(Este capitulo contiene descripciones explicitas de violencia, drogas, tortura y ligera descripción de actividad sexual, si no te sientes cómodo con todo eso no te sientas mal por saltarte el capitulo)


Dolor

Eso era lo único que podía sentir. Su mundo daba vueltas y apenas podía reconocer formas y sonidos en ese estado cercano a la inconsciencia.

*Un parpadeo*

Una silueta de un hombre, enojado, gritando algo hacia la bestia que lo había golpeado. La ira de la otra... ¿cosa? Parecía irradiar como un aura a su alrededor

Su sangre estaba manchando el suelo, podía sentir como esta salía lentamente de su cuerpo y humedecía su ropa.

Una mano brumosa cubre con cuidado una de sus heridas.

*Un parpadeo*

"Llévalo con el yakuza... ¡Si! ¡No me importa... sus malditos secuaces...! ¡Lo necesitamos vivo...!"

*Un parpadeo*

De los pocos momentos en los que pudo distinguir donde se encontraba logró reconocer un laboratorio junto a muchos instrumentos médicos y celdas de contención.

Celdas donde habían personas completamente deformadas llorando en el suelo, otras enloquecidas tratando de destruir la puerta.

Estaba siendo arrastrado por dos personas. Sus pies, que apenas sentía, colgaban flácidos sobre el suelo dejando un rastro de sangre y su cabeza estaba gacha por culpa de la gravedad.

Cruzaron una puerta y ahí la vio. Una niña pequeña atada a una camilla. Un hombre tocó su brazo y ella gritó de dolor, solo para desaparecer en una nube roja. Segundos después la niña se formó de la nada luciendo aterrada.

El ojo rojo de la niña se cruzó con los de él.

Dicen que los ojos son la ventana hacia el alma. Pues si eso es verdad, esa alma deseaba dejar de sufrir.

Una persona sacó a la niña de la silla y comenzó a llevarla fuera de la habitación.

Izuku levantó su mano intentando alcanzarla, la niña se dio cuenta y lo imitó, pero sus fuerzas cedieron nada más lo intentó y su brazo cayó, moviéndose de forma antinatural por el estado de sus huesos.

Ahora era su turno.

La mirada del hombre con la máscara se posó sobre él y luego, por un solo instante, vino el dolor más fuerte que sintió en su vida.

¿Y después?

Nada.


Los ojos de Midoriya se abrieron de golpe y de inmediato tomó una gran bocanada de aire intentando recuperar el aliento que no sabía que estaba conteniendo.

Sus sentidos estaban en alerta máxima. Estaba en un lugar desconocido, rodeado solo por oscuridad y lo último que recordaba era haber sido golpeado por un villano.

Ya no estaba malherido, el dolor que sentía luego de su pelea con muscular desapareció y un rápido vistazo a su pierna le permitió ver como su quemadura desapareció.

"Veo que despertaste", dijo una voz ominosa entre las sombras. "Bien, ahora podemos comenzar con nuestra charla"

"¿Charla? ¿Para eso me secuestraste, All for One?", preguntó Izuku con cautela, intentando tantear el terreno.

"¿Secuestrar? No. Considera esto una invitación"

"Sea lo que sea no estoy interesado", declaró Izuku inmediatamente poniéndose de pie, "Eres probablemente el peor villano de toda la historia aparte de que intentaste convertirme en uno de tus soldados"

"Oh... Dices todo eso, pero en el fondo ambos somos parecidos, Izuku Midoriya. Los dos queremos que este mundo sea mejor que antes. Ambos queremos que los quirks no sean motivo de discriminación, ambos queremos que la gente no sufra..."

"No puedes hablar en serio", dijo Izuku con incredulidad, "¿Estás diciendo que somos lo mismo? Tú, alguien que ha cometido asesinatos y crímenes de guerra durante estos últimos siglos, estas comparándote con un niño de 15 años? Además, tú torturas y matas gente para que te obedezcan, yo intento salvarlos. Dices que tienes objetivos nobles, pero tus métodos son de lo peor"

"¿Y los tuyos si son los correctos?", preguntó la voz confundiendo a Izuku, "¿Quien te dijo que lo que tú estás haciendo es lo correcto? ¿No te has puesto a pensar que a lo mejor tus acciones empeoran las cosas? ¿Que en tu ciego intento de querer ser un héroe estás atrayendo más atención hacia los quirkless haciendo que sean víctimas de acoso?"

