Hinata sonrió de nuevo viendo en el estudio la foto de su boda mientras recordaba la conversación que había tenido con Naruto en aquel cuarto de Suna, como ella se había caído de espaldas (literalmente, porque la impresión que había tenido sumada a su reciente recuperación le había provocado un leve desmayo) en el momento en que Naruto le había explicado la forma en la que él y Kurama habían puesto en jaque al clan Hyuga, y le entregaban en bandeja de plata el liderato del clan.
Ella no podía creerlo, de verdad podía elegir el futuro de su vida,sin presiones de ninguna clase. Y aunque hubiera parecido que su elección era obvia, se dio permiso de tomar todo el tiempo necesario para escucharse a sí misma, quería saborear el momento de absoluta calma y libertad con el que había sido bendecida.
Y aquello causó un revuelo.
No habían puesto los pies aun en la aldea cuando las habladurías comenzaron, con toda la agresividad y veneno que un grupo de fanáticas podía agregar.
Gracias a Dios y a Sakura por su advertencia, porque Hinata nunca había imaginado ser el blanco de tanto odio (y eso que era la heredera de los Hyuga, algo que ya de por si le provocaba ser el objeto de odio y hostilidad de parte de muchas personas).
La odiaban, plano y sencillo…LA ODIABAN.
Porque hasta ese momento Naruto Uzumaki nunca había rechazado un encuentro con alguna de ellas…Nunca hasta que Hinata pasó a ser el objeto de su afecto.
Y es que el club de locas de Naruto le había esperado en la entrada de la aldea a su regreso de Suna, haciendo que todos los que regresaban con él (Hinata y su padre incluidos) presenciaran el momento en el que el rubio ponia fin definitivamente a su etapa de don Juan.
Cuando el grupo de chicas, cual manada de fieras se abalanzó sobre el rubio, él se limitó a desaparecer con esa velocidad que había heredado de su padre, para aparecer detrás de ellas y llamarles la atención.
-Señoritas, les agradezco mucho su interés por mi, me halagan y al mismo tiempo siento que me sobre valoran- Las miro fijamente - Muchas de ustedes no me conocen, y a decir verdad yo no me he interesado en conocer a ninguna de ustedes…Creo…que merecemos más de la vida, no les parece?.Es por ello que he decidido reservar mi afecto y compañía para la mujer que amo-
-Naruto Senpaiii! Pero Sakura-san no va a volver con usted!- gritó una
Naruto sonrió tranquilamente
-Bueno, es una suerte que no se trata de Sakura-chan-
Todas gritaron emocionadas…-Es una de nosotras?!- preguntó una de ellas
-La mujer de quien hablo ya ha recibido mi propuesta de matrimonio…y seré felizmente su esclavo hasta que ella decida su respuesta- No pudo evitar que se le escapara una fugaz mirada a Hinata, que parecía perdida observando la escena.
Y eso fue suficiente para que ardiera Troya!
Naruto se había reservado el nombre de la mujer misteriosa para tratar de proteger a Hinata de los malos ratos que sabía que el grupito de locas podrían ocasionar, pero aquel error, esa minúscula mirada sumado al no tan disimulado sonrojo de Hinata había sido suficiente para que todas ellas…y todo Konoha sacara sus conclusiones.
Sakura le había dicho que aquella mirada era el más sincero reflejo de un hombre enamorado que ella había visto…y que era inevitable que el mundo entero se diera cuenta. Ahora Naruto era completamente transparente (no es que antes sus amigos más cercanos no hubieran notado tales sentimientos hacia ya bastante tiempo, sino ahora eran claros como el día hasta para el más despistado, que resultaba ser Naruto mismo).
Por su parte Naruto había dicho que no le importaba en absoluto. Estaba enamorado y quería que el mundo entero lo supiera, y vaya que lo había logrado. Quería dejar claro que no habría mujer capaz de reemplazar la invaluable presencia de Hinata en su vida, aun si ella le rechazaba al final.
Y ellas la odiaron aún más, cuando supieron que Hinata no se dignaba a darle una respuesta pronta. La convirtieron en menos de un dia en la villana que tenía presos los sentimientos de Naruto, tal cual habían hablado de Sakura, ahora era Hinata quien jugaba con el rubio, pero no se habían conformado con solo los chismes, a la peliazul le declararon guerra.
Una guerra que se resumía en constantes cartas abarrotando la entrada de su apartamento, un sin fin de comentarios cuando la Hyuga pasaba cerca de ellas, hablando de quien era la siguiente en la lista por salir con el futuro Hokage,aludiendo la falta de compromiso del chico y lo rápido que se aburría de una mujer.
