A/N: Mas de dos semanas para sacar este capitulo. Pudo haber sido peor, so no me quejo. Me alegra que el anterior haya sido tan bien recibido y espero que ojala pueda ganarme tanta atencion como en aquella ocasion.
Pasemos a contestar reviews:
- Axel466: Pues, ya lo dije. So, ahi tienes la respuesta.
- GustavoIVS: Ya sabes que significa (?) Beneficios de ser amigos y hablar en el mismo grupo. Oh, si. Tendremos muuuuuchos momentos Shirou & Kohaku en este Libro I, demasiados como para contarlos.
Y lastimosamente, no veremos a nuestro querido Shiki siendo prominente por ahora.
- Franz Myers: Gracias, gracias. Fue algo que tuve que pensar por meses a modo de justificar como hacer que el inicio de esta historia intentara hundirse de lleno fuera de Fuyuki.
- Lokyloco: De ahi vino justamente la inspiración, sep.
- JuanDeluxe: Hola, muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho que te guste mi historia. ¿Terminar el Libro I antes de final del año? No, me temo que es imposible… Suponiendo que termine este Arco antes de Noviembre, todavia me quedaria el siguiente que es el mas largo de todo el libro y finalmente, el "final". Estimo que terminarlo tardara aproximadamente hasta Febrero con suerte.
Por otra parte, si he considerado abrir un , pero queria esperar a tener al menos mas de tres arcos concluidos con el fin de mostrar que es algo serio. Quizas cuando termine este, habra uno e incluya algunas recompensas de subscripcion.
- orocontra2012: ¿Quien sabe? Apenas en este libro estoy colocando las fundaciones de Shirou, pero ni de chiste todo el alcance de su potencial. Algo que si ya esta claro es que sera un espadachi y un magus, pero ya veremos en el futuro como se suman arquero y herrero a la lista.
- khronus8091: En este capitulo vas a encontrar justamente la respuesta.
Bueno, terminado con eso, pasemos al capítulo.
Recuerden, hay otra nota del autor hasta el final.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai
Capítulo Veinte
"Al Dominio Impuro"
Podía ver enfrente de él un viejo pergamino añejado en una letra que reconocía y a la vez no. Más de un grabado con efigies de rostros barbados y furiosos con cuernos y colmillos se asomaba a partir de este y en medio estaba uno mayor de alguien de epidermis del tono del cobalto y rasgos de lo más fieros, que solamente eran acentuados por la cantidad de ornamentos resplandecientes que tenía como prendas.
En una mano portaba una espada con la hoja envuelta en llamas y rodeada por un dragón soberbio, mientras que con la otra sostenía un lazo dorado de aspecto terrible. Poco más abajo de él, por otra parte, el grabado de un tazón repleto de un líquido azul burbujeante y puesto sobre el fuego podía verse.
"¡Caster!" La voz de una niña le distrajo, obligándole a mirar hacia su derecha. "¡Lo logré! ¡Lo logré!"
Una niña con un cabello largo y negro, ataviada con un vestido algo anticuado con un enorme moño justo debajo de su cuello yacia parada en ese lado. Su expresión era de lo más alegre y aquellos ojos del mismo color de la sangre emitían un brillo especial.
"¿Oh?" La voz de Paracelsus se escuchó curiosa. "¿Pudiste hacerlo tan rápido entonces, Misaya?"
xXx
Primaria Municipal de Misaki
6 de Enero de 1997, 9:00 AM
"Niños, denle la bienvenida a Emiya-kun. Se acaba de inscribir a nuestra escuela." La señorita Iwasaki ciertamente era muy amable, y los niños con los que ahora tendría que convivir en el salón de clases tampoco eran diferentes. Se sentía raro, eso era cierto… Tener que regresar a clases después de casi dos meses inmerso en el mundo oculto del que formaba parte.
El interés en el recién llegado ocupó buena parte de una semana, durante la cual el pelirrojo tuvo que satisfacer la curiosidad de otros niños mediante preguntas básicas.
"¿De dónde eres?"
"¿Cual es tu anime favorito?"
"¿Juegas beisbol?"
Por todo lo demás, compartía pupitre con un niño y una niña. Youchi Takada, quien no solía hablar mucho, optando por dibujar trazos de motocicletas cuando nadie lo veía en su cuaderno y Maiko Yamase, quien parecía estar siempre emocionada por tomar clase de karate.
Su rutina ahora consistia en practicamente ir a la escuela todos los días, hacer su tarea y ayudar en la casa por una parte, y entrenar su taumaturgia cuanto pudiera e investigar lo que tuviera que leer durante el resto del dia. Difícilmente el hecho de que siete horas de la mañana y dos de la tarde habían sido agarradas de su día había cambiado las cosas.
Lentamente, se fue acostumbrando a cómo eran las cosas ahora. Asi lo habia decidido en tanto arrojaba un kunai tras otro contra la diana y muy para su satisfacción, se habia dado cuenta de que aun si habian pasado dias y hasta semanas de haberlos proyectado, podía manipularlos aún en tanto se concentrará en ellos mientras tenía sus circuitos mágicos activados.
Moverlos a través del aire sin haberlos proyectado momentos antes se sentía bastante raro a decir verdad. Pero como ejercicio, era de lo más efectivo para poder mejorar su control y seguir practicando su puntería desde luego.
Sus esfuerzos por crear proyecciones más rápidas y de una calidad buena... Por más que se esforzaba, no podía pasar de la barrera de los tres segundos. Pero en cuanto a lo que había inventado para solucionar el problema, sirvió de maravilla honestamente. Salvo que si bien poder arrojar cuatro proyecciones de manera seguida sonaba como algo dulce, estaba el hecho de que se desvanecian después de golpear algo.
Suspiro mientras guardaba las proyecciones sólidas en la caja que había destinado para su almacenamiento y se dirigió a su cuarto donde se dispuso a leer el libro que llevaba en la actualidad mientras que a su lado tenía ya preparado un cuaderno y un lápiz para sus apuntes. Curiosamente, el viejo que había usado durante los casi dos meses que Kiritsugu le había entrenado de manera seria en Fuyuki estaba no a mucha distancia, en la mesa.
Lo guardaba tanto porque aún tenía una que otra nota útil de las primeras dudas que había tenido por un lado... Y por el otro, la nostalgia que sentía al leerlo era reconfortante a veces. Cuando sentía que todo lo que había transcurrido desde aquel día se sentía tan irreal como un sueño, pasar sus ojos por aquellas páginas le recordaba que no lo era.
Su padre estaba afligido por una maldición que solo una pócima mágica que requería de ciertos ingredientes y conocimiento para preparar podría curar. Eso, y que estaba atado a cumplir con la promesa de crearla para cierta familia.
Familia de la cual mantenía una relación muy amistosa con una de sus criadas, y en segundo plano con la hermana gemela de ésta... Y algo más abajo, con la hija de la familia.
Eso último había sido una sorpresa.
Sus visitas a la Clínica Jinan cada sábado continuaron como siempre. Iba, platicaba con Kohaku mientras comían lo que uno había preparado para el otro y a veces mostraban lo que habían estado trabajando durante los días anteriores. Todo Enero transcurrió sin ningún incidente notable más allá de una visita mensual por parte de Hisui, quien le pasó una nota cuando su hermana no estaba mirando.
"Emiya-kun.
Le pedí a Hisui-chan que te pasara esto. Confío en que me recuerdes aun. ¿Cómo has estado?"
Decir que se había quedado atónito con eso era poco. Pero viendo que no había mucho, se dedicó a responder y entregarle la nota a Hisui la siguiente vez que la vio, dando inicio así a una comunicación bastante poco ortodoxa.
Su correspondencia con Akiha era una distracción bienvenida. No era algo de lo que fuera hablar de igual forma ya que no veía el punto. ¿Para qué? La hija de Makihisa era bastante tranquila con su aire reservado y todo, que podía transmitirse incluso por texto. Si lo fuera a comentar en voz alta, seguramente Kiritsugu diría que era bueno que estuviera estableciendo de una vez "buenas relaciones" con su futura líder o algo por el estilo.
Otro cambio raro que noto fue la extraña tendencia de tener sueños bastante... Curiosos, pero sin poder averiguar mucho de ellos ya que no recordaba detalles al despertar. Sólo permanecía la sensación de que algo faltaba.
A mediados del mes le había mandado un correo algo más largo a Waver, pero no para preguntar por alguna nueva de lo que le había pedido. Como Kiritsugu parecía estar demasiado concentrado en su investigación a juzgar por el enorme tablero repleto de recortes y líneas con anotaciones de las cuales no entendía ni pies no cabeza que colgaba de la pared de su cuarto (Lo había visto de ojeada, si), no había querido distraerlo, por lo que le dirigió sus dudas a su otro tutor.
"Waver-sensei, tengo otra duda.
A finales del año intenté hacer otra cosa para solucionar el problema que Kiritsugu me dejó. Me salió ¿bien? Según el, que hice un hechizo mio o algo así, pero me dijo que lo único que me quedaba era ponerle nombre. ¿A qué se refería con eso?"
Shirou se había asegurado de describir con todos los detalles posibles lo que había hecho con el fin de que su tutor pudiera darse una mejor idea de lo que hubiera ocurrido.
La respuesta no tardó mucho en llegar.
"Mira, Shirou. Primero voy a tener que dar un rodeo. Toma nota de esto. ¿Si?
Al hacer uso de ciertos tipos de taumaturgia, uno tiene que pasar por un proceso preestablecido. Las oraciones de conjuros o encantamientos, "Incantations" son solo una parte de dicho proceso. Sin embargo, juegan el importante papel de la autohipnosis: colocar la mente del mago en un estado en el que pueda controlar efectivamente los Circuitos Mágicos.
