Capítulo 2

Viéndote Bien

Ninguno de los dos se había movido desde que aquel incidente ocurrió. Estaban tan perplejos que no sabían cómo lidiar con la situación.

Temari se quedó admirando al Nara detenidamente. Cada facción de su rostro era muy agradable a la vista, más de lo que ella había pensado. Nunca lo vio feo, pero tenerlo tan cerca le ayudó a darse cuenta de que le resultaba más atractivo que antes.

Shikamaru no estaba menos embelesado. Para él la rubia era un ángel, y estando a una distancia tan corta pasaba de ser celestial a majestuosa. Ni el mismo Nara podía explicar lo enamorado que estaba de ella.

La Sabaku No tragó saliva esperando calmarse y pensar con la cabeza fría para, por un lado, evitar malentendidos y al mismo tiempo no hacer sentir mal a Shikamaru. Le seguía pareciendo extraño que, aunque apenas lo conocía ya le generaba miles de emociones.

Chouji, al darse cuenta de lo que había pasado, salió corriendo hacia donde su amigo y Temari se encontraban. Por su parte, Ino ni siquiera tenía claro qué podía hacer.

Shikamaru sabía que debía moverse, o de lo contrario las cosas entre los dos podrían ponerse mucho más incómodas.

-Lo siento, yo… en serio no quise…-Balbuceó el Nara y se quitó de encima de Temari casi de golpe.

Apenado, decidió extenderle la mano para ayudarla a levantar.

Temari aunque seguía en shock, aceptó la ayuda del Nara y se incorporó.

Shikamaru desvió la mirada queriendo encontrar las palabras adecuadas para sobrellevar aquel momento tan incómodo.

-Perdona por haberte puesto en esa situación, no era mi intención… yo…

-Está bien, fue un accidente. Pudo pasarle a cualquiera-Respondió Temari nerviosa.

Ninguno de los dos se atrevía a mirar al otro a la cara. La vergüenza era demasiada como para seguir manteniendo la conversación.

Shikamaru suspiró y se rascó la nuca.

-Yo… la verdad venía a… disculparme por si mi hermana te había hecho sentir incómoda esta mañana… de verdad estoy muy apenado contigo… y…

Temari se sorprendió ante las disculpas de Shikamaru. No esperaba que se hubiese tomado la molestia de hacerlo, aunque realmente no había sido su culpa ni tampoco de la pequeña.

-Shikamaru, no hace falta que te disculpes conmigo. No pasó nada malo.

El Nara se quedó perplejo ante la respuesta de la rubia, aunque se sentía feliz de que ella no lo odiara.

Chouji abrazó a su amigo con alegría.

-¿Lo ves? Te dije que estabas haciendo un drama donde no lo hay.

-Sí, creo que me dejé llevar un poco, pero también entiende que tenía miedo.

Temari levantó una ceja confundida.

-¿Tenías miedo? ¿De qué?

El Nara se percató de que había hablado de más y se volvió a sonrojar.

-Bueno… miedo de que no quisieras hablar conmigo de nuevo…

Temari soltó una carcajada, lo que descolocó tanto al Nara como a Chouji e Ino.

-No me digas que por el comentario de una niña de cuatro años llegaste a pensar que te iba a odiar.

Al escuchar de la boca de Temari lo que él había pensado, se dio cuenta de que realmente se había comportado como un idiota.

-Si lo dices así me haces quedar como un tonto, pero sí, no negaré que lo llegué a pensar-Shikamaru tomó aire antes de seguir hablando-La verdad es que… me pareces una chica maravillosa a la que me encantaría seguir conociendo, porque sé que, si pierdo esa oportunidad, me arrepentiré toda la vida.

Temari se enterneció con las palabras del vago. Se le hacía fascinante cómo podía expresarse con tanta facilidad y dulzura.

Sonrió con sutileza para que nadie se diera cuenta de lo feliz que estaba.

De repente, un chico apareció por detrás de Temari y la abrazó por alrededor de los hombros.

-Hola nena, ¿me extrañaste?-Dijo el sujeto.

-¡Sasuke!-Gritó Ino con gran emoción.