"¡Eso no es cierto! ¡Yo nunca...!", un montón de archivos cayeron de la nada frente al chico.

"Léelos. Son todos los casos de homicidios de odio y suicidios de quirkless en las últimas semanas", Izuku revisó uno por uno los archivos y terminó horrorizado por lo que había dentro. "Si te unes a mí, podremos solucionar esto. Los quirkless vivirán en paz y ya nadie tendrá que pasar por eso"

Izuku arrugó una de las carpetas y la arrojó lejos. "¡No! ¡No pienso unirme a ti!", exclamó con furia, "¡Esto no son más que mentiras! ¿Cuál es tu punto? ¡¿Por qué estás tan interesado en mí?!"

La voz se quedó en silencio por unos segundos donde Izuku sintió como unas manos lo sujetaban por el hombro con fuerza.

"Intenté hacer esto por las buenas, pero da igual. Tú me perteneces y haré que me obedezcas, lo quieras o no...", la voz parecía acercarse un poco a Izuku por cada palabra que decía, "Ya saben que hacer"

Un repentino golpe en la nuca hizo que el chico cayera inerte al suelo. Nuevamente quedó inconsciente. Mientras su visión se oscurecía, notó la sonrisa siniestra de All for One brillando en la oscuridad y como esta se volvía más pronunciada hasta el punto de no parecer natural.

Cuando cayó inconsciente, la misma sensación de ingravidez le hizo darse cuenta que había vuelto al mismo espacio donde habló con Erste por primera vez.

"Lo siento", dijo la voz, apareciendo como una esfera de luz al lado del chico.

"No te disculpes, no hay nada que hubieras podido hacer", le respondió Izuku.

Erste se quedó en silencio durante unos segundos, el espacio de aquel lugar tembló un poco antes de que se detuviera. "Parece que acaban de llevarte a otro lado. Estarás aquí hasta que despiertes"

"Tienes alguna idea de donde me llevaron", preguntó Izuku dejándose llevar por la corriente mientras Erste lo seguía.

"Desgraciadamente no. No puedo ver nada si tu no lo haces"

"¿Qué crees que me espera cuando despierte?"

"¿Realmente quieres saberlo?", Izuku simplemente asintió. Podría ayudarle en el futuro. "All for One tiene el extraño gusto de jugar con su comida. Disfruta romperte desde adentro. Tu cuerpo o tu mente, le gusta descubrir cuál de los dos durará más. Luego, si lograste resistir todo, utiliza un quirk de borrado mental que te transforma en su títere"

"¿Cómo sabes todo eso?"

"...Fui uno de los agentes de All for One. Yo mismo hice algunas de aquellas tareas"

Izuku se percató que Erste no estaba siendo del todo sincero cuando dijo eso, pero no quería cruzar algún límite sin querer. Perder un aliado como él podría ser fatal.

"Ya estás despertando", señaló la voz, "Recuerda, All for One utilizará todo lo que pueda para romperte. Nunca dudes en lo que crees y en quienes amas"

Con esas últimas palabras, la luz de Erste se desvaneció y el cuerpo de Izuku fue jalado hacia abajo.

Un fuerte dolor de cabeza le hizo darse cuenta que volvió a estar consciente en el mundo de los vivos. Se sentía agotado, pero seguía estando completamente sano.

Con un poco de esfuerzo se logró sentar intentando investigar el lugar donde estaba.

"¡Midoriya!", gritó una voz y el chico sintió como algo se estrellaba contra él, "Me alegro tanto de que estés bien!"

"¿T-Tomoko?", preguntó confundido el chico llevándose una mano a la cabeza, "¿Q-Qué estás haciendo aquí?"

"Tampoco lo sé, Midoriya", respondió la mujer, "Un grupo de nomus me rodeó y me noquearon"

"Debemos encontrar una forma de escapar y avisar a los otros héroes", dijo el chico colocándose de pie con dificultad y acercándose a los barrotes que los mantenían encerrados.

"No he podido sentir a nadie con mi quirk hace horas... he estado contando desde que te trajeron", dijo la heroína señalando unas marcas hechas en su ropa.

