Abrió los ojos un tanto adormilada por el exceso de trabajo de los días anteriores. Ser heredera de un poderoso clan y tener que lidiar con la maldita jerarquía de sus mayores, cuando ella solo tenía 20 años, era un verdadero dolor de cabeza. Hinata, que amaba el ser amable y dar a cuantos se le cruzasen por el camino una dulce sensación de estar en el hogar, se veía obligada a utilizar el semblante frio y sombrio que había aprendido como ejemplo de Hiashi, esa careta le debía durar todo el tiempo que las tediosas reuniones se extendieran, lo cual era sumamente común para su disgusto.

Pero Hinata no podía más que seguirle el juego a los ancianos del clan, y continuar presentando la fachada de una líder que pudiera hacer honor al apellido de la familia. Suficiente había ganado ya con su experimento de irse a vivir fuera de la casa principal al pequeño apartamento que ahora era su hogar. ¡Cuanto habían parloteado los ancianos en esos días! Todavía recordaba las frases más célebres que se habían atrevido a soltar durante la audiencia en la que se les comunicaba este cambio de residencia para ella:

-Acaso no tiene consideración de su reputación?- gritó el primero

-Parecerá que la heredera del clan ha sido desterrada por sin vergüenza- dijo el segundo.

-¿Es que acaso estamos poniendo en manos de una libertina el buen nombre y la pureza del kekei genkai de la familia?- dijo un último atrevido antes de que Hiashi saltara en defensa de Hinata. Ya había sido muy negligente en el pasado con su hija, a costas de su relación con ella, pero no iba a permitir, bajo ninguna circunstancia que la humillaran un instante más.

- En primer lugar, les recuerdo amablemente que ambas mujeres de la rama principal portan el sello especial que permite a sus padres conocer el estado de su castidad. Sello que hasta el momento sigue intacto en mis hijas. Como segundo punto, no tenemos absolutamente ninguna regla que le prohíba a los herederos ir a vivir en las afueras del recinto, lo cual para todos los efectos me parece bastante provechoso.-

-Salirse de las comodidades de la familia principal y dar una probada del mundo real puede ser un buen paso antes de convertirse en líder, y formar mejores lazos con la rama secundaria - Se aventuró a decir uno de los ancianos más longevos.

-Me atrevo a coincidir con usted señor - Comentó Hinata con una sutil pero firme voz. Que tan atrás habían quedado los días en los que su timidez le retenía las palabras! -Busco la libertad de desarrollarme a plenitud en diversos campos pero especialmente en conocer a fondo la realidad del pueblo al que pertenecemos y servimos. Desgraciadamente la vida dentro del recinto termina siendo un reflejo engañoso, gracias a sus comodidades. Es mi humilde deseo prepararme tan bien como pueda para liderar a mi gente, el madurar y buscar independencia son más que necesarios. Además, como mi padre lo ha recalcado el sello sobre mi virginidad aún se encuentra intacto, más les recuerdo..- Hinata sintió algo de incomodidad ante sus próximas palabras, pero nada la iba a detener de defender sus derechos y su libertad - que en este momento me encuentro comprometida con uno de los mejores hombres que la rama secundaria nos ha dado, uno que ha sido aprobado por todos ustedes, y que por ende, la ruptura del sello no significa una falta a nuestras costumbres. Sin mas decir, como ejercicio de mi liderazgo pido que si se me va a vetar la solicitud, sea por criterios razonables, más allá del simple cotilleo que se pueda dar en los pasillos-

Al terminar, una discreta mirada a su padre le permitió contemplar la leve sonrisa que se formó en su rostro al ver a su hija decidida. Ella sabía que Hiashi había aprendido hace mucho tiempo que la amabilidad de Hinata no le había robado la fiereza en la lucha, la consideraba inteligente, carismática y alababa la forma en que sabía defender sus opiniones con calma y claridad. Ese día, nadie más se atrevió a levantar la voz en contra de la solicitud de Hinata y Hiashi le concedió el favor de vivir en las afueras del recinto, en un pequeño apartamento que ella debería pagar con sus ingresos como ninja.

Por supuesto, despues de su mudanza los chismes no se hicieron esperar: que Hinata y Hiroki habian sido encontrados en la habitacion teniendo sexo, y que como castigo Hinata habia sido enviada a las afueras del campamento hasta que su matrimonio fuera propiamente llevado acabo. Algunos otros agregaban que ella ya cargaba un hijo en su vientre. Ante todos estos comentarios ni ella, ni su padre ni Hiorki se molestaban en perder el tiempo y nunca hicieron nada por desmentirlos.

