A/N: Casi otros malditos tres meses. Creanme que soy el que más odia que me termine demorando de esta manera. He llegado hasta el punto de hartarme a tal grado por lo atrasado que me siento, que he comenzado a escribir el "Libro II" por separado. En fin, regresamos a esto. Voy a ser sincero: no estoy satisfecho con este capítulo, para nada. Muchas de las cosas que quise tratar aquí no salieron tan bien, pero el solo pensar que estaría de aquí hasta el verano editando y editando fue suficiente para convencerme de publicarlo tras varias revisiones. Espero que esto no ocurra durante los siguientes capítulos.

Pasemos a contestar reviews:

- TheCopyCatMaster: Confirmó que se trata de Amakusa, si. Pero su trasfondo no es exactamente el mismo de Apocrypha… Y de igual manera, se quedará como un cameo durante mucho, mucho tiempo.

- orocontra2012: En realidad, el Salto/Vuelo del Tengu/Cuervo es una técnica canónica de Shugendou en el Nasuverse. La emplea Jiroubou en Case Files. Lo único que me invente son sus mecánicas, como lo podrás ver en este capítulo.

Sobre 'Shirou Kotomine'. Solo diré que basta con señalar a Ryesbyfe de Melty Blood.

- Guest: Hello there, it is okay. I really appreciate your words, thank you!

Regarding your questions:

Yes, he could certainly learn those two spells. However, he won't be trying them anytime soon for now. Look forward Book II for more.

The mechanics of UBW aren't the same here due to certain reasons. Hell, Shirou doesn't even employ 'Tracing' at all. He literally is just mixing the three/four main spells he knows to produce a facsimile, which will change in the future.

However, we will have a couple of nice surprises later. And when they are implemented, the Sword of Paracelsus being projected won't be much an issue.

Ah, yes. Dead Apostles and Noble Phantasms in Strange/Fake. Which is funny, 'cause literally two volumes ago, Sigma employed Qin Shi Huang's Noble Phantasm to fight Jester and did actually damage him. That rule that Narita pulled from his ass won't even be mentioned here.

- Fan_de Manaka_3000: El World-Building es mi pasión.

- NERO1002: Kirei tendrá sus momentos, de hecho lo veremos en el capítulo que viene. Lo que dices de Taiga suena interesante, hasta me pregunto como no se me ocurrio antes, pero lastimosamente ya tengo planes para ella.

Sobre Shirou aprendiendo Onmyoudou. Durante los siguientes arcos que tomen lugar en Japón, el llegara a tener cierto conocimiento de algunas taumaturgia locales… Que sea bueno en ellas es otra cosa.

¿Tachie? Cuidado con lo que pides.

Bueno, terminado con eso, pasemos al capítulo.

Recuerden, hay otra nota del autor hasta el final.


AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.


Clave:

'Pensamientos.'

"Diálogo."

Especial

"Voz sobrenatural/Resaltado"

"Taumaturgia."

Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ


Konton no Tatakai

Capítulo Veintidós

"Jugando en la Montaña"


Enma-Tei - Azumi no Kakurezato

21 de Marzo de 1997, 4: 25 PM…

El sitio le recordó a Shirou bastante al hostal de Fukuoka a donde había ido con los Fujimura hace casi una eternidad para él con lo distante que sentía aquel momento del tiempo en su memoria; como todos los que había visto desde que entraron al recinto administrativo al piel de la montaña y contando a los de Azumi, se trataba de un edificio un tanto antiguo pero bien conservado, cuyas facciones combinaban con una armonía envidiable con su entorno natural al lado del pequeño bosque situado en el borde de la elevación en el terreno. Pero hasta ahí terminaba la comparación, ya que una vez adentro el ambiente era un tanto más extraño y no hablaba específicamente de la presencia de taumaturgia. No, pese a que Shirou olfateo discretamente el aire del lugar un par de veces (Antes de que Kiritsugu le propinara un zape para indicarle que dejara de hacerlo), no alcanzo a detectar ninguna de las distorsiones asociadas con un hechizo o un campo delimitante, yendo más lejos, de energía mágica en sí.

"Una habitación para dos, por favor." Había pedido Kiritsugu en la recepción a quien parecía estar a cargo de esta por el momento. Una niña que no podía ser mayor que Shirou, con una cabellera corta de flequillo contundente color marrón vibrante, con unos ojos del mismo color cuyas pupilas eran casi imperceptibles se había limitado a asentir antes de informar cuales estaban disponibles, así como la cuota de hospedaje... Todo con una voz que contrastaba enormemente con su apariencia. Por obvias razones, Shirou no había olfateado el ambiente en su presencia.

"La habitación número diez, será. La cena se sirve a eso de las nueve y el desayuno desde las siete. Las aguas termales están disponibles hasta las once de la noche." Les informó la niña con una ligera reverencia, revelando así el adorno en su cabello elaborado en base de plumas de ave. "Disfruten su estancia en el Enma-Tei."

Terminado aquello, los dos se internaron en un pasillo indicado por la recepcionista que los llevó hasta una puerta plegable en cuyo otro lado yacía una habitación provista de dos futones, otra puerta que conducía a un baño, y una maceta con un bonsai.

"¿Cuándo fue que Tokitou-san nos dijo que debíamos de ir a su casa mañana?" preguntó Shirou, una vez que dejó su mochila en un estante que servía para acomodar la ropa.

"A las nueve o diez si mal no recuerdo." Le respondió Kiritsugu, quien se apresuró a hacer lo mismo, antes de añadir. "Si el desayuno se sirve aquí desde dos horas antes, tenemos tiempo de sobra para comer antes de volver a subir por el sendero que acabamos de tomar."

El hostal había sido recomendado por el hombre, quien había comentado que si tuviera espacio, los habría alojado con gusto en su casa. Tanto Shirou como su padre adoptivo había experimentado el mismo deja vu ante aquello, pero ninguno lo mencionó en voz alta. Accesible por medio de otro camino que descendía del enclave y al parecer colindaba con uno normal que llevaba directamente al lugar, que aparentemente estaba anunciado como un negocio mundano que era sorprendentemente popular en ciertas épocas del año.

"Oh, muy bien." Asintió Shirou mientras intentaba recordar algo más. "Se supone que regreso a clases el seis, así que tendremos como casi dos semanas para estar aquí. ¿No?" La forma en la que lo dijo fue más que suficiente para que Kiritsugu uniera los puntos con la actitud que el pelirrojo había tenido durante el trayecto; Shirou de verdad estaba emocionado por el prospecto del entrenamiento que iba a recibir, cosa que hizo que el antiguo mercenario casi suspirara.

Algo debió de haberse mostrado en su rostro, porque Shirou no tardó en advertirlo y alzar una ceja antes de preguntar si ocurría algo. "¿Papá? ¿Estás enojado?"

Tal parecía que desde la conversación que habían tenido en Noviembre, a las afueras de la mansión de los Tohno, Shirou había adquirido un saludable grado de cautela en respecto a verlo con un semblante así, aunque muy para su fortuna en este caso...

"No, Shirou, no estoy enojado." Le respondió, antes de casi realizar una mueca tras ver como los ojos del pelirrojo se abrían levemente, sin duda alguna recordando cómo había comenzado dicha conversación, cosa que le obligó a alzar el índice de su mano derecha. "Lo digo en serio, tranquilo."

Aquello logró calmar la ansiedad repentina de Shirou, quien ladeo un poco su cabeza hacia un costado. "¿Entonces qué sucede? ¿Fue algo que hice?"

"No, no realmente." Kiritsugu tomó asiento sobre sus rodillas a falta de tener taburetes en la habitación, antes de fijarse nuevamente en su hijo. "Estoy solamente preocupado por dos cosas. La primera me imagino que ya te habrás dado cuenta."

"¿Hmm?" Casi gimoteo Shirou, preguntandose si pronto sería la hora de otro sermón. Pero la expresión de Kiritsugu distaba mucho de verse contrariada.

"Tu tendencia a atarte demasiado con pactos y tratos con personas del mundo iluminado por la luna es demasiado descuidada, Shirou. Después de los Tohno, creí que lo tendrias mas en mente, pero ahora..." El hombre soltó finalmente el suspiro que había estado reteniendo, antes de elaborar un poco más. "Es una fortuna que al menos los Tokitou pese a ser yamabushi, no parece que sean tan cerrados o peligrosos como otras familias de magi."

"¿Lo dices por algunas con las que trabajaste alguna vez, papá?" Le preguntó Shirou, en un intento por desviar el tema. Y tal parecia que habia servido a medias, ya que Kiritsugu casi de inmediato entorno los ojos antes de tomarse un tiempo para responder hasta el punto en que su hijo ya se estaba preparando para que regresara el sermón, solo para terminar llevándose una sorpresa cuando su pregunta fue respondida de una forma que no esperaba.

"No te suelo hablar mucho de mi anterior... Trabajo." Kiritsugu optó por escoger dicho término, pero como se sentía al hacerlo era delatado por su expresión. "Y por buenas razones, pero ahora que lo pienso es un error. Por favor, siéntate." Le indico, y acto seguido Shirou procedió a imitar la posición enfrente de él, antes de mirarlo, expectante.

"La Asociación de Magos... No, la Torre del Reloj tiene a varios grupos de personas con sus propias ideas de como dirigir las cosas ahí, y no siempre cooperan entre ellos. Es algo demasiado complejo y estoy seguro de que Waver podría explicartelo mejor, asi que disculpa si lo dejo de esta manera." La estructura y dinámica política de la Torre del Reloj era una maraña pesadillesca de la cual siempre se había mantenido lo más humanamente posible alejado como pudiera con el fin de no ser arrastrado a sus redes como había ocurrido ya con otros contratistas, que habían estado atados con tantos contratos de tipo geias que uno debía de preguntarse a esas alturas si no había uno ligado a la continuidad de los latidos de su corazón de acuerdo a la voluntad de los comandos de la persona o familia sujeta a este. "Algunos prefieren contratar ayuda que no esté ligada a la Torre del Reloj, los forzadores o sicarios llamados Enforcers. Encuentran a mercenarios y especialistas como yo, Freelancers como medios más eficientes para lo que se les pide. Sin embargo es muy raro que se comuniquen directamente, utilizan empleados suyos para realizar las ofertas y dependiendo de la persona a cargo de la empresa en la familia y los resultados, quizás ofrezcan un patrocinio directo."

"¿Nunca pensaste en tomar uno?" La curiosidad de Shirou era genuina.

"No." El tono de Kiritsugu dejaba claro que dicha noción era algo absoluto para él. "Recibí varias ofertas, si. Pero en todas podía ver a que podrían llevar y no era algo que buscara o necesitara." Los Trambellio eran una de las tres familias más poderosas en la Torre del Reloj, sirviendo como la contraparte de los tenidos por omnipotentes Bartholomei, y teniendo a los venerables pero sumamente tibios Meluastea sirviendo como el medio para evitar que ambas facciones comandadas por ambos entraran en una guerra activa por la hegemonía del corazón de la Asociación de Magos. Y ya que buena parte del Cuerpo de los Enforcers estaba sujeto a la jurisdicción de la Facultad de Ley de la Torre, misma que era controlada directamente por la cabeza de los Barthomeloi, realmente no era ningún misterio que los Trambellio contrarrestaran tremendo poder de fuego al tener disponible una cohorte de mercenarios a sueldo. Podían permitirse tranquilamente mantener algo así dado al enorme capital que poseían, mismo que ya hubiera llevado a la bancarrota a más de alguna familia considerada noble. "Ejercen poco a poco un control sobre ti hasta que terminas de una forma que no quieres averiguar. No, es mejor tomar los contratos de acuerdo a un encargo y de ser posible mantener una relación cordial, pero distante."

"Ya veo." Asintió Shirou, sabiendo que no sería la última vez que el tema saldría a colación. "¿Y cuál es la segunda?"

Kiritsugu reprimio nuevamente un suspiro, sabiendo que había llegado a lo verdaderamente complicado de acuerdo a su óptica. "Me preocupa este posible pacto que puedes llegar a lograr." No disfrazó para nada el hecho de que encontraba extremadamente dudoso que Shirou lograra cumplir dicha cosa, pero no era algo que fuera a poner en palabras a decir verdad. "Tratar directamente con entidades de ese tipo, demonios... Es arriesgado, muy arriesgado. El año pasado cuando te dije que cosas así existían, no quise ahondar tanto en el tema, pero ahora si estás tan decidido a seguir esta ruta, voy a tener que hacerlo."

"Demonios, hmm."

"¿Tengu?" Shirou alzó una ceja ante aquel término antes de menear la cabeza. "No, no me suenan. ¿Por qué la pregunta?"

"Los tengu son espíritus de la naturaleza que viven en las montañas. En tiempos antiguos solían observar de cerca a las personas y jugarles bromas o a veces actuando como protectores." Comenzó a explicar Jiroubou antes de señalar a la marioneta derribada. "Karasu aquí tiene forma de uno a modo de broma. Son sagrados para nosotros, ni de broma tratariamos a uno de verdad así." Soltó una leve risita, antes de recuperarse y continuar. "Y es justamente porque son sagrados para nosotros, que hay cosas que podemos hacer por ellos que se aseguran que nos den algo a cambio."

"¿Oh? ¿Como que?" Pregunto Shirou a la par que una sospecha se manifestó en su mente.

"Muchas cosas. Artes marciales, sabiduría, técnicas, taumaturgia y objetos mágicos. De acuerdo a lo que reciben, pueden considerar otorgar un favor que puedes canjear a cambio por algo que consideren de igual valor para ellos." Jiroubou terminó por recoger a Karasu, y acomodarlo contra uno de los espantapájaros derribados. "Al ser espíritus de la naturaleza, las cosas que pueden hacer van más allá de lo que un magus o yamabushi puede hacer. Con solo pensarlo son capaces de cambiar el tamaño de las cosas, controlar las corrientes del viento y hasta algo más... Intenso."

"¿Alguno de ellos podría decirme como obtener el Fuego Verdadero de Samadhi?" Shirou quiso librarse de la duda, algo que hizo que Jiroubou asintiera tentativamente, pero alzara un dedo para indicar que todavía debía elaborar algo más.

"Si... Y no exactamente. No todos los tengu son los mismos, alguno menor con el que te ganes su favor no podría darte algo asi... Pero podrías pedirle que interceda por ti a su rey, quien directamente te escucharía." Añadió, cruzándose de brazos.

'¿Rey?' La forma en la que el niño hablaba de un modo reverente de dicha entidad no paso desapercibida a sus ojos. "¿Cómo es él?"

"Bueno, tienen a varios. Pero el más famoso tiene muchos nombres y cuenta con el poder sobre este mismo monte." Señaló Jiroubou a la cumbre de la montaña más alta a la distancia. "Compararlo a él con un tengu es como comparar a un cuervo con el propio Yatagarasu, es prácticamente un señor de la naturaleza. Orgulloso y poderoso, temible con los que le ofenden."

"¿Qué pasa con ellos?" Tuvo el impulso de preguntar, a lo que Jiroubou se encogió de hombros, añadiendo casualmente.

"Dicen que puede abrir las puertas del infierno y arrojarte ahí como basura a un bote de la vereda."

Bueno, eso dejaba las cosas en claro.

"Pero los tengu no parecen ser tan peligrosos según lo que nos dijeron los Tokitou." Señaló Shirou, teniendo algo de seguridad en lo comentado. "Se supone que respetan a los que quieren ganarse su favor en tanto no se aprovechen de ello."

"Solo porque son así de especiales es que no me estoy oponiendo decisivamente a esto, Shirou." Le respondió Kiritsugu, cruzándose de brazos de un modo bastante familiar. "Por mi experiencia, lo mejor es no tener tratos con demonios de ningún tipo."

"¿Alguna vez conociste a uno?" La pregunta no fue ninguna sorpresa para Kiritsugu, quien hubiera respondido de inmediato con el linaje de Natalia, pero no queriendo detallar exactamente cómo es que descendía de una súcubo o mejor dicho... Que era una súcubo, se limitó a proporcionar otra.

"Los demonios, Shirou, en el mundo iluminado por la luna no son una especie. Es un término general. Se trata de seres que nacieron por leyes naturales y que de una forma u otra quedaron corrompidos de tal forma que altera estas." Casi recito la definición que todo magus que valiera su sal aprendía de memoria. Apostoles muertos, criaturas mágicas teñidas en malicia pura, entidades viciosas de otros reinos... Hasta incluso algunos magi de tradición occidental que debido a sus prácticas estaban o ya inmersos o a un paso de convertirse en algo similar.

"... ¿Alguno como los tengu más poderosos como su rey?" Aquella pregunta se sintió como un dardo para él, haciendo que su mano derecha inconscientemente viajará hacia el bolsillo donde había depositado el vial. No había esperado algo así, y debió de habersele notado en el rostro debido a como Shirou frunció el ceño momentáneamente.

Un recuerdo vino a su mente como una pesadilla húmeda, reptando a través de sus pensamientos. Como una especie de vil rompecabezas, fue acomodando las cosas tranquilamente en su cabeza.

"Esa cosa no salvaría a nadie. No era ningún milagro o una esperanza, era todo lo contrario." Confesó Kiritsugu. "Tomé mi decisión al instante, la rechace y me apresure a destruirla con la única manera que creía posible... Pero, no estaba preparado para el precio de eso. La cosa causó el incendio de Fuyuki con el poder que le quedaba, y se desvaneció, no sin antes dejarme un pequeño recuerdo." Hizo una mueca de disgusto mientras se señalaba así mismo. "Esto nunca fue una enfermedad ni nada parecido. Es una maldición de las más crueles y una cortesía directa de eso. Al mismo tiempo en que todo a mi alrededor ardía, trataba de no retorcerme de dolor mientras sentía como me estaban apuñalando desde adentro. Busqué una y otra vez entre los escombros, tratando de ayudar a quienes habían quedado atrapados por ahí. Pero era demasiado tarde para aquellos que encontré, y no pude hacer más que seguir avanzando a medida que el fuego comenzaba a extinguirse. Sentía como mis fuerzas me estaban fallando y más de una vez pensé que si me caía, no me volvería a levantar. Miraba a mi alrededor, no podía creer que todo eso había sido por mi culpa, y entonces rogué porque al menos alguien hubiera sobrevivido... Fue ahí cuando creí escuchar un gemido entre una pila de escombros, y me arrastré como pude con el corazón en una mano antes de levantarlos. Fue la primera vez que te vi, y pude sentir como mis lágrimas se perdían con la lluvia que había comenzado a caer..." Kiritsugu echó su cabeza ligeramente para atrás, perdido por unos segundos en tal recuerdo. "Ya sabes que fue lo que pasó después..."

