Real

A veces uno puede sentir cuando la vida está a punto de cambiar, son pequeñas pulsaciones que te dicen que algo irá de forma diferente de ahora en adelante, a veces son grandes, como la visión de una ciudad entera cayendose a pedazos por un terremoto, que antecede la muerte de miles de personas por causa de un tsunami; a veces son cosas que no se presumen desde antes, como una simple llamada de recursos humanos para despedirte de un trabajo del que solo una persona se puede mantener.

A veces, es tan sencillo como otra vida que de pronto comienza a existir, ¿No?

Todas esas veces que lo hiciero... el instinto humano, el instinto sexual, está hecho para dar ese mismo resultado, esa misma noticia que ella tenía ahora en sus manos, de no existir ese resultado final, ese último motivo de hacer el amor, entonces se le considera abominación. ¿No es eso lo que ellos dos hacían? ¿No es eso lo que de ellos dos surgiría?

Hanako trató de no mirarlo, su mente aun seguía sujeta a ese último escalón antes del salto a la realidad, antes de enfrentarse a lo que de verdad quería decir esa prueba de embarazo con sus inanimdas dos lineas negras de resultado positivo.

Solo le quedaba reir un poco... no podía creerlo, realmente, esa pequeña prueba de embarazo positivo no podía se el absoluto equivalente a un ser humano creciendo en su interior... Hizo los cálculos, de seguro tendría unas cuatro o cinco semanas, algo tan pequeño ¿Realmente es humano ya?

Tocó su vientre... pensó en lo que crecía por ahí, pensaba en lo que había hecho para producirlo, cómo en todas esas situacioes se encontraba oculto el deseo de poder tener un bebé de su propio "padre".

Era la hora de decirlo todo... de que las cosas se supieran... ¿No?

Era tan claro que no tenía ni la menor idea de que hacer. Apenas estaba en la secundaria, apenas había comenzado con sus clases de violín avanzado, apenas había sido elegida como candidata para ser representante de la clase, y ahora no podía dejar de pensar en lo que ocurriría de aquí a nueve meses... Solo podía imaginarse con su panza enorme yendo a las clases de natación...

¿Un horror o una bendición? No deseaba decantarse por ninguna de las dos... lo sentía más bien como una nueva responsabilidad, y en todo eso, en todo el mundo entero de un nuevo ser que se le vendría encima... no se sentía sola.

Solo quería que Len se enterara, quería escucharlo a él saber de la noticia, quería poder escudarse tras de él y que le hiciera sentir que las cosas estarían bien... Sin duda alguna era toda una niña.

Guardó la prueba con mucho cuidado de que no se viera para nada. Salió del cuarto de baño, yendo rápidamente a su habitación, curzándose en el camino con su madre, Rin, la cual la miró con algo de sospecha. Todas las veces que pudo llevar bolsillos más grandes, y justamente esa vez decidió salir con ese short en donde no podía ocultar nada, solo tapó la prueba con su puño.

-¿Que llevas ahí? -le dijo Rin mirádola extrañada de que algo que llevara fuera tan importante.

-Solo un calibrador de notas -dijo ella desviando la atención, pasando de ella con tanta velocidad como podía.

No quería que nadie se enterara del asunto... mucho menos ella, no especificamente ella.

Entró en su habitación y se tranquilizó. Tenía que planear la forma de decircelo a Len. Quizá enseñandole la prueba directamente... no, era demasiado arriesgado que Haru o Rin la vieran, ¿Tal vez si le mandaba una foto? No... pensaría que es una broma tonta... además de que tan solo tener la prueba ya era peligroso. Decidió que no la dejaría ni un poco, se puso una caqueta y la gurdó bien dentro de uno de los bolsillos internos.

Salió del cuarto y al llegar a la sala solo encontró a Haru bebiendo, como siempre, de uno de los vasos de vidrio caro que su padre había recibido de regalo el día de su boda.

