A/N: Dos semanas, justamente dos semanas para entregar esto. Pensé que no tomaría tanto y sería fácil de escribir… Que iluso fui. No será tan largo como el anterior, pero en cierta forma fue igual de intenso.
Notarán que el título cambió. ¿La razón? Jamás me convenció del todo el original. Y tras darle varias vueltas al tema, preferí elegir uno un poco más apropiado y que no fuera un spoiler con patas.
Pasemos a contestar reviews:
- faertios04: Pues aquí tienes la reaccion xD
- Shirou1r: Muchas gracias por tus palabras. Me alegra que te guste hasta ahora.
- GustavoIVS: Fue mi intento de por fin desarrollar el "primer" combate de Shirou como magus. Aún limitado por su conocimiento y habilidad, quería mostrar la destreza de la que es capaz en situaciones así pese a su poca experiencia. Aunque naturalmente estas cosas van a subir de nivel con cada Arco xd
- The CopyCatMaster: Más de una vez, Kohaku tendrá la última risa con Shirou al recordarle que se lo dijo, eso es seguro.
- Nitrax631: Lo tuve que oscurecer a propósito, pero con algún truco es posible ver la letra. El significado es muuuy importante.
- orocontra2012: Akiha tendrá una aparición ocasional de vez en cuando, pero su rol no será realmente importante hasta el futuro. ¿Misaya? Ella viene, viene muy pronto.
Sep, Takemikazuchi. Sobre lo segundo, me reservo la respuesta. ¿Lo tercero? Juunichirou Touzaki es solo una espada forjada por aquella familia con algo de antigüedad, pero no posee ninguna propiedad esotérica por sí misma más allá de ser más resistente que una normal. La proyección de Shirou se convirtió brevemente en una espada mágica al tener la runa sól grabada en esta.
Bueno, terminado con eso, pasemos al capítulo.
Recuerden, hay otra nota del autor hasta el final.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai
Capítulo Dieciocho
"La Voluntad del Acero"
Academia Privada Reien - Primera Planta.
Minutos antes…
Rastrear las marcas a través del pasillo no fue algo realmente tedioso a decir verdad. Eso era porque estas aparecían cada tres o cuatro metros, con algunas siendo más vistosas que las otras.
"Estaba persiguiendo algo." Observó Hyouma, antes de toparse con un enorme espejo fragmentado, que seguramente había recibido el impacto de esa cosa. "Pero no era muy inteligente... Sospecho que fue algo creado recientemente." Comento, solo para observar cómo Makihisa lucía pensativo.
"Sagara. ¿Es indispensable que tengas una rata para poder rastrear a alguien?" Pregunto.
"Aun si tuviera un millón, sin nada con un pequeño fragmento del olor de aquella persona es inutil." Respondió con sinceridad. Probablemente había un hechizo en su Cresta con una mejor retención de olores que él no había almacenado directamente que le permitirían transmitirle dicha información a uno de sus familiares y así comenzar una búsqueda... Pero esa pieza no la había usado tanto como debería desde hace tiempo, viendo que había estado ocupado en intentar avanzar con sus estudios de Brujería occidental.
Parpadeo al notar una extraña expresión en el rostro del magnate enfrente de él, pero esta se desvaneció cuando este siguió lo que quedaba del rastro con la mirada hasta toparse con las escaleras... En las cuales había un carrito de limpieza desparramado con todo y su contenido.
"Arriba." Indicó, antes de moverse en aquella dirección, siendo seguido por el rubio. Tuvieron cuidado en los escalones, al estar buena parte de estos cubiertos en agua enjabonada que bien los hubiera hecho resbalarse... Hasta conseguir llegar a la segunda mitad que conducía directamente a la siguiente planta.
Justo en los últimos escalones lograron encontrar las marcas de los dedos clavados de una forma tan profunda sobre los adoquines, que bien parecía que la mano monstruosa se había aferrado con todo a este de una manera casi desesperada.
Un olor algo peculiar golpeó la nariz de Hyouma, quien volvió a fruncir el ceño.
"¿Soy yo o huele a quemado?" Pregunto esta vez a lo que Makihisa respondió tras asentir.
"No, a alcohol también." El mestizo se asomó entonces por el pasillo siguiendo las marcas aún y no tardó en toparse con una serie de puertas que conducían a cubículos... La más cercana entreabierta, y la cuarta con un enorme boquete justo en medio y algo grisáceo y con una epidermis que le recordó a Makihisa a la piel de un elefante muerto, asomándose por este.
"... ¿Eso es?" preguntó Hyouma antes de sacudir su cabeza. "Imposible... ¡Está muerto!"
Pero Makihisa no lo estaba escuchando, este corrió de inmediato contra la puerta a la par que rasguñaba una simple parte del dorso de su mano, dejando correr un hilillo de sangre a través de esta.
El liquido carmesí pareció cobrar vida propia antes de concentrarse en sus manos casi como si pudieran tomar la forma de unas garras, y de la nada arañó la madera con un golpe certero que hizo que esta cediera en un instante.
"¡Ahhhhh!/!Ahhhhh!"
Los gritos aterrorizados de dos niñas pudieron escucharse, y reconoció a una de ellas mientras asomaba su cabeza. Las siluetas de Hisui y una niña de pelo morado que no alcanzó a reconocer lo miraron desde abajo, ambas abrazando a una niña inconsciente que de inmediato hizo que su corazón diera un vuelco.
"¿Tohno-sama?" Preguntó entonces Hisui, consternada mientras que la otra niña reaccionaba a aquello abriendo sus ojos más de lo normal.
"Hisui... ¿Qué ocurrió? ¿Están bien?" Pregunto Makihisa, antes de notar el inmenso brazo debajo de él que terminaba en una mano igual de grande... Pero que al igual que el resto del cuerpo, parecía como si estuviera seca.
"... Esto no tiene sentido." Escucho a Hyouma comentar. "¡Está completamente muerto! Es como si le hubieran succionado forzosamente cada onza de energía vital que tuviera adentro."
Con algo de esfuerzo, Makihisa intentó abrir la puerta desde adentro... Una tarea imposible debido al sofá que la cubría por debajo que encima estaba fijado en aquel lugar por el brazo demoníaco muerto, así que al final se dispuso a destruir nuevamente con su garra lo que pudo de la puerta.
Con un boquete ahora lo suficientemente amplio como para permitirle el cruzar, se aventuró a través de este, logrando adentrarse en la oficina.
Agachándose, se acercó a las tres y colocó su otra mano en la frente de su hija mientras que dejaba que su expresión fuera natural por primera vez en todo el día.
"Ah...Ha... Señor." La voz de la niña que no conocía llamó su atención y le hizo voltear en su dirección. "Soy Seo, Seo Akira... Akiha-chan fue quien nos salvó..."
"Un placer conocerte, Seo-chan." Sonrió Makihisa con la rara amabilidad de la cual era capaz algunas veces mientras que seguía observando a su hija. "Hisui... ¿Utilizo 'eso'?" Le pregunto secamente, a pesar de que sabía ya cuál era la respuesta.
La peliverde asintió tímidamente antes de añadir. "Makihisa-sama... ¿El padre de Shirou esta tambien aqui? ¿Que paso con nee-san y el?"
"Kiritsugu y Velvet-san se encuentran ahora en el bosque. Ten por seguro que se encargará de recuperar a tu hermana y al chico." La tranquilizó el mestizo, mientras que intentaba pensar en que si Sougen estaba lo suficientemente recuperado para poder revisar a Akiha en aquellos momentos.
Que ella empleara su Origami tan solo meses después desde la última vez era una receta a cambios que no quería experimentar ahora. De por sí era difícil ya lidiar con los Kugamine aún tras cederles un par de concesiones, lo último que quería era darle más razones a los Saiki para intentar reptar aun más cerca de los asuntos de los Tohno.
Condenados tratados ancestrales... ¿Por qué no podían ser todos los conservadores tan tranquilos como los Touzaki? Eran casos así los que le hacían maldecir otra vez a sus ancestros y a veces desear que las Cuatro Familias hubieran tenido éxito en sus detestables empresas.
"Le pediré a Sagara-san que entre y me ayude a retirar esta cosa de aquí para que podamos salir." Comenzó a decir antes de continuar. "Y luego iremos a..."
KRAKROOOM!
Un sonoro estruendo a la distancia se azotó sobre todos, provocando que Hisui se estremeciera y Akira exclamara de terror, mientras que Hyouma se ponía pálido cadavérico del otro lado de la puerta. El, siendo algo sensible a la energia magica había recibido de lleno la oleada de los remanentes de esta golpeando a la distancia.
"... Eso vino del bosque." Comentó.
La expresión de Makihisa lucio preocupada por fuera, pero por dentro la curiosidad perfida de su auténtica personalidad hizo que entornara los ojos.
'¿Quien fue capaz de generar ESA cosa?' Se preguntó.
xXx
Bosque aledaño a la Academia Privada Reian
El mundo no era más que una pantalla coloreada con un blanco muy intenso que le hacía desear no haber abierto nunca los ojos. En sus oídos podía escuchar el zumbido de un gigantesco abejorro que revoloteaba constantemente a su alrededor casi como si quisiera atormentarlo con aquel ruido infernal. Y su cabeza se sentía como si tuviera un saco de piedras adentro.
El resto de su cuerpo no estaba en mejor estado. Sus costados ardían y se sentían como si alguien hubiera pasado una lija a través de ellos, mientras que sus brazos y piernas eran lo que imaginaba que experimentaba una langosta tras haber sido cocida viva... En su pecho, sentía algo flojo y punzante que lo perforaba por dentro.
"Ughh." Se quejó, llegando a escuchar su voz distorsionada de tal manera que el gruñido bien pudo haber sido obra de algún animal salvaje a su parecer.
El blanco que podía distinguir lentamente se fue desvaneciendo... Y se vio reemplazado por la imagen borrosa del claro de un bosque, y fue ahí cuando el olor a algo muy chamusqueado asaltó su nariz.
Finalmente, tras sacudir en repetidas ocasiones su cabeza y parpadear, su visión regresó a la normalidad... Permitiendo así ver que a pocos metros enfrente de él yacía una especie de montículo de piedra y tierra ennegrecida de la cual brotaba una humareda fantasmal.
Tardó varios segundos en asimilar que se trataba del pez gigantesco con el cual Kaburagi se había envuelto. Donde antes estaba una sólida armadura que soportó sin esfuerzo alguno todos sus intentos por romperla, no quedaba más que una pila de escombros lamentables.
"... ¿Yo hice eso?" Preguntó con la voz cortada mientras miraba los fragmentos de piedra quemada. ¿Cómo siquiera lo había hecho? Lo último que recordaba era, era...
¡La espada! ¿Qué era lo que había pasado con ella? Eso de grabar directamente las runas con alteración una vez que las dibujadas con sangre se desvanecieron había sido algo realizado por desesperación pura... Luego de eso, solo estaba un intenso dolor en todos sus circuitos seguido de...
Una nueva punzada en su cuerpo le hizo parpadear a la par que miraba sus brazos solo para después el interior de su camiseta, notando como aquella memoria no había sido una alucinación.
"¿Que rayos?" Se preguntó una vez que contó todas las líneas luminosas... Notando unas veinte nuevas. "¿De donde salieron estas de aquí?"
Tal y como Kiritsugu le había enseñado, se concentró en intentar alcanzar los circuitos, sintiendolos extraños. Estaban dentro de él, pero al mismo no se sentían como de él... Eso y que podía percibir que no eran "libres" por así decirlo. Los nuevos veinte circuitos parecían estar casi aprisionados a una parte de él que sentía como su espalda.
No iba a obtener respuestas de la nada, así que lo mejor era desactivar todos sus circuitos de una vez. Suspirando, finalmente los cerró y fijó su mirada nuevamente en el monolito, solo para que una expresión de disgusto se perfilara por sus rasgos una vez que noto algo que se asomaba de entre una hendidura.
Unos cinco dedos horriblemente mutilados junto a una mano en condiciones igual de lamentables y cuyo dueño no podía ser otro que...
Shirou se sintió enferma con la realización de lo que acababa de pasar. Era muy distinto a lo que había ocurrido con el otro hombre, Togo. Este de la nada se había muerto luego de que Jinan le cortara su monstruoso brazo y podría jurar que lo que sea que le habían hecho para tener esa mutación había sido el responsable.
¿Pero y el traficante? La espada con las runas y sobrecargada con energia magica había sido terriblemente mas poderosa de lo que pensaba... Había destruido literalmente la armadura y dejado a ese magus en tal estado. No pudo evitar sentir una punzada de horror al caer en cuenta de cómo debieron haber sido sus últimos segundos.
Casi como...
El pelirrojo entrecerró sus ojos y meneó la cabeza, intentando ahogar esos gritos en su mente.
Al abrirlos de nuevo, reparó en una silueta pelirroja tumbada a la distancia y una nueva alarma invadió su cuerpo mientras que corría hacia ella, sin dedicarle una segunda mirada a la mano inerte del traficante que parecía mecerse con una suave brisa desde las rocas.
"¡Kohaku!" Exclamó una vez que llegó hasta ella, casi pisando algo brillante a sus pies que recogió una vez que lo identificó. El cristal de ese Servant... Como era que había sobrevivido hasta ahora, no lo sabía. Shirou lo guardó en su bolsillo, y enfocó nuevamente su atención en la pelirroja.
A diferencia de él, sus circuitos mágicos estaban desactivados ya, lo que le decía que estaba inconsciente. Llegó a sentir lo peor por un segundo antes de ver cómo su pecho ascendía levemente, mostrando que seguía respirando, y soltó un suspiro de alivio mientras acercaba su mano derecha hacia su mejilla, tocando gentilmente la piel de esta.
"¿Kohaku?" Le preguntó en voz baja, aun con un tono preocupado. Lo que había hecho en aquellos momentos... Había sido horrible, recordaba bien los gritos que ella había soltado a todo pulmón cuando él había jalado con todas sus fuerzas aquella ancla.
"... Lo siento, lo siento, lo siento." Repitió, transmitiendo bien cada onza de culpa que sentía por lo que había hecho. "Lo siento..."
Agacho su cabeza, incapaz de seguir mirándola.
"K-uhhh... Tonto." Escucho de la nada, seguido de. "T-te d-dije... Que c-confiaras e-en m-mi."
Era un timbre mucho más suave y retraído del que estaba acostumbrado a oír, lo cual indicaba lo débil que se sentía la pelirroja. Una vez que alzo su cabeza, se topó con los ojos color ámbar de Kohaku mirándolo fijamente mientras que levantaba su mano izquierda con dificultad y la colocaba junto a la suya.
"... Estas bien..." Fue lo único que alcanzo a decir Shirou a lo que la oji-ambar asintió débilmente.
"... E-eso fue... Único." Mencionó mientras parpadeaba. "... Te vi, estabas mirando a esa espada de los Touzaki flotando enfrente de t-ti... Entonces ya no era una espada, era algo cubierto de rayos... Y entonces voló contra el y...y."
Suspiro mientras entrecerraba sus ojos. "... Wow..."
"... Gane, creo que gane." Respondió Shirou tal como si no se pudiera creer tal cosa. "... ¿Puedes pararte?"
Kohaku asintió aún con los ojos cerrados, antes de comenzar a abrirlos mientras que Shirou continuaba.
"Bien... Tenemos que salir de aquí, ¿el mapa se perdió verdad?" La pelirroja asintió, causando que Shirou frunciera el ceño antes de encogerse de hombros.
"Bueno, entonces vamos a- ¡!" Los ojos de ambos se abrieron de par en par cuando de la nada Shirou fue arrastrado brutalmente hacia atrás por algo que lo sujetó firmemente de su camiseta, y lo empujó un par de metros a la distancia.
Kohaku intentó gritar, pero apenas un graznido pudo salir de su garganta y Shirou solo pudo imitarla luego de ver qué o quién mejor dicho era el responsable de tal cosa.
La silueta de Kaburagi yacía en un estado casi peor que el de la mano que había visto. Su ropa estaba hecha jirones y cubierta con sangre que brotaba de las numerosas heridas en su cuerpo así como cenizas y tierra que igual despedía el hedor a quemado. Pero lo peor era su cara.
Si bien jamás había sido un hombre atractivo, la mutilación infringida a consecuencia de su ataque sobre su rostro era cosa de pesadillas. Sus amplias mejillas parecía que habían sido arrancadas de cuajo revelando así unos pómulos brutalmente aplastados, y buena parte de su nariz ya no existía junto con su ojo izquierdo.
El derecho por otra parte, estaba fijamente enfocado en el con una intensidad rabiosa que hacía ver adorable a la de Togo.
"Tu..." Habló finalmente con un tono que no podía estar más cargado de cólera. "... Voy a matarte."
Y con un alarido furioso se abalanzó contra el pelirrojo, propinándole una patada en un costado que Shirou la sintió de lleno, seguido de un puñetazo contra su vientre.
"¡K-kuh!" Se quejó este antes de contraatacar con sus piernas, propinando patadas al azar que el hombre herido apenas sintió inicialmente hasta que una alcanzó a atinarle en la cara, provocandole un alarido de dolor más.
"¡Agh!" Protesto, llevandose justamente la mano que había perdido su venda y mostraba ahora un boquete por el cual se asomo su único ojo restante. Kaburagi apretó los dientes, dispuesto esta vez a ir con todo, solo para que...
"¡AGHHHH!" Grito de la nada al sentir un golpe justo en sus cuartos traseros. Volteando por encima de su hombro, vio como Kohaku había logrado correr hasta quedar detrás de él y propinarle una patada con toda la fuerza que tenía en aquellos momentos.
Ciego de rabia, Kaburagi se dio la vuelta antes de propinarle a su vez una bofetada que provocó un quejido por parte de la pelirroja, que perdió el equilibrio y cayó de espaldas.
"¡K-kuh...!" Se alcanzó a escuchar. Al ver aquello, Shirou miró rojo y sujeto una piedra que había encontrado casi al lado suyo, y la arrojó como pudo contra Kaburagi.
THUCK!
"¡AGHHH!" Aun sin el reforzamiento, la puntería del pelirrojo era lo suficientemente certera como para compensar la fuerza extra de la taumaturgia, provocando que la punta de la piedra impactara contra el cráneo de Kaburagi, añadiendo otro dolor mas a la lista de los que lo consumían por dentro.
Pero poco le duró el gusto a Shirou, ya que el traficante de inmediato se fue contra él y colocó ambas manos en su cuello antes de levantarlo bruscamente.
"¡K-Ku-huh...!" Intentó protestar Shirou ante la presión que aumentaba con cada segundo mientras pataleaba, poniendo cada esfuerzo que tenía para liberarse. Pero parecía que algo se había apoderado de Kaburagi, ya que su expresión se había tornado casi demoníaca.
"¡K-Kuhhhh...!" Shirou dejó de apretar sus dientes, intentando tomar aire y escupió directamente a la cara de su captor, con una desesperación de lo más marcada. En respuesta, este apreto mas y mas mientras que sonreía sádicamente.
Kaburagi entonces activó sus circuitos, dejando que las líneas brillarán en contraste con su dañada piel y estuvo a nada de recitar un aria.
ᴾᵉʳᵈᶤᵍᵒ́ᶰ ᵈᵉˡ ᴱˢᵗᵒᵐᵃᵍᵒ
"Chanchu..." Gruño a la par que cierto círculo mágico era generado encima de la mano más dañada. "To...¡AGHHHHH!"
No tuvo ni oportunidad de terminar la frase cuando algo pasó como bólido por ese brazo, infringiendo una herida más.
SPLOCH!
"¡AGHHHHHHHH!" Chillo de dolor el traficante tras recibir el disparo, soltando así a Shirou en el suelo, quien vio desde abajo como el hombre sufría espasmos peores que los de Togo. "¡AGHHHHHH!"
ᴴᶤᵉʳᵛᵉ˒ ᵐᶤ ˢᵃᶰᵍʳᵉ
"Fervor, mei sanguis." Escucho una voz que reconoció como la de Waver exclamar a la distancia y vio entonces como algo plateado y gelatinoso reptó por el suelo hasta alzarse contra Kaburagi, rodeándolo como si se tratase de una cinta de captura mientras que adquiria una textura casi metálica.
"¿H-huh?" Intento hablar, confundido y aun bajo los efectos de haber tenido su cuello siendo apretado por Kaburagi. ¿Qué hacía Waver-sensei ahí? ¿Por qué Kaburagi actuaba de esa manera? Sus ojos se abrieron de par en par al caer en cuenta de lo que ocurría tras ver que se trataba de un disparo, y escuchó una voz que hizo que su corazón diera un vuelco.
"¡Shirou!" Desde uno de sus costados, alcanzó a ver como Kiritsugu corría hasta su lado y se colocaba en frente de él, poniendo una de sus manos en su mejilla mientras le miraba con una de sus expresiones más preocupadas y al mismo tiempo aliviadas. "¿Estas bien?"
El pelirrojo casi quiso reír al sentir un deja vu de lo que había hecho con Kohaku y graznó al ver como su amiga miraba la escena, jadeando desde donde estaba.
"Hah... E-estamos bien... E-estamos b-bien." Mencionó con todo el alivio posible mientras sentía sus párpados comenzar a ceder.
"¿Como esta?" Escuchó la voz de Waver preguntar y alcanzó a divisar al joven acercarse mientras que sus circuitos mágicos se manifestaban en su mano izquierda, la cual apuntaba a Kaburagi aún atrapado en aquella cosa metálica.
La expresión de Kiritsugu ahora era una colérica tras ver las heridas que Shirou había recibido a simple vista y entorno sus ojos. "... Lastimado, pero bien." Gruño a la par que apretaba su Thompson Contender y le echaba una mirada al traficante, disfrutando plenamente en su consciencia el hecho de que el disparo hubiese sido justo con una de esas balas.
"Y lo tenemos vivo..." Añadió con un tono que prometía un gustoso dolor a ser infringido en el causante de buena parte de las desgracias que habían azotado tanto al padre como al hijo desde la semana pasada. "¿Esa copia del código místico de Kayneth Archibald podrá mantenerlo así?"
"Aun si es un prototipo, Volumen es el pináculo de la taumaturgia que opera el concepto del flujo en dominios metálicos." Respondió Waver, apretando ligeramente su mano, intensificando el agarre sobre el traficante. "No irá a ninguna parte."
"Je... Jejejeje..." Kaburagi los miró con algo que trascendía más allá de la ira antes de apretar los dientes. "Ustedes dos... Ajajajaja... Van a morir... Van a morir... Aun tengo mis circuitos... Aun puedo..."
La expresión de Kiritsugu no cambió para nada, sabiendo lo que iba a ocurrir si intentaba pasar aun la más miserable milésima de una unidad de energía mágica.
"Jaja...Jaja... ¡AGHHHHHHHH!" Apenas el traficante activo nuevamente sus circuitos, una nueva onda de agonía lo azotó por dentro. "¡AGHHHHHHHH!" Protesto nuevamente, incapaz de entender que estaba ocurriendo mientras que su od se descarrilaba de sus circuitos dañados, quemando su cuerpo por partes a la par que causaba incontables estragos. "¡AGHHH! ¡NOOOOOOO!"
Y para el horror de los dos adultos y niños, la poca piel que le quedaba a Kaburagi comenzó a deshacerse como si se tratara de jalea fundida. Pedazo tras pedazo de carne quemada se derritio junto con su último ojo, mientras que no paraba de gritar y gritar a medida que los hechizos de su Cresta Mágica eran liberados sin control dentro de su cuerpo gracias a aquel flujo inestable de energía mágica.
"¡AGHHHHHHHHHH!" Profirió un último alarido, antes de que su cabeza ahora estuviese siendo lentamente petrificada, retratando en una férrea expresión de agonía inaudita sus últimos segundos de vida.
... Que no duró mucho, cuando esta estalló y algunas piezas fueron a parar justo a los pies de Kiritsugu, quien las miro con fastidio antes de fijarse en el cuerpo sin cabeza ahora que supuraba un ácido que había comenzado a quemar el propio mercurio de las ataduras inútiles.
