Toda su vida había sido impulsivo (no era casualidad que se ganara el título del ninja número uno hiperactivo de Konoha) y durante los últimos dos años había dedicado una gran parte de su entrenamiento político a pensar con la cabeza fría y dejar de lado esa impulsividad. Sin embargo, se dio el placer de mandar al diablo todos los regaños que sabía que vendrían de muchos de sus sensei, y acertó en la cara de Hiroki un golpe tan poderoso, que envió al chico volando unos cuantos metros hasta chocar con la pared de piedra junto a la entrada de la aldea.

Era una suerte que Hiroki no solo fuera un ninja entrenado con una alta capacidad defensiva, que le permitió no morir ante el golpe de Naruto, sino que además contaba con una sagacidad de pensamiento muy parecida a la de Hiashi, por lo que antes de enfrascarse en una pelea en donde sabía muy bien que saldría perdiendo, decidió tratar de solucionar, lo que sea que le estuviera molestando al héroe del mundo ninja, por medio de las palabras.

-Muy buenas noches para usted también joven Uzumaki- dijo mientras hacía una pequeña y muy dolorosa reverencia -He de admitir que siento una enorme curiosidad sobre la hostilidad de su trato para conmigo-

Naruto sintió una enorme decepción al ver el estado en el que había quedado Hiroki, ¡él tenía ganas de molerlo a palos, pero no de matarlo! Y a como pintaba su estado por ese golpe, debería simplemente sacar lo que le quedaba de ira por medio de insultos y maldiciones, porque era claro que Hiroki había quedado lo suficientemente herido como para recibir un golpe mas.-No te hagas conmigo el que no sabes lo que pasa. Eres perfectamente consciente de las razones por las que quiero acabarte…Maldición, como te atreviste a ponerle las manos encima a Hinata para después..-

-Uzumaki samma- Hiroki no pudo ocultar el tono de seriedad y tensión que sentía en esos momentos -Como hombre que soy con gusto respondere a cualquier combate que desee usted conmigo, mas, como respeto al clan del que provengo he de advertirle que los asuntos entre un hombre y su mujer se mantienen en privado, especialmente si esa mujer es Hinata-

A Naruto no le pasó desapercibida la frase -su mujer-. Hiroki confirmaba con ella el estatus de su relación con Hinata, que todo el mundo había rumoreado en el momento en que ambos habían sido despachados de la casa principal, a vivir juntos en un pequeño apartamento a las afueras del recinto Huyga. -Pero…LA ESTAS DEJANDO MALDITO, ACABANDO CON SU REPUTACIÓN Y SU FUTURO-

Hiroki agradeció al cielo que en esos momentos no se encontraba nadie cerca de de las puertas principales de la aldea además de sus dos acompañantes de caravana (que resultaban ser fieles servidores de la familia de Hiroki), porque a pesar de que en ese momento efectivamente estaba dejando a Hinata, a su compromiso de matrimonio e incluso a la aldea de su infancia probablemente para siempre, el hecho de gritar a los cuatro vientos los detalles de esa relación fallida con la heredera Hyuga no le hacían gracia en lo más mínimo, especialmente por respeto a la dignidad de la chica, después de todo él se consideraba un hombre de embargo, estaba en una posición entre la espada y la pared, y si quería aplacar a la bestia iracunda en la que el futuro Hokage se había convertido, iba a tener que hablar un poco más de la cuenta.