-Hola, Hanako -dijo él mientras que se ponía a leer uno de sus libros de medicina.

-Hola, Haru, ¿otra vez divirtiendote? -preguntó de forma sarcástica.

-Bastante, nada más divertido que cultivarse -dijo él mientras que ella se sentaba.

Hanako todavía se sentía vulnerable ante su hermano, aunque en menor medida a como lo hacía con Rin. A veces se peleaban de formas verbales, pero en ese caso, quizá por toda la conmoción, ahora se veía más debil como para empezar eso. De todos modos podría esperar a que llegara su padre. Quizá ver un poco de televisión o jugar con su nintendo, alguna de esas cosas podría ser lo suficientemente buena... Tenía que ser justamente uno de esos días en los que Len salía hasta tarde, ¿Verdad? De seguro tomaría el metro, ese día no había sacado el auto, quizá treinta minutos, una hora...

-¡Niña! -le gritó Rin, pues ya había estado tratando de hablarle desde hace mucho tiempo.

-¡Eh! -dijo Hanako mientras salía de su mente en donde se había aislado del mundo exterior-. Lo siento...estaba distraída.

-Ya lo creo -dijo Rin actuando de forma inquisitiva, sentándose al lado de su hija-.Tú, pequeña, has estado muy rara últimamente, casi como si hubieras visto a un muerto volver a la vida -la miró directo a los ojos.

Hanako desvió la mirada, casi de forma intensional. Desde que había empezado su relación con Len, las dos se habían vuelto mucho más distantes de lo que ya lo eran en el pasado, es decir... resultaría lógico, considerando que ahora son rivales de amor.

-No me pasa nada... solo estaba pensando un poco -dijo ella mietras que miraba que Haru también la observaba con esa misma mirada inquisitiva-. ¿Qué les pasa de repente?

-Usas ropa distinta a la que normalmente usas -dijo Haru.

-Oh claro, porque tu siempre te fijas en mi ropa, ¿Verdad? -dijo ella como si le estuviera acusando de algo.

-Y aparte de eso... no estás saltando por ahí diciendo alguna de tus tonterías con tu gran sonrisa -dijo Rin, comenzando a hartarse-. ni tampoco estás mandando mensajes o escribiendo cartitas para tu "amorcito" -añadió con molestia.

-Bueno, eso es algo que solo a mi me interesa, ¿No crees? -dijo de pronto Hanako, mostrándose más desafiante.

-Hay algo muy raro en ella, sin duda alguna -dijo Haru mientras la miraba, como si por saber del cuerpo humano con todos sus libros y estudios fuera a hacrlo una clase de vidente-. Creo que... ya lo sé... ¿Len y tu rompieron?

-¡Por supuesto que no! -reclamó Hanako mientras que tomaba de la mano prueba de manera instintiva denro de su bosillo, como si desearan separarla de Len... tal vez de verdad lo deseaban.

-Entonces es otra cosa... algo terrible, ¿Verdad? -dijo Rin acercándosele más aun, mirándola de forma despectiva, tratando de averiguar lo que era, más por un intranquilo deseo de morbo que cualquier otra cosa.

-No tengo nada terrible... si me hubiera pasado algo terrible ustedes ya lo sabrían -dijo mientras que miraba a los ojos de su madre y de su hermano.

Ahora se sentía acorralada, miró a un lado y la puerta seguía cerrada, su padre no llegaba. Finalmente, Rin, siendo tan aresiva como antes, no se iba a dejar que la cordialidad o la privacidad le detuvieran de conocer ese asunto, así que metió su mano a la chaqueta de Hanako y sacó la prueba.

-¡Espera, no! -dijo ella tratando de lanzarse por el pequeño aparato, pero su madre la detuvo.

No hace falta de ver la cara de horror y de disgusto que comenzó a formarse en Rin, incluso su sola expresión pareció haberla hecho perder más de de diez años de su vida. Haru no participó en aquella charada con su madre, pero miraba ese aparato, él no era tan sencillo.