Shikamaru no se veía del todo feliz de que otro chico abrazara a Temari como si le perteneciera. Incluso sentía cómo los celos empezaban a controlarlo.

El semblante de la Sabaku No cambió a histérica de repente y quitó el brazo de Sasuke de un empujón.

-¿Qué quieres Sasuke?-Preguntó Temari con frialdad.

El chico fingió estar indignado.

-¿Crees que esa es la forma de tratar a tu novio?-Preguntó Sasuke.

Por su parte Shikamaru se quedó pasmado. ¿Cómo que novio? ¿En qué momento había pasado esto? Agachó levemente la cabeza para intentar ocultar su dolor.

Temari levantó una ceja y volteó a ver al Uchiha.

-Que te quede claro de una vez Sasuke, tú no eres y nunca serás mi novio-se giró lo suficiente para poder mirar al pelinegro de frente-Lo único que tú quieres es jactarte de que lograste conquistarme, porque no soportas la idea de que existan chicas que no se sientan atraídas por ti.

Tras escuchar aquellas palabras, el Nara sintió que podía volver a respirar. Todavía tenía una oportunidad con la chica que le gustaba.

Sasuke sonrió con picardía.

-Bueno, es que es obvio que todas se mueren por mí. Ni siquiera tú lo puedes disimular, preciosa.

Temari rodó los ojos y se cruzó de brazos.

-Por favor, ni que fueras la gran cosa.

Sasuke se acercó a Temari lo suficiente para acortar la distancia entre ambos, y así aprovechó para tomar su barbilla.

-¿De verdad piensas eso de mí? Dudo que la idea de proclamarte como mi novia no sea algo que te haga feliz.

Shikamaru sintió cómo su corazón ardía de rabia. ¿Cómo se atrevía ese infeliz a tocar a Temari sin su consentimiento? Antes de que pudiera tomar acción frente a la situación, la rubia se le adelantó.

Agarró la muñeca de Sasuke y la dobló lo suficiente para hacer que este se agachara y gritara de dolor.

Temari lo miró de reojo con un profundo odio y apretó con mucha más fuerza su muñeca.

-Deja de creerte el centro del puto universo. Ni, aunque fueras el último hombre sobre la tierra aceptaría ser tu novia.

El Nara quedó sorprendido con lo que acababa de ver. En definitiva, hacer enojar a esa mujer era una pésima idea, pero, aun así, la admiraba por tener el carácter de no dejarse molestar por tipos como esos.

La Sabaku No soltó al Uchiha con desprecio.

-¡Sasuke!-Gritó Ino y corrió al rescate del sujeto agachándose a su lado-¿Te duele mucho?-tomó su muñeca.

Sasuke le sonrió.

-Ya estoy mejor. Gracias, Ino-El Uchiha habló con tanta dulzura que hizo sonrojar a la Yamanaka.

Ino le sonrió de vuelta y comenzó a jugar con su cabello.

Temari suspiró y agarró a su amiga de la camisa para arrastrarla.

-¡Suéltame Temari! ¡Es mi oportunidad para conquistar a Sasuke!-La Yamanaka se movió tratando de liberarse de las manos de la otra rubia.

La Sabaku No rodó los ojos.

-Búscate algo mejor. Él no lo vale.

Ino se cruzó de brazos y se resignó, tomando la mano de Temari para que la soltara y de paso levantarse con el fin de que su ropa no se ensuciara más.

Temari por su parte miró a Shikamaru y a Chouji y su semblante cambió a uno mucho más relajado.

-Me disculpo porque tuvieran que ver esa escena tan bochornosa. No es la primera vez que pasa algo así con este idiota.

Shikamaru soltó un suspiro.

-Se nota que lleva molestándote hace tiempo. ¿No has considerado acusarlo con la directora? No es normal que ande acosándote así.

-Ya lo intenté, pero como su querido papi es el dueño del colegio, el imbécil tiene derecho a hacer lo que se le dé la gana.

-Dios, debe ser irritante que te ande persiguiendo tanto, aunque creo que por cómo lo dejaste se limitará un poco, ¿no?-Intervino Chouji.

