Antes de que comience este capitulo debo dejar algo en claro: No soporto, ni aprecio los comentarios tirándole mierda a la serie o a los personajes, cuando claramente esta historia va a tratar de dichos personajes y va a tomar cosas del canon (y si me gusta que Gabriel tenga carisma y no sea el típico villano que es malo porque si, porque eso lo hace un personaje muy complejo); y además no es como si no hubiera pagado de manera negativa por sus decisiones en la serie al igual que Nathalie. En la serie se deja muy en claro que lo que hicieron estuvo mal y eso termino mal para ellos.
Así por favor, si no tienen nada bueno que decir, mejor absténganse de comentar.
Capítulo 3: La verdad
Adrien se despertó esa mañana muy contento.
No había podido dormir en toda la noche después de saber la verdad acerca de Ladybug.
«Marinette era Ladybug, Marinette era Ladybug todo este tiempo» Adrien noto que Plagg ya estaba despierto en su almohada.
Adrien se estiro en la cama y se levantó para dar vueltas por la habitación.
—Puedes creerlo, Plagg me enamore de la misma persona dos veces, ¿No es genial? —Adrien se fue al baño para buscar su cepillo de dientes y prepararse para el día.
—Si Adrien es muy genial —Y luego Plagg susurro —A pesar de que eso va a ser nuestra perdición.
—¿Dijiste algo? —Adrien habló con el cepillo de dientes en la boca. Adrien salió del baño para encontrar a un Plagg alicaído en su almohada.
—¿Te pasa algo, Plagg? —Adrien noto el estado de ánimo de su kwami. Plagg no hacia los usuales comentarios sarcásticos que le hacía cuando habla en exceso de Marinette —Plagg te noto un poco raro, ¿Estas bien?
—Si, si estoy bien. Tú se feliz Adrien —Plagg se volvió a acomodar en la almohada, incapaz de ver a Adrien.
Adrien empezaba a sentir que algo le estaban ocultando.
Pero ya luego le sonsacaría a Plagg que era.
Primero se iba a preparar para la reunión que Marinette le dijo que tendrían. Sabía que aún era temprano y estaba seguro de que Marinette aún estaba dormida a esa hora. Esperaría un rato para enviarle un mensaje y no despertarla por accidente.
Por el momento bajaría a desayunar. Estaba seguro de que su padre lo estaría esperando con el desayuno para hablar con el tal y como se lo pidió anoche.
Aunque Adrien no tenía muchas ganas de verlo.
—Vamos a bajar a desayunar, Plagg—Adrien abrió la chaqueta para que Plagg se escondiera.
Nathalie y Gabriel se estaban preparando mentalmente para ese día. Lo inevitable llegaría pronto y a todos en esa casa les iba a explotar en la cara.
Nathalie se despertó con las primeras luces del día. Las cortinas todavía estaban tapadas, pero ciertamente ya era de mañana. Vio el reloj y ya era la hora en la que Adrien usualmente se levantaba.
Lo primero que hizo fue levantase de su cama. Muy despacio puso un pie en el suelo. Sintió el frio del piso y se animó a colocar el otro pie. Se levanto y por primera vez en meses no se sintió mareada cuando se puso de pie.
Nathalie respiro profundo y soltó una bocanada de aire esperando un fuerte ataque de tos como los que solía tener desde que empezó a usar el Miraculous del pavo real y hacia esa clase de acción le costara el aire.
Nada.
No tenía síntomas.
Estaba curada. O al menos eso creía.
Podía ponerse de pie ella sola sin ayuda de Gabriel o del exoesqueleto que usaba para trabajar.
Se sentía igual a cuando estaba sana.
Cuando aún no había tomado esa estúpida decisión de usar el Miraculous para ayudar a Gabriel.
Escucho golpes en la puerta.
—Nathalie, ¿Puedo pasar? —Gabriel pregunto, algo inseguro.
—Un momento.
Nathalie se acomodó el piyama que estaba un poco arrugada.
—Pase.
Gabriel entro encontrándola de pie por ella misma.
