Hinata volvió a su cuarto con una sonrisa en el rostro. Después de que pasara el mal trago por ver a Naruto fundido en el abrazo con Sakura, el tiempo que había dedicado a enseñar a Ronin el arte de usar un kunai había sido memorable. Tenía que admitirlo, el chico tenía lo suyo, y eso empezaba a calar dentro del corazón de Hinata. Si tan solo no estuviera comprometida, podría darse el lujo de conocerlo mejor, y hasta de enamorarse de él, tal vez, tan perdidamente como lo estaba de Naruto. Pero Hinata había tratado de mantener sus ilusiones a raya, en consideración del inevitable destino que le esperaba…hasta que Ronin le había mencionado algo que de inmediato despertó sus nervios, y sus esperanzas
-Hinata-san no quiero parecer irrespetuoso, pero he de comentarle que su familia también recibió una oferta de matrimonio de mi parte, un matrimonio que le confieso, me emociona muchísimo-
-Yo no lo sabía. Por lo general no se nos menciona mucho de nuestros pretendientes, a menos que el interesado pida una audiencia para conocernos.-
-Lo sé, en realidad quería usar eso a mi beneficio. Esperaba tener tiempo para conocernos mejor, y reparar el daño que hice con mi falta de escrúpulos durante su primer viaje a nuestra aldea. Desde el momento en que usted llegó a la aldea…yo…no he podido sino estar hechizado por su persona. Sé que actúe muy mal, pero espero haber podido cambiar su opinión de mi, y que vea con buenos ojos la propuesta que he hecho a su familia.
-Ronin-san, en realidad no importa lo que yo piense acerca de su propuesta, mi familia ha tomado una decisión al respecto, mi matrimonio con Toneri es casi seguro-
-En realidad, si importa Hinata-san. Cuando recibimos la respuesta de que Toneri había sido su prometido electo, nos indicaron que la única razón por la cual yo no había sido elegido es porque no soy un ninja, y usted como futura líder del clan debe asegurar engendrar al mejor heredero posible, lo que la obliga a casarse con un shinobi. Por lo demás, la propuesta que hicimos a su familia es mucho más fuerte que lo que promete Toneri. Mi padre ha accedido a darles acceso como copropietarios a los puertos y caminos principales de nuestra aldea, que al ser un punto de encuentro importante para muchos países, resulta mucho más tentador que la simple propuesta de permitir comercio de Konoha a la aldea de la Luna-
-Lamentablemente nuestra tradición de shinobis es más importante en este caso. Y como líder del clan debo cumplir mi deber-
-Pero esa es la clave. La líder debe casarse con un shinobi, pero la rama secundaria no. Hinata es descabellado lo que le voy a decir, pero por favor considere que lo digo con toda la sinceridad de mi corazón. Estoy enamorado de usted, de Hinata Hyuga, no de la líder del clan más fuerte de Konoha. Le pido humildemente, que si ve con buenos ojos mi propuesta…Si cree que pueda ser feliz a mi lado, decline el liderato de su clan, para que pueda hacerme el honor de ser mi esposa. Le juro que lucharé cada día por hacerla feliz, y en consideración con las responsabilidades con su clan, me comprometo a vivir en Konoha.
Gracias a Dios estaba sentada, porque Hinata sintió que sus piernas no tenían fuerza para sostenerla. El alma se le había ido del cuerpo. Tenía frente a ella una remota posibilidad de felicidad, un plan que le permitía permanecer en su amada aldea. Tenía frente a ella un hombre que le podía ayudar a olvidar los dolores pasados. Sin embargo, era también el camino para dejar definitivamente su compromiso con el clan, sus planes de mejora (aunque estaba segura de que Hanabi lucharía por llevarlos a cabo), olvidar la promesa que tenía con Neji. Ella que había seguido el mismo nindo que Naruto, de nunca retractarse de sus palabras y siempre cumplir las promesas, tenía a sus puertas un futuro feliz, rompiendo ese sagrado voto.
-Yo…yo…no puedo darle una respuesta en este momento Ronin-san-
Ronin le ofreció una calmada sonrisa - El hecho de que no me rechace ahora mismo hace que pueda guardar esperanzas Hinata-san. No necesita responder ya, tengo tiempo de sobra para que usted pueda pensar las cosas con calma-
Ahora se veía en el espejo optimista, pensando que aun si tuviera que lidiar de todas formas con el matrimonio con Toneri, tenía el dulce recuerdo de haber tenido la oportunidad de o felicidad? No estaba segura cual de las dos llamaba con más fuerza a su determinación. Por un momento se dejó fantasear con que la tímida propuesta de Ronin venía de parte de otro caballero, un shinobi, el más fuerte de todo el mundo ninja. La felicidad no hubiera cabido en su cuerpo si Naruto se hubiera decidido por ella.
Pero qué diablos estaba pensando? Esa nunca fue una opción. Desde el momento en que le había propuesto a Naruto ese alocado juego, se había comprometido a no ilusionarse pensando que el rubio pudiera desarrollar sentimientos por ella. Aquello habia sido sexo, o bueno, todo lo que esta antes del sexo. Sabía que Naruto tenía solo a una persona en su corazón, y era inmaduro dejarse pensar que con haberle dejado ver su cuerpo desnudo, o con que la tocara en lugares donde ni ella misma se había tocado antes, iba a ser suficiente para enamorarlo. Con tantos cientos de mujeres que probablemente habían intentado ese plan con el anteriormente y fallado, mantener ese tipo de esperanzas era desleal para con ella misma y para con Naruto.
Pero ahora, estaba Ronin, y eso la llenaba de nuevas ilusiones.