-Lo dudo. Da igual la cantidad de veces que le ponga un alto, seguirá insistiendo una y otra vez sin cansarse.

De repente, Sasuke trató de incorporarse para acercarse una vez más a Temari y tomarla de la cintura.

-Ay, preciosa…-exclamó entre jadeos-tú sabes que me encantan los retos…

Temari sin siquiera voltearse, le profanó al Uchiha un fuerte codazo en el estómago, lo que hizo que este volviera a desplomarse quedando casi muerto.

Todos quedaron atónitos. Era sorprendente lo lejos que algunos podían llegar en búsqueda de la atención de otra persona.

Temari suspiró.

-Se los dije, este tonto no descansa.

-Bueno, después de ese golpe creo que tardará un buen rato en levantarse-dijo Shikamaru intentando procesar lo que acababa de pasar en cuestión de minutos.

-Eso espero-respondió Temari.

Chouji decidió mirar su reloj y sus ojos se abrieron de par en par.

-Carajo, ¿ya es esta hora? Shikari debió salir de la escuela hace un buen rato.

Al escuchar el nombre de su hermana, Shikamaru tomó la muñeca de Chouji para confirmar la hora en su reloj.

-Rayos, hay que irnos.

-Le avisaste a tu mamá que irías tú a recogerla, ¿verdad?-preguntó Chouji.

-Sí, durante el receso.

-Nosotras los acompañamos si gustan-exclamó Temari con una sonrisa de oreja a oreja-me gustaría ver de nuevo a Shikari.

Shikamaru se sonrojó levemente al ver a Temari sonreír. No importaba su estado de ánimo, de cualquier forma, resultaba hermosa para sus ojos.

-Sí, me encantaría, y sé que Shikari también estaría feliz de verte de nuevo-aquellas palabras tan llenas de sinceridad lograron que la Sabaku No se pusiera un poco nerviosa, pero también muy feliz.

Los cuatro chicos salieron de la escuela casi corriendo con el fin de llegar a recoger a Shikari. Después de todo, Shikamaru le debía un helado a su hermana.

Una vez llegaron a su destino, encontraron a una pequeña Shikari sentada en un banquito moviendo sus pies hacia adelante y atrás. A juzgar por el lugar, los demás niños ya habían sido entregados a sus padres.

Una de las profesoras se encontraba en la puerta vigilando, así que Shikamaru se le acercó.

-Buenas tardes, vengo por Nara Shikari. Soy su hermano mayor-exclamó el Nara entre serio y agotado.

-Buenas tardes, permítame y la llamo-la mujer se volteó y exclamó-¡Shikari-chan, llegaron por ti!

La pequeña levantó la mirada, y al ver a su hermano se emocionó tanto que salió corriendo.

-¡Onii-chan!-Shikari abrazó a su hermano con fuerza.

-¡Mi hermanita preciosa!-Él apenas la tuvo en sus brazos la levantó y le dio vueltas en el aire-¿estuviste esperando mucho tiempo?

Shikari negó con la cabeza mientras sonreía y se aferraba al cuello de su hermano.

-No, el último niño que recogieron se había ido hace cinco minutos-intervino la profesora.

-Le agradezco que no la haya dejado sola-exclamó el Nara con una cálida sonrisa.

-No se preocupe, ese es nuestro trabajo.

Shikari volteó a ver a Chouji y lo saludó.

-¡También viniste Chouji-nii!

Chouji acarició el cabello de la pequeña y le sonrió.

-¿Te divertiste hoy en la escuela Shikari?

-¡Shi!-la niña desvió la mirada nuevamente, y su sonrisa se hizo mucho más notoria al darse cuenta de que Temari e Ino también se encontraba ahí.

-¡Temari-nee! ¡Ino-nee!-gritó la pequeña, quien de inmediato soltó a Shikamaru con el fin de abrazar a las dos chicas.

El Nara comprendió el mensaje y la dejó de alzar para que pudiera saludar a las chicas.

-¡Shikari!-exclamaron Temari e Ino al tiempo y se agacharon para recibir entre sus brazos a la pequeña, quien no dudó en estrecharlas con fuerza.

