Indicaciones Generales:

Narración.

—Diálogo—

«Pensamientos».

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

No apto para fans SasuSaku, NaruHina y NejiTen.

Género: Romance|Drama.

Clasificación: T|M

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenecen a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autora: Reescrito, reeditado.


2

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«Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer».

Groucho Marx.


Pensándolo mejor, ¿por qué siempre era él?

—Alguien me explica ¿por qué soy siempre yo quien paga los platos rotos en cada plan que organizamos? —preguntó Naruto rascándose la mejilla —. Lo que es peor, en este ni siquiera participe yo, ¡fueron ustedes! —señaló a Sasuke y Sakura.

El dúo se miró entre sí, luego a Naruto y se miraron de nuevo.

—Es mejor tu pellejo que el nuestro —replicó Sasuke quitado de la pena, su compañero abrió la boca, incrédulo.

—Para que enemigos si tengo estos amigos…

—Además, la idea fue tuya.

Naruto entrecerró sus ojos, ah no, esta vez no lo harían responsable.

—Puede que la mayor parte del tiempo me comporte como un idiota, Sasuke, pero no soy tan idiota y esto —señaló con un movimiento de manos a todos los volantes en el suelo —, no salió de mí. ¡Fue tu idea y me la quieres achacar a mí!

Las mejillas de Sasuke enrojecieron, se cruzó de brazos y lo miró con todo el deseo de que le partiera un rayo y lo hiciera cenizas. Si las miradas mataran…

—Fue un sarcasmo —se defendió —. No es culpa mía que la llevaran a la práctica.

—Sasuke, sabes que Naruto no entiende el sarcasmo —replicó Sakura.

—¡Oye! —exclamó el otro ofendido con los brazos abiertos.

Aunque verlos pelear por cada idiotez era divertido, no podían distraerse del verdadero problema.

—Naruto es un idiota, pero tiene razón, la idea es tuya.

—¡Oye!

—Sakura… —siseó el Uchiha.

—¿Qué? Es la verdad —dijo ella conteniendo una sonrisa por la cara agria de su compañero.

—Vámonos, tenemos que organizar todo para esta tarde o Kakashi nos lo hará pasar en misiones rango D lo que reste su período de Hokage —gruñó y el Uchiha no detestaba otra cosa más que sentirse inútil.

Sakura y Naruto sonrieron, les alegraba tener de vuelta a su compañero, así fuera un maldito amargado.

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Jo-der…

¿Esas no eran todas las mujeres de la aldea? Kakashi jamás había visto congregadas a tantas en un solo lugar.

—Maldita sea, esto debe ser un chiste —agregó en voz alta, ¿esas eran Anko y Kurenai? —. Demonios.

El trío se escondió tras una multitud, el aura de su sensei se sentía a kilómetros y parecía salida del infierno. Huir era la mejor estrategia hasta que acortaran la lista de mujeres, entonces Kakashi ya no se sentiría tan molesto y no querría matarlos. Era el plan perfecto, perfecto hasta que se lo encontraron a un palmo de sus rostros y su mirada siniestra les hizo ahogar un grito.

—Joder, maldita sea —protestó el Hokage casi sin aire, una palmada en el centro de la espalda por poco lo hace perder el equilibrio debido a un intenso dolor.

—¡Tranquilízate! Arruinas mi progreso, idiota —reclamó una voz femenina claramente irritada.

—¡¿Es que acaso no sabes hacer otra cosa para llamar mi atención que golpearme?!

—¿Llamar tu atención dices? ¡Estoy evitando que te quedes seco!

Kakashi encaró a la kunoichi, tuvo que ver hacia abajo porque, evidentemente, era más baja que él. Por supuesto, eso no la detenía de poner a hombres más grandes y el doble de corpulentos en su lugar, una vez le vio mandar a volar un shinobi solo tronando sus dedos. Definitivamente era una mujer de armas tomar, que la baja estatura, figura voluptuosa y rostro de póquer no te engañara. Era letal como cualquier otra ANBU en la aldea, incluso más.

—No tenías que golpearme —dijo haciendo una mueca desagradable bajo la máscara, de ser otra persona, estaría tirado en el suelo.

Ningún medic-nin, por muy prodigioso que fuese, podría darle un golpe en la columna para mantener su chakra centrado. Lo más seguro era que terminaran dañándole la espina, con suerte quedaría inválido.

Él la miró de nuevo y chasqueó la lengua, detrás se encontraba Itachi casi tan divertido como cuando lo dejó en la oficina. Riéndose de gusto por toda esa situación.

—¿Tú la trajiste? —inquirió desdeñoso, la sonrisa amplia respondía por sí mismo.

—Por supuesto — respondió y luego agregó —. Te saltaste el chequeo del miércoles, tenía que revisar que no estuvieras haciendo de las tuyas otra vez.