-Con todo respeto, señor- dijo la última palabra cargada de su propio enfado que empezaba a llegar a niveles más allá de los manejables -no sé con qué derecho se encuentra aquí pidiéndome explicaciones sobre nuestros asuntos de pareja-

-Hinata es una de mis personas mas preciadas y…-

-TODO- grito Hiroki sin poder contenerse más ante la intromisión del rubio -lo que pasó entre ella y yo ha sido en el mayor de los acuerdos, y si he de responderle a alguien sobre una deshonra de Hinata, será a Hiashi, que por lo que veo, no se encuentra entre nosotros. Ahora, si quiere usted seguir con este cuestionamiento, he de preguntarle primero si por lo menos Hinata sabe que usted se encuentra en este momento aquí, tratando de defender un honor que claramente no le corresponde defender-

El escuálido tiene razón, estás cruzando límites con la Hyuga y su familia se aventuró Kurama a decir en su segundo intento por calmar al jinchuriki. No es que le importara demasiado la chica Hyuga, pero los altos y bajos de Naruto ese dia lo tenían de bastante mal humor, tanto como para desear dejarse un lujo de acabar unas cuantas aldeas de los alrededores, pero era un biju reformado ahora, y estaba tratando de comportarse, siempre que Naruto colabora un poco con eso del control de la ira.

Las palabras de Hiroki sumadas a las de Kurama fueron suficientes para congelar a Naruto, pues era más que cierto, estaba haciendo un alboroto por Hinata que ella misma nunca le había pedido. Si la mujer en cuestión fuera Sakura, estaba seguro que al primer cotilleo de los aldeanos Naruto podría considerarse muerto,pero conociendo el carácter amable de la chica peliazul, era más probable que fuera ella misma quien muriera de vergüenza al darse cuenta que un enfrentamiento de este tipo fue llevado a cabo por ella.

- Ella nunca se enamoró de mí - soltó Hiroki de forma seria, haciendo que dentro de Naruto se asentara un peso muerto en su pecho. -Espero que eso satisfaga la intensa necesidad de información que le ha llevado a montar todo este espectáculo, ahora, si me disculpa he de ver un medico lo antes posible en la siguiente aldea que crucemos, no quiero que nadie en Konoha se entere de este penoso encuentro, y espero que entienda que lo mantengo en secreto por el bien de Hinata misma-

Kurama llevaba años observando a los humanos. Por supuesto una gran parte de ese tiempo lo hacía con el fin de lograr un punto débil en alguno de sus contenedores, alguna pista que le pudiera hacer quebrar su cordura para finalmente salirse con la suya y obtener su ansiada libertad. Había aprendido lo fácil que un ser humano, especialmente las hembras (y vaya que las conocía, pues la mayoría de sus jinchuriki habían sido mujeres), podían pasar de la alegría al llanto, o incluso estar alegres y llorando al mismo tiempo. Criaturas complejas que se dejaban llevar por esas malditas emociones y que al final siempre le llegaban a afectar de alguna manera. Naruto había llegado a ser un paseo de verano, comparado a la volatilidad que su madre había demostrado. El chico mantenía sus emociones dentro de rangos positivos y alegres, a veces incluso cansaba toda esa alegría, especialmente después de que la guerra había terminado. Aun así, el drástico cambio en el humor de Naruto después de escuchar el discurso de Hiroki lo dejo sorprendido, no recordaba esa sensación grisácea que parecía apoderarse del chakra del rubio mientras este veía, prácticamente congelado, como Hiroki subía de nuevo al coche y se alejaba finalmente de la ciudad.

El alba sorprendió a Naruto meditando sobre el monte de los kages, viendo aun fijamente la entrada de la aldea, y el punto en donde Hiroki había desaparecido. Si tan solo tuviera la habilidad de enviar un rasengan a millas de distancia, lo haría en este preciso momento para volarle el trasero al imbécil. Todavía pesaban en su alma las palabras que le había dicho, y por esa razón lo odiaba aún más!. Porque había tocado un punto muy débil dentro del corazón del héroe: el sentimiento de sobreprotección que tenía con Hinata Hyuga,un mecanismo de defensa, una penitencia autoimpuesta por el hecho de que no podía amarla, y en su momento, por haberle roto el corazón.

