Gracias a todos los que estan siguiendo esta historia, los pocos comentarios que recibí me dan animos.

disfruten de otra pequeña actualización para el #martesrosa


Vítejte


Esto era realmente incomodo.

La loca que lo había acogido se la pasó refunfuñando todo el tiempo. Caminaba a su alrededor hablando entre dientes.

Cuando termino su segunda ración de alimentos ella desapareció en el piso superior de su extraña cabaña. Escuchaba los extraños sonidos pero no quería moverse. Si era sincero, no sabía que hacer consigo mismo. Quería huir pero aun se sentía demasiado débil.

Escucho su paso ligero bajando de nuevo y se enderezó donde aun permanecía sentado.

— Sígueme chico perro.

— ¡No soy un maldito perro!

— ¡Eso lo sé idiota! Solo sígueme.

Subió justo detrás de ella y la siguió hasta una habitación llena de cálido vapor.

— Este es el baño. Puedes darte una ducha. Aquí — Señaló un conjunto de tela blanca esponjosa — tienes toallas limpias, un par de pantalones de chándal limpios y una camiseta, el jabón esta ahí. Si necesitas algo más no dudes en llamar.

Estaba desconcertado, era como tener una fuente termal pero todo estaba completamente cubierto. Además los materiales y los muebles eran extraños. Lo más importante, ¿Qué eran pantalones de chándal? ¿Qué tenía de malo su ropa actual?.

— Cuando termines entregame los pantalones que tienes puestos. Quiero ponerlos a lavar junto con tus otras prendas. Es difícil sacar toda esa sangre.

Ni siquiera pudo decir una palabra cuando ella se fue dejándolo solo y encerrado.

A pesar de lo extraño de todo no fue difícil descifrar lo que debía hacer. Tomó un baño caliente y se quitó las vendas húmedas. Revisando con atención su herida se dio cuenta que ya tenía un mejor aspecto. Las extrañas hierbas que estaba usando la mujer estaban funcionando en conjunto con su sangre yokai para sanarlo lo antes posible.

Esperaba poder desaparecer en uno o dos días más.

La tela esponjosa que ella le proporcionó para secarse era suave con un agradable olor a limpio. Se preguntó si ella era de la nobleza o cómo era posible que accediera a tales comodidades. Los pantalones eran de igual manera suaves y cálidos, materiales lujosos que nunca había visto en su vida. No hubo problemas para cambiarse con eso, la tela blanca para su parte superior era otra cosa completamente distinta, un poco más difícil de ponerla sobre sí mismo con la herida sobre su estómago.

Salió del baño solo vestido con pantalones y las prendas sucias en las manos. Se topó con ella justo cuando iba saliendo de una habitación y lo miro con los ojos bien abiertos.

— ¡Tus vendas!

— No las necesito, ya estoy mejor.

— ¡¿Estás loco?! Hasta acá puedo ver el interior de tu estómago. Regresemos al baño.

Se sentía como un cachorro regañado por lo que se trago su réplica y la siguió.

Lo hizo sentarse en un banco y aplicó medicinas extrañas por su piel, sus dedos nunca dejaron de ser delicados. Lo tocaba sin ningún tipo de temor o repulsión y cada que rozaba su piel lo hacía sonrojar, desde su madre nunca nadie lo había tocado y lo estaba poniendo de los nervios. Cuando sintió sus brazos rodearlo para apretar las vendas por todo su torso se puso rígido como una tabla, necesitaba escapar con urgencia de ahí.

— Listo. Ahora a secar bien tu cabello estás haciendo un charco de agua por donde caminas.

Estaba a punto de gruñir en protesta cuando ella uso esa tela esponjosa y comenzó a frotarlo con cuidado. Tuvo un breve momento de shock al recordar las manos de su madre haciendo lo mismo.

Le dolía el corazón, por primera vez se dio cuenta de cuanto extrañaba el contacto humano.

...


Nos leemos la próxima semana. De nuevo muchas gracias por sus comentarios.