Las luces de la pequeña taberna ya lo tenían un poco mareado. ¿Quién en su maldito juicio pondría lamparas de sal en toda la habitación? Daban un sensación asfixiante con toda esa luz rosa…Calor, calor, calor se desprendía de su cuerpo. Sentía que la camisa empezaba a cortarle un poco la respiración, así que decidió deshacerse de ella. Escucho gritos de aprobación de parte de las mujeres al fondo, no les presto mucha atención. Lo que si no pudo ignorar fue el comentario del cantinero que le servía
-Señor, me temo que estamos próximos a cerrar, por lo que este debería ser su último trago- dijo con algo de nerviosismo al ver como el rostro de Naruto se ensombrecía
.Esta bien ttebayo, solo dame una botella más para llevar y me voy- dijo pesadamente. Demonios! ¡Ni siquiera esto de salir a emborracharse para olvidar sus penas le salía bien!. Había tratado de convencer a Chouji y Shikamaru de venir con él, pero ambos estaban a punto de salir a misión, y Shikamaru no había tenido reparos en decirle que era bastante problemático tener que darle soporte emocional en sus constantes intentos fallidos por recuperar a Sakura.
Pagó la cuenta y empezó un tambaleado caminar en busca de algún sitio privado para continuar su borrachera. No estaba de ánimos para volver a casa tan pronto, menos para acostarse en la cama donde tantas veces había hecho el amor con Sakura.
Naruto recordaba amargamente todos los eventos de su primer intento como pareja con la peli-rosa. El maravilloso instante en que ella habia decidido darle una oportunidad, esa primera vez para él (para su pesar, Naruto supo que él no habia sido el primero para Sakura, y que sin dudarlo, ese había sido su gran amigo Uchiha), y despues de eso las constantes sesiones de caricias, besos y un muy buen sexo cada vez que se veian.
Se había acostumbrado tanto al sexo, que una vez que terminaron el no supo como controlar sus necesidades. Masturbarse apenas ayudaba con la causa, así que decidió darse la oportunidad con alguna de sus fans. Una llevó a la otra, y así sucesivamente, pero al primer asomo de sentimientos, Naruto cortaba con su pareja de turno y seguía con cualquier otra. A todas les había dejado claro que por Sakura iba a dejar a cualquiera (y más de una vez lo hizo, dejando plantada a alguna por ir a hacer el amor con Sakura, que de vez en cuando le llamaba para tener un encuentro apasionado, pero que no llegaba a más que un buen revolcón).
La última semana en especial había sido bastante difícil para él, para su paciencia y para sus hormonas. Llevaba meses sin tener sexo con Sakura, pero la chica le habia pedido hacía pocos días una cena. Estas cenas por lo general tenían un final caliente para ambos. Por ello Naruto decidió no perder el tiempo con fans y esperar la ansiada noche con la peli-rosa, pero para su desgracia, Sakura llegó acompañada de Kakashi sensei, un giro muy inesperado para los planes del rubio.
-Pedí que cenáramos juntos porque a partir de hoy voy a una misión de campo, y no sé cuando estaré de regreso- Los ojos verdes se concentraron en los azules, que a cambio ofrecían el mayor de los desconciertos. El maestro, al ver la tensión en ambos chicos decidió agregar algo de información
-Naruto, he decidido enviar a Sakura a una misión de reconocimiento de plantas curativas de diversas regiones del país de fuego. Esta época de paz es muy conveniente para promover investigaciones científicas, y el área de las plantas medicinales puede ser un mercado muy favorable para Konoha.-
-Entiendo la importancia de la misión, y te agradezco Sakura que estés dispuesta a partir y dejar todo tu trabajo en el hospital para poder realizarla, pero, a pesar de que no dudo de tu fuerza y habilidades, no deberíamos Kakashi sensei incluir una escolta para Sakura?-
Las mejillas de la chica se encendieron inmediatamente y Naruto lo entendió todo. No solamente iba a vagar por el país del fuego recolectando plantas…se iba al lado de Sasuke…finalmente la había perdido. Naruto hizo de tripas corazón y aguanto la velada completa bebiendo, riendo y mostrando su mejor cara, muy a pesar de la tristeza que le embargaba. Pero, llegada la hora de irse, cuando ya Kakashi se despidió para alejarse de ellos, la mano se Sakura tomó levemente la de Naruto
-Se que debí al menos haberte avisado con tiempo, lo lamento. Naruto, debes saber que la oportunidad que te di…que nuestra relación, de verdad significó mucho para mi. Se que todo este tiempo has estado esperando que volvamos, y honestamente no sé qué va a pasar cuando regrese de esta misión- Apretó la mano del rubio aun mas- Lo que si se, es que si no me doy la oportunidad de este tiempo con Sasuke, no me lo voy a perdonar el resto de la vida. Necesito estar con él, a su lado, para entrar en paz con mis sentimientos y saber por fin, si el me corresponde. Quiero de una vez por todas tener certeza de sus sentimientos, ya sea para planear mi vida a su lado, o para empezar a forjar una nueva…sin el.-
Esas últimas palabras quemaron la garganta de Sakura, pero encendieron un leve rayo de esperanza en el rubio. Se iba por mucho tiempo, si, se iba a probar suerte con el amor de su vida, si. Pero una pequeña parte en el cerebro de Naruto acariciaba la posibilidad de que las cosas entre ellos no funcionaran, y que Sakura volviera a su lado.
Pero por mas que busco consolarse a sí mismo, aquí estaba, unas cuantas horas después de la dichosa cena, con los celos hasta el cielo, la amargura a cuestas y con una borrachera que pondría orgulloso al sabio pervertido. Se sentía sin valor, como hombre por verse mendigando el cariño de una mujer, como shinobi, por verse en ese momento en ese penoso estado.
