Problemas

Desde el inicio del asunto, ninguno de ellos había podido dormir. Len solo se había movido a donde podía irse, es decir, a donde fuera recibido. Sus amigos era amigos de Rin, y por lo tanto de ellos no podía esperar ninguna clase de ayuda. Solo de uno, de hecho, una persona que conocía los fuciente para poder decir que desde el inicio, él lo podría ayudar, pero que le diria un rotundo, "te lo dije".

-Bueno, Len... jodiste las cosas tan bien... pareciera que buscaste la forma de molestar a la mayor cantidad de personas posibles -dijo Oliver, su viejo amigo.

Los dos ta eran hombres adultos, Oiver había perdido su apariencia de "shota" que le había durado durante tantos años, y ahora miraba a Len con su ojo tras una nube de humo de su tabaco inglés, un gusto heredado.

-Esa es la clase de cosas que uno espera escuchar de su abogado -dijo Len mientras le miraba.

Los dos se encontraban en la casa de este, una modesta construcción estilo inglés expropiada de algun católico en Nagasaki y que luego se había vendido a Oliver gracias a sus conexiones. Aunque era lo poco que le quedaba, su adicción al alcohol, un síntoma endémico del trabajador japonés, lo había hecho quedarse con el trabajo mínimo para sobrevivir.

-Bueno, no todos los abogados reciben a sus clientes con estos diciendo "me he follado a mi hija hasta embarazarla, ahora resulta que mi esposa, quien es mi hermana, me quiere acusar con la policía" -dijo él mientras Len trataba de hacer que callara la boca-. "Pero no te preocupes, que ella se folló primero a mi hijo y por lo tanto, esta muchacha no es mi hija, sino mi nieta/sobrina"

-Está bien, está bien, no tienes por qué ser tan explícito -dijo Len pidiendole que bajara la voz, pues Hanako se encontraba en la otra habitación-. al menos no te di tan malas noticias... siento que en este país, con los degenerados que hay, debiste haberte encontrado con algun otro caso similar.

-Oh, claro que me llegué a encontrar muchos degenerados en este país, como no tienes idea -señaló a su baso de vidrio fino donde tenía servido su scotch, que Len mismo le había regalado años atrás como muestra de agradecimiento en cierto asunto legal que tuvo que resolver-. pero al menos contigo puedo decirte: "te lo dije".

Len se quedó en silencio, esperando a ver si es que Hanako decía algo, temiendo que aquellos comentarios habían llegado hasta sus oídos, pero ella se mantuvo silenciosa, seguía recostada en el pequeño cuarto de la "sirvienta" que esa casa tenía como un aditamento. Casi no había comido nada, se encontraba todavía debil por la confrontación con su madre y con Haru, la pobre se mantenía expectante ante las noticias que pudieran surgir.

-Sabes, Len -dijo ahora Oliver-. pese a todo, puedo decir que eres un buen padre, muy a tu retorcida manera, pero lo eres, auque has roto todas las convencionalidades que harían a una persona un buen padre... de alguna manera lo sigues siendo.

-Gracias, Oliver -dijo Len.

-Y ahora que sabes que no soy tu enemigo -levantó las dos manos-. Quiero que sepas que, con todo esto, sigo teniendo my propio juicio moral... y que entiendas que... pese a nuestra amistad, te sigo juzgando en la medida en la que puedo hacerlo, no por ser un déspota que no quiera que nadie cometa ningún acto que yo considere "repobable" o algo así -exageró esa palabra con un ademán-. pero... hay un suelo, un límite inferior.

-Claro que lo hay... sigues teniendo escrúpulos, en tu medida, pero los tienes, por eso he venido contigo -dijo Len.

-Bien... entonces, no necesito que detalles demasiado, y ciertamente sabes que no quiero saber demasiado... -dijo Oliver sintiendo incomodidad, era visible en su mirada-. Pero de verdad.. me gustaría saber... ¿Por qué lo hiciste? ¿Cómo ves a Hanako ahora mismo? Y tal vez lo que más me causa conflicto... ¿Cómo pueden seguir con esa relación... sin que haya conflictos entre sus formas de verse mutuamente? Ya sabes... ¿En donde inicia la paternidad y en donde termina el noviazgo y el eros?

Len se lo pensó un poco, justamente hasta ese instante fue que le dió un segundo trago a su whisky, después de su primer trago con el que comprobó que era desagradable, y terminando con este siendo el último.

