dada la debilidad de estos, era un esfuerzo inutil.

Tal parecia que Shirou había hecho un experimento por su cuenta.

"¿Puedes mostrarnos que fue lo que hiciste?" Le pregunto al ojiambar, quien se limitó a asentir mientras activaba sus circuitos. "Trace on."

En cuestión de varios segundos, en la mano de Shirou descansaba una daga con una empuñadura larga y enroscada que terminaba en un anillo, mientras que del otro lado se extendía una cuchilla de doble filo.

El pelirrojo la colocó sobre la mesita en medio de la sala, y la empujó con sumo cuidado para que pudieran verla de cerca y agarrarla.

Kiritsugu fue el primero en hacerlo. Primero toco con el índice el mango, y comprobó que este fuera sólido. Presiono un poco la superficie con ranuras, pero esta no cedió ni un milímetro, causando que finalmente sus dedos envolvieran las empuñadura y levantarán la daga.

Acercándola a él, hizo que los dedos de su mano opuesta recorrieran la cuchilla mientras él se ocupaba de intentar darle crédito a lo que estaba sintiendo.

"Es sólida." Alcanzó a decir antes de pasársela a Waver quien activó sus propios circuitos magicos y la miro a traves de analisis estructural.

"... No esta hueca. Parece demasiado real." Dijo, antes de reforzar sus brazos y agarrar la hoja, intentando doblarla. Con algo de esfuerzo y gracias a la taumaturgia, consiguió hacer que esta se inclinara ligeramente.

Donde antes la imagen se hubiera roto, o la proyección hubiera presentado ya numerosas grietas y comenzará a mostrar signos de querer disiparse, el kunai se mantuvo estable.

Tal y como Waver lo había dicho, parecía real.

"¿Que fue lo que hiciste?" preguntó Waver, algo impactado.

Shirou ladeo ligeramente su cabeza hacia un costado como si le hubiera preguntado algo obvio. "Lo que tu me dijiste, Waver-sensei. Proyecte la imagen que tenía en mi mente, use Alteración para rellenarla y finalmente Reforzamiento para endurecerla." Dijo mientras señalaba al arma falsa.

"... ¿Combinaste tres hechizos al mismo tiempo? ¿Que rayos?" Waver meneo con la cabeza. "Okay, vamos a olvidar tu lío con la runa. ¿Qué diablos estás haciendo? Se necesita muchisima practica y teoria para realizar algo asi."

"Los hice por orden." Se animó a interrumpirlo Shirou mientras alzaba la mano. "No al mismo tiempo."

"Es lo mismo." Waver reprimió las ganas de caminar hasta donde estaba el pelirrojo y golpear su frente con su dedo. "Intentar algo así y encima como primera vez y que obtengas esto como resultado es casi ridículo."

Kiritsugu por otra parte, observaba aquella proyección de una manera que no estaba seguro de que le gustaba. Shirou al parecer había conseguido encontrar una manera de poder usar los únicos tres hechizos prácticos que conocía para crear literalmente una copia increíblemente convincente de un objeto sólido.

Y y había usado una de estas para dañar a alguien.

Una pregunta traicionera surgió en su mente. ¿Y si Shirou tuviera un entrenamiento más especializado en aquel campo?

"Tienes que tener algún atributo especial dentro de ti que te haya permitido hacer eso." Sentenció Waver, ajeno a los pensamientos de Kiritsugu. "¿Un Carácter de Hechicería muy único o una habilidad psíquica quizás?" Se preguntó, hablando más para si que para los otros dos quienes lo miraban como si tuviera un tornillo zafado.

Entonces se detuvo.

"... Ahora que me doy cuenta, nunca pregunte cual era tu elemento, Shirou."

"¿Elemento?" Preguntó el ojiambar, extrañado mientras que Kiritsugu parecía haber escapado de su estupor y sus ojos emitieron un brillo algo inquietante, como si casi pudiera ver en su mente lo que iba a pasar.