"Fue eso..." Murmuró, sintiendo su voz quebrarse, y el hecho de que Kiritsugu asintiera hizo que fuese mucho peor para él. "Fue lo que te dio la maldición."

"Nunca había visto algo como eso, y espero realmente nunca volver a hacerlo." Su rictus se transformó ligeramente a uno dolido antes de que le echara un sorbo al vial, consiguiendo relajarse. "Evito pensar en eso."

"... ¿Que era?"

Kiritsugu detuvo su brazo y miró a su hijo fijamente. "Se presentó con un solo nombre. Angra Mainyu."

xXx

Residencia Tokitou – Azumi no Kakurezato

22 de Marzo de 1997, 9:00 AM…

En cierta forma, Shirou se sentía casi exactamente igual a cuando regresó a la escuela, un par de meses atrás; con una especie de agujero en su vientre que parecía carcomerlo a ratos y solo aumentaba su nerviosismo, aunque bien sabía que no podía ser algo más diferente a lo que estaba por encarar. Para empezar, lo que le iban a enseñar estaba demasiado ligado a algo que necesitaria si o si para poder cumplir el cometido que se había propuesto a alcanzar. Claro que hacía poco por drenar la sensación de su ser, y Kiritsugu parecía leerle la mente, ya que se limitó a darle una palmadita en la espalda, casi empujándolo a que avanzara.

"Recuerda lo que discutimos." Le dijo, antes de comenzar a caminar fuera del pequeño parapeto. "Pasaré por ti en unas horas. Portate bien."

Shirou suspiro, echándole una mirada al portón y se acercó dispuesto a tocar el anillo, solo para que la puerta comenzará a abrirse y el familiar olor de una red de energía mágica adosada a esta asaltara su nariz. 'Porque no estoy sorprendido.'

"Oh, miren quién es." El rostro ahora familiar de Jiroubou se asomó del otro lado, acompañado de un segundo que lucía algo más mayor. "Es de quien hablo padre ayer en la noche, nii-san."

"Ya veo." Ojos perezosos del mismo color de la menta y una cabellera que compartía el mismo color que la de Jiroubou fue lo primero que tomó en cuenta Shirou del otro chico, así como de las puntas de uno que otro mechón teniendo un singular parecido a rollos de alga en coloración como textura. Fuera de ello, la forma de la cara delataba el parentesco entre los dos.

"Oh, tú debes ser uno de los hermanos de Jiroubou, aquí." Usar el nombre de alguien se le hizo descortes... Pero en vista de que muy probablemente ambos compartían apellido, Shirou no vio una mejor opción a decir verdad.

"Muichirou Tokitou." Asintió el joven, confirmando dicha noción. "Vamos, padre está esperando." Terminó por decir, casi apresurandose a conducirlo dentro, sin cambiar en ningún momento su expresión que a Shirou se le figuró como "pérdida". Sin nada más que comentar, se limitó a dejarse guiar por ambos hermanos a través del mismo trayecto que había recorrido el día anterior, hacia el estudio de la cabeza de la familia, salvo que durante este le pareció ver de vez en cuando por uno de los pasillos a otros jóvenes con rasgos similares a los de Jiroubou y el recién nombrado Muichirou. 'Cuatro, cinco y nombraron a otro más… Esos son muchos hermanos.' Pensó Shirou.

Justo cuando llegaron a la puerta de la estancia, esta se abrió revelando a Yoshinori y un niño que no podía ser mayor que Shirou. Cabello castaño claro, ojos del mismo color detrás de unas gafas, y teniendo encima una indumentaria sencilla, con la excepción de un colgante compuesto de esferas en su cuello, Shirou no encontró nada más en el que fuera destacable.

"Nagisa-kun, me parece que… Ah." El hombre no tardó en divisarlos y en seguida habló. "Ah, justamente se trata del nuevo estudiante que tendremos. Pasa por aquí, Emiya-kun." Le indico, a modo de que entrara a la habitación, intercambiando un saludo breve con el otro chico. "Llevalos a la montaña, y que hagan su rutina de siempre, por favor." Creyó escuchar como le ordenaba a su hijo mayor, antes de cerrar la puerta y señalar a uno de los asientos disponibles frente a su escritorio. Tras un intercambio de saludos por mera formalidad, el juego comenzo.

"Entonces. ¿Cuánto tiempo has pasado estudiando Taumaturgia?" Le preguntó Yoshinori, dejando su taza de té sobre el platillo en el escritorio.

"Desde Agosto." Respondió Shirou casi al instante, dudando por un momento si podía mecer sus piernas por debajo de la silla. El impulso era tentador, pero el niño se mostraba reacio a realizar un gesto que alguien podría encontrar ofensivo.

"Hmmm. Me imagino que tendrás conocimiento arriba de lo básico. ¿Te importa si te hago unas cuantas preguntas? Te prometo que no tomará mucho, despues te darás cuenta de la razón de porqué lo hago."

Shirou ladeo ligeramente su cabeza hacia un costado tras escuchar aquello. "Claro, no hay problema."

"Muy bien." El hombre juntó ambas manos antes de acomodarse mejor en su silla. "Mana y Od. ¿Qué son y en qué se diferencian?"

De las primeras cosas que Kiritsugu le había enseñado, Shirou estaba seguro de que casi podría escribir lo que le pedían con los ojos vendados de todas las veces que lo había escuchado mientras lo anotaba en su pequeña libreta. "El Mana es la energía presente en la naturaleza que surge de las Líneas de Ley. Se encuentra en casi todos lados, pero puede agotarse si algo la usa y le toma tiempo recuperarse. El Od es la energía que se encuentra en las personas y los animales. Ambas pueden usarse como energía mágica gracias a nuestros Circuitos Mágicos." Recito de memoria.

"Mencionaste algo muy interesante." Yoshinori asintió mientras su mano derecha se separaba a modo de un gesto simple. "¿Que es una Línea de Ley?"

Por supuesto que lo sabía, solo que no era algo que hubiera escuchado tan a menudo, especialmente comparado con lo anterior. Aun así, Shirou se limitó a responder de la mejor manera que tenía en mente; imitando a Kiritsugu mejor dicho. "Son como los circuitos mágicos del mundo. Enormes tubos que atraviesan todo lo que hay aquí, generando y transportando el maná que existe."

"Una explicación simple, pero más que suficiente para las Venas de Pulso de Dragón." Comentó el hombre, casi encogiéndose de hombros. "¿Sabes lo que es un Campo Delimitante?"

El cuestionario continuó por una buena parte de la hora. Yoshinori realizaba preguntas con calma y Shirou veía cómo responderlas. Algunas de ellas fueron un tanto más fáciles, tales como las anteriores, otras un tanto más complicadas como una sobre los llamados 'familiares' y un par que no supo ni entender bien, pero que afortunadamente fueron dejadas de lado.

"¿Sabes qué es exactamente un magus?" Le pregunto finalmente Yoshinori. El hombre no ocultaba para nada que estaba bastante interesado en la muy posible respuesta.

Shirou no necesito hacer otra cosa más que recordar sus conversaciones con Waver al respecto antes de poder hablar. "Alguien que estudia y practica taumaturgia con el fin de obtener más conocimiento de acuerdo a su propósito." Según el joven britanico, la vasta mayoría era para honrar a sus familias de hace generaciones o simplemente por el deseo de forjar un legado para la posteridad. ¿El suyo? Fuera de cumplir con un acuerdo, salvar a su padre de una maldición fatal.

"Interesante." El hombre asintió nuevamente, haciéndole creer al pelirrojo que finalmente había terminado la sesión, pero se mostró equivocado cuando este lanzó una última pregunta. "¿Y qué sabes sobre las Fundaciones Taumatúrgicas?"

La pregunta bien podría haber estado en sumerio antiguo para Shirou, quien parpadeó ligeramente, dejando algo claro que no tenía ni la menor idea.

"¿Las Escuelas Taumatúrgicas, entonces?" Continuó Yoshinori alzando una ceja, esta vez ganándose un 'no' con la cabeza a modo de respuesta. "¿Sistemas Taumatúrgicos?" El último intento no fue mejor que los anteriores, sin embargo el hombre no lucía para nada sorprendido.

"Muy bien, esto es algo que deberías de saber de igual manera, presta mucha atención." Tomando un lienzo de papel y una pluma, comenzó a escribir una serie de palabras a lo largo de la blanca superficie, solo para encerrarlas en círculos. Posteriormente, unió todas por medio de flechas a un nombre más, que encerró en un rectángulo, entonces se lo mostró a Shirou.

"Adivinación, conjuración, transmutación, encantamiento, evocación." Shirou leyó en voz alta algunas, antes de pasar a lo que estaba encerrado en la forma distinta, lo cual rezaba: ESCUELAS TAUMATÚRGICAS. "¿Qué son exactamente?"

"Los estilos generales que existen para manipular energía mágica de acuerdo a la taumaturgia. No son todos, hay docenas más por ahí. Se trata de básicamente el impulso simple detrás de una forma de taumaturgia." Le informo Yoshinori, antes de dejar de lado dicho pliego y tomar otro donde comenzó a escribir más nombres. "A partir de uno, es que se van moldeando otras cosas, que son estas de aquí."

"Alquimia, Necromancia, Numerología..." Los ojos color ámbar de Shirou se entornaron ligeramente. "¿Esto sería entonces las Fundaciones Taumatúrgicas?" Pregunto, recordando otro de los términos que no había conocido.

"No, estos son los Sistemas. El resultado de combinar las escuelas taumatúrgicas para tener mayor variedad de resultados y estudios. Los sistemas consisten en las formas de taumaturgia conocidas, cuentan con muchos practicantes y todavía más años de existir y haber crecido gracias a ellos. " Le señalo Yoshinori, antes de escribir todavía otras cosas más y escribir etiquetas para que pudieran ser identificadas. "Y todavía para ser más específicos, existen cosas como estas de aquí."

Shirou alcanzó a notar tres nombres específicos: Shugendou, que ya lo conocía, Onmyoudou que estaba seguro de haber escuchado antes, y Houjutsu, que recordó vagamente por una mención de parte de Kohaku.

"¿Son Sistemas Taumatúrgicos también?" Finalmente preguntó, a lo que le valió que Yoshinori asintiera.

"Sistemas Taumatúrgicos específicos. El resultado de mezclar creencias locales con la idea de las escuelas que se usaron. Lo que nos deja a las Fundaciones Taumatúrgicas siendo básicamente... Esto de aquí."

Un último dibujo era representado por medio de una gigantesca maraña ilegible, a la cual Yoshinori procedió a encerrar dentro de un círculo. "La Fundación Taumatúrgica es un cúmulo de fórmulas mágicas donde los practicantes graban sus contribuciones, se le llama fundación porque es la base que le permite a un Sistema Taumatúrgico existir. Es difícil describir de una manera clara cómo funciona todo, pero puedo decirte que es por medio de las tres cosas que una taumaturgia existe."

La forma en la que había descrito todo lo anterior, le recordó un poco a lo que había mencionado el día anterior sobre la sorpresa en su Cresta Mágica. "¿Eso tiene algo que ver con esta... Llave Filosofal?"

"Precisamente." Admitió Yoshinori, asintiendo. "Lo había dicho ayer. Las fundaciones taumatúrgicas en Occidente son accedidas por medio de los circuitos mágicos conectándose a estas, permitiéndoles emplear el hechizo que está guardado ahí. Tu Llave Filosofal te conecta directamente con lo guardado en los dominios que esta abre, sin embargo a pesar de sonar iguales la diferencia es enorme en otras cosas."

El hombre realizó una pausa. "Todas estas preguntas que te hice eran para saber el grado de tu educación en ese estilo. No hay ningún problema en conocerlo si vas a estudiar otra cosa, solo que hay un detalle muy especial."

"¿Cual es?" Pregunto Shirou, alzando una ceja.

"Lo que vas a aprender no lo requiere porque se trata de otro tipo de pensamiento, uno algo más único." Sentenció Yoshinori, levantándose desde su asiento con el fin de acercarse a su librero donde comenzó a buscar entre las hileras. "Occidental, oriental... Hay diferencias que no se pueden explicar. Jiroubou me contó ayer que cuando preguntabas, él te menciono más de una vez que habían cosas que caen en lo mismo. Para poder entenderlas, uno debe de experimentarlas por su cuenta."

Si, era cierto. El chico de ayer lo había dicho más de una vez para decir verdad. Casi hasta sonaba un tanto molesto.

"No sabes nada, Shirou Emiya." Una voz un tanto burlona que sospechosamente se le figuró parecida a la de Kohaku susurró de manera traicionera en su oído.

"Hmm, no lo entiendo ni siquiera ahora." Confesó, esta vez meciendo un poco sus piernas.

"Y es de esperarse." Comentó tranquilamente Yoshinori mientras finalmente extraía un pequeño libro al cual procedió a sacudirle el polvo, antes de regresar a su asiento y abrirlo, donde comenzó a recorrer pagina tras pagina en busca de una en especifico. "Hmm. ¿Dónde está? ¿Dónde está?" Murmuro mientras que sus ojos trazaban el contorno de las páginas, sobre las cuales Shirou divisaba hileras de oraciones escritas en un idioma que no supo reconocer, pero que se le figuraban parecidas a algo que había visto antes.

"Finalmente." Yoshinori se detuvo en lo que buscaba, y señaló una oración en particular por debajo de una serie de caracteres extraños.

Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.

Afortunadamente, una traducción en japonés podía verse justo abajo de esta: Alabada sea la iluminación perfecta y omnipresente del gran sello del Buda. Entrégame la joya, el loto y la luz radiante.

"¿Un Mantra?" preguntó Shirou, mientras ladeaba su cabeza ligeramente hacia la izquierda.

"No cualquier mantra." Le informo Yoshinori, señalando a lo largo de la oración. "Es el Mantra de la Luz. El Mantra de la Trampa de Cuerda Infalible y algo muy importante si desear practicar como un Shugenja. Puedes considerar tu primera tarea memorizarlo." Cerró entonces el libro, no sin antes asegurarse de marcar la página con un cordón adosado al lomo de este con el fin de que no se perdiera. "Mañana lo vas a necesitar. Dile a tu padre que tienes que estar aquí a la misma hora, y te sugiero que traigas puesto algo que no te moleste mucho que termine mojado, muy mojado."

Shirou ladeo su cabeza nuevamente ante aquello último antes de asentir. Tiempo después, cuando se encontraba ya afuera y camino de regreso al hostal junto con su padre, dichas palabras permanecieron en su cabeza aun mientras intentaba repetir sin tanto éxito la cadena de palabras en su mente, ocasionalmente escapandosele en voz alta, muy para la curiosidad de Kiritsugu.

"¿Eso es algo que aprendiste?"

"Tokitou-sensei básicamente me pidió que lo memorizara lo antes posible de mañana, porque supuestamente lo voy a utilizar." Respondió Shirou, antes de fruncir el ceño. Ya le había comentado hace no mucho las cosas de las cuales había discutido con el hombre. "¿Alguna vez tuviste que hacer algo así?"

"No exactamente." Kiritsugu frunció el ceño, claramente recordando algo desagradable. "Tres años antes de que nos conocieramos, se me contrató junto con otros para ponerle fin a la amenaza de un magus en una mina de diamantes en Angola. Durante la operación, uno de los contratistas locales nos obligó a participar en una especie de ritual que al parecer confería una cierta protección contra balas..."

"¿Y resultó servir?" Shirou alzó una ceja, intentando imaginar algo así.

"No, no realmente." Negó su padre con la cabeza. "Pero estoy mas que seguro de que no es nada comparado con las cosas del Shugendou."

"Así lo creo." Respondió Shirou, regresando a su actividad. Todo ello mientras se preguntaba una última vez. '¿Cómo que mojado?'

xXx

Monte Kurama - Kyoto.

23 de Marzo de 1997, 11:00 AM

"Cuidado por donde caminas."

La advertencia le hubiera venido mejor unos segundos antes de que tropezara con una raíz medio oculta por la hierba. Milagrosamente, apoyar el pie contrario restauró su equilibrio momentáneamente, aunque Shirou alcanzó a escuchar como Nagisa se reía por lo bajo. Soltó un suspiro, antes de seguir caminando, echando una ojeada hacia lo que parecía ser la cima, oculta aun entre las espesas copas de los árboles y de vez en cuando, una pared natural de piedra que bien podría ser una isla sólida y clara en medio de un mar verde. Deseo tener un reloj, al menos de aquella forma no sería un fastidio tan grande continuar el trayecto hasta su final.

"No les hagas caso." Escucho justamente a Jiroubou susurrandole mientras detenía su paso por un momento. "El terreno es bien traicionero aquí, y te juro que a más de uno de mis hermanos ya le pasó algo peor. Mejor no hablemos de lo que a mi."

El escalofrío que seguramente experimentó el niño casi fue compartido por Shirou, quien alzó una ceja ante la sensación, antes de continuar el camino, el cual ya se le hacía eterno a decir verdad. Estaban justo ascendiendo otra pendiente más, cuando noto como los demás se detenían ante una especie de camino mejor marcado compuesto de grava... En cuyo costado yacía un espacio nuevo.

El sitio contaba con una especie de explanada un tanto curiosa en medio del claro. Fuera de un pequeño poste de madera sobre el cual colgaba una especie de estandarte viejo de un verde pálido con caracteres ilegibles, con la efigie de una cabeza borrosa sirviendo a modo de corona, lo único que había en este era su ocupante.