Camino a la mesa de noche, para buscar un rollo y escribir una nota a su padre, pidiéndole la posibilidad de retrasar su partida a la aldea de la Luna. Justo cuando abría el cajón, se topó de frente con aquel collar que Naruto le había dado hace varios meses, y que ella había entregado a Sakura. Le rogó a los dioses que la persona que lo hubiera dejado ahí fuera Sakura. Junto a él había un rollo. Hinata captó el tipo de sello que cerraba el rollo, un sello de sangre, del mismo tipo del que Naruto había usado en la pintura de ella.Y al parecer solo se abriría con la sangre de ella. Tomó nota mental para felicitar al rubio, se había vuelto un experto en sellado, una habilidad poco común, y altamente reconocida en el mundo shinobi. Se dejó sentir orgullosa de él hasta que cayó en la cuenta de que eso significaba que la nota era de Naruto, y que por lo tanto él sabía en ese momento lo que ella había hecho con el collar. Con las manos algo temblorosas, abrió la nota.
Hinata
Como puedes imaginar Sakura-chan me ha regresado el embargo, me veo en la penosa circunstancia de pedirte que por favor lo uses esta noche. Tanto tú como Sakura-chan, el Temme y yo hemos sido asignados a una misión de protección para los asistentes a esta fiesta. Por supuesto te daremos los detalles cuando te veamos. Por favor usa el collar para facilitarnos las cosas.
Lamento haberte ofendido
Naruto
Hinata soltó la nota sintiendo que el frío se apoderaba de su cuerpo y la hacía temblar. Ese collar era un remordimiento que cargaba consigo desde el día en que Naruto se lo había dado. Primero por el hecho de que Sakura les hubiera pillado en semejante momento. Hinata no podía imaginarse el nivel de celos que ella podría tener si encontrara a su novio dándole semejante regalo a otra mujer. Pero Sakura, a pesar de que se veía algo afectada por la escena, mantuvo siempre la compostura. Algo por lo que Hinata siempre le guardó admiración.
La pelirosa había esperado escondida detrás de unos árboles lejanos (pan comido para Hinata con el alcance de sus ojos, aun sin activar su keikeigenkai) Observó la interacción entre Hinata y Naruto, hasta que el rubio se había despedido de ella. Una vez que estuvo lo suficientemente lejano, Hinata se atrevió a hablar
-Sakura-san, le invito a hacerme compania-
-Yo, lamento la intromisión Hinata, en realidad buscaba a Naruto, se supone que hoy cenaremos en la casa de Kakashi sensei-
-No te preocupes Sakura-san, de hecho me hace un favor con su presencia. Quiero pedirle algo muy especial, y me disculpo porque probablemente estoy arruinando una sorpresa que Naruto-kun está preparando para usted. Verás, él me ha entregado este artefacto (no se atrevió a llamarlo con ninguna muestra de aprecio), que le permite teletransportarse a donde este se encuentre. Al parecer es algo que tiene pensado desarrollar para todos sus seres especiales. Naruto-kun me ha pedido que use este a modo de prueba, después de todo soy la persona que vive más lejos. Pero desgraciadamente a pesar de que su acto es muy gentil, me es imposible aceptar una misión de prueba con un objeto de este tipo…Entenderás que una mujer comprometida no puede llegar sin más a la casa con una joya así-
-No te preocupes Hinata, yo me encargare de guardarlo-
-Estoy segura Sakura-san que en realidad usted es la persona que ha inspirado a Naruto-kun a crear un objeto tan increíble, por eso me tranquiliza entregárselo a usted, le pido que por favor se haga la sorprendida cuando él le entregue el suyo-
Hinata nunca supo que Sakura había entendido en el acto las intenciones que Naruto había tenido desde el inicio, y que tal joya no era inspirada para proteger a sus amigos. Ese día, con dolor Sakura por fin aceptó que su experimento de noviazgo con el rubio tenía que terminar, al recordar claramente una conversación vieja que había tenido con su novio, donde le decía que le gustaba darle joyas verdes, porque calzaban con el color de sus ojos.
La piedra que Sakura sostenía en ese momento en sus manos era blanca, con tonos lila, y un brillante celeste en su interior, como una confesión secreta de que los ojos de Naruto, siempre iban a estar puestos en Hinata.
Hinata levantó el collar para observarlo detenidamente. La primera vez que lo había visto no tuvo la oportunidad de detallar la bella combinación de colores, ni la fuerte energía que emanaba. Sin duda Naruto era el shinobi más poderoso del mundo, cuando un simple objeto impregnado con su chakra era capaz de hacer sentir tanto poder.
Al día siguiente de esa conversación con Sakura, Hinata se enteró que la pareja había terminado, y sintió como si el mundo se le derrumbara. Se sentía culpable de que la felicidad del hombre que amaba se le hubiera escapado de las manos. Y a pesar de que tuvo la oportunidad de conversar con el rubio, en una de esas ocasiones donde Naruto necesitaba una persona atenta que escuchara sus penas, y él había mencionado que la causa de la ruptura había sido que Sasuke estaba próximo a regresar, según los informes de Kakashi-sensei, y Sakura necesitaba tiempo de pensar, algo en el interior de Hinata le decía que aquello no era más que una mentira, o de Naruto o de Sakura misma.
"Naruto debe odiarme en este momento" pensó. No solo había sido altiva y malagradecida, al rechazar fríamente un obsequio que él le había entregado gentilmente con el único objetivo de protegerla, sino que además, había trazado el camino (o el inicio del camino), para que Naruto perdiera esa noche al amor de su vida.
Hinata tomó una decisión: Esta noche iba a rectificar sus errores, se permitiria utilizar el collar, en favor de la misión, y como muestra de agradecimiento para Naruto. Y además, iba a hacer todo lo posible porque Naruto recuperara el amor de Sakura de vuelta.
