Naruto respiró pesadamente, esre dia había sido sumamente complicado. Claro que recordaba ese momento, pero nunca se había detenido a pensar en las intenciones con las que había hecho ese regalo.
Había escuchado los rumores sobre Hinata y su prometido, cómo habían sido descubiertos en circunstancias muy comprometedoras, y cómo habían sido sacados de la casa principal. Algo se retorcía en la mente del rubio, quitándole la paz.
Poco después Hinata empezó a aparecer con moretones en los brazos, además parecía distante, siempre ensimismada en sus pensamientos, como si cargara una enorme preocupación. A Naruto le preocupó el trato que Hiroki le pudiera estar dando, si bien Hinata podía ser mucho más poderosa que él, Naruto conocía el respeto que la chica mostraría a su futuro marido, estaba seguro que no intentaría nunca defenderse. Además se decía que ella podía estar embarazada…la sola idea de que Hiroki pudiera hacerle daño en ese estado , y que el rubio no estuviera para protegerla, simplemente lo enfermaba.
Recordaba con pesar el encuentro con Pain, en donde dolorosamente fue un maldito espectador del sufrimiento de ella. Tanto entrenamiento no había valido una mierda, cuando clavado de pies y manos lo único que había hecho por protegerla había sido gritar, y llorar.
Naruto estaba más que decidido a saldar esa cuenta con ella. Para que una próxima vez, él pudiera estar a su lado, y protegerla como debía haber hecho aquella ocasión. Por eso en la última salida de grupo entre amigos había concretado un entrenamiento con el equipo 8, para tener la oportunidad de darle un proyecto en el que llevaba años trabajando y que ahora que estaba terminado, sólo podía pensar en entregárselo a ella.
-Hinata, te importa si tomamos un desvío? Hay algo de lo que te quiero hablar.-
Ella no puso mucha objeción, sin embargo seguía ausente, en el extraño estado de ánimo que le había visto las últimas semanas. En poco tiempo llegaron a un parque, y se sentaron en una banca, la misma donde una vez Naruto había llorado la muerte de Jiraya.
-Hinata, ¿cómo has estado? Me refiero a todo el tema con Hiroki-
Ella lo vió algo extrañada. No entendía a qué se debía la pregunta, pero contestó con sinceridad. -Pues es mucho más agradable ahora que tenemos privacidad, hemos podido conocernos mejor- su voz bajó un poco al decir las últimas palabras. Ella se veía triste.
-iré al grano…él te respeta? Te ha estado golpeando?-
-Naruto-kun de donde sacas esas ideas?-
-Por lo general la gente piensa que no soy más que un idiota despistado, pero puedo ser muy buen observador- El se acercó a ella, suavemente retiró el suéter de su hombro derecho, y levantó la manga de su blusa para exponerlo. Un enorme moretón oscurecía todo su hombro. -sé que no has hecho misiones las últimas semanas, y el resto del equipo 8 está atendiendo responsabilidades de sus clanes, así que esto no es una herida de entrenamiento-
El corazón de Hinata comenzó a palpitar fuertemente, aquello era lo más cercano a una caricia que había recibido del rubio. -Te agradezco la preocupación Naruto-kun pero no es más que un malentendido, es cierto que no estoy entrenando con el equipo 8, pero, ahora que podemos hacerlo, Hiroki y yo pasamos mucho tiempo entrenando juntos, hemos podido ir conociendo nuestros ritmos de pelea, y también hemos intentado algunas cosas fuera de lo común, es natural que salgamos con algunos moretones
La mente de Naruto lo llevó a relacionar el comentario de la chica con sus actividades sexuales con Hiroki. La idea le desagrada bastante, haciéndole lanzar una pregunta que quemaba sus nervios
-Estás embarazada?-
Hinata soltó una leve risilla -aunque sería muy conveniente para los ancianos del clan que engendremos una criatura de una vez, Hiroki y yo tenemos…digamos que otras prioridades en este momento-
-Ya veo- la respuesta de Hinata no alcanzaba para devolverle la tranquilidad. Naruto no entendía cuál era en sí la causa de su angustia, si la posibilidad de que Hinata estuviera siendo lastimada, o que en realidad se encontrara viviendo una ardiente relación con su prometido.
-cuando murió el sabio pervertido, hubo una cosa que lamenté más que nada-
Hinata no pudo evitar tomar su mano como señal de apoyo -que lamentabas?-
-El no haber estado ahí para ayudarle. Siempre me asalta la idea, de que tal vez juntos habríamos tenido una oportunidad de vencer. Es por eso que me prometí a mi mismo no dejar que algo así sucediera de nuevo. Quiero estar al lado de las personas que más quiero, si es que me necesitan…lo cual me lleva a esto-
Sacó un objeto de su bolsillo, colocándolo en las manos de la chica. Ella quedó fascinada con el extraño collar, era sencillo, pero parecía sumamente exótico. Su única piedra parecía contener energía dentro, brillando en un perlado tono celeste.