Los hechizos tienen capacidades predeterminadas; por lo tanto, los poderes de un hechizo en particular siempre serán los mismos, sin importar qué magus lo use. Esas oraciones, sin embargo, pueden diferir. Las regulares son algo que se canta no hacia el mundo exterior, sino hacia el mundo interior de uno; son acciones que activan el proceso taumatúrgico dentro del propio cuerpo y reflejan la propia naturaleza. Siempre que el conjuro de un hechizo posea un significado específico y/o se incluya un conjunto de palabras clave en él, los detalles de dicho conjuro se dejan al gusto personal del usuario. Por lo tanto, es natural que difieran de magus a magus.
Jamás lo digas en voz alta, pero es natural que los magus que cuentan con un gran ego suelan tener oraciones demasiado extravagantes y largas para sus hechizos.
Cuanto mayor sea el significado detrás del contenido de un encantamiento para el usuario, mejor será el resultado final. Cuanto más fuerte sea la autohipnosis, más podrá optimizar el magus el uso de sus circuitos; lo que importa es el significado detrás de ellos.
Ugh, me estoy desviando mucho. Mira, los nombres en los hechizos forman un principio similar; sirven como una especie de autohipnosis que permite que tus circuitos los ejecuten más rápido.
Existe otra propiedad, pero tendría que explicar más a fondo para que la puedas entender."
Al leer aquello, Shirou hizo caso de escribir lo más que pudo e intentar darle nuevamente otra revisada, pero tenía sus límites para entender cosas así.
"Trace On." Murmuro, recordando las palabras que usaba siempre que activaba sus circuitos y se disponía a realizar alguna acción taumatúrgica. '¿De dónde había salido eso siquiera? La verdad, es que no lo recordaba bien, solo se le hacía tan adecuado.
También, no pudo evitar recordar otra cosa.
El sentía que se quemaba.
No, eso era algo que conocía ya. ¿Esto? Apenas tenía palabras para describirlo.
Era como si un tonel entero de lava hubiera caído encima de él. Se sentía como metal a punto de ser fundido y encima siendo propinado numerosos martillazos en cada parte de su ser.
Ya no era un torrente de energía mágica lo que corría a través de él, era un mar. Un mar que estaba llenando todos y cada uno de sus circuitos mientras que amenazaba con apoderarse por completo de la presa en el centro de su corazón.
Concentrándose, la empujó a patadas hacia la proyección logrando finalmente que esta adquiriera no solo su volumen ideal sino que se expandiera.
'... Más rápida...' Ese pensamiento fue como una orden absoluta hacia la espiral de energía que se cernio sobre la proyección, girando sobre sí misma de una manera que le recordó al mismo taladro que había enfrentado.
Eso.
Mas ligera, mas suave, mas rapida.
La forma de la espada cambió. Su orgullosa silueta se tornó en algo más aerodinámico que recordaba a un tornillo bizarramente estético pero que irónicamente, deshizo las runas trazadas con sangre en su superficie, la cual se desperdigo por toda la cuchilla alterada como una especie de pintura.
'Más... Más fuerte...' Gruño, mientras utilizaba entonces la energía para grabar forzosamente por medio de la Alteración múltiples veces el mismo símbolo a lo largo de esta.
Ahora solo quedaba... No pudo ni acercar sus mano, sintiendo como algo la repelía, lo cual le forzó a hacerlo a distancia. Estaba bien, tenia energia de sobra, estaba bien.
CHINK!
La energía que formaba la ilusión del metal se volvió auténtico metal aun en medio de aquella espiral, pero...
Shirou apretó sus dientes al caer en cuenta de que la presa estaba llena. Tenía demasiada energía, demasiada.
Demasiada. Demasiada. Demasiada.
Su piel comenzó a arder a medida que sus circuitos eran forzados a contener más de lo que podían. Más y mas energía se acumulaba adentro de ellos, como agua en pipas y bajo el riesgo de hacerlas estallar.
"... ¡AGHHHHHHHH!" Gritó a todo pulmón, sintiendo como experimentaba el dolor más grande que jamás había creído poder llegar a sentir.
"¡HRRRRR!" Escucho a la distancia como Kaburagi finalmente
En su mente, pudo ver entonces como la presa se desbordaba a raíz del mar y eso lo dejaba como...
Tocó fondo y su corazón dio un vuelco cuando algo más se manifestó dentro de él.
Finalmente soltó la proyección que flotaba en el aire a la par que gritaba.
ᵀ̶̡̥̜̯̹̳͓̙͖̪͈͎̟̹̙̪̔̊̌͜ᵃ̵̢̝͈̬̞̫̭͓͈̰̫̬̪̬̒͆́̈́̐͊͗͂͒̐̽̎̋́͘͜͝͝ᵏ̵͕̙͍͖̦̲̾̊͑͛͒͗͜ᵉ̴̨̬͓̫͉͊̈́́̊̇͋̋̃́͂̉͋͝ᵐ̵̤̭͍͚̠̼͇̟̾̂͐͂̾́̓͌̇̀̇̃̐̕͜ᶤ̴̨͙̹̼̪͙̙̩͖͋̾͗̕͜ᵏ̴̥̻͎̘͖͉̺͈̲̝̟͓̣͙̔́̓̾̎͛͑̀͜͠ᵃ̴̛̮̱̼̈́̑̿̀̓̈́̔̾̑́́̂̈͝ᶻ̵̩̟̝̂̑͂̽̕ᵘ̴̖̐͗̇̏̉͌̋̈́̎͐̎͗͗̀̃́͝ᶜ̸̨͉͈̱̥̗͇̩̄̍̐͋͗̎͒̓̐̀͝͝ʰ̷̮̩̥̗̲̩̭͆͒̀̽̀̉̽͝͝ᶤ̷͎͙̰͚̬̜͔̿̌̀̽͂͒̓̀̀͝ ̷̹͈̫̩̺̖̖͉̙̻͉̣̮̭̹̺̓̀̿̀̀̽͆̎͌̊̚͝͝⁻̵̡̗̺͉̼̲͎͖̙̲͍̜̒̀̍͌̃̓̈́̈́͠ ̵̨͍̞̹̤̊̆̒̈́̓͊̃̂̓̽͛̑͐̈́̕͠͝ᴱ̶̹̙̼̞̾̇͗ˡ̶̺́̀̆͋͗̄̌͐̏̕͝͠ ̴͓̻̳̺̦̇̍̑̂̐̑̓̌̊̉͊̈͆̓̃̏ᴿ̴̰̣̤̝̌̈́͂̽̈́̄͒̂̆͋̿͘͝ᵉ̶̢̨̨̢̢̹͕̱͎̱̼̟͓̭̩͎̋͝ˡ̷̘̬̾͋͛̉̋̄̋ᵃ̸̵̡̨̧̧̨̢̡̧̡̣̝̯̣̫͈̮̮͉͔̩̣͍̃̏̏̆̈́̒̿̿͒́̊̄̊̆͒͋̃̿̇̄͆̇̈́͝ᵐ̵̢̞̻͈̙̣̭̂̄̏̽̔̈͐̒̐͆̽͊̔̅͘͝͝ᵖ̷̧̯̺̳̘̥̗̘̪̙̜̱͚̂ᵃ̵̛̯̟̬̐̓̓̊̈́̓̍͌̽̊̿̚͠ᵍ̷̼̙͈͍̲͔̦̣̞̲̺̖̲̞̳̈́͛̽̄̒̓͒͠͠͝ᵒ̸̞̦͓͕̳̭͚̬͍̙̣̞̒͛̆͗̄ ̶̡̡̛̘̤͇̘̞̹̟̖̬̥̼̦̋̂̿̇̋͋͐̋̀̎̈́̄͊̍̈́͆ᵠ̵̨̹̖̪̘̘̪̜̱͖͚͉̽̎̄ͅᵘ̸̳̂͊͂̈́͑̃̌̉̿̈́̉̿̚̚͝͠ᵉ̶̢̣͇̖̣͐͋̾̀̍͛́̔͋̉̒̕ ̸͕̬̤̞̖͔̹͚̣̻̘̦̪̺̥͝ͅͅᴱ̷̨̲̟̘̺̳̣̳̯̱̰̳̃́̽̈͊̎̽̊͆̃̑͌̀͒̆͠͝ˢ̷̡̨̛͎͈͉̻͎̺̹͍͎͙͐̒̓̎̋̽̚͘͝͝ ̵̹̗͕̀ᴱ̵̗̮̼̭̅̔̍ˢ̵̧̨̛͉̳̭͕͙̭̖̪̩͇̰̣̅̎͑̂̆̀͑̔̕͝͝͝͝ᵖ̶̨̲̼̫͇̤̬̀̀̐̽̎̂͛̃̚ᵃ̵̨̛͙̹̱͚͖̼̦̖̗̜̐̀́̿͌̌ᵈ̸̧̡̨̘͚̱͙̤̲͕̭͍̫͎̄̃̒̊̑̀̔̋͋͌̅͜͠͝ᵃ̴̛͚̫͌̽͊̚͘͠ ̵͚̤̹͙͋͌͊͂̏̑͂̎̊̂̈́̊̑̑̂ᴰ̴̫͍͓̘̔̏̍ᵉ̵̡̡̛͖̰͕͕̭̻̱̝̝͔̳̝̔̔̈́̌̊̎̒̈́̌̚͝ˡ̴̫̍̽̇̄̓͗̊̈́͝͝ ̵̠̘̮̺̰͈̹̻͉̲̱͇̋͛̐͒̾́ͅᶜ̸̨̣͍̪̳͕̳̮̤͇͍̭̝͆̕̚͝ᶤ̴̧͓͍̰͓͚̌̈́ᵉ̵̯͔̲͔͉̭̼̻̪̔́̿̄͆͗͑̌͆̀ˡ̶̯̰͙͎̳̟̰͈̣̳̄́͗̃̎͛̓͗̂̽̃͜͜͠ᵒ̸̛͕́̈́͆͋̌̎̄̇͌̚
"̵̟̺͔̺̝̥̺̯̑̿͌̾̇̇̐̃̿͆̂͒͂͌̋̚͘¡̷̡͐S̶̗͇̘͍̗̰̤̱̤̾̄̿̓̀́̕Ō̴̻̠̺͇̙̭̯̟͉̼̓͌ͅL̸̟̺͈̲̼̰̪͉̩̦͛̎̌̿̏̾̐̀͛͊̏̊̎̃͐!̷̘̗̜͇̲̰̗̳͈̰̝͆̚͜"̶̡̡̢̭̻͍͙̤̞͖̜̙͓͉̝̌̓͌́̽
Y el proyectil salió disparado como un bólido contra Kaburagi quien no tuvo ni tiempo de abrir sus ojos de par en par cuando...