—Ah Nathalie, déjame ayudarte.
Nathalie se alejó bruscamente del cuándo intento tomarla de la mano.
—No necesito su ayuda. Como puede ver ya no estoy discapacitada —Nathalie se fue a su cajón buscar su ropa limpia.
—Si, lo veo —Gabriel solo se quedó viéndola de manera solemne al ver su brusquedad.
—¿No debería ir a ver como esta Adrien? —Nathalie cuestiono al verlo allí.
—Voy a ir a la cocina a servirle su desayuno —Gabriel se acomodó los guantes blancos de su traje —Antes de lo inevitable.
—¿No necesita ayuda? —le ofreció Gabriel.
—No—Nathalie respondió mecánicamente.
Gabriel vio como buscaba entre su mesita de noche y sacaba un peine del interior.
—¿Está segura? —Gabriel no se quería ir hasta asegurarse de que Nathalie no tenía problemas.
—Si, señor—Nathalie remarco la última palabra —Puedo cuidarme yo sola.
Nathalie busco su traje más limpio en el cajón superior de su armario y se encerró en el baño. Gabriel se dio cuenta de que no era bienvenido en esos momentos allí, por lo que decidió retirarse de una buena vez.
Gabriel salió de la habitación directo a la cocina. Empezó a sacar ollas y la sartén para prepararle el desayuno a Adrien. Decidió que le haría algo simple: Unos huevos revueltos con tostadas francesas.
Adrien estaba afuera de la cocina pensando si ya debería entrar ya. Había escuchado a su padre cocinando en el interior por lo que era señal de que él ya estaba allí esperándolo. No estaba en buenos términos con su padre por lo que sabía que sería un ambiente muy incómodo para ambos.
—¿Vas a entrar? —Plagg dijo desde su bolsillo.
—Quiero, pero no sé si sea buena idea —Adrien destapo un poco su chaqueta para responderle a Plagg.
—No tienes por qué obligarte a hacerlo Adrien. Puedes esperar a que Marinette venga y enfrentas a tu padre junto a ella —Plagg menciono de forma comprensiva.
Pero Adrien no quería esperar.
Adrien poso su mano en la puerta y respiro profundo antes de abrirla.
Conto hacia atrás antes de ingresar a la cocina.
3… 2… 1…
Adrien ingreso a la cocina. Lo primero que lo recibió fue el saludo cortes de su padre.
—Buenos días Adrien, ¿Cómo estás?
Que extraño, su padre ahora si le parecía importar si estaba bien.
—Bien padre —respondió el seco.
En esos momentos, el timbre resonó por toda la mansión.
—Yo me encargo Adrien.
Gabriel bajo la llama de la estufa y se dispuso a revisar quien era la persona que tocaba la puerta activando la cámara exterior.
—¿Sí?
Al ver la imagen en la pantalla, reconoció enseguida de quien se trataba.
Era Marinette Dupain - Cheng de vuelta en la mansión tal y como lo prometió.
—Marinette. Es usted — Había un deje de alivio en la voz de Gabriel.
Marinette saludo nerviosamente a la cámara.
—Ya le abro.
Gabriel presiono el botón que abría las puertas principales hacia el patio. Desactivo la cámara y se fue a la puerta a recibir a Marinette.
—Marinette, Adrien ya está despierto y se encuentra en la cocina desayunando.
—¿Le han dicho algo a Adrien? —A Marinette le preocupaba que ya le hubieran dicho algo sin que ella estuviera presente.
—Aún no le hemos dicho nada —Gabriel dijo en voz baja —Ayer iba a hablar con él, pero me dijo que estaba cansado, así que deje que fuera a descansar. Además, preferiría que usted estuviera presente, señorita Dupain-Cheng.
—Ok —Marinette asintió. Aparentemente estaban esperando a que ella llegara.
—Sígame —Gabriel la guio hasta la cocina.
Gabriel entro a la cocina primero.
—Ya llego nuestra invitada.
Adrien vio quien entro por la puerta.
Era nada más y nada menos que Marinette. Siendo recibida por su padre.