El dia que Hiashi le había contando los detalles de las ridículas leyes que envolvían el tema de las relaciones y del matrimonio que regían el clan, Naruto había salido de su sesión de estudio abatido y casi sin apetito (casi, porque igual había decidido que el ramen sería una buena cura para lo que sentía). Ese dia habia entendido la importancia que tenía cualquiera que fuera el hombre al que Hinata le entregara su corazón, y sintió vergüenza sabiéndose un muy buen candidato, no solo por la importante posición que se le había prometido ya en la aldea,sino porque la combinación de los genes de ambos habría dado sin lugar a dudas descendientes muy respetables, si no es que mejores, que cualquier otra combinación podría lograr. Bueno, una combinación con el clan de los Uchiha tal vez podría ser igual de atractiva ...El rubio sacudió la cabeza, tratando de eliminar cualquier imagen de Sasuke y Hinata juntos.

Naruto había tenido la oportunidad de ayudarle en sus objetivos, a ella, la única mujer, y tal vez la única persona, que había estado con él desde el principio, quien le había dado ánimos en el momento exacto: antes del encuentro con Neji, durante su batalla con pain y en la guerra, justo cuando su cordura estuvo a punto de desaparecer para sumergirse en la más profunda oscuridad, la mano de Hinata suave y firme lo había traído de vuelta a la realidad. Le debía mucho, le debía su vida incluso, pero desgraciadamente ese agradecimiento profundo no era capaz de hacerle sentir amor por ella. Por esta misma razón, cuando le asignaron a Hinata la misión de ayudarle a Naruto con la recuperación de su brazo después del implante, ante el panorama de muchos días juntos, Naruto empezó a sentir la obligación de aclarar sus sentimientos con la peliazul, pues quería una recuperación en calma, descansar después de las largas batallas, y el remordimiento de no haberle contestado después de lo de Pain se veía, tal como Shikamaru lo hubiera definido: problemático.

Así que un día antes de su operación, cuando ambos salían de la oficina del Hokage para detallar sus futuros horarios, decidió dar por fin ese salto de valor, ser un hombre capaz de aclarar las cosas con una de sus más preciadas amigas.

-Hinata- dijo mientras seguía tratando de armarse de la confianza suficiente y veía como los ojos lila se clavaban en los suyos - me gustaria conversar algo más, si tienes tiempo, podemos pasar por unos rollos de canela y comerlos en alguno de los campos de entrenamiento?, se que son tus favoritos- dijo con franqueza. Hinata asintió sin decir más, aún era bastante afectada por las interacciones con el chico, y se había sorprendido por la invitación.

Caminaron en silencio hasta la tienda de pasteles, allí Naruto se divirtió viendo como el humor de Hinata cambiaba ante la presencia de los dulces, le recordaba mucho a su propia actitud ante el ramen. Después siguieron su camino hasta los campos de entrenamiento, donde se sentaron a la sombra de un frondoso árbol que por las marcas en su corteza denotaba que era usado por los chicos de la academia para practicar taijutsu.

La ansiedad tomó posesión de la lengua de Naruto, que con haberse sentado no pudo controlar más el nerviosismo, y se dejó fluir en una verborrea que esperaba, enviara el mensaje correcto y al mismo tiempo no hiriera el corazón de Hinata. - Primero que todo, quiero darte las gracias por toda la ayuda que me vas a brindar en la recuperación, se que contigo voy a estar en las mejores manos, de veras. ..También quiero agradecerte por tu compañía hasta el dia de hoy, se que has sido una de las amigas más valiosas que he tenido, y me siento muy afortunado de tenerte Hinata…Yo…espero que eso nunca cambie- su voz se convirtió en un hilo y bajo la mirada, apenado de lo que estaba a punto de decir.

-Aun recuerdo lo que me dijiste cuando enfrentaste a Pain…- Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa ante el comentario, de todos los posibles temas que podía esperar conversar con Naruto, ese definitivamente no estaba dentro de su lista.

- Se que fui muy desconsiderado al no decirte nada en ese momento, yo…todo pasó tan rápido que no tuve tiempo siquiera de asimilarlo. No es hasta ahora que por fin he podido pensar con calma lo que quiero decirte-

-Y…qué…quieres…decirme?- la voz de Hinata sonó suave, casi como un susurro.

