¡Saludos, queridos lectores!

No haré muy larga la introducción por lo que sólo me queda decirles que si bien este capítulo corresponde al Día 20: Cumpleaños Karin/Tema libre del calendario 1 del SasuKarin Month Junio 2024

Dicho lo anterior, los dejo con el capítulo n.n


Sasuke pudo notar que Karin se sonrojó con sus palabras, algo que lo alentó, pues ese tipo de palabras o ciertos gestos, eran poco comunes en él, pero cuando eran novios, ella se emocionaba cuando él lo hacía. Si aún podía causarle al menos un sonrojo, quería decir que aún tenía esperanza.

Hubo unos momentos de silencio entre ambos, por un lado, Sasuke esperaba su respuesta y él estaba seguro, especialmente por la reacción posterior de la fémina, que intentaba reponerse de ese sonrojo.

Ella se irguió y se sentó en el sillón, al otro extremo de dónde él se encontraba.

—Bueno, la última película que ví en el cine, fue un documental que no ví, porque mi ex me estuvo metiendo las manos debajo de la blusa —respondió la pelirroja dispuesta a platicar, y aparentemente a molestarlo.

—¿No tenía dinero para llevarte a un hotel? —preguntó Uchiha que no ocultó su molestia, pero que definitivamente intentaba mantener el diálogo entre ambos.

—Más bien le aburrió el documental y encontró algo mejor que hacer —ella le respondió encogiéndose de hombros— Tuve que buscar el documental en pirata para poder verlo sola. A mí sí me interesaba.

—¿Cuál fue la última película que viste aunque no fuera en el cine?

—Rojo San Valentín —respondió la pelirroja y Sasuke estaba confundido, porque no recordaba ese título, aún cuando tampoco estaba tan al pendiente de las películas de moda— Era una película de cine de arte que Suigetsu compró pensando que era una porno porque en la portada había una chica desnuda con un listón rojo que apenas tapaba lo necesario —ella respondió riendo— Debió estar tan calenturiento que no notó que el listón, supuestamente salía de una pistola. La película era una crítica a una guerrilla interna en el Rayo sucedida en San Valentín —ella rió aún más— Me regaló el DVD.

Verla reír de esa forma lo hizo feliz porque podía volver a verla sonreír, y lo más importante, que ella podía hacerlo estando con él.

Al principio, evidentemente ella no se dió cuenta de cómo él le sonreía porque estaba concentrada en la anécdota y seguramente en el recuerdo, pero cuando levantó la vista, ella volvió a sonrojarse y desvío la mirada.

—¿Te gustó la película? —preguntó Sasuke sin poder dejar de sonreír, pero tratando de mantener la charla para no incomodarla. No quería que ella se fuera de repente.

—Ya no la recuerdo bien —respondió Karin después de desviar la mirada tratando de recordar el filme.

Hubo otro momento de silencio y Sasuke se apresuró a buscar alguna pregunta más para hacerla hablar y que no pensara en irse.

—¿Quieres más pizza? —le planteó esperando que la comida sirviera para que no quisiera irse. Ella miró contrariada la caja— Yo comeré otro pedazo.

Sasuke abrió la caja para tomar otra rebanada a pesar de que aún tenía media rebanada en el plato.

—Ya que insistes…

La pelirroja tomó otra rebanada y aunque trataba de comerla lento, la engulló bastante rápido.

—Come lo que quieras. Yo no me la terminaré solo. Además comí algo antes de llegar a la casa.

—¿Crees que yo podría acabarme sola la pizza? —replicó ella indignada, y Sasuke no podía parar de sonreír, mucho menos viéndola con algo de salsa de tomate en la comisura de los labios.

—Me gustaría que pudieras hacerlo —él respondió limpiándole la salsa con una servilleta— No me gusta desperdiciar la comida.

Ella volvió a sonrojarse y Sasuke no estaba seguro si era por el gesto que había tenido con ella o si se había dado cuenta que él ya intuía su situación económica.

—¿Qué más quieres que haga? —preguntó Karin poniéndose sería para desviar el tema.

—La verdad es que estoy cansado.

—En ese caso, yo…

—Pero no quiero que te vayas —él se apresuró a detenerla.

—¿Vas a esforzarte por no dormir o quieres que te vea dormir? —preguntó la pelirroja y él, con la mirada, le señaló la puerta de la habitación— ¿Qué? No, tú solicitaste el servicio Never alone, y no voy a…

—Sólo quiero que duermas conmigo.

—No vas a provocarme en la cama sin importar lo que intentes —advirtió la fémina.

—Vamos. Sólo quiero dormir —le extendió la mano al levantarse del sillón para conducirla, pero ella no aceptó su mano y se levantó por su cuenta.

—Sabes que si dormimos hasta tarde, esto será muy costoso. ¿Verdad?

Sasuke sonrió invitándola a la habitación, y aunque al principio ella parecía contrariada, aceptó la propuesta de pasar la noche.

—¿Una cama matrimonial estando en proceso de divorcio? —preguntó la pelirroja al entrar a la habitación.

