Indicaciones Generales:

Narración.

—Diálogo—

«Pensamientos».

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

No apto para fans SasuSaku, NaruHina y NejiTen.

Género: Romance|Drama.

Clasificación: T|M

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenecen a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autora:No sé lo que ha sucedido después de la caída de la página hace un par de días, pero me ha borrado varios capítulos, tampoco me molesta porque me permite subir los más actuales que han sido reescritos y reeditados. No sé si alguien todavía me lee, pero, de antemano, gracias. Espero les gusten y los disfruten.


UNA ESPOSA PARA EL HOKAGE

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«Un matrimonio exitoso es un edificio que se debe construir claramente».

André Maurois.


¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!

Este día a las 3:00 pm, las mujeres solteras deberán presentarse en la Torre Hokage para la pre-selección a futura esposa de nuestro Rokudaime Hokage.

Las candidatas seleccionadas seguirán un protocolo que consistirá en una cita con Kakashi Hatake, por favor sean puntuales.

¡Suerte para todas, dattebayo!

Arrugó el volante hasta hacerlo una diminuta bola de papel y luego la convirtió en cenizas. La vena en su frente punzaba de manera alarmante y tenía los puños tan apretados que estaban blancos debajo de sus guantes.

¿Cómo llegaron a esto? ¡¿Cómo carajo no lo pensó?! ¡Tenía el sello de esos tres por todos lados!

—¡Shizune! —llamó con toda la tranquilidad de un toro embravecido antes de la corrida.

La pobre mujer entró tropezándose, esperando lo peor después de haber visto todos esos volantes por la calle.

—Dígame, Kakashi-san.

—Tráeme a Naruto, Sasuke y Sakura, por favor —añadió con tono sombrío.

A la mujer la recorrió un escalofrío que la impulsó a salir disparada, ese trío se había metido en un serio problema.

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Dos horas y muchas persecuciones después el trío diabólico estaba frente a él. Kakashi tenía la vista puesta en los tres, mantenía los brazos cruzados fuertemente sobre el pecho, no confiaba en sus intenciones y tampoco en su instinto. Porque lo primero en que pensó era en meterles un Chidori por el gaznate, pensamiento que resultaba impresionante, ya que con el único que había tenido ese deseo era Naruto.

De él se esperaba cualquier tontería, seguía manteniendo la idiotez como si se tratara de una reliquia, ¿pero Sasuke y Sakura? Definitivamente no, los consideraba más inteligentes.

—Pueden explicarme esto —tiró un volante arrugado sobre su escritorio.

Ese pobre vestigio de papel había sufrido su descontento, por decir lo menos. Roto, arrugado e ilegible. Los chicos supieron lo que era por el color chillón que habían escogido (obra de Naruto por supuesto) a qué se refería su antiguo sensei.

Palidecieron.

—¿Y bien?

Kakashi se obligó a relajarse, tenía demasiados problemas, ocupaciones y una pila de papeles que amenazaba con echársele encima si no empezaba a revisar carpetas. La pila de pergaminos estaba en el suelo al lado derecho de su escritorio, oculto de los ojos curiosos. También empezaban a acumularse.

Naruto, Sasuke y Sakura reconocieron con pesar que estaban en problemas.

—¡Fue idea de Naruto! —exclamó la única chica del antiguo equipo siete.

—¡Oye! —dijo él, dolido —. No fui el único, tú también estuviste de acuerdo. ¡Ay! —su amiga le había dado un golpe en la cabeza.

Kakashi miró a Sasuke, éste solo se encogió de hombros mientras metía las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

—Yo solo fui arrastrado a esto.

El Hokage reprimió su instinto por golpearse la frente con la palma de la mano, ¿en serio? ¿Esa era su defensa?

—¡Ya, ya, Sakura-chan! ¡Eso duele!

—Sakura, deja a Naruto, se volverá más idiota —interrumpió Kakashi con aire cansado el aporreo al pobre chico.

—¡Oiga! —gritó el otro indignado.

Sakura por el bien de preservar la paz (y también sus vidas), se detuvo. No quería terminar en una celda por hacer pública una situación que, se suponía, habían tratado de manera privada. Kakashi estaba cansado, molesto y estresado. El consejo lo presionaba y, ahora en esta posición, su plan de pasar desapercibido por el tiempo que tuviera que mantenerse ahí sentado firmando papeles se iba por el desagüe.

Cerró los ojos con la firme idea que ese dolor a un lado de su cráneo era una migraña. Hace algunos años le hubiese parecido atípico, no solía sufrir de dolores de cabeza, pero últimamente se estaban volviendo comunes por los efectos secundarios del Sharingan de Obito.

—¿Van a explicarme o tendré que averiguarlo por mis métodos? —dijo en voz baja y sombría, los chicos se estremecieron.

Kakashi Hatake no había llegado a ostentar el puesto de Hokage por obra de la casualidad. Claramente su nivel sobrepasaba al de cualquier shinobi promedio y, ellos eran fuertes, pero él lo era más. Solo los estúpidos se arriesgarían a enfrentarlo, menos por una cosilla.

¿En realidad era así de sencillo?