"Los Elementos son la mejor forma de clasificar a las sustancias que componen al mundo." Le explico Waver. "Normalmente son cinco clásicos, los cuales a veces son diferentes dependiendo de la tradición pero que siempre incluyen al menos tres de los más conocidos: Tierra, Agua y Fuego. El más común de todos incluyen Aire y Éter también."

"¿Te refieres a algo que permite a uno arrojar bolas de fuego o crear terremotos pequeños como ese hombre?" Le pregunto Shirou.

"Eh, sí y no. La taumaturgia elemental de ese tipo se le llama Interferencia Natural, pero eso es algo específico, los Elementos dentro de la Taumaturgia son algo más general." Elaboró Waver. "Cada uno tiene ciertas propiedades que conectan bien con las formas de taumaturgia que hay. Por lo tanto, el elemento de uno indica en cuales de estas puedes ser bueno. ¿Ya me entiendes?"

A decir verdad, Shirou solo entendió la mitad pero igual asintió.

"Hmm, por la forma sólida de tus proyecciones, yo diría que tienes Tierra como yo, pero quizás puede que seas de los que nacen con dos elementos dentro de ellos." Intento adivinar Waver. "O quizás Metal. En muchas partes de Asia, este es uno de su sistema de Elementos."

"No es ninguno de esos." Interrumpió Kiritsugu de la nada, ganándose la atención de tanto Waver como de Shirou.

"¿Papa?" Pregunto el pelirrojo.

"¿Sabes cual es el elemento de Shirou?" Pregunto Waver.

"No es ninguno de los clásicos tampoco." Respondió Kiritsugu, de una manera que sonaba casi como una resignación, cosa que intrigó al pelinegro.

"Entonces es uno de los Imaginarios." Parecía seguir deduciendo Waver, antes de encogerse de hombros. "Bueno, eso tiene sentido. Ya que esos lidian con cosas que realmente no existen como tal y la Proyección es traer algo de la nada por medio de energía mágica..."

"No me estas entendiendo." Kiritsugu lo cortó nuevamente, de un modo casi severo. Por su expresión, era lógico asumir que no estaba del todo complacido con el hecho de que tenía que revelar algo que seguramente hubiera preferido que se mantuviera oculto. "El Elemento de Shirou está alineado con su punto de partida en la existencia."

Mientras que para Shirou, aquella oración no tenía ni el menor sentido además de que estaba más ocupado estando impactado por el hecho de que Kiritsugu parecía haber ocultado otra cosa, para Waver la cosa fue muy distinta.

Su propia percepción del tiempo parecio paralizarse por un minuto en lo que su cerebro terminaba de procesar lo que acababa de escuchar, y sacará una conclusión en base a lo que conocía.

"... Aquellos con un Origen que se expresa demasiado fuerte, terminan con su propia afinidad siendo el mismo que este." Musito, antes de señalar a Shirou una vez que conecto los puntos. "Encarnación. Es una Encarnación."

"¿Ah?" Lo último fue dicho en inglés, por lo que Shirou no alcanzó a entenderlo, por lo que miro a su padre adoptivo por respuestas.

Kiritsugu suspiro.. "Japonés, por favor. Fue una sorpresa enorme cuando lo descubrí, y una de las mayores razones por las cuales no sabía realmente qué hacer para enseñarle a largo plazo."

"T-tiene sentido." Waver pareció recuperar el color antes de mirar a Shirou y decir. "Cielos, niños. Eres una caja de sorpresas, y la verdad es que ya no se si debo envidiarte o tenerte miedo."

"¿De qué están hablando ustedes dos? ¿Qué sucede con mi elemento?" Exigio el pelirrojo, cansado de estar fuera del ciclo.

Waver parecía estar a punto de explicar, pero un gesto de mano de Kiritsugu lo detuvo, tal parece que este quería hacerlo.