"Ya veo... eso podría decir que estamos lejos de cualquier ciudad"

Antes de hacer nada tenía que tener una idea de donde se encontraban, por lo que Izuku puso todos sus sentidos a trabajar. Frente a su celda había un pasillo oscuro, sin ningún tipo de luz filtrándose o alguna clase de brisa.

Los barrotes eran sólidos, tal vez incluso más resistentes que su exoesqueleto y no había forma de que pudiera pasar entre ellos.

El lugar intentaba dar la apariencia de que era rústico, pero en realidad tenía mucha tecnología oculta. Era casi imperceptible, pero para alguien que investigó las tecnologías más alocadas para usarlas en su traje, Izuku logró distinguir un montón de medidas de seguridad de fuerza letal apuntando hacia ellos.

"Midoriya, alguien viene", ante el aviso de Ragdoll, Izuku se alejó de los barrotes y se quedó esperando.

Los pasos resonaban por todo el pasillo frente a ellos con un ruido metálico similar a unas cadenas acompañándolos. Una sensación ominosa les trajo escalofríos a ambos, era un miedo primitivo que les estaba incitando a huir.

Solo fueron unos pocos segundos para que un hombre vestido de cuero con un máscara en el rostro se parara frente a la puerta de la celda y señalara a Ragdoll.

"Ven", dijo con una voz baja y ronca.

Ambos se miraron por unos segundos antes de que la mujer obedeciera. El villano abrió la puerta y escoltó a Tomoko por el pasillo, dejando que solo el sonido de las cadenas que arrastraba le dieran vida al ambiente.

Midoriya se quedó sentado en el suelo esperando que alguna idea cruzara por su cabeza para poder escapar.

Los portales hacían que aquella celda pudiera estar en cualquier lugar del mundo, por lo que era poco probable que alguien fuera a buscarlos.

Tenían que salvarse ellos mismos.

No sabía cuánto tiempo pasó sentado en el suelo, analizando todo lo que tenía a su alrededor, pero el sonido de la puerta abriéndose y el de algo golpeando el suelo hizo que Izuku abriera los ojos de inmediato.

Ragdoll fue arrojada al suelo sin ninguna clase de cuidado por el villano de antes, que fijó su mirada en los ojos verdes de Midoriya por unos segundos antes de retirarse. El chico fue de inmediato al lado de la heroína y se percató que ella parecía estar en un trance.

"Me lo robó...", repetía la mujer una y otra vez.

Izuku no tenia que ser un genio para saber de que estaba hablando.

Rápidamente fue al lado de la mujer y le dio un abrazo mientras se quedaba mirando el final del pasillo con el ceño fruncido.

Estaba enojado y se lo haría saber a ese villano de mierda cuando lo vea.

Unos pasos más ligeros que los anteriores lo alertaron, completamente en guardia y dispuesto a proteger a Ragdoll, pero se quedó helado cuando vio quien era.

"¿Acaso estás siéndome infiel, Izu?", dijo la chica luego de abrir la puerta.

"¿T-Toru?", dijo Izuku incrédulo, dando unos pasos atrás mientras intentaba procesar lo que estaba viendo.

Lentamente, la figura de la chica se volvió visible para el ojo normal con una suave transición en su piel, Hagakure se pavoneó frente al peliverde sonriéndole de una forma anormal, trayendo un escalofrío al chico.

"¿Oh? ¿Sorprendido de verme aquí?", preguntó la chica acercando poco a poco su rostro al de Izuku. "Tengo que hacer unas cosas ahora, pero pronto podremos estar juntos y te prometo que tendremos un buen rato", luego de robarle un beso a la fuerza, Hagakure volvió a desaparecer por el pasillo.

Ambos héroes se quedaron en el suelo, completamente idos por lo que acababa de pasar.

No podía ser cierto.

Él la conocía. Sabía que no había ni un gramo de maldad en Toru como para que estuviera aliada con All for One, pero se había sentido muy real. No era una ilusión o algo que jugara con su mente.

Ella estaba ahí...

Dándose un golpe en la cara Izuku logró recuperar la compostura. Erste se lo había dicho, tenía que mantenerse fuerte y resistir hasta que tuvieran una oportunidad de escapar.