El trío se miró entre sí decidiendo quien sería el más adecuado para hablar. De entrada, no era Naruto, solo metería la pata y los mandaría hasta el fondo de la poza, de la cual ya luchaban por escapar con una explicación más o menos lógica.

—Supimos que el consejo busca una esposa para usted —titubeó Sakura.

Kakashi no parecía sorprendido, si hicieron todos esos volantes significaba que sabían de una conversación de carácter privado que rayaba en lo confidencial.

—Eso está claro — replicó él —. Lo que me gustaría saber es ¿cómo se enteraron?

—Eso es lo de menos — ella hizo un movimiento de mano restándole importancia, no entregaría a las personas que amablemente le brindaron esa información —. La cosa es que creemos que es injusto, no deberían obligarlo a contraer matrimonio, pero si no hay alternativa pues…

—Pensamos que, si te obligarán a casarte por lo menos que sea con alguien que te guste, o que por lo menos te agrade —terminó Sasuke al ver que su compañera solo se estaba enredando.

Tanto el agrado como el gusto, eran términos que se aplicaban a un innumerable listado de cosas. Incluyendo los animales y la comida. Para Kakashi no era suficiente, incluso la atracción debía ser muy fuerte para que él considerara a una mujer al momento de llevársela a la cama. Necesitaba más, mucho más que una simple atracción física. Necesitaba química, y una muy buena para su potencial pareja. De lo contrario, el matrimonio duraría menos que el tiempo que le tomó encontrar a la mujer 'adecuada'. Suspiró, el asunto era más complicado de lo que ellos imaginaban.

—Aprecio el detalle, pero…

—¡Vamos, Kakashi-sensei! —exclamó Sakura, frustrada —. Por lo menos inténtelo, no pierde nada con hacerlo.

Sí que perdía, su tiempo, su paciencia y sus ganas de seguir respirando.

—A menos que te creas incapaz —pinchó Sasuke, Kakashi levantó una ceja casi divertido por el intento.

—Nunca dije que lo fuera.

—¿Entonces?

El shinobi suspiró, si decía que no, los tendría a menudo en su oficina fastidiándolo. Ya tenía suficientes dolores de cabeza para agregar a esos tres a la lista, empeorando la situación. Si decía que sí, se sometería al martirio de las citas con interminables desconocidas, a perder el tiempo y terminar con innumerables jaquecas que lo incapacitarían por largas semanas. Por donde le viera estaba jodido.

¿En qué diablos se estaba metiendo? Que lo partiera un rayo por lo que iba a decir.

—No tienes nada que perder —Kakashi no estaba de acuerdo, pero al final asintió.

—De acuerdo, ustedes ganan.

El trío sonrió aliviado, con el pecho inflado de una mal llamada satisfacción. Después de todo estaban triunfando por encima de la lógica del Hokage, merecían sentir un poco de aire dentro de la cabeza que les inflara el ego. Por lo menos por unos minutos antes de esfumarse. Mejor irse a arriesgarse a que él cambiara de opinión.

Chicos listos, pensó.

—Debo estar loco… —murmuró para sí mismo.

—Jamás creí que lo escucharía, no de ti y no sobrio —dijo Itachi con un aire de gracia en su tono habitualmente serio, Kakashi volteó a la izquierda en su silla giratoria y le lanzó una mirada siniestra.

—¿Tú tienes algo que ver con esto?

—¿Por qué tendría algo que ver con esto? —Kakashi entornó la mirada y el Uchiha levantó las manos, inocente —. Acabo de regresar de una misión, ¿cómo podría involucrarme?

El hombre dejó caer su espalda contra el respaldo de la silla, cerró los ojos y se frotó la frente. Estaba a un pelo de volverse loco, literalmente.

—De todas formas, ¿por qué cediste?

Itachi saltó de la cornisa hacia adentro y tomó el asiento más cercano al escritorio, empezó a hojear con una de las carpetas apiladas.

—Estoy aburrido —dijo con un encogimiento de hombros —. Si sigo un minuto más en esta silla terminaré con sarpullido —se quejó, el Uchiha esbozó una sonrisa burlona.

—Dudo que sea una excusa para salir de la rutina.

Kakashi se sintió insultado.

—¿Y tú qué? Estás en un escuadrón especial ANBU, te vas por semanas —espetó —. Yo me quedo aquí, con un montón de árboles talados en forma de carpetas y un consejo remilgoso al que le gusta fastidiarme, hasta por lo que no les corresponde.

Esta vez Itachi no pudo evitar reír un poco de la desdicha de su antiguo compañero de escuadrón.

—Además, estoy harto que me llamen a reuniones para seguir tratando este asunto de la boda, son inaguantables. Mato dos pájaros de un tiro.

—Si lo que pretendes es aplacarlos… —pausó el shinobi jugando con una hoja suelta —. Dudo mucho que esta sea la manera.

Kakashi se encogió de hombros otra vez.

—No es mi culpa. Diferente método, mismo objetivo.

—Este no es un método.

—¿Me vas a ayudar o te vas a poner fastidioso? —bramó irritado.

Itachi rio de nuevo, divertido con la idea del espectáculo que se aproximaba y del cual reservaría un lugar en primera fila.

Era así o dejaba de llamarse Itachi Uchiha.