"Hay otra cosa aparte del Elemento que es muy importante en la Taumaturgia. No, de hecho es muy importante en la vida en general, pero que no debe ser conocimiento general por lo que representa." Comenzó a hablar el mayor. "Se le dice el Origen."

"¿Origen? ¿Como un principio?" Pregunto Shirou, alzando una ceja.

"Algo así, solo que mucho más vago." Kiritsugu suspiro mientras continuaba con su explicación. "Imagina que cuando nace alguien, se le da un concepto o una idea de algo en lo más profundo de su ser."

"¿Oh?" La expresión de Shirou no disimulaba para nada lo perdido que estaba, causando que su padre decidiera mejor tomar otro ángulo.

Miro el kunai aun en el regazo de Waver y lo señalo. "¿Ves eso de ahí? El original está hecho de metal, es muy duro y fue calentado en un horno. Imagina que tiene un alma, y esta se llama 'Perforar' porque la herramienta sirve para eso.¿Lo entiendes?"

Esta vez, Shirou si pudo asentir.

"Bueno, ahora imagina que esa alma es el Origen y aplícala con una persona. Es una idea que nace contigo y te acompaña durante toda tu vida, influyendo hasta cierto punto como eres." Continuó Kiritsugu recordando la explicación de Natalia. "Dentro de la Taumaturgia, el Origen cuenta detalles específicos de uno y permite realizar cosas junto con tu Elemento o hasta a veces por separado."

Su expresión se tornó un poco grave. "Pero intentar usar tu Origen puede ser peligroso, porque estás básicamente jugando con una parte de ti. Aquellos que se adentran demasiado, terminan por 'despertarlo' y la influencia de este se vuelve muy fuerte, a veces con resultados no muy lindos."

"He oído casos de personas con un talento mágico muy bajo pero con un Origen muy fuerte, que les permitía poder realizar taumaturgia fuera de sus límites." Añadió Waver. "Pero también, otras que no sabían que estaban haciendo y terminaron mal."

A Shirou se le pararon los pelos de punta mientras preguntaba. "... ¿Y qué pasa con el mio?"

Waver intercedió nuevamente.

"A veces el Origen puede ser tan fuerte, que termina por apoderarse del Elemento de uno y sobreescribirlo con este." Dijo mientras levantaba su índice. "A eso se le conoce como tener atributos alineados y las personas que experimentan eso reciben el título de Encarnaciones."

"... Okay." Shirou se animó a preguntar. "... ¿Y eso tiene algo de malo para mi?"

Waver ojeó a Kiritsugu, quien respondió por él. "No lo sé, Shirou. No lo sé. Tu Origen de alguna forma u otra ya se manifestó de esa manera y no parece haber hecho nada más, así que es probable que solo haya sido eso."

"Y en cuanto a que seas una Encarnación, pues." Waver realizó una mueca. "Como tu Elemento es el mismo que tu Origen y no pertenece a ninguno de los clásicos, eso significa que tendrás muchas dificultades de usar taumaturgia de manera normal pero a cambio, serás extraordinariamente bueno en las que estén conectadas con este. No se muy bien que decirte, Shirou. Las Encarnaciones son muy raras, mucho más raras que los estudios sobre los Orígenes."

"Entiendo... Eso creo." Respondió el ojiambar, algo aliviado.

"Pero un momento, todavía ni siquiera has dicho cual de los dos es el de Shirou." Reparo Waver, cruzandose de brazos mientras se dirigía a Kiritsugu quien parpadeo al caer en cuenta de que jamas lo habia dicho.

Y pues viendo que el gato estaba afuera de la bolsa, concluyo que nada se perdía confesando esa pieza de información, no era como si fuera a cambiar algo.

"Espada." Dijo, "Los dos son Espada."

"¿Espada?/¿Espada?" Tanto Waver como Shirou repitieron al unísono.

"Si, eso dije." Recalcó Kiritsugu con algo de molestia. "Ambos son eso. Espada a secas."