'Es grande.' Fue lo único que alcanzo a pensar Shirou apenas pudo observarlo mejor. Se trataba de un hombre cuyo rasgo más distintivo se trataba el volumen de los músculos que poseía, mismos que eran acentuados por la sencilla túnica que vestía y encima dejaba al descubierto dos poderosos brazos. 'Estoy seguro de que podría partir un melón en dos con solo sujetarlo de ambos lados.'

Fuera de su cuerpo, una cabellera negra un tanto salvaje dificultaba que otras características se pudieran apreciar. Que le estuviera mirando no pasó desapercibido, y no tardó en sentir el ligero tirón por parte de Jiroubou para que no se detuviera.

"Kishima-san." Le susurro el niño en voz baja. "Casi siempre se encuentra ahí meditando. No es de muchas palabras."

Viendo la presencia que emitía con solo yacer sentado, Shirou creía entender perfectamente porque probablemente el hombre no era un conversador constante. Estuvo a punto de solo continuar, hasta que olfateó inconscientemente algo más, frunciendo el ceño cuando un ligero aroma a quemado se manifestó en su nariz anormal.

"Huh, raro." Comentó antes de menear la cabeza para no distraerse más y seguir andando, antes de lanzar una palmada al aire para encargarse de matar a un mosquito particularmente odioso de entre el enjambre que sospechaba que los estaba siguiendo a través de la montaña, compuesto por insectos de lo más ansiosos por hincharse de sangre tras picarlos. Shirou se preguntó qué era lo que pasaría si lo hicieran mientras recorría energía mágica a través de su brazo por un momento, visualizando incluso un escenario donde el bicho veía su cuerpo abultarse y explotar o continuar mutando hasta terminar siendo un horrendo espécimen digno de una pesadilla. Aunque al menos sería entretenido abatirlo en lugar de mirar y mirar verde y más verde a su alrededor.

"Entonces. ¿A dónde vamos exactamente?" Pregunto Shirou, captando la atención del resto. Esta vez, fue Yoshinori quien le respondió directamente.

"Por la cima de la montaña, hay un pequeño sitio que sirve para ese propósito. Todos vamos ahí una primera vez." Dijo, señalando un punto alrededor de un enorme borde rocoso. Aguzando la vista, Shirou se concentró un poco más, intentando divisar alguna anomalía y muy para su gozo, alcanzó a localizar algo que bien podría haber sido un regalo divino a esas alturas: escaleras.

El gozo sin embargo, se evaporó más rápido que un pequeño charco ante el sol abrasador una vez que se acercaron a estas. Fue difícil para Shirou no echar un vistazo al abismo que se extendía por debajo, y sin ninguna trista banda protectora para impedir la caída de algún imprudente que quisiera tanto subir como bajar de ahí por las prisas. Algo de niebla, como un manto fantasmagórico extendía su abrazo buena parte en el fondo, de vez en cuando coronado por las copas de algunos árboles; Shirou figuró que no sería una caída bonita ni limpia.

"Lo mejor es que no mires abajo." Muichirou le comentó, antes de indicarle que subiera después de su padre, quien ya había tomado los primeros escalones. Detrás de él, pudo notar como Jiroubou era quien seguía, acompañado de su hermano predilecto, con Nagisa yendo hasta el final. El castaño casi parecía haber tomado el consejo pese a no haber sido dirigido a él a pecho, puesto que evitaba lo más posible mirar hacia la derecha, hasta que...

Slap!

"¡Ahhh!" El quejido le hizo voltearse de repente, solo para observar cómo Muichirou sostenía firmemente uno de los brazos de Nagisa, cuyo rostro había palidecido al encontrarse demasiado cerca del borde. Un vistazo casual hacia la baldosa que había pisado, la cual se encontraba un tanto ennegrecida fue suficiente para explicarlo todo.

"Cuidado por donde caminas." Repitió, casi inconscientemente a la par que lo blanco del rostro de Nagisa pasaba a un rojo avergonzado, seguramente recordando el episodio anterior en el trayecto.

"¿Se encuentran bien?" Yoshinori se había detenido, aunque no parecía mostrarse preocupado. O tenía mucha confianza en su hijo o es que ya tenía una forma de evitar que incidentes así pasaran a mayores, Shirou no tenía forma de saberlo, y no planeaba preguntar ahora.

Muichirou asintió por su parte, y los cinco finalmente llegaron hasta la cima.

Con todo lo que había leído desde hace meses sobre los monjes de las montañas, Shirou ya se había hecho un par de ideas de lo que le esperaba ahí. ¿Acaso habría una especie de templo oculto en la cima del monte donde le estaría esperando un maestro anciano de trescientos años? Su imaginación había tenido rienda suelta, prácticamente.

Lo primero que escuchó fue la cascada, y no tardó en verla: Pese a no ser tan grande, ésta caía majestuosamente sobre un estanque de tamaño considerable sobre el cual se extendía una especie de cuerda con varias cosas encima. Aguzando un poco la vista, parecían ser como pequeñas placas de madera. ¿Era un sitio para colgar cosas? Le recordaba a un lazo donde poner a secar la ropa, sinceramente.

"Bueno, finalmente llegamos." Comentó Yoshinori, antes de concentrarse en Shirou. "Este es el lugar donde se realizan las iniciaciones. Aquí realizamos los dos ejercicios primarios que se necesitan para dar los primeros pasos como Shugenja."

"Muy bien." Shirou asintió, dándole una ojeada a la cima. Fuera del estanque con la pequeña cascada y el intento de puente en el fondo, no veía mucho más allá de uno que otro árbol, varios peñascos y más a la izquierda... ¿Una cabaña? Si los arbustos que la cubrían fueran más espesos, no la habría alcanzado a distinguir nunca. "¿Cuáles son los ejercicios, Tokitou-sensei?"

"No es necesario ser tan formal. Aquí realmente quien te va a estar enseñando, eres tú mismo. Ahora, conectarse a la fundación del Shugendou no es tan simple como activar tus circuitos mágicos y concentrarse directamente en la tierra hasta lograr percibirla. Tampoco con solo tener el conocimiento de lo que sirve con ella, como los textos." Instruyo Yoshinori mientras que sus hijos y Nagisa parecían estar extrayendo una serie de objetos del saco que el mayor había estado cargando. Al estar concentrado en la explicación, Shirou no se preocupó por averiguar de qué se trataban.

"¿Qué más se requiere entonces?" Pregunto.

"Tres cosas deben de aclimatarse primero. Tres factores por así decirlo; mente cuerpo y alma." Continuó el hombre, indicando a cada uno, levantando un dedo distinto. "Tu cuerpo también tiene que ser moldeado para poder emplear sus misterios, y en cuanto a como lo será primero..." Su dedo índice apuntó hacia la cuerda, mientras Shirou le seguía con la mirada.

"¿Ah?" Ladeo ligeramente su cabeza hacia un costado, confundido. "¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Trepar por ahí?"

"Cruzarlo por encima." Comentó tranquilamente Yoshinori como si estuvieran discutiendo del clima. Shirou parpadeo por un momento antes de mirar el 'puente', solo para pasar al estanque, regresar al puente y finalmente alzar una ceja mientras encaraba al hombre. Entendió entonces él porque le había pedido que "llevara ropa que no le molestara que se mojara".

"De acuerdo." Asintió, desprendiéndose de su propio saco mientras caminaba rumbo a un extremo elevado que guardaba la 'entrada' al pequeño puente. Una vez allí, pudo contemplar como el tamaño de este era todo menos engañoso; y las placas de madera apenas eran de la medida suficiente para que uno solo de sus pies cupiera en una.

"Aquí vamos." Murmuró Shirou,mientras colocaba su pie derecho primero, apoyándolo en la placa más cercana y sintiendo como esta se tambaleaba bajo su peso de una forma que le provocó algo de nervios. Entrecerrando sus ojos por un momento, dio un suspiro antes de abrirlos y dar el siguiente. Se sentía de lo más tenso, quizás no tanto como en momentos poco agradables tales como en el muelle o la Academia Reian de hace meses, pero aun así...

Moviendo el primer pie de su sitio, piso tentativamente la siguiente placa al mismo tiempo que extendía instintivamente ambos brazos con el fin de tener un mejor equilibrio. Bien, todo seguro. Sin confiarse todavía, repitió la operación con el siguiente pie y no pudo evitar soltar un suspiro de alivio al verse aun apostado encima de la cuerda. Sonrió animado al caer en cuenta, casi queriendo festejar. Pero no le duró mucho.

"Bueno. ¿Ves que no es tan difícil?" La voz de Yoshinori le regresó a la realidad, haciendo que volteara hacia donde venía esta, solo para sentir un vuelco en el estómago tras contemplar como este y sus hijos estaban formados en una hilera, cada uno sosteniendo pequeños bultos de múltiples colores. No necesitaba forzar la vista para identificarlos y el presentimiento que tuvo no era nada bueno.

Globos con agua.

"Emiya, solo tienes que cruzar toooooodoooo el puente sin caerte." Le informo alegremente Jiroubou, quien estaba cargando con una auténtica bestia. El rostro del niño no disimulaba para nada su interés en arrojarlo al bonito blanco en el que se había convertido Shirou, quien tragó saliva antes de que el primero de los globos fuera arrojado... Aunque a duras penas le alcanzó, pasó encima de él. Pero no pudo decir lo mismo de la oleada que le sucedió; como un desfile de esferas multicolor que surcaban el aire, los proyectiles inflados con agua fueron arrojados continuamente hacia Shirou, quien al principio se había limitado a intentar avanzar lo más rápido posible con el fin de llegar al otro extremo del puente, pero ahora se dedicaba a cubrirse la cara de los globos, de los cuales buena parte ya había impactado contra él, pero no con la suficiente fuerza como para derribarlo... Por ahora.

SPLASH!

"Ugh." Un quejido lastimero de su parte se escuchó luego de que uno le diera de lleno entre las manos, tapando su vista encima cuando un remanente de la piel de plástico fue a parar justo encima de sus ojos, siendo rápidamente acompañado por unos tres más que alteraron su equilibrio. "¡Owwwwwwww!" Murmuró Shirou mientras agitaba continuamente sus brazos, imitando pobremente el movimiento de un molino mientras intentaba recuperarlo, una tarea complicada viendo que no podía ni ver. Afortunadamente, apenas sintió como sus pies estaban seguros, alcanzó a retirar el trozo de plástico de su cara, sorprendiendose porque el bombardeo se hubiera terminado ya.

O al menos eso pensó hasta sentir como una sombra oscurecia repentinamente su rostro, obligándole a mirar hacia arriba y sentir como su mandíbula caía en una expresión totalmente impactada. Porque precipitándose a una velocidad aún mayor, descendía un coloso en celeste al menos cuatro veces más grande que una pelota de playa. El globo de agua, semejante a un albatros gordo y vicioso se acercaba más y más hacia él, de modo que solo pudo decir...

"Ah." Shirou comentó, antes de que el globo le golpeara y alcanzará a explotar, salpicando buena parte del puente, mientras que el pelirrojo se desplomaba hacia el estanque, todo en medio de las risas de los dos hermanos y el otro niño, que desde la orilla admiraban el resultado de su trabajo.

"¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!"

Shirou no tardó en emerger a la superficie y nadar hacia esta. Al cabo de unos segundos, había salido ya, completamente mojado.

"¿Qué te pareció tu iniciación?" p¿Preguntó Jiroubou con una sonrisa de oreja a oreja al verlo, con el rostro un tanto rojo por la risa.

La respuesta de Shirou consistio en escupir un chorro de agua que había ido a parar a su boca durante su chapuzón involuntario, directamente hacia su cara.

"¡Aghh! ¡Que asco!" Se quejó él, mientras que su hermano y Nagisa habían encontrado algo más de lo que reírse. Yoshinori por su parte, adquirió un semblante un tanto más serio, antes de comenzar a hablar.

"Por obvias razones, este no es el verdadero ejercicio. Esta fue solo una novatada, lo siguiente es lo complicado." Le instruyó Yoshinori antes de añadir en voz baja. "Verás, la próxima vez que lo intentes. Tienes que dejar fluir libremente energía mágica a través de tus circuitos y concentrarte en el texto que te pedí que leyeras."

"¿El Mantra de la Luz?" Shirou había olvidado ya que supuestamente lo iba a usar en la 'Iniciación'. Entonces captó lo que había dicho."¿Entonces si no era necesario, porque eso?"

"Es una prueba de iniciación más inofensiva en comparado a lo que solía ser antes." Mencionó Muichirou con una expresión conocedora. "Escuche que era agua hirviendo o incluso aceite a veces." El joven no iba a mencionar que lo que se arrojaba eran cuchillos en aquel entonces, no había necesidad de aterrar más al pelirrojo.

"Muichirou, ahora no. Es taumaturgia, no traumaturgia." Le dijo a su hijo, antes de señalar nuevamente al puente. "Mientras hagas lo que te pedí, debes de concentrarte más allá. Como te había comentado ayer, es algo que debes de experimentar por tu cuenta, y si pusiste la atención suficiente, lo sabrás cuando lo sientas."

Shirou le echó una mirada más al puente, y asintió antes de caminar en dirección a este, decidido a intentarlo de nuevo.

xXx

Monte Kurama - Kyoto.

26 de Marzo de 1997, 2:17 PM…

'Estoy empezando a odiar a los globos de agua.' Pensó Shirou, casi reprimiendo un gruñido apenas otro terminó por impactar contra su cuerpo; el quinto de los casi veinte que habían estado siendo arrojados contra él desde que había comenzado con su práctica del día, lo cual lo dejaba igual de mojado que como cuando caía inevitablemente en el estanque debajo suyo. Sabía bien que en la orilla, Jiroubou y Nagisa ya se estaban preparando para un nuevo bombardeo, el cual se asegurarían de que fuera mucho más intenso que el anterior; en cierta forma, su modus operandi era casi mecánico. Lo que era una molestia leve se transformaba gradualmente a una tempestad de proyectiles inflados, asegurándose de que en los últimos instantes del trayecto finalmente perdiera el equilibrio.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ." Murmuró, sintiendo como en efecto el solo pronunciar las palabras parecía "cambiar" algo en el flujo de energía mágica que sus circuitos estaba conduciendo hacia sus pies. No podía explicarlo con sus propias palabras, pero intuía que estaba relacionado enormemente con lo que Waver le había dicho hace meses en uno de los correos. Auto-hipnosis, huh. Nuevamente, otra cosa en la que tendría que concentrarse... Y hablando de ello.

Apretó los dientes al sentir como de la nada, la superficie mojada del pequeño puente se había tornado más resbalosa, revelando su naturaleza traicionera tras haber sido expuesta demasiado al agua de los globos. Por un momento, uno de los pasos en falso casi le había hecho caer pero para su fortuna, se había recuperado... Justo cuando estaba a pocos metros de llegar al otro lado. Casi sonriendo ante el cercano triunfo, se dispuso a acelerar un poco más el paso con el fin de alcanzarlo antes de que el bombardeo continuará.

'Podría jurar que alguno de los dos está usando Proyección en esos globos. A veces parece que son ilimitados.' Pensó con una mueca, rápidamente descartando a Jiroubou, quien no tenía ni la menor idea de la Proyección y por obvias razones, nada como el truco raro que podía realizar, lo cual dejaría a Nagisa, pero...

Sus ojos se abrieron de par en par una vez que cayeron en cuenta del detalle que había olvidado. 'Ay, no.' Pensó, mientras que por el rabillo del ojo alcanzaba a divisar ahora no a uno, sino a cuatro globos de tamaño casi igual de monstruoso como el que había terminado por derribarlo durante el primer día, todos estando ya a casi nada de distancia de el...

SPLASH!

Evadir el primero de nada sirvió contra los otros tres, que lograron sacarlo del puente rumbo al estanque que yacía abajo.

SPLAAAAASH!

"¡JAJAJAJAJA! Uno de estos días, terminarás con escamas como una carpa, Emiya." La voz de Jiroubou, riendose en la orilla fue lo primero que escuchó una vez que sacó su cabeza del agua.

"Me gustaria ver como soportas una lluvia igual." Respondió con un quejido Shirou, mientras intentaba salir del estanque, agradeciendo que el campo delimitante aparentemente semi-natural que rodeaba el pequeño enclave en la cima parecía proteger contra el viento helado de la tarde.

"Claro que te gustaría, menos mal que ya pase por esa prueba hace mucho." Sonrió el otro de oreja a oreja antes de extender su mano derecha con el fin de ayudarlo a salir más rápido; algo que Shirou aceptó.

Habían pasado tres días exactos desde su "Iniciación" en el Shugendou, cortesía del Clan Tokitou. Los primeros dos días, el propio patriarca Yoshinori había estado presente para continuar la instrucción general, pero a partir del día anterior, ese puesto había sido reemplazado por Muichirou, quien había quedado prácticamente a cargo de llevar a cabo el (tormento) entrenamiento, acompañado de Jiroubou, y el chico del Clan Nagoro, Nagisa. Muichirou - Como Shirou lo llegaría a aprender - era muy diferente en carácter a su progenitor; mientras que el hombre portaba un carácter un tanto casual pero con un toque que demandaba severa atención cuando lo requería, su hijo designado como su 'reemplazo' era...

"Estás muy rígido." Fue lo primero que le había dicho el joven tras haberse caído por primera vez el día en el que había sido asignado. Era casi como otro mantra repetido una que otra vez.

"Sientes que debes de permanecer firme como una montaña. Eso es un error; no estás sobre una fundación sólida de basalto y aun no te encuentras en el nivel que pueda cambiar eso." Muichirou ni siquiera le estaba viendo mientras decía aquello, estando en posición de cuclillas mientras observaba algo a la distancia. Era casi como si tuviera ojos en la nuca, a decir verdad.

"Es algo que se logra sin darse cuenta." Le confirmó Jiroubou con un susurro. "Y lo más difícil de la técnica, el primer paso es más sencillo y todos lo pueden hacer en el primer intento. Una vez que los tengas, vas a poder hacer algo más interesante, como esto de aquí." Y muy para la sorpresa de Shirou, señaló una pequeña roca en el suelo antes de realizar una serie de gestos con sus manos.