No cabía la menor duda, Kaburagi estaba muerto.
xXx
Subterraneo.
El lugar apenas estaba iluminado. A juzgar por las paredes y el techo, estaba claro de que se trataba de algún establecimiento subterráneo y sellado casi herméticamente por medios físicos, eso sin contar la media docena de campos delimitantes que rodeaban el perímetro y se encargaban de asegurar una protección extra al cuartel a la par que mantenían dentro de este cualquier posible escape de energia magica.
Incidentes tan graves que debían de ser rápidamente catalogados como fugas de gas no eran raros en edificios donde algún magus particularmente descuidado o osado había montado su taller, muy para la molestia del administrador local de seguro.
Pero el magus que había establecido tienda en aquella área era lo suficientemente cauteloso como para tomar múltiples medidas preventivas.
El taller tenía una apariencia algo más industrial gracias a un par de hornos en un rincón al igual que un refrigerador usado para almacenar seguramente reactivos delicados. Del lado opuesto, estanterías con sus respectivas etiquetas y llenas de toda clase de botellas con múltiples formas podían apreciarse.
En otra de las esquinas, lo que parecía ser la cruza entre una consola bastante vieja y un piano podía verse, justo mirando a una puerta blindada que actuaba como la única entrada y salida del lugar.
Finalmente, una especie de caldero enorme yacía en medio de la habitación y repleto de un líquido grumoso color magenta que la figura parada agitaba con una cuchara de plata en el sentido contrario a las manecillas del reloj.
Del lado derecho, una mesa con algunos ingredientes partidos y varios frascos con sustancias mágicas podía verse, y fue uno de estos justo el que agarró y procedió a echar algo del polvo blanco en su interior al líquido del caldero.
"¿Hmm?" Entorno los ojos que tenía detrás de sus gafas al observar como la mezcla se tornaba aún más pálida y pareció verse finalmente satisfecho por el resultado. Entonces tomó un pequeño vial vacío de la mesa y lo relleno con este solo para voltearse a encarar a una persona atada a una silla, un par de metros detrás de él.
A juzgar por sus facciones pérdidas, era obvio que se encontraba en un estado drogado.
"Hmm, la dosis con extracto de las hojas de aquella planta debería de brindar un resultado más prometedor." Comento para si mismo antes de dirigirse hacia su "voluntario." Estuvo a punto de hacerle beber el vial, cuando de la nada...
WEOWEOWEOWEOWEOWEO!
Una alarma que no se esperaba en definitiva le hizo derramar el vial, el cual se rompió contra las baldosas del suelo, derramando así su contenido.
El hombre soltó una maldición antes de correr hacia donde sonaba la alarma, que era justo aquella consola perdida y observó los detalles en la 'pantalla' una vez que tocó un par de las teclas que tenía.
Un círculo mágico con el diseño de un hexagrama en el centro seguido por el sigilo de cuatro pares de cuernos estampados entre sí. La imagen brillo, antes de mostrar alrededor de tres nombres.
"¿Sessyoin?" Se preguntó el hombre antes de notar que ese nombre seguía brillando al igual que el segundo. Pero el tercero...
"Kaburagi." Gruño una vez que lo leyó. Apretó su puño recordando la conversación que había tenido con este justo el día anterior. "¿Qué demonios ocurrió?"
La conexión con el hechizo del Código Místico que estaba usando estaba ligada a la Cresta Mágica que le habían dado hace tiempo. Y que ésta se interrumpiera de una forma tan brutal solo significaba que este la había arrancado de su cuerpo, algo muy improbable conociendo la naturaleza avariciosa de aquel bastardo o que el portador había muerto.
Y ya se hacía una idea de cuál había sido.
"Maldición." Profirió el hombre antes de soltar un resoplido molesto. Lastimosamente, el Código Místico apenas podía proporcionarle las últimas coordenadas en las que la Cresta había estado... Pero aquello tomaría tiempo.
Necesitaba seriamente informar a uno de los otros. ¿Pero quién?
Presionando otra secuencia de las teclas, se concentró en al menos iniciar el proceso de localización. Ni de broma organizaria una reunión sin tener todos los datos posibles.
xXx
Academia Privada Heian - Enfermeria.
"¿Cómo se encuentra?" preguntó Makihisa tras ver como los circuitos en las manos de Sougen se apagaban. El curandero había pasado buena parte del tiempo desde que se había librado de la maldición, haciendo recorrer su od a través de sus circuitos una y otra vez con el fin de purgar cuanto remanente de energía mágica foránea pudiera, motivo por el cual se encontraba en forma suficiente para poder realizarle un análisis a Akiha, quien estaba tendida en otra de las camillas, aun inconsciente como la había traído su padre varios minutos antes.
Sougen suspiro antes de responder. "Se encuentra bien, esto es solo una reacción de su cuerpo al intentar asimilar el calor que se robo de la nada luego de pasar un tiempo con aquel extraño caso de frío interno." Sentenció, meneando con la cabeza. "Creo que estará inconsciente por un buen tiempo."
"... Entiendo." Respondió Makihisa, ocultando bien sus sentimientos bajo la fachada de siempre.
TOC-TOC!
El sonido de alguien tocando la puerta los distrajo y esta se abrió, revelando a un Hyouma algo agitado que comento. "¡Emiya y Velvet han regresado! Tienen a los dos niños que faltan."
Los dos hombres voltearon a verlo, y Makihisa entorno los ojos. "¿Cómo están?"
"También inconscientes, los dos están siendo cargados por ellos." Respondió Hyouma luciendo algo angustiado. En eso pudieron escuchar unos pasos por el pasillo y al cabo de un minuto, las siluetas de Kiritsugu y Waver se perfilaron por el umbral antes de entrar a la enfermería.
"Ponlos aquí." Indicó Sougen, señalando a un espacio al lado de Akiha a dónde fue a parar Shirou, seguido de una Kohaku.
"Los dos estaban conscientes cuando los encontramos, solo que se desmayaron al poco tiempo." Informó Waver, apenas el curandero se acercaba primero a Kohaku y murmuraba un hechizo rápido de diagnóstico.
Colocó una mano en su mejilla, como para poder tomar nota de un par de detalles, antes de fruncir el ceño y concluir. "Kohaku-chan esta bien... Solo para haber recibido un golpe en la cara, al parecer con el dorso de una mano por fuera... Lo que es extraño es lo que hay adentro."
"¿Qué cosa?" Preguntó Makihisa, con los brazos cruzados mientras le dedicaba una mirada indescifrable.
"Su cuenta de Od es baja... Bastante baja." Parpadeo Sougen, claramente confundido. "... Esa es la principal razón por la cual está inconsciente, su cuerpo no está acostumbrado a ese nivel de energía vital."
Meneo la cabeza antes de realizar el mismo procedimiento con Shirou, solo para resoplar esta vez. "La cuenta de Od de Shirou por otro lado... Está por encima de la mitad y..." El curandero soltó un respingo cuando noto las heridas que tenía. "Buen número de sus costillas están a un paso de romperse y tiene múltiples moretones en otras partes de su cuerpo. Sus costados por otra parte, tienen un desgarre."
"... ¿Estará bien?" Preguntó Kiritsugu, claramente preocupado por su hijo.
Sougen no respondió al instante. Se limitó a colocar ambas manos en los costados de Shirou mientras murmuraba otros hechizos curativos algo más avanzados, y consiguió acelerar la cicatrización de ambas heridas, seguido por otro en el pecho del niño.
"Dentro de una semana como máximo debería de recuperarse por completo." Sentenció, antes de dirigirse hacia la puerta. "Iré a revisar otra vez a Hisui-chan y Seo."
Aviso, antes de retirarse de la enfermería. Hyouma, quien había permanecido callado hasta ahora, entendió que nada tenía que hacer ahí y suspiro antes de retirarse también, cerrando la puerta detrás de sí.
Sabiendo que los niños no podían estar más dormidos que un tronco, Makihisa fue quien rompió el silencio.
"¿Y bien?" Le pregunto a los dos magi mientras se cruzaba de brazos.
"Kaburagi está muerto." Reveló Kiritsugu fríamente. "Encontramos a los tres en un claro, el hombre se encontraba en un estado de quemaduras de tercer grado e intentando estrangular a Shirou, le dispare al instante en un brazo."
"Y yo lo capture con el Codigo Mistico que traje." Continuo Waver, antes de añadir. "Pero de la nada...Kaburagi intentó utilizar un hechizo y de alguna forma, sus circuitos mágicos parecieron despedazarlo por dentro. Jamás había visto algo así."
Kiritsugu encontró la pared muy interesante en ese momento.
"¿Tu hijo pudo pelear de alguna manera contra ese hombre como para dejarlo quemado?" Makihisa alzó una ceja. "Hisui y Seo-san me contaron de que el hombre del cual salió aquel brazo demoníaco que las persiguió intento emboscarlas en el bosque, solo para ser repelido por Sougen y Shirou-kun... Entonces a través de un amuleto mágico, el traficante se identificó tras maldecir al primero y le propuso un sádico juego al chico en el bosque. ¿Acaso lo has estado entrenando tan seriamente?"
Kiritsugu negó con la cabeza. "No, y eso no es importante ahora. Con Kaburagi muerto, hemos perdido nuestra mayor pista. ¿Que vamos a hacer?"
Waver asintió, pensando lo mismo.
"Yo no estaría tan seguro." Añadió Makihisa, mientras acomodaba sus gafas. "Verán, por muy turbio que suene... Seo-san, la niña de pelo morado que vieron en el pasillo por cierto, Kaburagi pareciera haber comentado que su objetivo en este sitio no era otro que apoderarse de sus ojos misticos. Fue una coincidencia que estuviera aquí en estos días."
El mestizo suspiro. "Eso confirma en definitiva el interés del traficante por estos y aun tenemos el indicio de la compañía con la cual estamos casi seguros que tiene un lazo. Si lo seguimos, estoy seguro que nos llevará eventualmente a los Ojos Místicos que Velvet-san les seguía la pista y naturalmente, a los Puros que ansío recuperar para poder tener nuevamente en mis manos el ingredientes más esencial para el Sagrado Elixir de Acala."
Kiritsugu pareció asentir, mientras que Waver lucía algo más pensativo.
"Tohno-san." Finalmente habló. "No quiero sonar presuntuoso... ¿Pero de verdad conoce a alguien capaz de no sólo descifrar una fórmula que confiaba que necesitaría alguien como el Padre de la Alquimia Moderna sino que aparte preparar aquel brebaje? De por si estoy seguro que los ingredientes serán raros de adquirir... ¿Pero en serio hay alguien que sepa elaborar este Elixir de Acala?"
Si Makihisa tenía planeado contestar en aquel instante, una cuarta voz que bien podría haber sido un graznido se le adelantó.
"... E-el... L-lo s-sabe." Escucharon, llamando la atención de los tres, quienes voltearon hacia la camilla. "E-el sabe... E-el t-tiene c-como c-c-rea la po-ocima de Alcala... Ugh."
Shirou intentaba incorporarse mientras parpadeaba débilmente y los miraba con sus ojos teñidos por el cansancio. Kiritsugu tuvo de la nada un deja vu de hace meses, de cómo su hijo adoptivo había revelado estar consciente en medio de una plática bastante sensible.
Sin embargo a juzgar por como actuaba, lo más probable que estuviera delirando. Viendo las expresiones de los otros dos, seguramente pensaban lo mismo. Iban a tener que buscar otro lugar.
"-E-el..." Continuó hablando Shirou, mientras introducía su mano derecha en su bolsillo con dificultad y extraia algo que luego les mostró; Kiritsugu y Makihisa vieron apenas un curioso prisma semi-transparente con un brillo peculiar y desprovisto de la mitad inferior, pero Waver abrió los ojos de par en par apenas estos se enfocaron en él y lo reconocieron como lo que era.
"¡Un cristal fotónico!" Exclamó, atónito. "¿De donde sacaste esto, Shirou?"
Intentó acercarse, pero instintivamente dio un paso hacia atrás cuando vio como los circuitos mágicos del pelirrojo se activaban, y casi sintió un vuelco en el corazón cuando vio aparecer algo en el dorso de la mano de Shirou que sostenía el cristal roto.
Una marca muy peculiar, bastante peculiar a decir verdad. Era diminuta y fácilmente parecía ser tan solo la tercera parte de una completa.
El diseño evocaba la punta de una flecha o una lanza, a duras penas era tan elaborada. Pero ni él ni Kiritsugu fallaron en reconocer que era.
"¡Sello de Comando!" Los dos magi exclamaron al mismo tiempo a la par que Makihisa entornaba sus ojos, oliendo algo más ahí.
'¿Sello de Comando?' Pensó Shirou por su parte, aun medio aturdido. Había estado despierto desde que sintió un cosquilleo en su pecho y de la nada pudo escuchar voces que reconoció hablando a la distancia.
Estuvo a punto de caer dormido una vez más, de no ser por aquel comentario de Waver-sensei sobre el Elixir de... Lo que fuera...
Al tener una de sus manos muy cerca de su bolsillo, sintió uno de los bordes del cristal y había abierto los ojos de la nada tras recordar sobre la proyección de este... Y justo escuchaba la voz de Makihisa-san, lo que significaba que podía mostrarselo de una vez.
Pero aquel término que tanto su padre como Waver habían mencionado...
"Entrare en letargo nuevamente. Les deseo la mejor de las suertes y... Activame igual que esta vez, Shirou-kun… Usa el Sello de Comando."
La voz de Paracelsus o Caster, como fuera resonó en su mente y le hizo fijarse en aquella marca en su mano.
'¿Como esa vez y usando esta cosa?' Se preguntó en su mente, antes de tocar el cristal con su dedo índice, aprovechando que parecía haber algo de sangre ahí aun. Canalizando un poco de Od hacia esa mano, noto como la Marca brillaba y se concentró también en ella.
"¿Activate?" Sugirió dudoso, solo para ver como la marca brillaba antes de comenzar a desvanecerse y el cristal se encendía nuevamente como aquella vez en el subterráneo, proyectando por tercera vez la silueta de la Inteligencia Artificial como un holograma, pese a que Shirou desconocía aquel término.
"Hmm, hola de nuevo, Shirou-kun. Veo que hiciste caso a mis instrucciones." La proyección saludó amablemente con el timbre de su voz, antes de que sus ojos se fijaran en los otros tres hombres presentes. "¿Oho? ¿Y estos caballeros son?"
Alzo una ceja al ver como Kiritsugu y Waver esta vez palidecieron, con el primero parpadeando casi como si intentara procesar aun lo que estaba viendo sin mucho éxito mientras que el segundo directamente lo apuntó y dio otro paso hacia atrás.
"-... Caster." Alcanzó a decir.
"¿Hmm? Veo que los dos me reconocen... Hmm, Shirou-kun menciono conocer a dos personas que participaron en la Guerra del Santo Grial ahora que recuerdo." Comentó tranquilamente la proyección, fijándose en Kiritsugu. "Tu. Mis disculpas, pero tu nombre se me escapa, Maestro sombra de aquella familia noble del Rhin. Lo que este recuerda es que tu fuiste el mercenario que portaba el lazo sobre aquel galante Rey de los Caballeros que era Saber."
'¿Rey de los Caballeros? ¿Saber?' Pensó Shirou, entornando sus ojos. 'Así que ese fue el Servant de Kiritsugu...'
Kiritsugu no dijo nada pero la proyección no había terminado aún con él.
"Emiya, al igual que Shirou-kun. Vaya vueltas que da la vida para que hayas terminado por ser enlistado al servicio de quien comisionó a mi invocador en aquel entonces, hmm." Al oír aquello, Kiritsugu le dedicó una mirada inquisitiva a su hijo quien de la nada encontró increíblemente interesante mirar el suelo.
"¿Y yo?" Waver preguntó de la nada. "¿Nada de mi? Yo fui el Master de Rider... Hasta te vi una vez."
La proyección parpadeo un par de veces antes de verlo fijamente, solo para menear con la cabeza. "Mis disculpas, pero no creo haber almacenado nunca tu nombre en mi banco de memoria... Creo recordar que Alejandro Magno llevaba en aquella espléndida carroza de guerra a un niño bastante melodramático a mi parecer. ¿Eres tú? Válgame dios, la diferencia de porte es increíble."
Con la cabeza abajo aun, Shirou no contuvo para nada la sonrisa medio burlona al escuchar eso y no necesitaba alzar la vista para saber que su maestro improvisado seguramente se había puesto rojo.
Finalmente, la proyección de Paracelsus se topó con el último hombre quien lo miraba con una curiosidad plenamente estupefacta que intentaba disimular detrás de una fachada indiferente.
"Hmm, ni rastro alguno de usted, mi buen señor." Confesó el holograma. "¿Fue usted también algún artífice en esa contienda?"
Makihisa negó con la cabeza antes de hablar. "No, ¿es usted el alquimista Paracelsus von Hohenheim?" Le preguntó, disimulando apenas su incredulidad ante la idea de estar hablando con un hombre muerto.
"Un mero remanente de otro más grande invocado hace dos años de acuerdo con Shirou-kun." Respondio la proyección con una reverencia. "Mucho me temo que usted me tiene en desventaja."
"Makihisa Tohno." Respondió el mestizo, antes de realizar otra pregunta. "¿Pero cómo es que se encuentra usted aquí? ¿Cual es la historia detrás de que el chico haya aparecido con un dispositivo que supongo que contiene esta consciencia suya? Agradeceria mucho que me iluminara al respecto."
"... Hmm, estaba en el taller de ese hombre." Añade Shirou, llamando la atención de todos y bajando un poco de su voz. "... Que estaba en el bosque y encontrejuntoconKohakudondevimosesecristalylascajasesasdelosmuellesdeFuyuki."
Lo último lo dijo rápidamente antes de guardar silencio luego de sentir la mirada fulminante de tanto Kiritsugu como Waver.
"¡¿Que encontraste que?!" Directamente exclamó el segundo.
"... Hmm, lo activé por error y me dijo que tenía información de esa cosa del Elixir de Alaca... Después de que le mencionara ese apellido raro de Reiroukan y lo de los ojos mágicos." Añadió Shirou.
"Acala, Shirou-kun. Pensé que los japoneses serían algo más extremos en el respeto a sus deidades en esta época, pero los niños seguirán siendo niños." Comentó Paracelsus, antes de continuar. "Efectivamente, soy poco más que una especie de familiar insertado en la matriz de este cristal fotónico a modo de que pudiera sortear toda la información recopilada al respecto del curioso pergamino que mi invocador, maestre Reiroukan me entregó. Aparentemente fue un encargo suyo, Tohno-dono. Puedo decir que es un placer conocerle, en cierta forma."
"El placer es mío." Respondió Makihisa, mientras que sus ojos parecían brillar ante el prospecto de lo que acababa de escuchar.
"A propósito, Shirou-kun." La proyección habla de la nada, llamando aún más la atención del niño. "El proceso del que hablé me tomó menos tiempo del que pensaba. Tal parece que tengo todo listo para dar el paso final."
"¿Sería mucho pedir que me entregara la información recopilada en su interior?" Pregunto Makihisa, ignorando aquel último intercambio.
Solo para alzar una ceja cuando vio como la proyección meneo la cabeza.
"Mucho me temo, Tohno-dono. Que la única persona que puede acceder a ella se encuentra en esta habitación y no es ninguno de ustedes tres, caballeros."
Todos tomaron varios segundos en procesar lo que acababan de escuchar, antes de que tres pares de miradas se posaran en Shirou, quien parpadeó al ver la nueva atención recibida antes de sentir un escalofrío al caer en cuenta de a qué se refería la proyección.
"¡¿Yo?!" Exclamó, mientras se señalaba. "¡¿Pero por qué?! ¿No se suponía que eso que hiciste era para arreglarte y que yo pudiera pasarselo mejor a Makihisa-san?"
"¿Pasarme?" El aludido alzó una ceja al escuchar su nombre.
"Eso ya no es posible, me temo." Sentenció el holograma, casi apologético. "Intente considerar aquella opción, pero las piezas de mi programa que permitian el uso de aquella función se perdieron hace mucho. Además de que, esta será la última vez que pueda actuar de esta manera. Con el fin de preservar lo mejor que pueda toda la información restante y restaurar un par de remanentes de la que fue borrada, eliminare todo rastro de mi consciencia a cambio."
"... ¿Información borrada?" Kiritsugu fue el primero en captar aquel detalle que le hizo entornar los ojos. "¿A que se refiere con eso?"
Paracelsus se fijó en él antes de responder. "Se lo comenté en aquel subterráneo a Shirou-kun. Al parecer, con el fin de mantener a esta unidad con vida por así decirlo, información en su interior fue sacrificada... Para acabar con ese proceso, forzamos un contrato con el que le otorgaría los derechos exclusivos de administración sobre la unidad a cambio de recibir su energía mágica. Mismo que fue representado con una fiel imitación estética de una de las Pseudo-Crestas de Zolgen Makiri incluso."
"¿Esa marca?" Preguntó Shirou confundido. "Pero si ya no est..." Se quedó callado tras ver como en el dorso de su mano derecha existía un símbolo exactamente igual al anterior, como si nunca se hubiera ido. "Pero no lo entiendo. ¿Si te digo que le muestres la información esa a Makihisa-san deberías de hacerlo, no?"
Paracelsus negó con la cabeza. "Mucho me temo que no funciona de aquella manera, Shirou-kun. Si tú me ordenaras que iniciara el proceso, este solo sería transmitiendo la información directamente a tus circuitos... O a tu Cresta Mágica, lo que consideres más viable."
Shirou no vio como las expresiones de Kiritsugu y Waver sufrieron un cambio al encontrarse perplejo tras escuchar aquel término.
"¿Cresta Mágica? ¿Qué es eso?" Pregunto. Ahora que lo pensaba, juraría haber escuchado algo similar antes.
"Una Cresta Mágica es una aglomeración de Circuitos Mágicos de la familia de uno que contienen grabados diversos hechizos creados por el dueño de estos. Es un sello que funge como un órgano artificial y es entregado sólo al sucesor de una familia dedicada a la taumaturgia." Explicó pacientemente Paracelsus, algo sorprendido por la pregunta.
Shirou alzó una ceja. "¿Eh? Pero si yo no tengo una..."
"Cuando se estableció el contrato, atisbe tus circuitos mágicos y encontré tres que me condujeron a un grupo aparte que parecía inerte. Eso era indudablemente una Cresta Mágica." Respondió Paracelsus. "Me pareció extraño verla inactiva, pero no le tome mucha importancia ya que ignoro las costumbres de los magi de Zipango en relación con estas."
Pero Shirou no lo estaba escuchando ya. Su mente voló a ese tiempo en el claro luego de despertarse después de aquella explosion. Cuando había sentido múltiples circuitos mágicos 'encerrados' dentro de él que se sentían y a la vez no como parte de él.
Concentrándose, busco dentro de él cualquier rastro de aquella sensación y eventualmente la encontró. Entrecerrando sus ojos, sintió un ligero cosquilleo caliente recorriendo su espalda antes de abrirlos y ver las nuevas líneas luminosas en paralelo a las que ya conocía.
"... ¿Es esto?" Preguntó.
La proyección parecía haber estado a punto de hablar, pero Kiritsugu se le adelantó.
"Si, esa es una Cresta Mágica... Tu Cresta Mágica." Suspiro el pelinegro, ganándose de inmediato la atención de los otros cuatro.
"¿Tu sabias?" Incluso Makihisa parecía verse extrañado. Fue casi un milagro que no soltara ningún comentario burlón al respecto, al contrario... Lucía bastante sorprendido por la revelación.
Shirou miró a su padre adoptivo y reconoció la expresión que tenía. La había visto ya en aquel hotel en Misaki meses atrás así como la semana pasada una noche antes de aquella escaramuza en los muelles.