KRAKROOMMMMM!
¿Que había sido realmente todo eso? Su curiosidad había despertado y se dispuso a redactar la pregunta, pero cuando estaba a nada de describir cual era uno de los pasos... Se detuvo, sabiendo a que podía conducir.
Por lo que mintió en cierto detalle antes de finalmente enviar el correo.
"Hola, Shirou. A decir verdad, solo encuentro una posible explicación a este fenómeno tal y como lo estás describiendo. Si dices que tomaste más energía mágica de la que estás acostumbrado a manera y que llegaste a sobrecargar tus circuitos mágicos antes de tiempo... Me parece que lo que hiciste fue despertar forzosamente tu Cresta Mágica de alguna forma y que el enorme flujo de energía fue más que suficiente para activar algún hechizo presente en esta. ¿De qué naturaleza y como? No tengo ni la menor idea. Pero eso no es lo que me preocupa.
De ser el caso, necesitas consultar con tu padre primero que Jinan-san revise tus circuitos y los de tu Cresta con tal de que no haya ningún daño. Es indispensable.
Pero fuera de eso, para poder resolver este misterio, deben de buscar a un magus que ajuste Crestas Mágicas."
Tras leer aquello, Shirou no pudo reprimir un suspiro. "Nunca nada puede ser tan fácil. ¿Verdad?"
xXx
Clínica Jinan - Misaki.
4 de Febrero de 1997, 12: 28 PM
"Nada aún. He revisado alrededor de tres veces sus circuitos mágicos, incluyendo los que conectan con su Cresta." Comentó Sougen mientras fruncia el ceño al mover su mano derecha en un gesto que mantuvo el círculo mágico que levitaba frente a el, mismo que mostraba una imagen fiel de los circuitos de Shirou en estado de reposo. "¿Puedes activarlos nuevamente?"
Shirou asintió antes de disparar el gatillo, dejando que los canales se inundaran con su od. Fenómeno que se manifestó de igual manera en la proyección del círculo mágico. Tal como las veces anteriores, no se pudo ver cambio alguno en estos.
"¿Entonces no hay ningún daño?" Pregunto Kiritsugu de brazos cruzados, parado a un lado del curandero.
"No en los circuitos. Lo único que he encontrado son residuos de quemaduras en poros de la piel a consecuencia de haber absorbido mana del ambiente varias veces a la semana por un tiempo." Declaro Sougen, señalando a las tenues marcas rojizas en los brazos de Shirou quien volteo en dirección opuesta al sentir las miradas de los dos hombres... Solo para toparse con la de Kohaku, igual de acusadora, que le hizo encontrar de repente demasiado interesante el suelo.
"Tomate esto." Escuchó murmurar a su amiga, antes de ver cómo le ofrecía una taza con un líquido verduzco sin olor. Encogiéndose de hombros, le dio un sorbo y al instante una parte de sus mejillas adquirió una tonalidad semejante a la del brebaje.
"¿Qué es esto?" Pregunto en voz baja, habiendo reprimido las ganas de escupir.
"Creeme que no quieres saber." Añadió sombriamente la criada.
Por otro lado, los adultos habían terminado una corta discusión.
Kiritsugu dirigió una mirada entonces a la pelirroja, quien ese día fungía como la asistente del curandero, antes de añadir. "¿Y qué hay de ya-sabes-que?"
Sougen suspiro, antes de mirar a su aprendiz. "Kohaku-chan. ¿Podrías salir un momento?"
La ojiámbar asintió antes de dirigirse hacia la puerta, no sin antes ver como Shirou le guiñaba sutilmente el ojo. Una vez que esta fue cerrada, Sougen se dignó a continuar.
"Este secretismo es un auténtico dolor de cabeza." Refunfuño primero mientras movía las imágenes del círculo mágico con otro gesto de mano., hasta el punto en que estas mostraban como tres de los canales se interconectaban con una maraña más. "Los veinte circuitos adicionales que conforman la Cresta Mágica están inactivos por ahora, pero se muestra que no fueron usados a menudo."
"¿Y tienes idea de cómo se activaron entonces?" Preguntó Kiritsugu mientras Shirou permanecía en silencio, esperando la respuesta del curandero. En su conciencia aún le era pesada la noción de que había mentido y en algo importante, pero...
"Me parece que comparto la teoría que Velvet-kun mencionó en su correo." Comentó Sougen mientras atusaba su bigote con una expresión complentativa. "Shirou-kun."
El pelirrojo volteo al ser llamado. "¿Dices que aplastaste uno de los cristales como viste al hombre hacer y de inmediato absorbiste la energía mágica liberada, no?"
Shirou no titubeo en asentir mientras evitaba el contacto visual, como si aquello pudiera delatarlo.
"Ahi lo tienen. Sobrecarga de energía mágica que se aprovechó de los canales extras para llenarlos y de paso, activar la Cresta Mágica presente en su cuerpo. Una excepción entre excepciones." Sougen suspiro mientras meneaba la cabeza. "¿Qué esperabas? La forma más común de activar una Cresta Mágica requiere una firma de energía mágica perteneciente a la misma familia, a menos que tu pequeño misterio encuentre su respuesta en un posible parentesco entre Shirou-kun y aquel hombre."
El respigno que Shirou habia reprimido con todo lo que podia fue rapidamente reemplazado por una expresion asqueada por la cual nadie lo podia culpar a decir verdad.
Sirvió también para alejar su mente de aquel tema. No, desde la vez en la que lo había comentado con Waver, no tenía ni ganas de pensar más de él.
"Ugh... No." Mencionó mientras se estremecía. "¿Pero qué hay de lo otro que menciono Waver-sensei? Ajustador de Crestas Mágicas... Creo, ¿no?"
Sougen meneo su cabeza nuevamente. "Intentar revisar el contenido específico de una Cresta no está en mi campo, se requiere a alguien especializado en eso. Eso es un Ajustador."
"El problema es que estos tienden a ser muy raros de encontrar y por no decir costosos." Añadió Kiritsugu. "Si Sagara siguiera por aqui quizas podria preguntarle por el paradero de alguno en Tokyo, pero..."
Shirou recordó al joven magus de la otra vez, quien había seguido el ejemplo de Waver meses atrás y había decidido el abandonar Japón por las buenas, rumbo al Reino Unido ante la posibilidad de encontrar alguna forma de unirse a la Asociación de Magos por medio de la Torre del Reloj.
Kiritsugu le había contado después que rol había jugado el usuario de ratas en todo el embrollo que había sido el incidente de sus investigaciones.
"De hecho, me parece que recuerdo de uno que labora de vez en cuando por el mercado negro de Shinjuku y si bien no es alguien a quien yo llamaria confiable, por un precio suficiente y hasta un geas bien puesto podrias tener un trato con el."
Kiritsugu noto el brillo en los ojos y vio venir una idea en su cabeza ya formándose. "¿Su nombre?"
"Kuchime."
xXx
Shinjuku - Tokyo
20 de Marzo de 1997. 3:15 PM
El tráfico saliendo de Chiyoda rumbo a Shinjuku hizo que les tomará más tiempo del esperado para entrar a dicho distrito. Especialmente por una autopista plagada de distintos autos que se habían visto forzados a esperar en lo que una grúa venía a remover un pequeño camión que había fallado de la nada. Lo único bueno del incidente había sido una bonita vista de alrededor de unos quince a veinte minutos del edificio de la Dieta nacional.
Una vez en marcha de nuevo, dieron arribo a Shinjuku con sus impresionantes edificios y anuncios espectaculares coloridos que les hubieran dañado la vista a ambos de haber venido de noche. Afortunadamente, era apenas entrada la tarde por lo que dicho riesgo era inexistente en aquellos momentos.
Lastimosamente, ambos no estaban en la ciudad para curiosear a pesar de ser vacaciones.
"¿Recuerdas lo que te dije de este lugar?" Pregunto Kiritsugu, dándole levemente la vuelta al volante con el fin de meterse a una desviación. El estacionamiento más cercano al sitio donde querían ir si que se trataba de un lugar complicado de entrar, de ahí a que tuviera que sortear múltiples vueltas para poder dejar el coche ahí.
Shirou, en el asiento del copiloto y teniendo una gorra de béisbol sobre su cabeza a modo de ocultar su rasgo más llamativo, asintió.
"Que Tokyo es el sitio con más magi de todo el país y hay muchos grupos viviendo aquí." Shirou frunció el ceño. "Me habías dicho que algunos son de la Asociación de Magos a la que Waver-sensei pertenece y también están unos chinos, ¿no?"
"Si, se llaman la Mansión Espiral. Podrías considerarla el equivalente de la Asociación de Magos en la mitad de Asia e incluso teniendo más miembros afiliados según la última vez que escuche, su base de operaciones está en China por supuesto pero su presencia se extiende desde Mongolia y una parte de Siberia en el norte a Singapur y hasta Australia en el sur. Desde la periferia de países de Asia Central en el oeste hasta Hawai en el este, pasando por aquí." Le explico al mismo tiempo que se detenía ante la luz roja de un semáforo. "Son el tercer grupo más prominente en esta zona y el segundo en todo el país debido a su cercanía. Aunque no espero que nos encontremos en un lugar dentro de su esfera de influencia."
"¿Hmm? ¿Quién es el segundo? ¿La Asociación?" Pregunto entonces Shirou, alzando una ceja.