-Dime que esto no es verdad... -dijo Rin de pronto.

-Es solo una prueba básica... -dijo ella con cuidado de no tocar ninguna fibra sensible-. Aun no sé si sea...

-¡No puede ser! -dijo Rin, en su mente trataba de maquinar la manera en la que las cosas podrían haber pasado pero no dejaba de contemplar a Len como el autor de aquel acto.

-No es lo que parece, él no abusó de mi ni nada -dijo ella tratando de anteponerse, empezando a sentir el terrible nudo en la boca del estómago.

-¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Él no tenía ningún derecho a tocarte de ninguna manera, ¿no era su estúpido acuerdo de porquería?! -le gritó ella mientras se levantaba histérica.

Haru se quedó sentado, suspirando mientras que trataba de procesar las cosas. De alguna manera le parecía más lógico que Hanako simplemente hubiera salido con otro chico antes que hubiera tenido sexo con su hija... con su querida hija, eso arruinaba todos sus planes de vida.

-Por favor... no es como si ustedes no hubieran hecho eso mismo casi a mi misma edad... -se defendió Hanako-. Ustedes fueron irresponsables cuando pudieron...

Pero Hanako dejó de hablar cuando su madre se acercó peligrosamente a ella como si quisiera golpearla.

-Eso no te da derecho a haberte robado a mi hombre... -dijo Rin, finalmente dejando salir lo que pensaba-. Pareciera que ese era tu maldito cometido al llegar a este mundo.

Hanako trataba de contenerse, su cara estaba ahora roja, pese a ser más bajita que Rin, gritaba con casi la misma fuerza.

-¿Cómo puedes ser tan hipócrita? ¡En especial con todo lo que has hecho!

Pero antes de que Rin pudiera decir algo más, la puerta se abrió, era Len, como no podía ser de otra manera, entrando apresurado al escuchar los gritos. Hanako se sintió con tanto miedo en ese mismo momento, pero Len la miró, tranquilizándola con la mirada con la que siempre la cuidaba de los abusoso tontos y malintencionados de Rin.

-¿Qué está pasando? -dijo él.

-¡Dímelo tú! -dijo Haru al momento de lanzarse contra Len, moviendolo de su posición y golpeandolo contra la pared, derrumbando mesas, floreros y cuadros de alrededor.

-¡Papá! -Hanako trató de detenerlos pero no era posible.

-¡¿Quieres explicarme que es esto?! -dijo Haru mientras sostenía la prueb de embarazo en su mano, pegándola contra la cara de Len.

-Eso... es... -claro que Len podría haber pensado en muchas otras cosas, pero ahora... ver eso y con semejante reacción... todo se haía descubierto-. Hanako... tú...

-Perdóname... creo que fue un descuido -dijo la pequeña comenzando a llorar mientras que Rin la sostenía.

-¡Maldito enfermo, ¿no pudiste esperar a que terminara su pubertad?! -preguntó Haru a Len mientras lo arremetía contra la pared.

Pero Len lo miró como si no supiera todavía de lo que hablaba, no se atrevía ni siquiera a dar una excusa, solo se mantenía tratando de evitar que su hijo lo estrangulara, pero a la vez como si estuviera a punto de entender por que podrían terminar así la cosa.

-Al principio pensaba que solo era un gusto... pero al final me alegró saber que realmente era porque me enamoré de ella, por más tonto y ridículo que suene... -se atrevió a decir, solo para después de eso ser sofocado de un golpe en el estómago por su hijo.

-¡Déjalo! -dijo Hanako, finalmente empujando a Rin y lanzándose a Haru para detenerlo y tratar de hacer que soltara a Len.

-¡Espero que disfrutes la carcel, maldito pedófilo violador incestuoso! -dijo ahora Rin-. No creas que vas a poder salirte de esta así como así.