—Puede tomar asiento donde usted quiera Marinette —Gabriel le señalo a los asientos libres en la cocina.
—Gracias, señor Agreste —Marinette saco la silla para sentarse al frente del pequeño comedor.
Adrien se quedó mirando las interacciones entre ambos, un tanto extrañado. Hacia algunos días estaban peleados.
—¿Padre? ¿Qué significa esto? —Eran tan extraño ver a Gabriel y a Marinette con un trato tan cordial, como si algo entre ellos hubiera pasado esos días en los que estuvo ausente.
—Marinette vino a hablar conmigo ayer y quiso arreglar las cosas conmigo.
—¿Y tú aceptaste así de la nada? —Adrien cuestiono.
Ni Gabriel, ni Marinette se esperaban esa respuesta. Ambos se miraron tratando de buscar una respuesta.
—Si hijo, yo acepte que ella entrara a hablar —Gabriel intervino antes de que Marinette abriera la boca —Me dio su opinión y al final me termine dando cuenta de que ella tiene razón.
Adrien sentía que le estaban ocultando algo.
No había ninguna posibilidad de que su padre y Marinette se hubieran reconciliado tan rápido mientras no estaba presente.
Después de que Gabriel se dio la vuelta para continuar con lo que estaba haciendo. Adrien se inclinando hacia Marinette que se había sentado a su lado.
—Marinette ¿Qué significa todo esto? ¿Por qué tu y mi padre están actuando así?
—Yo vine a hablar con tu papá, Adrien. Yo fui la que insistió que habláramos los tres para resolver las cosas eso es todo.
Pero a Adrien esa explicación no le parecía suficiente. Parecía que había algo que no le estaban contando todavía. ¿Pero que era? En el tiempo en el que llevaba conociendo a Marinette sabía que la forma en la que movía las manos quería decir que no era algo bueno.
Adrien vio como Gabriel le sirvió algo del jugo de naranja que preparo previamente.
—¿Desea algo de desayunar Marinette? —Gabriel pregunto amable.
—No gracias, ya desayuné en mi casa —dijo Marinette lo más amable posible. —No se preocupe.
Adrien empezó a consumir su desayuno mientras miraba esas interacciones. Muy profundo en su corazón afloro la esperanza de que tal vez las cosas iban a mejorar en su entorno familiar.
Después de terminar Gabriel se dispuso a lavar todos los trastos que había usado esa mañana.
Adrien se había quedado ahí revisando su celular.
—Adrien, ¿Por qué no vas a buscar a Nathalie mientras terminamos aquí? Estoy seguro de que ella estará muy feliz de verte —Gabriel le extendió una bandeja con comida —Llévale el desayuno por mí.
Adrien tomo la bandeja entre sus manos.
—¿Vienes conmigo, Marinette? —dijo Adrien extendiéndole la mano. Marinette gentilmente la tomo y la cerró.
—Estaba pensando en ayudar a tu papa —Marinette le menciono—Puedes ir adelante Adrien. Ya te alcanzare.
—Está bien.
Adrien salió de la habitación y se fue adelante para poder darle los buenos días a Nathalie. A paso rápido se dirigió hasta donde estaba la habitación de Nathalie y toco la puerta.
—Hola Nathalie, ¿Estás ahí? —Adrien espero un momento a que le contestara
—Puedes pasar Adrien—Adrien escucho la voz de Nathalie, que sonaba apagada a través de la puerta.
—Buenos días, Nathalie.
Nathalie lo invito a sentarse a su lado. Adrien dejo la bandeja de comida encima de la mesita de noche.
—Sentimos por no recibirte apropiadamente anoche Adrien. Estábamos muy cansados —Nathalie agarro con cariño el rostro de Adrien.
—No te preocupes, Nathalie —Adrien le dio una mirada de cariño a Nathalie. Y la abrazo —Me alegro de estar de vuelta.
Nathalie lo rodeo con sus brazos y le acaricio el cabello. Ella deseaba disfrutar esos últimos de calma antes de la tormenta.