Kakashi gruñó, si no fuera porque tenía problemas con el Sharingan, se ahorraría el estrés de tener que verla. Por desgracia era la única que podía ayudarle, Tsunade estuvo durante mucho tiempo intentando encontrar una solución sin éxito. Todo había sido temporal, luego empeoró y no le quedó más remedio que buscarla a ella.

—¿No se supone que es un asunto secreto?

—Sigue siendo secreto, tus presas se han ido —señaló ella hacia el lugar vacío donde antes estuvo el trío —. Sí sabes que las alteraciones del carácter afectan tu progreso, ¿verdad?

La verdad es que no era ningún progreso, solo trataba de mantener un control decente sobre su chakra alterado. No podía activar el Sharingan porque las filtraciones eran masivas, dirigidas fuera de su cuerpo sin contemplación en lugar de sus ojos para mantener activo el Kekkei Genkai. Ella lo hacía ver como un progreso, pero la verdad es que solo mantenía el chakra dentro de su rango. Empezaba a pensar que no había una solución real a su problema y que se mantendría así de por vida.

¿Qué clase de Hokage era, si no era capaz de controlar algo tan básico como el chakra? ¿Qué clase de Hokage era si no podía proteger a su aldea?

Debían encontrar una solución que fuese más que temporal.

—Vamos adentro —dijo cediéndole el paso a ella, algunas costumbres jamás morían.

Dejó que sus tres alumnos se encargaran de ese mar de mujeres, él no metería las manos más que cuando tuvieran terminado el listado. Se sentía cansado de estar sentado, pero se sentía más cansado de tener que controlar un problema del cual desconocían su origen.

—Entiendo que estás frustrado y estresado, Kakashi, pero no puedes perder el control así —recordó ella, observándolo tomar nuevamente su asiento detrás del enorme escritorio.

Él se detuvo para observarla unos segundos.

Su naturaleza era conservadora y seria, a veces dulce, hasta que se encontraban en algún lugar y colisionaban. Habían tenido una buena relación en el pasado, hasta que, de la nada, todo se deformó y luego no eran capaces de subsistir en el mismo espacio por un tiempo prolongado.

De pronto sintió una pequeña ola de calor en su estómago, ella estaba agachada frente a él proporcionándole un tratamiento para sellar temporalmente los puntos donde se filtraba el chakra. El dolor en su espina aminoraba y el calor de su pequeña palma se extendía por sus músculos tensos y adoloridos, casi suspiró de placer.

—No puedes seguir así —murmuró ella para sí misma.

Él acomodó un mechón que se escapó de su moño y le cubría el rostro, acarició los cabellos lavanda unos minutos y luego lo acomodó detrás de su oreja. Ella se estremeció, lo enmascaró con un bufido, pero Kakashi sabía que a veces el cuerpo respondía de manera involuntaria a un estímulo agradable. Y considerando su historia, imaginó que su cuerpo no había olvidado que tan agradable podía hacerlo sentir.

—No es mi culpa —replicó él.

Ella no lo miró.

—Ya lo sé —gruñó —. No significa que debas hacer más grande el problema, entre más chakra gastas más daño haces a tu sistema y tus ojos serán el menor de tus problemas si llegas a dañar tu sistema circulatorio —le recordó —. Puedes dañar seriamente tus órganos vitales, tu corazón… —ella sacudió la cabeza en un gesto negativo.

Él suspiró y miró a Itachi, quien había permanecido en silencio durante todo el intercambio. No lo admitiría, pero la mayor parte del tiempo le gustaba ver a la pareja discutir, sus peleas eran entretenidas. Cada argumento era más ingenioso que el anterior, además, luchaba con la tentación de activar su propio Sharingan. Sentía curiosidad, su lógica no alcanzaba la capacidad de ella para mantener controlado un chakra que no le pertenecía. Definitivamente era una habilidad única, ningún medic-nin que se llamara a sí mismo respetable cometía tal osadía.

Una vez preguntó a Tsunade ¿cómo era posible? Ella le había dicho que era una mujer especial. Su respuesta lo dejó todavía con más dudas, ya que esa luz violeta que se filtraba de sus manos no era normal. No para un medic-nin.

Definitivamente, no era un médico común.

—No es su culpa, Midori —dijo Itachi —. Es la situación, el cargo que agrega una cuota extra de estrés a su vida.

—Ya sé —replicó ella.

—¿Es mucho el daño? —Midori no había dejado de aplicar el tratamiento, cada tanto se intensificaba la luz de sus manos, en lo que restaba permanecía tranquila.

—Sellar sus puntos de chakra para evitar filtraciones lleva tiempo, así sean unos cuantos.

Kakashi estuvo tentado de sugerir a alguno del Clan Hyūga para la tarea, pero su técnica consistía en sellarlos por un tiempo no tan prolongado como el que conseguía ella. Además, no le confiaba su cuerpo a nadie más.