La pequeña se separó levemente de ambas y sacó de su mochila unos pequeños moños de color morado con dos piedras brillantes que decoraban las puntas de estos.

-¡Para ustedes!-dijo Shikari mientras le entregaba a cada una un moño-¡Los hicimos en clase!

Ambas rubias recibieron los moños y sonrieron.

-Están hermosos Shikari, gracias-contestó Temari con una gran sonrisa, lo que hizo que la Nara se emocionara más.

-¿Se los pongo?-preguntó la pequeña aún con los ojos brillantes.

-Sería un honor-respondió Ino.

La pequeña tomó cada moño y lo acomodó delicadamente en la cabeza de ambas chicas.

Shikamaru no pudo evitar sonreír ante la escena que estaba contemplando. Le hacía muy feliz ver que su hermana se llevaba bien con la chica que le gustaba. Parecía como si se conocieran de toda la vida.

Chouji miró a su amigo y también se mostró feliz. Ojalá y esa alegría jamás se fuera a borrar del rostro de Shikamaru.

-¡Listo!-exclamó Shikari y las dos chicas se reincorporaron. La castaña volteó a ver a su hermano-se ven muy lindas, ¿verdad onii-chan?

Shikamaru se quedó mirando fijo a Temari y asintió con la cabeza.

-Sí, perfectas.

Temari desvió la mirada apenada y se acarició suavemente el cabello. Tanto el Nara como la Sabaku No parecían estar absortos en sus mundos.

Chouji con sutileza le dio un codazo a su amigo para que volviera en sí, sino se quedarían ahí toda la tarde y ya comenzaba a hacer frío.

Shikamaru volvió en sí y carraspeó para aclararse la garganta.

-Bien, que yo recuerde a alguien le prometí un helado.

Shikari miró a su hermano con los ojos expectantes.

-¡Shi, yo quelo helado!-tomó la mano del Nara y extendió la otra hacia Temari-vamos Temari-nee.

La rubia se mostró sorprendida ante el gesto de la pequeña, pero terminó sonriéndole y tomando su mano.

-Sí, vamos.

Todos se dirigieron hasta la heladería más cercana, y Shikamaru decidió gastarles a sus amigos y a su hermana.

Shikari y Chouji pidieron de chocolate, Ino de fresa, y Temari y Shikamaru de frutos rojos.

Se sentaron en un banquito cerca de ahí para disfrutar de ese grato postre y admirar cómo poco a poco se iba ocultando el sol en un hermoso atardecer.

Una vez terminaron con el helado, se percataron de que la noche ya comenzaba a hacer presencia en la ciudad, por lo que sabían que lo mejor era regresar a sus casas antes de que se hiciera más tarde.

-Hay que acompañar a las chicas a sus casas Chouji-dijo Shikamaru.

El Akimichi asintió con la cabeza y se levantó del banco.

-Para ser un trabajo más eficiente yo llevaré a Ino. Tú puedes acompañar a Temari.

Shikamaru se puso rojo como un tomate. Enn teoría no iban a estar a solas, ya que iba a volver a casa con su hermana. La idea no le desagradaba, pero no estaba seguro de cómo tomarse esta oportunidad de compartir un poco más con Temari.

-No hace falta, podemos volver todos juntos, y así ustedes dos también se devuelven acompañados-intervino Ino.

Chouji rodó los ojos.

-Nosotros sabemos cuidarnos solos. Además, nos vemos seguido porque vivimos casi al lado del otro. Conocemos las calles lo bastante bien para evitar cualquier tipo de percance.

-Pero…-antes de que la Yamanaka pudiera refutar o siquiera hacer algo al respecto, Chouji la tomó del brazo y la arrastró consigo, mientras ambos se despedían casi gritando debido a que el Akimichi iba a paso rápido.

Luego de un par de metros de distancia, Ino se soltó del chico y se cruzó de brazos.

-¿Puedo saber por qué hiciste eso? ¿En serio había necesidad?

Chouji suspiró y se dio media vuelta para encontrarse con la mirada molesta de la rubia.