"No, por muy irónico que suene viendo que esta es la capital del país, el grupo mágico que se puede decir que tiene el mayor control sobre toda la zona de Tokyo es justamente la Asociación de Magos." Resoplo Kiritsugu, causando una expresión un tanto incrédula de parte de su hijo adoptivo.
"¿Qué? ¿Espera?" Una serie de parpadeos hicieron poco por disminuir su confusión.
"El segundo lugar se trata del Buró del Onmyou. Podría decirse que es como la Asociación de Magos de Japón... No, es un título demasiado grande. La Asociacion es internacional, sería más apropiado decir que es como la Torre del Reloj de aqui." El semáforo puso su luz en verde, permitiéndoles seguir con el trayecto durante varios minutos más.
"¿Es una organización de familias japonesas entonces?" Pregunto Shirou.
"Más o menos. Considerala más una parte del gobierno pero oculta que lidia con lo sobrenatural del país. No recuerdo exactamente cuando se fundó, pero durante varios siglos estaban al servicio de la propia casa imperial y hasta del Shogunato, hasta que la Restauración Meiji hizo que perdiera de manera oficial su autoridad pero en realidad solo se apartaron del ojo público." Finalmente, Kiritsugu alcanzó a divisar la entrada al tunel que buscaba e intentó internarse en este. "Se encuentra establecida en Kyoto, y más de tres cuartas partes de las familias de magi de Japón están afiliadas de una forma u otra a ellos."
El estacionamiento se encontraba bastante lleno, lo cual tenía mucho sentido viendo que se encontraba en uno de los niveles aledaños a un centro comercial, por lo que encontrar un lugar llevaría algo de tiempo.
"Y son el segundo lugar aquí. ¿No les parecerá molesto?"
La pregunta provocó otro resoplido por parte de Kiritsugu, este algo divertido.
"No tendría manera de saberlo, Shirou. Pero me imagino que no es algo que deberían de poder ver con buenos ojos. La Asociación tiene el control aquí porque le dio las llaves de plata a una familia local que las ha mantenido desde entonces debido a que se alió con sus emisarios durante el Bakumatsu... Porque derrocaron a varios de los clanes más influyentes de aquí en ese entonces. Es una herida bastante vieja."
"Auch." Shirou mordió su labio inferior, intentando imaginar aquello. "¿Eso era algo común?"
"Más de lo que te imaginas, Shirou. Mas de lo que te imaginas." Kiritsugu figuro que en otra ocasión donde no debian de distraerse bien podría contarle sobre como la Asociación de Magos, bajo la égida del Imperio Britanico durante buena parte de la Era Victoriana se había dedicado alegremente a encabezar sangrientas revueltas en varios territorios extranjeros de múltiples continentes con el fin de hacerse cargo de algunas de sus mejores tierras espirituales antes de colocar familias que les eran adictas o en caso de fracasar, hurtar cuanto material valioso pudieran encontrar para transportarlo a Inglaterra. Mientras pensaba en eso, no pudo evitar recordar algo que había transcurrido hace unas semanas, cuando se encontraban en Febrero justamente.
"¿Hmm? ¿Que se supone que vamos a hacer ahora?" Preguntó Shirou tras llegar de la escuela. El patio de la casa a estas alturas se había convertido en el sitio de ahí sin contar a su cuarto donde más tiempo solía pasar, pero el hecho de que Kiritsugu le hubiese dicho que no hiciera nada antes de que él llegara le indicaba que su padre tenía planeado algo mas.
"En todos estos meses, has hecho un excelente trabajo con tu proyección, me parece que es suficiente por ahora." Comentó Kiritsugu antes de tomar un sorbo de su termo. "Por lo que he visto hasta ahora, puedes crear hasta cuatro proyecciones sólidas de manera seguida, asi como arrojarlas y controlarlas por medio de tu mente."
"Y hasta siete seguidas si son las incompletas." Añadió Shirou animadamente, a lo que Kiritsugu asintió.
"Ahora, tienes treinta unidades de energía mágica por ahora, una generada por cada circuito mágico activo que probablemente vaya aumentando poco a poco con el paso de los años. Lo cual te deja con veinte para uso óptimo con cinco adicionales por si las dudas, eso sin mencionar que tenías la mala costumbre de filtrar mana del ambiente sin destinarlo a un hechizo de Interferencia Natural." Kiritsugu le dedicó una mirada que le hizo estremecerse. "Parece que has llegado a un bloqueo que afortunadamente, puede arreglarse con tu incremento en la cuenta de od, asi que haremos algo más."
Soltando un suspiro, Kiritsugu activo sus circuitos y se concentró en realizar algo que no había hecho desde hace ya casi medio año. Lentamente, las líneas luminosas que indictaban la presencia de manejo de taumaturgia se manifestaron en sus brazos.
"Reforzamiento corporal, esto es algo que has hecho ya según me has contado." Dijo, mostrando sus dos extremidades a la par que Shirou asentía. "Bien, muestramelo ahora."
El pelirrojo suspiro mientras se concentraba en su brazo tras activar sus circuitos. La sensación de las agujas corriendo por sus brazos fue poco más que un cosquilleo a medida que observaba como el miembro comenzaba a adquirir las mismas líneas luminosas.
"¿Qué tal?" Pregunto.
La respuesta de Kiritsugu consistió en golpearle dicho brazo con un bokken que juraria había estado descansando en el taburete cercano, pero que ahora sostenía con la otra mano.
"¡Auch!" Se quejó Shirou tras recibir el golpe y sobarse por instinto, solo para advertir que el reforzamiento se había mantenido y no había rastro alguno de un moretón en el área afectada.
"Nada mal." Señaló Kiritsugu, notando el mismo efecto. "Eso que hiciste se le llama reforzamiento parcial, que solo afecta a un área del cuerpo. Los brazos, las piernas y otros que no mencionare ahora, por el momento llevas bien el de uno de los primeros."
Shirou asintió, satisfecho por el comentario.
"Sin embargo." Kiritsugu no había terminado aún. "Lo que te voy a enseñar ahora va un poco más allá. Observa."
Colocó el bokken nuevamente en el taburete mientras se concentraba en sus propios circuitos, arrancando las suficientes unidades de od de sus reservas para lo que planeaba hacer. Era bueno que había tomado el vial de Sougen minutos antes, ya que de no haberlo hecho... La agonía bien hubiera sido indescriptible.
Se decía que veinticinco unidades de od eran la cuenta promedio de un magus adulto considerado maduro, pero en realidad el verdadero número considerado como tal una vez que se cumplía cierta edad aproximadamente ascendía a las cuarenta. Dependiendo de una serie de factores tales como una Cresta Mágica, ciertos procesos de naturaleza ritualística o a veces hasta una mutación la cuenta podía llegar a aumentar. ¿En su caso?
Si veinticinco era el numero, Kiritsugu podría decir que tenia el equivalente a cuatro magi que no habían llegado a su límite aun. Y si se trataba del contrario, el de dos y medio con sus cien unidades cultivadas desde que sus circuitos habian sido abiertos años atrás en el tiempo donde no queria recordar.
Tensandose un poco a modo de concentración, Kiritsugu condujo la nueva oleada de energía extra hacia el resto de su cuerpo, formando una especie de capa sobre este. Una vez que abrió los ojos, contemplo como el reforzamiento había resultado.
"Reforzamiento corporal completo. No es tan fuerte como el aplicado en un área al principio ya que como todo, siempre puede ser reforzado hasta cierto límite pero me imagino que ya sabes porque no debe ser llevado a eso."
Efectivamente, no le fue nada difícil a Shirou entender el motivo.
"No te vuelve increiblemente fuerte, resistente y rapido al instante, solo es capaz de extender tu capacidad fisica mas alla de tus limites. Es bueno que tu condicion sea satisfactoria, porque con solo ejercitarte podrias utilizarlo como una herramienta bastante util." Le explico Kiritsugu tras haber contado algo mas acerca de los beneficios de la variante que le acababa de enseñar. "Sin embargo, no es ninguna carta de triunfo. Ahora veras porque."
Concentrandose en su propia Cresta, musito la linea que habia repetido tantas veces.
"Time Alter. Triple Accel."
Por medio del desplazamiento acelerado, pudo apreciar con detalle como los ojos de Shirou se abrian como platos al intentar percibir el movimiento que estaba realizando a una velocidad que no podia llegar a procesar.
En menos de una milesima de segundo, Kiritsugu habia llegado detras de el y tocado su nuca.
"¡Ah!" Shirou se sobresalto de pura sorpresa. "¿Que fue eso?"
"Algo presente en mi propia Cresta Magica, Shirou." Fue lo unico que respondio antes de añadir. "Usualmente, cosas en un nivel asi o incluso superiores pueden hayarse en las que tienen cierta edad o pertenecen a familias selectas que han cultivado su practica por mucho tiempo."
"... Wow." Shirou cerro su boca, antes de preguntarse. "¿Que podria tener la que yo tengo entonces?"
Del estacionamiento, se habían movido a unas escaleras que conducían a un pasillo bastante sucio el cual Kiritsugu reconoció de inmediato. Yendo todo derecho, padre e hijo eventualmente llegaron a una puerta, la cual tocó el pelinegro. Esta se abrió, revelando a un hombre maduro con cara de pocos amigos que soltó un gruñido que no se escucharía tan fuera de lugar emitido por un cerdo.
"Al mercado." Sentenció Kiritsugu, causando que el hombre asintiera antes de dirigirse hacia la pared más cercana y revelar un círculo mágico grabado en esta, que pronto se tornó en un boquete.
"¿En serio esta es la entrada al lugar?" Preguntó Shirou, un tanto confundido una vez que ambos alcanzaron el nuevo pasillo.
"Más bien la única que conozco. Tengo entendido que hay otras, pero no he investigado donde se encuentran." Le respondió Kiritsugu, mientras lo guiaba a través del laberinto que ya había recorrido con anterioridad.
