Capítulo 2: La revelación
Marinette había vuelto a su casa. De un salto, llego hasta su balcón. Entro por la puertilla de su habitación cayendo en la cama.
Dejo todos los anillos encima de la cama y todos los kwamis salieron de ellos.
—¿Dónde estamos? — Los kwamis reconocieron de inmediato la habitación de Marinette. La vieron a ella expectante.
—¡Somos libres! —Los kwamis la abrazaron, felices de por fin ser libres. Pronto notaron que alguien hacía falta en esa reunión. Después de deshacer el abrazo, se miraron ente ellos antes de que Sass preguntara lo que todos se estaban preguntando.
—¿Y dónde está Nooroo? ¿Y dónde está Duusu?—Sass miro a todos los kwamis a su alrededor.
Marinette mostró una cara de tristeza.
—El… el Miraculous de la mariposa desapareció, de nuevo —Marinette contesto.
—¡Pobre Nooroo!
La felicidad que había en la habitación se desvaneció con lo último.
—Pero, ¿y ahora que vas a hacer Marinette? — Wayzz preguntó.
—Se que Duusu está con Félix. Y voy a hablar con él para asegurarme de que lo cuide bien. Y en cuento a ustedes preferiría que se quedaran aquí por el momento. La persona que tomo a Nooroo no debe tener buenas intenciones y, además, tengo otro problema.
Los kwamis empezaron a preguntar sin esperar a que Marinette les respondiera.
—¿Podemos ayudar? — Barkk pregunto.
—Por favor Ladybug, dinos que es podemos ayudarte.
Plagg floto frente a ellos para pararlos.
—Es un problema entre mi portador y ella. Ellos mismos lidiaran con eso, ustedes no tienen por qué intervenir.
—Gracias Plagg —Marinette vio como Plagg se sentó en su hombro.
—¿Y qué hay de Gabriel Agreste? — Sass dijo notando que pudo decir su nombre sin que salieran burbujas, indicando que Gabriel había renunciado a ellos —¿Qué piensas hacer con él?
—Yo, lo deje libre por el momento —Marinette no sabía cómo más responder frente a ese cuestionamiento.
Todos los kwamis empezaron a protestar.
—¿Acaso le diste una oportunidad? ¿Por qué? —Sass pregunto de manera tranquila mientras los otros kwamis protestaban a su alrededor.
Marinette retrocedió en la cama cuando todos los kwamis flotaron frente a ella hablando todos al mismo tiempo.
—Chicos tranquilos, yo lo hice porque lo vi vulnerable y… Además, no tengo el corazón para hacerlo. No quería que Adrien tenga que sufrir. Y mucho menos porque se iba a quedar huérfano.
Los kwamis se veían nerviosos.
—¿Sucede algo?
—No Marinette —el kwami del perro dijo —Es solo que nos sorprende a todos que hayas hecho una decisión así.
Pero Marinette estaba sospechando que algo sabían los kwamis que ella no.
—Lo sé, sé que lo que hice fue muy cuestionable. Pero ya me encargare para que el señor Agreste page por lo que hizo.
Por el momento, Marinette tenía que seguir con el plan.
—Plagg necesito que vayas a buscar a tu portador ya.
Marinette tomo el anillo que contenía el Miraculous del caballo y se lo puso.
—Vamos a usar el Miraculous del caballo para enviarte allí, para que puedas reunirte lo más rápido posible con él, ¿Vale? —Marinette se levantó de su cama para buscar un lugar donde abrir el portal de manera segura.
—Está bien Ladybug.
Plagg le dio unas coordenadas en una zona de Gales para que no fuera a sospechar. No quería que su portador se quedará sin oportunidad de poder revelarle su identidad a su lady el mismo.
Marinette se colocó el anillo en la mano y Kaalki salió de el
—¡Kaalki, a todo galope!
Marinette de inmediato abrió un portal donde Plagg le había indicado.
—Iré lo más rápido posible a encontrar a mi portador para que puedan hablar. Si puedes, ve a descansar un rato Marinette —Plagg tomo el Miraculous del gato entre sus patitas.
—Lo hare Plagg. Buena suerte.
Plagg se fue por el portal y voló rápidamente hacia su destino.
Gabriel le pidió a Nathalie entrar en el sistema con su usuario y contraseña. Al entrar se encontró con la interfaz y las cámaras de la habitación de su hijo.