-No me digas que no te has dado cuenta de lo que pasa entre esos dos.

-Creo que resulta bastante obvio que a Shikamaru le gusta Temari, no disimula nada.

-Y es justamente por eso que cada oportunidad que se da para que ambos puedan conocerse mejor no se puede escapar.

Ino abrió los ojos de par en par como si le acabaran de contar una historia muy perturbadora que le iba a causar pesadillas durante un largo tiempo.

-Espera, no estarás insinuando que esos dos acaben juntos… ¿o sí?

Ahora fue el Akimichi quien se cruzó de brazos.

-Shikamaru es mi amigo, y lo apoyaré de todas las formas que sean necesarias. Temari es la chica que le gusta, así que estoy dispuesto a servir como una especie de cupido.

-¡¿Estás loco?!-exclamó Ino casi en un grito-¡¿Cómo vas a dejar que Temari y Shikamaru sean novios?! ¡Él no es el chico adecuado para ella!

-¿Y ese tal Sasuke sí?-contestó Chouji tratando de contener su enojo-por favor, se ve a leguas que es un maldito mujeriego.

-¡Claro que no es un mujeriego! ¡Él de verdad quiere a Temari!

-Sí, y a cualquier persona que se le entregue en bandeja de plata. Es obvio que Sasuke sólo va detrás de ella porque no soporta la idea de que exista una chica que no se muestre interesada en él, la misma Temari lo dijo.

-Él nunca lastimaría a Temari-refutó Ino nuevamente-Además, ¿qué chica no se sentiría dichosa de ser la novia del chico más guapo y sexy de toda la escuela?

Chouji intentó conservar la calma respirando profundamente. Si Ino no fuera mujer, hace rato le habría metido un puño para que entrara en razón.

-¿Alguna vez le has preguntado a Temari qué tipo de chico busca para tener una relación bonita y sana?

Ino se quedó muda ante la pregunta del Akimichi. Es verdad, nunca lo había consultado con Temari. Siempre dio por sentado que Sasuke sería el chico que se quedaría con ella, a pesar de todos los rechazos que este había recibido de su parte.

La Yamanaka desvió la mirada avergonzada.

-¿Y aun así te haces llamar su amiga? Si de verdad lo fueras, no estarías buscando la forma de cumplir tu deseo frustrado de estar con Sasuke a través de ella.

Ino permaneció callada por un buen par de minutos sin saber qué decir. Chouji tenía razón, todo este tiempo sólo había pensado en ella y jamás le habían importado los sentimientos de Temari. Ni siquiera había sido consciente de lo incómoda que ella se debió sentir cada vez que el Uchiha invadía su espacio personal.

-No puede ser… he sido una horrible amiga…

-Me sorprende que te demoraras tanto en darte cuenta-continuó el Akimichi-supongo que en parte se debe a tu extraña obsesión por Sasuke y que lo tienes demasiado idealizado.

La Yamanaka agachó la cabeza en señal de vergüenza.

-Temari debe de odiarme…

Chouji se sintió mal por el cambio en el semblante de la Yamanaka, por lo que puso su mano sobre el hombro de Ino y le sonrió con ternura.

-Eso lo dudo. Temari te quiere mucho a pesar de tus falencias.

Ino observó a Chouji con detenimiento y sus ojos se tornaron vidriosos. Casi como si de un instinto se tratase, abrazó al Akimichi mientras lloraba desconsolada.

Chouji algo desconcertado le correspondió el gesto.

-Sólo quiero lo mejor para ella…

-Y todos sabemos que es así, pero también es bueno que ella decida qué es lo mejor para sí misma.

Ino se separó lentamente del Akimichi y se secó las lágrimas.

-No la merezco… es demasiado buena para una odiosa como yo…-Ino apenas podía mantenerle la mirada firme al chico. El sentimiento de culpa con el que estaba cargando era realmente intenso.

-Deberías decírselo a ella, no a mí. Yo sé que este conflicto no hará que su amistad se destruya.

Ino suspiró tratando de recuperar la calma.

-¿Tú crees que Shikamaru sí la va a querer como ella merece?