"En las alcantarillas." El olfato de Shirou detectaba continuamente múltiples distorsiones a lo largo del lugar. Desde lo que parecían ser restos de campos delimitantes abandonados; consumidos ya por la falta de mantenimiento, hasta otras cosas que no pudo identificar pero por la esencia que emitían supuso que no debían de ser agradables. "¿Todos los sitios donde los magi se reúnen para estas cosas son asi?"
"Te sorprenderias con la mayoría." Kiritsugu se detuvo por unos momentos, intentando recordar si el desvío era a la derecha o a la izquierda. "¿Esperabas que hubieran ciudades enteras o algo asi?"
Shirou resoplo. "¿Apoco las hay?"
Que su padre no dijera nada de inmediato, optando por tomar la primera opción hizo que alzara una ceja. "¿Es en serio?"
"Como dije, te sorprenderias." Comento el antiguo mercenario mientras esquivaba una tuberia que había cedido levemente del techo. "Mercados como este los hay en todos lados y hay casos donde tienen la fortuna o la historia suficiente para encontrarse justamente en lugares donde no tienen que preocuparse por mantenerse ocultos. Debajo de París en Francia, las alcantarillas son mucho más profundas y con más cosas. Tranquilamente en aquel lugar se encuentra más personas que la mitad de todos los magi y conectados con este mundo de Japón."
Shirou soltó un silbido de apreciación. "¿Una ciudad entera debajo de otra? Vaya." Habían llegado ya a lo que había sido un puente por encima de un canal de drenaje a juzgar por el fétido olor que despedía. El pelirrojo miro debajo del riel, por las rendijas de este y contemplo como el agua parecía estarse llevando toda una marea de desechos. Aunque también detecto otra distorsión moviendose por ahí y juro ver una especie de bulto palpitante entre la basura que le hizo levantar la cabeza y hacer como si no hubiera visto nada. "No seria la unica." Añadió cripticamente Kiritsugu una vez que llegaron al otro lado del puente. "En algunos sitios bastante remotos, no faltan los grupos de magi que con el paso de los años se parapetaron hasta formar cosas asi."
Finalmente, llegaron al ultimo pasillo en cuyo final Kiritsugu podia ver ya como se extendía un barandal que daba al espacio donde se encontraba el lugar. "Ya llegamos." Le informo a su hijo, hasta llegar a este y echarle una mirada hacia abajo.
"Wow." Se sorprendio Shirou al ver el pintoresco carnaval que era el mercado negro al mismo tiempo que olfateaba el aire y hacia una mueca. "Este lugar está plagado con campos delimitantes."
"Me sorprenderia si no fuera así." Kiritsugu le empujó gentilmente a modo de indicarle que fueran hacia la escaleras localizadas a un costado, sobre las cuales descendieron con calma. Esta vez, no habían personas subiendo afortunadamente, por lo que no tomaron mucho tiempo en llegar hacia abajo.
Una vez ahí, los dos caminaron hasta internarse en uno de los caminos entre los puestos donde de vez en cuando, Shirou soltaba una que otra mirada curiosa al contenido de estos. Vio desde estanterias repletas de diversas pociones, algunas conteniendo liquidos que juraban que cambiaban de color cada segundo, hasta calderos humeantes con una especie de pasta grasienta negra, asi como una especie de joya tallada a la usanza de un ojo con una iris en vertical, rodeado por la efigie de una serpiente verduzca de jade que le atraia la mirada.
Varias personas caminaban o se detenían en los puestos, haciendo preguntas o de vez en cuando ofreciendo una que otra cosa que extraían de sus bolsas. Shirou creyó ver incluso a una mujer con un corte estilizado hime y ataviada con un kimono demasiado elegante, extraía de una ornamentada tetera de porcelana que cargaba en una mano, el pomo de una espada con la hoja ondulada.
Se sobresaltó al sentir la mano de Kiritsugu en su hombro, acompañada de un susurro. "Recuerda lo que te dije."
Shirou asintió. 'No te separes y no llames la atención, si.'
Continuaron caminando por casi dos minutos más, hasta dar la vuelta en donde se suponía que se encontraba la persona que buscaban. Sougen había mencionado no tener su numero de telefono, pero si en qué punto y que dias podria encontrarlo. Habia sido sorprendentemente fácil, hasta que...
El sitio en sí no era la gran cosa. Una carpa compuesta por lo que parecían ser capotes viejos sostenidos por unos postes que milagrosamente no parecían haber sido devorados del todo por termitas. De uno de ellos colgaba un cartel que rezaba un "Cerrado". Alzando una ceja, Kiritsugu reprimió una maldición antes de dirigirse a un hombre apoyado en el establecimiento de al lado; un cubículo de concreto que seguramente había servido para guardar algún contenedor anteriormente.
"Disculpe. ¿Sabe donde se encuentra Kuchime-san?"
"¿Hmm?" El hombre hizo una mueca antes de entender a que se refería Kiritsugu. "Ah, ese salió a hacer algo hace como unos veinte minutos. Ni idea de a donde, pero conociéndolo seguramente a impresionar a una de las chicas que tanto deambula."
"Hmm. ¿Alguna idea de cuando regresará?"
"Nah, ese suele tomarse una hora o dos, jefe. Yo que usted mejor me largo y regreso al rato a pescar suerte." Sugirió mientras rascaba su oreja izquierda.
"Entiendo." Comentó Kiritsugu. "Vamos."
Padre e hijo continuaron caminando de regreso al pasillo principal. "¿Qué hacemos ahora?" preguntó Shirou mientras pasaban por lo que parecía ser un puesto de talismanes desperdigados por un tablón de madera.
"No nos queda otra que esperar. ¿Te parece dar una vuelta por aquí?" Sugirió Kiritsugu, a lo que Shirou asintió, encogiéndose de hombros. No era como si no tuviera curiosidad por ver que había en los alrededores siendo terreno nuevo.
En el transcurso de los siguientes diez minutos, el dúo paso de calle en calle mirando de reojo lo expuesto en algunos lugares y en ciertas ocasiones, acercarse para poder echarle una mejor mirada, como era el caso de un puesto que exponía lo que parecía ser un mural de papel plegable que mostraba escenas animadas en su pintura.
Fuera de eso, no vieron mucho más que no se repitiera aparte de la parafernalia mágica de instrumentos e ingredientes en múltiples lados.
Estaban a punto de dirigirse hacia otro sector cuando Kiritsugu estuvo a nada de pararse en seco tras ver algo que esperaba y temía ver.
Un hombre alto, ataviado con un impermeable táctico color negro, con un cinturón rodeado de varios compartimientos y unos guantes pesados del mismo color, teniendo solo sus bordes de un amarillo vibrante. Pero su rasgo más distintivo, estaba en la parte superior de su cuerpo.
Justo donde se abría el cuello del impermeable, una especie de casco cubría por completo su cabeza, no dejando ni un solo centímetro de piel expuesta. La mitad superior de este era la de una esfera color amarillo con dos protuberancias colocadas en el mismo lugar de los ojos así como con dos líneas de agujeros de forma rectangular apostadas de forma diagonal varios centímetros arriba de estas.
Pero era el visaje debajo de la mitad inferior del casco lo que hizo que Kiritsugu se pusiera en alerta.
Por debajo de esta, sostenida por una estructura color gris opaco se extendía una especie de mandíbula decorativa con los dientes de un dorado opaco, que era separada por dos segmentos estratégicamente colocados hacia el frente, casi como provocando la ilusión de que se trataba de tres bocas. El que tres puntas se extendieran desde su mentón no ayudaba al inquietante visaje que mostraba.
Kiritsugu también pudo ver al menos cuatro tubos surgiendo desde la nuca del casco y descendiendo dentro del impermeable.
Para terminar, la persona sostenía con ambas manos un rifle de asalto que el pelinegro identificó como un AMP-69 de manufacturación húngara y que había recibido un par de alteraciones en el cañón y la culata.
Un Hornet salió de la esquina y se internó por otro de los pasillos, llamando algo de la atención de Shirou mientras que Kiritsugu se estremeció levemente. Sus ojos dieron cuenta de un puesto algo más largo repleto de mesas con varios libros. Una idea se formó entonces en su mente, haciendo que señalara el sitio.
"Shirou, debo ver unas cosas. ¿Puedes esperar ahí?" Le pregunto, a lo que el pelirrojo asintió algo extrañado. "No tomaré mucho, quedate ahi."
'Me pregunto qué fue todo eso.' Se preguntó Shirou en su cabeza tras entrar al sitio una vez que vio a Kiritsugu caminar hacia cierta dirección donde estaba seguro que no había estado antes. 'Aunque bueno, no es como si yo no ocultara nada.'
Ese fue su pensamiento mientras se acercaba a una estantería a inspeccionar los libros.
"¿Cresta Mágica?" Kohaku alzó una ceja al escuchar aquel término antes de menear la cabeza. "No, no tengo ni la menor idea de que es eso. Primera vez que lo escucho." Le respondió con calma y Shirou estaba seguro de su honestidad.
Había transcurrido una semana desde aquella revisión y él había cumplido su promesa silenciosa de contarle lo omitido aquel dia ante ella. Aunque la revelación había provocado más confusión en Kohaku.
"Es una mezcla de circuitos de familiares viejos que se supone que tienen hechizos grabados y se pasan de generacion en generacion o así es como lo entendí yo." Le explico Shirou mientras fruncia el ceño. "Waver-sensei teorizó que la cosa que use para destruir a ese pez de piedra gigante fue algo que salió de la que tengo tras haber hecho... Ya sabes que."
"Oh..." Kohaku lo entendió al instante, casi estremeciéndose, un gesto que no pasó desapercibido por Shirou, quien no pudo evitar sentir una punzada de culpa. "¿Sabes? Recuerdo ver lo que pasó en aquel entonces."
"¿Ah?" Shirou alzó una ceja al escuchar aquello. "¿De verdad?"
"Enfrente de mí, ahí estaba... La espada estaba flotando y estaba cubierta de electricidad al mismo tiempo que giraba sobre sí misma. Esa cosa te quería embestir y de la nada, gritaste algo y la espada salió disparada contra el pez... Por un momento, fue como un relámpago hubiera caido del cielo apenas está toco la piedra."