ᴵᵐᵖᵉʳᵐᵃᶰᵉᶰᶜᶤᵃ ᵈᵉ ˡᵃˢ ᶜᵒˢᵃˢ ᵀᵉʳʳᵉᶰᵃˡᵉˢ

"Shogyou Mujou." Declaro Jiroubou, causando que ante la mirada atónita del pelirrojo, la piedra comenzará a aumentar su tamaño.

'¿Alteración?' Shirou alzó una ceja al ver aquella muestra de taumaturgia, casi deseando haber utilizado Análisis Estructural durante el proceso para poder tener una mejor idea de lo que había ocurrido. "¿Eso es otra cosa de Shugendou? ¿Y que fueron esos gestos de mano?"

"Si, la Impermanencia de las Cosas Terrenales es otra de las técnicas más esenciales que hay. ¿Ah? ¿Esto de aquí?"Jiroubou junto ambas manos, con sus dedos índices cruzados entre sí para tocar frente a los anulares, cruzando el dedo corazón entre ellos. "Mudra, un sello de mano. Les decimos Kuuji-In nosotros."

"¿Es lo que te permite hacer eso en lugar de pronunciar algo?" Pregunto Shirou, provocando que el contrario asintiera mientras deshacía el extraño gesto. "Se ven complicadas." No tardó en caer en cuenta de que ahí estaba la respuesta al misterio de los globos de agua gigantescos.

'Me pregunto... ¿Cómo sería si lo usara con mis proyecciones?' Si de por si no le era ningún problema hacer levitar una katana que apenas podía levantar con sus manos. ¿Cómo sería si aumentara su tamaño de esa manera?. No pudo evitar imaginar justamente como conjuraba a Juunijirou Touzaki, la llenaba de runas y finalmente la lanzaba contra una imagen medio fiel de la armadura de piedra en forma de pez gigante del traficante.

"Y lo son. Las nueves principales son todo un fastidio de aprender, pero ya llegará tu turno de pasar por eso también." Comento el chico, antes de señalar a la roca, que parecía estar recuperando poco a poco su tamaño original. "Impermanencia de las Cosas Terrenales permite cambiar el tamaño de algo... Pero hasta ahora parece ser que solo funciona en cosas que no están vivas, sin contar la nariz de alguien."

THUD!

"Auch." Al escuchar el quejido, los dos se voltearon hacia la dirección de este, solo para mirar a Nagisa sobando su rostro mientras que una especie de puño cómicamente gigantesco de paja envuelto en tela yacía en el suelo. Para Shirou, unir dos y dos no fue complicado.

"Como puedes ver, Nagisa lo intenta con sus muñecos." Le confirmó Jiroubou, mientras que el castaño parecía agradecer el no haber tenido puestos sus antojos antes de que el golpe le alcanzara.

"¿Estás bien?" Le preguntó Shirou, ladeando ligeramente su cabeza hacia la izquierda, tras notar como el puño estaba regresando a su tamaño original, como parte de una pequeña figura casi idéntica a los espantapájaros del recinto de los Tokitou.

Nagisa asintió, antes de extraer sus gafas de un bolsillo y colocarlas por encima de su nariz. "Sobreviviré. A veces coloco más energía mágica de la que debería en una sola parte y sucede esto."

"No lo vayas a decir en voz alta, que nii-san te pondrá a escribir fuda otras mil veces." Le recomendó Jiroubou, provocando que Nagisa aparentara llevar un escalofrío.

"¿Mil veces?" Shirou levantó una ceja, pensando en las ocasiones durante las cuales Kiritsugu le había obligado a practicar su reforzamiento en múltiples lapices de madera. Claro que sabiendo cuál era el riesgo de usar de mala forma esa taumaturgia, lo entendía. ¿Pero algo que aumentaba el tamaño de objetos?

"No quieres saber." Suspiro, mientras jugueteaba con el pequeño espantapájaros de trapo. "Mi padre le pidió al tio Yoshinori de favor que me instruyera en unas cosas. Ya que estoy acostumbrado a manejarlos, me gusta combinar lo que conozco, pero tengo problemas por ahí."

"¿Tio? ¿Son familiares?" Bueno, eso si que había sido una sorpresa. No recordaba que le hubiera mencionado algo así.

"Ah, cierto." Jiroubou parecía haber caído en cuenta de ello también. "Somos primos."

"Si los tres tienen tiempo suficiente para hablar, estoy seguro de que también lo tienen para terminar sus respectivos ejercicios." La presencia de Muichirou se manifestó nuevamente, provocando que los tres niños emitieran un quejido audible, antes de continuar con sus actividades, todo mientras el joven se dedicaba a mirar las nubes.

Los siguientes días transcurrieron de una manera similar; Shirou practicaba su agarre con energia magica en el puente sobre el estanque a la par de que Jiroubou y Nagisa practicaban la técnica que alteraba el tamaño con los globos que le arrojaban, un sistema de lo más viable que se aseguraba que todos los involucrados recibieran un beneficio. ¿Y cuál era el del hermano mayor que les vigilaba? Pues...

"... Demonio." Shirou se sorprendió así mismo con decir eso una vez en la que Muichirou le ordenó repetir el ejercicio una módica cantidad de doce veces... Seguidas. El calor emitido por sus circuitos mágicos contrastando con la frialdad del agua le hacía sentir como si se estuviera cociendo. El hecho de que mirara a la orilla y viera como Jiroubou y Nagisa parecían estar condenados ahora a soportar tanto como pudieran una piedra cuyo tamaño (y al parecer, peso) había sido aumentado, hizo poco para deshacerse aquella nueva percepción.

Lo que lo volvía peor era la ausencia de una emoción notable en el carácter de Muichirou. Este simplemente se limitaba a dar las órdenes y permanecer ahí, tan dinámico como uno de los espantapájaros de Nagisa. Shirou casi podría hasta apreciar si fuera odioso a propósito, hubiera vuelto más fácil el detestarlo así, algo que compartía con el otro niño que no estaba emparentado con el.

Esa fue una sorpresa.

"Espadas. ¿Eres un herrero?" La pregunta le tomó con sorpresa, antes de negarse.

"No, yo no forjó nada. Solo las puedo recrear con mi propia energía." Y alterar, y controlar. Pero Shirou no veía razón para mencionar esas cosas libremente.

"Oh."

Nagisa le había contado algo sobre su familia. Los Nagoro descendian de cierto monje un tanto excéntrico del kami Kuebiko, que había desarrollado una manía por elaborar espantapájaros un tanto especiales que servían desde amuletos de protección hasta cosas más complicadas. Hoy en día, cuando no se dedicaban a cultivar por casi subsistencia propia, seguían vendiendo dichos implementos para quienes tuvieran el interés en adquirir uno.

Su relación con el Nagoro había mejorado enormemente de las impresiones contrarias de los primeros días. Donde antes Shirou había encontrado un tanto incómodo ser la tercera rueda en la amistad del castaño con Jiroubou, ahora parecían haber llegado a formar una especie de esta. El niño era alguien tranquilo, con un hueso algo tenso para las bromas y a decir verdad, con un leve problema de concentración a jugar por sus pequeños "accidentes".

Jamás lo diría en voz alta, pero tanto él como Jiroubou le recordaban un poco a su viejo amigo de Fuyuki, Issei. Tenían casi la misma posición; hermanos menores en una casa medio enfocada a un templo con una buena relación con sus mayores, quienes aparentemente también eran los ayudantes de sus padres en todo lo que contaba. Demasiado para ser una coincidencia, decía él.

Al tercer día, sin embargo, hubo un cambio bastante peculiar.

"¿Mikio-san?" Nagisa estaba igual de confundido que él cuando quien les recibió al pie de la montaña, justamente en el inicio del sendero marcado por una puerta torii, no se trataba del joven apático que ambos habían aprendido ya a guardar cierto rencor. Por su parte, Shirou no tenía ni la menor idea de qué pensar del joven de rostro anguloso parado al lado de Jiroubou, más allá de que se trataba obviamente de otro de sus hermanos.

"Padre se largó a Mifune a eso de los Arima, arrastrando a Muichirou con el." Comento secamente el recién identificado Mikio, antes de señalar a la montaña. "Chiasa no ha regresado aún de Izumo, y los otros dos patanes se pusieron de acuerdo para no estar disponibles para cuidarlos a los tres. Asi que aqui estoy."

"Yori y Honoka son incluso más flojos que tú." Resoplo Jiroubou a su lado casi poniendo los ojos en blanco. "Al menos tú si vas a cumplir tu parte. ¿No?"

Un destello de fastidio se manifestó en la mirada de su hermano mayor.

"Hagamos un trato, niños." Mikio les miró fijamente, en lo que tomaba un sorbo de la cantimplora que tenía colgando de su hombro. "Tengo unas cosas que hacer fuera y me urge. Vamos a ir a la montaña para que ustedes hagan sus cosas, y tras cierto tiempo, le damos pausa y nos podemos ir. Ustedes a hacer lo que quieran y yo a lo que me importa. ¿Si?"

"Tres mil yenes." Jiroubou, quien había permanecido en un silencio un tanto particular se limitó a decir, causando que Mikio alzara una ceja.

"¿Qué dijiste?" Le preguntó su hermano mayor, un tanto fastidiado.

"Tres mil yenes, y no diré nada." Jiroubou extendió su palma derecha, expectante, teniendo la expresión de un pescador esperando pacientemente que un pez hincara el anzuelo.

"¿Es en serio?" Mikio le dirigió una mirada de pocos amigos, misma que se intensificó tras notar como su hermano menor estaba siendo cien por ciento decidido en su propuesta. "¿Para que quieres tres mil yenes?"

"Por el momento, para que no le diga al viejo que no hiciste tu responsabilidad." Señaló jubilosamente Jiroubou, mientras que tanto Shirou como Nagisa miraban de un lado a otro como si se tratara de un partido de tenis particularmente entretenido.

"Pequeño demo..." Mascullo Mikio, entornando los ojos antes de exhalar aire y contrarrestar. "Te daré mil y tenemos un trato. ¿De acuerdo?"

"Dos mil quinientos, entonces." Jiroubou ni siquiera parpadeo. "Eso lo podría sacar de Chiasa cualquier dia."

"No me extraña que no quiera estar en la casa, entonces." Dijo Mikio, apretando ligeramente su cantimplora, antes de pensarlo un poco mejor. "Mil quinientos es lo máximo que te puedo dar, pequeño extorsionador."

Shirou conocía la palabra por algo que había escuchado del padre de Fuji-nee hace tiempo, aunque se le hacía un poco exagerada la reacción del joven al respecto.

"Dos mil." Jiroubou parpadeo, antes de añadir un sorteo más. "Y tampoco le dire al viejo que has estado agarrando algunas de sus revistas favoritas sin su permiso."

Fue interesante ver cómo el rostro de Mikio pasó de estar ligeramente enrojecido a palidecer como si hubiera visto a un fantasma. La amplia gama de emociones en su mirada delató bien como se sentia luego del chantaje; resignación y fastidio algo más marcado, para nada disimulado apenas extraia dos billetes de a mil de su cartera, y los depositaba en la palma de su hermano menor, quien rápidamente la cerró como tenaza de langosta.

"Usalos para comer. Ni de broma voy a cocinar para ti hoy." Farfullo Mikio, antes de comenzar a caminar por el sendero, decidido a cumplir con su parte mientras era acompañado por los otros tres. La sesion del dia habia sido sorprendentemente, un tanto más relajante sin la presencia juzgadora de Muichirou, y casi había sido universalmente aprobada de no ser por como el nuevo joven no paraba de mirar a Jiroubou como si deseara fulminarlo con la mirada, de vez en cuando tomando uno que otro sorbo de algo que a Shirou se le figuró como sake, a juzgar por una bocanada de aliento que había tenido la desgracia de olfatear. Al cabo de unas dos horas, Mikio dio por terminado el plazo y muy para la sorpresa de Shirou, en lugar de molestarse en descender por las escaleras con ellos, se limitó a saltar directamente hacia el borde y caer.

"Que." Shirou apenas pudo dar crédito a lo que sus ojos veían cuando en lugar de descender precipitadamente contra los árboles y rocas en el fondo, Mikio pareció planear directamente en el aire a una velocidad menor a la que debería de tener, solo para depositar sin problemas su pie derecho sobre la punta de uno de los peñascos y elevarse al instante hacia la dirección de un muro de piedra donde repitió el proceso.

"Vuelo del Cuervo en su casi mejor forma." Le informó Jiroubou, señalando a su hermano, quien estaba perdiéndose ya a la distancia, seguramente habiendo descendido de entre los faldones de la montaña.

"¿Ah? ¿Como que casi mejor forma?" Pregunto Shirou, señalando al acantilado. "Casi estaba volando. ¿No me dijiste hace días que esa es el mayor límite de la técnica?"

"Tu mismo lo dijiste, Emiya." Le señaló por su parte el otro, acentuando una palabra en particular. "Casi. El Vuelo del Cuervo para ser usado de la mejor forma a menos de que seas un Sennin, requiere el uso de las otras dos técnicas. Shogyou Mujou y Hihatsuhou de manera obligatoria."

"¿Oh?" El gesto que Shirou realizó fue una invitación suficiente para indicarle que continuara.

"Hihatsuhou nos permite atraer y dirigir la trayectoria de algo que se esté moviendo en el aire, y eso aplica a las propias corrientes. Es entonces cuando entra en juego Shogyou Mujou que aumenta el tamaño de todo lo que este inanimado..."

"Incluido el propio aire." Nagisa agregó sus dos centavos mientras levantaba su dedo índice. "Por eso es que ninguno de los dos la podemos hacer, yo tengo problemas usando la segunda mientras que Jiroubou..."

"Apenas puedo con la primera." Suspiro, descansando su mano derecha sobre su sien.

"Oh, ya veo." Shirou echó un vistazo más a la profundidad del pequeño valle mientras que en su cabeza se repetía en un bucle el recuerdo de haber visto a Mikio planear de aquella forma. "Volar. Hmm. Me pregunto cómo se sentiría."

En ese momento cayó en cuenta de algo, y rápidamente se volteó hacia sus dos amigos. "Esperen. ¿Todos los que la aprenden de esa forma la usan para bajar la montaña asi de rapido?"

"Si."

"Si."

Fue la respuesta dual, acompañada por un asentimiento de cabezas, provocando que Shirou silbara, pensando en lo disfrutable que debería ser saltarse el martirio de bajar tras haber subido. Ciertamente sus piernas se lo agradecerían sin problemas.

"Es un secreto abierto que todos los que queremos dominar la técnica tarde o temprano deseamos hacerlo principalmente para salir de aquí sin tener que atravesar toooodo el bosque." Le confirmo Nagisa.

"Uno de mis hermanos, Chiasa, intento usar un paracaídas una vez." Añadió de pronto Jiroubou con una expresión pensativa.

"¿Y como le fue?" Shirou había visto en la televisión a personas grabandose mientras se tiraban de clavado de alguna avioneta antes de inflar el enorme trozo de tela que ralentizaria sus caídas, pero aquello había sido a una distancia enorme, que dejaba en ridículo la de la cima con lo que debía de ser el suelo.

"Una corriente de aire lo mando contra la pared." La expresión de Jiroubou era incómoda de ver. "Paso como dos meses recuperándose. Auch."

¿Dos meses? Shirou recordaba poco de su estancia de semanas en el hospital, alrededor de unos tres años atrás. Salvo que se le figuraron un maelstrom eterno de olor a desinfectante, luces fluorescentes y hombres en batas blancas, no podía ni imaginarse como podría ser algo así de más del triple de tiempo.

"Oigan. ¿Quisiera pasear por Azumi? Ya que ahora tenemos el resto de la tarde libre." Propuso Nagisa de repente.

"Eh. ¿Por qué no? Ven con nosotros, Emiya. No creo que hayas dado una vuelta alrededor de todo, atrapado como estas entre la montaña y el Enma-tei."

Viendo que los dos prácticamente ya se habían decidido y encima le habían invitado, Shirou no vio como rechazar la propuesta.

Bajar la montaña fue la misma labor ardua de siempre, y los tres se sintieron de lo más aliviados cuando terminaron por atravesar la puerta que marcaba el inicio del sendero, logrando llegar a Azumi. Shirou, quien a duras penas solo conocía dos de los trayectos del enclave, se dejó guiar por los dos locales mientras escuchaba uno que otro comentario de por ahí.

"La familia Toobori vive ahí, aunque solo son dos personas ahora." Dijo Nagisa, señalando a una casa un tanto más sencilla en cuyas ventanas colgaban una serie de máscaras tradicionales.

"Y Genma-san no se encuentra ahora. Salió para Kyoto hace unos días." Añadió Jiroubou por su parte, recordando algo que había escuchado de sus hermanos. "A visitar familia lejana, creo."

'Parece que todos aquí están casi emparentados.' Pensó Shirou, recordando que técnicamente ambos eran primos por medio de la madre de Jiroubou siendo una sobrina del padre de Nagisa. Las reuniones familiares de los Tokitou sí que debían de ser todo un espectáculo.

Terminando por recorrer la avenida principal, dieron una vuelta hacia la derecha, justo en el lado opuesto a donde se encontraba la residencia de Jiroubou, así como el camino al hostal donde Kiritsugu y él estaban siendo alojados. Lo primero que le llamó la atención a Shirou fue una parte del enorme complejo que se extendía a un par de metros en una zona que bien podría decirse era el centro del enclave. Una serie de edificios rodeados por una empalizada que a todas luces no podía ser otra cosa que un templo.

"¿Y ese lugar?" Pregunto Shirou.

"Donde vive la escuela Shingon Tachikawa Eiten." Respondió Jiroubou tras ver a que se refería. "Creo que el viejo te había contado sobre cómo se fundó Azumi. ¿No?"