Sus ojos comenzaron a sentirse pesados de la nada. No había estado tan cansado hacía unos segundos, por lo que era extraño.

Dándose cuenta de lo que había pasado, Izuku intentó hacer algo para obligarse a quedarse despierto, pero no funcionó. "Esa... maldita...", pensó el chico recordando el sabor extraño de ese beso.


La sensación fría del agua lo despertó de inmediato. Estaba hiperventilandose y tardó unos segundos en volver a la normalidad.

Cuando intentó moverse para secar su rostro se percató que estaba colgado de unas cadenas que sostenían sus brazos y piernas con bastante fuerza.

"¿Disfrutaste tus sueños, Izu?", dijo Toru frente al peliverde con una sonrisa.

El chico solo se quedó en silencio, pero rápidamente se dio cuenta que fue una mala decisión, ya que un bisturí se clavó en su costado.

"Cuando haga una pregunta tú respondes. Esa es la base de una buena relación ¿no es así? La comunicación"

"Jodete", espetó el chico haciendo que la sonrisa de Hagakure creciera.

"No sería mejor que tú lo hicieras", dijo la chica tocando sus pechos y colocándolos cerca de la cara de Izuku para que éste los viera bien, pero él desvió la mirada. "Bah, que mojigato eres", dijo con decepción para luego desaparecer en la oscuridad que envolvía la habitación.

Izuku no volvió a escuchar otro sonido, por lo que asumió que se había quedado solo en esa habitación. Intentó mover sus extremidades pero estaba amarrado de una forma en la que no podía aplicar ninguna clase de fuerza para intentar liberarse.

Sin duda sabía lo que estaban haciendo.

Tenía que despejar su mente de todo lo que estaba pasando. Nada de lo que iba a pasar era real. Él lo sabía, no había forma de que Toru estuviera con All for One o la organización.

"¿Estás seguro de eso?", Izuku abrió los ojos de inmediato por culpa de la sorpresa. Frente a él estaba la silueta de un hombre que tenía en su mano unas chispas rojas revoloteando. "-Nada de esto es real- Te has estado diciendo eso a ti mismo. Solo son falsas esperanzas"

Las chispas rojas salieron disparadas hacia el cuerpo de Midoriya y el chico no pudo evitar que el alarido de dolor saliera de su boca. Fueron unos largos segundos los que pasaron antes de que las chispas dejarán de envolver al peliverde.

Su cabeza cayó y su cuerpo liberaba vapor. Toda la fuerza que tenía lo había abandonado luego de ese ataque, pero aun así le sonrió a su torturador. "¿Eso es lo mejor que...?", otro chispazo le hizo gritar otra vez.

"No seas arrogante, niño. Tu eres mi juguete ahora y voy a divertirme rompiéndote", otro grito de dolor resonó en el lugar haciendo que el torturador sonriera, "¿Lo sientes, verdad? Como tus nervios se sobrecalientan, como cada parte de tu cuerpo grita queriendo rendirse... Sigue así, sigue gritando para mi"

La percepción del tiempo para Izuku desapareció, minutos, horas, días... no sabia cuanto tiempo había estado soportando todo ese dolor. Toru y el otro sujeto intercambiaban lugares periódicamente para torturarlo e intentar sacarle información ademas de inyectarle un suero extraño.

Querían saber cuanto les había contado a los demás sobre la organización y cuanto descubrió en los laboratorios aparte de información sobre los héroes y sus compañeros. Desgraciadamente para ellos, Midoriya era un hueso duro de roer y no consiguieron nada.

Hagakure volvió a aparecer frente a él, pero esta vez traía una mesa rodante llena de diferentes herramientas y jeringuillas.

"Sabes, Izu, amo verte cuando sangras", dijo la chica haciéndole un corte empezando por el pecho hasta los abdominales dejando que la sangre cayera. "Como esa vez en el festival deportivo... ah, no sabes cuánto tuve que contenerme"

"Ahora... ¿por dónde debería empezar?", se preguntó la chica mientras inspeccionaba el estado de unos cuchillos. "¿Por estos abdominales que me vuelven loca... o tal vez por esta tierna carita de bebe?"