En su mente, la estaba asociando ya a 'Kiritsugu-estuvo-ocultando-algo-otra-vez' y sintió una punzada de molestia. Molestia que se transformó en cólera cuando noto que Waver tenia una expresion que solo recordaba haber visto en perros que fingian demencia luego de haber roto algo.
"... Lo sabían..." Comentó en voz baja, antes de subir un tono de voz. "Los dos lo sabían... ¿Porque no dijeron nada?" Casi gruño, mientras que los indicios de un enojo que amenazaba con subir de intensidad comenzaban a manifestarse en su mirada.
El holograma de Paracelsus no debería de sentir incomodidad, pero la tensión en la escena hizo que optara por guardar silencio.
"Hmm, y probablemente otra de las razones por las cuales de verdad lo querías mantener ajeno a todo se revela." Comentó Makihisa, creyendo adivinar por donde iba la cosa. "¿Desde hace cuanto lo sabías, Kiritsugu?"
Viéndose asediado por todas las direcciones y con Waver al parecer ocupado intentando hacerse la vista gorda, Kiritsugu suspiro en derrota antes de responder.
"Desde hace meses con lo de Sougen." Admitió, enfocando su mirada a Shirou. "Fue una sorpresa bastante..."
No alcanzó a acabar ya que Shirou le interrumpió de inmediato.
"¡¿Es en serio?!" Le reprocho, irritado porque aquella pieza de información había sido ocultada a propósito y no solo por su padre, pues enfoco también su enojo en Waver. "¡¿Y tú también?!"
"... No lo dije, porque no quería despertar nada doloroso de tu anterior familia, Shirou." Admitió Kiritsugu con sinceridad. Técnicamente, esa era la principal razón, pero aun así se aseguró de incluir lo siguiente. "Además de que... Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible."
Las palabras que Shirou iba a decir murieron al instante en su boca cuando escuchó aquello.
"Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible."
Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible.
Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible.
Aquellas palabras se repitieron en su mente varias veces, antes de que un par de recuerdos incómodos lo asaltaran.
"... Los Fujou tenían otros poderes aparte de practicar taumaturgia. Este es uno de ellos." Reveló Kohaku mientras daba un paso hacia adelante. "Podemos crear 'contratos' que le permiten a otros tomar prestada nuestra fuerza vital, nuestro od... Pero para hacer eso, primero necesitamos una conexión que solo existe con líquidos de vida... Tienes que beber mi sangre, y yo tengo que beber la tuya."
"La sangre que vas a beber tiene energía mágica mía. Al mismo tiempo, tengo que beber sangre tuya que tenga lo mismo." Explicó Kohaku antes de soltar una especie de quejido confundido. "Es como un... ¿Ancla? que forma un camino entre las energías de los dos... Con eso formado, solo necesitas concentrarte en el ancla y jalaras mi propio od a ti... Llenando tus reservas de nuevo."
Se quedó boquiabierto a la par que sus pensamientos volaban y le dedicó una mirada a la niña pelirroja a su izquierda. Una niña que justo tenía casi el mismo color de su cabello y ojos... Y de la cual había bebido su sangre con energía mágica hace poco...
... ¿Acaso era posible?
"No." Paracelsus intervino de la nada. "Una Cresta Mágica puede despertar por sí sola en caso de que el potencial sorcerico del huésped sea inmenso. Un flujo de energia magica bastante intenso en su interior bien puede estimular los circuitos foráneos y activarla...Pero me parece que tal fenómeno solo ocurre si ha pasado algo de tiempo desde que fue trasplantada a este."
Ajeno a los demás, Makihisa fijó su mirada en Shirou, mas en especifico en la forma en que este miraba a su criada y comenzó a unir los puntos en su cabeza, antes de finalmente llegar a una conclusión que lo hubiera hecho reír de no ser porque quería mantener una fachada.
"Yo no lo dije por otra razón." Sentenció Waver tras haber agarrado algo de valor. "Una Cresta es más que solo un grupo de circuitos extras para uno, es literalmente el emblema y el mayor tesoro de un linaje taumatúrgico. Es la voluntad heredada de tus ancestros con el fin de continuar el camino que ellos pavimentaron. Pero tu no eres un magus ni deseas serlo, Shirou. ¿Por qué habría de darte una maldición así?"
Aquellas palabras parecieron surtir un efecto paradójico en Shirou cuando recordó aquella conversación que había tenido con él antes de lo de los muelles. Si, tenía razón... ¿No?
Pero luego recordó como en la mañana, un hombre comiendo un bocadillo de queso había dicho otra cosa.
"¿Ah? Disculpa, niño. Pero eso es tonto." Dijo tranquilamente antes de morder su galleta y masticarla un rato. "¿Puedes usar taumaturgia?" Apenas vio cómo el pelirrojo asentía, se apresuró a terminar. "Entonces eres un magus. Fin."
Frunció el ceño al ser incapaz de responder adecuadamente y soltó un resoplido fastidiado. "Bueno, ¿y qué pasa ahora entonces?"
"'¿Existe alguna forma de 'repararlo', por así decirlo?" Pregunto Makihisa directamente a la proyección del alquimista, quien adoptó una pose pensativa antes de encogerse de hombros.
"Lo más cercano que me parece es encontrando mi segunda mitad." Comento con un tono que dejaba claro que ni él creía en aquella posibilidad. "Sin embargo soy incapaz de localizarla. Sugiero que el subterraneo donde Shirou-kun me encontro a mi sea el sitio donde empiezen su búsqueda, él sabrá guiarlos hasta ahí." Declaró, antes de parpadear.
"He tomado algo de energía suya pero aun así permanecere inactivo hasta que el desee consultar la presencia de esta unidad." Terminó por añadir, antes de desvanecerse y hacer que el cristal perdiera su brillo.
Shirou miró entonces a los tres adultos y suspiró. "Si, está en el bosque. ¿Vamos a ir entonces ahora?"
"Seria lo mas adecuado, Shirou-kun." Le respondió Makihisa, con un leve rastro de su humor usual. "Y en el camino podrías iluminarnos sobre que pasó exactamente en el bosque y como fue que terminaste con Kohaku ahí."
El pelirrojo suspiró de nuevo.
xXx
Academia Privada Reien - Primera Planta.
Decir que el día había sido de lo más intenso era poco. Shizune-nee jamás se lo creería si se lo llegara a contar, de eso estaba más que segura.
Un hombre loco cuyo brazo mutante se convirtió en un demonio que las persiguió por el pasillo del internado donde estudiaba y vivía. Un criminal mágico que aparentemente tenía una vendetta con el padre de un niño que acababa de conocer. Y claro, el hecho de que su mejor amiga no era del todo humana... Aunque tal cosa era algo que ya sabía con anterioridad.
Al parecer, para Akiha había sido justo revelar un par de detalles al respecto luego de que ella le contara por voluntad propia el caso de su ojo.
Todo lo anterior era más que digno de alguna historia. Se lamentaba que sus habilidades de dibujo no fueran tan buenas, ella se animaría a ilustrarla si pudiera.
Más o menos, aquellos eran los pensamientos de Akira sobre todo lo que estaba pasando. La pelimorada estaba sentada en el sofá afuera de la enfermería, irónicamente en un obvio reflejo a como había estado horas antes con Hisui al lado suyo.
Jinan-san, el curandero, que afortunadamente se veía mejor que hace varios minutos, ocupaba otro lugar. Y en cuanto al magus, según se había presentado Hyouma Sagara, había salido a fumar un cigarrillo por la insistencia del curandero.
Pese a tener la apariencia de alguien que sus padres en definitiva repudiarian, Akira lo encontraba un sujeto simpático. Aun si le medio recordaba a un roedor por alguna razón.
Las dos habían sido revisadas ya por el curandero, pero fuera de la impresión de todo lo que las había azotado últimamente, habían salido relativamente ilesas comparadas con los otros pobres tres que estaban adentro de la enfermería con sus padres más un joven que le habían comentado que era inglés.
En eso, para sorpresa de los tres, las puertas se abrieron revelando a justo aquellas personas mas una cuarta más corta que todos ellos.
"¿Shirou?" Escucho a Hisui preguntar, perpleja. "¿Despertaste ya? ¿Cómo estás? La última vez que te vi tu padre te estaba cargando como un saco de patatas. ¿Como esta nee-san?"
El pelirrojo quedó abrumado por aquella avalancha de preguntas y tal parecio que Makihisa tomó lástima de él y respondió. "Shirou-kun aún está bajo los efectos de la impresión de todo lo que ha ocurrido, Hisui. Estoy seguro de que podrá responder tus preguntas después."
Sougen entorno los ojos al captar algo más. "¿A dónde lo llevan?"
"La guarida del responsable de esto está en alguna parte del bosque... Y tal parece que Shirou la encontró, necesitamos que nos conduzca hacia ahí." Respondió por su parte Kiritsugu con la expresión más seria que podía mostrar pese a que se notaba que ni el podía creerse del todo lo que acababa de decir.
"¿Guarida?" Akira preguntó esta vez, antes de menear la cabeza. "Oh, bueno. Hablamos después, Emiya-kun. Me alegra que estes bien."
El pelirrojo sonrió nerviosamente antes de hablar. "Jeje, gracias. Me alegra también que los tres estén bien." En eso sintió la mano de Waver en el hombro.
"Camina, camina. Luego podrás socializar." Le dijo, y los cuatro no tardaron en perderse por el pasillo.
Pasaron un par de minutos antes de que una de las niñas se animara a hablar.
"¿Qué fue todo eso?" Le preguntó Hisui a Sougen.
"Intrigas innecesariamente complicadas, Hisui-chan." Respondió el curandero con un resoplido. "Kiritsugu y Makihisa tienen ya su historia con esas, es mejor no preguntar."
"Ah." Fue lo único que se le ocurrió responder a la peliverde. Akira por su parte, entornó sus ojos antes de mirar a la enfermería.
"Si Emiya-kun despertó... ¿Eso no quiere decir que Akiha-chan y tu hermana tambien, Hisui-chan?" Preguntó, con una idea formándose ya en su mente.
Idea que Sougen adivinó y derribó casi al instante.
"Dejalas descansar, las dos lo necesitan. De seguro estan durmiendo."
Y justamente del otro lado de la puerta, así parecía.
"Ughh." Akiha abrió los ojos, sintiendo como si alguien se hubiera sentado encima de ella. "¿Hmm?" Parpadeo varias veces para darse cuenta de que no estaba soñando, y miro como se encontraba en un lugar que reconoció de inmediato.
La enfermería.
¿Pero cómo había llegado hasta ahí? ¿Que había pasado con todo?
Esas preguntas pasaron de lado cuanto noto por el rabillo del ojo que alguien a su izquierda la estaba viendo y rápidamente volteo en aquella dirección solo para notar como esta cerraba los ojos.
Pero Akiha no se engañaba, había visto el color de eso y estaba bastante segura de que el niño que había conocido horas antes no era una niña.
No era de extrañar viendo que eran gemelas, pero su parecido con Hisui jamás dejaba de inquietarla, viendo lo distinta que era en personalidad.
Una punzada de molestia la sacudió desde adentro mientras la miraba y le decía. "Te vi con los ojos abiertos, sé que estás despierta."
Por un momento pensó que la ignoraria, lo cual la dejaría ahí como estaba. ¿Qué podía hacer de todos modos? ¿Sacudirla?
Por lo que fue una sorpresa cuando los ojos de la pelirroja se abrieron y esta se incorporaba con algo de dificultad, antes de voltear a verla fijamente con esos ojos color ámbar.
Akiha sintió un escalofrío al verlos, viendo la única diferencia externa con su hermana gemela y cayendo en cuenta cómo esos rasgos que compartía con Emiya-kun no podían ser tan iguales como distintos a la vez. Mientras que los de él eran simpáticos y relajados pese a su color más oscuro, los de la niña que tenía enfrente le recordaban a los de una muñeca con lo inexpresivos que eran a pesar de su brillo.
"..." Akiha intentó decir algo pero encontró las palabras atrapadas en su lengua mientras que Kohaku la miraba, sin emitir palabra alguna.
"... ¿Tienes idea del susto que le causaste a tu hermana?" Finalmente consiguió hablar, apretando casi los dientes mientras la veía con una cara de pocos amigos. El hecho de que Kohaku no pareciera reaccionar visiblemente a ello solamente la hizo enfurecer más. "... ¿Como se te ocurre?"
"Porque sabía lo que iba a pasar."
La respuesta de Kohaku la paralizó e hizo que la viera, perpleja.
"¿Qué dijiste?" Le pregunto entonces, no creyendo haber oído bien.
"Sabía lo que iba a pasar." Repitió Kohaku, en aquel timbre muerto que recordaba pese a las pocas veces que lo había escuchado. "¿Fue tan fácil como la otra vez?"
La pregunta parecía inocente, pero con el contexto...
Los ojos cerúleos de Akiha se iluminaron apenas entendió las intenciones de la pelirroja, y añadió con la voz cortada.
"... Tu, lo hiciste a propósito." Susurro atónita y con un toque de horror antes de menear la cabeza. "Sabia que eras rara... Pero no pensé que estuvieras loca."
Ahí estaba. Creyó ver por tan solo un segundo una punzada de cólera en los ojos de la niña, quien sin embargo añadió con una malicia que no creyó que fuera posible que tuviera.
"Mejor estar loca que ser un monstruo."
Fue casi como si le hubiera tirado un golpe. Akiha creyó ver rojo en aquel instante y estuvo a punto de levantar su mano para hacerlo cuando el sonido de una manija siendo movida y de la nada la puerta se abrió, paralizando a las dos.
Por esta, se asomaron Hisui y Akira con Sougen detrás de ellas.
"¿Ven? Les dije que estaban despiertas." Comentó Akira.
Akiha miró de reojo a Kohaku, topándose con que esta mantenía su expresión de siempre, como si nada hubiera pasado.
'Esto no ha terminado.' Pensó.
"¿Akiha-chan, estás bien?" Preguntó por su parte Sougen, notando algo en el ambiente.
"Si... No es nada." Finalmente respondió Akiha. "Acabo de despertar."
xXx
Bosque aledaño a la Academia Privada Reian.
"Eran como escorpiones mutantes, del tamaño de un perro y con cabeza de gallo. Perdí la cuenta de cuantos vi, pero apenas me salieron ocho juntos corrí lo más rápido que pude y me escondí a ver si podía destruir a uno... Pude con dos de pura suerte, hasta que vinieron más y más de uno me alcanzó a picar." Llevaban caminando un buen rato por el bosque, con Shirou describiendo más o menos como había sido su experiencia inicial en aquel lugar a los tres adultos que lo escuchaban de lo más interesados. "Pero la espada era muy grande y no podía usarla bien... Asi que pues solo corri y corri."
"¿Espada?" Pregunto Kiritsugu. Hasta donde él recordaba, Shirou solamente había proyectado de esa manera tan sólida aquel punzón o kunai. A menos que se refiriera al cuchillo bizarramente alterado que le había dado él en los muelles y le había regresado como una cosa bastante extraña que parecía más un estoque. ¿Eso significaba que Shirou tambien podia proyectar esa cosa de la misma manera que la cuchilla arrojadiza?
"Hisui mencionó que creó una katana del aire cuando se encontraron con ese hombre cuyo cadáver sin brazo encontramos de paso. Misma que Sougen utilizó para cercenar aquella extremidad." Mencionó Makihisa, recordando como justo se habían topado minutos antes con los restos en el límite del bosque, que habían sido identificados por Kiritsugu y Waver como en efecto pertenecientes al único subordinado del traficante que no había estirado la pata en Fuyuki.
"Con los Touzaki... Ehem, la familia de ayer. Tenían varias de adorno por su casa, Amakuni-san me mostro una que se llamaba Junichirou Touzaki y me explico cuales eran las partes de una katana." Comentó Shirou, sintiendo de cerca las miradas de los tres.
Makihisa resopló casi con humor al oír aquello. "Ese hombre se toma demasiado en serio aquella tarea auto-impuesta por su familia hace más de siglo y medio." Sentenció crípticamente.
"Era la única espada que conocía, así que la proyecte." Continuó explicando Shirou mientras fruncía el ceño, recordando cómo había sido el intentar blandirla. "Entonces se me ocurrió la idea de alterar su forma para que fuera menos larga."
Makihisa, estando no familiarizado con aquel tipo de taumaturgia se limitó a guardar silencio mientras que Kiritsugu colocó una imagen en su cabeza de lo que pasó. Waver por su parte, asintió con aprobación.
"¿Y con una espada más corta pudiste defenderte de esas cosas entonces?" Le pregunto, recibiendo una leve inclinación de cabeza por parte del pelirrojo a modo de respuesta, quien divisó un claro a pocos metros y señaló.
"Sí y justo ahí fue donde lo hice y peleé con esas cosas." Les explico antes de adentrarse y tomar nota de los múltiples restos de las criaturas falsas desparramados por doquier.
A pesar de que más de uno estaba horriblemente destrozado, la semejanza de sus apariencias no era muy alejada a la descripción que Shirou les había dado. Efectivamente, parecían escorpiones mutantes con la cabeza de un pájaro.
Con todo y tenazas y cola.
Makihisa pisó con desinterés la cabeza de uno y entornó sus ojos al ver el gran número de estos por todo el sitio, así como un olor en particular que captó de inmediato con sus sentidos más anormales.
Por su parte, Kiritsugu permanecía en alerta. Más de una vez en sus trabajos, se había topado con áreas que bien parecían un cementerio común de familiares solo para que de la nada un buen número de estos fueran animados y enviados contra él a modo de una emboscada. Pero tal parecía que no corrían aquel peligro ya, a juzgar con la confianza que Waver por su parte, tenía alrededor de estos.
El joven inglés se agacho a uno medio completo y lo examinó con interés antes de asentir. "Familiares de tierra creados de alguna manera con la semejanza a una especie fantasmal, una criatura mitológica. Son bestias mágicas falsas." Sentenció.
Y al ver la cara confusa de Shirou, soltó un suspiro antes de añadir.
"Una bestia mágica es el rango más bajo de las especies fantasmales. Son criaturas modificadas de manera directa o indirecta por taumaturgia y como tal, se separan del orden natural al avanzar a un plano de existencia distinto, ganando un par de habilidades únicas. Los familiares son las más comunes entre estas, pero difícilmente los únicos." Le explicó, añadiendo al cabo de unos segundos. "¿Pero estos de aquí? Son más como golems, creaciones artificiales dadas movimiento y consciencia por medio de un hechizo y encima temporales. Normalmente un magus más experimentado tiende a tener uno duradero como familiar o de plano consigue domesticar una especie fantasmal."
Shirou recordó entonces al pez gato de tierra que había visto y comentó. "El tipo no solo creaba estos. Tambien podia usa peces gato gigantes."
Reprimio algo de fastidio para que no se filtrara a su voz, ya que realmente aun no perdonaba a su 'maestro' del todo por su rol en el drama anterior.
"¿En serio?" Waver casi resopló al recordar cierta leyenda que Makihisa había comentado en el trayecto sobre de la única tradición que recordaba que fuera local y relacionada con terremotos. "Que pequeño es el mundo."
Se quedó callado al mirar un par de segundos más a su alrededor y noto las claras señales de haber sido quemados.
"¿Y porque algunos lucen como si les hubieras prendido fuego?" Pregunto Waver.
La respuesta de Shirou consistió en señalar a algo en medio del claro. Los cuatro no tardaron en acercarse y ver el gran anillo grabado en el suelo de marcas repetidas y como la tierra había adquirido una coloración el triple de oscura a su alrededor.
"... Que." Luego de parpadear varias veces, aquella palabra fue la única que Waver realmente pudo soltar en aquellos momentos.
"Venían demasiados en todas partes y no podía correr." Recordó Shirou. "Necesitaba a fuerzas algo con que pelear contra todos ellos pero no se me ocurría nada, así que solo dibuje varias veces la runa y me puse en el centro antes de pasarle energía mágica... Salieron mini-rayos de ahí y quemaron a casi todos."
Waver lo miro. Y lo miro. Y lo miro. Y entonces dedicó su atención al circulo, solo para mirarlo de nuevo y repetir el ciclo como una docena de veces antes de suspirar.
"... ¿Y sabías que algo así pudo haber drenado TODA tu energía vital en segundos?" Le pregunto, causando que Kiritsugu fuera esta vez quien entornara los ojos y le dedicó esa mirada a Shirou, quien tragó saliva, olvidando por un segundo que tenía aún su molestia contra su padre.
La tos falsa de Makihisa les llamó la atención y vieron al mestizo cruzarse de brazos antes de decir. "Si, todo esto es muy interesante. ¿Pero no deberíamos seguir?"
"Ah, cierto. Por aquí." Indicó Shirou, conduciendolos por otro sendero a través del bosque. "De hecho fue casi después de eso que me tope con Kohaku... Hablamos y discutimos un rato de que hacia ahí, pero nos volvieron a perseguir aquellas cosas. Corrimos en esta dirección hasta que finalmente encontramos ese claro y el campo delimitante que lo rodeaba."
"Lo oliste, mejor dicho." Señaló Waver, causando que el pelirrojo asintiera. Aquel término hizo que Makihisa alzara una ceja y preguntara.
"¿Oler?"
"Shirou tiene un olfato especial para cosas así." Respondió secamente Kiritsugu. "Velvet me comentó que usandolo pudo encontrar mas de uno antes cuando le acompañaba. El no necesita usar ningún hechizo para poder detectar los más notables."
El pelirrojo sintió algo cálido en su pecho con aquella mención y casi se ruborizo de orgullo, antes de que justamente decidiera olfatear el aire y le llegará el leve rastro de aquella barrera.
"Estamos cerca." Anuncio, y continuo guiandolos por casi diez minutos más hasta llegar al borde del sitio.
Sniff, sniff.
"Sigue ahí, si no tienen los circuitos mágicos activos esa cosa hace que no quieras pasar por ahí." Recordó Shirou, viendo como Kohaku había sido invadida de la nada por aquel impulso. Y activo los suyos propios a la par que un leve zumbido le indico que Waver y Kiritsugu habían hecho lo mismo.
Miro entonces a Makihisa, como preguntandole y este se limitó a negar con la cabeza antes de hablar.
"Tu no te preocupes por eso en mi caso." Fue lo único que dijo, antes de que todos terminaran por pasar a través de la barrera y rumbo al claro. En este se toparon con el boquete en la tierra excavado recientemente, que hizo que Shirou tuviera que explicar de nuevo.
"Eso de ahí lo hizo otra de esas cosas, pero enorme. Nos atacó en el subterráneo justo después de que encontrara el cristal y logre derrotarla con otro truco con la runa." Mencionó, recordando con satisfacción cómo había destruido después la cabeza de esa cosa. "Salimos corriendo en esa dirección luego de ver por un mapa que encontramos que una carretera estaba de ese lado... Pero un pez gato gigante de tierra nos persiguió y tuve que pelear otra vez, pero luego."
Shirou se detuvo una vez que las memorias de lo que había ocurrido después invadieran subitamente su mente e hicieran que se estremeciera un poco. Agitó un poco su cabeza y continuó.
"... Kaburagi tenía a Kohaku atada y comenzó a crear paredes de tierra y a esas cosas contra mi. Logre lastimarlo, pero eso solo lo enfureció..."
"¿Como lo lastimaste?" Pregunto Kiritsugu. Dudaba mucho que Shirou hubiera tenido la suerte de antes. De hecho, le intrigaba bastante como era que había podido derrotar familiares así de grandes por su cuenta.
"Piedras Rúnicas." Confesó Shirou mientras se acercaban a la cabaña. "Encontré unas tres con la única runa que conozco en el subterráneo y le metí una a la boca del pez gato, destruyendo su cabeza. Las otras dos se las arroje a él."
Waver y Kiritsugu reprimieron una mueca al recordar el lamentable estado en el que habían visto al traficante. Con lo que había dicho Shirou, pues... No era de extrañar que hubiera terminado justo así.