Adrien se separó de ella y la examino con mucha más atención. No estaba en piyama, sino que tenía puesto su usual traje de trabajo y parecía que no le costaba levantarse ella sola ya que no usaba su exoesqueleto.
—¿Y Nathalie, tú estás bien? —Adrien le pregunto al notar que el estado de Nathalie. Ya no estaba tan pálida como en los últimos días, de hecho, había recuperado color.
—Si, Adrien Gracias por preguntar. Yo también estaba preocupada por ti.
Adrien le ofreció el desayuno que le había llevado a Nathalie. Nathalie lo recibió con todo gusto y se dispuso a desayunar mientras que Adrien la acompañaba.
Marinette tomo el plato qué Gabriel acababa de limpiar para secarlo. Era claro para ella que él estaba haciendo tiempo.
—Señor Agreste, ¿Cómo planea decirle la verdad a Adrien? — Marinette pregunto mientras que recibía un plato de parte de Gabriel.
—¿Decírselo directamente, no es lo mejor? —Gabriel tomo el siguiente plato y lo puso debajo del chorro de agua.
—Se que decírselo directamente es lo mejor, pero, creo que debería tener un poco de tacto. Adrien es muy sensible. No quisiera que fuera a sufrir mucho—Marinette limpio una de los platos y lo dejo en el montón que ya estaba seco.
—Esto va a destrozarlo, ¿No es así? —Gabriel pregunto al aire.
—Posiblemente — Marinette respondió.
Gabriel tenía miedo. ¿Sería buena idea contarle ese día?
—No sé si sea lo indicado decirle la verdad hoy.
Marinette dejo bruscamente encima de la segunda pila que había hecho.
—Tiene que hacerlo. No puede echarse para atrás —la chica insistió.
—Lo sé —Gabriel dijo seco.
Gabriel se quitó los guantes de cocina y su bata de cocina, dejándolos en la encimera.
—Vamos entonces.
Nathalie acababa de terminar su desayuno cuando Gabriel y Marinette se dirigieron hacia la habitación de Nathalie, que sabían que era donde estaba Adrien en esos momentos.
Subir las escaleras fue una tortura para ambos, porque se acercaba el momento de que Adrien por fin sabría la verdad acerca de todo. Las piernas de Marinette temblaban como gelatina.
Se sentía culpable de haber sabido antes la verdadera identidad de Monarca y de lo que Gabriel había estado haciendo todo este tiempo.
Entraron en la habitación dejaron la puerta semi abierta.
—¿A qué viene todo esto? —dijo Adrien.
Ninguno de los dos adultos, ni Marinette dijeron nada. Nathalie carraspeó.
—Adrien necesitamos hablar contigo —Nathalie menciono suavemente. Vio como su padre acomodaba una de los sillones de la habitación de Nathalie. —Si quieres puedes sentarte aquí.
En su cabeza, Adrien pensaba que tal vez su padre había cambiado de opinión acerca de todo y de que estaba dispuesto a por fin admitir que Nathalie y el tenían sentimientos mutuos o una relación. Entonces tomo el asiento que su padre le ofreció.
—Y, ¿Qué es lo que tienen que decirme?
Ambas mujeres miraron a Gabriel, como pidiéndole que tomara la palabra.
—Bueno Adrien. Es que yo, es que nosotros….
Pero Gabriel se había quedado sin palabras en ese momento. Las palabras que iba a decir se quedaban atrapadas en su garganta y se negaban a salir.
—¿Puedes decírmelo ya? —Adrien se estaba impacientando.
Gabriel quería decírselo, pero su corazón decía una cosa y su cerebro otra.
—Gabriel dígaselo, o se lo voy a decir yo —Nathalie amenazo. La tensión entre ambos se sentía bastante en el ambiente. Marinette miro al suelo y trago duro en anticipación a lo que Gabriel estaba a punto de decir.
—¿Qué es lo que tienen que decirme? —Adrien pregunto, perdiendo la paciencia.
—Adrien, yo soy Monarca.
El tiempo se detuvo para Adrien.
«No.»