Adrien estaba en el piso completamente dormido.
—Nathalie, necesito que llames a Adrien y lo hagas despertar. Necesitamos sacarlo de allí y rápido.
—¿Y Tomoe no va a preguntar nada? Porque la última vez que supe fue que tú y ella estaban bastantes metidos en el plan —dijo ella de manera ácida.
—Lo se Nathalie. Se que no debí aliarme con Tomoe. Yo mismo lidiare con ella después.
Gabriel estaba al teléfono esperando darle instrucciones al Gorila. Le había pedido que estuviera al pendiente de su llamada para darle la señal de que ya podía salir de ese lugar.
—Nathalie prepárese para…
Antes de terminar su oración Nathalie lo interrumpió de una manera muy brusca tapando la bocina de su teléfono en caso de que Adrien decidiera contestar. Le hizo una llamada perdida para que Adrien escuchara la bocina del teléfono y por fin se decidiera en tomarlo.
—Lo se Gabriel. Debo vigilar que Adrien tome su teléfono. No tiene por qué decírmelo.
Esperaron unos minutos hasta que Nathalie vio a Adrien levantarse y tomar su teléfono.
En un momento, ambos observaron como la cámara de la habitación se desactivaba. Lo mismo con todo el ruido.
Eso significaba que Plagg ya estaba allí. Esa era su señal.
Gabriel marco de inmediato al teléfono del Gorila.
—Placide, saque a Adrien de allí ahora.
Unos segundos después, Gabriel escucho al Gorila asentir. Activaron una vez más la cámara del robot, se aseguraron de que Adrien ya no estaba allí.
Gabriel suspiro al saber que Adrien ya había salido de allí sano y salvo. Acercándose a Nathalie, era hora de que prepararan el avión para que Adrien volviera a París.
Después de unas horas de sueño, Adrien escucho que la máquina estaba insistiendo que tomara el Alliance. Decidido volver a intentar dormir. Tal vez así la maquina lo ignoraría.
Podía escuchar el tono similar al que usaba en su celular. Pensó que era un sueño.
—Adrien… Adrien.
Una voz insistente le llamaba. En medio de su sueño no podía reconocer a quien pertenecía la voz.
—¡Adrien!
Se levanto furioso apunto de golpear al robot de una vez por todas. Pero se encontró con que ya no estaba solo. Plagg estaba flotando en frente suyo.
—Tranquilo chico. No te voy a hacer daño —Plagg agito sus patitas antes de que le diera el golpe al robot.
—Lo siento Plagg. Solo quería que el robot me dejara tranquilo —Adrien se froto los ojos acostumbrándose aun a la brillante luz de la habitación.
Nuevamente escucho que el tono de su celular estaba sonando. Se acerco a él lentamente hasta que la compuerta automática del robot se abrió mostrando que tenía su celular dentro. Adrien lo tomo rápidamente antes de que la máquina decidiera cambiar de opinión. Reviso la hora en su teléfono. Era medianoche en París. Habían algunas llamadas perdidas de Nathalie que eran bastante recientes.
Adrien escucho el sonido de notificación de su celular. Reviso quien era el remitente: Un mensaje de su padre estaba en su teléfono.
¿Acaso su padre le había enviado un mensaje a esta hora?
Adrien miro entre sus mensajes más recientes, encontrando el mensaje que hace tan solo unos segundos había llegado en el chat que mantenía con su padre.
Gabriel_ 00:01
"Adrien, ¿Estas despierto?"
Gabriel_ 00:03
"Adrien, vas a volver a Paris de inmediato."
Eso era muy extraño, su padre insistió por días de que lo iba a llevar a Inglaterra, pero ¿Ahora quería que volviera de inmediato?
Adrien escucho como la puerta de la habitación en la que se encontraba, era forzada. Adrien retrocedió sin entender que era lo que estaba pasando.
El Gorila entro y tomo el robot que le había entregado el teléfono y lo arrojo al otro lado. Adrien se vio sorprendido de la fuerza que tenía su guarda espaldas. Sin mediar palabra y antes de que Adrien pudiera preguntar, su guardaespaldas lo tomo en brazos y se fue corriendo afuera de las instalaciones a donde su padre lo había enviado. El gorila corrió con Adrien destruyendo puertas hasta que logro salir del lugar.