El pelirrojo estuvo a punto de describir lo que pasó después, solo para detenerse al caer en cuenta de que ni él lo entendía del todo. Así que se lo guardo por el momento.
Finalmente entraron al sitio, y Shirou levantó inmediatamente la escotilla del suelo antes de bajar, seguido por los cuatro adultos, quienes miraron casi con exasperación él como el sitio subterráneo estaba hecho un desastre. Estantes con todo y su contenido, derribados y con una infinidad de cosas distintas desperdigadas por el suelo junto con cajas y otros muebles desparramados por doquier.
Y en una de las paredes vieron otro boquete que seguramente comunicaba con el que habían visto en la superficie.
Pero en general, si buscaban encontrar la dichosa mitad del cristal tal y como la proyección del Servant Caster les había comentado, iba a ser tremendamente difícil a decir verdad.
"... La cosa esa si era muy grande y no dejaba de perseguirme." Comentó Shirou en su defensa al notar como todos se mostraban casi reacios a continuar con la actividad.
"Ustedes vayan de ese lado." Indicó Kiritsugu con un suspiro resignado. "Yo y Tohno cubriremos el otro."
Y fue así como partieron caminos a lugares distintos de la habitación. Shirou siguió a un Waver que tenía una expresión de sufrimiento puro, mientras que se dirigian a una hilera con una serie de cajas por ahí que no lucían tan dañadas.
"¿Sería mucho que hubieras encontrado otro cristal igual?" Le pregunto al pelirrojo solo para que éste negara con la cabeza.
"No. Ningún otro." Mencionó Shirou antes de señalar a la mesa que seguía en pie, donde yacía aun la caja que había tomado. "Este estaba al fondo de esa caja y no había ninguno de ahí que se le pareciera. De hecho, lo agarre porque se me hizo único."
Waver suspiro. "Me lo temía. Revisa esas de aquí, yo lo haré con estas mientras."
Y pasaron un par de minutos durante los cuales ambos buscaron sin éxito tal pieza por los pequeños contenedores. De hecho, encontrar siquiera algo remotamente parecido a una gema fue imposible en estos.
Algo que sí encontró fueron cosas como huesos de animales pequeños, monedas extrañas con grabados en sus superficies y hasta lo que parecía ser una especie de cadena medio corroída.
"Hmm, Shirou." Escuchó a Waver hablarle, lo cual le hizo voltear a ver al joven adulto quien lucía su semblante de seriedad usual pero con un toque de algo que reconoció como... ¿Pena?
"¿Hmm?" Murmuro a modo de indicar que le estaba poniendo atención. Waver pareció fruncir sus labios en señal de incomodidad, antes de finalmente hablar.
"Debo admitir, que me sorprendiste bastante con todo esto de hoy." Comentó, revelando lo que pensaba. "No te voy a mentir, cuando recibimos la llamada de Sagara, tanto tu padre como yo pensamos lo peor. Pero tras escuchar lo que contaste y ver los resultados, bueno... Te pido una disculpa por subestimarte demasiado, Shirou."
"¿Ah?" Decir que el pelirrojo no se esperaba aquello era poco y por ende se quedo estupefacto al escucharlo.
"Tu aplicación de Transmutación Material es tan creativa pese a no tener tanta instrucción. El hecho de que pudiste sortear todos estos problemas siendo un niño, honestamente es sorprendente." Continuó Waver, antes de suspirar una vez más. "Te seré honesto. Cuando te revisé ese día antes de los muelles, fue cuando encontré tu Cresta Mágica, y sobra decir que me quedé impactado."
Shirou recordó ese momento y entorno los ojos.
"¿Y fuiste a decírselo a Kiritsugu, no?"
Casi por arte de magia, los dos creyeron escuchar al pelinegro discutiendo con Makihisa a buena distancia detrás de ellos.
Si Waver estaba sorprendido por su deducción, no lo demostró. "Fue él quien me dio sus razones de no decírtelo y me pidió que las respetara. De regreso, pensé un poco en lo que había transcurrido y se me ocurrió usar lo que te dije después a modo de repelente."
El joven meneó un poco su cabeza. "Como dije, me sorprendiste bastante con esto. Ni yo hace dos años, que tenia mas conocimiento que tu hubiera podido lograr la mitad de las cosas que tu hiciste."
"Oh... Wow." Shirou intentó en serio no sonar tan asombrado con aquella revelación, antes de ladear su cabeza hacia un costado. "Espera... ¿Eso significa que piensas que ya soy un magus?"
"No." Waver lo negó. "Para nada, Shirou. Lo que sí pienso es que tienes una buena cabeza sobre tus hombros para poder usar taumaturgia fuera de algo teórico... Aun si es bastante imprudente, como eso que haces con la runa Sól."
"¿Te refieres a algo como el círculo?" Shirou ni se animó a decirle que había grabado la runa también en sus proyecciones, temiendo su reacción.
"Aparte." Respondió Waver con un suspiro. "Ni siquiera conoces el significado de la runa en sí. "
"... ¿Ah?" Shirou se quedó confundido al escuchar eso. "¿Que no me dijiste que representaba al rayo?"
"... Si y no." Waver meneo con la cabeza antes de dibujar el mismo símbolo en el polvo de la estantería. "Su forma evoca un rayo, pero no uno eléctrico. Es capaz de ser identificada con uno, si. Pero esa cosa no es más que la punta del poder de Sól."
"¿Entonces qué es lo que representa realmente?" Pregunto Shirou, alzando una ceja.
En el polvo, Waver dibujó un círculo rodeado de palitos y lo señaló. "En muchos idiomas de Europa occidental, el nombre de la runa es sinónimo de la palabra que usan para referirse al Sol mismo. La propia diosa nórdica de aquel astro se llama asi."
"¿El sol?" Shirou entorno sus ojos mientras veía el dibujo. "¿Pero que tienen que ver los relámpagos con este?"
"Es la runa de la fuerza extrema, encarnando y canalizando el poder del Sol que simboliza la energía y la luz." Le explico Waver. "Literalmente, esta runa es el principio vital de la luz solar. Es por esto que puede asumir también el poder del rayo, siendo este otra forma de energía."
"¿Osea que puede hacer mucho más?" Shirou miró el símbolo con el que se había familiarizado ya.
"Más de lo que te imaginas." Le comento Waver, antes de añadir. "Pero ninguna runa y menos moderna llegará a ser así de fuerte o versátil por sí sola. Tendrías que estudiar las otras quince que existen de su alfabeto y aprender a combinarlas si te interesa. Creo que te ganaste saber eso... Y que no quiero que algun dia te termines prendiendo fuego por no saber que estabas haciendo."
Shirou casi sonrió al escuchar lo anterior, cuando de la nada sus ojos reposaron en una caja medio hundida bajo una tabla sospechosamente familiar.
"... Oye, creo que esa es una de las de Fuyuki." Le comento a Waver mientras la señalaba. Este miró a donde apuntaba su dedo y frunció el ceño antes de indicarle que mejor se acercaran.
Con algo de esfuerzo entre los dos, quitaron la tabla de encima y debajo se toparon justamente con uno de los contenedores, el cual Waver se dispuso a abrir antes de recordar que no era la mejor idea de hecho...
Pero ya era tarde, con la tapa retirada, el interior de este estaba expuesto a la vista de los dos y a decir verdad... Ninguno pareció tomarse bien lo que vieron a juzgar por sus rostros tornándose verdes.
"... ¿Q-que... D-demonios?" Waver de inmediato cubrió los ojos de Shirou quien aun así había logrado darle un vistazo a la cosa que yacía ahí. "... ¿Porque?"
Se había esperado encontrar las cabezas en frascos o al menos los ojos arrancados dentro de estas. Y en efecto, lo primero podía verse ocupando una parte del contenedor... Pero el resto lo ocupaba un artefacto que solo podía ser un Código Místico.
Y uno de los más morbidos que Waver había visto.
Era como una especie de tanque elaborado con tuberías indudablemente metálicas pero que le recordaban a algo orgánico, con relieves de protuberancias planas y esqueléticas. Más que una máquina, parecía una especie de criatura arcaica forrada en acero... Pero que parecía seguir estando viva.
El hecho de que tuviera ensartada dos cabezas muertas con los ojos muy abiertos y las bocas cosidas no ayudaba.
Algo así era más que digno de pertenecer a la colección de aquel Servant renegado y monstruoso de hace dos años.
"¿Que encontraron?" Escucho la voz de Kiritsugu acercándose y el pelinegro no tardó en asomarse también antes de guardar silencio y mirar estoicamente el contenedor.
Makihisa por otra parte, se limitó a acercarse y comenzar a mirar entre los frascos, un acto que hizo que Waver y Kiritsugu le dedicasen una mirada gélida, hasta que el primero vio a uno con una cabeza que reconoció muy para su horror y alivio.
"... James." Consiguió decir antes de tomarlo con su mano libre antes de empujar gentilmente a Shirou hacia atrás con su padre con el fin de que no viera por segunda vez a aquella cosa.
Miró el frasco con la cabeza de su amigo asesinado con una mezcla de pena inmensa y disgusto, antes de suspirar. Por lo que había cruzado medio mundo para obtener, finalmente estaba en sus manos.
La madre de éste podría al menos enterrar a su hijo completo y no al cuerpo profanado que le habían entregado los de la Facultad de Leyes.
"¿Lo que buscabas?" preguntó Kiritsugu, mientras que Shirou retiraba por fin la mano de sus ojos para poder ver y desvió la mirada hacia el suelo casi al instante.
Waver asintió, sintiendo como que se había quitado una inmensa carga de encima. Pero por otra parte...
SLAM!
El sonido de la tapa del contenedor siendo azotado les llamó la atención y los tres voltearon a ver a un Makihisa irritado, quien hacía lo mismo.
"No, no está aquí." Gruñó exasperado mientras intentaba acomodar sus gafas con un pulso que se notaba a leguas que estaba de lo más agitado. De la nada, Shirou creyó oler algo más proveniente del hombre que no había notado hasta ahora.
Pero que en definitiva no le gustaba.
Kiritsugu por su parte puso los ojos en blanco. "¿Esperabas en serio encontrar esa cabeza entre aquellas? Eso no tiene sentido, estas vienen de afuera."
"Era una opción más tangible que cualquiera de las que me has traído, Kiritsugu." Respondió Makihisa severamente mientras que sus ojos grises adquirian un tinte algo más extraño.
El pelinegro alzó una ceja. "Y pense que estabamos aquí por la segunda mitad de ese cristal."
"Que si no lo has notado, no parece estar por ninguna parte." Contraataco el mestizo, quien ya para ese punto se notaba que su humor estaba afectando seriamente su carácter, provocando tensión en el ambiente.
Misma que aumentó cuando el hombre de la nada soltó.
"Uno pensaría que estarías más motivado para encontrar lo primero." Sentenció Makihisa, antes de añadir casi sardónicamente. "Digo, no es como si tu vida no dependiera de ello. ¿O es que acaso has logrado encontrar otra cosa que pueda curar esa maldición que tienes aparte del Elixir?"
"..." Kiritsugu se quedó callado pese a que en sus ojos se noto la sorpresa que sintió al ver como su 'asociado' revelaba tranquilamente aquella cosa.
"... ¿Maldición?" Preguntó Waver mientras que Shirou recordaba cómo en aquel hotel Kiritsugu le había dicho.
"La cosa causó el incendio de Fuyuki con el poder que le quedaba, y se desvaneció, no sin antes dejarme un pequeño recuerdo." Su padre hizo una mueca de disgusto mientras se señalaba a sí mismo. "Esto nunca fue una enfermedad ni nada parecido. Es una maldición de las más crueles y una cortesía directa de eso. Al mismo tiempo en que todo a mi alrededor ardía, trataba de no retorcerme de dolor mientras sentía como me estaban apuñalando desde adentro."
También estaba la vez en la que había hablado la noche antes de los muelles.
"¿Recuerdas la maldición de la que te hable?" Pregunto, causando que él asintiera. Tras haberse enterado de la condición que su padre adoptivo tenía, se había intensificado prácticamente su iniciativa con las labores de la casa, no queriendo aumentar la carga de Kiritsugu.
"El solicito mis servicios para encontrar esa cosa, a cambio de buscar una cura para mi maldición." Admitió Kiritsugu. "No lo acepte por dinero, ni nada por el estilo."
¿Eso quería decir que la cosa que Makihisa-san quería crear también podía ser la cura para Kiritsugu?
"... ¿La pócima esa lo podría liberar de eso?" Preguntó en voz alta, sonando de lo más optimista. Waver por su parte, lo miró extrañado antes de dirigirle la mirada a Kiritsugu, quien puso los ojos en blanco antes de hablar.
"¿Recuerdas esa vez en los muelles en las que me preguntaste si fue Lancer quien provocó aquel desastre de la conclusión de la Guerra del Grial?" Pregunto Kiritsugu a lo que Waver asintió.
"Si, de inmediato dijiste que esa no había sido la causa." Respondió el joven antes de unir los puntos y entornar ambos ojos. "... ¿Eso quiere decir que?"
"¿Que fue Kiritsugu quien lo hizo?" Comentó Makihisa sin reparo alguno. "El bien lo admitió meses atrás a mi."
Kiritsugu le dedicó una mirada gélida antes de notar como Waver se tensaba.
"No. Resulta que el Grial estaba ocupado ya, y lo que había dentro de él se moría de ganas por salir y soltar todo lo que tenía ahí con él a tantas personas como pudiera." Respondió, recordando aquellas horribles visiones que le hicieron estremecerse. "Me dejo como regalo de despedida una maldición de agonía. Es la razón por la cual he de tomar un vial específico todo el tiempo, con el cual se puede santificar temporalmente sus efectos."
Waver, quien había tomado nota de todas las veces que había visto al hombre llevarse a la boca un frasco pequeño o un termo, asintió con una mueca al saber ahora la causa de eso.
"... ¿Maldición de agonía?" Pregunto Shirou con una expresión horrorizada. Kiritsugu nunca había especificado exactamente qué era lo que lo estaba afectado. Y ahora que lo había dicho, el pelirrojo realmente estaba seguro de que era algo peor de lo que sonaba.
Kiritsugu suspiro. "En tanto tome los viales, esto no me puede afectar. Pero a lo sumo duran un par de horas y eso es si no hago mucho esfuerzo. No duran ni una décima parte si activó mis circuitos mágicos por otro lado."
"Y se te olvido la mejor parte, Kiritsugu." Comentó Makihisa, yendo directo a la yugular. "Viales o no, tienes un máximo de tres años antes de que el daño de esta te envíe muy pero muy lejos."
La falsa sutileza no pasó desapercibida en la mente de ninguno de los otros dos, quienes reaccionaron de igual manera por fuera... Pero por dentro no podían ser más diferentes.
'¿Qué?' Pensó Shirou, deseando con todas sus fuerzas no haber oído bien antes de preguntar en voz alta. "... ¿Que?"
Los ojos grises de Makihisa no tardaron en posarse sobre él al escuchar aquello, y su semblante se tornó más serio. Parecía que hasta el tenía sus límites.
"¿No te menciono nunca ese detalle?" Preguntó con curiosidad mezclada con una pizca de pena. "Hmm, típico. Hubieras visto lo resignado que se veía cuando nos reunimos."
Shirou apenas lo escucho. Su atención se enfocó entonces a Kiritsugu mientras se estremecía de nuevo.
"¿Papá?"
Kiritsugu contuvo la mirada más irritada que le pudo dirigir a Makihisa, antes de asentir levemente.
"... No es cierto, ¿verdad?" Pregunto Shirou de nuevo, haciendo caso omiso de aquel gesto. "¿Verdad?"
Waver se puso pálido, mientras veía al niño pelirrojo. ¿Perder a un padre por segunda vez? Pocas cosas podían ser auténticamente más trágicas que eso.
"Bueno, si no tienes el valor para revelar eso." Makihisa continuó, esta vez pareciendo abrazar su lado más inflexible a la par que se dirigía a Shirou. "¿Y sabias tambien que puso entre las condiciones el que fuera mi familia quien se aseguraria de tu seguridad en caso de que el pereciera por aquella cosa o alguna otra desgracia?"
Y tal parecía que el hombre era un experto en discernir información de las expresiones de otros, porque de inmediato captó algo más en la de Shirou que le hizo hasta resoplar.
"Vaya, parecía que sabías algo de eso." Comentó tranquilamente.
"Tohno..." Kiritsugu soltó en advertencia, sólo para ser ignorado.
"En ese caso, viendo que nunca llegamos realmente a aquel acuerdo de geis del que hablaste bien podría cambiar eso." Sugirió casi para sí mismo el hombre, captando de inmediato la cólera de Kiritsugu.
"¿Te atreverías a romper tu palabra entonces, Makihisa?" Pregunto Kiritsugu, más que fastidiado. "Mucha palabrería para eso del honor de los Tohno."
"Ese honor no aplica cuando miembros de mi propia familia terminan bajo riesgo." Continuó Makihisa, causando que los otros tres cayeran en cuenta de a qué se refería el hombre con eso y explicaba la razón detrás de su actual estado.
Sin embargo, Makihisa no había terminado aún.
"¿Y te imaginas que llegara a suceder si otros miembros de esta captan lo que sucedió?" Preguntó retóricamente.
"Te he traído resultados..." Argumento Kiritsugu de vuelta, siendo interrumpido de la nada.
"Dos cadáveres querrás decir." Respondió fríamente Makihisa. "Y por supuesto, hasta la propia información que requiero ahora está fuera de mi alcance, teniendo como único posible contenedor a tu hijo."
La discusión continuó mientras que los otros dos testigos permanecieron en silencio, cada uno estando perdido dentro de sus propios pensamientos.
Inconscientemente, Shirou dio un par de pasos hacia atrás mientras que un solo pensamiento recorría su mente como un ciempiés, y sus docenas de patas se clavaban en esta de tal como que le era imposible concentrarse en otra cosa.
'Kiritsugu va a morir.' Pensó, con horror, casi llevándose ambas manos a la cabeza con aquella realización.
No podía ser cierto. No podía ser cierto.
Pero lo era. Dos estaban hablando justamente de eso frente a él mientras que él no podía hacer otra cosa que escucharlos.
Kiritsugu va a morir.
Como un eco diabólico, se repitio a través de su consciencia casi haciendo que tropezara con algo más.
No, no, no, no.
Kiritsugu va a morir.
Se sentía mil veces peor que aquella vez que lo había visto peleando contra ese hombre en los muelles. Antes de que él pudiera arrojar aquella cuchilla y que por pura suerte consiguiera infringirle el dolor suficiente como para permitirle a su padre salvarse de su ataque corrosivo.
Kiritsugu va a morir.
Su padre, su salvador. La persona que más quería en el mundo. Saber que de por si tenía algo más horrible que cualquier enfermedad que pudiera existir había sido malo. Las enfermedades, por muy terribles y dolorosas que fueran, al menos eran naturales. ¿Aquella maldición? Incluso sin saber nada de estas, estaba seguro que no lo era.
Iba a morir. Iba a morir. Iba a morir.
Y no había nada que pudiera hacer para evitarlo.
"...- yo tengo la culpa?!" Alcanzó a escuchar a la distancia la voz de Kiritsugu discutiendo con Makihisa quien soltó igual algo no menos agradable.
'Papá...' Pensó Shirou, apretando ambos puños. 'Tengo que hacer algo, tengo que hacer algo...'
Pero no importaba si repetía aquello hasta un millón de veces. Las palabras, palabras son. Por si solas nada podrían lograr. Fue con aquel sentimiento de impotencia que dejó caer sus manos, hasta que la derecha terminó por ir a parar a su bolsillo y rozar uno de los bordes del cristal dentro de este.
'... Esto tiene la información de lo que puede salvar a Kiritsugu y lo que Makihisa-san quiere, ¿no?' Se preguntó mientras mantenía su mano ahí. '... Pero se están peleando porque no lo pueden usar y porque falta una de las cosas que se necesitan...'
Tal como lo había dicho su anfitrión. Estaba tan cerca y lejos también de lo que quería.
Con esa cosa solo podía ir a parar adentro de él. ¿Qué rayos quería que hiciera? En ese instante, todo enojo que sentía hacia su padre por el tema de esa 'Cresta Mágica' se evaporó. El miedo a perderlo era mucho más fuerte que algo así para él.
'... Incluso si eso fuera a parar dentro de mí, ¿qué podría hacer con eso?' Pensó con una amargura cada vez más evidente antes de parpadear al volver a pensar en aquello. '... ¿Pero y si pudiera hacer algo?'
En teoría, el conocimiento estaría dentro de él. Serían como instrucciones, como una receta de cocina, ¿no?
¿No debería acaso ser capaz de seguirlas? Solo tendría que estudiar mucho y practicar. Hasta podría incluso ayudar a buscar lo que se necesitaba.
'... ¿A quién quiero engañar?' Pensó al cabo de unos segundos, cuando la falsa sensación de adrenalina vio sus efectos concluir en su mente. 'No se nada de pociones ni maldiciones... ¿Cómo voy a poder preparar eso? Ni siquiera soy un magus.'
Casi como si quisieran atormentarlo, varios recuerdos volaron por su mente.
"Shirou." Le hablo Kiritsugu mientras suspiraba. "No vas a meterte más en esto, sabes lo peligroso que es. Si te dijimos esas cosas en Fuyuki es porque después de lo que pasó, te mereces al menos eso. .. Pero ya, estas demasiado chico para estar más involucrado en algo así."
Así como...
"Pero yo no me puedo quedar aquí sentado fingiendo que todo está bien mientras que él y Waver-sensei salen a estar en peligro."
"Pero ellos son adultos, tú eres un niño." Señaló Kohaku, luciendo molesta. "¿Tu que vas a hacer que ellos no puedan?"
"Lo dudo mucho, honestamente." Si tenía alguna esperanza, está se fue al caño apenas escuchó aquello. "Aun con la cantidad de energía mágica que tienes a tu disposición, puedo notar que eres un inexperto. No llegas ni siquiera al nivel de un magus de rango Frame."
Esos y otros algo menores revolotearon alrededor suyo, haciendo que deseara casi gritar por lo molestos que eran. Molestos, y encima realistas.
Tenían razón, ¿no?
No podía hacer nada.
Nada, nada.
Era un completo inutil. Y Kiritsugu iba a morir sin que pudiera hacer algo por evitarlo.
Siguió caminando hacia atrás, antes de tropezar con algo a sus espaldas que le hizo voltear y casi estremecerse cuando noto que se trataba de no otra cosa más que los restos del inmenso familiar de tierra que había derrotado hace no mucho.
'No... No lo derrote realmente.' Pensó, recordando bien lo que había pasado. 'De no ser por Paracelsus-san y su ayuda... No hubiera podido hacer nada contra esa cosa.'
En serio... ¿Por qué era tan inutil? Lo peor es que encima, alguien más la había pasado mal gracias a él. Luego de haber abusado de lo que ella le dio, todavía había recibido un golpe en la cara y la última vez que la había visto, estaba inconsciente en la enfermería al lado de la hija del hombre enojado con su padre.
... Cuando en realidad debía de haber estado furioso con él. Si él no hubiera estado, quizás Kaburagi no las hubiera atacado... ¿Verdad?
'No.'
Casi como una chispa rebelde, ese pensamiento se atrevió a manifestarse en su mente. Ya recordaba, ese loco había venido porque había querido hacerle cosas horribles a la niña de pelo morado, Akira, que había conocido.
... Había enviado a ese otro hombre convertido en un monstruo tras ella.
'Pero Jinan-san la protegió, ¿no?' Se preguntó, recordando cómo había sido eso.
No, no era cierto del todo.
Aquel kunai que lo había herido... Aquella espada que le había quitado su brazo. Él los había creado, ¿no?
'Hice algo... Hice algo.'
Pero aquella imagen optimista se vino abajo de la nada tras recordar como el curandero había sido abatido de la nada el Kaburagi se había dirigido a ellos, no ocultando para nada que les deseaba lo peor.