"Ya veo..." Mencionó Shirou mientras intentaba recordar también lo de aquella vez, sin mucho éxito.
"Eso fue... Wow." Asintió Kohaku, no teniendo muchas palabras para describir como se sentía. "Y pensar que eso posiblemente viene de algo adentro de ti."
"No pude hacerlo solo, ¿sabes? Tu tambien tienes el crédito." Le respondió Shirou, mirando hacia un costado con algo de pena antes de añadir. "Kiritsugu me dijo que las familias de magi tienen una y que es su mayor tesoro o algo así. ¿La familia de tu madre no tenia una?"
Kohaku hizo una mueca mientras intentaba recordar, pero negó nuevamente con la cabeza al cabo de varios segundos. "Si es que la tenían, mama jamás lo supo o no fue algo que quiso decir. Ella no solía hablar mucho de los Fujou."
"Oh, disculpa." Añadió Shirou, algo apenado por sacar el tema.
Pasaron casi unos tres minutos de silencio, hasta que la ojiámbar se animó a romperlo.
"Entonces tienes una de estas... ¿Eso quiere decir que vienes de una familia de magi?"
"Se supone..." Mencionó Shirou antes de menear con la cabeza. "Pero de verdad, no recuerdo nada. Pero nada de ellos. Kiritsugu dice que la Cresta tiene que permanecer en secreto, porque son objetos demasiado deseados y pueden traer problemas..."
"Ya veo..." La oji ambar ahora si parecía entender la razón por la cual le había pedido que se saliera aquel dia.
Otro par de minutos en un silencio incomodo terminaron por envolverlps, hasta que Shirou creyo haber escuchado algo de parte de la pelirroja.
"¿Hmm? ¿Pasa algo?" Le pregunto.
"... No, no es nada." Subitamente, la niña lucia demasiado interesada en el suelo. Para Shirou, traducir ese manerismo era basicamente ella diciendole que soltara el tema. Aunque su terquedad debia de ser costumbre de lidiar a estas alturas.
"¿Segura?" Insistio Shirou, alzando una ceja en el proceso.
"..." Kohaku parecio pensarlo por un tiempo, antes de finalmente animarse a soltarlo. "¿Te gustaria saber de quienes es la cresta?"
Shirou lucio pensativo por un segundo, mientras que un autentico maremoto se desato en su psique.
"... No lo dije, porque no quería despertar nada doloroso de tu anterior familia, Shirou." Admitió Kiritsugu. "Además de que... Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible."
Las palabras que Shirou iba a decir murieron al instante en su boca cuando escuchó aquello.
"Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible."
Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible.
Es necesario un contacto de sangre con un magus de la misma familia para despertar la Cresta, intentar hacerlo por su cuenta es imposible.
Aquellas palabras se repitieron en su mente varias veces, antes de que un par de recuerdos incómodos lo asaltaran.
"... Los Fujou tenían otros poderes aparte de practicar taumaturgia. Este es uno de ellos." Reveló Kohaku mientras daba un paso hacia adelante. "Podemos crear 'contratos' que le permiten a otros tomar prestada nuestra fuerza vital, nuestro od... Pero para hacer eso, primero necesitamos una conexión que solo existe con líquidos de vida... Tienes que beber mi sangre, y yo tengo que beber la tuya."
"La sangre que vas a beber tiene energía mágica mía. Al mismo tiempo, tengo que beber sangre tuya que tenga lo mismo." Explicó Kohaku antes de soltar una especie de quejido confundido. "Es como un... ¿Ancla? que forma un camino entre las energías de los dos... Con eso formado, solo necesitas concentrarte en el ancla y jalaras mi propio od a ti... Llenando tus reservas de nuevo."
Shirou termino por negar con la cabeza. "No lo se."
Decir que se encontraba reacio a mencionar aquel tema, era muy poco. Una parte de él sabía que debía de mencionarselo a alguien... Pero la incertidumbre de lo que podía ocurrir le impedía seguir adelante con eso. 'Ugh.' Penso Shirou, sacudiendo su cabeza con el afán de deshacerse temporalmente al menos de aquellos pensamientos, optando mejor distraerse con algo más que acababa de ver. Su mirada reposo de inmediato en la estantería que tenía enfrente y se dedicó a pasear con esta sobre la cubierta de los libros colocados por ahí.
"Hmm, "El Libro de Kamo no Yasunori", no." Murmuró antes de pasar al siguiente. "Bansenshūkai: Los Diez Mil Ríos Fluyen Formando un Océano... ¿Que?" Meneo nuevamente la cabeza, ignorándolo en favor del siguiente el cual le hizo apartar la mirada de inmediato debido al dibujo que tenía grabado en su superficie: un tarro de cristal repleto de toda clase de insectos y alimañas retorcidas que se devoraban entre ellas, llenando el contenedor con sus fluidos.
Un escenario similar se repitió al cabo de varios minutos, durante los cuales inspeccionaba el título de los libros o la imagen presente en sus cubiertas... Solo para pasar al siguiente y al siguiente. Encontró uno que al parecer hablaba del Houjutsu que Kohaku había mencionado, pero terminó por desecharlo al no poder entender ni siquiera el primer renglón de la página numero uno. Durante ese tiempo, pudo detectar como alguien se encontraba del lado derecho de donde él estaba, seguramente inspeccionando también los libros.
Un pequeño vistazo por el rabillo del ojo le mostro a una niña de cabello negro, ataviada con un vestido en blanco y negro, con una falda en azul. Ella no parecio mostrar algún indicio de ponerle atención, por lo que regresó a lo suyo.
"El Misterio de Yamatai...Hmm." Volvió a murmurar mientras que su dedo índice tocaba la portada del libro. 'No, tampoco. ¿Qué tan difícil es encontrar algo de Shuugendou, en serio?' Se quejó en su mente, echandole un vistazo al siguiente libro por un momento, solo para voltear de inmediato apenas cayó en cuenta del título.
Y ahí estaba. Un volumen forrado en cuero negro con un unico simbolo grabado en metal en su cubierta; La letra "S" inclinada y retorcida cuya forma se le habia figurado a un relampago inicialmente, pero que ahora sabia que simbolizaba mucho mas.
Arriba de esta, rezaba en un gris pálido: Helrunnar: Guia Introductoria al Joven Futhark.
La tentación fue demasiada para Shirou. 'Bueno, Waver-sensei no me ha mandado nada... Así que, no creo que haya ningún problema.' Razono a la par que extendía su mano para tomar el libro, solo para que al intentar arrastrarlo hacia el se topó con que otra mano había agarrado el extremo opuesto.
Shirou volteo en aquella dirección, y sus ojos color ocre se toparon con unos que bien podría haber descrito como granate. La misma niña que había visto momentos antes le dedicó una mirada interrogatoria a la par que tiraba ligeramente de su lado, con el fin de hacerse con el libro.
... Había algo en ella que le hizo sentir ganas de sobresaltarse. Pero no podía identificar de que se trataba; igual no importaba, él había visto el libro primero y no planeaba abandonarlo nada más por una disputa inesperada, por lo que tiro también de su lado, granjeandose al instante la antipatía de la niña a juzgar por como su expresión se coloreo con pinceladas de molestia.
Aumento un poco la fuerza de su agarre, haciendo que el libro fuera un poco de su lado, cosa que Shirou respondió de igual manera, regresando la disputa a su posición inicial. La niña frunció el ceño directamente antes de casi jalar de manera brusca el libro, pero siendo parada en seco por el pelirrojo, quien estaba muy lejos de desistir. Dicho juego se repitio varias veces a modo de círculo vicioso, hasta que finalmente la niña se animó a romper el silencio.
"Disculpa." Comento, revelando una voz que en otras circunstancias podría haber encontrado de lo más agradable pero la forma en la cual la mirada de pocos amigos que le dirigía le impedia hacerlo en aquellos momentos. "Este libro, lo vi yo primero." Dijo, recalcando aquello con un tirón mas que solo acentuaba su intención de reclamarlo antes que él.
"¿Y como sabes que tu lo viste primero?" Le regreso Shirou, apretando el otro extremo mientras hacía gala de su fuerza física superior para revertir el esfuerzo de la niña. El escepticismo a su afirmación estaba más que claro en su voz, pero no había terminado aun. "Y da igual, quien lo agarró primero fui yo."
"Lo agarramos al mismo tiempo, niño tonto." Añadió ella, algo más fastidiada por la negativa a ceder del contrario y usando aquello como impulso para tirar aún más fuerte. "Suéltalo, nada mas lo vas a romper."
"Suéltalo tu primero." Casi gruño Shirou, manteniendose en su lugar pero encontrando difícil no aplicar mas presión. '¿Que demonios? ¿Con que la están alimentando?'
"Tsk." La niña resoplo irritada mientras soltaba una mueca de disgusto. "Apuesto a que ni siquiera sabes de qué trata."
"¿Que clase de pregunta es esa?" Reclamo entonces Shirou con un dejo de indignación. "Es uno de runas, lo dice la portada. ¿Que otra cosa puede ser?"
"¿Oh? Veo que ya se están volviendo conocimiento general entre la prole de aquí." Respondió la niña de una forma sumamente condescendiente, esperando cualquier instancia en que se distrajera para zafarlo de su mano y poder tomarlo. "¿Y porque uno de tu tipo tendria interes en esto, hmm?"
No supo que fue más molesto para él, si la forma en la que hablaba o esa expresión insufrible que tenía.
"¿Qué quieres decir con "tu tipo"? ¿Y que te importa?" Le respondió Shirou con singular veneno. No recordaba cuál había sido la última vez que se había irritado de manera casual.
"Tsk, tsk. Que vulgar." Le reprendió la niña con una postura auto-indulgente. "Has de saber que necesito esto para avanzar en mis propios estudios, mucho más que tu por supuesto."