-¡No! -gritó Hanako-. ¡Todo fue bajo mi consentimieto! -dijo ella como rogando.

-No puedes tener eso, eres solo una niña... -dijo Rin, contestándole.

-¡¿Y Haru no lo era cuando ustedes dos empezaron a tener sexo?! -dijo Hanako, completamente furiosa, ahora saliendo de sus casillas.

Len levantó la mirada, sus ojos eran de completa confusión, no podía ni siquiera comprender un poco de lo que acababa de decir.

-¿Ellos dos... hacian que? -preguntó sin poder creerlo.

-Lo siento... de verdad lo siento, papá... -dijo Hanako avergonzada-. Lamento que te tengas que enterar de esto de esa forma...

-¡¿Cómo te atreves a levantar falsos en contra de tu madre?! -dijo Rin, tratando de ocultar su sorpresa ante el hecho de haber sido descubierta.

Pero Haru no mentiría, él se mantuvo firme, ya no tenía punto mentir.

-¿Desde cuando lo has sabido? -dijo Haru, traicionando el contrato tácito de no decir nada que tenía con Rin.

-Siempre los vi tan juntos... desde que tengo memoria siempre has sido el concentido de mamá... -dijo Hanako mientras los miraba a los dos-. A los diez años luego de las clases de educación sexual, empecé a darme cuenta de eso, de sus abrazos, de sus toques, de sus desapariciones... mamá... eres pésima ocultando secretos en un celular...

Añadió para más atacr a Rin.

-¿Entonces... sabes que yo soy tu padre? -dijo Haru, todavía sin poder creerlo.

Len abrió sus ojos de par en par... de pronto toda la realidad se caía a su alrededor de la peor forma posible

-Era la únca conclusión lógica... además de que era obvia la razón por la cual me tratabas así... -dijo ella con desprecio-. Pero porqué yo querría a un padre que es un menitiroso, y un irresponsable... -le respondió.

-¡Planeaba darte una vida buena! -dijo Haru con enfado.

-¡¿Y eso que me importa?! -dijo ella con enfado-. ¿Cómo podían vivir sus vidas habiendo engañado a una persona tan buena como Len? Todos los días que los veía, que sabía que se iban a tener sexo, que lo hacían de forma descarada en la cama que él y mamá compartían... -ella comenzo a llorar, su padre parecía no poder responder, Rin estaba siendo incapaz de responder a todo eso.

-Tu no sabes nada de nuestra situación... -dijo Rin mientras que la observaba con desprecio, como si hubiera simplificado todo lo que sabía.

-Por eso yo quise ser su amante... su novia, me dolía tanto ver a Len... al hombre que consideraba como mi padre de verdad... ser maltratado por ustedes de esa manera... no me importaba si daba años de mi juventud, o si terminaría provocándome problemas... quería ser esa persona que él merecía por tanto horror -se acercó a Len y lo abrazó-. lo siento, papá... de verdad te amo... pero arruiné las cosas.

Pasaron unos momentos los dos abrazados mientras que Len continuaba sentado en el suelo, sujetando a su hija, la cual lo ayudó a ponerse de pie.

-Gracias... Hanako... -le dijo Len-. Pero no sé que puede quedar de mi... -sintió la conmoción de todas las cosas que le habían pasado, mirándola después, y lo que significaba la prueba de embarazo.

-Sigamos... por favor, papá, no te rindas... -le pidió Hanako, ayudándolo a levantarse.

-Espera un momento -dijo Rin, tratando de detener a Len-. Si te vas, todo el mundo va a saber lo que has estado haciendo con ella...

-Y todo el mundo sabrá de lo tuyo entonces... -dijo Len, respodiendo firmemente, siendo la primera y únia vez que encararía de esta manera a Rin-. ¿No es lindo vivir en una familia de traicioneros?

Dicho esto, salió por la misma puerta por la que entró, tomando a Hanako por la mano, y dejando a Haru y a Rin, solos.

Fin del capítulo 22-