Desgraciadamente si hubo un chisme que revolvió sus emociones al punto de paralizarla por completo. Dentro de la misma rivalidad de la rama secundaria del clan se había formado un rumor para afectar, más que a Hinata, a Hiroki, cercenando sus posibilidades de convertirse en parte de la rama principal a través del matrimonio con Hinata. De ahí, a sabiendas del eterno amor que Hinata había profesado por Naruto tanto tiempo, y gracias a la fama de don Juan que el rubio había adquirido en los últimos años, se habían encargado de esparcir el rumor de que la heredera Hyuga había perdido su virginidad hacía largo tiempo el los brazos del héroe de Konoha, con el fin de eliminar las posibilidades de Hinata de ascender al título.

Dio gracias al cielo de que en ese momento Hanabi la acompañaba, y solo por esa ocasión, Hinata no reaccionó ni reprendió a su hermana, después del severo golpe que había acertado al jardinero autor de semejante comentario. En sus adentros, lo que más le dolía a Hinata, era que ese comentario cargaba una verdad indiscutible: que si ella hubiera tenido la oportunidad de acostarse con Naruto, aunque fuera una única vez, habría dejado de lado sus responsabilidades con el clan, y se habría permitido vivir esa fantasía.

-Pero en qué estás pensando, por Dios- se reprendió a sí misma en voz alta, mientras preparaba su desayuno. Bien sabía ella que toda oportunidad de compartir algún episodio romántico con Naruto, así fuera cama de una noche, estaba más que eliminada. Poco después del triste día en que él la había rechazado, Sakura por fin accedió a intentar una relación con su compañero de equipo. Por supuesto, Hinata trataba de disimular con empeño sus frustraciones, y se escudaba bajo el lema de "estar feliz por la felicidad del hombre que amaba, aunque esa felicidad no fuera con ella", sin embargo, a partir de ese momento su corazón se había llenado de un profundo agobio:

Agobio, por ver como cada dia la nueva pareja se iba acercando mas y mas

Agobio, la primera vez que luego de una salida de los 9 de konoha, ambos se dirigieron al apartamento de Naruto a pasar la noche…juntos.

Agobio, cuando después de un tiempo, al primer rumor de un posible regreso de Sasuke, Sakura le había dicho que su relación no estaba marchando bien y debían terminar.

Agobio, porque poco después de la ruptura, Naruto había cambiado. Ahora salía con muchas de sus fans, pasando las noches con ellas. Nunca se le veía con la misma chica más de un par de veces. Todas las fans lo sabían, el héroe de Konoha no estaba buscando ninguna relación formal, porque esperaba ardientemente que Sakura le diera una segunda oportunidad.

Agobio, porque a pesar de haber llevado a la cama a varias mujeres, Naruto nunca intentó un solo movimiento con ella. Por un momento había fantaseado que al haber terminado con Sakura, su oportunidad aparecería. Sin embargo, Naruto demostraba más interés en seducir a Gaara que a ella. Maldecía su mala suerte, su falta de belleza, que no era capaz de inspirarle al nuevo don Juan de la aldea ni siquiera una aventura de 30 minutos.

Aún así, al menos podía bendecir algo de su suerte. Gracias al esfuerzo descomunal por ocultar sus sentimientos, se vió a sí misma siendo más abierta con el rubio. Ya no se desmayaba cada vez que le dirigía la palabra. Ya no hacía ese juego de dedos cuando sentía que no tenía valor para dirigirle la palabra. Las conversaciones empezaron a ser amenas, sentía confianza incluso para hacerle bromas. En sus reuniones formales, cuando se trataban temas oficiales en la oficina del Hokage, habían visto mejoras considerables en la comunicación de ambos, y por ende, empezaron a utilizar la excelente combinación de la fuerza de Naruto junto al carisma de Hinata en misiones más frecuentemente. Si bien nunca podría soñar con ser vista como mujer ante los ojos azules, al menos sería una muy buena compañía en todos los otros ámbitos de su vida.

Así Hinata había volcado su devoto amor a un nuevo objetivo, ser la líder del clan Hyuga, para entre otras cosas eliminar de una vez por todas el pesado legado familiar que mantenía aún como esclavos a más del 80% de sus miembros. Además, sabía que como líder de la familia, se convertiría en una aliada valiosísima para Naruto, el alcance del poder de los Hyuga iba más allá de las fronteras de Konoha, y su reputación e influencia le servirán para negociar recursos, cambios estructurales o milicia.

Pero todo eso ahora estaba en un segundo plano, pensó mientras se vestía con el kimono más lujoso que poseía. Porque este pesado día tendría que enfrentar al desastre que ella misma había armado con la ruptura de su relación con Hiroki. Hinata era consciente que en ese momento la aldea ardía en chismes sobre ella, sabía que los ancianos no estaban contentos, y sabía que estaba a punto de perder todo por lo que había trabajado arduamente. Se miró una vez más en el espejo y su semblante cambió para mostrarle la dura mirada característica de los Hyuga, hoy tendría una de las batallas más importantes de su vida.