A decir verdad, Shirou recordaba bastante poco, pero al hacer un poco de esfuerzo, logro extraer de su memoria uno que otro detalle. "Por personas que huían por lo que practicaban. ¿No?"

"Si, ahi los tienes." Continuo el yamabushi en entrenamiento. "Los Shingon Tachikawa alguna vez tuvieron a más personas, pero su religión fue prohibida y sus miembros terminaron por esconderse o convertirse a otra cosa. Los Eiten no, prefirieron quedarse aquí y no abandonar lo que creían."

Shirou frunció el ceño mientras observaba las ventanas del establecimiento, estando todas cubiertas con gruesas cortinas y barrotes algo ornamentados, siendo incapaz de distinguir a alguna persona dentro. ¿Que habían hecho esas pobres personas para que se les hubiera tratado de esa manera hace mucho tiempo?.

"Si son los que fundaron Azumi. ¿Son importantes aquí?"

"No como tu crees." Esta vez Nagisa fue el que interfirio, mientras le dedicaba una mirada un tanto más absorta al templo. "Hay varias familias que viven ahí. Las más viejas que estaban cuando llegaron aquí se perdieron ya, el resto no le toma tanta importancia al tema. Si bien a veces hablamos con algunas de vez en cuando, no suelen participar en la vida de la aldea."

"Oh." Eso sonaba raro, pero viendo la historia que tenían, probablemente entendía que quisieran quedarse algo solos. "¿Los demás que viven aquí los han tratado mal?"

"Ni idea, nunca lo he visto." Jiroubou se encogió de hombros. "Si alguna vez pasó, fue hace tiempo, porque casi nunca buscan a alguien de aquí para hablar directamente. Tienen un trato con la familia que administra la zona para el Buro y eso solo porque de vez en cuando traen personas que no son como nosotros a su templo."

"No son como nosotros." Bueno, eso solo podía significar una cosa. Y a decir verdad, provocó más preguntas en Shirou.

"¿Ah? ¿No hablan con sus vecinos pero traen extraños que no saben de taumaturgia aquí?" No veía mucho la lógica en eso.

"A veces pasa." Asintió Jiroubou, mientras que Nagisa imitaba el gesto. "Hay rumores de cosas que hacen, pero aquí se respeta demasiado la privacidad para averiguarlos. Así que. ¿Para que molestarlos?"

Shirou supuso que no podía luchar con esa lógica mientras seguía caminando, dejando el templo detrás mientras que en su mente intentaba guardar ese nombre por simple curiosidad. No tardó en distraerse con otra cosa, una vez que vieron una serie de cabañas apostadas casi entre el límite de la aldea y el bosque. Ninguna de ellas se veía particularmente grande, y a juzgar por una que otra puerta abierta, Shirou dudaba de que estuvieran todas habitadas.

"Eso no es de nadie." Le informó Nagisa, quien se había detenido para abrochar las agujetas de su zapato. "Llevan ahí mucho tiempo y a veces alguien las ocupa como forasteros o gente a la que no le apetece ir a dormir en la montaña en medio de un entrenamiento."

"¿Hay gente que va a dormir ahí?" Dudaba mucho que fuera un lugar agradable para acampar.

"Muchos. Y más, siendo los que prefieren de plano vivir ahí, ya encontraste a uno de hecho, Kishima-san." Recordó Jiroubou, encogiéndose de hombros. "El es casi tan reservado como los Eiten. Tiene una cabaña en algún punto del bosque, pero nadie nunca ha ido ahí y por obvias razones, Kishima-san no es que vaya entregando invitaciones de puerta en puerta para ir a tomar el té con él."

"Ya veo." El extraño de la otra vez, que no se vería fuera de lugar en un programa de lucha libre. Viendo que solía subir y bajar por la montaña todos los días, no le extrañaba que terminará con semejante musculatura.

"Mi padre ha hablado a veces con él." Mencionó Nagisa. "Según él, una vez lo vio practicando unos kata en un claro, donde le pego tal golpe a un árbol que partió el tronco en dos y después continuó como si nada."

Probablemente había usado alguna clase de reforzamiento. Fue lo que dedujo Shirou al escuchar tal cosa. Aunque eso no era ningun desmerito, estaba seguro de que aun si reforzaba su puño hasta el límite e intentara lo mismo, terminaría dejando solo una marca en la madera, similar a como había ocurrido en el muelle cuando golpeó la superficie de un contenedor metálico.

"Bueno, viendo que lo que está a nombre de tu familia anda cerca de los límites del bosque, no es raro que hayan hablado." Comentó por su parte Jiroubou, continuando la conversación.

"Pues sí, y justamente estamos cerca. Hay un puesto de dango por ahí, si es que se les antoja uno." Tal propuesta no fue mal recibida por los otros dos, y no tardaron mucho en ir a parar a un pequeño lugar atendido por una anciana bastante amable, que saludo gustosa a Nagisa antes de entregar tres de los bocadillos para cada uno, a cambio de una parte del dinero que Jiroubou justamente había adquirido de su hermano Mikio horas antes.

Shirou, cuya última comida había sido el desayuno del hostal, recibió el suyo, dándole una mordida a la primera pieza. '¿Ah? ¿Esto es patata?' Pensó cuando un sabor algo familiar inundo su lengua tras probar el bocadillo. '¿Harina de patata? Eso es nuevo.'

Probar una que otra receta de vez en cuando había ayudado a que se distrajera durante los meses anteriores. Era eso, o terminar odiando los libros que tenía que leer durante sus intentos de estudio así como vencer el impulso de apuñalarlos con uno de los muchos kunai proyectados que seguía guardando en una caja debajo de su cama.

"¿Aquí es donde avientan a todos sus espantapájaros viejos? Da como cosa este lugar." Pregunto Shirou, mientras observaba cómo en varias partes del enorme campo que se suponía era de maíz, pero se encontraba más cubierto por maleza salvaje que otra cosa, se podían distinguir las siluetas de docenas de los muñecos de paja, difícilmente idénticos en apariencia el uno con el otro. Incluso había un par de tamaño mucho mayor, que se alzaban por encima del campo como gigantes que actuaban de centinelas. En el aire, múltiples pájaros revoloteaban a una distancia considerable, demostrando que los señuelos parecían cumplir aún con su labor tradicional.

"Pfft, dimelo a mi." Resoplo Jiroubou, apoyándose contra el tronco del único árbol que proporcionaba sombra en medio del campo. Aprovechando la cercanía, Nagisa los había guiado a un terreno propiedad de su familia donde casi nadie entraba. "Hace unos años, Nagisa y yo nos escondimos de su hermano aquí luego de jugarle una broma. Entonces que el hace que siete de los espantapájaros se muevan y nos persigan mientras se parte de risa desde afuera."

Bueno, un escenario así si que no sería divertido para el que lo estuviera recibiendo de lleno. "¿Pero no se supone que estos ya no sirven y por eso los mandan aquí?"

"Pues podrían servir si alguien se molestara en repararlos, pero es más fácil para la familia crear uno, y otras cosas." Nagisa había terminado ya su dango, y se contentaba con mordisquear el palillo ocasionalmente. "Es algo de nosotros, no lo entenderias."

"Ya, ya. No pasa nada." Asintió Shirou, respetando la privacidad de la familia del castaño.

"Sobre como los controlo, por otro lado..." Esto frunció un poco el ceño mientras realizaba un gesto con una mano, provocando que sus circuitos brillaran levemente antes de... ¿Extenderse?. Muy para su sorpresa, alrededor de cinco hilos que compartian la misma tonalidad azul así como una consistencia etérea que los delataba como productos de energia magica brotaron de sus dedos antes de reptar por el aire hasta ir a parar al cuerpo del espantapájaros más cercano: uno de no más de un metro y medio con una cabeza semi-caída que yacía hundido contra el poste donde había estado atado tiempo antes. Apenas los hilos de energía mágica hicieron contacto con este, comenzó a levantarse con algo de dificultad a medida que Nagisa movía los dedos, casi como un...

"¿Show de marionetas?" Fue lo primero que se le ocurrió decir, y causó que Jiroubou se riera por lo bajo, antes de que Nagisa dejará que los hilos se disipasen.

"Es casi la primera técnica que uno aprende en mi familia. Pero no es tan efectiva con todos. Normalmente usamos alambres delgados que canalizan sin problemas nuestra energia magica para esas cosas." Menciono el chico con un suspiro. "Mi hermano por otra parte, pueden manejar hasta diez al mismo tiempo con ella."

Huh, vaya que los paralelismos entre Jiroubou y Nagisa continuaban. Eso de que tuvieran dos hermanos mayores extraordinariamente talentosos iba en serio. Por un momento se le ocurrió preguntar cómo sería, viendo que...

Dicho pensamiento murió de inmediato al caer en cuenta de que nocion había estado a punto de entretener en su cabeza. La hija de Kiritsugu, Illya, atrapada en las garras de la familia de su madre, sin que su padre hubiera hablarle una sola vez... Mientras que el tenia casi todo el tiempo del mundo para hacerlo. Esa realización se sintió como una puñalada para él.

"¿Cómo eres tú con las técnicas de tu familia, por cierto?" Preguntó Nagisa. "Jiroubou había mencionado que tenías una Cresta Mágica, creo."

"Ah, es verdad que habías venido aquí junto con tu padre para que el mío la revisara." Recordó Jiroubou, mientras que Shirou soltaba un suspiro. He ahí el problema. ¿Como era que podría decir que prácticamente no tenía ni la menor idea de que cosas podía hacer con esta? Yendo más lejos, el mismo caso con su familia original. Por obvias razones no se atrevió ni a mencionar la sospecha que carcomía su mente desde hace meses. Podría haber guardado silencio, pero la forma en la que le miraban expectantes le hizo sentirse mal y mejor optar por un rumbo distinto.

"De mi Cresta no puedo decir mucho, pero hay algo que puedo hacer." Sentenció, antes de buscar un objetivo algo más adecuado.

Por un momento, sus ojos descansaron en el espantapájaros que había sido manipulado por Nagisa, pero terminaron por decantarse en uno que se encontraba más a la distancia. A unos diez metros, directamente en el campo y teniendo buena parte de su cuerpo por encima de la enorme maleza, el monigote suponía un blanco bastante tentador.

"¿Te molesta si lo derribó?" Le pregunto al Nagoro, quien le miró confundido antes de asentir, curioso por lo que ocurriría.

Shirou regresó su mirada al espantapájaros, y apuntó con su índice derecho , visualizando el alcance que le faltaba mientras que en su mente preparaba ya la imagen. Había pasado más de una semana desde que había proyectado, y todavía un poco más desde su práctica habitual. No le gustaba eso, su puntería era algo que prefería no llegar a perder nunca.

"Phantasm Bullet." Murmuró apenas sus circuitos mágicos se activaron, con el martillo siendo disparado en su cabeza. La silueta de su fiel kunai parpadeo ligeramente al verse elevado un par de centímetros por encima de su brazo, solo para salir disparado en dirección al blanco designado.

THUD!

La cuchilla fantasmal; resultado de enfocarse solamente en el reforzamiento mínimo alrededor de la proyección en lugar de intentar rellenarla por completo se clavó de lleno en la cabeza, atravesando justamente lo que bien podría ser la nariz. Trace Bullet era el nombre que le podría dar a un disparo normal, pero para uno que compartiera esas características... Phantasm Bullet sonaba apropiado.

"..."

"... Wow." Escuchó a Nagisa comentar a la par que un crujido no tardó en escucharse y para su propia sorpresa, vio como la silueta del espantapájaros comenzaba a caerse hacia un costado. Con lo viejo que era el muñeco, no era de sorprender que más de una colonia de termitas de Formosa le hubiera hincado el diente a la madera del poste donde estaba sujeto, lo cual en conjunto con un golpe así de fuerte bien podía provocar que...

CRASH!

"¡Aiiieee!" El sonido del muñeco finalmente cayendo fue secundario al quejido de una niña entre los matorrales cuando esté pareció tocar tierra.

"¿Alguien más aquí?" Nagisa se puso pálido, seguido de los otros dos, quienes de inmediato se dirigieron a la maleza para inspeccionar a la fuente del quejido, no tardaron en toparse con el espantapájaros derribado, así como a una niña ataviada con un kimono rosa claro con estampado de asanoha y una expresión asustada. Tenía la pinta de un cervatillo atrapado en medio de las luces de un auto sobre la carretera nocturna.

"... Esa es." Shirou escuchó a Jiroubou murmurar, mientras se movía hacia la niña, casi inclinándose a un lado mientras le hablaba. "Sakagami-san. ¿Se encuentra bien? ¿Qué hace aquí?"

La niña asintió débilmente mientras se tensaba. Shirou advirtió de cerca que lucía un tanto elegante, demasiado para dar un paseo que se desviara a un campo en medio de la nada. ¿Cómo había pasado eso? ¿Quién era esa niña?

"Menos mal." Jiroubou pareció casi contentarse con la primera respuesta, pero se notaba que estaba algo intranquilo. "Pero. ¿Qué hace aquí? Sus padres han de estar preocupados y..."

"Fuumika. ¿Donde estas?" Una nueva voz se escuchó a la distancia, siendo acompañada de pisadas y restos de maleza siendo apartados por alguien que se abría paso por la fuerza. "Padre está furioso, sabes bien que los Manazuru llegarán pronto."

De ser posible, la piel en el rostro de tanto Nagisa como Jiroubou se torno del mismo color del papel, cosa que no hizo más que confundir aún más a Shirou, quien se mantuvo en silencio a la espera de respuestas. Y las tendría pronto, ya que de entre la maleza surgió alguien más.

'... ¿Ese pelo es natural?' Pensó Shirou, siendo la coloración grisácea del cabello medio largo del recién llegado lo primero que noto. Fuera de esta, un par de ojos de un marrón que a ratos tildaba de rojizo, mismos que acentuaban una expresión muy poco simpática. El niño estaba vestido a una usanza similar a la de la niña que estaba buscando, salvo que la tela de su atuendo era de un naranja opaco con una serie de patrones más elaborados grabados en ella. Shirou alcanzó a distinguir un collar del cual colgaba una campana dorada diminuta.

"Ahí estás." Recrimino el niño con un tono que comunicaba una extraña mezcla de alivio y fastidio por igual, acompañado de una expresión de pocos amigos, misma que se intensificó cuando su mirada se posó en Nagisa. "De todos los lugares posibles, y con la peor compañía encima." Dijo antes de moverse aun mas rapido, y sujetar a la niña de un brazo.

"Nii-san..." Intentó protestar Fuumika, hasta que una mirada más de su hermano se encargó de dejarla callada.

"No es como si yo la hubiera invitado aquí, Sakagami. Tampoco a ti." Murmuró Nagisa mientras ponía los ojos en blanco. Sin embargo, no había sido en un tono suficientemente bajo como para que el chico nuevo no le escuchara. Este se detuvo, y dio media vuelta para encararlo.

"Creeme que no disfruto pasearme por los dominios de tu familia, Nagoro."

"... Y eso está muy bien. Ya puedes irte, y lo más rápido que puedas, por favor." Le respondió Nagisa con algo más de confianza, pese a que Shirou juraba que le estaban temblando las piernas, algo que no debió pasar desapercibido al otro.

"Ten más cuidado en cómo me hablas." Advirtió el otro, dirigiéndole de paso otra mirada fulminante a su hermana menor con tal de que se mantuviera en silencio. "No veo a tu hermano mayor aquí para que te tome de la mano como la otra vez."

"Si, quizas el no este aqui, pero yo si." Jiroubou había tenido ya suficiente y terminó por colocarse en medio de ambos, con un semblante que distaba mucho del animado que solía llevar casi todo el tiempo. El shugenja se cruzó de brazos, con más seguridad que Nagisa y miró fijamente al otro. "Kazuhito. No se que estaba haciendo tu hermana aquí y no importa. Ya la encontraste, solo vete y déjanos en paz."

El recién nombrado Kazuhito permaneció en silencio durante algunos segundos, mismos durante los cuales su expresión se tornó algo más complicada, pero en lugar de asentir, abrió la boca nuevamente para responder de una forma sumamente condescendiente. "... Tokitou, tsk. ¿Cómo es que una de las ramas más ilustres de una de las Tres Regalías terminó así? Juntándose con plebeyos y pueblerinos. No me extraña que los Seigen no quieren saber nada de ustedes."

Por un momento, por un breve momento, Shirou creyó ver como los ojos azules de Jiroubou se tornaban gélidos de repente y a juzgar por la expresión conocedora de Kazuhito, dicho tema era algo sumamente delicado.

"Oye, te dijeron que te largues dos veces ya. ¿Que no tenías prisa?" Escuchó a alguien hablar, y tras ver como todos los demás se dirigían hacia él, cayó en cuenta de que él había sido el responsable.

Hubiera tragado saliva, de no ser porque se topó con los ojos casi carmesí de Kazuhito, quien le miraba como si hubiera descubierto algo pegado a su zapato que llevara pegado por horas.

"¿Y tu quien eres?" Le exigió casi de inmediato, entornando sus ojos.

"No te interesa." Le respondió Shirou, no viendo el punto de darle una cortesía a alguien tan grosero como ese niño.

"Hmm." Kazuhito resoplo a modo de respuesta antes de mirarlo de arriba a abajo. "Un primerizo entonces. Reitero, los Tokitou sí que han caído bajo. ¿Tienes idea de quien soy?"

"Si, si la tengo." Una vocecita en su cabeza le indicaba que debía de tener más cautela, pero fue rápidamente defenestrada debido a la irritación que sentía ante la actitud del otro. "Un cretino."

El resoplido emitido por Jiroubou fue una cosa. Por el rabillo del ojo, alcanzo a notar como Nagisa se había llevado su mano derecha hacia su boca, mientras que la niña miraba a su hermano, de lo más preocupada. ¿Y en cuanto a Kazuhito? Este había dado casi un paso hacia atrás inconscientemente con una expresión un tanto anonadada, que luego se convirtió en una de lo más severa.