Gorila lo bajo al suelo y le indico que lo siguiera. Adrien se fue detrás de él, hasta que llegaron al auto y el Gorila lo condujo a un destino desconocido para él.
Adrien estaba preguntándose que acababa de suceder. El y el Gorila se dirigieron al aeropuerto y el avión ya estaba listo para despegar. El Gorila se estaciono lo más cerca posible y le abrió la puerta a Adrien para que subiera al avión. Adrien empezó a subir las escaleras hacia el avión, sentándose rápidamente en su asiento designado.
Seguía sin entender el cambio de actitud repentino de su padre. Le todo parecía muy extraño.
Otra persona que le preocupaba era Nathalie.
No había sabido nada de ella en un par de horas. Y la última vez la había visto un poco enferma, pero a pesar de eso se tomó el tiempo de despedirse de él.
Esta vez no estaba tan emocionado de ver a su padre.
El Gorila se encargó de ponerle el cinturón de seguridad a Adrien. El avión despego tan pronto se cerró la puerta. Adrien sintió un poco de turbulencia por lo que se agarró del asiento mientras pasaba. Una vez en el aire se dispuso a acomodarse en su asiento y colocarse sus audiófonos.
Ya tendría tiempo de pensar en que iba a hacer. Por el momento escucharía música y encontraría la manera de escapar para poder ver a Marinette como se lo había prometido.
Adrien se acomodó en su asiento y miro por la ventana. Adrien se sentía un poco culpable por haber dejado a Kagami sola, Pero ¿Qué otra opción tenía?
Gabriel estuvo pidiéndole a Nathalie que cortara las comunicaciones del aeroplano desde distancia para que Tomoe no pudiera enterarse de inmediato de lo que había sucedido. Nathalie le estuvo ayudando desde la computadora que le había dado.
Gabriel respiro más tranquilo cuando Nathalie corto la última comunicación.
—Debería descansar— Le dijo a Nathalie una vez terminaron su tarea—Adrien llegara en cualquier momento.
—Voy a esperar a Adrien, Gabriel —Nathalie apago la computadora para que Gabriel pudiera retirarla de su espacio.
—Nathalie, mañana tendremos que explicar todo a Adrien ¿No crees que estar descansada es algo muy importante?
—Recibir a Adrien es algo muy importante también, Gabriel —repitió Nathalie cruzándose de brazos y apoyándose en la almohada —Ya hicimos las cosas mal con el como para que repitamos el mismo patrón.
—Está bien. Entonces mañana en la mañana le daré una bienvenida apropiada— Gabriel suspiro — No creo que Adrien este muy feliz de verme ahora.
Nathalie no podía creer que lo que Gabriel no captara lo que ella quería que el hiciera.
—No Gabriel, lo vas a recibir AHORA. Por más que Adrien no esté feliz contigo, creo que al menos deberías demostrarle de que le importas lo suficiente como para recibirlo cuando llegue aquí.
Gabriel iba a protestar, pero pensándolo bien, decidió cerrar la boca y no seguir discutiendo con Nathalie y hacer lo que ella decía.
—Entonces voy a ir a esperarlo en el aeropuerto. ¿Está el auto listo?
—Si, el auto tiene el tanque lleno —Nathalie le dijo antes de que Gabriel se retirara —Adrien llegara dentro de poco, puse el avión a máxima velocidad, por lo que no debería tardar mucho. Debería apresurarse.
—Gracias por informarme Nathalie. Regresare junto con Adrien entonces. Descanse un poco si puede Nathalie, buenas noches.
Gabriel apago la luz y se retiró de la habitación. Nathalie se quedó un poco extrañada de que Gabriel no se opusiera mucho a su idea. Ella se volvió acomodar en la almohada, esperando poder dormir un poco mientras Adrien llegaba de vuelta a su hogar.
Gabriel se retiró a sus aposentos, para arreglarse un poco. No quería que Adrien le preguntara si algo le había pasado mientras estuvo fuera. Se fue a su baño privado, donde se lavó la cara con agua fría para despertase. Saco su peine, y arreglo su cabello que se había despeinado un poco. Gabriel se miró al espejo después de arreglarse.