Llegó a lo alto del monte de los kages. A esas horas de la madrugada era imposible que nadie le molestara, así que dejó rienda suelta a su frustración tomando ahora a pico de botella el licor.
-Maldita sea, no valgo nada- se dejó decir mientras se tumbaba boca arriba para ver las estrellas.
Una mano inesperada tocó su sien, y Naruto distinguió los claros ojos de luna de Hinata. El brillo de la propia luna hacía brillar su piel, y su cabello parecía tener destellos. Acaso estaba tan ebrio? Por supuesto sabía que Hinata era hermosa, muchas veces la había observado durante los entrenamientos en conjunto, también durante las reuniones de protocolo entre el hokage y los líderes del clan. En ocasiones se había convencido de que, a no ser por ese juramento de protección que tenía para con ella, y por respeto a la amistad que tenían, hacía bastante tiempo le habría gustado posar sus labios en la delicada piel.
Aun así, la vista que tenía en ese momento de ella era un hechizo. - eres la persona más valiosa del mundo ninja, deberías darte un poco más de credito- dijo ella con una pequeña sonrisa
-Hueles a licor, tan mal fue tu día como para acabar esa botella que te regalo el cejotas cuando te mudaste a tu apartamento?- preguntaba el rubio mientras sentía el aroma de Hinata mezclado con un poderoso aroma a licor de coco.
-Peor de lo que esperaba, aunque parece que no soy la única pasando por momentos difíciles ... .brindamos por nuestros infortunios?- ni siquiera esperó la respuesta del rubio cuando ya tenía en sus labios la botella, bebiendo apresuradamente gran parte de su contenido.
Naruto no recordaba una Hinata que bebiera, mucho menos una en semejante borrachera. Probablemente los últimos días después de que el maldito Horoki rompiera el compromiso habían sido un infierno, y a estas alturas los ancianos del clan hayan acordado los castigos que le correspondería recibir. Sintió una amarga pena por ella, que siempre había sido una mano amiga para todo el que lo necesitara. Sintió rabia contra sí mismo, por su incapacidad de ayudarla.
Aquí estaba él, hecho un desastre porque la mujer que amaba se iba con otro, sin tomar en cuenta que habían personas en el mundo como Hinata, pasando por una situación similar, con la excepción de que su compromiso fallido significaba la destrucción completa de los sueños de la chica. Al menos él aún podía seguir adelante con su plan de ser hokage. Hinata, por otra parte, ya no podía siquiera soñar con ser considerada parte de la familia principal de los Hyuga.
El héroe de konoha sintió de nuevo esa familiar presión en el pecho que aparecía cada vez que pensaba en la heredera Hyuga. Verla allí, un tanto destruida, un tanto indefensa y mucho más relajada que en cualquier otra ocasión (ahí el licor debía estar ayudando) hicieron nacer en el rubio la necesidad de hacer algo por ella que pudiera darle un poco de consuelo.
Sin pensarlo dos veces, tomó la botella de manos de la joven, la colocó a un lado, y volviéndose para verla frente a frente la besó en los labios.
Hinata apenas tuvo tiempo de registrar lo que había pasado. Hacía un minuto sus labios degustaban el fuerte licor que bebía de la botella de Naruto, y ahora en su lugar tenía los labios del chico devorando los suyos casi con devoción. Tal vez era culpa del licor que ambos llevaban encima, pero Hinata solo por ésta vez no iba a sobre pensar las cosas. Ésta vez se iba a dejar llevar, sin importar las consecuencias.
Lo que había empezado como un impulso para confortar a Hinata se estaba convirtiendo en Naruto en una necesidad incontrolable. Rayos, tal vez era el exceso de bebidas, o el despecho de saber a Sakura en brazos de otro, tal vez porque Hinata se veía irresistible esa noche o porque Naruto llevaba días sin tener sexo, o tal vez por la simple necesidad de sentirse amado, la verdad era que todo el cuerpo de Naruto empezaba a reclamar mas contacto con la chica.
Una parte de la conciencia de Naruto le decía que aquello no era buena idea, mientras que la otra parte le alentaba con el reconfortante recuerdo de que el sello sobre la virginidad de Hinata ya había sido roto, y que sus acciones en ese momento no afectarían su futuro.
-Como toda kunoichi, tomas la píldora, cierto?- preguntó siguiendo el mismo protocolo que había tenido con algunas de sus amantes anteriores que también eran ninjas.
-Este… si, la tomo- apenas terminó la frase, Hinata sintió como era tumbada sobre el césped. Las manos del rubio se movieron frenéticamente sobre ella,explorando vigorosamente su cuerpo, mientras ella besaba sus cabellos.
-tendrias sexo conmigo Hinata?- pregunto en un susurro en la oreja de la chica
-siempre he querido hacerlo Naruto- y de nuevo sintió las manos del chico, esta vez bajar por sus caderas, subir su falda y retirar su ropa interior. El corazón de Hinata latía al ritmo más acelerado que había tenido en su vida.. finalmente sus deseos se hacían realidad.
Naruto posó los dedos suavemente en la entrada de la chica para comprobar su humedad. Sonrió satisfecho, estaba más que lista. Sin mucho preámbulo descartó sus pantalones sin siquiera retirarlos por completo y se posicionó sobre ella, su miembro ardía en deseo. Besó apasionadamente a la chica una vez más y se abrió paso entre las piernas de la Hyuga, sintió la humedad de su entrada y empujó levemente, para sentir como poco a poco la penetraba…pero Una barrera detuvo su avance…
Naruto quedó paralizado y se apartó bruscamente de la muchacha como si su cuerpo quemara. Su mirada estaba cargada de horror por lo que estuvo apunto hacer
VIRGEN, ella seguía siendo virgen.