-Eso ni tú ni yo podemos saberlo. El tiempo es el único capaz de responder esa pregunta.

-Bueno, lo que sí es un hecho es que Shikamaru está loco por ella. Se le nota cada vez que la ve.

Chouji soltó una carcajada ante aquel comentario.

-Sí, disimular nunca ha sido su fuerte, pero eso demuestra con más claridad que lo que siente por Temari es genuino.

-Supongo que tienes razón-agregó Ino con una sonrisa.

-Bien, será mejor que te lleve rápido a tu casa. Ya está muy oscuro.

-Está bien.

Los dos chicos volvieron a retomar su caminar.

Por su parte, Shikamaru y Temari se encontraban jugando con Shikari, alzándola y balanceándola como si estuviera en un columpio. La pequeña parecía no querer que esa diversión llegara a su fin, por lo que reía sin parar.

-¡Otra vez!-exclamaba la niña con júbilo mientras los otros dos chicos cedían a mantenerla con la felicidad intacta.

Temari se unió a aquella felicidad sonriendo de oreja a oreja, lo que dejó a Shikamaru todavía más encantado que antes. El simple hecho de verla contenta le llenaba el alma de maneras que no sabía explicar. Sólo deseaba que ese instante durara para siempre.

Cuando llegaron a la casa de Temari, Shikari se mostró triste.

-No quelo que te vayas Temari-nee-dijo la pequeña haciendo un puchero.

Temari se agachó frente a Shikari y le acarició la cabeza con dulzura.

-Ya es muy tarde y hay que descansar. Además, tu mami y tu papi ya deben estar preguntándose por qué tú y tu hermano no han regresado a casa.

-Ven con nosotros-exclamó la pequeña.

-¿Qué dices Shikari?-intervino Shikamaru ligeramente exaltado-Mamá y papá no la dejarían quedarse.

La Sabaku No le sonrió a Shikari para después darle un suave beso en la frente.

-Tu hermano tiene razón. Además, yo también tengo una familia que me espera en casa. No me gustaría preocuparlos.

Shikari suspiró con pesadez y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Está bien…

Temari limpió una a una las lágrimas que rodaban por las mejillas de la Nara y le revolvió los cabellos.

-No te preocupes, nos veremos otro día.

Las dos se dieron un fuerte abrazo. Shikamaru se quedó sorprendido ante este breve momento. Su hermana nunca había conectado de una forma tan genuina con alguien ajeno a su familia. Era algo muy lindo de admirar.

La Sabaku No se reincorporó y miró a Shikamaru directo a los ojos.

-Me divertí mucho hoy. Gracias, Shikamaru.

El Nara se sonrojó y se rasco la nuca para disimular un poco su pena.

-No fue nada… me alegra que la hayas pasado bien.

Temari le sonrió y se dio media vuelta para entrar a su casa, sin embargo, la voz de Shikamaru hizo que se detuviera en seco.

-¡Temari, espera!-exclamó el Nara con la voz entrecortada.

La Sabaku No se volteó confundida. ¿A qué se debía ese cambio tan repentino de actitud por parte del Nara?

-¿Te… te gustaría ir al cine conmigo mañana después de clases?-formuló la pregunta tan rápido gracias a los nervios que apenas resultó entendible para la rubia.

Temari se quedó en shock. ¿De verdad el Nara la estaba invitando a salir o lo que acababa de escuchar sólo era obra de su imaginación?

Shikamaru se sintió abatido al no escuchar respuesta alguna por parte de la Sabaku No, y supuso que ella no estaba interesada en la idea.

Una vez Temari salió de su breve trance, sonrió con mucha alegría.

-¡Claro, sería genial!

El Nara parpadeó varias veces tratando de asimilar lo que acababa de escuchar. Se sentía el chico más afortunado sobre la faz de la tierra.

-¡Perfecto! Entonces nos vemos mañana-dijo Shikamaru con una sonrisa ladina.

-Nos vemos mañana-respondió Temari sacando las llaves de su bolsillo y abriendo la puerta.

Shikamaru no se fue de allí hasta ver que la rubia entró sana y salva a su casa.