Sabía que Adrien no estaría muy a gusto de verlo en esos momentos. A pesar de eso, debía darle una bienvenida apropiada a su hijo tal y como Nathalie se lo pidió.
Así que lo iba a esperar en el aeropuerto.
Gabriel bajo hasta el primer piso para buscar el auto; y se dispuso a conducir directamente a el aeropuerto.
En tan solo unas horas, Adrien había vuelto a París. Esperaba tan pronto pudieron regresar comunicarse con Marinette para avisarle que había vuelto.
Llegó de madrugada al aeropuerto. Cuando aterrizaron, el auto negro que usaban los miembros de la mansión ya estaba estacionado en la pista de aterrizaje.
La puerta delantera del auto se abrió y vio a nada más y nada menos que a su padre.
—Buenas noches, Adrien —Gabriel se hizo a un lado para que Adrien entrara cuando se acercó al auto.
—Buenas noches, padre —dijo Adrien de vuelta, de manera monótona.
—Espero que hayas tenido un buen viaje.
Adrien le entrego de malas gana su equipaje a su padre y adelanto el paso. Entro a un lado de la parte trasera del auto y cerró la puerta.
«Tranquilo Gabriel, está enojado contigo y es normal que actúe así» Gabriel respiro profundo. Tenía que empezar a ser mucho más amable con Adrien si quería que volviera a confiar en él.
El Gorila se encargaría de conducir. Gabriel por su parte se sentó junto con Adrien en el asiento que quedo libre. El Gorila arranco el auto para llevarlos de vuelta a la mansión.
El ambiente en el auto era algo especialmente incomodo con Adrien y Gabriel sentados uno al lado del otro. Nadie decía nada, y Adrien pensó que quizás era lo mejor.
Pero Gabriel necesitaba aprovechar la oportunidad para disculpase con Adrien.
—Adrien, yo… lo siento. No debí enviarte a Londres en contra de tu voluntad.
Pero Adrien no dijo absolutamente nada.
Al llegar, Adrien arrastro los pies desde el auto hasta la entrada. Su padre le abrió la puerta. Vio que Adrien iba a subir al segundo piso.
—¡Adrien espera!, quisiera hablar contigo.
Adrien empezó a subir las escaleras.
—Estoy cansado, hablaremos mañana padre —Adrien dijo seco.
—Está bien —Gabriel se quedó parado en la entrada del vestíbulo al ver que no había caso —Descansa Adrien.
Adrien ignoro por completo lo que su padre le dijo y se dirigió a subir al segundo piso.
El Gorila se fue detrás de él, pero Adrien lo detuvo.
—Puedes ir a descansar —Le dijo a su guardaespaldas —No te preocupes por mí.
El guardaespaldas le gruño.
—Buenas noches — Adrien se fue directamente a la habitación de Nathalie para ver si aún estaba despierta. Entreabrió la puerta para verificar si su cuidadora estaba despierta.
—¿Nathalie? —susurro para evitar despertar a Nathalie si es que estaba dormida. Ella estaba sentada en la cama, despierta.
—Entra Adrien—Nathalie dijo gentilmente. Adrien se acercó a la cama. El noto que Nathalie estaba mucho mejor que cuando se fue.
—Bienvenido Adrien, ¿Cómo estuvo tu viaje? —Nathalie le ofreció su mano y Adrien la tomo sin dudarlo.
—No hubo complicaciones Nathalie, gracias por preguntar.
Nathalie pudo notar lo cansado que Adrien estaba.
—¿Por qué no vas a dormir? Mañana hablaremos con más calma y me contaras como te fue —Tomo con ambas manos la mano de Adrien y la masajeo con cariño —Te vez cansado.
—Claro Nathalie. descansa—Adrien se soltó del agarre de Nathalie suavemente. Entendía que Nathalie estaría cansada también.
Adrien se dirigió hacia su habitación. Espero a que el Gorila se fuera a descansar y al entrar a su habitación puso candado a la puerta, para que ninguno de los que vivía en esa casa se diera cuenta de lo que iba a hacer. Pero primero iba a llamar a Marinette.
Plagg salió de su bolsillo una vez todo estuviera despejado.
—¿Qué estás haciendo? —Plagg vio como Adrien saco su teléfono de su bolsillo.
—Llamando a Marinette.
—Bueno Adrien, Marinette tendrá que esperar. Ya es hora de que vayamos a ver a Ladybug. Tu ve preparándote, porque ella ira a buscarte.