Como había accedido a su juego siniestro y entrado en aquel bosque, sintiendo miedo con cada paso que daba y aferrándose a una espada que ni podia ni debia usar antes de ser hostigado por una horda de cosas.
'... Las derrote, las derrote, ¿no?' Pensó, recordando como había alterado la espada a una mejor para él y había acabado con las tres que lo acosaban, antes de que llegara toda una legión de todas partes. 'Y utilice la runa de esa forma para poder destruir todos los que pude, ¿no?'
"... ¿Y sabías que algo así pudo haber drenado TODA tu energía vital en segundos?"
La voz de Waver taladro su cráneo tal y como si el mismo joven le hubiera reprochado ahí mismo otra vez, causando que frunciera el ceño mientras recordaba todo lo demás que había pasado.
'Ese pez y Kaburagi... La verdad es que las piedras runicas hicieron todo...' Recordo, casi suspirando antes de que su expresión se tornara de lo más culpable al recordar lo que pasó después o al menos al intentar hacerlo. 'Ni siquiera sé qué fue lo que hice...'
Se apoyó en la cosa de tierra a su espalda, mientras volvía a tocar el cristal en su bolsillo.
'Lo siento...' Pensó, cerrando los ojos. 'Lo siento... Lo siento.'
"¿Sabes? Estaba mal, Shirou."
Ese nuevo recuerdo le hizo estremecerse.
"¿En que?"
"Creí que no sabías pelear, solo que tenías uno que otro truco… ¿Pero todo esto?" Continuó Kohaku mientras fruncía el ceño. "No se que pensar."
Shirou resoplo, si tan solo hubieran sabido lo que iba a pasar después, pero tal parecía que su subconsciente aun no terminaba del todo.
"Debo admitir, que me sorprendiste bastante con todo esto de hoy." Comentó Waver, revelando lo que pensaba. "No te voy a mentir, cuando recibimos la llamada de Sagara, tanto tu padre como yo pensamos lo peor. Pero tras escuchar lo que contaste y ver los resultados, bueno... Te pido una disculpa por subestimarte demasiado, Shirou."
"¿Ah?" Decir que el pelirrojo no se esperaba aquello era poco y por ende se quedó estupefacto al escucharlo.
"Tu aplicación de Transmutación Material es tan creativa pese a no tener tanta instrucción. El hecho de que pudiste sortear todos estos problemas siendo un niño, honestamente es sorprendente."
'Hmm...' Gimoteo en su mente y pensar que se había sentido casi orgulloso de eso momentos antes.
"Como dije, me sorprendiste bastante con esto. Ni yo hace dos años, que tenía más conocimiento que tu hubiera podido lograr la mitad de las cosas que tu hiciste."
"Oh... Wow." Shirou intentó en serio no sonar tan asombrado con aquella revelación, antes de ladear su cabeza hacia un costado. "Espera... ¿Eso significa que piensas que ya soy un magus?"
"No." Waver lo negó. "Para nada, Shirou. Lo que sí pienso es que tienes una buena cabeza sobre tus hombros para poder usar taumaturgia fuera de algo teórico.
'Yo... Yo...' Shirou volvió a apretar sus manos, mientras que las dos líneas de pensamiento chocaban entre sí, cada una trayendo consigo una nueva cosa.
'Hnng...' Se quejó, no sabiendo a cual hacerle caso.
Vio como su espada, con la runa que él le había colocado corto sin problemas el cuerpo de la cosa que se había fusionado.
Vio cómo pudo oler de donde venían las paredes de tierra para así poder evitarlas y acercarse a aquel hombre.
Vio cómo pudo encontrar los dos campos de fuerza que protegían la guarida de estos y los sorteó de manera distinta.
Incluso como la semana pasada, con solo querer jugar a los dardos había encontrado la manera de crear unos falsos pero duraderos combinando las dos cosas que sabía.
Y como incluso aquello junto con otra cosa que Waver le había enseñado, había terminado por ayudar a Kiritsugu de estar en apuros.
'... No... No fue suerte.' Pensó, antes de sentir otra vez el cristal. 'Pero no es lo mismo. Esta cosa debe ser mucho más difícil. No soy un magus... ¿Cómo podré?'
"¿Ah? Disculpa, niño. Pero eso es tonto." Dijo tranquilamente el hombre con la rata en la cocina de Jinan-san antes de morder su galleta y masticarla un rato. "¿Puedes usar taumaturgia?" Apenas vio cómo él asentía, se apresuró a terminar. "Entonces eres un magus. Fin."
Pero rápidamente ese recuerdo fue contrarrestado por otro.
"Espera... ¿Eso significa que piensas que ya soy un magus?"
"No." Waver lo negó. "Para nada, Shirou."
Y de este, profundizó a uno más que ya se había encargado de molestarlo desde hace días.
"Seré honesto, Shirou." Le dijo, antes de soltar el golpe. "No lo tienes. No pareces tener ninguna razón de porque lo buscas, o si la tienes, parece que no la sabes aún. Y lastimosamente, no puedes aprender más Taumaturgia sin algo así."
"... ¿Pero por qué?" Protesto Shirou.
"Te lo dije hace rato, Shirou, pero no me di a entender mejor." Waver soltó su hombro antes de continuar. "La Taumaturgia no es un juguete ni un pasatiempo. Es un arte, es una tradición, es un estilo de vida, y encima peligroso. Hay un viejo credo que todo magus aprende cuándo comienza una instrucción formal: "Un magus camina con la muerte", y es más que cierto. Cualquier cosa, desde un error que cometas, un accidente que tome lugar cerca de donde tu estas y otros ejemplos, te pueden causar un daño enorme y hasta matarte."
Shirou soltó un respingo, pero Waver difícilmente se detuvo.
"Practicar Taumaturgia es más que solo leer sobre cosas mágicas e intentar aprender hechizos. Es sumergirte en un mundo más peligroso que el que nos rodea en busca de expandir nuestro conocimiento y llegar a nuestra meta." Al decir eso, meneo su cabeza y añadió. "Y es justamente por eso, que no puedes aprender mas de el limite que tienes ahora, porque no tienes lo principal que un estudiante de Taumaturgia debe de tener."
"... ¿Y qué es eso?" Pregunto Shirou.
"Tu propósito." Waver sentenció solemnemente. "Hay quienes quieren continuar los intentos de su familia por avanzar en los estudios de estas sobre la taumaturgia que practican. Hay quienes quieren ganar fama y reconocimiento para ellos y estas. Hay quienes quieren ganar fortuna y dedicarse a la buena vida. Hay quienes quieren obtener poder a como dé lugar, y muchos otros más. Los hay inofensivos así como también varios que podrías decir que son malévolos... Pero el punto es que todos parten de la misma cosa, un deseo que les motiva a meterse en esto. Un deseo que les lleva a tener un propósito que quieren cumplir... Pero tú no tienes uno, Shirou. ¿Me entiendes ahora?"
Proposito. Proposito. Proposito.
Siempre era el maldito propósito. ¿Qué demonios se supone que tendría que ser eso? Maldición. ¿Porque siquiera pensaba en eso ahora?
"Dijiste que esto es lo único en lo que eres bueno. Si este es el poder que está a tu alcance, estudiarlo a fondo será tu deber en tanto quieras seguir con ese propósito tuyo."
La voz de otra persona, esta vez un hombre mucho mayor a quien había conocido el día anterior resonó en su mente, y por un momento, Shirou se sintió de nuevo en aquella sala viendo aquella espada que luego lograria replicar.
'Propósito.' Repitió. Y como si fueran unas palabras mágicas, un recuerdo más se liberó en su mente, también de ayer y también de ese hombre.
"El avanzar una y otra vez con aquel objetivo en nuestro corazón. El volver devotos nuestros cuerpos, mentes y almas en aquel ideal, por muy imposible que parezca. El aspirar a algún día crear una espada más que capaz de rivalizar con la implacable Hazanken. Esa es la razón del porqué de nuestra herrería, Emiya-kun. Ese es nuestro propósito."
Shirou sintió una calidez en su pecho con aquellas palabras, mientras que recordaba nuevamente todo lo que había vivido desde aquel dia en que Waver había dado arribó a su vida, primero con intenciones que sin lugar a dudas habían sido algo turbas, pasando por su desventura con él en su investigación y el desastre de los muelles, seguido por su llegada a Misaki ahora y lo que había acontecido el dia de hoy.
Esta vez, sin el filtro que lo había llenado de amargura pura y dura.
Si, no había hecho cosas solo. Había recibido ayuda de otros.
Si, no sabía muchas cosas. Pero aun así, había logrado pelear con todo lo que tenía.
¿Que tanta diferencia había realmente con esto de aquí?
Fue una coincidencia que justo mirara al dorso de su mano derecha y viera sobre ese aquella marca una vez más. La sola visión de aquel sello sobre su piel meramente intensificó su voluntad, y casi pudo sentir al martillo en su cabeza siendo disparado.
Él podía intentarlo, ¿no?
No, él debía de intentarlo. No, eso no era suficiente.
Él debía de hacerlo.
El, podía hacerlo. Y algo se sintió enderezarse en su interior con aquel pensamiento.
Había tomado su decisión. Y justo cuando volvió a la realidad, alcanzó a escuchar a Makihisa decir.
"Y me pregunto... ¡¿Quién podrá crear el Elixir cuando el único contenedor posible de toda información legible al respecto y descifrada es un niño?!" Exclamó el hombre, a lo que Kiritsugu puso los ojos en blanco antes de prepararse para hablar mientras que Waver tenía una expresión de desear estar en cualquier lugar menos ahí.
"Yo lo haré."
Kiritsugu cerró su boca antes de entornar los ojos, y volteo hacia donde había provenido la voz, seguido de los otros dos.
Shirou, al menos unos ocho metros separado de los adultos se mantuvo parado y casi desafiante mientras que sus ojos color ámbar parecían hasta oro fundido por el fiero brillo que estaban emitiendo en aquellos momentos.
"Yo creare el Elixir." Repitió Shirou, antes de dar un solo paso adelante mientras se señalaba así mismo, solamente aumentando la confusión de los otros tres.
"... ¿Que?" Pocos momentos en su vida, Makihisa Tohno podía decir que había experimentado estando estupefacto, y este que andaba viviendo justo ahora era uno de ellos.
Kiritsugu por otra parte, veía a su hijo como si a este le hubieran brotado alas y un pico. Waver no lucia mucho mejor e incluso parpadeo un par de veces.
Viendo sus reacciones, Shirou tragó saliva antes de tomar valor y continuar. "Si yo soy la única persona que puede tener lo que Paracelsus-san tiene, entonces aceptaré eso... Estudiaré muy duro, practicaré todo lo que pueda y mil veces más si se necesita... ¡Buscaré también los materiales! No sólo para usted, Makihisa-san... También para ti, papá."
Fue en ese momento que los tres cayeron en cuenta de que el niño no estaba bromeando, definitivamente. Pero los dos más mayores aún estaban en un estado de shock que les impedía decir algo en respuesta.
Waver por otra parte, logró recuperarse un poco antes y meneó su cabeza en desaprobación.
"Shirou." Comenzó con un tono de lo más cansado. "Esto es una locura. ¿Tienes la menor idea de que es lo que estás diciendo? Se trata de una receta de un brebaje místico de siglos de edad que requirió a uno de los magi más legendarios de toda la historia moderna para descifrar. No sabes lo que dices, ¿como esperas siquiera entender eso?"
De haber recibido aquello varios minutos antes, Shirou se habría derrumbado por completo. Pero en cierta forma, aquellos recuerdos y aquellas dudas que habían plagado sus pensamientos en ese entonces meramente habían servido el rol de una piedra que afilo la espada que era su voluntad.
"Lo aprender... Lo aprenderé del mismo modo que aprendí todo lo que sé ahora desde hace unos días." Declaro Shirou firmemente, sin apartar su mirada de Waver. "Me convertiré en un magus entonces. ¿Dices que no puedo ser uno porque no tengo ningún propósito? Entonces ya tengo uno... ¡Voy a preparar esta cosa y salvar a mi papá mientras saldo la deuda con los Tohno, les guste o no!"
Terminó, con la misma intensidad danzando en su mirada que hizo que la mandíbula inferior de Waver descendiera a la par que de su mente intentaba procesar sin éxito lo que había pasado.
Kiritsugu por su parte, se había recuperado algo ya. Pero no podía decir aun nada ya que estaba demasiado ocupado comparando paralelismos entre su hijo y un niño algo más mayor que él hablando con otra niña en una playa bajo las estrellas.
En serio... ¿Cómo podía ser la vida tan cruel a veces?
"Hnn."
El resoplido vino del tercer hombre, quien no apartó su mirada del pelirrojo alejado de ellos al mismo tiempo soltaba otro algo más largo.
"Hnnnn."
Shirou lo miró, reprimiendo todos los nervios que sentía mientras esperaba la respuesta real de Makihisa, cuyas mejillas parecían estar ganando color.
"Jaja..." Musito por lo bajo el hombre, intentando reprimir lo que venía. "Jajaja... JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA." Finalmente soltó una sonora carcajada que hizo que Waver y Kiritsugu voltearan a verlo, casi temiendo que hubiera perdido ya el juicio.
"JAJAJAJAJAJAJAJA." Siguio riendose Makihisa, como si le hubieran contado el mejor chiste de toda la vida y continuó así por casi dos minutos, hasta que Shirou finalmente se cansó y habló de nuevo.
"Hablo en serio..." Intentó amenazar, pero más salió como una protesta.
Clap, clap, clap.
Al toque de un par de aplausos, la risa de Makihisa finalmente se calmó y este recobro un semblante algo más serio antes de hablarle.
"Oh, no. Creeme que no me estoy burlando de ti, Shirou-kun." Respondió el mestizo con una sinceridad que los tres encontraron inverosímil. "No dejes que ese número te haga pensar eso, al contrario. Te creo."
"¿Ah?" Shirou alzó una ceja, no esperando aquella respuesta. A juzgar por las reacciones de Kiritsugu y Waver, no era el único.
Makihisa meneo su cabeza. "Si la mitad de las cosas que hiciste hoy fueron verdad, estoy seguro de que tu voluntad va muy en serio. Mi risa fue por otra cosa... Debo admitirlo, Shirou-kun, tienes más espíritu que tu padre."
Si a él le afectó en algo la mirada molesta que el pelirrojo le dirigió, no comento nada al respecto.
"No retiraré la protección que prometí sobre ti en caso de que el muera, si eso temes." Comento mientras se encogía de hombros. "De hecho, hasta podría ofrecer cambiarla. ¿Qué dices? Entregas el cristal y yo vere en algun lado a alguien que pueda trasplantar aquel enlace a mi. A cambio, te daré cualquier cosa que quieras dentro de mi poder."
Señaló con el índice a Kiritsugu como si se tratara de un adorno. "¿Alguna otra cura para tu padre si es que la hay o compartir el Elixir cuando esté hecho? ¿O hay algo que quieras más? Dime."
Toda clase de alarmas sonaban en su cabeza con ese pequeño intercambio. Shirou de inmediato supo que solo quedaba una opción e introdujo su mano en el bolsillo, extrayendo así el cristal ante la mirada de los tres.
"Buen chico." Comentó Makihisa, extendiendo su mano para poder recibirlo, antes de echarle una mirada a Kiritsugu. "Agradecele a tu hijo, viejo amigo. Ignoro de qué familia ha salido, pero se nota que han de tener sangre de buenos negociantes entre sus venas."
Sin embargo su expresión cambió cuando vio como los circuitos mágicos de Shirou aparecían en sus brazos y este cerraba su puño derecho sobre el cristal justo cuando el Sello de Comando en el dorso emitía un brillo.
"... ¿Qué estás haciendo?" Preguntó con cautela, mientras que los otros dos adultos se paralizaban.
"..." Shirou los miro a los tres antes de hablar. "Activate."
Un brillo en su puño confirmó que el cristal había sido encendido y la proyección del Servant dentro de este se manifestó. Fue en eso que una idea se posó por la mente de Makihisa, haciendo que la sorpresa se apoderara de él en aquellos momentos.
Craso error.
'No...' Pensó.
"¿Shirou-kun? ¿Sucede algo? No creo que hayan encontrado mi mitad." Preguntó la proyección, con un tono perplejo.
"Paracelsus-san." Shirou se dirigió a esta antes de ordenar."Dame la informacion que tienes, ahora."
"¡Detenganlo!" Exclamó Makihisa antes de correr hacia el niño cuando se hizo claro lo que quería hacer. mientras que Kiritsugu por puro instinto paternal corrió detrás de él seguido por Waver quien hasta en ese momento había caído en cuenta de que la seriedad del pelirrojo era realmente algo digno de temer.
Pero no habían llegado a menos de un metro de este, cuando la proyección de Paracelsus meramente asintió.
"Concedido."
Y en eso les tocó escuchar un auténtico aullido de dolor a manos de Shirou, quien apretó el cristal con todas sus fuerzas mientras se estremecía en donde estaba. Al mismo tiempo, algo que no podía percibir del todo se abría camino a través de sus circuitos a una velocidad prodigiosa.
"¡Tu!" Makihisa intentó acercarse a la mano que sostenía el cristal, solo para que Kiritsugu se le adelantara e intentase retirar futilmente los dedos de su hijo del cristal cuyo brillo se había intensificado en toda la gama del arcoiris.
Waver por su parte, intentó detener el brazo, pero era tarde.
Con un último grito, Shirou soltó ahora un jadeo mientras lucía el doble de cansado, pero a la vez satisfecho. Por otra parte..
"Toda la información recopilada por mi contraparte original ha sido transferida a tu Cresta Mágica, Shirou-kun. Un placer haberte conocido y espero le des buen uso a ese conocimiento." Comentó la proyección, antes de comenzar a disiparse no sin antes guiñarle un ojo a Shirou, quien sonrió.
Aun incluso cuando se enfrentó a tres adultos, todos con una expresión molesta.
El pelirrojo trago saliva.
xXx
Academia Privada Reian - Primera Planta.
Varios minutos después…
Ver a su hermana molesta con ella no era nuevo, pero si algo raro. De igual forma, poco le alcanzó a doler a Kohaku debido al estado único al que se había condicionado con todo lo relacionado con su gemela. De igual forma, el vínculo entre las dos era demasiado potente como para que algo así pudiera afectarlo y no tardaron en reconciliarse con un abrazo.
Por ahora, se limitaba a caminar a través de uno de los pasillos mientras que intentaba a toda costa pensar en la severa tontería que había cometido con aquel intercambio con ella en la enfermería. ¿En serio no hubiera podido haber evitarlo? Ella solía pensar que era más inteligente que eso… ¿De dónde había salido aquel impulso?
No temía represalias de todas formas. No había nada más que él pudiera hacer y si intentara ponerle una mano encima a su hermana, la mocosa intervendria. ¿Pero ella? Pues…
Sintió una punzada repentina en su cabeza al tener aquella línea de pensamiento que le hizo fruncir el ceño. ¿Qué le pasaba? ¿Y eso porque?
Hipócrita.
Su mente la traicionó, obligándola a soltar un suspiro al caer en cuenta de que pasaba. El culpable se trataba nada más ni menos de…
"¿Shirou?" Murmuró antes de frotar sus ojos al ver justo a aquel niño caminando un par de metros en frente de ella.
Sin embargo, no parecía que el pelirrojo la hubiera visto. De hecho, este ni siquiera volteo en su dirección y a juzgar por como caminaba, casi parecía que estaba perdido en sus pensamientos. Y en efecto, tenía razón.
Shirou por su parte caminó por el pasillo sin apartar su mirada del suelo. Camino al menos lo que le pareció a él un par de minutos más, antes de encontrarse con una banca pegada del lado derecho de este, donde decidió sentarse.
Soltando un suspiro, se permitió el entrecerrar sus ojos mientras pensaba cómo había terminado su jugarreta de varios momentos atrás.
"Si no fuera porque según esa cosa, el conocimiento fue a parar a su Cresta Mágica y no a su cabeza, yo mismo se lo arrancaría por las malas." La voz de Makihisa tenía ahora un toque seco y de lo más fastidiado que naturalmente hizo que se estremeciera.
Kiritsugu enfocó entonces su mirada más gélida sobre el mestizo por aquel comentario y no la apartó aun cuando este añadió.
"Pero lo hecho, hecho está." Makihisa resopló entonces, antes de voltearse hacia Kiritsugu. "¿Y bien? Es irónico cómo pese a tus esfuerzos, el niño terminó por darse un clavado justamente al fondo de nuestra pequeña cábala."
Shirou espero el inevitable trueno de su padre, mientras le dirigía una mirada a Waver quien alzó una ceja en respuesta, solo para parpadear cuando lo que escucho de este no fue otra cosa que un suspiro cansado seguido de...
"... Lo se." Finalmente habló Kiritsugu, meneando su cabeza con resignación. Si había algo mas que quisiera decir, tal parecía que no saldría de su mente en aquellos momentos a juzgar por la expresión cuidadosamente neutral que llevaba.
"..." Shirou lo miro por varios segundos, antes de dirigir su atención hacia Makihisa. "Entonces, lo haré como lo dije."
"Por mucho entusiasmo que tengas." El mestizo acomodo sus gafas antes de sentenciar. "Es indispensable que esos Ojos Puros sean encontrados. Tratar de encontrar unos iguales no solo en Japón, sino en todo el mundo, es una tarea casi imposible debido a las propiedades únicas de estos."
"De eso me haré cargo yo." Respondió Kiritsugu duramente, casi como retando a Makihisa a que lo contradijera. "Ese fue mi trabajo desde el principio de todas formas."
"Si, en efecto lo es." Makihisa apenas se enfrentó a su mirada antes de enfocarla sobre Shirou, quien no desvió la suya ni por un instante. "En cuanto a ti. Una pequeña advertencia."
Apenas vio las expresiones de los otros dos adultos, resopló y añadió. "No esa clase de advertencia, ustedes dos." Agito su cabeza con fastidio, antes de poder continuar. "La próxima vez en el futuro, deberías de reflexionar seriamente antes de cometer una imprudencia como esta. Creeme, Shirou-kun, el vuelo que te permite tener las alas que la desesperación te da no suele durar mucho."
A juzgar por como lo decía, parecía que tenía experiencia ya en el tema.
Shirou por su parte ignoró el leve escalofrío en su espalda, optando por permanecer firme y asentir. "Lo entiendo."
Pero tal parecía que Makihisa no había terminado, porque hablo poco después de nuevo.
"Tendrás que ponerte a prueba, más allá de lo que te imaginas." Comentó seriamente. "No, incluso mucho más que eso. Ignoro cual es tu potencial mágico pero estoy mas que seguro que será llevado al límite con esto, es hasta afortunado que tengas una herramienta como una Cresta Mágica a la mano para ayudarte."
A decir verdad, Shirou estaba bastante al tanto de eso. Pero tenía una idea ya, por lo que se dirigió hacia Waver antes de preguntar.
"¿Podría estudiar en la Torre del Reloj?" Le pregunto, causando que los ojos de Kiritsugu se abrieran de par en par y Makihisa alzara una ceja en señal de sorpresa.
Waver por su parte, lucía como si le hubieran hablado en egipcio antiguo y parpadeo varias veces antes de responder.
"No."
"¿Ah?" Shirou ladeo su cabeza hacia un costado no esperando aquella respuesta. "¿Pero por qué?"
Realmente necesitaba de instrucción de lo más potente si quería lograr aquella cosa. Por el rabillo de los ojos creyó ver a Kiritsugu luciendo algo aliviado.
"Shirou, voy a respetar la decisión que tomaste. Pero no puedes ir ni de broma a la Torre del Reloj, no ahora y no por esto en definitiva." Se detuvo al ver la expresión estupefacta de Shirou y comenzó a explicarle. "Para empezar, la Torre no es una escuela de taumaturgia, es más parecida a una universidad que a nada. Incluso la llamada Facultad de Fundamentos Generales donde yo trabajo tiene parámetros bastante estrictos y la edad es el primero. ¿Dijiste que tenías entre nueve y diez años? Prueba con doce a menos que seas el hijo de un Lord o un genio entre genios."
