"El aire se sentía denso, mientras que un calor abrasador llenaba el ambiente. En la habitación sólo se escuchaban los gemidos de ambos, y golpe de sus cuerpos encontrándose una y otra vez. Ambos bañados en sudor, ambos agitados y con falta de aire.
El embestía fuerte, profundamente, dándole a ella todo de sí. Sentía sus uñas clavadas en su espalda, mientras que en cada encuentro ella dejaba salir su nombre de sus labios.
¡Cuánto la había necesitado todo este tiempo! a ella, a su calor, a su sensación de hogar. El anillo que brillaba en su pequeña mano le daba a él por fin tranquilidad. Era su esposa, y ahora nunca tendría que compartirla con nadie.
-Te amo-
-También te amo…Naruto-kun"
Abrió los ojos de golpe sintiendo el corazón desbocado. Pero qué diablos había sido ese sueño? Aún despierto sentía como su cuerpo reaccionaba al recuerdo de la mujer a la que amorosamente hacía suya. Pero su mayor sorpresa era el hecho de no haber sentido el familiar cuerpo y los ojos jade de Sakura, sino que a la mujer a la que declaraba ese ardiente amor era de ojos perlados, con curvas a las que en su sueño se aferraba firmemente. Esa mujer, la que él veía como SU mujer, era Hinata.
-Na…Naruto-kun- la escuchó decir desde fuera de la tienda…oh sí, justo así le llamaba en sus sueños. -te encuentras bien?,te escuché…mmm..gemir, pensé que podías estar enfermo-
-Estoy bien, en un momento salgo.-
Respiró profundamente mientras ponía una mano en su sien. ¿Por qué ese sueño? Por qué su mente le hacía pensar que Hinata podría sentirse tan bien como para canjear su felicidad con Sakura por una noche con ella? Pero…en su sueño no era una noche, no era un revolcón para pasar la página…en su sueño ella era su esposa..y él, el hombre más feliz del mundo.
"Tiene que estarme afectando pasar tanto tiempo con ella. En cuanto vea a Sakura, todo esto se me pasará " pensó para sí mismo."
En su interior escuchó la voz de Kurama maldecir por lo bajo. Le preguntó si estaba bien.
-si, solo hay un maldito mosquito por acá, que no sabe en lo que se está metiendo-
-pero que cosas dices Kurama, allí nunca han entrado los mosquitos- le respondió él algo divertido.
Salió de la tienda para encontrar un fuego listo, un agradable olor a comida y una Hinata vistiendo su antiguo uniforme ninja, con esa pesada sueter lavanda, pantalones anchos hasta sus pantorrillas y usando el cabello recogido en una cola de caballo.
La observó atentamente, le recordó la época en la que la consideraba algo rara…esa época donde ella sin pensarlo saltaba para enfrentarse a Pain con tal de protegerlo.
Su corazón dio un pequeño brinco cuando su rostro quedó frente a frente con él, mostrándole una magnífica sonrisa y dos mejillas rojas,probablemente se sentía apenada por lo de ayer. Sin pensarlo demasiado, él cerró la distancia entre ellos, dándole un inesperado beso en los labios.
-buenos días- dijo Naruto, su entonación le había sorprendido a sí mismo, no recordaba en su vida haberse escuchado tan embobado.
-Muy buenos días- respondió ella con la cara roja a más no poder -el desayuno está servido, por si gustas comer…mmm sé que ramen es lo que acostumbrarias desayunar, pero…creo que deberías comer un poco más de frutas y vegetales, así que te hice algo diferente, para variar…espero que te guste-
-no tengo dudas de que todo estará delicioso-
Comieron en silencio, él deleitándose con el sabor de los platillos. ¿Quién iba a decir que los vegetales podrían gustarle?.Ella disfrutando verle comer.
Naruto recordó la promesa que había hecho a su madre acerca de comer bien. Por primera vez estaba cumpliendola, gracias a ella…a Hinata. Sus ojos se posaron de nuevo en ella. Un nuevo brinco del corazón.
Estaba a punto de agradecerle por la comida cuando un halcón voló cerca de donde estaban, dejando caer un pergamino al rubio.
Naruto leyó la carta, que inmediatamente guardó en su bolsillo. Hinata esperó tranquilamente para saber las noticias.
-Pues era…una carta de Sakura. Ella nos encontrará en Suna para la fiesta del kazekage, y después de eso volverá con nosotros a Konoha-
Sin quererlo, Hinata se mantenía callada. Ya no era necesario apresurar el paso, se encontraban a menos de una hora de Suna caminando. A menos de una hora del lugar donde Naruto por fin volvería a verla a ella…
Se reprendió a sí misma…¡ella se iba a casar! Para cuando volvieran a la aldea se convertiría en la mujer de alguien más. Si Sakura al fin le daba esa oportunidad a Naruto de ser feliz, ella no podía más que acompañar la alegría de su amado.