"Primera vez que escucho de un Origen así y ni hablar del Elemento." Comentó Waver perplejo. "Normalmente los Orígenes toman más la forma de acciones que de objetos, y siempre de una forma específica."

Shirou por otra parte, se quedó callado mientras pensaba en eso.

'Espada.' Dijo en su mente mientras miraba sus manos. '¿Qué significa eso?'

"Mi propio Origen es simple, pero es una acción también." Comentó por su parte Kiritsugu. "Realmente no supe que sentir cuando descubrí que Shirou tenía eso. De hecho, aun en parte sigo con eso."

"Bueno... Al menos en cierta parte eso explica cómo fue que pudo proyectar una copia bastante convincente de este cuchillo." Señaló Waver. "Me parece que de alguna manera u otra, simpatizo con sus atributos y alcanzó a hacerlo. ¿Pero cómo? A saber."

La mirada de los tres descanso en la proyección, que seguía intacta sin contar la alteración forzosa que Waver había realizado con sus manos, y no mostraba indicio alguno de estar desvaneciéndose.

TOC-TOC-TOC

Escucharon a alguien tocar a la puerta.

"¿Quien es?" Pregunto Kiritsugu, alzando la voz, solo para calmarse cuando respondió un repartidor que anunciaba que la comida acababa de llegar, haciendo que este se levantara y fuera a recibirlo.

Varios minutos después, los tres estaban de regreso en sus respectivos lugares, salvo que comiendo un plato de ramen corrido. No era realmente la mejor cosa, pero la comida era comida, y ninguno tenía ganas de ser exigente en aquellos momentos.

La merienda fue en silencio, y los dos hombres y el niño la aprovecharon para tomarse un descanso de la conversación que habían tenido, algo que fue más que bienvenido para Shirou, quien se sentía especialmente agotado por haber sido el centro de atención en esta.

Una vez que terminaron, él se ofreció a tomar los recipientes y llevarlos a la basura, cosa que aprovechó Kiritsugu para finalmente mandarlo a dormir, y privarlo de la siguiente conversación.

O eso hubiera querido hacer de no ser por la intervención de Waver.

"Tal vez no vayas a estar de acuerdo, pero yo digo que mejor lo dejes aquí."

Kiritsugu alzó una ceja, casi preguntando que demonios le pasaba, hasta que Waver explicó a que se refería.

"Y antes de que digas algo, piensalo." El joven señaló a Shirou."Tu hijo ya está involucrado en esto y por las malas. Fue literalmente secuestrado y amenazado de la peor manera por el mismo tipo que buscamos, y encima se desquito arrojándole una copia de esto que atravesó su mano." Dijo lo último, mientras apuntaba ahora a la proyección del kunai.

Misma que terminó por colocar en la mesa.

Shirou rasco su nuca, incómodo por lo que acababa de escuchar, pero dirigió su mirada a Kiritsugu para saber qué era lo que iba a decidir. Se esperaba ya que este hiciera caso omiso a lo que Waver había dicho y lo mandara a dormir, sin embargo...

"Muy bien." Su padre no sonaba complacido, pero parecía que había terminado por conceder en favor de eso. "Shirou, puedes sentarte. ¿Sabes que es lo que queremos hacer'"

"Ehm." El pelirrojo entorno sus ojos antes de responder. "¿Tratar de perseguir al hombre el muelle que probablemente tiene lo que el señor Makihisa y Waver-sensei quieren recuperar?"

"Llama las cosas por su nombre." Le aconsejo Kiritsugu. "Si no lo haces, dejas que su idea tenga control sobre ti. Ese hombre se llama Kaburagi, y tal y como puedes ver, es un criminal del mundo iluminado por la luna, uno bastante peligroso."

Shirou recordó como ese tipo lo había golpeado, arrojado al suelo y apuntado con una pistola por una parte, mientras que por otra había buscado acorralar a su padre con un terremoto en miniatura concentrado y disparos letales de ácido. Bueno, en definitiva sí que era peligroso.