Lo logro oler antes de tiempo. Por lo que no se sorprendió cuando vio como las líneas luminosas que representaban los circuitos mágicos se manifestaron en varias partes del cuerpo de Kazuhito; una acción que no tardó en imitar, provocando que la atmósfera que les rodeaba quedará cargada con energía siendo liberada.

"O-oigan, oigan..." Intentó interceder Jiroubou por un lado, mientras que Fuumika tiro del brazo de su hermano que la sujetaba aún con tal de realizar lo mismo.

"Nii-san, nii-san." Repitió, claramente preocupada.

"Hmm." Kazuhito ignoró a ambos, pareciendo concentrarse más en el despliegue de energía mágica que él había liberado. Shirou por su parte, no dejo de mirarlo en ningún momento, mientras que en su mente ya se estaba preparando para emplear algo que probablemente lograría que no tuvieran que pelear.

'Juunijirou Touzaki es enorme. Con que pueda proyectarla encima de él debería de ser suficiente para asustarlo.' Pensó Shirou, viendo que fuera de ello tendría que dibujar rápidamente una serie de runas en el suelo y ver si conseguía provocarle un toque o algo así. Por obvias razones no iba a dispararle ninguna proyección.

"Cae." Sentenció Kazuhito, ajeno a sus pensamientos a la par que se llevaba su mano derecha hacia la campana en su cuello y apenas sus dedos la sujetaron, Shirou no se lo pensó ni dos veces.

"Trace..." Murmuró, preparando ya la imagen mientras enviaba suficiente energía mágica hacia su mano para proyectarla, al mismo tiempo que Kazuhito agitaba la campanilla.

"O-¿?" Los ojos de Shirou se abrieron de par en par cuando una serie de zarcillos cortaron el aire justo encima de su mano y consiguieron golpearla, provocando que un dolor abrasador la envolviera. Rechinando los dientes, Shirou se fijó en su miembro y observó estupefacto como buena parte de su palma yacía furiosamente enrojecida, casi como si la hubiera puesto en una olla caliente.

'¿Qué demonios?'

La risa de Kazuhito lo sacó de aquel trance, y pudo ver cómo el niño le miraba satisfecho mientras que soltaba la campana. "Conoce tu lugar." Terminó por decirle, antes de empujar a su hermana. "Vamonos."

"¡Emiya!" Jiroubou de inmediato tomó su mano para poder inspeccionarla con preocupación, y soltó un suspiro de alivio. "Ah… Fue solo una quemadura, menos mal."

Pero Shirou no le estaba escuchando. Su mente solo podía concentrarse en aquel intervalo donde de la nada, había sentido como su propia energía mágica se había salido de control. Eso, y algo que no le gustaba para nada reptando por su mente.

xXx

Enma-Tei - Azumi no Kakurezato

29 de Marzo de 1997, 6:34 PM…

"Tienes suerte de que haya sido solo una quemadura superficial, Shirou." Fue lo primero que hizo Kiritsugu al inspeccionar su palma, causando que este asintiera. A decir verdad, le afectaba mucho menos el fantasma del dolor ardiente en su piel comparado a lo rápido que había sido desarmado por el otro. Y Kiritsugu parecía casi estar leyendo sus pensamientos, porque soltó de inmediato su mano.

"¿Vas a decir que es lo que tienes?" Le pregunto, recibiendo una cabeza meneando hacia ambos lados como respuesta, cosa que hizo que el mercenario soltara un largo suspiro. "Por lo que me dijiste, parece que se trata de una técnica de Anti-Taumaturgia." Normalmente ante términos así, era natural que Shirou abriera un poco más sus ojos y le mirara expectante, esperando que elaborara, pero el que no lo hiciera en esta ocasión hablaba de que se trataba de algo más complicado.

Bien, podía trabajar con eso.

"Es un campo que se basa en evitar que el enemigo pueda usar taumaturgia de una forma u otra. Viendo lo que pasó, esta se concentraba en negar que pudieras moldear tu od fuera de tus circuitos." El campo era demasiado extenso y contaba a su vez con múltiples ramas; estaban desde aquellas que desorientaban los circuitos mágicos de una forma u otra, o las que empleaban ciertos implementos para negar directamente la energía. La taumaturgia de absorción de energía mágica estaba ligeramente incluida en aquel ámbito. Sus Balas de Origen por otro lado, técnicamente caen también en el generar viendo el atroz efecto que podían surtir en los circuitos de la víctima. "Enemigos naturales de los magi son los que mejor las usan." Asesinos de Magos como el, ya fueran sicarios de la Asociación o mercenarios independientes. Ejecutores y Caballeros Vespales de la Iglesia, y naturalmente... Templarios.

"Que lo hiciera sin que pudiera hacer nada." Shirou finalmente respondió, mostrando su fastidio de lo más visible. "Encima después de todas las cosas que dijo. ¿Es normal sentir tantas ganas de golpear a alguien después de eso?"

Kiritsugu no sabía si debía de sentirse aliviado porque Shirou acababa de adoptar una semblanza demasiado normal o cansado por la forma en la que lo había adquirido.

"Shirou, he conocido magi de sociedades de todo el mundo, y te puedo decir algo. En todas y cada una de ellas, que forman un sistema de familias en base a méritos... Logros e historias, se comportan de aquella manera. Es su mayor orgullo." Finalmente comentó, pero la expresión de Shirou no cambió mucho.

"¿Y es verdad?" Kiritsugu no tuvo ni tiempo para responder antes de que Shirou elaborará. "¿Son mejores que los demás?"

Ah, naturalmente se tenía que llegar a eso.

"Si, y no." Respondió Kiritsugu mientras pensaba algo que pudiera decir mejor. "Las familias más viejas ciertamente tienen entre sus miembros más circuitos mágicos y de mejor calidad, así como normalmente más conocimiento, pero la habilidad de cada persona es diferente."

"Los Sakagami son practicamente la familia más importante de aqui..." Mencionó Jiroubou, un tanto apenado. "Y nunca les ha gustado el hecho de que andan aquí en lugar de estar en Kyoto junto con el resto."

"Y de todos ellos, tenía que ser justamente el patan de Kazuhito." Comento Nagisa, con el ceño aún fruncido. "Casi siempre que lo veo, mi hermano mayor está conmigo por lo que no suele decir nada. ¿Pero ahora?"

Agito levemente la cabeza para deshacerse del recuerdo.

"Fue mala compatibilidad. Tu no esperabas algo así, y ese niño seguramente aprendió a realizarlo tan pronto como supo caminar. Por todo lo demás, eso que estás sintiendo, Shirou, es entendible. Todos tienen un orgullo." Kiritsugu finalmente había pasado al otro elefante en la habitación que quería resolver lo antes posible, viendo una marca fatal que en un descuido podría llevar a algo peor. "Viendo lo que has experimentado ya, voy a tener que decirlo directamente. En una pelea de verdad, lo único que importa es salir en mejor estado que el otro, nada más."

Shirou finalmente optó por asentir, pero sin abandonar aquella particular espina en su pecho. Espina que no se retiró al día siguiente, incluso subiendo la montaña en conjunto con el propio Yoshinori, quien había regresado para supervisar la sesión.

"Siete días. Han pasado siete días exactamente desde que comenzaste este entrenamiento." Afirmó Yoshinori de brazos cruzados, dirigiéndose hacia él, quien ya se encontraba a un paso de entrar al puente colgante.

'¿De verdad ya pasó una semana? La sentí más larga.' Pensó Shirou, parpadeando mientras escuchaba.

"Esta vez, voy a comprobar directamente que es lo que has aprendido de este ejercicio. Realiza tu mejor esfuerzo." Shirou asintió, casi esperando ver ya como Jiroubou y Nagisa preparaban los globos de agua, solo para sorprenderse al ver como ambos tenían los brazos cruzados a sus espaldas y mantenían una expresión que solo podría describir como expectante. A donde se dirigieron sus ojos le siguió fácilmente Yoshinori, quien de inmediato comentó. "No te preocupes por las distracciones. Esto será algo de lo que me encargue yo."

Bueno, si es que aquello no podía sonar más ominoso. Shirou abandonó aquella vista para concentrarse en el puente, todo mientras activaba sus circuitos mágicos y sentía ya el familiar cosquilleo de su od circulando a través de ellos.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ." Murmuró apenas puso el primer pie sobre el puente, y se dejaba llevar por la rígida postura que le obligaba el trayecto a ejecutar. "Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya H..." Casi se mordió la lengua con la repetición, lo que le forzó a abandonarla, sintiendo una punzada en sus adentros, preguntándose si aquello no tendría alguna consecuencia.

No, nada. Su equilibrio permaneció, y la energía mágica que transportaba por medio de sus circuitos a sus pies seguía ahí, intentando abrocharse y desabrocharse a medida que caminaba por la superficie. Se permitió suspirar un poco de alivio ante aquello. Bien, todo estaba bien. Si llevaba un buen ritmo, podría alcanzar la mitad del puente. "Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ."

Pero el rabillo del ojo le traicionó, haciendo que pudiera ver lo que yacía en la orilla. Yoshinori, realizando uno de los sellos de mano con los que ya se había familiarizado superficialmente durante su estancia, justo a la par que sus propios circuitos mágicos brillaban, y se extendían a través de la tierra hasta tocar la rivera del estanque. En ese momento, tuvo un mal presentimiento.

ᴹᶤˡ ᴮʳᶤˢᵃˢ ᵈᵉ ᴬᵍᵘᵃ

"Mizufūsen." Murmuró el hombre, solemnemente a la par que la superficie del cuerpo de agua se agitó levemente, y múltiples círculos comenzaron a manifestarse a lo largo de esa. Círculos que formaron anillos concéntricos antes de burbujear y que de estos se alzaran alrededor de seis esferas de agua que palpitaban en el aire al ser manipuladas por la tenue energía mágica que las envolvía.

Sniff, sniff.

"Tsk." Shirou cayó en cuenta de que había perdido por un momento la concentración, y justamente en el peor momento.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā-!" No alcanzó a terminar la siguiente oración, a consecuencia del primer orbe acuoso en impactar contra el. Si bien la fuerza de este, no era suficiente para derribarlo, si que no se había esperado el sorpresivo dolor del golpe. Un bokken común no tenía nada que envidiarle, pensó para sí con los ojos abiertos ligeramente y emitiendo un quejido medio lastimero.

Lastimosamente para él, no sería el último en venir.

SPLASH!

Mientras intentaba repetir el mantra una vez más, intensificó el flujo de energía dirigido hacia sus pies, causando que los circuitos manifestados en aquellas partes brillarán aún más fuerte al mismo tiempo que comenzaba a experimentar un ligero ardor en los talones que le hizo apretar los dientes, todo ello mientras que los proyectiles iban de oleada en oleada contra el.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ." Alcanzó a murmurar con más mordida en respuesta a recibir uno de los disparos en un costado. "Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ." Volvió a decir, colérico mientras avanzaba una vez más, no buscando querer ceder ante la adversidad.

Desde la orilla, las esferas de agua continuaban su viaje. Distinguía como se elevaban del estanque un par de metros antes de salir disparadas contra él, y más de una vez pudo apreciar a una de tamaño mayor ser moldeada y enviada contra él.

SPLASH!

Como si se hubiera caído de unas escaleras, la magnitud del golpe se encontraba ya a otra escala, produciendo un gemido más de su parte. "K-kuhhh..." Murmuró, deseando poder derribar de alguna manera los proyectiles y evitar así que le alcanzaran. Pero el ejercicio era claro, debía de llegar a la otra orilla sin caerse. Parecía sencillo en esencia, pero el requisito de tener que mantenerse sujeto tan solo con energía mágica le estaba pasando factura. "-Aghhh.." Alcanzó a quejarse una vez más, cuando una punzada interna sacudió su tobillo derecho, provocando un espasmo de su parte que difícilmente pudo ser cebado con otro bombardeo de agua que de inmediato le siguió, haciendo que cerrara los ojos.

Agua. Era lo unico que podia distinguir en ese estado. Agua, agua y más agua. Acompañados del aroma que había aprendido a asociar ya con la energía mágica, así como el mismo que llegaba a percibir cuando empleaba sus circuitos mágicos más de lo que debía. Seguramente un par de quemaduras quedarian esbozadas en sus pies antes de terminar el dia, si es que no se habían aparecido ya.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.' Repitió Shirou, esta vez en su mente luego de que al intentar hacerlo con su voz esta también se hubiera tornado en agua. ' "Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Las palabras exóticas en si no lograban nada. Podía distinguir como la energía en sus pies se rehusaba a abandonar el siguiente soporte, dejándolo varado en lo que le parecía ser la mitad del puente e incluso aquello no duraría mucho. Cuántas unidades de su od había empleado hasta el momento, no lo sabía con exactitud, pero nunca antes las había gastado de una forma tan seguida como corriente. La ocasión con el proyectil relampagueante en el bosque contra el traficante había sido una ocasión anormal entre estas: drenando las unidades de Kohaku a partir del vínculo que habían formado tras beber la sangre de ambos, principalmente. Había sido como arrojar una granada. ¿Lo de ahora? El equivalente a conectar un electrodoméstico a una batería más limitada de lo normal. Eso sin contar como sus circuitos ardían contra su piel, protestando por el uso continuo y el sobreesfuerzo.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.' Repitió, intentando sortear la situación sin mucho éxito. Seguía sin poder moverse, y el agua caía y caía una y otra vez sobre él. Eventualmente la superficie del puente se encontraria tan mojada que ni siquiera el agarre con la energía mágica sería suficiente para atenazarlo a este.

"Tsk." Intentar abrir los ojos solo causó que entrara agua a ellos, provocando aún más molestia de su parte. Molestia que empeoró al saber que no podría usar sus manos para limpiarla a riesgo de perder el equilibrio. Si lo hacía, se precipitaria hacia un lado y teniendo los pies sujetos a la superficie, podría caer en riesgo de fracturarse uno o más tobillos. Le habían advertido ya que en ese caso, lo mejor era despegarse y caer, pero...

"Conoce tu lugar." La imagen de aquel niño de porte orgulloso y una mirada de lo más altiva se sintió para él tal como la sensación de la quemadura que le había infringido en la mano durante su "duelo".

'N-no.' Shirou apretó los dientes nuevamente mientras intentaba dirigir de manera directa el flujo. Necesitaba captar los orificios en la superficie del puente donde podía enviar los 'ganchos' de su energía mágica de mejor manera lo hubiera hecho, pero aun a simple vista aquello sería imposible, tendría que usar energía mágica para hacerlo, pero...

Cayó en cuenta entonces. Ya tenía los circuitos mágicos activados, y nunca antes había tenido que depender de mucho para realizar uno de sus primeros y mejores hechizos.

"Tr-ace on." Recito, cambiando levemente el enfoque con su Aria personal. Para el ojo de su mente, el mundo cambió. Como una fotografía en negativo siendo desprovista de buena parte de rasgos hasta dejar un plano simple representando al puente que a su vez estaba repleto de incontables agujeros.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.' Captando seis de los más prominentes, levantó su pie derecho, dispuesto a que seis extensiones preparadas a partir de este encajaran perfectamente en estos, cosa que se logró tras unos segundos de titubeo, aun con el bombardeo de agua queriendo abrumar sus sentidos.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.' Repitió al mismo tiempo que realizaba nuevamente el ejercicio, esta vez con el pie contrario una vez que el Análisis Estructural percibiera las faltas en el siguiente eslabón. 'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Paso a paso. Lenta, pero seguramente, Shirou comenzó a avanzar de nuevo mientras ignoraba la agonía de sus pies, que comenzaba a extenderse por sus piernas de un lado, y los embistes del agua por el otro.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Alabada sea la iluminación perfecta y omnipresente del gran sello del Buda. Aquello decía la primera parte del Mantra. El pequeño libro donde estaba escrito no decía exactamente cuál era su significado, pero ahora repetirlo parecía estar surtiendo un efecto que había fallado antes en encontrar.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Entrégame la joya, el loto y la luz radiante.

'...D-dejame lle-egar hasta d-donde quiero... Más bien.' Pensó, dando un paso más entre agua y penumbra. Había abandonado ya la posición temporalmente segura pero incierta en el centro del puente, y ahora le tocaba llegar más lejos que antes.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Sus circuitos mágicos siseaban entonces. Tras sentir como palpitaba su corazón de fondo, pudo ver más allá de solo el Análisis Estructural.

Thump! Thump!

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Una serie de líneas delgadas y brillantes extendiéndose ante la superficie proyectada. Todas y cada una de ellas esbozando un aura afilada. Un tintineo podía escucharse de estas, casi como si quisieran evocar la naturaleza del metal a medida que se apilaban las unas contra las otras, dejando que un rio etéreo se paseara por encima (entre) ellas, bañandolas en su luz trascendental. Pero las líneas protestaban ante el abuso, emitiendo quejidos que cortaban la atmósfera ante la amenaza de quedar mancilladas al fundirse. Veintisiete de estas, como pequeñas dagas apuñalando la nada.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Thump! Thump!

Tres de estas por otra parte compartían la misma coloración, pero una serie de escamas elaboradas forraban sus cuerpos y se extendian hacia la lejanía donde yacía una maraña de líneas idénticas que siseaban y se abultaban entre ellas, atrapadas en un ciclo vicioso que ni ellas parecían entender.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Thump! Thump!

Las primeras líneas entonces se extendieron, ignorando cómo podían sus quejidos. Siendo el cauce de aquel río, este las acompaño y comenzó a desbordarse a la propia nada, coloreando en ocasiones uno que otro patrón fantasmagórico que desaparecia tan rapido como había aparecido.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Thump! Thump!

Naranja y carmesí. Una nueva miríada de colores parpadeo de la nada en el ojo de su mente, manifestándose en nuevas formas que no conocía. Una serie de círculos y cuadrados girando continuamente a modo de marcos para caracteres ilegibles y figuras que se perdían antes de poder ser descritas con exactitud; los mil y un paisajes de montañas, bosques y ríos que se desvanecian en menos de un suspiro y las siluetas tenues de aves volando a la distancia. Fuego, fuego comenzó a ocupar su visión, reemplazando el agua que le seguía golpeando.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Thump! Thump!