Una jeringa se clavó en la pierna de Izuku sobre una de las tantas heridas abiertas que tenía y el chico comenzó a sentirse ligero, como si fuera a salir volando de un suspiro. Toru se abalanzó sobre él hasta que ambos quedaron cara a cara y, luego de hacerle un pequeño corte en la mejilla, ella lamió la sangre que salió.

Soltando un gemido de placer, la chica usó una de sus manos para recorrer el cuerpo de Izuku y la otra para recorrer el suyo hasta llegar a su ingle. "Tan... aromática... tan sabrosa~", dijo la chica con una respiración pesada y su rostro sonrojado exudando excitación. "Eres... Delicioso, Izuku Midoriya"

"Di que me amas... tal y como lo hiciste en nuestra primer cita"

El peliverde estaba ido, sin saber lo que estaba pasando. Su mente no estaba en ningún lugar y a la vez en todas partes.

¿Qué estaba pasando?

Lo habían secuestrado ¿verdad?

¿Dónde estaba?

(No lo sabía. Estuvo intentando averiguarlo por horas).

¿Quién era esa mujer?

(Una villana)

Un leve recuerdo, un aroma, una figura

¿Su amada... o era su enemiga?

¿Co...Cómo era que se llamaba él?

¿Izuku...? Izuku Midoriya.

Su cuerpo estaba ardiendo. Algo se sentía muy (mal) bien.

Estaba (completamente fuera de lugar) exactamente donde pertenecía.

Este era su nuevo hogar (No debía estar ahí).

Pero el agarre de esa mujer era más fuerte que él en ese estado, con sus brazos cruzados detrás de su cuello. Podía sentir los labios de la mujer recorriendo la totalidad de su rostro y lentamente iban bajando, recorriendo su cuerpo junto a sus manos.

"¿Quién es la más hermosa? Dime a quien amas", preguntó entre cada beso, apenas pudiendo ser entendible.

"T...Tú", respondió el chico haciendo que la sonrisa de la chica se volviera más tétrica.

"¿Por quién vives?"

"Solo... para ti"

Hagakure se rió y acercó su rostro aún más. Izuku podía sentir su aliento en el rostro y como su respiración se agitaba. "Ahora... hazme al amor otra vez... doblegate ante mi y obedece todo lo que te diga"

Justo cuando la chica iba a comenzar a desabrochar los pantalones de Izuku, él se movió un poco llamando la atención de Toru.

"¿R-Recuerdas nuestra primera cita, cuando tu madre nos llevó?", preguntó el chico balbuceando.

"Ah... cómo podría olvidarlo~ Recorrimos todo el centro comercial"

"¿Y... la película que vimos? Era... mi favorita"

"All Might's Rumble 4, no paraste de hablar de la última pelea", dijo deteniendo su trabajo para acercarse a Izuku.

Ambos rostros se encontraban frente a frente. Con aquellas últimas palabras de la chica Izuku sonrió como un desquiciado, sorprendiendo a Toru, y luego procedió a darle un fuerte golpe con la cabeza haciendo que ella retrocediera unos pasos sosteniendo su ojo adolorida. El peliverde también se quejó por el dolor, pero no pudo evitar reírse a carcajadas.

"¡Hijo de puta!", espetó la joven con pura malicia y una voz que no correspondía a Hagakure. Casi pareciendo un animal salvaje.

"¡Ja! ¿Creíste... que tu disfraz podría engañarme?", dijo Izuku manteniendo su sonrisa a pesar de la droga. "Puede que... imites a Toru... pero no compartes sus recuerdos"

Un ojo de depredador color amarillo se filtró a través del disfraz, fijando su mirada en Izuku. La forma de Toru se disolvió en una masilla blanca, dejando la figura desnuda de la villana que alguna vez lo persiguió y mató a un hombre frente a él.

"Toga", dijo una voz nueva apareciendo de la nada, deteniendo el ataque inminente de la villana. "El Maestro te busca. Te recomendaría colocarte algo para estar más... presentable", dijo Kurogiri con desdén al ver a la chica.

"Ya nos volveremos a ver, Izu... y cobraré lo que es mío", dijo la villana saliendo de la habitación dando un portazo.

Kurogiri suspiró y volteó a ver a Miodriya que estaba luchando para mantener su cabeza erguida.