-No puedo hablar por ella, sin duda no podría decir nada por ella... -dijo Len de poco en poco-. Pero yo... por algún motivo siempre tuve la sensación de que ella no era mi hija, pero... era solo una sensación menor, un miedo irracional, por así decirlo... Rin se había apartado mucho de mi en esas temporadas hasta el punto en el que no podía recordar el día en el que tuvimos sexo para concebirla... al menos no sin usar condón -relató-. Pasaba tanto y tanto tiempo con Haru, y aunque yo sentía celos... ¿Qué podía hacer? Las madres japonesas son así a veces...

-¡Ja! si tan solo lo supieras -dijo Oliver-. Es un secreto a voces, pero toda la sociedad... su sociedad, está plagada de ese incesto que se pega en todas partes, con madres masturbando a sus hijos antes de los exámenes para aliviarles los nervios, y padres casándose con sus hijas si la madre moría, además de muchos matrimonios entre primos cercanos... algo "endémico" le llaman -agregó.

-Pero esos casos están tan perdidos... -dijo Len tratando de rebatir esa respuésta, sabiendo que no tenía mucho que decir-. Claro que sentía que Hanako no era mi hija, pero era tan... distante, no tenía prueba alguna de que Rin viera a un amante fuera, y la idea de que metiera a otro hombre estando Haru con ella en la casa era... -se dió cuenta del error que había cometido.

-Si somos sinceros... Nadie habría deseado pensar en esa posibilidad -dijo Oliver copadeciendose de él-. Solo de pensar estar en estar en tu lugar me hace que los pelos se me pongan de punta...

-Entonces... de alguna manera, tenía ese sentimiento de que las cosas no estaban bien... es decir, de que Hanako no era mi hija, y aunque al inicio era una incomodidad menor... con el tiempo la semilla de la duda plantada por esos primeros días empezó a germinar más y más... -relató mientras sus piraba-. hubo veces en las que sentía arranques fuertes de apatía contra ella, momentos en los que dudaba si es que valdría la pena seguir con todo ese matrimonio, ese engaño de que éramos una alegre y feliz familia, en los que solo dudaba en que hacer... pero entonces, algo pasó... -Se detuvo de hablar por unos momentos, mirando a Oliver sabíendo que Hanako podía escucharlo-. Hanako, su primera palabra fue: "papá"

Escuchó como su hija soltaba una pequeña risa del otro lado del muro y reía un poco por ese recuerdo, esa palabra era uno de los momentos más dulces en su vida.

-¿En serio? -dijo Oliver-.¿Por eso puedes perdonar una infidelidad?

-En ese momento no sabía siquiera si había infidelidad o no... pero escucharla decir so me hizo comprender algo: Ella no tenía la culpa de nada, incluso si Rin se había revolcado con otro de manera despreciable... esa niña pequeña que sostenía en mis brazos era libre de toda culpa, y ella, de todos modos, necesitaba a un padre, alguien que de verdad fuera capaz de poner su esfuerzo y sacrificarse por ella, alguien que estuviera dispuesto a amarla de forma incondicional y criarla como era debido.

Añadiendo esto, miraba sus manos mietras que Oliver tenía problemas para entenderlo.

-Un sacrificio muy desinteresado... demasiado diría yo, casi como si fuera algo masoquista -añadió su amigo.

-Pensaba más en algo "ascetista" como los monjes budistas que hacen peregrinaciones y se niegan a comer lo que mejor sabe -contestó Len-. Tal vez ese era mi razonamieto, como una clase de forma de ver la vida, como un estado kármico o algo parecido -trató de razonar-. Yo había hecho algo incorrecto, el asunto del incesto... tal vez era de esta manera en la que se me pagaba por todo lo malo que había cometido... pero aun así eso no quería decir que tuviera que devolver odio al mundo... esa niña pequeña no era culpable de nada, y si de esta traición yo podía hacer que surgiera algo hermoso, un apoyo y un amor desinteresado, entonces tal vez volvería al mundo un lugar mejor.

-Fue entonces que decidiste ser su padre -dijo Oliver, comenzando a entender.

-Así es... quería ser el mejor padre del mundo, y gracias al cielo, Hanako fue la mejor hija del mundo, un poco llorona de vez en cuando, y siempre enégica, aunque no bruta como lo era Rin, y más graciosa que ella... -Sonrió-. poco a poco, ya ni siquiera me importaron las dudas que me surgieron al inicio, ella era mi nena, mi bebé, mi hijita.