Llamas de un amarillo intenso como el ambar y el oro fundido. Otras de un naranja cobrizo que ardía sin impunidad. Unas cuantas más de toque fúnebre en azul y grisáceo, e incluso más de una siendo un destello carmesí que se abrió como una flor.

'Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ.'

Thump! Thump!

El puente, pronto terminó por unirse a la distancia con la visión imposible que percibía, y los casi treinta cuchillos que le componían reptaron sobre este como serpientes bajo el sol. Estando a casi nada de rozar con uno de los marcos, Shirou fue más allá, y lo recito en voz propia.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ."

Al instante, la visión indescriptible desapareció junto con la maraña que eran sus circuitos mágicos y la propia imagen del puente, siendo reemplazado por una serie de destellos fugaces.

Montaña tras montaña. Una cordillera entera que se alzaba majestuosa sobre un campo de lo más verde, y en cuyas espaldas yace el bosque más frondoso mientras los quejidos de cuervos y grajos le acompañaban. Un patio que solo podría describir como celestial, provisto de pilares que se perdían ante las alturas, con doce divanes ocupados por siluetas que no podía entender, la risa musical de una mujer a través de la estancia. Un mar de llamas interminable en medio de una caverna ciclópea; un trono encima de este donde yacía una mole inmensa envuelta en ébano y zafiro que levantaba una espada todavía más descomunal a la par que vociferaba un iracundo rugido que sacudía la tierra...

"¡Ah!" Shirou sintió sus manos ir a parar a su rostro e instintivamente las uso para pasar por encima de sus párpados, retirando así el agua de estos y poder abrir sus ojos, llevándose una sorpresa cuando lo primero que vio fue el agua arriba de el...

O no.

"¿Que?" Inclinando su cabeza, alcanzó a ver cómo sus pies estaban sujetos firmemente a la cara opuesta del puente, justo al final de este, estando él colgado de cabeza. Sus circuitos mágicos seguian activos, pero al mismo tiempo no parecía estar concentrado en lo más mínimo con el flujo, lo que significaba que.

Una serie de aplausos a su izquierda le hicieron mirar en aquella dirección, pudiendo ver a Jiroubou y Nagisa sonriendo triunfales, mientras que Yoshinori un tanto más cerca tenía cruzados ambos brazos ahora, mientras llevaba una expresión aprobatoria en su rostro.

Una que no alcanzó a ver mucho, ya que al instante sintió como su agarre finalmente cedía por alguna razón, y se precipitaba contra el estanque.

SPLASH!

Al menos a diferencia de las otras ocasiones, se sentia como algo bienvenido luego de la tortura pasada. Abriéndose paso a través del agua, consiguió salir y dirigirse a la orilla.

"Felicidades, has logrado conectarte a la Fundación del Shugendou. Y más rápido de lo que creería." Reconoció Yoshinori una vez que estuvo lo suficientemente cerca, mientras le indicaba a su hijos y sobrino que les dieran un espacio.

"¿Conectarme?" Los circuitos de Shirou se habían desactivado ya, pero aún podía distinguir en su interior el leve cosquilleo que indicaba el sobreuso de estos. "¿Eso fue lo que sucedió? ¿Como termine de cabeza? ¿Que-?"

La oleada de preguntas fue detenida por el hombre con un gesto de mano.

"Conectarse a una Fundación Taumatúrgica siempre va a consistir en entenderla primero, eso y aclimatizar tus circuitos mágicos de acuerdo a sus principios. En la mayoría de los casos casi siempre es por medio de lecturas pesadas y rituales... Pero el Shugendou es más especial. Y esta es la forma más rápida y segura de obtener una conexión sin tener la preparación de años." Comenzó a explicarle, mientras señalaba al puente. "Nunca se trató de que pudieras cruzarlo sin caerte. Aun si lo hubieras hecho siguiendo las instrucciones que te di, no habría servido de nada."

"¿Entonces?" Shirou alzó una ceja, un tanto confundido. "Tenía que hacerlo hasta que pudiera ver... ¿Eso?" La visión, todavía más confusa ahora que caía en cuenta, había sido una sorpresa inesperada cuando había estado atrapado en aquel limbo, encima con los sentidos normales lo suficientemente adormecidos como para no darse cuenta de que había caminado hasta quedar de cabeza.

"Lo que tu viste es único de ti. Visiones de tema astral raras veces son compartidas." Indicó Yoshinori con otro gesto de mano, despidiendo esa noción. "Pero si, cuanto demorarias en hacerlo era algo que dependia de que tan rápido tus circuitos conseguían aceptar esa naturaleza, algo que es influido también por el estado de tus pensamientos, de ahí el mantra que debias recitar."

"Ya veo." Asintió Shirou, recordando ahora la última sensación que había tenido durante las veces en las que lo había pronunciado con mayor fervor. "¿Eso fue auto-hipnosis?"

"Una forma muy interesante de decirlo, pero si." El rostro del hombre se iluminó ligeramente tras decir eso, como si algo se le hubiera ocurrido. "Intenta pronunciarlo ahora, mientras piensas en lo que sucedió."

Shirou se encogió de hombros antes de intentarlo.

"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ."

Murmuró, sorprendiendose cuando de repente sus circuitos respondieron y por lo que podía sentir en su interior, aún le quedaban más que suficientes unidades de od pese a sus temores anteriores. Quizás lo más sorprendente, fue como sintió también como sus pies se habían quedado fijos en el suelo. "¿Ah?"

"Más allá de solo usarse para conectarte, el ejercicio tiene otro propósito." Yoshinori realizó un mudra, causando que sus circuitos se activaran de igual forma, antes de correr de repente contra uno de los peñascos más altos, que bien podría formar un pequeño muro de piedra. Saltando sin ningún esfuerzo, terminó por acoplarse a la superficie en vertical con solo sus pies, quedando de espalda contra la pared. La posición no se veía para nada cómoda, pero el hombre lucía tranquilo. Recordaba más a un superhéroe de tiras cómicas norteamericanas en esos momentos. "El puente sirve de guía para que lo imagines como un soporte. Una vez que hayas adquirido la realización, te darás cuenta de que puedes llevarlo consigo a donde quieras."

"Es decir... ¿Que puedo caminar por las paredes ahora?" Bueno, realmente eso sonaba muy útil, aunque ya podía imaginar el dolor de cabeza que llevaría después.

"Si lo intentaras ahora, terminarias más que con huesos rotos." Rio por lo bajo Yoshinori, antes de descender de la pequeña pared de un salto. "Mi hijo seguramente te habrá hablado de que el Vuelo del Cuervo consiste en usar otras técnicas al mismo tiempo para usar su forma completa. ¿No?" Al ver como Shirou asentía, continuó con su explicación.

"Precisamente. El Hihatsuhou atrae las corrientes de aire y las guía hacia uno, el Shogyou Mujou aumenta el tamaño de éstas de modo que sean suficientes, y este ejercicio permite tanto usar lo generado como un pequeño 'escalón' así como sujetarse firmemente a cualquier superficie donde se piense aterrizar, sin sufrir mayor daño." Ahora que tenía una mejor imagen en su cabeza, Shirou parecía entenderlo mejor. ¿Caminar por las paredes? No, la cosa definitiva de ello era lo más cercano a volar, prácticamente.

"Wow..." Fue lo único que pudo decir Shirou, mientras veía justamente como un par de pájaros volaban a la distancia.

"Pero hay otra cosa más. No todos cuentan con la misma habilidad para atraer el viento, se necesitan preparaciones más especializadas para ello." Yoshinori comenzó a caminar en su dirección, antes de detenerse y abrir ambas manos. "Pon atencion, por favor."

Entonces, juntó ambas manos asegurándose de que los dedos meñique y anular quedarán entrelazados mientras que los indice y pulgar eran presionados juntos, causando que los del medio se cruzarán con los primeros y sus puntas se doblaran hacia atrás, alcanzando a las de los pulgares.

"¿Un mudra?" Pregunto Shirou, a lo que Yoshinari asintió.

"Daikongorin-In. El Sello del Gran Trueno." Le dijo, antes de deshacerlo. "Uno de los nueve Kuuji-In. Lo llamamos Pyou, y debes de pensar en 'Canalizar' cada vez que lo uses."

Sus manos se volvieron a juntar, pero esta vez sus dedos índices se cruzaron para tocar los dedos anulares opuestos mientras que los dedos de en medio se cruzaban sobre ellos. Los anulares y meñiques quedaban completamente rectos, pero las puntas de ambos quedaban presionadas juntas a la par que ambos pares de dedos eran separados en una forma que recordaba al pico de un ave.

"Gejishi-In. El Sello del León Exterior. Este es Tou, y debes de pensar en Armonía cuando lo uses." Shirou asintió, tomando especial cuenta en el movimiento tan fluido de los dedos, que hablaba de horas y horas de práctica continua.

El siguiente gesto fue casi instantáneo, pues solo consistio en Yoshinori extendiendo ambas manos al frente, con los pulgares y los índices tocándose.

"El Sello del Anillo del Sol. Su nombre es Zai, y simboliza la Creación y el control de los elementos que la componen. Es el más fácil de hacer, pero no de usar." Advirtió con tranquilidad, mientras que sus manos formaban un círculo, teniendo a los pulgares arriba y los dedos abajo, con la derecha superpuesta a la izquierda hasta los nudillos. "Y por último. Hobyo-in. El Sello de la Forma Oculta, Iluminación y de nombre Zen. Faltan otros cinco, pero ya habrá tiempo para que los conozcas, por el momento usarás estos tres."

"¿Tengo que hacerlos ahora?" Pregunto Shirou, a lo que el hombre asintió antes de decir. "Voy a repetirlos nuevamente, trata de imitarme."

Sería un plazo de varios minutos que se extendió hasta casi una hora para que Shirou pudiera finalmente repetir la secuencia sin que sus dedos se tropezaran. Algo que se le hizo hasta casi más pesado que intentar recorrer el puente, una opinión que sus pobres dedos compartían de seguro. De acuerdo con su maestro, se trataba de una técnica de lo más sencilla que forzaba el elemento de viento a partir del usuario.

"Muy bien. Vamos a intentarlo entonces." Indicó Yoshinori antes de preguntar. "¿Recuerdas lo que te dije que hicieras?"

"Usar el mantra para activar mis circuitos, hacer los mudras mientras recito sus nombres y pienso en lo que significan..." Shirou parpadeo, sabiendo que le faltaba algo, cosa que el hombre notó, por lo que añadió.

"Durante Zai, no olvides que debes de concentrarte exactamente en el aire."

"Ohh, ya." Asintió entonces Shirou, sintiéndose preparado. "Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ."

Sus circuitos no tardaron en aparecer con el zumbido característico que les acompañaba, mientras que Shirou juntaba ambas manos y se concentraba en el primero de los tres patrones. "Pyou." Dijo en voz alta una vez que lo terminó, sintiendo una especie de punzada en sus manos cuando lo deshacía para realizar el siguiente, y apenas separaba ambos pares dedos repitió la misma acción. "Tou." Una segunda punzada se manifestó, indicandole que iba por buen camino, lo cual estaba perfecto, tomando en cuenta de que los dos últimos eran relativamente más sencillos de hacer.

"Zai." Teniendo la imagen de una corriente de viento descendiendo desde las montañas en su mente, sus dos manos, unidas tan solo por los pulgares e índices opuestos rápidamente se juntaron como si estuviera jugando piedra, papel o tijeras consigo mismo, habiéndose decantado por los dos primeros. "Zen."

Fue entonces que cayó en cuenta de que no había sentido la tercera punzada, a diferencia de la cuarta.

"¿Ah?" Shirou alzó una ceja al no sentir ni ver nada de lo que le habían dicho. Su sorpresa era compartida también por el hombre, quien imitó aquel gesto.

"Que extraño, fuera de la fluidez, no note ningún error en la cadena." Comentó Yoshinori, antes de indicar que lo repitiera. Sintiéndose un tanto contrariado, Shirou hizo caso. Solo para que los resultados continuaran siendo exactamente iguales, una y otra vez. Una y otra vez.

Siempre lo mismo, a partir del tercer sello de mano, cualquier reacción brillaba por su ausencia y tras hacérselo saber a Yoshinori, este adquirió una expresión que solo podía describir como... Preocupada.

"Esto si que es un caso." Fue lo único que pudo decir, mientras que Shirou sentía como un hueco se abría en su estómago.

xXx

Enma-Tei - Azumi no Kakurezato

30 de Marzo de 1997, 6:19 PM…

"Lo he intentado cientos de veces. Una y otra vez." Comenzó a contar Shirou con un tono bastante frustrado que últimamente había asociado demasiado con él en respuesta a lo sucedido en los días anteriores. "No, es en serio. Sigo todas las instrucciones tal y como me las dice Yoshinori-sensei hasta el punto de casi memorizarlas y aun asi no puedo hacer nada aun..." Casi gruño, provocando que Kiritsugu alzara una ceja, mientras que la silueta reflejada a modo de holograma desde el cristal apoyado en el suelo lució un semblante un tanto pensativo antes de hablar. "Por favor, descríbeme lo mejor que puedas este proceso que realizas." Le pidió.

Shirou asintió antes de comenzar. "Lo primero fue sencillo, debía de canalizar constantemente energía mágica a través de mis circuitos y tras concentrarme en un puente muy pequeño que tenía que cruzar, encontrar la forma de que esta fuera hacia mis pies. Entonces, se suponía que con la oración que había aprendido activé algo más, que me permitió imaginar siempre el puente cuando pienso en hacer eso."

"Auto-sugestión simple y la clave para conectarse a una fundación taumatúrgica, ya veo." Dedujo rápidamente Paracelsus de una forma que no disimulaba su interés. "¿Qué más?"

La expresión de Shirou no podía ser más amarga. "Antes de poder aprender los demás pasos. Primero Yoshinori-sensei necesitaba saber qué tanto control podía tener sobre el viento, y me dio a realizar una cadena de sellos de mano mágicos que permite generar una corriente, pero nada ocurre aunque la haga bien."

Paracelsus permaneció en silencio por un tiempo, como si estuviera procesando lo que le acababan de decir. En momentos como ese, era difícil creer que se tratara de la proyección de los pensamientos de una persona, en lugar de una real.

"No puede ser algo de los circuitos mágicos y por lo que describiste, es inverosímil que no hayas logrado enlazar una conexión con el Sistema Taumatúrgico de acuerdo a su Fundación." Murmuró más para sí la Inteligencia Artificial, antes de que su único ojo visible se entornara una vez que consideraba una variable nueva. "Tu Elemento, Shirou."

"¿Ah?" El pelirrojo ladeo ligeramente su cabeza hacia la derecha.

"Tu Elemento, Shirou. ¿Cual es?" Pregunto Paracelsus.

Fue imposible para Shirou el no paralizarse una vez que captó el alcance de la pregunta, y casi de inmediato sus ojos se desviaron hacia la dirección de Kiritsugu, cuyo rostro estaba hecho ya de piedra. Padre e hijo se comunicaron sin necesidad de palabras, y el deja vu no tardó en manifestarse en sus cabezas. Había sido apenas en Noviembre cuando Waver Velvet había hecho la misma pregunta, cuando residían aún en Fuyuki.

"...Espada." Finalmente admitió Shirou a Paracelsus, quien no había ignorado la reacción de los dos. "Mi Elemento, es Espada."

"... ¿Espada?" La proyección respondió primero con escepticismo antes de que un gesto anonadado comenzará a apoderarse poco a poco de su visaje. "¡¿Espada?" Repitio de tal forma que ambos de sus ojos se abrieron como platos detrás de los flequillos que a ratos alcanzaban a cubrirlos mientras miraba a Shirou con una mezcla de incredulidad que ahogaba cualquier interés que fuera capaz de manifestar. "¿Igual que el Vigésimo-Quinto? ¿Como es posible que portes un concepto así?"

"Hmm, es el mismo que mi Origen." Añadió, intentando ser de utilidad. Y pareció servir, ya que logró detener a Paracelsus, quien parpadeo mientras consideraba la nueva información y asentía. "Ya veo, un Origen despertado y expresado de una forma tan fuerte... Aun así algo tan tangible como Espada, me pregunto si... No, nada de eso." La Inteligencia Artificial según había aprendido contaba con un rango limitado de emociones que podía simular de acuerdo a lo que quedaba de la personalidad del alquimista; pero aun con lo limitado que se encontraba, era imposible no detectar la sorpresa en su expresión. "Bueno, ciertamente eso es algo único, pero ciertamente explica tu problema."

"¿A qué te refieres?" Pregunto Shirou, a lo que Paracelsus se dirigió a Kiritsugu, preguntandole por su parte.

"¿Que sabe de la naturaleza de los Elementos?" Interrogó el holograma, a lo que Emiya se encogió de hombros antes de responder.

"Lo básico."

"Ni eso parece ser suficiente." Pareció sentenciar mas para si Paracelsus antes de continuar, dirigiéndose nuevamente hacia Shirou, preparándose para soltar una explicación. "Los Elementos son las substancias que le dan forma a todos los componentes del mundo y son representados comúnmente por los clásicos que todos conocen y otros más. La alineación depende del sistema de creencias."

La Inteligencia Artificial hizo una pausa. "Una persona sin el conocimiento suficiente asumiria que en taumaturgia, aquello consiste en manipularlos de maneras un tanto más... Tangibles. Alguien generando una llama para prender una hoguera, controlando una corriente de aire para desviar la trayectoria de algo e incluso algo más simple como hacer que un pequeño montículo de tierra se alze desde el suelo. No es el caso; dichos ejemplos serían parte de lo que es llamado Interferencia Natural o Taumaturgia Elemental, lo más básico entre lo básico así como intrascendente para muchos."

Shirou recordaba vagamente a Waver mencionar algo parecido meses atrás, pero no se atrevió a interrumpir, optando por permanecer en silencio.