—Los únicos que vienen a este departamento son mi asistente y mi secretaria para cosas del trabajo, pero no pasan del recibidor. También hay una mujer que hace el aseo una vez por semana. Sin mencionarla a ella, eres la primera que entra a mi cuarto.

—Ajá.

—No hace mucho tiempo que me mudé a la ciudad. Así que al menos deberías creerme por cuestiones de tiempo.

Uchiha rebuscaba en un cajón mirando de reojo a la pelirroja que parecía malhumorada.

—Por supuesto que es creíble que un hombre que vive solo, contrató servicios de compañía y tiene una cama matrimonial, no ha dormido con otras mujeres en ella —comentó ella en tono sarcástico.

—Estuve con un par de mujeres después de que pidiera el divorcio, pero hoy ha sido la primera vez que uso este tipo de servicios —se acercó a ella y le extendió una playera amplia mientras se acercaba a susurrarle— Estoy muy sorprendido y complacido que la publicidad de ese sitio, no fuese engañoso. Me enviaron a la mujer cuya compañía deseaba.

—¿Para qué es esto? —preguntó la mujer colorada mientras retrocedía.

—Vas a dormir más cómoda con esto que con la ropa que traes puesta —respondió el azabache tomando su pijama— Puedes cambiarte en el baño. Si necesitas algo más avísame.

—Así estoy bien —respondió ella. Sin embargo, se metió al baño de inmediato.

Sasuke la siguió con la mirada y soltó una risita cuando ella cerró la puerta del baño, pues aún no podía entender cómo es que algo tan poco probable como que él, que jamás había contratado ese tipo de servicios, lo haya hecho justo cuando ella, que había jurado jamás trabajar en algo similar, estaba laborando de eso mismo. La cereza del pastel, era que ello los había hecho reencontrar.

Habría que decir que Uchiha estaba más que agradecido con esa coincidencia tan extraña e iba a buscar la forma de conseguir esa oportunidad que había estado deseando tener desde hacía mucho tiempo. Sabía que no iba a ser fácil, y también sabía que un error podría alejar a Karin ya que debían reconstruir la confianza que alguna vez tuvieron, pero estaba seguro que quería intentarlo.

Pensando en lo anterior, Sasuke se apresuró a cambiarse y meterse en la cama, por lo que cuando Karin salió de allí, él ya estaba acostado, pero con un libro en las manos.

—¿Estás segura que quieres dormir así? —le preguntó y con la mirada le señaló que había dejado la playera en la esquina de la cama.

—Sí —respondió ella que no se movía de la entrada del baño y miraba la cama contrariada.

—¿Quieres que me duerma en el sillón para que tú uses la cama?

—Para eso, mejor me voy a mi casa —respondió la pelirroja mirándolo y Sasuke sabía que lo observaba porque esperaba su respuesta a eso.

—Quiero que pases la noche aquí, pero quiero que sea lo menos incómodo posible —respondió con sinceridad— Intento reparar nuestro lazo, no forzarlo ni destrozar lo que queda de él.

—Lo estás forzando queriendo que me acueste contigo. ¿Y quién te dijo que quedaba algo de ese lazo?

—Estoy usando el servicio que contraté. Si no quieres hacerlo, no puedo hacer nada para evitarlo —respondió el azabache, sin querer señalar que él creía que aún había algún sentimiento en ella por él.
—¿Realmente harías esto si la persona que estuviese ofreciendo el servicio no fuera yo?

—Si otra mujer hubiese aparecido, le habría dicho que cambié de opinión sobre el servicio —respondió con sinceridad— Sólo a ti te pagaría por regalarme tu tiempo, aunque preferiría que te quedaras por convicción.

—Entonces sólo pide lo que el servicio tiene qué ofrecer. Al menos así sentiría que estoy trabajando y no que estoy en una extraña trampa de mi ex —respondió la pelirroja sonrojada por las palabras del azabache.

Sasuke soltó un suspiro de resignación, cerró el libro que tenía en las manos y lo dejó en la mesita de noche a su lado, después miró a la pelirroja, abrió las cobijas del otro lado de la cama y con un ademán, la invitó a acostarse.

Mientras la esperaba, mantuvo su vista en ella, y pudo notar que ella se mordió el labio inferior debatiéndose la situación, pero al final caminó hasta la cama y se metió a las cobijas.

—No hay sexo en este paquete.

—Lo sé. Lo tengo bastante claro —respondió Sasuke— Deberías quitarte los lentes de contacto.

—Tienes razón —respondió ella saltando de la cama para regresar a la sala donde había dejado su bolsa, y Sasuke tenía mucho miedo que ella aprovechara ese momento para irse. Sin embargo, él no la siguió.

De verdad deseaba que ella tuviese aunque fuese un poco de voluntad para quedarse, y si de verdad estaba incómoda con esa situación, no iba a seguir presionando. Lo único que iba a lamentar, es que no sabría dónde buscarla después de esa noche, aunque le daba algo de esperanza saber que ella se encontraba en la misma ciudad que él.

