Al sexto día Hinata no se presentó a la mesa de negociación. Había mandado una excusa junto con una de las criadas del palacio de la arena, dando a entender que se sentía indispuesta de salud.
Esa mañana Naruto no vió la luz en ninguna parte. Tan preocupado estaba por ella que no se permitía concentrarse en nada más. De cuando en cuando activaba el modo sabio para monitorear su estado de ánimo, en efecto el chakra de la joven se encontraba notablemente alterado, al parecer ella estaba pasando por bastante dolor físico
¿Qué le estaría sucediendo?
-es ciertamente poco estimulante venir a esta reunión sin contar con la presencia de la señorita Hyuga- escuchó a Ronin decir al otro lado de la mesa -
-coincido con usted Ronin-san, en medio de tanto papeleo, posar de vez en cuando la mirada en un rostro tan bello resulta refrescante- agregó uno de los viejos de la mesa.
-su rostro? Yo en realidad me pierdo viendole el…-
Tres kunais aparecieron frente al rostro del viejo depravado que se había atrevido a hablar, cada uno sostenido por un hombre diferente. Los tres hombres miraban fijamente al viejo, y después desviaron su mirada entre ellos, tratando de entender las motivaciones del otro. El primero en hablar fue Ronin, quien sostenía su Kunai de forma sumamente inexperta, definitivamente el no era un shinobi
-señor Atsu, ha de saber que mi comentario expresaba mi pesar por la ausencia de nuestra amiga, pero jamás buscó ofenderla. Le exijo que retire sus palabras o le haré retractarse de ellas-
"Maldito impostor" pensaba Nartuo con rabia mientras sostenía su propio kunai, el más cercano al cuello de Atsu
-la señorita Hyuga es un ser apreciado por mi y no permito que se hable de ella de forma tan vil. Espero señores- dijo Naruto, que después se dirigió a todos en la mesa- que este penoso comentario no salga de esta sala para no avergonzar a la señorita, que ha venido en los términos más profesionales a velar por el bien de los suyos, a pesar de que algunos se comportan como una manada de perros en su presencia- recordó el comentario de ella sobre tener que ponerle alto a un hombre anteriormente -y a usted señor Atsu, sepa que si vuelvo a verlo poniendo los ojos en la señorita, con gusto se los sacaré del rostro para que no vuelva a importunarla-
Una mano de Gara se posó sobre el kunai de Naruto, invitando a este a bajar el arma, mientras que la otra sostenía el kunai propio -La señorita Hyuga es una emisaria invitada por mi aldea, y no soportare que se le falte el respeto. Su comentario señor, podría llevarnos a una guerra con la aldea de la Luna, una aldea que para este momento es tan grande como todo el país del fuego. Hinata Hyuga es la persona en esta mesa con más rango de nobleza entre nosotros, así que aprenda cuál es su lugar para con ella, a menos que prefiera ser ejecutado por traición a nuestro país-
-si…si caballeros, mis disculpas a la señorita, y a ustedes también- dijo Atsu con voz temblorosa. -Señor Uzumaki, puede estar seguro que no volveré a mirarla- dijo especialmente a Naruto, cuya amenaza había sido la más espeluznante de las tres. Tal vez porque al hablar, los ojos del muchacho habían tomado una furia rojiza, y por un momento el señor Atsu sintió que estaba en presencia de un demonio.
Después de eso nadie más mencionó nada y siguieron la agenda regular. Cuando el rubio no pudo más con su angustia, se excusó también y abandonó la sala. Necesitaba saber cómo estaba ella, su chakra se había alterado aún más.
-Hinata, te encuentras bien?-
La puerta de la habitación se abrió levemente para dar paso a la heredera, quien se sintió sorprendida por la visita del joven. El rostro de ella denotaba un claro cansancio, probablemente por falta de sueño.
-Hola Naruto-kun…este sí me encuentro bien, sólo algo débil- le dijo apoyada a la puerta pues parecía que podía desvanecerse en cualquier momento.
-Hina tenemos conceptos muy diferentes de lo que es estar bien. ¡Apenas puedes dar un paso! Ven, te llevo a la cama- Y sin esperar respuesta la tomó en sus brazos, cerró la puerta tras él y la depositó en la cama
-Ahora, podrías contarme qué te sucede?- tomó una de sus manos entre la suya -de verdad me tienes preocupado-
-no es nada Naruto-kun, para mañana estare bien…es simplemente un tema…personal- se hubiera ruborizado pero la chica ni siquiera podía hacerlo, tal era la palidez en su rostro
-personal?- añadió el chico confundido
-la chica está con sangrado muchacho- le dijo Kurama tratando de explicar la situación que el rubio no parecía entender.