—¿Te menciono Ladybug algún lugar en donde debamos encontrarnos? —Adrien preguntó.
—Primero le iré a avisar a ella que ya estás aquí. Espera aquí Adrien, no tardo.
Plagg salió por la ventana en una dirección desconocida. Lo único que Adrien podría hacer era esperar.
Plagg fue a la casa de Marinette por el mismo camino que había tomado la última vez. Atravesó la pared que se dirigía hacia la habitación de la chica.
Marinette estaba profundamente dormida. Plagg fue a levantar a Marinette de su cama.
—Marinette —susurró Plagg. Marinette se mantuvo dormida.
Plagg se acercó a su oído y aclarando la garganta.
—¡Marinette!
Marinette grito por lo repentino que fue y casi se cayó de la cama.
—¡Plagg! ¡No la asustes! —Tikki exclamo viendo a su portadora en el suelo.
—Es hora— Plagg dijo —Mi portador debe estar listo. Le diré que te espere en donde lo vas a citar.
—Claro Plagg —Marinette se levantó de la cama —Ya me pondré en camino.
Antes de ir a su destino en una zona solitaria de los tejados de Paris, se fue a un restaurante que aún estaba abierto para comprar dos vasos con chocolate caliente. Se sentó en el techo del punto de encuentro, esperando a que Chat Noir llegara. No estaba preparada para la revelación de identidades. Pero sería un alivio por fin saber quién ha estado detrás de la máscara todo el tiempo ya que tenían a Gabriel neutralizado por el momento.
—Ladybug ¿Puedo saber por qué me citaste aquí? —Chat Noir tomo un sorbo de su bebida, sentado en el tejado. Aún seguía sin saber por qué Ladybug lo había citado allí.
Ladybug tenía que ser directa con él.
—Si, es que hoy logre atrapar a Monarca.
Chat Noir escupió lo que estaba bebiendo.
—¡¿Que?!
—Yo descubrí quién era y pues tuvimos una confrontación y al final el me pidió su ayuda —dijo ella con voz queda.
—Y tu decidiste ayudarlo. Ladybug ¿Por qué? —Chat Noir no estaba entendiendo nada de las acciones de Ladybug.
—Se que tienes muchas preguntas Chat Noir y las pienso responder a su debido tiempo. Pero la persona que está detrás de la máscara de Monarca me pidió ayuda y lo vi muy… desesperado. No pude negarme. Además, hay una persona inocente que va a resultar afectada si no hacia algo —Ladybug se tomaba las manos nerviosamente.
—Y, ¿Puedes decirme cual es la verdadera identidad de Monarca? —Chat Noir se estaba preguntando quien sería el individuo que había estado mandando akumas todos estos meses.
—Estaba planeando que nos reuniéramos con él y empezáramos a buscar una forma de ayudarlo.
—¿Confías en él? —Chat Noir no estaba muy convencido de la decisión que Ladybug había tomado.
—No del todo —Ladybug se abrazó a sí misma.
Chat Noir se sentía culpable de no haber estado allí para ayudar a Ladybug.
—Desearía haber estado allí para ayudarte —Chat Noir la abrazo algo que sorprendió a Ladybug—lo siento mucho. Es que no me sentía mentalmente estable para ayudarte con todo este problema de las pesadillas.
—No tienes por qué disculparte. No era tu culpa, Chat Noir —Ladybug también lo abrazo.
Chat Noir se separó de ella para seguir tomando su chocolate caliente.
—Hay otra cosa de la que debo hablarte —Ladybug tomo su vaso con más fuerza. —Ahora que ya atrapamos a Monarca, vamos a revelar nuestras identidades.
—¿Qué? —Esta vez Chat Noir casi dejar caer su vaso al suelo, de no ser por sus reflejos con el Miraculous.
—Bueno Plagg me comento que ya podríamos revelar nuestras identidades ahora que detuvimos a Monarca.
—¿Vamos a revelar nuestras identidades? —Chat Noir pregunto inseguro.
La reacción de Chat Noir no era la que ella esperaba.
—Si. Pero no te vez feliz, Chat Noir.
—¿Es algo malo que no esté feliz? —Chat Noir pregunto, mirando a su vaso.