Esa mujer no sabía cómo contenerse. No entendía porqué tenía una obsesión con el chico, pero era repugnante.

Detestaba ver los resultados de un intento de lavado mental. Una técnica antigua, casi prehistórica en los tiempos en los que vivían. Perfeccionada por los años por el Maestro, tenían que romper por completo a una persona, tanto física como psicológicamente y luego usar diversos trucos para hipnotizar a la víctima.

Los resultados eran brutales y pocos sobreviven, pero aquellos que lo lograban, eran los agentes más leales y letales de la organización, llegando a realizar actos suicidas solo por que el Maestro lo ordenó.

Y Himiko Toga era una experta en ese procedimiento, llegando a disfrutarlo.

Kurogiri desconocía la fecha real de inclusión de Toga a las filas de la Organización, pero desde que él fue regresado a la vida ella ya estaba como una de las subordinadas de confianza del maestro.

Dejando que esos pensamientos se desvanecieran, y sacando una jeringa de un bolsillo de su chaleco con un contenido de color rojizo, el hombre de niebla le inyectó el suero a Izuku con cuidado de no hacerle mas daño.

"¿Por qué...?", preguntó Izuku arrastrando las palabras.

"Hay ciertos límites que no estoy dispuesto a cruzar... y ya no puedo mantener mi conciencia tranquila", respondió el villano. "Voy a ayudarte, pero necesito más tiempo. Tendrás que aguantar"

Izuku sonrió y levantó un pulgar, "Me siento de maravilla", dijo el chico, "Me las arreglare"

"Te llevaré a tu celda ahora. Será mejor que descanses porque Toga será aún peor después de esto"

"Vamos... se un poco más positivo, Cloud McCloudy", dijo el chico antes de quedar inconsciente.

Kurogiri negó, y sonrió detrás de la máscara de niebla que ocupaba. Sin duda las drogas lo afectaron.

Cuando llegó a la celda donde estaba Ragdoll, la mujer se asustó al ver el estado de Izuku. Manteniendo el papel, Kurogiri arrojó a Izuku al suelo, cerró la puerta y se fue de inmediato.

Tomoko se quedó sin saber exactamente qué hacer en ese momento. No podía pensar con claridad. En todos sus años como héroe profesional nunca vivió algo como eso...

Se había convertido en una inúti de un segundo a otro...

Volvió a abrazarse a sí misma cuando ese pensamiento intrusivo regresó, pero en ese momento tenía que preocuparse por Izuku. No por nada ella era la adulta del lugar.


"Izu... despierta cariño". Acompañando a la voz un par de bofetadas hicieron que el chico volviera en sus sentidos rápidamente y fue ahí cuando Midoriya se dio cuenta que volvía a estar atrapado en la misma posición que antes.

"¿Qué quieres ahora?", le preguntó a la villana, quien comenzó a sonreír como la loca que era.

"Nada importante... solo darte tu castigo por lo que hiciste", con el movimiento de una mano, una cortina salió volando dejando que Midoriya pudiera ver como Setsuna Tokage estaba atada a una camilla de hierro.

Su aspecto era horrible, igual o peor que el del propio Izuku.

"¡No te preocupes Tokage, todo va a estar bien!", exclamó el chico con una sonrisa adolorida intentando tranquilizar a la chica peliverde.

"¡¿Midoriya?! ¿Todo esto es por él? ¡Ni siquiera lo he visto más de 2 veces!", exclamó la chica hacia la villana, confundiendo a Izuku.

"¿Qué? Pero...". Al darse cuenta el peliverde miró con ira a Toga, que se había transformado en Tokage y que tenía una mano frotando acariciando la mejilla del chico. "Tú..."

"¡Ding, ding! Yo fue quien estuvo en el campamento y en todas esas reuniones de representantes en UA... fue muy aburrido, pero al menos pude verte, pastelito"

"Por favor... solo quiero irme a casa. ¡Dejaré UA, haré lo que sea pero déjame ir!", dijo Setsuna llorando sin parar. Toga retiró su mano de Izuku y se acercó a Setsuna, luego acarició el rostro de la chica con cariño, para después rodear lentamente a la chica hasta quedar en su espalda .