-es bellísimo Naruto-kun, es un tipo de amuleto?
-Mi padre fue reconocido en el mundo por su jutsu de teletransportacion. Poco después de la guerra me fue entregada una parte de sus pertenencias, en las cuales había un diario de notas de ese jutsu. Lo estudié cada día hasta entender los sellos y pasos que debía seguir, hasta que pude crear una versión propia. Puedo impregnar ciertos objetos con mi chakra, como la piedra de ese collar, creando un vínculo entre el objeto y yo, así puedo transportarme al lugar donde se encuentre, por ahora en un rango de hasta 15 kilómetros-
-eso es absolutamente asombroso- Hinata veía ahora con más fascinación la piedra, ese celeste era gracias al chakra de Naruto.
-Hinata, quiero que conserves esa piedra, y la uses para llamarme si llegas a necesitar ayuda. He agregado un sello en ella, solo debes hacer los símbolos, y yo sabré que me estás llamando-
-Esto….es un regalo maravilloso Naruto-kun, pero…me parece que es más adecuado que se lo des a Sakura-san-
-La seguridad de Sakura no me preocupa tanto en este momento como la tuya. Eres tú quién está viviendo con un desconocido, apareciendo con golpes en el cuerpo, con la mente concentrada en quien sabe que. Además, en su momento haré una para Sakura también-
-Lamento haberte preocupado. Aún así no sé si puedo aceptar este regalo, por más preciado que sea para mí.-
-No te pido que te lo pongas, ni que llegues a usarlo para llamarme, solo dame la oportunidad de estar contigo, si me necesitas. Puedes hacer con ella lo que quieras, siempre que puedas activarla si es necesario-
-Yo, de verdad te agradezco tu preocupación por mí-
Naruto observó el collar sobre la mesa. Viendo las cosas en retrospectiva todo tenía sentido. Hinata no le había mentido en cuanto a los entrenamientos con Hiroki, probablemente para esa época ya estaba poniendo en marcha su plan de infertilidad y debían parecer convincentes. Que de un entrenamiento esporádico surja una herida de tanta magnitud hubiera sido sospechoso, pero que de cuando en cuando ambos salieran heridos daba la impresión de que la pareja simplemente se tomaba las cosas en serio.
En todo caso quien había mentido había sido Naruto. Nunca le confesó a Hinata que le había tomado casi 4 años desarrollar tal jutsu, y que solo podía mantener estable una piedra a la vez, por lo que un segundo collar le era imposible.
Se dio cuenta de que incluso en esa época había tenido que elegir entre Sakura y Hinata, y que sin dudarlo había decidido cuidar a la mujer que siempre le había apoyado. Era eso mero agradecimiento? Una amistad muy profunda tal vez? O acaso lo que todos los demás se empeñaban en decirle tenía tintes de veracidad, y él si sentía algo por la heredera Hyuga?
Pero si toda su vida había llamado amor a lo que él sentía por Sakura, como definir ahora ese conjunto de emociones que le provocaba Hinata? Y si era solo una mezcla de amistad y deseo? Un deseo que parecía ser muy nuevo para él.
Se reprendió mentalmente… el deseo tampoco era nuevo. Durante muchas de sus noches de don juan, cuando se encontraba solo en su apartamento soñaba despierto con la posibilidad de que Hinata usara el collar para llamarle, no precisamente porque estaba en peligro.
Con cada cosa nueva que aprendía en la cama de alguna mujer, terminaba al final de la noche masturbandose, pensando en la reacción de la peliazul si él usara esos conocimientos con ella. A esas alturas, cuantas cosas podía hacerle!
Cuando ella le propuso el descabellado plan, su cuerpo entero reaccionó de inmediato, pero su pecho se estrujaba dolorosamente, él no quería jugar con ella, algo en su interior le gritaba que si iniciaba ese camino, no saldría completo de él.
Y aquí estaba ahora, cuestionando si su gran amiga significaba algo más para él, y si el amor de su vida había sido una devoción autoimpuesta, por no tener la capacidad de ir en contra de sus palabras. ¿Sería que en serio su nindo había jugado en su contra esta vez?
Escaneo con el modo sabio el edificio para encontrar a Hinata, la encontró en los patios de entrenamiento con el enclenque principiante. Tomó el collar, para dejarlo en la habitación de la chica, rogandole al cielo que la escueta explicación que podia dejarle, fuera suficiente para convencerla de que al menos por esa noche.