—No, no para nada. Usualmente cuando tú lo sugerías, parecías muy feliz —Ladybug le recordó.
—Lo estoy, estaría muy feliz, pero he estado teniendo visiones un poco raras últimamente —Chat Noir se froto el hombro y su cola se quedó flácida en el suelo.
—Raras ¿En qué sentido? —Ladybug sentía el calor del vaso en sus manos.
—En mis visiones, yo estoy en un mundo completamente destruido, y en vez de mi usual traje negro de Chat Noir, me encuentro completamente vestido de blanco. En ese mundo, tú estás paralizada como una estatua y te tengo en mis brazos por un momento, hasta que te deshaces poco a poco como polvo.
Marinette reconocería esa pesadilla donde sea.
—¿Has estado teniendo pesadillas sobre Chat Blanc? —Ladybug menciono.
—¿Chat Blanc? —Chat Noir se dio cuenta de que el nombre coincidía con la descripción que le dio —¿Te refieres a mí con el traje blanco? ¿Como lo sabes?
Marinette no sabía si mencionarle ahora sobre la existencia de Chat Blanc en una línea temporal que ya no existía más, y menos cuando no estaba segura de la razón del porque Chat Blanc existió en primer lugar.
—Yo también he tenido pesadillas sobre eso durante un tiempo —Ladybug confeso —Plagg me lo comento.
Las orejas de Chat Noir cayeron.
—Oh te menciono eso —Chat Noir lucia triste.
—De hecho, era por eso que tenía miedo de revelar nuestras identidades —Ladybug le confesó.
—¿Era por esa razón? — Chat Noir ahora entendía él porque estaba tan evasiva con el tema de las identidades.
—Chat Noir, yo también tengo miedo, de que esa pesadilla se vuelva realidad, pero creo que podemos afrontarlo juntos, ¿No lo crees?
Chat Noir revolvió su chocolate, nervioso. Sería bueno que alguien aparte de él supiera de su pesadilla.
—Bueno, estaría bien. Tal vez las cosas sean menos complicadas así. Además, me gustaría conocer a la persona que está detrás de la máscara, mi Lady —Chat Noir le sonrió dulcemente.
Esa mirada le dio un poco más de tranquilidad a Ladybug. Respiro profundo y soltó el aire despacio. Ladybug se levantó de donde estaba sentada. Le entrego el vaso a Chat Noir y se paró en frente de él.
—Entonces, yo lo hare primero —Ladybug movió nerviosamente las manos —¿Preparado?
—Si —Chat Noir se quedó mirando al rostro de la chica del que alguna vez se enamoró. Tenía muchísima curiosidad de quien estaría detrás de la máscara.
—¿Estas listo? —pregunto ella un tanto nerviosa.
—¡Si estoy listo ya lo preguntaste! — él se rio, su corazón latiendo en anticipación— Vamos, ¡Hazlo! Dijo de manera juguetona.
Ladybug soltó todo el aire que estuvo conteniendo todo el rato en el que estuvo hablando con Chat Noir.
—Tikki, motas fuera.
Una luz rosa rodeo a Ladybug mientras que su transformación terminaba.
Chat Noir reconoció de inmediato el rostro de la chica que estaba en frente una vez estuvo sin la máscara.
Marinette estaba en el lugar de Ladybug.
«Marinette es Ladybug.»
Chat Noir se levantó de su asiento dejando caer los dos vasos de la impresión.
Marinette abrió uno de sus ojos.
—¿Todo está bien?
—Marinette, ¿eres tú? — Chat Noir la tomo en brazos y giro con ella.
—¡Si! —Marinette reía.
—No puedo creerlo, eres tú. Fuiste tu todo este tiempo —A Chat Noir no le importaba nada más en esos momentos.
Marinette se abrazó a él. Ella ya tenía sentimientos por Chat Noir, pero el hecho de que el estuviera tan feliz de que fuera ella, le daba alivio.
Chat Noir paro de girar y la sostuvo por varios minutos hasta que por fin se separó de ella.
—Estoy tan feliz de que seas tu — Chat Noir no podía ocultar su felicidad—Siento que un peso se levantó de encima.
Marinette también estaba muy feliz de que el estuviera aliviado. Estaba preocupada de tener una reacción negativa de él.
—Ahora es mi turno —Chat Noir el tomo el rostro mirándola fijamente dándole una sonrisa completamente sincera —Espero que estés preparada.