-Me encanta esto... es como una versión mejorada de Rin para ti -dijo Oliver riendose un rato-. Pero aun así... ¿Fue lo suficiente para que todo eso no importara?

-No lo creo... creo que fue parte de lo que ella misma hizo cuando se me declaró -dijo Len mientras se apoyaba de la mesa en un cierto momento-. Había muchas señas de que Rin me era infiel, pero yo no quería verlo... la más grande de todas era cómo ella no respondía a ninguno de mis avances románticos o sexuales... tuve que reprimir todo eso, culpándome a mi mismo por no ser lo suficientemente potente o atractivo para ella, que eso era lo que causaba todo esto -dijo él.

-Tiene sentido... en especial para tu edad -dijo Oliver-. Así que cuando llegó tu "hija" y empezó a insinuar esas cosas tu... -miró a Len con una mirada curiosa.

-No lo sé... tal vez ya había nacido con eso en mi mente... suena terrible porque Hanako era por completo mi hija hasta ese momento, incluso reforcé la idea de que lo era solo para evitar ceder ante ese deseo... -suspiró-. Pero creo que solo fue como un... incentivo de fetiche... -admitió avergonzado.

-Ok... soy tu abogado, así que te sugeriría no revelar ese hecho a nadie más... -dijo Oliver con confianza-. supongo que era algo mutuo, ¿Verdad?

-¡Si, todo era mutuo! -escucharon a Hanako gritar desde el otro cuarto-. A los dos nos gustaba eso... incluso si yo ya sabía que Len no era mi padre... no podía dejar de decirle así... -dijo antes de bajar la voz con un poco de pena.

-Bueno, sin duda es una Kagamine, tiene sus gustos raros -dijo Oliver-. pero bueno, eso nos deja con la situación actual... se enrollan, tienen sexo y fuera de cualquier forma de matrimonio... y ella, la cual es legalmente reconocida como tu hija... queda embarazada de ti -fue haciendo un tipo de lista mental.

-Si... creo que si... -dijo Len con una lamentación.

-Todo esto mientras ella es menor de edad todavía... -agregó Oliver.

-Es... cierto -admitió Len.

-Bueno, tienes suerte de estar en Japón... el país es muy laxo en esos asuntos... no tanto en todo lo que puede pasar si Rin pone una demanda en contra tuya...

-¿Que opciones tengo? -dijo Len rápidamente, no le interesaba saber lo que Rin tenía en contra de él.

-Bueno... tienes una carta en tu favor, y es que la querida Rin también comió de la fruta del mismo árbol que tú -dijo mientras repasaba lo que había ocurrido-. Siendo la fruta... ya sabes, tirarse a un hijo...

-Eso lo entendí, una referencia a la biblia -dijo Len mientras se molestaba.

-Bueno, siendo este el caso, Rin desea levantar esta demanda en contra tu persona con le esperanza de poder llevarte a la carcel... pero más que nada, para poder destruir tu reputación por completo -dijo en lo que se dedicaba a tirar la última ceniza de su pipa de tabaco inglés.

-Lo que creo que es peor en este país... -dijo Len.

-Exacto -confirmó su amigo-. Es algo sencillo, pero funcional: ella te acusará de violación y de corrupción de menores, y la prueba es el bebé que ahora está creciendo dentro de Hanako... y la única ventaja que tienes en contra de todo eso, es decir que tuviste relacioes con Hanako sino hasta después de que ella cumplió los trece años, que es a edad legal nacional y es usado por muchos para poder apelar y salir de ese problema...

-No me gusta tener que colocrme a ese nivel -dijo Len con cierto dolor, sabiendo la clase de personas que se metía con niñas y salían con esas excusas.

-Pero tendrás que hacerlo, de darse el caso -le replicó Oliver con justicia-. De resto, es intentar encontrar que Rin también cometió ese mismo pecado... ya lo sabes, ¿No? ¿Con pruebas reales?

-Claro que si... demostrar que ella también tuvo un romance con uno de nuestros hijos, sería lo que podríamos tener en su contra...

-Es un negocio sucio, pero básicamente las cosas se arreglarían a puerta cerrada: ella no dice que tu tuviste sexo con tu hija... tú no dices que ella tuvo sexo con su hijo... listo -dijo de esta manera como si fuera algo grandioso.