-AHHHHH! Kurama dice que estás sangrando Hinata, dónde está tu herida? - el joven empezó a tratar de inspeccionar a la muchacha, que esta vez sí había logrado obtener un brillante color rojo en su rostro
-DE VERDAD ERES IDIOTA! LA HEMBRA ESTÁ EN SU CICLO DE SANGRADO, NO ESTÁ HERIDA! HAS FORNICADO A TODAS LAS HEMBRAS QUE HAS TENIDO EN FRENTE Y TODAVÍA NO APRENDES LO QUE SIGNIFICA UN SANGRADO EN UNA DE ELLAS?-
Ahora fue el turno de Naruto para gradualmente ruborizarse, Hinata había tratado de esconderse de su escrutinio y trató de explicarle
-no no es eso, es que…-
-no te preocupes, ya lo entendí- dijo el mientras sus ojos miraban al piso por la vergüenza. Subió lentamente la mirada para toparse a una Hinata con una enorme mueca de dolor. -tanto te duele?, yo…no recuerdo a ninguna pareja que sufriera tanto en esos días-
Ella agachó la mirada -padezco de una condición especial en mi útero, hace que en cada ciclo sangre más de la cuenta, y que el proceso sea sumamente doloroso-
-No es peligroso?-
-más allá de hacerme pasar uno o dos días en cama, no es peligroso. Los viejos del clan me hicieron rigurosos análisis cuando empecé a sangrar…porque no era normal lo que me pasaba. Les preocupaba que fuera esteril, pero afortunadamente no era el caso- una nueva mueca de dolor se apoderó de su rostro
-Me encantaría poder ayudarte de alguna forma- le dijo él, en verdad le apenaba verla así
-Hay algo que podemos hacer chico. He vivido en el cuerpo de muchas mujeres y algunas usaron parte de mi chakra para fortalecer su vientre. Podemos pasarle a ella una pequeña parte, eso debería eliminar su dolor-
-wooow eres asombroso Kurama!- volvió su mirada de nuevo a la chica -Hina, Kurama tiene una técnica que te puede ayudar con el dolor, probamos?-
-la verdad, me encantaría librarme de esto, aunque sea solo esta vez-
El rubio puso atención a la explicación que le dio su biju y poco a poco fue dándole instrucciones a Hinata.
-bien, entonces acuéstate, y abre la bata-
El corazón de ella se disparó en seguida. Sentirse expuesta de nuevo a Naruto la ponía sumamente nerviosa. Aún así siguió la instrucción.
Naruto observó las delicadas manos viajar al cordón de la bata, para soltarlo lenta y nerviosamente. Al abrirla, encontró a la muchacha vestida en un conjunto de dos piezas de seda: una camiseta de tirantes y un pequeño panty. La respiración de él cambió en el acto.
-Hina, debo colocar mi mano, este…sobre tu vientre, lo más alineada a tu útero.- no dijo nada más, esperando silenciosamente la aprobación de ella
-está bien, hazlo- respondió con voz baja, algo asustada
La mano de Naruto se posó cerca de su ombligo, bajando después para adentrarse un poco en el borde panty, deteniéndose en el lugar donde podía estar en contacto con el útero de la chica. Poco a poco fue dejando fluir un hilo de chakra hacia ella.
Hinata no podía dejar de percibir una agradable sensación, la mano cálida de Naruto sobre ella, y el chakra que recibía estaba haciendo que el dolor mermara.
-Naruto, esto…se siente muy bien- le dijo en un bajo suspiro.
El sentía un calor empezar a subir por su cuerpo, y su corazón palpitar con una fuerza impresionante.
"Kurama, me siento…extraño. Por favor no permitas que las cosas se salgan de control"
-muchacho, eso que estás sintiendo no es deseo, así que ambos están seguros-
"Qué demonios puede estar sintiendo un hombre al estar con su mano metida en la ropa interior de una mujer tan hermosa como Hinata?"
-Naruto, no soy tu niñera, y tu ya no eres un mocoso. Averigualo, y ojalá sea pronto. Pero como eres idiota te haré una pregunta que tal vez te puede ayudar..que es lo que mas quieres hacer con ella en este mometo?
"Yo quiero…"
Los ojos del rubio se detuvieron a observar las magníficas piernas, el vientre que acariciaba en ese momento, sus hermosos pechos y finalmente el rostro que por fin empezaba a mostrar una pacífica sonrisa de alivio, su dolor había desaparecido"
"Yo quiero, cuidar de ella"