Aquellas que habían compartido lecho con el rubio se habían unido a la batalla, añadiendo en las conversaciones todos los detalles de sus encuentros con el chico, las cosas que él supuestamente decía para ligarlas, y por supuesto sumando a las historias uno que otro detallito (o detallote) completamente irreal.
Pero la artimaña más curiosa, fue cuando decidieron hacerle creer a Hinata que Naruto había vuelto a sus andadas y una de ellas se transformó en la copia exacta del rubio, y acompañándose de una chica a cada lado se aseguraron de ser vistos por la heredera Hyuga.
Ante la escena Hinata sintió una enorme punzada en el corazón, pero le tomó dos segundos para razonar detenidamente, y entendió que claramente algo no andaba bien
-Sabes que ese no soy yo, verdad?- le dijo una chica de ojos y cabello castaño, Hinata la reconoció como una más del club de fans que seguía a Naruto a todas partes.
-Perdona?-
-Ah si, lo olvidaba, mi chakra está sellado a propósito para que nadie me reconozca- y por una milésima de segundo la chica eliminó el sello haciendo cambiar sus ojos de castaño a azul, haciendo que Hinata reconociera de inmediato al clon de Naruto.
-Esto es una nueva versión de tu sexy jutso?- pregunto ella algo divertida con la escena
-Yo…cree esta versión para infiltrarme en ese grupo de chicas…Estaba…algo preocupado de sus planes para contigo. Digo, las mentiras y los chismes los puedo dejar pasar, pero en verdad me preocupaba que intentaran hacer algo estupido contigo-
-Algo como esto que están haciendo en este momento?-
-Nah, eso no me preocupaba. Sabía que reconocerias de inmediato que ese no era yo. Mi temor era que…No se…de alguna manera te hicieran daño, no es que no sepa que eres extraordinariamente fuerte Hina, es solo que...-
Una mano se posó en el rostro de la castaña, que mantenía la vista baja.
-Naruto-kun, lo entiendo, no tienes que darme explicaciones por esto. Sakura-san me advirtió mucho sobre lo que podía pasar..aunque esto de tomar tu forma y fingir que eres tu es algo sumamente creativo…E inutil, digo acaso no saben que soy una Hyuga?-
La chica castaña sonrió - Y se hacen llamar ninjas por Kami!-
-Me gustaría hablar contigo en persona… es decir, con tu original. Podría rastrearlo con el Byakugan, pero ya que estas aquí, preferiría que me llevaras con el-
-Esta todo bien?-
Ella miró hacia abajo por un momento, tratando de no enfrentar los ojos de su compañera
-Ronin-san ha venido a Konoha, y lo primero que ha hecho es visitarme. Yo, le he dado mi respuesta..y ahora lo mas razonable seria darte una respuesta a ti.
A Ronin el ritmo de la vida le estaba pasando la factura. Todo ese constante viaje entre Konoha y el Viento era demasiado trajín, y su cuerpo poco entrenado solo le rogaba por tener un poco de tiempo libre, relajarse y disfrutar las maravillas que le había dado la vida.
De eso si que no podía quejarse, la vida se había preocupado por cumplir todos sus anhelos, de una forma u otra, en un tiempo u otro.
Llegó a las puertas de la mansión Hyuga, donde sabía que la encontraría pues Hinata siendo ahora líder del clan debía llevar a cabo sus deberes y reuniones en la casa principal, y sólo al terminar volvía al hogar con su marido.
Se hizo anunciar y en un segundo Koh había aparecido para llevarlo al despacho, tal como su señora le había solicitado.
Entró en la instancia para toparse a una muy embarazada Hinata. Vaya si le había crecido el vientre en esos 2 meses que había estado fuera de Konoha, y tenía que admitirlo, la veía hermosa, aun más que cuando le conoció. Era claro que la felicidad le sentaba bien a Hinata. No pudo evitar que su vieja rencilla con un afamado futuro hokage tomara el protagonismo de su saludo
-Veo que te encuentras deslumbrante, supongo que te han tratado bien?-
-No puedo quejarme, soy completamente dichosa-
-El ha cumplido con su promesa?-
Ella sonrió tranquilamente - Naruto siempre cumple sus promesas- No había terminado de decir la frase cuando un leve golpe de la puerta llamó la atención de ambos
-Señora, el señor Uzumaki ha llegado, pide unirse a ustedes en esta reunión-
-Dile que puede pasar Koh, desde un principio sabíamos que íbamos a reunirnos los tres-
Y vaya que era importante que por al menos unas horas ambos varones soportaran la presencia del otro. Desde el día del ataque en Suna a Ronin, la Hoja había tomado el liderazgo en la investigación de los grupos armados con los que estaba lidiando la aldea del viento. Tales grupos se organizaban frecuentemente para planear la estrategia de derrocar al padre de Ronin, al mismo tiempo que eliminar a su familia y evitar que el poder pasara a sus hijos.