"¿Sabes lo que es un traficante, no?" Al ver como asentía, Kiritsugu continuó. "Pues este transporta, compra y vende artefactos y productos mágicos raros y codiciados, muchos que no vienen de las mejores maneras. Como puedes ver con el caso de Waver aquí, estuvo conectado a una serie de asesinatos en Londres solo para apoderarse de las cabezas de personas con ojos mágicos. Y por lo que alcanzamos a investigar, es tan solo una parte de lo que ha de tener."

Shirou levantó la mano.

"Una pregunta. Waver-sensei nos dijo hace rato a Fuji-nee y a mi que existen magi en el Castillo del Reloj que se dedican a acabar con personas así. ¿No seria mas facil pedirle ayuda a esta por medio de él?" Pregunto, inocentemente.

Y supo que había dicho algo mal al ver las caras de los dos adultos.

"En primera, es Torre del Reloj por segunda vez." Dijo Waver. "Y en segunda..."

"A la Asociación de Magos en general solo le interesan casos donde la existencia de la taumaturgia o la del mundo iluminado por la luna sean expuestas en general." Continuo Kiritsugu. "Por supuesto que a veces investigan crímenes con conexiones mágicas y sobrenaturales, pero en su mayoría esto es porque afectan los intereses de una persona o un grupo muy importante."

Shirou parpadeo antes de ladear su cabeza hacia la derecha ligeramente. "... Eso apesta."

"¿Por qué no lo hacemos? Por dos razones, Shirou. Para empezar, sabemos que Kaburagi tiene proveedores con conexiones bastante fuertes cercanas a gente de la Asociación, es la única respuesta de porque tiene acceso a varios artículos que normalmente costarían demasiado para comprarlos normalmente. " Su padre le informó y sonrió sardónicamente. "Y pues pedir ayuda para seguirle la pista llamaría la atención de estos, haciendo que prácticamente les gritemos que queremos ir tras él y pueda ver desde dónde lo estamos intentando."

"Ohh, ya veo." Shirou asintió, comprendiendo ya a que se referian los dos. "Entonces, ¿qué van a hacer?"

"Bueno, pues por lo pronto parece que no podremos estar en Fuyuki un tiempo así que sea lo que sea, tendrá que ser desde otro lado." Dijo Waver mientras se acomodaba en el sillon."Calculo que puedo estar al menos una semana más o dos fuera de Londres antes de que alguien me reclame de regreso."

"Hmm." Kiritsugu parecía estar concentrándose en otra cosa. "Kaburagi salió en lancha, pero incluso con eso tiene limitado el número de lugares a donde podría ir."

"¿No dijo que iba a tirar algo al rio?" Waver recordó, antes de menear la cabeza. "Ah, claro. Con querer escapar con vida y todo, seguramente cumplir con su trabajo era lo último de sus problemas."

Kiritsugu asintió, antes de que sus ojos se abrieran. "Un helicóptero. Dijo que tenían un helicoptero."

Shirou levantó la mano. "Cuando nos tenían a Fuji-nee y a mi en su camioneta, uno de ellos dijo que le mareaba volar y no estaba ansioso por hacerlo otra vez." Mencionó.

"¿Eso dijo uno, eh?" Waver lucio satisfecho. "Buena esa, niño."

"Ya con eso tenemos una pista de a donde probablemente se dirigió Kaburagi si es inteligente y quiere poner toda la distancia posible entre nosotros." Sentenció Kiritsugu. "Y no hay muchos lugares a la distancia que tengan un helipuerto, lo que significa..."

"Que ahora hay una lista de opciones que investigar." Término Waver. "Pero... ¿Cómo lo haremos si tenemos que salir de aquí? Es más... ¿A dónde iremos? Tengo presupuesto limitado y no creo que vaya a poder pagar otro hotel por más de un par de noches."

"Y Shirou tiene que venir a fuerzas, hmm." Kiritsugu entorno los ojos mientras analizaba todas las variables en su cabeza.