Adrien estaba negándolo.
—No, no es cierto. —Adrien se negaba a creer que lo que acaba de decir su padre fuera verdad. Él no podía ser Monarca… no era imposible. Miró a su padre de vuelta con la esperanza de que no fuera cierto.
—Siempre fui Hawkmoth Adrien.
Adrien podía sentir las lágrimas picándole los ojos. Empezó a hiperventilar.
En ese mismo instante fue cuando las cosas empezaron a tener sentido.
La desaparición repentina de su madre. La llegada de Hawkmoth al poco tiempo. La negación de su padre de dejar ir a su madre. La enfermedad de Nathalie. El hecho de que a su padre no se interesaba en preocuparse por él. Todo encajaba con muchas de las cosas que sucedieron en los últimos meses.
Eso significaba también que… había cataclismado a su propio padre.
Su mente empezó a trabajar. Si su padre era Hawkmoth, eso significaba que lo más probable era que Nathalie fuera… Mayura.
—Entonces— la mirada de Adrien se dirigió directamente hacia Nathalie —Tu lo estuviste ayudando todo este tiempo? ¿Tú eres Mayura?
En el fondo Adrien tenía la esperanza de que Nathalie dijera que no. Que todo era una coincidencia y que ella no sabía nada. Pero lo que diaria Nathalie a continuación lo saco de todas sus dudas.
—Si, Adrien. Yo lo sabía todo el tiempo. Y aunque no estuve de todo de acuerdo con todo lo que hacía tu padre, aun así, decidí ayudarlo. Esa es la verdad—Nathalie lo vio a los ojos. Vio como la mirada de Adrien se llenaba de fuego e ira.
—¿Por qué? —Adrien dijo con furia en un tono en que ninguno de los ahí presentes lo había escuchado jamás —¡¿Por qué?!
—Adrien yo, yo y Nathalie queríamos traer a tu madre de vuelta —dijo Gabriel.
Esa respuesta lo dejo aún más confundido.
—¿Qué sucedió con mi madre?
—Ella, ella está en esta casa, Adrien. Yo la mantuve escondida todo este tiempo —Gabriel pronuncio avergonzado.
—¿Ella está aquí? —Adrien estaba confundido.
—Si, yo la puse en una capsula para conservar su cuerpo —explicó Gabriel.
—¿Mi madre está muerta? —preguntó el horrorizado Esa declaración le cayó como un balde de agua fría a Adrien.
—Si, Adrien.
Adrien no podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Su madre estaba muerta de verdad?
—Tú me dijiste que mi madre desapareció. No que murió.
—Te mentimos todo este tiempo Adrien, ella no despareció como te dijimos. Ella murió, o al menos, ella cayó en un coma mágico del que no puede despertar —Gabriel intento acercarse a Adrien, pero este se alejó de inmediato haciendo que Gabriel tuviera que dar un paso atrás.
Su madre estaba muerta todo el tiempo.
—¿Recuerdas que tu madre estuvo enferma por un tiempo? Lamentablemente un hubo nada que pudiéramos que hacer por ella —Gabriel continúo tragando saliva—La enfermedad que la aquejaba termino por acabar con su vida. Cuando eso sucedió, decidí que no la iba a dejar ir, así que mande a fabricar un ataúd de cristal en donde la tengo protegida.
Adrien como las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos empezaron a caer libres por sus ojos.
Adrien llego a otra conclusión con eso que su padre le había dicho.
—Entonces eso significa ¿Qué tú y Nathalie nunca tuvieron nada?
Nathalie entendió enseguida a que se refería.
Adrien pensaba que ambos estaban juntos.
—Ay Adrien—susurró Nathalie.
Gabriel no se esperaba eso. Entonces todo ese tiempo su hijo pensó que Nathalie y el tenían algo entre ellos. Eso explicaba la pregunta que le había hecho el día que Felix fue a visitarlos.
—No, hijo. Nunca hubo nada entre nosotros si eso era lo que pensabas. Nuestra relación era estrictamente profesional.