"¿Y a mi porque me tiene que importar lo que piense una niña creida?" Mencionó el pelirrojo. "Necesito también este libro y eso es suficiente."
"Niña creida, ¿eh?" La expresión de ella al principio se manifestó como iracunda, pero lentamente se fue tornando a algo que solo podía describir como depredatorio. Shirou advirtió extrañadamente que le recordaba demasiado a Makihisa Tohno tan solo en presencia. "¿Qué te parece si ponemos tu dinero donde está tu boca entonces?"
"¿Que rayos?" Pregunto Shirou, extrañado por la expresión, misma que provocó otro resoplido molesto por parte de la niña.
"Típico. ¿No puedes reconocer un duelo cuando te lo demandan?" Le amonestó con cierta burla mientras que sus ojos adquirían un brillo un tanto cruel. "Que decepcionante. ¿Vas a pelear o no?"
Una parte de Shirou estaba deseando ver si era posible usar la única runa que podía usar para darle una descarga eléctrica a la niña. Mientras que otra, mucho más sensata se encargó de pararlo en seco, haciéndole recordar las palabras de Kiritsugu.
"No llames la atención."
Literalmente, enfrentarse a una magus más o menos de su edad era una excelente forma de mandar a volar aquello por la ventana y de todas formas. ¿Que demonios con pelear nada mas por un libro? ¿La niña estaba bien de la cabeza siquiera?
"¿Qué? No." Shirou negó con la cabeza, más extrañado que molesto. "No voy a pelear. ¿Que te pasa?"
"¿Hoooh? Ya veo, cobarde." Le provocó la niña, intentando aprovechar su sorpresa momentánea para tirar más fuerte, sin éxito alguno. "Tsk, de igual forma dudo mucho que pudieras producir algo contra mí. ¿Cuantas runas eres capaz de usar?" La interrogación fue como una oleada de disparos certeros.
"¿Cuantas?" Pregunto Shirou, inconscientemente lanzándole una mirada a la cubierta del libro, solo para caer en cuenta entonces de que dicho gesto no había pasado desapercibido por la niña, quien pareció unir los puntos en su cabeza antes de reir.
"Hmm, solo una entonces. Qué adorable." Dijo mientras volvía a sonreír, capitalizando por completo en la sorpresa del pelirrojo al activar de la nada sus circuitos mágicos, los cuales emitieron un brillo que le paralizó casi al instante. "Yo domino ya siete."
Shirou se sobresaltó, proporcionando la entrada que necesitaba para arrebatarle el libro, haciéndole perder el equilibrio en el proceso de modo que cayó sobre sus cuartos traseros, sintiendo como su gorra había ido a parar al suelo.
"Ugh." Se quejó, antes de alzar la vista y toparse con la expresión triunfal de la niña, quien agitó el libro como una última burla más antes de darse la media vuelta.
"Oye, espera..." Volvió a quejarse el pelirrojo, siendo ignorado por la niña mientras intentaba incorporarse.
"¿Hmm?" Ella no se volteo, estando un tanto ocupada extrayendo algo de un bolsillo que llevaba. "Cuando tengas cuatro o más bajo tu control, quizá podrás aspirar a ver la portada al menos." Soltó con sorna.
"¿Quién rayos te crees?" Le preguntó Shirou, causando que la niña se detuviera y finalmente volteara a mirarlo por encima del hombro.
"Hmm. ¿Quién soy? Hmm, supongo que puedo ser lo suficientemente magnánima como para darte mi nombre." Pareció inspeccionarlo de nuevo de pies a cabeza antes de sonreír de una forma que delataba lo complacida que se sentía, fue entonces que se dio la vuelta completa mientras apoyaba el lomo del libro en su hombro derecho al mismo tiempo que descansaba la mano del contrario sobre su cadera. "Grabatelo muy bien, mi nombre es Misaya Reiroukan. Y yo voy a ser la magus más poderosa de todo Tokyo."
Misaya Reiroukan.
Misaya Reiroukan.
Misaya. Misaya. Misaya.
Misaya.
Shirou parpadeo varias veces antes de sentir un escalofrío repentino que le hizo estremecerse. Pero para la niña, aquella señal le contó una historia propia.
"Heh, veo que ya sabes quien soy." Añadió, con otra sonrisa mas satisfecha que la otra antes de darse la vuelta de nuevo y seguir con su camino mientras murmuraba. "Debo darme prisa antes de que ese hombre me encuentre."
Por su parte, Shirou permaneció en aquel lugar mientras caminaba en silencio hacia donde habia ido a parar su gorra con el fin de levantarla. Pero con cada paso que daba, sentia una punzada distinta en su cabeza. Como si un cincel estuviera sido tallando ahi, los golpes se intensifican, gradualmente inyectando algo que no reconocia como suyo.
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Reprimio un quejido, mientras se agachaba para tomar la gorra y le quitaba el polvo que le habia caido.
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̵̡̤̇̔͒̀̒̚
Finalmente, se coloco la gorra encima y solto un respigno cuando…
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"¿Shirou?" La voz de Kiritsugu hizo que se sobresaltara. Tras voltearse, se encontro con su padre mirandolo perplejo… Y cargando con un frasco que contenia una especie de polvo multicolor. "¿Estas bien?"
"... Si, no es nada." Mintio, mientras parpadeaba antes de señalar al objeto nuevo. "¿Y eso?"
El pelinegro suspiro.
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Mercado del Submundo - Shinjuku.
Minutos atras…
Había hecho sus preparaciones por supuesto para pasar algo más desapercibido. Para empezar, se había rasurado y empleado un peine para domar la mata salvaje y puntiaguda que era usualmente su cabello, además de que ahora usaba un par de lentes falsos. Aquello sumado a no llevar una gabardina, optando por un atuendo algo más casual y reservado, hacía maravillas con la percepción de su imagen. Cualquiera que lo viera a distancia asumiria que se trataba de algún profesor o de profesión similar, con apariencias que usualmente estaban en acorde con la de magi.
Por otra parte, llevar un atuendo un tanto más tradicional a la usanza japonesa si que podría haber llamado la atención. Mas valia ser prudente, especialmente con lo que tenía en mente.
Recordando el camino indicado por Hyouma meses atrás, Kiritsugu se dispuso a seguirlo con calma mientras que permanecía inconscientemente atento al posible avistamiento de algún Hornet. En el trayecto, pasó al lado incluso del "Emporio de Nurarihyon" al que había acudido en su vista anterior y lo encontró abierto, aunque no se animó a entrar por obvias razones.
Ahora que lo pensaba. Si Kaburagi había tenido a tales guardias a su disposición en su recinto. ¿Porque no se había llevado algunos consigo a Fuyuki?
No tenía sentido... A menos de que los hombres que tenía fueran Hornets, pero deprovistos de su equipo, cosa que abría otra interrogante. ¿Cuál había sido la razón de dicha cosa?
Tenía sus dudas de que se tratara de operativos de clase paramilitar a juzgar por el desempeño que habían mostrado en los muelles. Dos habían muerto casi al instante, mientras que uno, pese a tener una mano lisiada había sido derrotado por un Shirou con algo de conocimiento de Kendou y apenas dos meses de practicar taumaturgia.
Después estaba...
"Esto no es algo de lo que quería hablar pronto, Shirou. Y si bien agradezco que no tuviste que tomar ninguna vida, me temo que no sera asi en el futuro." Comentó solemnemente Kiritsugu mientras apoyaba una mano en el hombro de su hijo, quien lucía algo afectado por sus palabras. La plática había tomado un par de horas, pero había sido necesaria para darle una aproximación a Shirou de lo que le esperaba. Especialmente, del trabajo más desagradable en la existencia y también el más común.
"Yo... Yo." Shirou apretó sus puños, antes de asentir. "Creo que lo entiendo."
"No, no lo haces." Suspiro Kiritsugu, mirando hacia arriba. "Yo solo haré lo mejor que pueda para prepararte cuando ocurra. ¿Kaburagi? Algo que hice interfirio con su último intento desesperado y ya sabes que le ocurrió, fue a costa suya. ¿Ese otro hombre mutante que encontramos muerto? Sougen fue quien le cercenó su brazo. Tuviste suerte."
"Hmm." Asintió nuevamente el pelirrojo, y los dos se mantuvieron en silencio por varios minutos.
"Viejo." Kiritsugu volvió a mirarlo tras escuchar cómo le hablaba. "Hablando de eso... Esa persona, era el mismo que nos atacó a Fuji-nee y a mi en el muelle. Solo que ahora tenía ese brazo enorme con circuitos magicos y una especie de talismán en su cabeza que olía del asco."
'Así que uso al único sobreviviente de esa forma.' Pensó Kiritsugu con un dejo de repulsion. 'No me sorprende.'
Enterarse de aquel detalle había sido un semillero de nuevas conjeturas para él, algunas que se unian como teorías. Circuitos mágicos justo en una extremidad mutada, especialmente tomando en cuenta de que la mano había quedado horriblemente mutilada, cortesía de una piedra rúnica cargada explotando en esta. No era ninguna coincidencia. ¿Cómo era que los mostraba en aquella ocasión cuando en Fuyuki no había nada parecido?
Cualquier otro pensamiento al respecto se detuvo una vez que noto como se encontraba a un tiro de piedra de donde yacía la carpa que recordaba que le pertenecía a Kaburagi. Era tal y como la recordaba, incluso con guardias apostados convenientemente cerca, de los cuales ninguno le prestaba atención.
El negocio parecía estar abierto, a juzgar por cómo veía a un cliente salir del lugar con una expresión un tanto molesta. Naturalmente, no planeaba acercarse mucho, por lo que tendría que adquirir la información por segunda mano y verse sutil al hacerlo. Observó por el rabillo del ojo los puestos a su alrededor, y de inmediato reparó en uno que tenía un mostrador algo expuesto y atendido por alguien que movía su brazo derecho una y otra vez contra la superficie.
Sabiendo que si se quedaba quieto y mirando un sitio detenidamente por más de un minuto, atraería atención innecesaria, por lo que se propinó a entrar en el sitio.