Él se alejó de ella lentamente. Chat Noir conto en su mente antes de mostrarle a Marinette quien era él.
«3, 2, 1…»
—¡Plagg, garras fuera!
La luz verde característica de Chat Noir lo rodeo ocultando por un momento quien era la persona detrás de la máscara.
Marinette reconoció a la persona frente suya al instante. Su corazón se hundió al ver de quien se trataba.
Adrien Agreste.
Chat Noir era Adrien Agreste.
«Oh no.»
Era por eso que Plagg le había insistido que revelaran sus identidades.
—Marinette… ¡Marinette! —Adrien la estaba llamando.
Marinette deseaba que este fuera un momento feliz para ellos.
No lo era.
—¿Si, Adrien?
—No pareces muy feliz —La expresión de Adrien se tornó en una seria al ver la reacción de Marinette.
—Ah, estoy muy feliz Adrien —Marinette le aseguró —Yo solo no me lo esperaba eso es todo.
—Oh, ok —A adrien le sorprendía la respuesta tan seca que recibió de Marinette. Un sentimiento interno le decía que algo estaba mal. Pero por el momento lo dejaría pasar.
—No puedo creer que me enamore de la misma persona dos veces. Me siento tan tonto.
Marinette lo vio tan feliz. Era una pena que su felicidad se acabaría mañana. Por el momento lo dejaría ser.
Marinette se dejó abrazar de Adrien. Lo que no pudo ocultar fue la expresión de tristeza que ahora adornaba su rostro.
—Mañana hablaremos, hay algo muy importante que tenemos que discutir.
—¿Dónde nos reuniremos? —Adrien pregunto con curiosidad.
—Vamos a reunirnos en tu casa —Marinette dijo.
Adrien se preocupó mucho.
—¿Mi padre no estará en contra? —Adrien pregunto triste.
—No, no te preocupes por nada, yo lo convenceré tranquilo —Marinette lucia muy nerviosa. Pero el supuso que era por la actitud de su padre. Eran tan difícil hablar con él o incluso enfrentarlo.
—Adrien, solo quiero que vayas a tu casa y descanses muy bien, ¿Está bien? —Marinette le acaricio el cabello —Mañana hablaremos con más calma, te lo prometo.
—Lo hare Ladybug —Adrien se preguntaba que eran tan importante que lo había citado en su propia casa. —Yo estaré esperándote.
—Nos veremos mañana Adrien —Marinette le beso la mejilla.
Ambos partieron directo a su casa.
Ladybug respiraba rápido mientras corría. Ella estaba resistiendo las lágrimas que se empezaron a formar en su rostro cuando se separó de Chat Noir.
Cuando Marinette llego a su casa, se derrumbó ahí mismo en el centro de su habitación. Las piernas le temblaban después de saber quién estaba detrás de la máscara.
«Por qué tenía que ser el, ¿Por qué?»
Marinette lloro ahí mismo en el suelo. Tapo su rostro, tratando de ocultar las lágrimas que caían por este.
No podía sacarse de la cabeza lo mucho que Adrien iba a sufrir mañana.
Adrien iba a saber la verdad por fin, pero ¿A qué costo?
Los kwamis se fueron a consolarla.
—¿Ustedes lo sabían verdad? —Marinette pregunto, con la voz entrecortada.
—Si lo sentimos. No podíamos decirte nada, lo tenías que descubrir por ti misma —Wayzz dijo.
—Lo sé, lo sé —Marinette se lamentaba. No sabía si era bueno o malo —Es que Adrien va a sufrir mucho cuando sepa la verdad.
A Marinette le temblaba tanto la voz a que todos los kwamis se acercaron a ella para abrazarla.
—Tranquila Marinette —Tikki se acercó a su portadora para consolarla.
—Pero ¿Ahora que hago? —Marinette se limpió las lágrimas con la manga de su chaqueta.
Tikki se sintió mal por su portadora.
—Todo estará bien, Marinette —Tikki abrazo su mejilla. Ella sabía que Marinette la tendría difícil a partir de ahora —Yo estaré ahí para ti.
Esa noche Marinette no pudo dormir.
Marinette se metió en grandes problemas.
Voy a estar subiendo capitulo entre los sábados y los domingos.