Afortunadamente, la alianza que El Viento había logrado con Konoha le permitía contar con grupos de shinobis preparados que le brindaron tanto protección a la familia Oz como a los civiles en general, sumado al cuerpo de inteligencia que había llegado a infiltrar ninjas dentro de la líneas de los rebeldes, aplacando cualquier plan.
Hoy por fin sería la reunión final de todo el esfuerzo, en donde Naruto Uzumaki, en su rol de futuro Hokage brindaría al representante de la familia Oz el último informe, para indicarle las medidas que se habían tomado en contra del líder del grupo de rebeldes, aprendido solo unos cuantos días atrás y cuyo estado en ese momento era información altamente clasificada.
La puerta de la oficina se abrió, dando paso al shinobi más fuerte del mundo ninja en todo su esplendor. El corazón de Hinata dio un pequeño brinco, ella a pesar de todo el tiempo que había transcurrido seguía siendo afectada por su sola presencia.
Los ojos azules se posaron seriamente en el otro hombre por unos instantes, haciendo una cordial reverencia de saludo, luego siguieron su camino hasta encontrar el tesoro que buscaba en aquel cuarto, los ojos lila de Hinata.
Naruto sonrió pícaramente al percibir el ligero cambio en el aroma de ella, sabía perfectamente que después de todo lo vivido, a pesar del estado de embarazo de ella, aún la alteraba considerablemente. El avanzo con los ojos perdidos en ella, mientras se dejaba hablar al otro caballero
-Me disculpo si he llegado antes de lo previsto Senor Oz..- volteo su mirada al caballero para hablar directamente a el - Entenderá que en el estado de mi esposa, me es dificil dejarla sola- dijo mientras tomaba la mano de Hinata y depositaba un amoroso beso, recibiendo a cambio el rubor carmín que siempre se apoderaba de su mujer cada vez que le saludaba. Vaya que disfrutaba la timidez que Hinata siempre desplegaba en presencia de otras personas, especialmente porque sabía que la verdadera Hinata, la que encontraba en la intimidad de su alcoba, era una diosa dominante de sus actividades maritales.
Ronin no pudo dejar escapar una sonrisa cargada de resignación y alivio. El Uzumaki no perdía oportunidad de dejar en claro quién era el esposo de Hinata, y aquello siempre golpeaba su orgullo y su corazón, sin embargo le alegraba saber que el hombre guardaba tan férreos sentimientos por ella, eso al menos le daba la tranquilidad de saber que ella era feliz, además viendo la escena que se desplegaba frente a el, Ronin no podía mas que admitirlo…
Hinata nunca habría sido tan feliz con él como lo era con Naruto.
"Amar es dejar ir dignamente" las palabras que Hinata le había dicho el día que la había visitado en su apartamento de soltera hacía ya bastante tiempo resonaron en su cabeza, como un mantra que le permitía encontrar la calma.
"-Quiero que sepa que el sentimiento que guarda por mi siempre será un tesoro valioso para mi corazón Ronin-san. Tengo que admitir que por mucho tiempo pensé que nunca iba a ser capaz de despertar amor en alguien, y usted es la primera persona en darme tan maravilloso regalo. Siento que estoy siendo mal agradecida con la vida, y con usted, al no poder corresponder tales sentimientos.