El sonido de carne rasgándose llamó la atención de ambos peliverdes, que lentamente bajaron la mirada para percatarse de la gran mancha roja que manchaba la ropa harapienta de la peliverde y el bulto que apareció en su torso. Antes de que ella pudiera gritar del dolor, Toga cortó la garganta de Setsuna con un movimiento que hizo que el corte fuera lo más irregular posible, lo que salpicó de sangre todo el lugar, incluido Izuku.

La pobre chica siguió moviéndose en agonía como un animal en un cruel matadero. Lo único que se podía escuchar en esa habitación era el gorgoteo aterrado que emanaba de la garganta sangrante de la chica en un intento de pedir ayuda. Sus ojos suplicantes se encontraron con los de Izuku por unos segundos. El brillo de las lágrimas, el terror en ellos, todo eso se grabó en la memoria del joven aspirante a héroe.

Toga soltó las amarras que sostenían a Setsuna para que cayera al piso. Ya en el suelo la villana se ensañó con la pobre chica, dando puñalada tras puñalada sin descanso. Izuku se quedó en shock cuando vio como Toga dejaba caer frente a él el cuerpo casi irreconocible de Tokage.

"¿Disfrutaste tu castigo? Así traté a tu noviecita cuando la encontré en el campamento", le dijo con un tono dulce utilizando la voz de la chica muerta, arrastrando un poco las palabras. "Esto es lo que pasará si no me obedeces. Encontraré, una por una, a todas las personas por las que alguna vez te preocupaste y las traeré aquí para que las veas morir. Y grabatelo bien... todo esto es culpa tuya"

Luego de una breve pausa para ver su obra, la mujer se llevó un dedo a su mentón en una postura pensativa, "Se me antojó un poco de sashimi...", dijo antes de comenzar a salir de la sala, "Adiosito, pastelito".

Toga salió del lugar dando paso a su otro torturador.

Izuku ni siquiera gritó en toda la tortura. Solo quedo ahí, quieto, sin reaccionar ante nada.

Otra vez alguien había muerto frente a él. Esta vez, no fue un completo desconocido, no, esta vez fue alguien que conocía. La amiga de Kendo, una compañera de UA...

Otra vez... había fallado

No cumplió su promesa. Ni siquiera tuvo oportunidad de hacer algo.

Él es un peligro, y nadie que esté junto a él estará a salvo mientras All for One y el Maestro estén sueltos


En un bar desconocido, Kurogiri estaba en silencio mirando como Tomura intentaba convencer a Katsuki Bakugo de unirse a sus filas sin ningún tipo de éxito.

El chico era inexperto, nada de lo que hacía tenía sentido y mucho menos el secuestro de Bakugo.

Toda la liga estaba frente al rubio, incluso Toga estaba haciendo uso otra vez de una de sus personas actuando como colegiala.

Esa mujer siempre traía un escalofrío al cuerpo de Kurogiri, perplejo por la habilidad de la villana. Mucho más sabiendo lo que ella era al otro lado de esa actuación. Cruel, vil, sádica y repulsa eran solo la superficie de la persona que era Himiko Toga en realidad.

"¡Ya les dije que me dejaran tranquilo, extras!", gritó el chico explosivo haciendo que Tomura gruñera como un perro y comenzara a rascarse el cuello.

"Ya, ya. Tranquilo Shiggy", dijo Toga dándole unos golpes en la espalda irritando aún más al villano. "Intentemoslo más tarde"

"Eso, Handjob, obedece como el perro que eres", dijo Bakugo con una sonrisa creída en el rostro.

"¿Alguien puede recordarme por que lo secuestramos?", preguntó Dabi luego de bostezar.

"Supuestamente, el chico sería un buen villano", contestó Compress, "Pero es bastante testarudo"

"Je, le doy un punto al chico por eso. Además ver a Handjob enojarse es un buen extra", dijo Dabi.

Bakugo se quedó viendo como los villanos se alejaban dejándolo solo otra vez. En su mente solo había un par de cosas en ese momento: Ira por haberse dejado capturar tan fácil y preocupación, ya que no sabía si los demás estaban bien.

"¿Que mierda me pasa...? ¿Desde cuándo me preocupan esas cosas?", se dijo en voz baja el chico mientras miraba al techo aburrido. "Ni se te ocurra hacer una estupidez, nerd"