"Dentro de dichos Elementos lo que se agrupan con otros materiales a los que la ciencia moderna ha clasificado de otras formas, así como distintas acciones relacionadas con ellos." El holograma levantó una mano, dejando que se manifestara primero un pequeño orbe fogoso que levito centímetros apenas arriba de esta. "El Fuego siempre estará conectado a los principios del calor, la transferencia de energía, el combustible y hasta la destrucción." Apenas terminó con ello, un segundo orbe; este de un color café oscuro y rodeado por nubes de polvo se manifestó a poca distancia del primero. "La Tierra cuenta con cosas como el cultivo, el endurecimiento y el molde."

Un tercero, este siendo una gota líquida de un azul pálido se les unió."Sobre el Agua se alinean los flujos, los ciclos y las manipulaciones." Terminando, un último orbe de un color verde pálido que giraba constantemente sobre su propio eje apareció. "Y el Viento lidia con el aire, las fuerzas en movimiento y la energía libre. Es por medio de estos de acuerdo a la Taumaturgia que se permiten realizar hechizos que operen bajo los nombrados. Un hechizo que se manifieste como un proyectil de energía mágica lo suficientemente fuerte para destruir una puerta bien podría ser creado por medio del elemento fuego tomando en cuenta su propiedad destructiva, o quizás por el de tierra al contar con un atributo que endurece su forma lo suficiente para permitirle infringir tal golpe, yendo incluso más lejos, bien podría ser uno de agua que vaya manipulando las formas lo suficiente para adquirir todas las propiedades anteriores. Las posibilidades son múltiples." Pareció concluir Paracelsus, provocando que Shirou asintiera mientras trataba de procesar todo lo que había escuchado.

"¿Eso quiere decir que los hechizos pueden crearse a partir de las acciones relacionadas al elemento de uno?" Primero pregunto, recibiendo un asentimiento de cabeza antes de ser elaborado más.

"Y usados aplica un principio un tanto similar. Al utilizar el hechizo, este aprovechara tu propio elemento para ser empleado y mostrará incluso una anomalía leve en caso de que no sea el usado para crearlo. Si es de fuego operando bajo destrucción y tu cuentas con tierra, tendrás que utilizar un atributo que alcance a simular sus efectos, como lo había mencionado anteriormente con reforzarlo lo suficiente para adquirir la potencia del normal." Paracelsus hizo una pausa antes de casi soltar una especie de suspiro. "Y mucho me temo que justamente por esa razón es que tienes tus dificultades utilizando dicha técnica."

Kiritsugu se mantenía de brazos cruzados, teniendo un presentimiento ya de que era lo que diría el alquimista. Shirou por su parte, ladeo un poco su cabeza hacia un costado.

"De acuerdo a lo que tu y tu padre me dicen, tu Elemento es Espada debido a que tu Origen se alineó con este. Tienes atributos alineados alrededor de algo muy poco usual que no encaja de ninguna forma en los Elementos mencionados." Comentó la Inteligencia Artificial mientras se detenía por un momento para poder explicar más a fondo. "Lo más remotamente cercano que se me ocurre es que me parece que en algunos sistemas orientales, como uno de Catay, el metal es considerado un elemento en conjunto a la madera, pero no me parece que sea suficiente. Al final del día todos estos están conectados de acuerdo a propiedades de sus contrapartes reales. El agua apaga al fuego, este es alimentado por el viento. La madera es cortada por el metal, pero este se oxida con el agua y es fundido por el fuego. ¿Una Espada? Mas que interactuar con ellos parece ser más una especie de derivado de todos, con lo que no puede encajar bien."

"¿Eso significa que...?" Shirou ya tenía un mal presentimiento al respecto.

"Al no tener conexiones naturales, es perfectamente natural que intentar emplear dicha taumaturgia que depende incluso si es sutilmente de un elemento como el Viento, termine con resultados así de pobres."

De no haber estado ya de rodillas en el suelo, Shirou hubiera caído a este en aquel instante tras aquella proclamación. Eso era lo único que faltaba, ¿no? Verdaderamente cuando no era un obstáculo, resultaba ser otro. Por una parte era la falta de información, por otra parte era una localización desconocida, luego un objetivo inalcanzable por falta de tiempo y finalmente, por falta de elemento. Casi parecía una magistral broma cósmica. ¿Al final sus esfuerzos si resultaban ser en vano?

"¿Es imposible entonces?" Preguntó, con una voz casi rota.

"No, jamás dije tal cosa." Casi recrimino Paracelsus en un tono algo más estricto. "No existe tal cosa como un absoluto. Que carezcas de un elemento así de poco ortodoxo no significa que eres incapaz de emplear taumaturgia alineada a otros, salvo algunos casos extremadamente específicos."

"¿Entonces cuál es el caso?" Interrogó Shirou.

"La única dificultad es la falta de precisión, algo que tiene solución." Respondió Paracelsus. "Sin embargo, he de advertir que hay un límite también de que tanta sería la mejora incluso con la mejor concentración del mundo en tan solo un punto. Aplica naturalmente a los normales, por supuesto; Alguien con un Elemento de Fuego no podría utilizar Viento al máximo potencial que alguien con este por mas que lo intente, los límites existen por una razón y hay puntos hasta donde la determinación se convierte en un capricho de lo más sutil para los que no acaban por entenderlo." El ojo que no se encontraba oculto detrás de su cabello se enfocó directamente en Shirou antes de guiñarlo de una manera un tanto más amable. "Tal caso no parece aplicar aquí."

"¿Y cual seria la forma de alcanzar una concentración asi de suficiente?" Pregunto Kiritsugu, súbitamente interesado por el tema tras haber permanecido en silencio hasta ese punto.

"No estoy seguro." Admitió la Inteligencia Artificial, entornando su ojo mientras se llevaba una mano a la barbilla a modo de imitar una expresión pensativa. "A pesar de tener conocimientos de teología, el no estar ordenado me impidió satisfacer mi curiosidad sobre los sacramentos y otras taumaturgias empleadas por la Iglesia, que es lo más cercano que podría llegar a usar para comparar con lo que mencionaste." Por la forma en la que mencionaba lo último, se notaba que Paracelsus tenía sus propias dudas al respecto.

"Lo mejor que podría aconsejarte seria que le preguntaras mas a tu instructor acerca de cómo se realiza la conexión a la fundación taumaturgia, a decir verdad." Finalmente declaró tras soltar su mentón. "Eso y seguir sus instrucciones, aunque tengo una sospecha de que existe una solución más sencilla, que no puedo ver ahora, hmmm. Quizás es una bendición el que me haya liberado de buena parte de los archivos que implante en tu Cresta, Shirou… Quizás el espacio libre aumente ligeramente mi nivel y me permita encontrar algo que te sirva, pero por el momento solo tengo por ofrecer lo que ya mencione, eso e intentar confiar el tema de tus atributos alineados a este."

Apenas la proyección del cristal fotónico terminó por disolverse, Shirou y Kiritsugu volvieron a intercambiar miradas, y soltar un suspiro mutuo. A ninguno de los dos le emocionaba la idea a decir verdad.

xXx

Residencia Yakou - Tokyo.

30 de Abril de 1997, 7: 44 PM…

"Es la cuarta vez que tenemos una audiencia y aún no he tenido la oportunidad de hablar con el heredero designado y futura cabeza de los Isemi, Masao-kun." Sentenció severamente Akane Yakou mientras entrelazaba ambas manos, dirigiéndole una mirada imperiosa al contrario que tomaba asiento del lado opuesto. Era una vista un tanto curiosa en aquella estancia que en cierto modo era como una mezcla de los dos; por una parte, la usanza tradicional japonesa quedaba mas que marcada en las paredes y los diversos ornamentos presentes, mientras que por el otro alrededor de tres sillones de un negro palido ocupaban el centro en conjunto con una mesa color ocre sin ninguna caracteristica particular. Ojos grises que denotaban amplias décadas de sabiduría y experiencia en conjunto con la afilada marca de la inflexibilidad se enfrentaron a unos color miel mucho más jóvenes, que no se acobardaron ante la vista.

Masao Isemi iba ataviado con un chaleco beige sobre una camiseta gris. Normalmente dejaba que su cabello, conformado por flequillos un tanto divididos permaneciera suelto y libre a menos de que tuviera que confinarlo dentro de un gorro médico, pero en vista de la reunión que se avecinaba, el castaño optó por emplear el peine después de tanto tiempo teniendole cierto repudio.

"¿Hasta cuándo serás el único representante de tu Clan?" Interrogó la mujer, cosa que causó que el hombre tuviera que reprimir un suspiro a la par que llevaba la palma de su mano derecha hasta la altura de los ojos a modo de un gesto exasperado... Aunque también como un excelente camuflaje para ocultar que había puesto los ojos en blanco.

"Hasta que la salud de nuestro heredero designado se encuentre lo suficientemente estable como para salir del cuarto en el que se encuentra confinado; mucho menos para tomar un rol más activo en los asuntos de los Isemi." Respondió Masao con algo que probablemente alguien más ingenuo podría confundir con paciencia. Akane ignoro aquello, entornando los ojos.

'Las señales están ahí.' Pensó, con los engranajes en su mente comenzando a girar para acelerar la venida de la conclusión a la que estaba llegando. El marcado por el patriarca anterior siendo alineado de la base de su legítimo poder, quedando esta en manos de un pariente cercano que se encarga de manejar poco a poco todo de tal manera que se vuelve indispensable. En eso, el heredero termina por ser la víctima de un trágico incidente donde al final quien termina ganando es el regente, obteniendo así para su propia estirpe el control del clan y la línea de sucesión. Los Asakami que se están pudriendo en el Yomi naturalmente han de maldecir a los Asagami, siendo el ejemplo más contemporáneo.'

Una maniobra clásica y difícilmente oriunda de las familias grandes versadas en la taumaturgia del país o de plano, las conectadas con lo esotérico. No era raro que clanes enteros sucumbieran a pequeñas guerras dentro de sus propios integrantes a causa de envidia u hombres buscando aprovecharse de la debilidad de quien había terminado por obtener las riendas de mando.

'Y si tal cosa ocurre con los Isemi lo más inteligente sería tener bajo nuestra custodia a su heredero designado antes de que comience un baño de sangre. Ganen los que le apoyan o los que buscan reemplazarlo, con solo tenerlo es motivo para que mantenga su posición y se convierta eventualmente en la nueva cabeza de su clan. Los recursos que tienen a su disposición no son algo que se debe menospreciar.' La anciana permitió que tales pensamientos florecieran en su mente antes de ser brutalmente aplastados de cuajo. Sin embargo tal escenario no viene sin sus consecuencias. Un conflicto entre los Isemi atraerá inevitablemente la atención de sus amos, los Reiroukan y sus compañeros vasallos que son los Sajyou. Aun si logramos silenciar a Masao y sus cohortes que están enterados de nuestro pequeño canal, las probabilidades de que la esposa de Saitou y del imbécil de Hiroki no logren descubrir la conspiración son extremadamente bajas.'

Y si aquello llegaba a ocurrir, terminaria en un desastre peor para los Yakou. Fuerte evidencia de una de las familias afiliadas al Buró buscando sabotear la autoridad de la que representaba a la Asociación en todo el país no sería algo que se pudiera ocultar bajo una alfombra. Ninguna de las tres familias que mantenian la supremacía sobre el Buro levantarian un dedo en ayuda y se encargarian de que sus vasallos y subordinados repitiera el ejemplo. Los Ryougi probablemente podrían ser convencidos de ponerse del lado de los Yakou si uno contaba en su estricto sentido del honor por los lazos sanguíneos entre ambos clanes, pero era dudoso viendo que su influencia en el mundo de la taumaturgia era apenas una sombra de lo que fue en tiempos de antaño.

"¿Su condición es realmente tan grave?" No haría nada bien permanecer en silencio, además de que planeaba aprovechar la conversación para poder satisfacer algo de su curiosidad personal.

"Arou tuvo la desgracia de nacer con una enfermedad bastante horrenda que se vuelve cada días mas difícil de tratar." Admitió Masao, quien había retirado ya su palma de su rostro y lucía casi hasta agotado por mencionar el tema. "Misma enfermedad que terminó por matar a sus hermanos poco tiempo antes, lo que le convirtió en el candidato. Mi tío, Shizuri, esperaba que tras haberse probado lo suficientemente fuerte como para haberlos superado, poseía la aptitud para manejar la Cresta de los Isemi."

Masao recordaba bien el momento en el que la decisión había sido tomada. Estaría mintiendo si dijera que no se había sentido optimista al respecto. "Sin embargo..."

No hizo ademán de continuar, no era necesario y Akane lo sabía. Era difícil encontrar a alguna familia que no hubiera escuchado acerca de la tragedia del Clan Isemi tres años atrás. Un incidente que se había cobrado la vida de múltiples de sus miembros, incluidos su viejo patriarca mientras que su heredero había sobrevivido de puro milagro. Pocos tenían el valor de señalar lo terriblemente irónico que en casi paralelo a dicha calamidad, el Administrador de Tokyo y cabeza de los Reiroukan había encontrado su final también en un torneo a muerte del otro lado del país. De la triada, parecía que solo los Sajyou habían escapado de la desgracia si uno ignoraba el hecho de que la esposa de la actual cabeza había perecido de un infarto fulminante tiempo atrás.

"Los Yakou extendemos nuestros mejores deseos para la salud del heredero de los Isemi." Ofreció la mujer, antes de añadir. "Y una vez que nuestros objetivos hayan sido completados, nos encargaremos de que su recuperación pronta se convierta en una realidad."

"Ojala sea así. Mis agradecimientos, Akane-dono." Respondió Masao con una leve inclinación de cabeza. Apenas la lazo, realizó una pregunta propia. "Aprovechando el tema. ¿Yukinobu-san se ha logrado recuperar desde la última intervención que le realizamos?"

"Afortunadamente, mi hijo no experimenta ninguna dolencia adicional." Le informo Akane, recordando el estado de Yukinobu. "Estará pasando un par de meses visitando a su hermano Genma en las montañas. Tener de cerca energia ambiental de sobra y en un sitio conocido por su discresion le hara bien para aclimatizarse al Cofre Negro."

"No podria estar mas de acuerdo." Asintió Masao ante lo que había escuchado. "Y me parece más un alivio que pudiéramos obtener los suficientes cristales de mana para poder tenerlo estabilizado a pesar de la muerte de Kaburagi."

"Que falleciera terminó favoreciendonos más a los dos al final." Resoplo la anciana. "Obtuvimos rápidamente lo que necesitábamos y algo más. Si hay algo que lamentar es que su lista de contactos era bastante útil."

"Sin embargo, si lo que nos dijo este señor es cierto..." Intento hablar Masao antes de que el sonido de alguien golpeando la superficie de madera aledaña a la puerta de la habitación le interrumpiera.

"¿Si?" Preguntó Akane.

"Yakou-sama. El hombre del que nos habló se encuentra aquí." Informo quien estaba apostado de guardia. "¿Le permito la entrada?"

"Adelante." Le ordeno la mujer. Y al cabo de unos segundos, alguien más entraba a la estancia a hacerles compañía. Apenas los ojos de Akane pudieron apreciar su apariencia, tuvo que reprimir el impulso por entornarlos. Era un hombre joven que dificilmente veia cerca que su tercera decada de vida terminara; los rasgos mas prominentes que tenia lo delataba como alguien del continente mas que de las islas, y aquello era acentuado por el largo cabello de un color negro verduzco cuya extraordinaria longitud estaba recogida en una coleta que se extendia hasta buena parte de su espalda, teniendo un par de flequillos rebeldes franqueando su rostro un tanto amarillento, teniendo ojos del color del jade mas palido y una expresion bastante confiada. Aun con la indumentaria casual que llevaba, la musculatura bastante delineada en su figura que podría engañarse como delgada lo delataba como un peleador.

Este no era una comadreja como Kaburagi; todo de él apuntaba que pertenecía a una clase de criminal más sofisticada y sobre todo, peligrosa. Akane no necesitaba ni mirar a su contraparte de los Isemi para saber que compartía su misma impresión.

"Siento la tardanza, Yakou-san, Isemi-san." Se disculpó el recién llegado, antes de sonreír abiertamente mientras tomaba asiento en el último sillón. "Wu Yi, a su servicio. ¿Les parece si podemos iniciar?"


A/N: Demasiada info-dump en este capítulo. Es necesario, lo siento. Podría discutir sobre muchas cosas aquí, pero llevo aproximadamente unas 12 horas sentado en mi monitor trabajando en esto tras subsistir con alcohol y pan duro. Así que mejor me voy a enfocar en ciertos puntos:

En la Wiki inglesa de Type-Moon, en la página de Elementos había un "fanon" bastante popular desde hace años (Que retiraron en 2020 aprox). Este explicaba algo más a fondo las propiedades de los elementos vistos en taumaturgia por medio de principios asociados a estos. Son los mismos que Paracelsus menciona en su escena. Personalmente, siempre me gustó como estaba argumentado eso, así que me lo agarré.

Canónicamente, la descripción sobre Shirou y sus atributos alineados reza lo siguiente: "No puede utilizar taumaturgia bajo elementos clásicos con precisión." No es que le sea imposible ejecutar otra cosa que no sea Transmutación Material. Eso es algo que si bien se podría solucionar de una forma u otra, tampoco hay que ignorarlo o exagerarlo. Ya verán como va por mi cuenta.

Kazuhito Sakagami. A estas alturas ya deberían de haberse acostumbrado a que manipule las edades de múltiples personajes del Nasuverse para ajustarlos mejor a esta línea temporal, así que pueden darle la bienvenida a este. Siempre tuve planeado introducirlo en uno de estos arcos, pero que fuese en un rol antagónico menor fue más una sorpresa. Si bien había tenido planeado darle una rival ya a Shirou por estos arcos, supuse que no estaría mal aumentar un poquito el número.

Como dije. Quisiera hablar de más cosas, pero siento que me muero aquí, así que lo dejo por ahora. Para el siguiente capítulo, Shirou & Kerry tendrán que afrontar ciertas cosas, mientras que los otros jugadores de la partida se mueven por ahí.

A este arco le quedan aún seis capítulos. Santa madre de dios.

- Melqart 18/03/23