Naruto observa preocupado a su compañera. Desde que había recibido la carta, Hinata progresivamente se había vuelto más callada. Apenas sonreía. El estaba feliz de ver de nuevo a la peli rosa, pero la lejanía de Hinata empañaba cualquier atisbo de alegría, sentia la necesidad de concentrarse en ella, de hacerla sonreír, ya después tendría tiempo para Sakura, una vez que Hinata partiera en busca de su marido.
Un nuevo brinco del corazón, esta vez doloroso. Ella se iba a ir. Ella sería de otro hombre. Otro la tomaría en sus brazos. Otro le haría el amor. Otro viviría el dulce sueño que él había tenido. Su mente empezó a procesar la información, y a buscar métodos para evitar tal destino, que la apartara de todo lo que ella amaba.
Hinata sintió como Naruto detenía su paso y quedaba congelado. Observando el piso, perdido en sus pensamientos.
"El debe estar muy nervioso por ver a Sakura de nuevo…y yo egoístamente solo podía pensar en mí, cuando él lo está pasando mal"
Hinata se acercó al joven y colocó sus manos en su rostro, lo miró cariñosamente.
-vamos Naruto-kun, se que estás nervioso…pero, mientras lo necesites, te ayudaré a avanzar- y tomó su mano para reanudar su marcha
-Hinata…cómo fue que rompiste el compromiso con Hiroki?-
Ya una vez había logrado salirse de un inminente matrimonio, tal vez podría ayudarle a hacer lo mismo. No por él claro, sino porque Hinata no iba a querer abandonar su país, ni su familia o amigos.
La pregunta fue completamente inesperada, pero si con alguien iba a ser sincera Hinata, sería con él, así que suspiró y comenzó a contarle
-sabrás… tú no has sido el primer hombre que he visto desnudo- dijo algo apenada.
-Supongo que ese hombre fue Hiroki- Naruto sentía una extraña rabia en sí. Mientras inconscientemente apretó un poco más la mano de Hinata
-pero no es lo que estás pensando…Hiroki, él es un buen hombre. Cuando me lo presentaron como prometido accedí de inmediato. Lo conozco, sabía que con nuestra afinidad de carácter y habilidades podíamos sacar el mejor provecho de nuestra relación. Al fin de cuentas me iba a casar por deber, al menos era bueno saber que contaba con un compañero respetable.-
-¿entonces por qué el cambio de parecer?-
-bueno ... .durante el tiempo que vivimos juntos tratamos de conocernos más. Entrenamos juntos, comíamos juntos y de vez en cuando tomamos sake juntos. En una de esas noches cuando ya ambos estábamos algo ebrios…pues simplemente decidí besarlo.-
Otra vez la ira, esta historia de Hinata no le hacía nada bien al héroe, se arrepintió de haber hecho la pregunta.
-Hiroki, no pudo corresponder mi beso. Esa noche me confesó que estaba perdidamente enamorado de una mujer, también de la rama secundaria. Y que había aceptado su compromiso conmigo para cumplir su deber. Me aseguró que el me cumpliría, pero su corazón pertenecía a otra persona…-
Naruto sintió un profundo pesar. Era la segunda vez que esta preciosa mujer era rechazada porque existía alguien más
-...así que, le propuse cancelar el matrimonio-
-pero eso va contra las reglas del clan!
-en realidad hay dos formas de cancelar un compromiso Naruto, la primera es que aparezca un pretendiente con mejores cualidades para engendrar descendientes poderosos o que la oferta de poder político que realice sea tan buena como para que el consejo del clan no la deje pasar, aunque aún así podría ser cuestionable y poco probable que se cancele el compromiso. La segunda forma, completamente infalible, es si se prueba que el pretendiente es incapaz de engendrar un heredero-
-pero…Hiroki…?-
-El byakugan tiene muchas ventajas. Poder ver el cuerpo en detalle es una de ellas. Estudiamos juntos la anatomía masculina y encontramos que puntos exactamente debían ser heridos para provocar esterilidad. Desgraciadamente él no podía aplicar el daño correctamente, tenía que ser yo. Después de eso lo hicimos pasar por un accidente de entrenamiento. Ninguno de los viejos tuvo objeciones en dejarlo ir sabiendo que era esteril…fue un precio alto, pero al menos él ahora puede estar con la mujer que ama, y yo no tengo que amarrar mi vida a alguien que tiene otra persona en su corazón.
-¡No puedo creelo! Ustedes estaban locos, no imagino las consecuencias si alguien se enterara…pero me alegra que funcionara.-
La idea de hacerle lo mismo al nuevo prometido de Hinata era algo que además de imposible, podía levantar sospechas. Sin embargo, mientras caminaban a Suna, las palabras de Hinata resonaban en su cabeza
"Si aparece un pretendiente con mejores cualidades"