-No solo eso... -dijo ahora Hanako saliendo de detrás de la puerta-. Len... ella... -le sonaba raro decirle de esa manera-. Ella... cuenta mi fecha de nacimiento, y cuenta los meses que debieron pasar, creo que ella y Haru empezaron a tener relacione desde antes de que él tuviera trece años...

Len y Oliver la miraron con atención, comenzando a pensar en lo que eso podría significar.

-Bueno, tendríamos que considerar que, de hecho, ya han pasado más de trece años para eso, crear un verdadero caso contra eso sería complicado, pero tenemos la idea de que él es su verdadero hijo, mientras que contigo podemos añadir que, todo este tiempo, sabías que Hanako no era tu hija -argumentó Oliver.

-Bien... creo que añadir algunas cuantas cosas a la verdad no hará mal... -dijo Len.

-Pero espera un momento, porque he aqui la parte delicada del asunto -dijo Oliver-. esa será como nuestra... ruta de escape, pues de demostrar eso, tu podrías perder toda custodia y posibilidad de ver a Hanako, si es que Haru decide reclamar la potestad sobre su legítima hija.

-¡¿Qué?! -gritó Hanako-.

-Lo siento, pero el asunto de las custodias es muy problemático en este país, y aun no tienes la edad para definir si deseas irte a vivir con un novio tuyo o no -le contestó Oliver.

-Entonces podría escaparme de mi casa... tengo muchas amigas de mi edad que se han ido de sus casas solo para perderse y no hacer nada más que vivir de lo que consiguen prostituyéndose -dijo como si fuera algo por lo cual presumir.

-¿Eso es en serio? -dijo Len perturbado.

-Y a esas amigas no las buscan sus padres, por eso pueden hacer eso -dijo Oliver-. Te lo digo, todo esto se complicaría más, y no creo que Rin desee arriesgarse a algo como la mala publicidad que vendría con este asunto.

-No pensé que las cosas terminarían en pleitos legales... -musitó Len, sintiendose desafortunado por todo aquello que pasaba.

-Si, quien iba a pensar que tener relaciones sexuales con tu propia hermana tendría tan malos resultados... -bebió el resto del vaso y luego los miró a los ahora, tenemos que hacer un par de pruebas de paternidad, de todos en la familia, tomarles su ADN para que se descubra cómo todo ocurrió... desde ahí conseguiremos munición para poder combatir a Rin.


Algunas cuantas cosas más se dijeron, otras más pasaron desapercibidas, y al final, Oliver terminó tan borracho como siempre. Len se sentía mal por haber contribuído a eso, y se preguntaba cuanto tiempo más seguiría su amigo con ese estilo de vida antes de terminar aun peor.

En ese momento él se iba a quedar a dormir en la habitación de la sirvienta, misma en donde estaría Hanako. Los dos se apretaron en la misma pequeña cama mientras que se ponían a mirar al techo. Era la primera vez que podían hablar y conversar del asunto del embarazo.

-Sabes... realmete no siento que haya perdido nada -dijo de pronto Hanako, tomando la mano de Len-. Creo que... es lo más bonito que me ha pasado en la vida, realmente no quiero pensar en cómo sería empezar a tener una vida separada de ti...

-Lo sé... -dijo Len mientra la acercaba a si mismo-. Todo ha cambiado demasiado... no sé cómo es que todo se volvió de esta manera; de alguna forma pienso que todo esto estaba premeditado desde el momento en el que yo y tu madre nos juntamos.

-Pero ahora estamos aquí... creo que no es tan malo, porque yo pude nacer, y conocerte -dijo ella mientras miraba los ojos de su padre-. tal vez fue en un tiempo y en una forma incorrecta... pero lo hicimos... y ahora podemos estar juntos, y yo quiero criar a este bebé contigo.

-Hanako... -dijo Len abrazándola con mucho cariño-. De ahora en adelante... creo que ya no podré verte como una hija... serás ahora mi mujer...

-Desearía poder ser tu esposa... -dijo ella acercándose y besándole los labios-. Suena raro... pero ahora tendré que llamarte solo Len... me gusta como suena.

-También a mi, me gusta que me puedas decir así, lejos de todos los lazos que teníamos que nos separaron.

Después de eso, los dos siguieron besandose un poco, pero descansaron esa noche, sabrían que lo que vendría sería peor.

Fin del capítulo 23