- Agradezco en el alma tus sentimientos, eres la primer persona en decirme que me ama. Hinata, eres una persona muy linda, la más amable que conozco! Eres de mis seres mas preciados y sabes que estaría dispuesto a dar mi vida por defenderte, lo sabes verdad?- De nuevo Hinata asintió, aún no sabía a qué punto quería llegar el rubio con todo este discurso, y trataba firmemente de aplacar la leve sensación de esperanza que se iba acomodando en su pecho.

Naruto tomo el último resto de valor que le quedaba y la vio directamente a los ojos - Lamentablemente, yo…no siento lo mismo que tu-

A Naruto la vida le había puesto muchas pruebas, y en la mayoría había tenido que demostrar un valor más allá de sus propios límites. Frecuentemente se repetía a sí mismo que debía ser un hombre, sacaba todas sus fuerzas y enfrentaba el mal que le asechaze…Sin embargo, ver la mirada de Hinata perder su brillo, hizo que todo su valor flaquease más que cuando enfrentó a Kaguya. -Por favor - se dejó decir en una súplica - eres muy importante para mi, no quiero perderte…amiga. Disculpame por no corresponder tus sentimientos- Hizo una leve reverencia y de nuevo busco la mirada de la Hyuga, nunca antes Naruto había sido tan formal para comunicarse y nunca antes había temido tanto una respuesta, ni siquiera en las mil ocasiones que había invitado a Sakura a salir!

Un segundo le tomó a Hinata tomar los pedazos de un sueño que se destrozaba y armar con ellos la máscara más convincente que podía. Con un suspiro dejó ir todas esas esperanzas y le dio a Naruto la más radiante sonrisa que el chico había recibido jamás. - Hace mucho tiempo Naruto-kun, hice mi paz con respecto a lo que siento por ti. El día que te confesé todo eso, estaba segura de que iba a morir, y no quería partir sin haber tenido la oportunidad de que supieras que eras amado, desde hace mucho tiempo.- Tomó suavemente la mano de Naruto y añadió - Sé perfectamente que tus sentimientos por Sakura son fuertes, y que nunca me verás como algo más que una amiga. Al igual que tu, mi mayor preocupación era que te alejaras, a causa de mis sentimientos. Así que no te preocupes por mí, sé feliz con la persona a la que amas, y por lo demás, solo déjame permanecer a tu lado, como una colega que te ayudará a cumplir tus objetivos, y como una amiga que siempre estará allí para ti.

-Te juro que asi como tu estas para mi, yo estaré para ti Hinata. Jamás olvidaré lo que te debo, y haré todo en mis manos para ayudarte en tu propio camino-

Desde ese día bajo el árbol Naruto se prometió a sí mismo utilizar parte de su tiempo de estudios para Hokage para aprender acerca del clan Hyuga y en serio convertirse en un aliado poderoso para Hinata. Había incluso llegado a convencer a Kakashi sensei de solicitar formalmente al líder Hyuga unas cuantas audiencias a modo de clase, para convertirse en experto sobre la etiqueta y protocolos de los Hyuga, conocimientos que les podrían ser beneficiosos en negociaciones con los más viejos del clan. Todo, absolutamente todo lo posible por ayudar a Hinata en el futuro y ser un soporte tan importante como ella lo había sido para él en el pasado. Y esas lecciones, fueron las que lo llevaron a conocer, como miserablemente había fallado en sus buenos propósitos: porque si él hubiera aceptado los dulces sentimientos de Hinata en ese tiempo, ahora mismo sería líder, y su camino nunca se habría cruzado con Hiroki.

Ahora, lo único que le quedaba a Naruto por hacer, era esperar a que el clan hiciera oficial la nueva condición de Hinata, y ayudar a quien fuese líder de los Hyuga a presionar a los viejos para eliminar definitivamente el sello de pájaro, y salvar a Hinata de una vida encarcelada como la que Neji había vivido. No podía permitirlo por nada del mundo, se lo debía a Hinata, a Neji y a él mismo.