"Tardes." Le recibió una voz áspera. Efectivamente, detras del sitio se encontraba una mujer madura y fornida, ataviada con un delantal de cuero negro manchado en multiples areas. Fuera de tener el pelo recogido en un chongo, su rasgo más prominente era una verruga a un costado de su nariz, en su grueso rostro.
"Buenas." Saludo Kiritsugu, antes de dirigir su mirada hacia lo que figuraba que se ofrecía en el lugar. Inmediatamente reparó en una serie de frascos colocados estratégicamente en el fondo, todos repletos de una serie de piedras; no, eran algo más a juzgar por el brillo único que emitían además de la textura lamosa que parecían tener desde donde el las veía. Y no tardó en hacerse una idea tras contemplar una pila de cadáveres de animales de apariencia demasiado inusual por encima de una especie de bote de basura, así como las entrañas desperdigadas en el mostrador, en las cuales podía ver ya un par de fragmentos similares a los de las piedras.
"¿Vende los cálculos directamente en bruto o en polvo?" Preguntó casi con naturalidad. Y si la mujer llegó a sospechar algo, no lo dio a conocer abiertamente, limitándose a gruñir.
"Si, pero se agotó hace unos días. Serian doscientos mil yenes para triturarlos aquí mismo." Respondió, asintiendo mientras descargaba un tajo contra las vísceras que estaba partiendo, de las cuales extrajo otra piedra más.
Cálculos biliares malditos. Producto de los fluidos corporales de ciertas criaturas expuestas a energía mágica corrupta, que terminaban formando dichas estructuras dentro de sus órganos. No era un producto tan raro como el Bezoar, que se formaba de manera natural en las entrañas de animales corrientes, pero cuyo poder provenía del misterio acumulado de siglos de creencias.
Los cálculos biliares malditos por otro lado, eran más bien algo de naturaleza más tangible y activa. Prácticamente, una de las múltiples formas de maldiciones volviendose sólidas. Cumplían variadas funciones en taumaturgia.
"El precio no es problema." Respondió Kiritsugu, soltando un fajo de billetes que había extraido desde su cartera. Billetes que rápidamente recogió la mujer antes de olfatear con sospecha y gruñir de nuevo. Abandonando el cuchillo se dirigió hacia uno de los frascos el cual abrió, solo para depositar su contenido en un envase y presionar algo que Kiritsugu no pudo ver apenas colocó una tapa.
El sonido de algo triturando múltiples objetos cristalinos pudo escucharse segundos después, dándo a entender que se trataba de un mecanismo con la suficiente fuerza para reducir los cálculos a polvo.
"¿Las placas son de oricalco?" Pregunto, con el fin de tender su red.
"No, de Hihiirokane." Sarcásticamente respondió la mujer, mientras mantenía el índice de su mano derecha presionando el botón. "Intentar aplastar esto con acero solo sacaría mierda por todo el lugar." Dijo, antes de escupir una vez que se vio satisfecha con el proceso.
Tras retirar su dedo, abrió la máquina, extrayendo un segundo frasco repleto ahora de un polvo violáceo teñido con una miríada de colores ponzoñosos, el cual se aseguro de tapar antes de entregarlo casi con gentileza al mostrador.
"Treinta y cinco onzas de polvo de cálculos malditos." Afirmó la mujer, antes de indicar a una balanza cercana en caso de que hubiera alguna duda. "Durarán de un mes a dos en estado bruto si no se usan hasta entonces."
"Perfecto." Comentó Kiritsugu antes de tornarse pensativo y preguntar mientras tomaba el frasco. "¿Requerirían un cobre tratado con alquimia o plomo normal funciona bien como casquete?"
"Balas mágicas, ¿eh?" Asintió la mujer con una mirada conocedora. "Plomo sirve si quiere que estén envenenadas a como dé lugar. Funcionan bien, pero allá a la vuelta hay unas hechas ya de otro tipo, con Wu."
"¿La carpa grande hasta el fondo?" Pregunto Kiritsugu, alzando una ceja.
"Si, esa. Hay un chino ahi desde Noviembre que atiende el lugar y vende de todo relacionado con armas." La mujer resopló hasta con algo de humor. "Me vendio los cuerpos de trece comadrejas víctimas de un Jujutsu que mato al usuario."
"Le daré una revisada entonces." Comentó Kiritsugu, antes de asentir y retirarse. La mujer lo ignoró, regresando a su cuchillo y extirpar las tripas de otro cadáver de roedor.
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Mercado del Submundo - Shinjuku.
Ahora…
"¿Eso fue todo entonces?" Había preguntado Shirou tras escuchar el relato de Kiritsugu. Ambos se disponían a regresar hacia el sitio a donde habían estado antes, con el fin de averiguar si finalmente había regresado la persona que buscaban. "¿Hay un nuevo encargado de los negocios de ese hombre?"
"Así parece, Shirou." Respondió Kiritsugu a la par que terminaba por cerrar la bolsa de mano donde había guardado el frasco. "De paso, consegui un suministro que no buscaba ahora, pero que debí de haber intentado adquirir meses antes. Ya veras porque después."
"Hmm." El pelirrojo se limitó a asentir en silencio. Pasaron nuevamente por el emporio, siendo la primera vez de Shirou observando el lugar. Un costado de la carpa estaba expuesto, permitiendo darle un vistazo al enorme tanque que contenía a la gigantesca araña demoniaca de la otra vez, la cual siseo al mover sus pedipalpos apenas sus ocho ojos notaron movimiento centrado en ella.
"... ¿Eso era?" Pregunto Shirou, señalando al arácnido descomunal mientras se internaban en otro pasillo.
"Algo que le produce mucho dinero a su dueño." Comento Kiritsugu, hasta divisar el mismo sitio donde había hablado con la persona que les había indicado que esperaran. Naturalmente, dicho hombre no se encontraba ahí, pero el cartel de la carta continua brillaba ahora por su ausencia y encima, podía escuchar el sonido de alguien tocando la guitarra.
Por pura cortesía, dio un par de golpes al poste principal a modo de anunciar su presencia.
"¿Hmm? ¿Quien?" Se escuchó una voz un tanto rasposa, pero joven, antes de que el sonido de la guitarra se detuviera. De algún punto en el interior de la carpa, surgió un joven de facciones que delataban una ascendencia mixta a juzgar por el color de su epidermis y uno que otro rasgo de origen mediterraneo en su rostro y cabello. Fuera de unos ojos azules y el fantasma de una barba en su mentón, no había nada más destacable en el a excepción de la guitarra que llevaba.
"Kuchime-san, supongo." Se refirió Kiritsugu a él.
"¿Si?" Preguntó el joven.
"Sougen Jinan. ¿Lo reconoce?" Le pregunto Kiritsugu, antes de añadir. "Un curandero que reside en Misaki, lo recomendó a usted como un Ajustador de Crestas."
Aquello pareció ser suficiente para sacar al joven de su estupor, quien abrió los ojos al caer en cuenta de que se trataba la cosa. "Ah, ya veo. Si, el viejo Jinan." Dijo antes de carraspear. "¿Que se le ofrece?"
Kiritsugu colocó una mano sobre Shirou, a modo de indicarle que dijera lo que tenía que decir. Este se sobresaltó un poco, pero logró decir.
"¿Podría revisar mi Cresta, por favor?" Le pregunto al joven antes de añadir. "Hay algo raro en su interior."
"Esperen, esperen. Un minuto. ¿Revisar?" Kuchime coloco ambas manos hacia el frente, como pidiendo tiempo fuera. "No, no. Creo que el viejo se habrá confundido o no lo sabia, pero yo solo puedo ajustar la frecuencia de desempeño de las Crestas."
"¿Ah?" Como era de esperarse, Shirou se quedó perdido en la terminología.
"Una Cresta Mágica al final del día es un cumulo de circuitos mágicos que no son tuyos conectados a ti. No funcionarán perfectamente como con sus usuarios originales. Sin embargo, los magi que se dedican al Ajuste de Crestas Magicas son capaces de reforzar la conexión entre ambos temporal o permanentemente hasta cierto punto con tal de que tengan un mejor desempeño." Le explico Kiritsugu rápidamente, antes de entornar sus ojos. "Ya veo. ¿Y conoce a alguien que pueda prestar ese servicio?"
"Hmm." Kuchime se quedó pensativo por casi dos minutos, como debatiendo si era algo que debería de decir en primer lugar. "Si, hay una familia. Pero primero tendría que ir directo a Kyoto a una de las sedes del Buró del Onmyou para poder solicitar un permiso de entrada al sitio donde residen."
"¿Permiso de entrada?" Kiritsugu alzó una ceja.
"Es la única forma de entrar a Kakurezato por la vía normal." Reveló el joven. "No suelen ser muy abiertos con visitantes del exterior, aun con uno de todas formas."
A/N: Bueno, otro capitulo del arco concluido. Una disculpa por quienes querian ver mas detalles de la vida escolar de Shirou. Opte por no incluir mas alla de un vistazo para poder centrarme en otras cosas, aunque puedo asegurar que si tendremos una que otra escena a lo largo de este arco y el siguiente que lidien con ese angulo.
El Subplot de la sospecha de Shirou se pone en marcha y nos lleva de regreso a un sitio que vimos por ultima vez en el octavo capitulo. Esperen que sea un escenario algo recurrente durante el resto de este libro.
Y finalmente, otro de los personajes mas importantes de esta historia termina por aparecer en carne y hueso luego de ser mencionada casi todos los capitulos anteriores. Hola, Misaya. Bienvenida del baul de cosas olvidadas por el Nasuverse, disfruta tu estancia.
Si bien en este arco es todavia demasiado temprano para poder verla a menudo, si que aparecera en algunos momentos clave y tendra su espacio despues.
Por ultimo, el final de este capitulo nos dice que iremos a visitar en el siguiente.
Espero les haya gustado. Nos vemos hasta el nuevo capitulo.
- Melqart. 23/09/22