Temari apenas cerró la puerta detrás de sí, se recostó en ésta poniendo las manos sobre su corazón mientras sonreía.

-¿A qué se debe tanta felicidad hermanita?-preguntó una suave y firme voz.

Temari dio un salto debido al susto que se llevó. En definitiva, no se había percatado de que Kankuro ya se encontraba en casa. Esta sí que era la noche de las sorpresas.

-¡¿Hace cuánto estabas ahí Kankuro?!-preguntó una Temari todavía agitada por el pánico.

-Llegué a casa hace media hora-contestó el castaño mostrándose confundido por la reacción que había tenido su hermana al verlo-¿En serio no te diste cuenta cuando bajé las escaleras?

La Sabaku No parpadeó varias veces sin saber qué responder. Había estado tan metida en sus pensamientos que eso la llevó a perderse por completo en ellos.

Kankuro suspiró y soltó una pequeña risa para después cambiar el tema de conversación.

-Justo iba a la cocina a prepararme un sándwich. ¿Te apetece uno también?

-Sí… gracias…-respondió la rubia en un hilo de voz.

Ambos hermanos se dirigieron a la cocina. Kankuro sacó el empaque de los panes, mientras que Temari se dirigió a la nevera para tomar el queso y el jamón.

Dejaron la comida sobre el mesón y se dispusieron a prepararse sus sándwiches.

-¿Quieres agregarle alguna salsa?-preguntó Kankuro.

-Con mayonesa estaría bien-respondió Temari dirigiéndose nuevamente hacia la nevera.

-Dios, ¿en serio le vas a echar mayonesa a un sándwich? Qué asco-esta vez la voz fue de Gaara. Se veía increíblemente agotado y con unas ojeras bien marcadas.

Temari al verlo por poco y deja caer la mayonesa que acababa de abrir.

-¡Dios mío! ¿¡Por qué te ves tan demacrado!?-preguntó la rubia entre angustiada y estupefacta.

-Te vendría bien comerte un sándwich-intervino Kankuro igual de preocupado que su hermana-Un día de estos te vas a desmayar de tanto estudiar.

Gaara suspiró y rodó los ojos.

-No es para tanto. Ni que me la pasara todo el día en eso.

Kankuro refunfuñó y encaró a su hermano mientras fruncía el ceño. Le irritaba en sobremanera que su hermano sacrificara su salud dedicándose casi de lleno a sus estudios.

-¿Seguro? Entonces dime, ¿ayer hasta qué hora te quedaste estudiando?

Gaara desvió la mirada con vergüenza y se rascó la cabeza tratando de encontrar una buena respuesta.

-No me quedé tan tarde, sólo… hasta las 11…

Kankuro rodó los ojos haciendo aún más evidente su irritación.

-Ajá, y yo nací ayer-el castaño se cruzó de brazos-Te recuerdo que anoche me levanté a las 4 a.m. y vi que la luz de tu cuarto estaba encendida.

-Sí, es que… olvidé apagarla cuando me fui a dormir-intervino Gaara con la voz entrecortada.

Temari se quedó viendo fijo a Gaara. Algo estaba ocultando, de eso no había duda.

El pelirrojo se sintió intimidado con aquella mirada y tragó saliva.

-Entré y te encontré leyendo un libro bien gordo con un montón de cálculos que ni entendí-continuó Kankuro-y estabas a nada de quedarte dormido sobre él.

-Tenía una prueba muy importante hoy-dijo Gaara elevando un poco la voz-Si no pasaba iba a ser mi fin.

Kankuro suspiró con pesadez.

-Siempre dices eso cada vez que presentas un examen. Ni que toda esa cantidad de libros y conocimiento masivo que estás adquiriendo fuera a definir tu futuro.

-¡Claro que lo define!-gritó Gaara histérico-¡Si no saco la carrera adelante no tendré un buen trabajo! ¡Si no tengo un buen trabajo decepcionaré a mamá y papá! ¡Y si decepciono a mamá y papá…!

La voz del pelirrojo se entrecortó, por lo que Temari lo abrazó esperando así poder calmar el ataque de ansiedad que le estaba dando.