Para cuando terminó se levantó despacio y con el semblante pálido, apoyó una palma sobre el escritorio. Itachi y Kakashi se miraron entre sí al notar la respiración pesada y la ligera capa de sudor que le cubría la frente. Nunca antes se mostró tan cansada como en ese momento.

—¿Estás bien? —ella asintió hacia Itachi, pero él no estaba confiado así que se acercó por si perdía el equilibrio o peor, el conocimiento —. Debemos encontrar una solución pronto —dijo esta vez mirando a su compañero de escuadrón —. Los tratamientos son cada vez más largos y le está afectando.

Dejen de hablar como si no estuviera aquí —reclamó ella.

—¿Qué sugieres?

Itachi miró a Midori, luego a Kakashi, entonces dijo.

—Hemos estado hablando acerca de que, tal vez si empiezas a entrenar de nuevo tu cuerpo se acostumbre al Sharingan. Así ese chakra sería útil, no un desperdicio.

El Hokage se mantuvo en silencio unos minutos antes de hablar.

—¿Estás de acuerdo? —inquirió a su compañera, ella se encogió de hombros.

—Puede que, si aprendes a usar adecuadamente y por tiempo prolongado el Kekkei Genkai, tu cuerpo empiece a moldear el chakra a tu conveniencia —respondió ella —. Es solo una teoría, igual de válida como cualquier otra.

Midori no estaba segura, razón que la llevó a trabajar en un plan B. Estuvo pensando en ello durante un tiempo, todavía necesitaba un poco más, pero estaba segura que, si tenía razón, solventaría con éxito el problema de Kakashi.

—De igual manera estoy trabajando en un plan B por si esto no funciona.

Dicho esto, desapareció en una lluvia de pétalos de anémona, seguida por Itachi en una bola de humo.

—Demonios —Kakashi se quedó solo y vio la montaña de papeles que debía firma, se quiso ahorcar.

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Afuera, el trío se había dado cuenta que necesitarían ayuda para todos los formularios. Tenían la tarea de revisar, analizar y descartar, demasiado trabajo para ellos tres. Así que reclutaron a algunos de sus compañeros, con algunos se referían a los nueve novatos y uno que otro desafortunado Gennin que se encontraron por el camino.

Tenían mucho trabajo por hacer, revisar todas las formas llevaría tiempo, muchas horas que necesitaban acortar. Sasuke no era muy devoto de semejante muestra de incapacidad, pero a Naruto le importaba un rábano y tiró de todo aquel que estuviera dispuesto sin preguntar si estaba de acuerdo.

—¿Kurenai-sensei? —titubeó Hinata, parpadeando asombrada a la hoja con el nombre de su maestra.

—Anko —dijo Kiba levantando su hoja.

Si fuera el que estuviese en el pellejo del Hokage se sentiría asustado, aquella mujer era tétrica, tenía PELIGRO escrito por todas partes.

—¡Tsunade-sama! —chilló Sakura, mirando la hoja como si estuviera endemoniada.

—Shizune —anunció Neji, no estaba en absoluto sorprendido de que la mayoría de las kunoichis que conocían aplicaran.

—¿Sakura-chan? —Naruto se rascó la mejilla, confundido —. ¿Tú aplicaste para esto?

—¡¿Qué?! —se escucharon dos voces, ambas sorprendidas.

—Sí, mira —dijo mostrándole el formulario, la kunoichi se sonrojó violentamente.

—¡Yo no he hecho tal cosa! —respondió Sakura — ¡Esa ni siquiera es mi letra!

—Eso es cierto, tu letra no se entiende —reconoció el rubio —. ¡Ay! De acuerdo, puede haber una ventaja en esto —dijo sobándose la cabeza.

—¿Ah sí? ¿Cuál? —preguntó Sakura alzando la ceja.

—Todavía podemos descubrir lo que hay debajo de la máscara de Kakashi-sensei —manifestó entusiasmado.

A su compañera no le gustaba ni tantito lo que implicaba intentarlo, y a un par de shinobis más tampoco. Naruto estaba punto de guardar el formulario con los aprobados cuando alguien se lo arrebató de las manos.

—¿Pero qué…?

Se trataba de Neji Hyūga, le quitó la hoja y la hizo trizas en cuestión de segundos.

—Ni siquiera lo sueñes —dijo ante la expresión asombrada de casi todos.

Sakura se mordió los labios ocultando una sonrisa, se encogió de hombros mirando al genio para que supiera que no tenía nada que ver con ello. Él asintió, comprendiendo que se trataba de alguien que sabía lo que existía entre ellos.

—B-Bien… —dijo Naruto, desconcertado.

Sasuke era el único que no se veía sorprendido, más bien lucía molesto porque se acababan de comprobar sus sospechas.