Pero Adrien sabía que eso no era del todo cierto
—Entonces ¿Qué era todo eso que hacías por ella? —Adrien lo miro enojado —La cuidabas tal y como hacías con mamá.
En ese momento, Gabriel no supo exactamente que responder
—Eso mismo quisiera saber yo —Nathalie se cruzó de brazos esperando la respuesta de Gabriel.
—Conozco a Nathalie desde hace mucho tiempo, hijo—Gabriel le dedico una mirada de pena —Era lo menos que podía hacer. Se ofreció a ayudarme sin habérselo pedido. Nada más.
Para Adrien eso significaba que su padre jamás quiso seguir adelante.
Lo que ninguno en esa habitación esperaba fueron las siguientes palabras que Adrien diría.
—Te odio —pronunció Adrien.
La expresión de Gabriel cambio rápidamente. Su rostro se deformo a una expresión de tristeza.
Gabriel jamás se le paso por la cabeza que escucharía esas palabras salir de la boca de Adrien.
Adrien se retiró de la habitación.
—¡Adrien espera! — Gabriel grito cuando vio que Adrien se dio la vuelta y empezó a correr.
Adrien se dirigió a la puerta Marinette se fue detrás de él.
—¡Adrien!
Marinette se fue corriendo detrás de él. Vio que se fue a su propia habitación y lo siguió. Corriendo lo más rápido que pudo vio que Adrien se había transformado en Chat Noir y salto por la ventana.
Marinette se transformado para detenerlo. De un salto siguió por la dirección en la que chat Noir había saltado.
—¡Chat Noir espera!
Ladybug salto hacia arriba de la mansión para localizarlo. Vio hacia donde se dirigía Chat Noir y se balanceo hacia él, para evitar que se fuera. Rápidamente, Ladybug uso su yoyo para atrapar a Chat Noir. El cayó al suelo, enredado por la cuerda del yoyo.
Ladybug lo rodeo con sus brazos en el suelo hasta inmovilizarlo. Lo que menos quería era que Adrien terminara huyendo. Ella lo abrazo a pesar de que Chat Noir estaba intentando con todas sus fuerzas liberarse.
—¡Suéltame! —Chat Noir —Suéltame…
Chat Noir se deshizo en un par de sollozos. Ladybug también estaba resistiendo las lágrimas al escuchar la forma lastimera en la que Chat Noir estaba llorando. Solo se aferró a él y lo abrazo. Él se aferró a ella, ocultando su rostro al mundo derramando las lágrimas que había estado aguantando todo este tiempo.
Ella lo abrazo buscando darle el confort que el necesitaba.
Cuando ya se había calmado, Marinette deshizo su trasformación
—¿Lo sabías? —dijo el dolido deshaciendo su transformación también.
—Me enteré este fin de semana, Adrien —dijo ella apenada.
—¿Por qué no me lo dijiste? —Adrien se sentía dolido de que su Lady le hubiera ocultado algo tan importante. Quería irse lo más rápido posible.
—Adrien espera—Marinette lo detuvo por el brazo, pero él lo retiro bruscamente.
Adrien se sintió terrible cuando vio la expresión de miedo de Marinette cuando el retiro su brazo de la forma en lo que lo hizo.
Marinette nunca había visto a Adrien tan agresivo en todo el tiempo en el que se conocían. Los kwamis se quedaron sin decir nada, poniéndose del lado de Marinette.
—Tu padre me tomo por sorpresa y no me dio tiempo de decírtelo. Había ido a hablar con tu papá por tu libertad, pero nunca me esperé que descubrirá todo lo que vi en la mansión y me terminaría enfrentado a Monarca.
Adrien vio la expresión triste de Marinette.
—Lo siento Adrien. Quería que ellos fueran los que te dijeran la verdad.
—Pero, ¿Qué fue lo que sucedió exactamente? —Adrien necesitaba explicaciones. Marinette aún no le había explicado de todos los detalles de cómo fue su pelea contra Monarca.
—Ayer tuve una pesadilla en la que iba a rescatarte en la mansión, entonces fue ahí cuando decidí que yo misma iría a defenderte de tu padre.