Se detuvo antes de añadir. "Eso sin mencionar que todo es exclusivamente en el idioma inglés."
Shirou no tomó ni un segundo en sacar cuentas.
"¡Eso es casi tres años! ¿Cuál no es el límite de esa maldición?" Protesto esta vez con algo de impotencia filtrándose en su voz.
Aquello fue notado por Waver quien suspiro por enésima vez en el día, maldiciendo sus propios valores. "Pero... Hay algo que puedo yo hacer, mantenerme en contacto contigo y pasarte la información o instrucción puedas llegar a necesitar."
"¿Que? ¿En serio?" El ánimo pareció regresar a la voz del pelirrojo con aquella respuesta, causando que el joven pudiera casi ver ya el futuro estrés que se avecinaba.
"Dijiste que vas a ser un magus y a decir verdad, la razón por la cual quieres convertirte en uno es mucho más válida que yo tenía años antes de que viniera aquí para la Guerra." Admitió con otro suspiro. Sería demasiado hipócrita si la condenara. Eso, y que estoy seguro de que vas a necesitar demasiada ayuda para superar esto, demasiada a mi parecer y que no va a venir de tu padre."
Apenas dijo eso, le dirigió una mirada apologética al Emiya mayor. "Sin ofender." Y a través de su mirada transmite un mensaje oculto.
'Estoy en deuda con ambos.'
"Todo eso es muy interesante, Velvet-san, pero también hay otro punto a considerar." Intervino Makihisa, quien había estado observando con interés aquel intercambio. "Hasta donde yo tengo entendido, buena parte de la taumaturgia necesaria para la creación del Elixir opera bajo las desarrolladas por esta parte de Asia. Por lo que aun si Shirou-kun quisiera ir a alguna institución para aprender sobre estas tendría que ser bajo el Buró del Onmyou o la Mansión Espiral del continente."
Meneo entonces su cabeza antes de continuar. "Pero aquellos pensamientos de lado, hay una cosa que quisiera comprobar antes de todo. ¿Eres capaz de acceder al conocimiento ahora?"
"... Eso creo." Respondió Shirou, encogiéndose de hombros mientras activaba sus circuitos. Imitando lo que había realizado en la enfermería, rápidamente encontró los de su Cresta y los activó. Solo para parpadear cuando noto lo que parecían ser cuatro "nudos" por así decirlos presentes en aquella maraña de circuitos.
Tres de ellos eran similares y le provocaban una sensación de familiaridad y repelús al mismo tiempo, por lo que optó por ignorarlos. El cuarto por otra parte parecía tener la forma de justamente el cristal que no había dejado de sostener con su mano derecha y dedujo que se trataba de eso.
Concentrándose en la imagen, se acercó a ella a la par que su visión se llenaba de lo que parecían ser notas y diagramas escritos en japonés. Se sentía como si estuviera mirando una computadora.
"... Ya lo tengo, o eso parece." Comento mientras fruncía el ceño. "... Es raro, pero parece que tiene un orden. Puedo ver algo como una lista de materiales al principio."
"¿Puedes ver a los Ojos Puros o algo parecido a estos entre ellos?" Preguntó Makihisa.
Shirou entorno sus ojos, alcanzando a leer la primera nota que rezaba algo que dijo en voz alta. "Dice algo sobre"Los ojos de la pureza. Aquellos que marcan la herencia del destino.
Reflejan el karma de los padres en la descendencia" más o menos. ¿Serian esos, no?"
"Entonces si es correcto." Asintió Makihisa antes de preguntar. "¿Y los otros dos? Deberían de estar justo debajo de este."
El pelirrojo se concentró nuevamente en la página hasta ver lo que estaba escrito debajo de la descripción anterior. "El segundo dice que es un recipiente de plata o algún metal libre de impurezas. Poco importa si es un caldero, un cáliz o un simple plato... Solo que su cuerpo ha de estar teñido con el uso de alguien que busca la 'Noble Verdad', un Arh-Arhat..."
Apenas terminó, Shirou parpadeo ante el extraño término.
"Arhat, un futuro iluminado budista." Señaló Makihisa, frunciendo el ceño al escuchar aquello. "Interesante, una reliquia así ciertamente ha de reposar en algún templo o establecimiento similar del país. ¿Y el último?"
Esta vez Shirou no tuvo ningún problema en encontrar lo que pedía.
"Debe ser preparado bajo el calor de lo que parece ser el equivalente oriental de lo que llamaríamos hellfire; llamas infernales en Europa. Un fuego sobrenatural aun cargado de misterio no es suficiente, ha de ser al menos una misera brasa de algo que llaman el Fuego Verdadero de Samadhi." Y para terminar aquella descripción, podía verse el dibujo animado en tinta de una llama furiosa ardiendo con un fulgor de lo más intenso.
Concentrándose de nuevo, Shirou cortó de la nada aquella conexión y jadeo antes de mirar a su alrededor. Kiritsugu y Waver por una parte lucían tan confundidos como él al no conocer varios de esos términos, mientras que Makihisa lucía intrigado.
Entonces resoplo casi con humor.
"¿Fuego Verdadero de Samadhi? No envidio tu determinación, Shirou-kun. Definitivamente no la envidio."
No habían permanecido tanto tiempo en el subterráneo después de eso. En su mayoría, Kiritsugu y Makihisa habían buscado un par de cosas más entre el desastre del lugar y él juraría que hasta parecían satisfechos luego de encontrar un par de carpetas que procedieron a llevarse.
El recorrido de regreso a la academia no tomó mucho y lo había pasado junto con Waver mientras que de vez en cuando escuchaba comentarios de su padre y Makihisa discutiendo sobre "Cabos sueltos", "una limpieza" y "La Iglesia Local". Pero se había distraído con sus propios pensamientos y agradeciendole cien veces a Waver, quien no lucía precisamente de lo más cómodo teniendo que cargar un frasco con una cabeza. A decir verdad, Shirou tampoco lo podía culpar e intentó mejor no pensar en eso.
El problema era que las alternativas no eran mejores...
Shirou finalmente abrió los ojos, solo para estremecerse apenas se topó con otros del mismo color en frente de él. "¡Agh! ¡Me asustaste!"
Kohaku ladeo su cabeza hacia un costado. "Llevo parada aquí desde hace dos minutos. Pensé en golpear tu frente, pero..."
Aquel milagroso gesto de piedad fue bien recibido por Shirou quien asintió. "Gracias, lo recordaré..." Y tomó aproximadamente un par de segundos antes de que cayera en cuenta de que había pasado y la mirara de nuevo antes de exclamar. "¡Kohaku!"
"Si, ese es mi nombre." Respondió la ojiámbar parpadeando, antes de que sus ojos se abrieran de par en par cuando de la nada Shirou la envolvió en un abrazo que la tomó por sorpresa.
"¡K-uh!" Apenas alcanzó a decir antes de escuchar la oleada de preguntas de Shirou.
"¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? ¿Estás lastimada?" Esa y muchas otras más salieron disparadas mientras que Kohaku intentaba a toda costa zafarse del nuevo agarre. 'Es peor que Hisui-chan.' Pensó, hasta finalmente decir.
"... Estoy bien, solo d-déjame respirar por favor." Se quejó, siendo soltada al cabo de unos segundos por Shirou, cuyo semblante yacía aliviado pero sin abandonar el preocupado que había visto antes, algo que no pasó desapercibido para ella.
Aprovechando aquello y queriendo cambiar de tema, le pregunto sobre eso.
"¿Qué hay de ti?" No tuvo que inyectar ningún dejo de preocupación en su tono con aquello. "Saliste muy…" Mordió su labio inferior, antes de intentar terminar la oración.
"¿Lastimado?" La completo Shirou, antes de negar con la cabeza. "No… Estaré bien."
Y debió de esperar a que le saliera mal, porque Kohaku al instante entorno los ojos antes de continuar. "¿Qué tienes? Te vi demasiado perdido hace un rato."
'... Ugh.' Se quejó Shirou en su mente sabiendo que tenía solo dos opciones: mentir o cambiar de tema, y ninguna de las dos le apetecía, la verdad. No con ella después de lo que había pasado y además…
"Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible."
Esa sospecha era tan bizarra como incómoda, lo cual hacía ese sentimiento cien veces peor. Al final, terminó por ganar y le hizo suspirar antes de volver a hablar.
"Verás, todo empezó por…" Comenzó por darle el mejor resumen que pudo de la situación mientras que se estremecía con ver cada cambio en la expresión de Kohaku, algo que se produjo varias veces a lo largo de los minutos que le tomó su relato.
"Y es básicamente, todo eso." Finalmente terminó. "¡Auch!" Apenas logró quejarse luego de recibir esta vez sí un golpe del índice de Kohaku en su frente.
La ojiámbar retiró su mano antes de suspirar. "... Quiero decir que no fue una mala idea, Shirou. Quiero decir que fue una horrible… Pero luego de todo lo de hoy, creo que ya no puedo decir nada."
Y sin decir nada más, se sentó a su lado mientras colocaba sus manos sobre sus rodillas antes de voltearlo a ver.
"Lo siento mucho por tu padre…" Le respondió con una sinceridad hasta dolorosa. "La verdad es que si a Hisui-chan le pasara lo mismo, yo…"
Evito decir algo más y apartó su mirada.
"... Lo siento." Respondió Shirou, habiendo esperado ya una respuesta así. "Pero es la única manera y ya lo dije ahí… Tengo que hacerlo, así que voy a tener que aprender todo lo que pueda."
"Ya es algo." Kohaku miro hacia el techo, antes de añadir. "¿Y cuando vamos a empezar?"
"..." Shirou parpadeo, no pudiendo evitar mirarla perplejo. "¿Vamos?"
"No sabes nada de taumaturgia curativa ni de preparar brebajes." Señaló Kohaku como si fuera lo más obvio del mundo, antes de finalmente voltearlo a ver. "Y la verdad es que tampoco pienso que tengas cabeza para eso. Así que voy a ayudarte."
"Kohaku…" Shirou comenzó a decir, antes de que la punta del dedo índice de la ojiámbar descansara sobre su nariz, silenciandolo.
"Confía en mí." Dijo ella, antes de guiñarle un ojo.
Sin embargo, ninguno de ellos alcanzó a notar como una niña de ojos cerúleos los veía desde atrás de una de las esquinas. Ojos que se entornaron ante lo ocurrido.
xXx
Mansión Tohno - Estudio Principal.
Horas después…
El sol apenas se estaba poniendo en el horizonte cuando un grupo más grande terminó por abandonar la desolada Academia. En los dos vehículos, los adultos y la tropa de niñas y un niño terminaron por ir a parar a la mansión de los Tohno.
Por obvias razones, ni Akira ni Akiha podían quedarse en el internado esa noche. Lo mejor que se podía hacer era instalarlas de regreso en esta, mientras que el resto se tomaba un merecido descanso luego de aquella desventura.
Lo primero que hizo Makihisa por su parte fue ir directo a su estudio y tras haber cerrado la puerta, se dirigió hacia su escritorio donde yacía el teléfono que acostumbraba usar. Entorno un poco sus ojos al notar que tenía dos llamadas perdidas que el identificador de estas colocó como el "Departamento de Administración de la Academia Privada Reian."
Makihisa resopló al caer en cuenta de que muy probablemente se trataba de los dos intentos de los que Hisui le había hablado de contactarlo. Y pensar que si no hubiera decidido salir hacia su oficina, bien hubieran podido acudir de una manera mucho más rápida al lugar.
"No." Comentó, meneando su cabeza. Al menos nadie importante había salido gravemente herido, lo único que se pudo haber evitado fuera que Akiha despertara nuevamente su "Origami". Pero por lo que Sougen le había dicho, al parecer no había riesgo inmediato de que el estado más allá del punto de retorno se apoderara de ella algún día.
No como quien seguía encerrado y sometido a un profundo letargo en las profundidades de las entrañas de su casa.
De solo pensar en ello, Makihisa apretó ligeramente el puño de su mano derecha. Aun si fuera lo último que hiciera, se encargaría de que al menos sus hijos y él pudieran librarse de aquella condenada maldición.
Resopló tras recordar el pequeño acuerdo que ahora tenía con los dos Emiya. Vaya sorpresa le dio el hijo el día de hoy con su número. Si bien la parte más agresiva de su conciencia no podía evitar desear infringir un castigo por la osadía que había marcado, la parte más pragmática de esta le indicaba que realmente no era un mal trato.
Con su hijo ahora en riesgo, estaba claro que Kiritsugu iba a dedicar el triple de sus esfuerzos en la búsqueda, y viendo la desesperación de este por salvar a su padre en cambio... Bueno, si bien dudaba que lograra terminar aquella labor antes de los tres años, iba a estar en deuda con los Tohno hasta que pudiera hacerlo.
Y si por algún milagro lograba hacerlo antes, mucho mejor para él.
Tomó finalmente el teléfono antes de marcar a un número en particular que había recibido de los Aozaki. Si no le fallaba la memoria, las hermanas Suse ya no eran las responsables del área, por lo que tenía que ser este.
"¿Buenas noches?" Le respondió una voz cansada.
"¿Estoy hablando con Yugo Ando?" Pregunto Makihisa, yendo directo al punto. Realmente no era de su preferencia tratar con gente así, por lo que prefería terminar rápido con este.
"Soy el." Respondió el hombre. "¿Quien habla y cuál es la razón?"
"Makihisa Tohno, del área de Misaki. Mientras la cabeza de los Aozaki no se encuentra en el área soy quien funge como el administrador del terreno espiritual." Respondió, solo para entornar sus ojos al detectar una pausa demasiado prolongada para verse normal del otro lado de la línea.
"¿Tohno? Ah, esa familia." La forma en la cual aquellas palabras fueron pronunciadas solamente causaron que Makihisa pusiera ahora sus ojos en blanco. Por supuesto, tenía que ser una de esas personas dentro de la Iglesia.
Teniendo mayor razón en querer terminar con aquello lo antes posible ahora, Makihisa añadió. "Vengo a reportar un incidente en una de las propiedades bajo control de su administración, la Academia Privada Reien."
"Eso está bajo la jurisdicción de la abadesa Ryesbyfe." Rezongó el hombre. "Comenteselo a ella."
"No se encuentra en el país en estos días al parecer." Respondió Makihisa, flemático. "El dia de hoy a eso de un par de horas atrás, un magus que actúa bajo la tapadera de un mercader siendo realmente un traficante de bienes mágicos irrumpió en las instalaciones buscando secuestrar a una de las niñas presentes con fines nefastos, atacando de paso a mi hija y a otros menores de edad."
"... ¿Que?" Cualquier molestia en la voz del representante de la Iglesia cambió de repente tras escuchar aquello. "¿Qué sucedió? ¿Por qué fue reportado hasta ahora?"
"La situación es de lo más compleja, Yuugo-san." Lo detuvo Makihisa. "Y en los siguientes días me aseguraré de brindar un reporte más específico y presentarle a testigos, pero por el momento he de informar que se requiere una limpieza urgente del lugar. Hay toda clase de elementos indeseables en las instalaciones, incluido dos cadáveres y hasta el propio taller del magus en algún punto del bosque aledaño."
El hombre maldijo del otro lado de la línea mientras que se pudo escuchar como sus movimientos se volvían cada vez más agitados.
"... Entiendo." Finalmente habló con claridad pasados unos segundos. "Iré de inmediato con un equipo a encargarme de ello. ¿El hereje se encuentra aún con vida? Cuento apenas con tan solo dos ejecutores disponibles."
"Le aseguro que no serán necesarios, Yuugo-san." Le comento el mestizo. "Un asociado mío presente en el lugar se encargó de abatirlo. Me confirmó que se encuentra ya pudriéndose en algún punto del bosque."
"... Ya veo." El hombre pareció asentir al cabo de otros segundos más. "Guardaré su número para llamarle mañana a más tardar con el fin de acordar un encuentro para resolver cualquier cabo suelto. Buenas noches."
Y colgó de la nada.
Makihisa resopló antes de tomar una pequeña libreta que le servía de agenda para anotar teléfonos importantes. El número particular de quien estaba seguro que era el dueño de las Destilerías Seo no le tomó mucho en encontrar.
De algún modo debía de informarle que había acontecido con su hija menor después de todo.
Estuvo a punto de marcar, cuando escucho como alguien tocaba a la puerta y entonces esta se abría, revelando así la silueta de su hija. Alzando una ceja al verla, colocó ambos brazos a sus espaldas antes de recibirla.
"Akiha."
"Otou-sama." Respondió la niña, inclinando un poco la cabeza.
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Mansión Tohno - Primera Planta.
Luego de llegar, Hisui se había ofrecido a preparar bocadillos para todos. Shirou no había entendido el porqué del horror de la expresión de Kohaku cuando escuchó aquello y tuvo la mala suerte de experimentar después.
Si algo pudo decir que era bueno de aquella cosa, es que minimo mantuvo su mente alejada de la preocupación que tenía sobre su padre, quien no le había dirigido la palabra desde el subterráneo. Ignorando la mirada de traición de una Akira, quien parecía estar condenada a comer lo que sobraba junto con una alegre Hisui, ya que Akiha se había retirado minutos antes para al parecer hablar con su padre también y Kohaku seguramente estaba en algún lugar de la cocina, intentando preparar algo que pudiera purgar el veneno en su boca.
Por el momento, estaba caminando hacia la entrada principal cuando alzó una de sus cejas al escuchar las voces, siendo una que identificó como la de Waver mientras que la otra, bueno...
"¿Tendría que estudiar primero en Fundamentos Generales? Suse jamás me menciono nada de ello." Comento la otra voz.
"Es eso o presentar un examen de admision directa a la Facultad de Maldiciones, Sagara-san." El timbre claro de Waver le respondió pacientemente. "No conozco a nadie de este por lo que no te puedo ayudar ahi, pero en el otro podría darte una mano o dos si eso es lo que quieres."
"Hmm, yo digo que si." Shirou había dado ya la vuelta por la esquina, topándose con la visión de Waver platicando con el magus rubio de la mañana, mientras que un Sougen con los ojos cerrados descansaba junto a la puerta principal, teniendo los brazos cruzados mientras esperaba que terminaran su charla.
Justo los ojos del otro, Sagara si había escuchado bien lo notaron. "Oh, miren. Si es el Emiya junior. ¿Cómo estás? No tuvimos oportunidad de hablar desde esa pequeña vez en la mañana."
"Hmm, Sagara-san." Saludo Shirou tímidamente.
"Nada de eso." Se negó el rubio teñido. "Escuche que le metiste una buena al condenado gordo. Hyouma esta bien." Le dijo, antes de presentarle un pulgar arriba.
Shirou intentó no imaginar lo que había quedado de aquel hombre y asintió de nuevo con algo de más nervios. "Hmm, gracias… ¿Saben dónde está mi padre, por cierto? Lo estoy buscando."
"Tu padre está justo aquí afuera de hecho. Lleva un buen rato ya sentado ahí." Respondió Hyouma con un resoplido antes de menear la cabeza. "Hasta le ofrecí un cigarrillo, pero me miro como si le hubiera pateado al gato."
"Si han terminado ya, hay que irnos." Finalmente habló Sougen, casi arrastrando a su inquilino tras abrir la puerta, no sin antes voltear a dedicarle una última mirada al pelirrojo.
"Shirou-kun, hiciste un buen trabajo." Dijo, antes de comenzar a caminar hacia la vereda que conducía a la salida, dejando la puerta abierta para que el ojiámbar pudiera salir.
Este miró entonces a Waver, quien suspiro.
"Iré al cuarto que me prestaron." Anuncio tras sentir la mirada de Shirou. "He de organizar mis cosas para salir de aquí cuanto antes de regreso a Inglaterra." Comentó, notando un dejo de desaprobación en su alumno improvisado.
"¿Te vas ya?" Pregunto Shirou con algo de lástima. Luego de los últimos días, le había agarrado algo de cariño al joven y le daba tristeza que se fuera tan pronto.
"Probablemente pasado mañana como mínimo." Admitió el pelinegro. "Estuve ya un buen tiempo fuera de la Torre del Reloj y necesito regresar, además de que conseguí lo que buscaba. Pero no te preocupes, hice una promesa y planeo cumplirla."
Aquel recuerdo animó un poco al pelirrojo, quien asintió.
"De acuerdo."
Waver asintió de vuelta antes de colocar su mano derecha en el pelo de este, revolviendolo.
"Muy bien, ahora ve y haz lo que tengas que hacer con tu padre. Ten una buena noche, Shirou."
Y tras decir aquello, se marchó hacia las escaleras tras dar una media vuelta, dejando a Shirou solo en el umbral. Suspirando a su vez, vio la puerta abierta y caminó hacia afuera antes de cerrarla.
Era difícil creer que hubieran pasado ya dos meses desde la última vez que recordaba haber estado parado ahí. Sus ojos inspeccionaron los alrededores, antes de finalmente encontrar a Kiritsugu sentado en el borde de una pequeña plataforma aledaña al pórtico.
Si este lo había escuchado cerrar la puerta, no parecía haberle hecho caso ya que no volteo ni una sola vez en su dirección. Aún algo inquieto, Shirou avanzó lentamente hacia su padre, hasta finalmente llegar al lado izquierdo de este y sentarse.
El patio delantero de la mansión de los Tohno, con todo y la fuente en el medio sí que era gigantesco. La visión de su tamaño sumado al cielo nocturno y a la luna brillando en las alturas, lo volvían un paisaje algo único.
Pero Shirou no estaba ahí para admirarlo.
Miro por el rabillo de su ojo como Kiritsugu tenía la mirada distante fija en la luna y que en su mano derecha sostenía algo que reconoció como su cartera.
Luego de varios segundos de silencio, Shirou trago saliva y se dispuso a romperlo con una pregunta que se sintió como si arañaran una esfera de unicel.
"Papá..." Comenzó, agarrando valor para terminarla. "... ¿Estas enojado?"
Sintió un cosquilleo en su vientre cuando Kiritsugu volteo a mirarlo con una expresión carente de emoción que en cierta forma se sentía peor que una molesta, pero no emitió palabra alguna.
Asumiendo ya que lo estaba, Shirou añadió tras luchar con un breve temblor en su voz. "... Lo siento. Todo ese tiempo que ustedes hablaban... Yo me quedé pensando y pues... De verdad quería hacer algo por ayudar."
Era mentira, había querido hacerlo ya desde hace días pese a que tanto su padre como Waver bien le habían negado aquello. Kohaku por su parte le había insistido en dos ocasiones que tampoco lo hiciera. ¿Pero luego de lo que había pasado y encima con ella metiéndose a ayudarlo? Aquello se sentía como si hubiera sido tirado por un tubo.
Pero aún debía de pagar los platos rotos que consistian en hablar con su padre.
"... Tuve mucho miedo y la forma en que Makihisa-san hablo, pues..." Intento explicar, recordando lo que había sentido en aquel entonces.
"No estoy enojado, Shirou." La voz de Kiritsugu, más seca que la arena de un desierto, le interrumpió, granjeando su sorpresa. Miró entonces fijamente a su padre cuya expresión no había cambiado mientras que él no podía sentirse más perplejo ante aquella declaración.
"¿Ah?" Pregunto el pelirrojo, con algo de alivio pese a lo anterior. Alivio que se desvaneció al instante luego de que su padre añadiera.
"Estoy furioso." Respondió nuevamente Kiritsugu, esta vez mirándolo fríamente de una forma que bien hubiera podido haber sido un regaño. "A pesar de tantas advertencias que te di, a pesar de todas las precauciones que tome. Lo que hiciste fue básicamente faltarme al respeto en todo, Shirou. Eso no lo dudes."
No necesito alzar el tono de su voz para hacer que el ojiámbar se estremeciera en su lugar, y encima solo era el principio.