Hasta que algo más se le ocurrió. "No te preocupes por los gastos, saldremos de viaje."

"¿A donde?" Waver preguntó. "Me imagino que ha de ser algún lugar cercano para seguir la pista del helipuerto, ¿no?"

"No exactamente." Dijo Kiritsugu. "Ese helicóptero tuvo que salir de Tokyo si o si. Podemos rastrearlo desde donde partió y si tenemos suerte, a donde seguramente va a llegar."

"¿Tokyo?" Waver dejó que sus ojos se abrieran como platos. "Eso queda del otro lado de este país. ¿Que no acabas de regresar de ahí porque te peleaste con su mafia?"

"No, Tokyo no." Kiritsugu negó con la cabeza. "Iremos directamente a donde está el hombre que me metió en esto. Viendo como está la situación, yo diría que ya lo requiere."

"¿A dónde?"

"Misaki."

xXx

"Dejame ver si entendi." La voz de Melvin hablando desde el otro lado de la línea no podía sonar más escéptica porque no se podía. "Resulta que terminaste por encontrar al Asesino de Magos en Fuyuki otra vez quien por pura coincidencia andaba persiguiendo al mismo hombre responsable de transportar esas cosas, y que terminaron por descubrir que es parte de una red de tráfico de bienes mágicos bastante extensa, trataron de emboscarlo a él y su pandilla en el puerto de la ciudad solo para terminar de librar una batalla campal en la que tuvieron que salvar al hijo del Asesino de Magos, y que el traficante huyó y seguramente está escapando por un helicóptero junto con las cosas que le trajeron desde el barco que andabas siguiendo. ¿Me falto algo?"

"Sé que es difícil de creer, Melvin." Suspiro Waver mientras sostenía el teléfono. Por otro lado, Kiritsugu permanecía sentado mientras que Shirou se dedicaba a intentar regresar su proyección del kunai a su posición original, y al parecer no teniendo mucho éxito en el proceso.

"¿Tu crees?" El sarcasmo de Melvin seguramente hubiera podido cortar mantequilla. "Pero te conozco Waver, se que no inventarias algo tan ridículo de la nada, así que voy a asumir que es verdad y que tienes al Asesino de Magos bebiendo té a dos metros."

Kiritsugu miró la taza de café instantáneo que se había preparado hace pocos minutos y frunció el ceño.

"De hecho, si lo tengo justamente a un lado." Respondió Waver, causando que Melvin se quedara callado.

"... ¿Esto está en altavoz?" Pregunto.

"Si, si lo esta." Respondió Kiritsugu en inglés a lo que la persona del otro lado de la línea soltó algo que ninguno entendió.

"Catoca, 1991. ¿Que paso ahi?" Escucharon finalmente a Melvin decir algo que no significo nada para Waver ni Shirou, pero que hizo que Kiritsugu resoplara.

"Angola, la producción de una mina de diamantes en riesgo cuando un grupo de guerrilleros se hizo con el control de una parte." Explicó antes mirara hacia arriba. "Estaban siendo controlados por magus al que llamaban Nganga Nzambi quien buscaba usar los diamantes y a los trabajadores para alguna especie de ritual. A petición de la Facción Neutral de la Asociación de Magos, se contrató a un grupo de cazarrecompensas para terminar con eso."

"Hmmm, convincente. ¿Y cómo fue que ese sujeto terminó por patear la cubeta?" Pregunto Melvin.

"Muy fácil. Fui yo quien puso una bala en su frente y otra en su corazón para asegurarme de que no usara ese truco tan macabro una última vez." Respondió secamente Kiritsugu.

"... Okay, si es el Asesino de Magos. Un gusto, soy Melvin Waynez, el mejor amigo de Waver."

"Encantado." Asintió Kiritsugu, mientras guardaba aquel nombre en su cabeza. '¿Waynez? Una de las ramas de los Trambellio y la que más usan para conducir sus negocios por detrás. No me extraña que sepa de ese incidente.'