-No tienes que presionarte tanto Gaara. Te vas a hacer daño si sigues así.

El castaño se frotó las sienes y se unió al abrazo familiar.

-En serio necesitas relajarte un poco Gaara-habló Kankuro-Al paso que vas tu cuerpo dejará de responder en cualquier momento.

-Sólo…-balbuceó Gaara-no quiero ser una carga para nadie.

Temari acarició la cabellera de su hermano y lo miró con dulzura.

-Nunca serás una carga para esta familia. Los tres junto con mamá y papá somos un equipo, y estamos para apoyarnos sin importar qué pase.

Gaara sonrió.

-Bien, esos sándwiches no se terminarán de hacer solos-dijo el pelirrojo ya más animado.

Los tres hermanos se dispusieron a preparar la comida tanto para ellos como para sus padres, quienes bajaron minutos después a causa de los gritos de Gaara que los habían alertado.

-Gaara, ¿estás bien hijo?-preguntó Karura poniendo la palma de su mano sobre la frente de su hijo-si te duele algo sólo tienes que decirlo y nos vamos de inmediato al hospital.

Gaara se rio ligeramente y tomó la mano de su madre.

-Sí mamá, estoy bien.

-¡Claro que no estás bien!-volvió a decir Karura-¡Mira nada más esas ojeras! ¿¡No dormiste anoche!?

-Bueno, yo…-balbuceó el pelirrojo.

-Tranquila mujer, Gaara está bien-intervino Rasa rodeando a su mujer por el hombro-La universidad sólo lo tiene un poco desgastado, es normal.

-¡¿Normal?! ¡¿En serio te parece normal que nuestro hijo se vea así, Rasa?!-exclamó Karura con enfado.

-No tienes que preocuparte mamá, de verdad-dijo Gaara con una sonrisa-Sólo estoy dando lo mejor de mí para mantener el promedio y mi beca.

Karura suspiró.

-Lo sé hijo, pero descansar de vez en cuando no es tan malo.

Gaara sonrió.

-Lo sé, mamá.

-Bien, los sándwiches ya están listos-intervino Kankuro-¡Hora de comer!

La familia Sabaku No se hizo en el comedor dispuestos a disfrutar de una deliciosa cena improvisada.

-Ah sí, Temari-dijo Kankuro mirando a su hermana directo a los ojos-todavía tienes que responderme una pregunta.

Temari levantó una ceja sin entender a lo que su hermano se estaba refiriendo.

-¿Cuál pregunta?

-Cuando llegaste a casa te veías muy feliz. Nunca te había visto así. ¿A qué se debía eso?

Temari casi se atraganta con su sándwich. La pregunta de Kankuro volvió a tomarla desprevenida.

Una vez fue capaz de tragar, respiró profundo.

-Nada en especial…-susurró la rubia.

-Vamos Temari, uno no llega feliz a su casa luego de un largo día en la escuela, lo digo por experiencia. Algo tuvo que haberte pasado, a mí no me engañas.

Temari se sintió acorralada y sus mejillas empezaron a sonrojarse. Ni siquiera entendía por qué se sentía tan ansiosa, sólo la habían invitado a una cita. No era nada del otro mundo, ¿verdad?

-Bueno, yo…-balbuceó la chica desviando la mirada.

Sus demás familiares la miraron expectantes sin saber por qué la rubia estaba tan nerviosa.

Aquellas miradas generaron en Temari una mayor presión por responder rápido, y lo dijo todo en un grito.

-¡Mañana tendré una cita con un chico!-apenas lo soltó, se tapó la boca del miedo.

El lugar quedó en silencio luego de eso, y las miradas de sus padres y hermanos pasaron de duda a sorpresa en un instante.

oooooooOOOOOOOOoooooooo

Hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado. ¿Qué creen que la familia de Temari le irá a decir luego de esto?

Ino: Espero lo acepten, sino yo le ayudaré a Temari a escaparse.

Yo: Típico de ti, Ino.

Ambas: ¡Gracias por leer! ¡Nos vemos en el próximo capítulo!