"Estoy furioso y decepcionado de ti, Shirou." Continuó el pelinegro sin apartar la mirada en todo momento. "Decir que traicionaste mi confianza es poco. Básicamente tiraste a la basura casi saca sacrificio que realice para ponerte a salvo de los peligros que ahora vas a experimentar por tu tontería."
"P-pero..."Titubeo Shirou, ganando valor con la chispa de ira que ardio dentro de él. "¡L-lo hice p-para a-ayudarte!"
"Yo no te pedí ayuda, Shirou." Respondió Kiritsugu friamente, haciendo que su hijo sintiera casi una puñalada. "Soy un adulto. Yo tomo mis propias decisiones y conozco mis capacidades, tu eres un niño y aun si hayas pasado por cosas duras, eso no va a cambiar."
Apartó entonces la mirada por un momento mientras añadía. "Aunque ahora con esta condena que te acabas de echar, temo que eso va a durar muy poco."
"... ¿Qué quieres decir?" Se animó a preguntar Shirou pese al presentimiento de que no sería nada nuevo.
"Con esto, Tohno seguramente querrá resultados. Y fuera de lo que sea que vayas a hacer con Waver, tendrás que meterte en lo profundo de lo esotérico de este país para conseguir entender las instrucciones de ese brebaje al mismo tiempo que estudias lo que sea que se necesita para su preparación. Pero teniéndome a mí de cerca y buscando algo que seguramente está en manos de gente más peligrosa que este traficante, será sumamente doloroso." Continuó Kiritsugu de una forma que delataba su completa desaprobación. "Es por eso que voy a dejar en claro muchas cosas, Shirou."
Con lo último, su voz era ya de acero templado. Frío, duro e inflexible.
A tal grado que el pelirrojo solo pudo asentir instintivamente.
"No te vas a utilizar la taumaturgia sin mi permiso. Todo lo que sea que tengas que investigar va a ser bajo mi mirada. Vas a obedecer todas y cada una de mis órdenes relacionadas con las dos cosas anteriores. Y vas a atender bien lo que te voy a tener que enseñar por las malas." Como si Kiritsugu no pudiera sonar más ominoso al respecto, encima añadió. "Esto es serio, Shirou. Para mal, estás metido en esto y quiero que te grabes muy bien que para que funcione tienes que verme no solo como tu padre. Cuando estemos con ese tema, seré tu maestro, tu director, tu jefe, el Primer Ministro, el Emperador, el director de la Asociación de Magos y el propio Buda. ¿Queda claro?"
Aun si no fuera por la mirada muerta o por el tono, Shirou igual hubiera asentido de inmediato.
Aun no satisfecho del todo, Kiritsugu miró de nuevo hacia la luna antes de soltar un resoplido.
"... Y espero que el último o quien sea que esté disponible te cuide cuando me toque a mí ir en el tren."
Aquel comentario pareció despertar una alarma en la cabeza de Shirou, quien lo miro ahora con un horror nada disimulado al captar a que se estaba refiriendo.
"¿Papá? ¿Qué estás diciendo? T-tu n-no v-vas a..."
"¿Fallecer?" Kiritsugu término la palabra, antes de menear la cabeza antes de hablar con un tono que parecía sonar algo más conciliador que el anterior. "Es lo más probable, Shirou."
"N-no, n-no." El pelirrojo casi balbuceo en negación. "N-no puedes..."
"Planeaba contártelo, eventualmente." Continuó Kiritsugu con un suspiro mientras miraba hacia abajo. "Esta maldición parece simple, pero lo que le hace a mi cuerpo es algo que solo va empeorar con el paso del tiempo. Sumale a eso el esfuerzo que voy a tener que realizar y aun con el tratamiento improvisado que Sougen me dio, el plazo máximo es de unos tres años."
Y para mayor horror del pelirrojo, volteo a verlo mientras decía.
"Y se lo que estás pensando, pero honestamente dudo mucho que sea posible, Shirou." Comento con la mayor sinceridad que podía expresar en aquel entonces. "Te propones a crear una pócima mágica cuya fórmula tuvo que ser descifrada por uno de los alquimistas más legendarios que existieron y que encima fue invocado como un Espíritu Heroico bajo el contenedor dedicado a aquellos que fueron maestros de la Taumaturgia. ¿Tres años como mínimo para poder lograr eso?"
No tuvo ni porque decirlo en voz alta para dejar en claro sus sentimientos al respecto, causando que Shirou se quedará cabizbajo.
"No me aterra morir, Shirou." Continuó Kiritsugu, empeñado en hacer que aquel momento se quedara bien grabado en su memoria. "Lo que me aterra es saber que cuando pase, estarás solo y encima con una deuda hacia los Tohno de la cual no te vas a librar hasta que la cumplas. Mi único deseo es que crezcas seguro y sano, pero con ese estigma que tu te metiste al creer que podías hacer algo por mi... Realmente hace que me estremezca. Así que voy a tener que hacer todo en mi poder para que puedas sobrevivir a lo que viene, mucho más de lo que tenía planeado originalmente."
Tras ver como un par de lágrimas se asomaban ahora por los ojos de su hijo, dejó que sus facciones se suavizaran un poco. El regaño había sido suficiente y lo hecho, hecho está. Solo les quedaba seguir avanzando.
Suspiro una vez más, mientras miraba de nuevo a la luna y tomaba su decisión.
"¿Sabes? Cuando era un niño, yo quería ser un héroe de la justicia." Comentó. "Quería ser alguien que pudiera ayudar a todos y evitar que sucedieran desgracias o al menos que personas murieran gracias a estas."
Shirou alzó un poco su cabeza al escuchar aquello y tras limpiar sus mejillas, parpadeo antes de preguntar. "¿Querías? ¿Y que paso?"
"¿Recuerdas aquella vez en el hotel cuando te conté de mi vida antes de ti?" Kiritsugu ni tuvo que mirar para saber que su hijo había asentido. "Crecí y me volví un adulto. Es muy dificil llamarte uno cuando te conviertes en eso."
El pelirrojo solo pudo recordar cómo su padre le había hablado de aquel desastre que el padre de él había causado en una isla así como de que había terminado por convertirse en un cazarrecompensas.
"¿Te rendiste entonces con todo eso?" Pregunto de nuevo con una curiosidad apenada.
"... Si." Admitió Kiritsugu, sin dejar de mirar a la luna. "Con el tiempo, termine por entender que un héroe de la justicia al final del día solo puede salvar a aquellos con quienes se alinea y a veces, ni a ellos."
Se quedó callado por un momento antes de añadir. "Quizás te preguntes porque estoy hablando de esto... Puedes llamarlo una forma de decirte que cometiste en cierta manera un error igual que el mio con aquel juramento que hiciste."
Entrecerró los ojos, antes de agitar la cartera que sostenía en su mano derecha y de la cual Shirou se había olvidado hasta ese entonces.
"Mira, te lo voy a mostrar." Comentó Kiritsugu antes de abrirla y hacerle señas para que se acercara a ver. De uno de los pliegues de esta, saco una bolsita de plástico con tres fotografías adentro. Tras medio segundo de esfuerzo, sacó la primera y se la mostró.
En ella Shirou pudo apreciar a una mujer que no podía ser mayor a los treinta años, con el pelo corto y plateado, fumando un cigarrillo. Le recordó a la protagonista de algún anime que Fuji-nee seguramente hubiera visto alguna vez.
"Ella es Natalia, Natalia Kaminsky." La nombró Kiritsugu, señalandola. "Te mencioné su nombre meses atrás, ella fue la cazarrecompensas que me saco de Alimango y me tomó bajo su tutela... Fue la madre que nunca tuve."
Shirou la miró por varios segundos. Por lo poco que había oído de ella y su descripción, tenía la idea de que había sido una mujer ruda y alocada. Y sintió otra puñalada al escuchar la palabra "fue". Cayó en cuenta de que esos meses atrás jamás había preguntado cuál había sido su destino.
"¿Fue?" Preguntó, tembloroso.
"Unos trece años atrás, una misión salió terriblemente mal." Respondió Kiritsugu, cerrando sus ojos por un momento. "Ella no lo logró. No es una historia agradable."
Aun si aquel recuerdo no parecía ser sumamente doloroso para su padre, Shirou estaba seguro de que él tampoco hubiera querido escuchar ese relato en esos momentos.
Kiritsugu entonces le pasó la segunda fotografía.
En ella se podia ver a una mujer mas joven que la anterior, con el cabello de un color verde tan opaco que bien hubiera pasado como negro. Este terminaba en dos flequillos que rodeaban su rostro el cual portaba una expresión sumamente seria. Su vestimenta era completamente negra igual.
Fuera de ser mujeres, si algún rasgo compartia con la anterior, este era en que ambas parecían ser europeas.
"¿Y ella?"
"El nombre que tenía originalmente se le fue arrancado mucho antes de que yo la salvara de un país europeo oriental devastado por una guerra civil. El nombre que le di pertenecía a otra mujer soldado como ella que encontré muerta, Maiya Hisau." Le explico Kiritsugu. "Fue mi compañera durante años y en cierta forma, mi aprendiz también."
Nada pudo obtener Shirou de ella más que una frialdad que a ratos le recordaba a la de una máquina. Por un momento, su mente fue invadida por el pensamiento de que a lo mejor había compartido el mismo destino que Natalia.
"Maiya no está muerta." Como si adivinara sus pensamientos, Kiritsugu se lo comento. "Pero en cierto modo, se podría decir que lo esta."
"... ¿A qué te refieres?"
"Maiya estuvo en la Cuarta Guerra sirviendo de apoyo para mi. Pero en el último día antes de todo, uno de los Servants la encontró y la dejó en un estado de gravedad."
Berserker, aquel caballero demente envuelto en un aura oscura y bajo el control de su Master, quien habia estado seguro de que habia sido el representante de los Matou. La puerta del cobertizo, incluso reforzada por Iri no habia resistido ni un golpe de su bota acorazada.
... Y cuando Maiya había intentado oponer resistencia a la captura de su esposa, el resultado había sido predecible.
Cuando llegó, la falta de oxígeno a su cerebro ya había hecho su trabajo.
"Está en coma desde hace dos años, en el hospital general de Fuyuki." Reveló finalmente. "La fui a visitar justamente antes de ir a verte aquel dia."
¿Y cómo había llegado hasta ahí?
Saber lo había visto con el cuerpo inerte de ella en sus brazos. Cuando el se marchó, dispuesto a entrar a la casa de los Matou para darle una cucharada de su propia medicina, supuso que la mujer, siendo el corazón sangrante que era no pudo evitar conceder una última acción samaritana. Seguramente pensando que Iri, con quien se había formado un vínculo durante aquellos días, hubiera querido eso.
Los doctores le dijeron que el cuerpo había aparecido a la entrada del hospital y al notar el estado de Maiya, inmediatamente la instalaron. Después de realizar una investigación mediante documentos que tenía en sus bolsillos, dieron con su número de contacto y le avisaron a él.
Al día de hoy, no sabía si maldecir a Saber o no por lo que había hecho.
"... Y lo más probable, es que nunca despierte." Suspiro finalmente, ignorando la angustiada mirada de Shirou, mientras tomaba la última fotografía mientras se esperaba para lo que sería más catártico.
Apenas los ojos de Shirou se posaron en esta, inmediatamente noto los dos pares de estos de un intenso color rojo que le recordó a la primera piedra rúnica que había visto. Ojos que contrastaban enormemente con lo pálida que era su piel y como el cabello de las dos era tan blanco como la nieve.
Una mujer y una niña, prácticamente idénticas. Madre e hija, dedujo en silencio. La primera, tenía un aspecto de lo más elegante con aquel vestido también blanco con bordes dorados que en cierta forma le hacía pensar que estaba viendo a una reina.
Lo cual volvía a su hija, una princesa por derecho.
"¿Quienes son?" Pregunto, deslumbrado por la apariencia de las dos hasta el punto de olvidar momentáneamente la angustia que lo había azotado con las otras dos fotografías.
"Su nombres son Irisviel e Illyasvel von Einzbern." Respondió Kiritsugu mientras que un nudo se formaba en su garganta. "Y son... Mi esposa y mi hija."
Shirou escuchó correctamente lo último o al menos eso creyó. Porque en unas milésimas de segundo, pudo experimentar como toda su actividad cerebral sufria un cortocircuito y era reiniciada forzosamente a la par que un torrente de preguntas invadía su mente.
¿Esposa? ¿Hija? ¿Qué rayos? Esas y muchas otras se arremolinaban dentro de él, hasta el punto en que cuando abrió su boca para poder decir algo, no pudo emitir palabra alguna.
"Te conté que para la Guerra del Grial, fui contactado por una de las familias encargadas del ritual: Los Einzbern." Le recordó Kiritsugu con una expresión grave. "Solo que no te dije hace cuanto fue eso... O como fue el contrato que hice con ellos."
Shirou no tuvo ni que preguntar, le fue suficiente con unir las piezas que le habían dado. "¿Te casaste con una hija de su familia?"
Kiritsugu asintió. Intentar explicarle sobre la verdadera naturaleza de los Einzbern y el propósito original de Iri resultaba demasiado anticlimático, optó por guardarlo mejor para después.
"Ocho años antes de la Guerra del Grial fue cuando acudí al llamado y conocí a Iri." Se permitió sonreir mientras añadía. "No tardamos mucho en casarnos e Illya nació meses después. Fueron unos ocho años bastante felices... A pesar de que sabia que tenia que prepararme para la guerra que se aproximaba."
Y con esa nota, Shirou supo que finalmente habían llegado a la peor parte. En su interior, temía lo que había ocurrido y miró una vez más a la foto de las dos, pidiendo inútilmente en su interior que ambas estuvieran sanas y salvas.
"Iri vino a Fuyuki también conmigo, dos años atrás. Ella fingió ser la Master de mi Servant, Saber." Dijo Kiritsugu, finalmente soltando por cuenta propia aquella pieza de información. "El Servant que dejó a Maiya como esta, la secuestró... El hecho de que el Santo Grial se formará tal y como los Einzbern me lo habian dicho es prueba de que fallecio tambien ahi."
"..." Shirou no supo qué decir en respuesta a eso. Ni siquiera se atrevió a preguntar a qué se refería con lo último. ¿Eso quería decir que Kiritsugu había perdido a su propia esposa y a su compañera el mismo día? Solo de pensar en ello, sentía un hueco en el pecho.
Se fijó en el rostro de la mujer, Irisviel y no pudo evitar preguntarse cómo hubiera sido conocerla. Entonces reparó en el de la niña y se le helo la sangre...¿Y la hija de Kiritsugu?
"... Meses después de todo eso, tras haberte adoptado a ti. Partí en mi primer viaje hacia Alemania, donde viven los Einzbern. Esperaba poder explicarles lo que había ocurrido y que me dejaran ver a Illya pero..." Kiritsugu apretó los dientes de impotencia. "Los Einzbern viven en un castillo en lo más profundo de un bosque. Todo rodeado por un campo delimitante gigante que mantiene el interior en invierno perpetuo. Solo le permiten la entrada a aquellos que quieren y cuando yo llegue a su límite, esta estaba cerrada para mí."
Shirou intentó imaginarse un lugar así y lo encontró terriblemente deprimente. "... ¿Pero porque?"
"Los Einzbern están obsesionados con el Grial. Demasiado, esperaran que se los entregara luego de todo... Y cuando le ordene a Saber destruirlo después de ver la clase de cosa que era en realidad, lo sintieron como la peor de las traiciones." Le aclaro Kiritsugu, meneando la cabeza. "Por más que intente contactarlos de todas las formas que podía. Por más veces que intente penetrar el campo delimitante. Por más veces que lo suplique a los cuatro vientos. Mi castigo era no poder ver a mi Illya de nuevo..."
Fue en ese momento que Shirou vio un par de lágrimas asomarse de los ojos de su padre y recordó todas las veces en las que él se había ausentado de casa.
"... ¿Entonces esos viajes eran?" Pregunto.
Kiritsugu asintió. "El último fue hace dos meses... Y terminó igual que los demás. Entre el frío infernal a pesar de que era pleno verano y los lobos que me tope, fue fácilmente el peor de todos. Pero ninguna de esas cosas se comparaba con el saber que Illya sigue ahí, bajo los Einzbern."
El pelirrojo se estremeció cuando esta vez intenté imaginar a esa niña, mirando a través de la ventana de un castillo a un bosque donde siempre caía nieve. Así todas las horas del dia y todos los días a la semana, sin que el paisaje cambiara jamas.
"... Tengo una hermana." Musitó, sintiendo algo del frío fantasmal que estaba seguro que ella sentía en aquel lugar tan inhóspito y desprovisto de calidez. "Tengo una hermana..."
"Illya, Iri, Maiya, Natalia... Shirley." Kiritsugu pronunció los nombres de las cuatro sumado al de la niña de la cual recordaba que le había hablado esa vez hace meses. "Todas ellas de una forma u otra terminaron pagando por lo que yo creía. Eso es lo peor de estas cosas, Shirou. No es lo que te pasa a ti, es lo que termine cobrandose con quienes más quieres pero se asegura de dejarte a ti para que te atormenten mientras vivas."
Kiritsugu finalmente se quedó callado, limitándose a volver a mirar a la luna. Todo mientras Shirou se mantenía ahora en silencio, siendo el blanco de una nueva guerra entre sus emociones.
La sorpresa había sido brutalmente acuchillada por la pena y esta a su vez estaba muy ocupada soportando los constantes embistes de la culpa. Por otro lado, el cadáver de la cólera yacía abandonado en un rincón en vista de lo grandes que se habían vuelto el resto comparadas con esta.
Creía haber podido soportar lo que sabía que sería el sermón inicial. Y si bien este había sido de lo más duro con él, a fuerza de pura insistencia de su parte había logrado más o menos mantenerse resistente como pudo a pesar de los arietes.
Pero no se había esperado algo tan intenso como aquella historia de su padre y las mujeres más preciadas para él... Todas fueron arrebatadas de la forma más cruel por lo que él consideraba que había sido su culpa.
'Héroe de la justicia...' Pensó Shirou. 'Que bien suena eso...'
Pero luego de todo lo anterior. ¿Realmente podía pensar a su padre por pensar así? Al contrario, ahora solamente se sentía del asco, mucho peor incluso que cuando había tenido aquellos pensamientos de lo más hirientes en el subterráneo, antes de que sus recuerdos fueran influenciados por aquella loca idea que le había dado el impulso para hacer lo que aparentemente había terminado por ser un golpe directo para Kiritsugu, quien solamente había intentado hacer lo mejor para el.
'... Me siento peor que inutil.' Pensó, apretando los puños. '... ¿En qué estaba pensando?'
Aquel mismo impulso que en aquellos momentos en el subterráneo le había parecido lo que necesitaba, se sentía ahora como una incómoda espina luego de ver que le había traido.
Sin duda alguna, lo que se había encargado de clavarsela había sido como el propio Kiritsugu bien había dicho que esperaba morir en justo tres años mientras que le advertía que dudaba mucho que aquello fuera a cambiar.
... Sin haber peleado una sola vez por eso. Sin siquiera haber tenido la más mínima oportunidad. Para Shirou, la sensación no podía sentirse peor. El hecho de que lo hubiera decepcionado solamente amplificaba aquello a una potencia inimaginable.
Kiritsugu había dicho que ahora tenía que saldar aquella deuda con los Tohno aun si él moría antes de que pudiera preparar aquella cosa con la cual podría salvarlo.
... Pero Shirou no quería realmente hacer eso. No era que le guardara rencor a esa familia ni aun tras las amenazas de su patriarca. A pesar de saber al menos que tan desesperado estaba este como para actuar de aquella forma en el subterráneo, no podía compararse a su genuino deseo de querer salvar a Kiritsugu.
¿No lo había dicho antes? El propósito que había elegido para ser un magus y así romper el estigma que Waver le había impuesto días atrás, era crear aquella cosa para poder curar a su padre de aquella maldición.
... La petición de los Tohno era secundaria a pesar de tener el mismo objetivo que era el preparar el brebaje.
... Pero con todo lo que había escuchado, ¿era realmente válida aquella cosa ahora?
"Eso es lo peor de estas cosas, Shirou. No es lo que te pasa a ti, es lo que termine cobrandose con quienes más quieres pero se asegura de dejarte a ti para que te atormenten mientras vivas."
Esas palabras de Kiritsugu resonaron una vez más en su mente, causando que inevitablemente encontrará paralelismo con lo suyo propio.
'Kohaku.' Pensó de inmediato en la niña con quien podría decir que había desarrollado su primera amistad 'fuerte'. La misma que aun tras haberle insistido en que se cuidara y regañado por no hacerle caso, que se había arriesgado para ayudarlo y que ahora acababa de ofrecerle su ayuda en el mismo problema en el que él se había metido.
... Verla nuevamente tendida e inconsciente hizo que meneara la cabeza. No, no.
Y fácil podría decir que Fuji-nee sería un buen ejemplo también. A pesar de saber en el fondo que aquello no había sido culpa suya, estaba demasiado ocupado siendo atenazado por aquel sentimiento como para pensar claro.
Naturalmente, también estaba Kiritsugu con haber declarado claramente que estaba decepcionado de él. El recuerdo de las palabras de su temor fueron como anzuelos afilados para él, meciéndose sobre su conciencia, bien gustosos.
Entonces, con todo esto... ¿Que iba a hacer ahora? ¿Tenía que aceptar que Kiritsugu iba a morir así nada más? ¿Después de todo lo que había pasado?
No.
¿Y que si él había querido ser un héroe justiciero para poder ayudar a las personas?
No.
¿Porque debía de resignarse con eso? No era justo. No era justo para nada.
No. No.
Por primera vez en días, el recuerdo de aquellas llamas infernales y esos gritos vino a él como un viejo amigo saludandolo, y fue tan bien recibido como siempre.
No. No. No.
Shirou estaba más que seguro de que sus nudillos eran blancos ahora. Pero no podía evitarlo, estaba demasiado ocupado intentando ahogar de alguna manera aquella visión indeseada.
No. No. No. No.
Pero era inutil. El paraje seguía ahí, tan abrasador como siempre y recordándole bien a través del coro de gemidos agonizantes que sería para siempre un recuerdo grabado en hierro al rojo vivo en su memoria.
No. No. No. No. No
Tantos árboles quemados. Tantos edificios destruidos. Tanta gente muerta o a punto de estarlo. Y casi podía verlos a todos señalandolo acusatoriamente mientras avanzaba entre ellos.
No. No. No. No. No. No.
No era real. No era real. ¿Pero que era real? Aquello se sentía demasiado como lo que pensaba que lo era. El olor a ceniza que le quemaba la nariz y la garganta al mismo tiempo que hacía que sus ojos ardieran y el calor que no tenía nada de acogedor que lo envolvía como un manto bien se lo estaban mostrando.
No. No. No. No. No. No. No.
Finalmente tenía que pasar, tropezó tal y como aquella vez y recibió como recompensa la visión de un cielo teñido en ébano y un carmesí sangriento donde las estrellas miraban por su ausencia.
¿Ahí iba a finalmente morir? ¿Después de haberse movido quién sabe cuánto a través de las llamas? ¿Después de haber visto y oído a tantos que no tuvieron la misma suerte que él?
Ya no le importaba... ¿Por qué debía de hacerlo? Incluso la barrera entre sueño y realidad se había roto ya y le obligaba a cerrar sus ojos ya.
... Pero.
"Estás vivo, estás vivo. ¡Gracias! ¡Gracias"
Aquellas palabras se sintieron casi como un hechizo en aquel entonces. Y la expresión casi eufórica de Kiritsugu, quien lo sacó de entre los escombros a donde había ido a parar fue una imagen que borró de la nada todo el paraje en llamas.
Aquella sonrisa... En aquel entonces, solo había podido pensar una cosa al respecto antes de que finalmente sus párpados cedieran.
¿Podría llegar el a verse tan feliz alguna vez?