Él esperó con los ojos cerrados, seguro que ella se iría. Sólo estaba esperando oír la puerta antes de hacer cualquier otra cosa, pero aunque ella tardó, sí volvió a la habitación con el estuche de los lentes de contacto, el bote del líquido y sus lentes de armazón. Se sentó a la orilla de la cama sin mirarlo.

Iba a hacerle un comentario, cuando su celular sonó. Era un mensaje.

Cualquier mensaje habría sido ignorado por el azabache en ese momento, pero el tono que se había oído, estaba asignado a su hija, así que decidió mirarlo.

"Ya que tienes tanto trabajo como para no dormir en casa, ¿al menos podrías venir a cenar con nosotras mañana?"

Raro… Sabía que los jóvenes no tenían reparos en desvelarse, pero Sarada jamás le había enviado un mensaje a esa hora de la noche. Era bastante tarde, pero él iba a mantener su promesa de estar allí para ella, así que enseguida le contestó con un "Ahí estaré".

Al volver su vista a la cama, Karin ya estaba metida en las cobijas, había sentido su movimiento rápido y de hecho, ella se acostó tan a la orilla de la cama, que Sasuke podía apostar que un mal movimiento la haría caer al suelo.

—En serio puedo irme al sillón —comentó el azabache, dispuesto a irse.

—¡No! Sólo bromeo —ella lo detuvo y se acostó bien, pero separada de él— ¿Y qué quieres de esto?

—Ya te lo dije, dormir —respondió él apagando la luz, y acto seguido, se acomodó en la cama.

—Te dije que pidieras algo del paquete para saber que estoy trabajando —ella le recordó.

—¿Estás tan ansiosa para que te toque?

—¡No digas estupideces! ¡Yo no quiero que me toques! —exclamó ella enojada y aunque Sasuke no podía verla, podía apostar que estaba sonrojada— Ya te dije que estoy trabajando y deberías tratar esto como el negocio que es.

—Estoy cansado y no quiero dormir sólo. Estoy seguro que es algo perfectamente aceptable en tu línea de trabajo —respondió él, pero enseguida estiró las manos hacia ella, la haló y la pegó a su cuerpo— ¿Esto te convence mejor de que estás trabajando? ¿O es que necesitas sentirte más incómoda para sentir que trabajas?

—Ya déjame en paz —dijo casi en una súplica.

—Entonces durmamos.

Sasuke se acomodó para dormir con ella de la misma forma en que lo habrían hecho en aquellos días de noviazgo, y el simple hecho de tenerla entre sus brazos, oler su perfume, aún si antes no le gustaba, y poder haber hablado con ella, lo hizo tan feliz…

Quizá lo único que había opacado su felicidad al principio de todo ello, era que podía sentir que ella estaba tensa entre sus brazos, así que decidió fingir que se quedaba dormido pronto y después la soltaría para no incomodarla más, pero lo que lo hizo aún más feliz, algo que no creyó posible en ese rato, es que cuando fingió quedarse dormido, pudo sentir que ella se relajó y al poco se durmió.

Claro, también consideró que ella había descubierto que estaba fingiendo y ahora era ella quien fingía dormir para que bajara la guardia. De hecho, Sasuke temía que al despertar, ella ya no estaría, por lo que trató de mantenerse despierto para al menos poder despedirse. Sin embargo, el cansancio le ganó en algún momento y se quedó dormido.

Al despertar, ella aún estaba en sus brazos, y estaba despierta.

—Al fin despiertas. Esto va a salirte muy caro —ella comentó.

—Buenos días —él la saludó sonriendo, recordándole que no le importaba el tema monetario.

—Buenos días.

—¿Qué te gustaría desayunar?

—Sasuke…

—¿Por qué te preocupas por mi dinero cuando tú eres la que saldrá beneficiada? —él la interrumpió.

—Porque después no quiero que… —comenzó a sonar el celular de la pelirroja— ¿Podrías soltarme? Debo contestar.

—Lo siento.

No, no quería soltarla, pero tampoco podía sólo aprisionarla para siempre en sus brazos.

—Es de la agencia —comentó la pelirroja al ver la pantalla del aparato y enseguida contestó. Parecía angustiada de que le llamaran— ¿Hola? —respondió— Sí, sigo en casa del cliente —ella pareció molestarse con la respuesta que le dieron— Sí, entiendo. De acuerdo.

Ella colgó.

—¿Está todo bien?


¿Para qué habrá llamado la agencia a Karin justo en ese momento? ¿Karin podrá confiar en Sasuke después de todo lo ocurrido con ese servicio? ¿Por qué Sarada habrá mandado ese mensaje tan repentino? ¿Ella sabe algo del encuentro de su padre con su exnovia de la universidad? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará ver sus teorías y preguntas en los comentarios n.n

Sin hacer largas las notas finales y recordándoles que sean pacientes mientras subo el resto de las historias que debo el día de hoy, me despido por ahora n.n

¡Hasta la próxima actualización!