Yo…en verdad lamento mucho. Toda mi vida me mantuve en la eterna resignación de que el hombre que amaba nunca iba a corresponderme, me dije un millón de veces que amarlo significaba también dejarlo ir dignamente, para poder vivir a su lado al menos como una colega…Pero,tengo la oportunidad de estar con él, y deseo desde el fondo de mi corazón aprovecharla.-
Una lágrima resbaló por la mejilla de ella, que parecía que trataba de encontrar las palabras correctas para decirle adiós a lo que había sido, por varios días, su camino a la felicidad
-Me da vergüenza hacerle pasar por una pena cercana a la agonía que yo viví cuando recibí el rechazo…pero..-
-Hinata-san, por favor no se recrimine nada! Ud no debe sentir vergüenza de estar enamorada, aun si eso me causa pesar. No podría yo ser su marido, sabiendo que es infeliz a mi lado. Mis sentimientos por usted son sinceros y es por eso que le entiendo perfectamente cuando habla de dejar ir. No puedo tratar de alejar a una flor de la luz del sol, a quien le debe toda su belleza, y por lo que me dice, está claro para mi que ese hombre es su sol-
-No pudo haberlo descrito mejor Ronin-san-
Él tomó sus manos, y besó delicadamente el dorso de ellas. -Entonces Hinata-san, no pierda el tiempo mas conmigo…parece que esta por amanecer, no le parece?-
La había dejado ir, con la nostalgia de lo que pudo haber sido, con el corazón un poco roto, un poco esperanzado, de que tal vez algun dia podria encontrar una nueva mujer que le hiciera sentir aquellos latidos erráticos y nerviosos que Hinata le había provocado, y que él no se había atrevido a confesar con el fervor que merecían,
La había dejado ir, partiendo a su aldea nuevamente al dia siguiente, no sin antes enfrentar al hombre que de verdad albergaba los sentimientos de ella, obligándole a prometer que cuidaría de ella con su vida, porque Ronin en realidad no conocía la naturaleza de Naruto, y no confiaba en la veracidad de sus palabras. Porque para Ronin el camino ninja del rubio le valía un carajo cuando de la mujer que amaba estaban hablando. Y aunque su palabra era la unica garantia que podía obtener del rubio hasta que los hechos le hicieran obtener la confianza del caballero Oz, algo en el interior de Ronin se tranquilizó ante la respuesta que el Uzumaki había proclamado
-No es por usted ni su solicitud por quien hago esta promesa Señor Oz, pero sirva de testigo ya que así lo desea, yo no protegeré a Hinata con mi vida, la protegeré con todo lo que hay en mi. Toda mi historia, toda la sangre en mis venas y cada aliento de mi ser servirán para ser por siempre su protector. Nunca la habría abandonado, aun si ella hubiese decidido casarse con usted, pero ahora que sera mi esposa, tenga por seguro que nada ni nadie podrá siquiera tocar uno de sus cabellos, tiene mi palabra-
Aquello había sido una promesa y una indirecta (bastante directa) para Ronin, Naruto le invitaba tajantemente a olvidar a su mujer. Por supuesto Ronin era un hombre de honor y la amenaza de Naruto estaba de más, sin embargo pudo entenderlo perfectamente: de haber sido él quien se casara con Hinata, se habría asegurado de entregar un mensaje igual o más contundente al futuro Hokage.
Siendo sincero, se había sorprendido de que fuera Hinata la persona encargada de liderar la relación entre la Hoja y el Viento, se imaginó que el rubio no habría querido a Hinata cerca de él por nada del mundo, pero era todo lo contrario: Naruto estaba completamente seguro del amor de Hinata, y no necesitaba andarse con celos innecesarios
Y aquello le dolió a Ronin como el dia que Hinata le había rechazado
Porque entendió que el lazo entre ellos iba más allá de lo que el precariamente había observado (o se había dejado a sí mismo observar)...aquello era un amor de verdad, un amor que se había fortalecido con los años, y que estaba listo para cultivarse.
Así que ese día simplemente le pidió a la vida tener la oportunidad de encontrar algo remotamente parecido para él. Un llamado que de alguna forma la vida le había devuelto, pues unos meses atrás había entablado una relación con una de las shinobi encargada de ser su escolta en su ir y venir de Konoha. Quien diría que tanto viaje en realidad iba a ser una bendición?
Por supuesto el futuro Hokage no sabía de su actual vida amorosa (aquellos dos estaban en los extremos más lejos de lo que sería una amistad) por lo que Naruto, cada que lo veía se encargaba de alguna forma sutil de recordarle que mantuviera la vista en otro lado. Después de todo, la confianza de Naruto estaba al 100% puesta en Hinata, de quien desconfiaba era de él.
Y Ronin, de nuevo lo entendía.
La suave voz de Hinata lo devolvió al momento presente
-Ronin-san disculpe por favor a mi marido, a veces le insisto que olvida que soy una shinobi-
-No se preocupe Hinata-san, es lo menos que podría esperar de quien ha prometido protegerla de todo-
Y con ello se dejaron caer en la conversación de protocolo. Naruto detallo la información y el corazón de Ronin se tranquilizo, por fin después de un año su familia podía estar tranquila. Al final de la reunión Hinata trató de convencerlo de cenar con ellos, pero Ronin sabía perfectamente leer cuando no era querido en un sitio, y no había sitio donde fuera menos querido que a la par del futuro Hokage. Además, no estaba demás que Sasha le esperase en casa, lista para darse un baño juntos después de todo el viaje que habían tenido aquella mañana.
Se animo a la salida de la casa Hyuga...en verdad era afortunado...y vaya que deseaba volver a casa
Hola! he tenido este capitulo escrito desde hace rato. No lo publicaba porque esperaba que este fuera el ultimo cap, pero ya tengo bastante escrito y se me hace demasiado largo, asi que pues se va en dos parte (siguiendo la moda de SNK)
Espero les guste, y gracias por seguir la historia todo este tiempo :)