Adrien se dio cuenta de que no era el único con pesadillas.
—Como no lo encontré, fui a buscar a Nathalie primero para poder hablar con tu papá, pero ahí fue cuando descubrí que él era Monarca. Nathalie entonces me advirtió de Gabriel. El planeaba convertir a todos en una especie de clones que nos iban a capturar y no me dio tiempo de contactarte. No me dejó más opción que enfrentarme a él yo sola. Por suerte, Plagg llego justo a tiempo para ayudarme.
—¿Ustedes también lo sabían? —Adrien pregunto a los dos kwamis que flotaban en el aire.
Ambos kwamis asintieron.
Adrien se sintió mal por no haber podido ayudar a Marinette cuando necesitaba ayuda.
—Lamento que las cosas hayan resultado así Adrien —Marinette dijo triste.
Adrien y Marinette permanecieron en silencio por un momento.
—¿Y ahora qué hacemos? —Adrien dijo en voz queda.
—Tienes que decirles la verdad Adrien —Marinette tomo su mano—Es lo mejor. Entre más dejemos pasar el tiempo, más sospecharan de ti. Así sabrán la dimensión de lo que han hecho.
—No se si eso es buena idea —Adrien froto su brazo tímidamente.
—Se que es incómodo para ti Adrien— agrego Marinette —Pero yo te acompañare.
Adrien aún estaba derramando lágrimas. Se paso el brazo por el rostro para limpiarse.
—Gracias Marinette —Adrien estaba agradecido de tener a alguien como Marinette a su lado en esos momentos.
Marinette saco un pañuelo de su bolso y se lo ofreció a Adrien.
—Toma.
Adrien lo tomo y se limpió las lágrimas. Adrien logró sentir el leve olor a galletas horneadas en el pañuelo.
—¿Ya estas listo para volver?
Adrien asintió sorbiendo un poco.
Ambos se transformaron de nuevo para volver a la mansión. Al entrar al salón principal deshicieron su transformación. Subieron las escaleras hasta estar de vuelta en la habitación de Nathalie. Pero Adrien se quedó parado viendo la puerta que no quería cruzar.
—Vamos Adrien, tú puedes hacerlo—Marinette lo animo.
Pero Adrien se quedó ahí parado sin moverse.
Así que al ver su indecisión Marinette decidido que tendría que forzarlo a entrar.
Ella tomo su mano e hizo que entrara.
Ambos adultos vieron a los dos adolescentes volver a donde estaban. Marinette lo traía de la mano de vuelta en la habitación.
—Adrien tiene algo que decirles —Marinette lo puso gentilmente delante de ella para que enfrentara a Gabriel y a Nathalie.
Adrien se quedó callado.
—Adrien diles— Insistió Marinette. Parecía bastante nerviosa.
—¿Que? ¿Decirnos qué? —Gabriel pregunto preocupado —¿Hay algo de lo que tenga que preocuparme, Adrien?
Adrien hizo una mueca al escuchar la pregunta. No dijo ni una palabra, evitando la mirada fría y preocupada de su padre
—No te voy a regañar, Adrien. Solo dímelo —insistió Gabriel.
Adrien estaba resistiendo las lágrimas de nuevo. Volteo la mirada para no tener que mirar a Gabriel directamente.
—Yo soy Chat Noir —soltó de golpe.
Gabriel sintió que su corazón se paró. El rostro de Nathalie paso de un color saludable a uno más pálido en cuestión de segundos.
—¿Qué? —susurro Gabriel ante la revelación.
—Plagg, garras fuera.
Una luz verde cubrió todo el cuerpo de Adrien.
Ahora Adrien estaba cubierto por un traje negro y su cabello estaba desordenado.
Gabriel lo vio a los ojos y en vez de encontrar los ojos de su inocente hijo, encontró unos ojos verdes de pupila rasgada y de esclera verde, similares a los de un gato. Unos ojos que había visto en más de una ocasión como Hawkmoth.
Adrien había sido Chat Noir todo este tiempo.