"Si, todo eso seguramente es muy interesante, pero volvamos al punto." Waver intervino. "¿Crees poder mirar algo de tu parte sobre robos a la familia McLaughlin o quejas del Gremio Central de Alquimistas mientras nosotros tratamos de atrapar al hombre?"

"No estoy tan metido en esas cosas, Waver. Los Waynez casi nunca hacemos negocios del lado mágico, más de la mitad de nuestra fortuna viene de la construcción y los bienes raíces." Comentó Melvin. "Tendría que acercarme a mi padre y eso significaria ganarme la atención del viejo Elrod... Pero supongo que podría intentar echar un vistazo."

"Lo apreciaria mucho." Waver le agradeció. "Deberia de regresar como en dos semanas a mas tardar, por fortuna según Emiya no tengo que preocuparme por gastar dinero en hospedaje."

"¿A donde dijiste que van a ir?"

"Misaki. Una ciudad pequeña no muy lejos de Tokyo, la residencia de un conocido suyo que parece estar muy ansioso por deshacerse de ese hombre." Respondió.

"Misaki, Misaki. He escuchado ese nombre antes, y me extraña viendo que no se nada de Japon." Comentó Melvin, antes de parecer encogerse de hombros. "Oh bueno, mucha suerte con eso. Un placer conocerlo, señor Emiya."

Y con eso, colgó.

"Entonces, está hecho." Dijo Waver. "Con el investigando desde su lado y nosotros por este, quizás podamos extender mejor nuestra red."

"Quizás." Kiritsugu le dio un sorbo a su café antes de dejarlo sobre la mesa. "Le haré una llamada a Makihisa Tohno, y te sugeriría que regreses a tu hotel y hagas tus preparativos. Mañana, antes de las doce de la tarde debemos de estar listos en la estación."

Y se volteo hacia Shirou. "Lo mismo va para ti. Prepara tu maleta, porque parece que la excursión que te prometí para que veas a tu amiga otra vez va a tener que adelantarse."


A/N: Empezamos bastante fuerte. El resultado del enfrentamiento fue una victoria pírrica para Kaburagi, quien consiguió escapar más o menos intacto y con su mercancía, pero a costa de las vidas de sus tres habitantes.

Vemos como está dispuesto a marcharse para vivir otro día, pero ha sido contactado por sus asociados, quienes lo necesitan para un propósito misterioso mientras que él desea usarlos para desquitarse con el dúo Emiya.

Vemos como cumple otro de sus objetivos al arrojar esa máquina que he mencionado un par de veces al Río. ¿Con qué propósito? ¿Qué sucederá gracias a eso?

Los que hayan captado las pistas que deje ocultas, quizás se hayan dado cuenta ya de que pasara en un Arco futuro.

Del otro lado.

Taiga, bueno. Le han abierto los ojos por la fuerza, y va a tener que aprender a vivir con ese conocimiento. Tenemos un Raiga muy enojado, quien parece en parte tener a Kiritsugu como persona non grata y por otra el querer mantenerlo a el (O quizas solo a Shirou) fuera de la atenta mirada de los guardianes de Fuyuki cuando se enteren del desastre.

Waver es nuestro querido profesor que nos explica el Lore y lo que Kiritsugu es demasiado bruto para saber, y de verdad le urge un descanso luego de todo lo que pasó.

¿Y Shirou? Bueno, parece que ahora le toca acompañar a esos dos a sus desventuras en Misaki, aunque parece que se ha ganado un par de puntos como protagonista con lo que hizo el capítulo anterior.

Quisiera comentar que ese lio de la Piedra Rúnica activada a distancia por Shirou no fue una simple casualidad o algo que agregue al tiro. Tiene más de un significado, y cobrará importancia después.

Memoricen bien esa parte, la van a necesitar después.

Siguiente capítulo, siguiente parada… De regreso a Misaki.

Espero que lo hayan disfrutado. Nos vemos hasta la próxima.

- Sukracharya 2/11/21