Shirou sacudió levemente su cabeza, mientras relajaba sus puños. A su lado, Kiritsugu seguía mirando el cielo estrellado, completamente ajeno a lo que había transcurrido en la mente de su hijo.
El pelirrojo por su parte, repasó aquella imagen una y otra vez en su mente. Una y otra vez.
Luego de conocer más de lo que había pasado antes de todo eso... El hecho de que su padre hubiera logrado encontrar algo con que sonreír y que este se tratara de él mismo en medio de aquella tragedia.
... No tenía palabras al respecto, solo sabía que la respuesta estaba ahí, en algún lugar.
'... Quiero salvarlo.' Finalmente pensó Shirou. 'Quiero salvarlo como él me salvó a mi... Pero él no quiere que lo salven. ¿Entonces que?'
El dilema era de lo más confuso. Más confuso que cualquier cosa formulada por un niño tenía derecho a ser. Pero en ese caso no podía darse el lujo de reflexionar a fondo por falta de tiempo.
Miró entonces las fotografías que aún sostenía en una de sus manos y que milagrosamente no habían sido dañadas.
Entrecerrando los ojos nuevamente, se concentró en las mismas cosas que le habían dado el impulso en primer lugar. En aquellos recuerdos de lo que había tenido que enfrentar todo ese día.
A pesar del miedo. A pesar de la inexperiencia. A pesar de la falta de habilidad. ¿Y que si había sido suerte? ¿Y que si había sido una imprudencia o una locura como la habían llamado Kiritsugu y Waver?
Habia otra cosa que lo había guiado inconscientemente a través de todas esas preguntas destinadas a hacer que su voluntad se desgastara y que más de una vez había estado al borde de ello.
Un simple deseo inocente de querer salvar a alguien. Querer salvar a alguien que te salvo a ti.
Aun si ese alguien no pareciera creer que se merecía o que lograría tener tal cosa.
En ese caso, su voluntad nuevamente fue puesta a prueba y superó aquel embiste. Pero no tenía que demostrarlo así mismo.
Tenía que probarselo a él.
Y ya tenía la manera.
"... Yo lo haré en tu lugar." Comentó, llamando la atención de Kiritsugu, quien no entendió a que se refería.
"¿Hmm?"
"Como eres un adulto y dices que no puedes, entonces yo lo hare por ti." Shirou entrecerró los ojos, asegurándose por última vez que si era eso lo que realmente quería antes de responder algo que no sabría que serían las palabras que cambiarían por completo todo. "Yo me convertiré en un héroe de la justicia."
Una miríada de emociones pasó por el rostro de Kiritsugu al escuchar aquello. Desde incredulidad, hasta molestia. Desde confusión hasta vergüenza. ¿Qué era lo que su hijo estaba diciendo? ¿Que no había escuchado nada de lo que él le había contado?
Estuvo a punto de hablar, solo para toparse con la mirada de Shirou. Esta, se encontraba cargada con una determinación que no había visto nunca antes, ni siquiera en el subterráneo cuando había declarado aquella locura frente a los tres.
"Sé que no soy el más inteligente. O el que más sabe. O el que más habil es con la taumaturgia." Admitió Shirou, sin perder ni un solo segundo aquel brillo en sus ojos antes de añadir. "Pero... Se que aun no he perdido, tengo todavía tiempo para hacer algo y además... No está mal querer salvarte a ti, papá."
"..." Otro nudo se formó en la garganta de Kiritsugu al escuchar aquello, pero el pelirrojo no había terminado aún.
"Es por eso que voy a preparar ese estupido brebaje antes de los tres años, voy a salvarte a ti de tu maldición... Y cuando eso termine, vamos a ir a rescatar a mi hermana de esos Einzbern." Continuó Shirou, con cada palabra teniendo todo el peso de su voluntad. "Con eso, te voy a probar que voy a ser un Héroe de la Justicia."
Apenas dijo eso, Shirou finalmente se detuvo y mantuvo su mirada. "No es ninguna promesa, no es ningún juramento. Es lo que va a pasar, te guste o no."
Lo primero que salió de los labios de Kiritsugu fue un resoplido de lo más suave, que después hizo que estos formaran una sonrisa. ¿Era en serio? ¿Después de haber escuchado todo lo anterior? No, había algo más.
Kiritsugu entendió en aquel entonces que había algo diferente en su hijo adoptivo. Algo que hasta ese día había permanecido adormecido y que seguramente habría seguido con aquel letargo durante mucho tiempo, siendo cultivado por las experiencias del pelirrojo hasta que algún buen día llegará un catalizador lo suficientemente potente como para permitirle el mostrar lo que era.
A decir verdad, esos ojos de Shirou más que ambar, parecían más un par de anillos de oro fundido. Una pena que el metal que se le venía a la cabeza no era ni de lejos tan precioso, aunque sí mucho más útil que este.
Uno que estaba seguro de que componía lo que se encargaría de impulsar a su hijo por el resto de su vida. El no tendría manera de saberlo, pero sería uno de los muchos rasgos que lo llevarían a enfrentarse a toda clase de desafíos que ya hubieran sido la ruina de cientos, sino es que miles de hombres aun de naturaleza excepcional.
Una corriente, un río. No, una tormenta quizás. Una que resistiria todos los embistes de los elementos. La prueba de un sentimiento tejido en valor que mediria sus pasos y daría fuerza a sus golpes.
Una voluntad, si.
Una voluntad de acero.
"... Creo que nunca vas a dejar de sorprenderme, Shirou." Admitió, meneando la cabeza.
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Ubicación Desconocida.
El tiempo que le demoró en obtener las dichosas condenadas de donde se había producido la muerte de Kaburagi fue demasiado para su gusto. Y cuando al fin las tuvo en sus manos, aún tuvo que investigar en donde diantres era aquel sitio.
Con aquella información a su disposición, solo quedaba contactar a alguien más para poder comentarle de lo ocurrido. Configurando el sistema que empleaban de modo que la llamada pudiera realizarse, soltó más de un resoplido de fastidio en señal de desaprobación.
La paranoia de los demás era tal al no querer arriesgarse a usar otros medios más que esté desarrollado por alguno entre ellos. Aquello lo volvía difícil para alguien como él, cuyo campo no podía estar más alejado de esta cosa... ¿Cómo la llamaban? ¿Hackeo de Spiritrones?
Al cabo de unos minutos, el círculo mágico en la pantalla se iluminó y uno de los cuernos emitió un brillo notable que indicaba que en efecto había otra persona escuchando del otro lado del enlace.
"Señor Wagner." Lo saludo una voz tan distorsionada como la suya a través del altavoz del hechizo. "Esto es una sorpresa, no esperaba una llamada suya durante estos días."
"Señor Agrippa." Respondió el identificado como Wagner. "Ninguno de nuestros ilustres colegas respondió a mis llamadas. El único de ellos a quien considere no contactar es al Señor Gólgota debido a que su afiliación a la cábala es relativamente reciente y no lo considero de confianza. Eso solo lo dejo a usted debido al único rasgo que tenemos en común."
Sin embargo, tal parecía que aquella cosa no era lo más apropiado a mencionar ante la otra persona, pues de inmediato recibió una respuesta que no le agrado para nada.
"Harías bien en no colocar tu propio pedestal más alto de donde debería de encontrarse, Señor Wagner." Comentó fríamente Agrippa, casi fulminandolo con su voz. "Dos años desde tu entrada con nosotros, la cual he de recordarte que fue en parte gracias a mi. Esa es la única diferencia temporal que te separa con el Señor Gólgota."
Wagner apretó los dientes antes de responder no con una agresión menor. "En estos dos años, he contribuido plenamente a los objetivos señalados por nuestro organigrama, Señor Agrippa. Harias tu bien en recordar eso."
"Hmm, lo concederé. Pero mantén firme en tu memoria que no debes de ahogarte en tus propias ambiciones, Señor Wagner. Ahora, ¿el motivo de la llamada?" Interrogó la voz.
Los rastros de cólera que sentía, los eliminó forzosamente antes de poder dar su reporte. "Uno de nuestros agentes más directos murió el día de hoy hace pocas horas. Se trataba del traficante Kaburagi y lo se porque la Cresta Mágica que le dimos hace alrededor de un año ha sido destruida."
"Hmm. " La voz sonó pensativa. "El nombre no me suena, por lo que seguramente no era uno de los considerados indispensables por la cabala. ¿Qué rol jugaba en nuestras operaciones?"
"Era un intermediario nuestro entre nosotros y los Servicios NFF. Tenía un acuerdo con una mujer bastante influyente en los equelones superiores de aquella organización que le permitía vender algunas piezas de su equipo más esotérico en un triángulo compuesto entre Japón, Corea y la costa oriental de China."
"¿Equipo más esotérico?" Preguntó Agrippa.
"Armas de fuego modificadas con taumaturgia o viables para ser utilizadas en conjunto con esta." Aclaro Wagner, frunciendo el ceño. "Kaburagi era uno de los principales vendedores y eso no es todo... Planeaba usarlo también como otro intermediario entre nosotros y la familia Escladio, quienes desean expandir su influencia de este lado del Pacifico."
"¿Solo eso? Contacta entonces a Aaron Goldie. La Marble Trading Company aun sirve bien en el sur para nosotros, estoy seguro de que pueden encargarse de ambas cosas."
"No es solo eso." Wagner se detuvo, antes de confesar. "Era el agente más cercano que teníamos con esa familia japonesa que sabemos que tiene a uno de los ocho contenedores de aquellos especímenes que se requieren para ese proyecto."
"Los Yakou entonces." Agrippa se escuchó algo más pensativo. "Eso es preocupante. Si bien ese proyecto dista años de poder ver la luz, que podamos adquirir la carne de del más alto rango de misterio que alguna vez vio este mundo, es algo que tomará tiempo y recursos. Tendremos que consultarlo con él antes de tomar una decisión al respecto."
Solo había una persona a la cual el Señor Agrippa podría referirse como "El" y puso pálido a Wagner, quien agradeció entonces porque su rostro no pudiera verse.
"¿Se encuentra aún en Japón?" Pregunto.
"Rara vez sale de ese país. Justamente hace poco me contactó para que acudiera a donde está, en Mifune con el fin de asistirle en un pequeño proyecto personal suyo."
Wagner sabía mejor que preguntar en qué consistía aquello. "Lo entiendo. ¿Algo más que he de saber?"
"Utiliza tus medios para averiguar cuanto puedas de la muerte de este agente y apresúrate a contactar a la Marble Trading Company." Sentenció Agrippa antes de interrogar. "¿Cuales han sido los avances de los dos proyectos que tienes en curso?"
Wagner se permitió el resoplar mientras le echaba una mirada al caldero abandonado en medio de su taller. En buena hora tenían que preguntar por eso.
"Solo he sido capaz de manufacturar mi misma droga patentada. Aun con los recursos que se me han dado, ninguna de las fórmulas creadas hasta el momento han sido capaces de imitar los efectos que el puede causar con aquella habilidad." Admitió el alquimista con un dejo de frustración. "Intentar usar directamente un extracto elaborado con el polvo de uno de sus huesos no es viable si la demanda de esta será inmensa."
"Asegúrate de duplicar tus esfuerzos entonces." Señaló Agrippa. "¿Y qué hay de la segunda?"
"¿El líquido cefalorraquídeo mágico?" Wagner parpadeo antes de soltar una carcajada. "Es una trampa mortal. Hasta ahora, es capaz de revitalizar circuitos mágicos inertes al aumentar temporalmente su calidad. Pero con el precio de absorber drásticamente la energía vital del usuario y causar una reacción de lo más potente en su cuerpo. Tendría que realizar una vivisección directamente en un afectado para tener una mejor idea de lo que está ocurriendo."
"Ya veo." Agrippa pareció estar al menos satisfecho. "Contactame de nuevo cuando hayas terminado con lo que te pedí."
Y el enlace se cortó de la nada, liberando así al alquimista de la presión.
"Tsk, no se si maldecir o bendecir a esos dementes luego de que intervinieran para que el Observatorio no continuará con el proceso de levantamiento de una Designación de Sellado." Comentó, suspirando mientras veía su taller. Por una parte, más recursos de los que conseguía en la Torre del Reloj y definitivamente en otra liga comparado a lo que tendría si tuviera que resignarse a la vida de un Filósofo perseguido por los Enforcers y Freelancers.
Pero por otra, sujeto a la extraña agenda de magi que estaba seguro que eran mucho más experimentados que él y en definitiva, mucho más excéntricos.
Vaya dilema.
Debía de cumplir con lo de contactar a la compañía y rápido, la noticia de la muerte del traficante de seguro llegaría en un par de días por medio de algún rumor, habría que apresurarse antes de que otras aves de carroña quisieran cebarse con los despojos.
Entorno los ojos. Intentar sustituir el rol de traficante con los Yakou era una tarea imposible para él debido a su posición. Ni modo, tendría que esperar para ver en que concluía aquello.
Mientras pensaba en eso, sus ojos reposaron en uno de los estantes más cercanos, más en específico en dos objetos que yacían en estos que llamaron su atención.
"Pfft. Bagatelas." Comentó, meneando la cabeza. El primero era algo que no sería útil para el aquí mientras que el segundo todavía era un enigma, pero que debía de conservar hasta que le dijeran que fuera útil.
Y hablando de utilidad.
Sus ojos detrás de las gafas se enfocaron en la silueta aún inconsciente de la persona amarrada y recordó como no había alcanzado a probar justamente la nueva fórmula.
Pero bueno, no había tiempo como el presente. Y mientras caminaba hacia el caldero, aquellos dos objetos quedaron a sus espaldas, relegados al olvido.
El primero era poco más que una pieza de madera con una sola ranura de metal. Era obvio que se trataba del fragmento de un escudo que parecía haber sido víctima de las llamas y la erosión del tiempo.
Para alguien con una afinidad espiritual por otra parte, la leve aura presente en el fragmento indicaba que conservaba aún un mísero remanente del misterio de una era desaparecida ya.
Por otra parte, el otro era claramente algo moderno. Y mucho más mórbido.
En un frasco relleno de un líquido, la cabeza cercenada brutalmente de un hombre joven flotaba. Y en sus cuencas, dos ojos que conservaban aún el brillo del color azul que tenían podían apreciarse.
xXx
Mansion Tohno - Segunda Planta.
Shirou cerró la puerta del cuarto y soltó un largo suspiro a la par que se apoyaba contra esta. Esa conversación sí que había sido una de las maneras más intensas de terminar el día. Kiritsugu y él no habían hablado mucho después de eso, su padre le había dicho que lo mejor era descansar y continuar al día siguiente con la mente más despejada.
A decir verdad, luego de todo lo que había pasado, si le urgía dormir. Se sentía peor que después de la vez de los muelles. Aquello le hizo levantar ligeramente los bordes de su camiseta y formar una mueca con sus labios al ver la cicatriz que tenía en uno de sus costados al igual que otra parecida en el opuesto.
Pensándolo bien... Debería de ducharse primero, ¿no?
Estuvo a punto de desvestirse, cuando su mano derecha rozó contra su bolsillo y se topó con algo duro que le hizo introducirla en este, solo para emitir un sonido de claridad al ver que se trataba de justamente el cristal de Paracelsus.
Lo sujeto con aquella mano mientras lo veía con una expresión que iba desde lo desconcertada hasta lo agradecida. ¿Quién diría que gracias a aquella cosa había terminado por hacer lo que no hubiera creído que sería capaz antes?
"Hmm, gracias por todo, Caster." Se animo a decir en voz alta, sintiendose algo tonto por hablar con una piedra. Estuvo a punto de guardarla nuevamente, hasta que noto como en el dorso de su mano aún podía divisarse el Sello de Comando.
"¿Huh?" Se preguntó perplejo al mirar aquello y tomó el cristal con la otra mano, separándolo de esta. Al instante, la marca se desvaneció. Sintiendo un patrón, Shirou la acercó de nuevo y apenas hizo contacto con sus dedos se manifestó.
"¿Qué rayos?" Alzó una de sus cejas al darse cuenta de aquello. ¿No se suponía que el cristal ya no servía? ¿Porque seguía teniendo aún esa cosa? Según el, después de lo que había pasado en el subterráneo, la consciencia de la proyección del Servant se desvaneceria a la nada tras haber perdido su única función. Pero de ser así... ¿Por qué?
Un pensamiento aleatorio golpeó su mente haciendo que se le ocurriera una idea.
"En ese caso." Sentenció, mientras activaba sus circuitos y se concentraba en el Sello de Comando. "Activate."
Y para su sorpresa, el cristal se encendió de nuevo y el holograma de Paracelsus no tardó en formarse al cabo de un par de segundos.
"¿Hmm? Hola de nuevo, Shirou-kun." Saludo la proyección. "Veo que lograste averiguar que nuestro pequeño contrato sigue activo."
"¿Caster? ¿Pero a qué te refieres?" Shirou le preguntó, más confundido aún. "Pensé que desaparecerias después de pasarme la informacion que tenias a mi Cresta."
"Y así hubiera sido." Le respondió Paracelsus. "De no ser porque en realidad solo te traspase la mitad de este, el resto sigue adentro de mi."
"... ¿Qué?" Shirou parpadeo de nuevo antes de preguntar. "¿Pero por qué hiciste eso?"
"Bueno, en primera. Intentar traspasar toda la información al instante incluso si es a tu Cresta, es un proceso delicado y por no decir, peligroso. Pude detectar al instante que tenias prisa, por lo que meramente me asegure de enviar lo que pude y no te hiciera daño." Explico la proyección con calma. "A juzgar por la orden y la tensión que pude sentir, deduje que estabas desesperado porque aquello se diera así que simplemente menti."
Lo último fue dicho con su silueta encogiéndose de hombros, antes de añadir. "Te recomendaría esperar unos días o hasta un par de semanas si quieres antes de que transfiera lo último de la información. Pero por el momento, cuento con mucho más espacio en mi memoria para poder almacenar nuevos datos como estas conversaciones."
"¿Osea que hasta que me des lo último vas a seguir ahí adentro hablando?" Pregunto Shirou.
"Así es." Respondió Paracelsus, asintiendo. "Calculo que al menos unos dieciocho meses serán el límite de memoria antes de que me vea forzado a eliminar segmentos de esta. Pero hay algo que quisiera saber, Shirou-kun. ¿Cuál fue la razón de esa orden que me diste?"
El pelirrojo emitió un quejido, antes de suspirar. "Veras, Caster... Todo empezó cuando..."
Casi media hora fue necesaria para que Shirou pudiera terminar de contar todo lo que había sucedido luego de aquel encuentro en la enfermería, seguido con el trayecto al cubil de Kaburagi y el drama del subterráneo. Omitió sus conversaciones con Kohaku y Kiritsugu al no querer pensar mucho en ello, pero se aseguró de incluir al menos el tema de su padre y la maldición que lo afligía.
"... Bueno, Shirou-kun." Sentenció Paracelsus luego de haber escuchado todo lo anterior. "Puedo decir que en definitiva estoy de acuerdo en algo con lo que quien mencionas sirvió como tu tutor. Esta tarea es demasiado para un niño, incluso si es un magus."
La proyección entornó los ojos antes de soltar un suspiro. "Lastimosamente, este remanente no tiene una información mayor de cómo es exactamente la crianza actual de los hijos en una familia de magi, pero he de admitir que ni en mis tiempos yo veía aquello con buenos ojos."
Decir que Shirou no se esperaba una respuesta así, sería mentir. Igual sintió un golpe a su voluntad recién adquirida, pero parecía que el remanente todavía no había terminado.
"Pero veo tu objetivo como algo mucho más noble que muchos de los que he escuchado." Concluyó Paracelsus, asintiendo con la cabeza. "Te sugiero que no realices la transferencia pronto. Si bien no tengo los conocimientos de mi contraparte original y mucho menos puedo decir que esta facsímil de mi consciencia es tan aguda, considero que mi ayuda puede resultar beneficiosa, Shirou-kun."
"¿En serio? Muchas gracias, Caster." Respondió animadamente Shirou.
"No me lo agradezcas aún. Será una prueba muy dura, mucho más dura que lo que tuviste que superar hoy." Respondió la proyección antes de asentir. "Depende de ti el no rendirte. Ahora, te sugiero que me desactives y vayas a descansar antes que nada. Pasa una buena noche."
"Lo haré." Asintió por su parte Shirou, antes de desactivar el cristal el cual procedió a colocar en una mesita de noche. Luego de unos minutos tras tomar una ducha, se había cambiado ya su pijama y se disponía a dormir.
Casi al instante, quedó rendido ante el sueño. Pero tal parecía que ni en ese estado, podría librarse de otras cosas.
Podía ver enfrente de él un viejo pergamino añejado en una letra que reconocía y a la vez no. Más de un grabado con efigies de rostros barbados y furiosos con cuernos y colmillos se asomaba a partir de este y en medio estaba uno mayor de alguien de epidermis del tono del cobalto y rasgos de lo más fieros, que solamente eran acentuados por la cantidad de ornamentos resplandecientes que tenía como prendas.
En una mano portaba una espada con la hoja envuelta en llamas y rodeada por un dragón soberbio, mientras que con la otra sostenía un lazo dorado de aspecto terrible. Poco más abajo de él, por otra parte, el grabado de un tazón repleto de un líquido azul burbujeante y puesto sobre el fuego podía verse.
"¡Caster!" La voz de una niña le distrajo, obligándole a mirar hacia su derecha. "¡Lo logré! ¡Lo logré!"
Una niña con un cabello largo y negro, ataviada con un vestido algo anticuado con un enorme moño justo debajo de su cuello yacia parada en ese lado. Su expresión era de lo más alegre y aquellos ojos del mismo color de la sangre emitían un brillo especial.
"¿Oh?" La voz de Paracelsus se escuchó curiosa. "¿Pudiste hacerlo tan rápido entonces, Misaya?"
A/N: Yup, RIP Kaburagi. ¿Te extrañaremos? Nope, pero fuiste el primer antagonista prominente del Fic, así que me asegurare de brindar en tu honor la próxima vez que salga de copas.
¿Qué puedo decir? Dije que este capítulo vendria cargado. Así que vamos por partes.
Shirou ahora está metido por completo en el juego de Kiritsugu y Makihisa. Metido por completo. No hay vuelta atrás. ¿Qué motivación más saludable hay que darle a un joven protagonista aparte de salvar a tu propio padre? Pues aquí la tienen.
Quedan tres años para que Kiritsugu se nos vaya a conocer a Jose Jose como en la línea temporal canónica de Stay Night, es decir en 1999 cuando Shirou tenga doce años. Aquí tiene nueve años y está a un paso de cumplir diez. Voy a anunciar de una vez que justo son tres arcos lo que restan para culminar la primera parte de esta historia que toma lugar sólo en Japón, uno por cada uno de esos años.
Suerte, Shirou. Vas a tener que tomar al toro por los cuernos.
Menos mal que tendrás ayuda.
Oh, y se acaba de enterar que tiene una adorable hermana atrapada en alguna parte de Alemania. Y que una mujer muy cercana a su padre anda en coma en el hospital de Fuyuki desde hace dos años.
Upps. Ya había dejado un par de pistas sobre la supervivencia de Maiya, así que supuse que era tiempo ya de soltar la revelación.
Ya que estamos. Por favor no se vayan a tomar en serio las implicaciones de que Shirou está emparentado con los Fujou, claramente es una pantalla de humo.
… ¿Verdad? ¿Así está bien, aquellos que shippean ya al pobre con Kohaku y no quieren una relación norteña? Pueden dejar de apuntarme, por favor.
Broma, broma. La respuesta a eso la tendremos eventualmente.
Tenemos también nuestro primer vistazo al pequeño grupito que servirá como los eventuales antagonistas, los cuales estarán en la sombra un buen rato. Y no olviden a los suculentos Easter Eggs que deje regados por ahí.
En fin. Esto ha sido todo. Nos vemos en el siguiente Arco y ojalá sea pronto.
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- Melqart 22/04/22
